viernes, 28 de noviembre de 2008

EL OPORTUNISMO POLÍTICO DE UN ALCALDE

Pedro Álvarez Palomino*


No nos sorprende la actitud de cinismo y doble moral que manifiesta el alcalde de Valdefuentes (Cáceres), ya que es un sino constante en su manera de hacer política.

La pasada semana, el Grupo Municipal Socialista denunciaba en diferentes medios de comunicación la abusiva subida de impuestos que el gobierno local del PP había aprobado en el último pleno, sin que ninguno de los periódicos de la región se hiciera el menor eco de la noticia. Sorprende ahora que un medio de comunicación regional publique con gran alarde tipográfico la última ocurrencia del más ocurrente alcalde de Extremadura, que desea enmendarle la plana a la misma Mesa del Congreso de los Diputados, titulando “Valdefuentes homenajeará a la Madre Maravillas con una placa”.

No ha sido Valdefuentes el pueblo que toma esa decisión de homenajear a esta monja, sino única y exclusivamente su alcalde y Junta de Gobierno, que lo hace a espaldas de la oposición, sin contar para nada con el Grupo Municipal del PSOE, al contrario que en el Congreso, donde se intentó llegar a un acuerdo en la Mesa para colocar la referida placa.

Como muy bien se dice en la noticia, “la santa no tiene ninguna vinculación con nuestra localidad” y, a pesar de ello, se toma la iniciativa de homenajearla. Nadie duda de la labor social de esta monja santa; pero son muchas las personas, organizaciones, onegés, etc., que han trabajado y lo hacen a diario a favor de los más desfavorecidos y al señor alcalde no se le ha ocurrido hasta la fecha colocarle una placa reconociendo sus méritos.

A nuestro juicio, esta salida de tono no es más que un nuevo y preocupante episodio del afán de notoriedad que parece perseguirle, que no logra por ninguna otra vía, puesto que la gestión al frente del consistorio brilla por su ineficacia.

Haría mejor el alcalde en dedicarse a explicar a sus vecinos a qué se debe la penosa situación del ayuntamiento y por qué desea paliarla a costa de cargar el peso sobre ellos, a base de la creación y subida desorbitada de impuestos, tal y como quedó de manifiesto en el pleno celebrado la semana pasada.

La gran labor realizada por la Madre Maravillas no puede verse empañada por las ocurrencias de alguien cuyas únicas proezas consisten en tener litigios permanentes con los vecinos, utilizando el dinero público, o situando a su pueblo liderando el ránking nacional de manipulación en el padrón municipal de habitantes y en el voto por correo, por citar algunos ejemplos.

Tenemos, además, la certeza de que el alcalde no conocía ni por asomo a la carmelita descalza, que tiene una vinculación natal con el Congreso de los Diputados de España, pero ninguna con Valdefuentes. Por ello, es de reconocer el valor y el trabajo de la Madre Maravillas, así como reconocemos ese mismo valor en centenares de religiosas que tienen la misma vinculación que ella con la localidad. ¿Dispondrá el alcalde de centenares de placas para dedicárselas a todas ellas?

Ha sido la última ocurrencia del alcalde para salir en los medios de comunicación, creando polémicas donde no las hay y ser noticia como sea y a costa de quien sea, aun santa, para ocultar su pésima gestión municipal.

Nos gustaría que tomase ejemplo de la monja en la lucha por los más desfavorecidos y no le subiera los impuestos a un pueblo con mayoría obrera que lo está pasando mal con la crisis. Lo que persigue este alcalde es apuntarse un tanto a costa de los demás, practicando su deporte favorito; el ventajismo y oportunismo políticos, haciendo el ridículo más espantoso ante todo el país.

Más le valdría resolver los procesos judiciales que tiene abiertos por varias causas y honrar a la Madre Maravillas siguiendo su ejemplo, y no con placas para llamar la atención, que no puede lograr con su ejemplo político.

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* El autor es portavoz del Grupo Municipal Socialista de Valdefuentes (Cáceres)
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Artículo publicado en el diario digital Extremadura24horas.com. el 28-11-2008.

MEMORIA Y OLVIDO

A Iñaki Rodríguez, en el día de su memoria


La memoria no excluye el olvido ni su descuido, aquélla. No distingue la memoria entre el bien y el mal, aunque se recuerde más el pasado bondadoso que los males retenidos en ella. La memoria es propiedad del alma; no trasciende el olvido perseguido ni un olvido eterno mientras se mantenga la facultad psíquica que enriquece el pasado. Puede morir la memoria de un sujeto con la muerte, pero nunca en quienes pretenden hacer olvidar el pasado a otros.

La memoria vivifica el olvido; no es fuente de rencor, ni lo busca ni lo pretende; porque el olvido es enemigo de la memoria. Puede descuidarse o cesar el olvido, pero nunca la memoria mientras la hubiere quien la encarna No hay autos capaces de borrar la memoria, más aún la sufrida, silenciada y apagada durante años. Ni las fuentes escritas, aun hechas desaparecer o ocultas al olvido de la memoria, pueden hacer cesar las otras fuentes de la memoria y de los sentidos a través de los cuales los percibimos.

