domingo, 28 de septiembre de 2008

UN VIAJE EN EL TIEMPO

El tiempo es un continuo viajar, porque la vida misma es un viaje en el tiempo. Podemos viajar sin movernos de casa, viajar por el mundo, mirar con la vista hacia atrás (un viajar en el tiempo) o viajar al espacio, un viaje al futuro que siempre estuvo ahí, pero que solo podrán hacer presente unos pocos elegidos.

Un “Viaje en el tiempo” presupone un viaje hacia la memoria no perdida, la retrospectiva de un tiempo ido que permanece entre nosotros, que deseamos recordar. Miramos más hacia el pasado que hacia el futuro, porque quizá no vivimos el presente, que es la instantaneidad del tiempo no ido; acaso porque no toda la memoria está escrita, revelada en su verdad histórica; o porque nos transmitieren una historia que no puede enseñarse con la escritura de los vencedores, sino también con la memoria de los vencidos, con el rigor de los hechos sin desviaciones ni interpretaciones que trataren de anular una memoria viva, que no puede eludir un pasado que pretendió arrebatárnosla, y que, en vida, sólo la enfermedad de la memoria podría borrarla.

Vivimos un tiempo de eclosión de la memoria, tan frágil para unos como de necesidad para otros. No muere la memoria en personas con los cinco sentidos, aunque algunos deseen enterrarla para borrar sus huellas y olvidarse de un pasado que si algo nos legó fue solo la memoria. Nunca la memoria de la desmemoria podrá inhumar para siempre la verdad que atesoramos en ella, el silencio infinito de quienes hubieren vivido con ella, reviviéndola sin manifestarla; sufriéndola, sintiéndola, conviviendo con ella hasta su muerte, sin poder enterrar definitivamente su memoria dolorida con la propia que le inocularan.

Hay otra memoria, histórica también, más saludable para el espíritu que la memoria de los desmemoriados. Es la celebración festiva de un nuevo disco con ocasión de algún aniversario. El 30, el 40, el 50 aniversario de algunos artistas, es ocasión propicia para la recuperación de la memoria: lo nuevo, más lo que dejamos atrás. Siempre la memoria en nuestras vidas, como un paréntesis entre el pasado y el futuro. Un pasado que compartimos con ellos, con sus letras y su música, y que hoy recordamos en su presencia.

El cantante Miguel Bosé intitula sus recitales de hoy como “Un viaje en el tiempo”. Se viaja al tiempo pasado. No podemos viajar al futuro, porque seríamos profetas del devenir, y no hemos sido llamados para eso. Una nueva canción, un nuevo disco, no pueden borrar ya los anteriores.

En 1977, en el programa de TVE “Esta noche... Fiesta”, presentado por un joven entonces apuesto y bigotudo, José María Iñigo, el hijo de una actriz italiana y de un torero español, que marcaron una época histórica en la memoria de muchos españoles, se presentaba oficialmente ante sus padres y España entera con una canción que le abrió las puertas de “Un viaje al tiempo”: “Linda”, una mujer “agua de la fuente/ dulce e inocente/ corazón de seda/ beso de aire puro...

Qué nos revela Bosé en “Un viaje el tiempo” sino una memoria nunca perdida de amor y fuego: “Amapola bésame/ Amor mío, cómo estás/ Cuando el tiempo quema/ Amiga/ Mientras respire/ Morena mía/ La vida es bella/ Levántate y olvida/ Linda/ Lo que hay es lo que ves/ Los chicos no lloran/ Bravo, muchachos/ Hermano mío/ Horizonte de las estrellas/ Imagínate/ Jinete del Apocalipsis/ Si tú no vuelves/ Sol forastero/ Te comería el corazón/ Te digo amor/ Tesoro, pudo ser tu nombre/ Tictac/ Todo un hombre/ Tu mano dirá/ Un año más/ Usted abusó/ Vagabundo/ Verde canalla/ Voy a ganar/ Eres todo para mí/ Esclavo de tus ojos/ Este mundo va/ Gota a gota// Agua y sal/ Aire soy/ Amante bandido.

Ana/ Aquel sendero/ Celeste amor/ Donde alcance el sol/ El amor después del amor/ Bajo el signo de Caín/ De la mano de Dios/ Amante y perdedor/ ¡Ay!/ Azul de louie.

Carla/ Corazón tocao/ Deja que/ El ilusionista/ Ojalá, ojalá/ Nena/ Por un amor relámpago/ Por vos muero/ Puede que/ Solo pienso en ti/ Te amaré/ Ternura/ No encuentro un momento para olvidar/ No hay ni un corazón que valga la pena/ No se trata de eso/ Cuando el tiempo quema/ Don Diablo/ Niño de palo/ Mirarte/ Más allá/ Morir de amor/ Mi libertad...

Dónde sino en el fondo de la memoria alojamos la bondad del corazón; en éste, los sentimientos más nobles del ser humano; en el alma, la música; y en las estrellas, el destino que se nos negare en la tierra. Alma, corazón y vida, música y palabras, para viajar en el tiempo sin nuestro tiempo a cuestas.

EL RELOJ QUE SE PARÓ PARA SIEMPRE


Hay relojes que se paran y después siguen funcionando. Bastaba antes con darles cuerda; hoy, tan solo necesitan la energía de una pila. El tiempo que marcan los relojes ignora el propio tiempo que marca nuestras vidas. Cada segundo, cada tictac marcado, aun siendo el mismo, no volverá nunca más a señalar nuestro devenir. Fue tiempo ya pasado, aunque mañana marcare la misma hora, minuto, segundo, décima o centésima.

El tiempo vuela, más que el aire huracanado y que las nubes que pasan por encima de nuestras cabezas. Podemos apresar el agua; la niebla, condensadora de agua; pero no el tiempo, irrepetible, que, aun pareciendo el mismo en las estaciones, no se detiene, imparable hasta la finitud del mundo, fijado para el día del Juicio Final, y por los propios hombres destructores de la naturaleza, creada para su sustento, recreo y vida, y hasta de la propia vida humana de quienes defienden la de otros.

Son los hombres, y no el paso del tiempo, los que paran el reloj de nuestras vidas, de vidas ajenas que portaban su propio reloj que marcare las propias. No podrán volver a poner su reloj en marcha aquellos a quienes les arrebataron la vida; ni siquiera el propio de quienes lo detentaren con orgullo, como si fueren ellos el reloj que marcare la vida y la hacienda de los demás.

Hay relojes que no marcan nuestra propia vida. No nos imponen la hora de nuestro tiempo ni la luz ni la oscuridad, ni los meridianos ni nuestra situación en el planeta. La imponen los hombres empeñados en cambiar el curso de la historia, no para el bien público, sino para el propio, ciegos ante el paso del tiempo y los estragos que causan en su tiempo.

A Lourdes Rodao, viuda del brigada Luis Conde De la Cruz, recientemente asesinado por ETA, le han parado su reloj para siempre; le han partido la vida en dos. No importa que su marido y ella salieran a la calle en pijama y sin reloj, quizá parados por la onda expansiva de la explosión. En la mesilla de noche, el reloj del brigada se paró en vida, como su propia vida a la puerta de su cuartel; como la de su viuda; como la de tantas víctimas del terrorismo, de la violencia de género, y de la inhumana conducta de los hombres que solo miran su tiempo, pero no el que se le dio a los demás, para parar definitivamente su vida, aunque sus relojes sigan funcionando.

Para qué deseare un perro fiel un reloj, si el de su amo no puede responder ya al propio que marcara sus horas de comida y de paseo, de sus juegos y caricias. Su fidelidad le llevará hasta su tumba para llorar su pérdida. No tendrá ya ganas de vivir este animal que perdió al amo que marcara su vida, antes de tiempo, sin que el reloj de su vida hubiere signado su propio final. Deseará incluso que su propio reloj vital se pare para siempre, ante una vida ya sin sentido de vida, sin el reloj de su propia vida.

No necesitará ya tampoco Lourdes un reloj para ver la hora de su vida, porque su otra vida se la partieron por la mitad, parada, en tiempo muerto, la mitad de su vida, para siempre, aunque aquella continúe en el reloj de su hijo Iván, la otra mitad de su vida, el sentido de su vida a partir de ahora. “No es que fueran a por él; le tocó a él”, afirma, sin pena ni tristeza, sin rabia ni dolor. Toda una vida juntos, a todos lados de la mano; pero salió antes que él y dio la vida por ella. “Y estoy muy orgullosa de ello. Ha dado la vida por mí; me tenía que haber ido con él; pero, claro, aquí está mi hijo”, aun con la vida partida, con el reloj de su vida parado para siempre por los hombres, engreídos dioses de la vida y expropiadores de los relojes de la vida de otros, sin otro fin que el fin de la vida, arrebatada por la fuerza de las armas, no por el propio decurso de la vida. Vidas sin vida sin el reloj de sus vidas, tan solo alumbrada por los hijos de su propia vida, su otra vida para más vida.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

CÁCERES 2016: DEBATES INÚTILES Y EQUÍVOCOS INTERESADOS

La alcaldesa de Cáceres, Carmen Heras, fue ayer a Sevilla simplemente a presentar la exposición fotográfica “Cáceres, objetivo 2016” en el Ayuntamiento de la capital.

La muestra, que recoge las imágenes de veinte fotógrafos extremeños que plasman en ellas momentos de la vida de la ciudad y sus habitantes, actos culturales, festivos y tradicionales, es un motivo más para dar a conocer Cáceres y su proyecto de capitalidad cultural europea, como antes se hiciera en dos salas de Madrid.

No hay por qué extrañarse, por tanto, de que una ciudad como Sevilla, “tierra de hospitalidad”, como afirma la alcaldesa, acoja en la casa consistorial una muestra que podrá verse allí hasta el día 22 y, posteriormente, en la Casa de Extremadura de la capital hispalense, hasta el 19 de octubre.

El alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, recibió a la alcaldesa, pero no acudió al acto inaugural y, en su lugar, lo hizo una concejala del consistorio sevillano. La explicación ofrecida es que “Sevilla desea mantener un ámbito de solidaridad con las capitales hermanas (Córdoba y Málaga) que aspiran a convertirse en ciudades europeas de la cultura del año 2016, y, concretamente, con la ciudad de Córdoba, cuyo apoyo para este fin fue corroborado por acuerdo plenario del consistorio sevillano”.

Hasta aquí, todo normal. Carmen Heras declaró que “en la variedad está la calidad y, en una competencia sana, todo el mundo pone sobre la mesa sus valores y después, que gane la mejor”, y agradeció la hospitalidad y la presencia de la concejala que la acompañó en el acto inaugural.

La actitud comprensible del alcalde sevillano ha colisionado, empero, con “equívocos” y “debates inútiles”, expresiones utilizadas por el primer teniente de alcalde y delegado de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba, Rafael Blanco, y del presidente del PP en Andalucía, Javier Arenas, quienes se han puesto el parche antes de la herida, que ni “Cáceres 2016” ni su alcaldesa han deseado provocar en momento alguno.

El edil cordobés se apresuró a decir que Monteseirín no apoyó la candidatura de Cáceres, ante la posibilidad de que acudiese a la inauguración. Manifestó que ha sido “estrictamente un equívoco”, ya que le había anticipado por teléfono que “en ningún caso iba a participar en un acto de apoyo a la capitalidad cacereña” y se mostró convencido de que el respaldo del regidor sevillano “será para Córdoba” cuando, como ya se ha dicho, aquél está corroborado por un acuerdo plenario.

Después, habla Blanco de una posible alianza de colaboración entre Córdoba y Málaga, en el caso de que alguna de ellas sea la elegida, y concluye subrayando que Córdoba debe “huir de debates inútiles” y “enfrentamientos” con Málaga, porque “no beneficia a ninguna de las dos ciudades”.

Los “equívocos” y los “debates inútiles” sólo están en su lengua, y no en la de otros.

Por si Córdoba no tuviera abuela, también Javier Arenas, presidente del PP andaluz, que se encontraba a la sazón en la ciudad de la mezquita, le pedía a Monteseirín un “mínimo de solidaridad” con las dos ciudades andaluzas, ante la eventualidad de que asistiese a la inauguración de la muestra cacereña, y exigía, además, al presidente del Gobierno que cumpliese los compromisos adoptados con Córdoba sobre su respaldo a su candidatura al 2016.

Lo que está claro, por encima de todo, es que tanto Arenas como Blanco se han ido de la lengua antes de tiempo sin necesidad ni conocimiento de causa.

Si el presidente y algún ministro se han inclinado en alguna manifestación por una u otra ciudad, no es algo que les comprometa, porque no es al Gobierno de España al que le compete elegir la ciudad, sino apoyar, en todo caso, a la elegida, una vez que la decisión definitiva se produzca por parte de la comisión europea pertinente
.
Los únicos que han sabido estar en su sitio han sido la alcaldesa de Cáceres y el alcalde de Sevilla. Lo demás, son debates inútiles y meteduras de pata sin justificación alguna, que no conducen a ninguna parte.