Cómo aniquilar la memoria sufrida, silenciada, postergada, sin otra prueba pericial más que la de las armas, el acoso, la amenaza, el chantaje, el maltrato, la vejación ininterrumpida durante años. Cómo instar al olvido para justificar lo que nunca debe olvidarse para no repetirse. Cómo olvidar para siempre lo que hirió la memoria hasta la muerte. Cómo absolver, sin la penitencia requerida, los pecados cometidos en aras de una reconciliación que no podrá llegar sin la conciliación con la propia memoria y el propósito de enmienda sin la confesión ni el perdón obligados ni el arrepentimiento requerido.

La memoria no se mata con el olvido ni con el entierro a escondidas; ni la cesantía del olvido podrá dejar en paz ni a quienes lo solicitaren, porque no se han arrepentido, ni a quienes vivieren la memoria dolorida, porque no hay penitencia capaz de dar la paz a los unos y la tolerancia a quienes la hubieren por alma y corazón, pero no por olvido ni por falta de memoria.

La memoria no se aniquila; el olvido puede conducir al descuido de lo que siempre hubiere de tenerse presente; pero hacer olvidar, instar a olvidarse para siempre, es pretender absolver todos los pecados sin confesión, penitencia ni propósito de enmienda. Todo lo contrario de lo que predican unos y otros, que jamás podrán rescatar el olvido de la memoria.

El perdón no excluye el olvido ni el olvido la clemencia. El corazón humano tiende más al perdón que al olvido. Perdonamos como humanos. No olvidamos como seres inteligentes con memoria. La humanidad es más humana cuanto más perdona, porque nadie está libre de pecado; pero el perdón individual no excluye el colectivo. La víctima puede perdonar, pero no olvidar, aunque sí arrepentirse. La sociedad condena sin perdón, aun con atenuantes, para evitar el olvido y ejemplificar con la pena el yerro humano; pero a veces se olvida y repite la pena que antes intentó hacer expiar a otros. Olvidar la Historia es estar condenado a repetirla. Debemos perdonar, pero no olvidar. La clemencia es la virtud del justo; el olvido, el descuido de los desafortunados.

lunes, 17 de noviembre de 2008

“PERICO ZARZALERO”, EL ALCALDE DEL VALLE

El viernes 14 de noviembre hubiere cumplido 51 años. “Perico Zarzalero”, el alcalde del Valle, era como la zarza ardiente del Sinaí: cuando más lo necesitaba la gente, más se enganchaba a ella, sin que jamás se apagare su llama hasta que la luz llegare para solucionar el problema de los necesitados.

Pedro Vega García, alcalde de Casas del Castañar (Cáceres), rigió los destinos de su pueblo y el Valle durante cuatro legislaturas pletóricas de legados, “para ponerlos en valor, aprovecharlos y disfrutarlos”. Lo recordaba su sucesor, Óscar Expósito, durante el homenaje que el PSOE le rindió en su pueblo.

Pertenecía “Perico Zarzalejo” a esa generación de alcaldes que han hecho del compromiso con su pueblo un compromiso con Extremadura, expandiendo más allá de sus límites las flaquezas de una vida truncada en plena juventud; pero “lo importante es el camino, no el final de su vida”, como recordara su secretario provincial, Juan Ramón Ferreira.

El alcalde de Casas de Castañar, Pedro Vega, regalaba picotas a sus compañeros no para que se acordaran de él, sino de su pueblo y del Valle. Transmitía la ilusión por la vida, por la naturaleza, de quien se hizo a sí mismo de la nada para entregarse a los demás por nada. Supo distinguir entre lo público y lo privado, entre sus ideales de compromiso y el respeto a las ideas ajenas. Hasta una semana antes de morir hubiere tiempo de trabajar por su causa como diputado provincial. Consciente de su hora, afrontó su muerte con dignidad, con tiempo aún para despedirse de los suyos y quizá recordarles: seguid trabajando por el Valle, por mi pueblo.

“Resumen de noticias”, de Silvio Rodríguez, abrió un acto recordatorio de su memoria. Ni Carolina, su viuda; ni Cristina, su hija, hubieren soñado quizás con el cariño que atesoró su esposo y padre, “Perico Zarzalero”. Se preguntaba él mismo, incómodo, si no se dedicaba más a los demás que a su propia familia; pero su familia no se reducía a la propia, sino a todo el Valle, a Extremadura entera.

El presidente de la Agrupación de Cooperativas del Valle, Ángel Prieto, no pudo decir más de lo que dijo: “No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos.” Su vicepresidente, Miguel Ángel Morales, expresó en una frase su vida: “Siempre le tendremos presente, especialmente cuando los cerezos vuelvan a florecer”. Porque él, Pedro Vega, fue también la otra luz del Valle, “uno de los mejores políticos del Valle”.

No se borrará de la memoria colectiva de un pueblo quien diera memoria y testimonio de su medio siglo de vida para ese pueblo. A los 14 años se hizo cargo de la explotación familiar, creó una explotación ganadera, fue socio del Consejo Rector de la Agrupación de Cooperativas del Valle, impulsó la comercialización de su producto estrella; se afilió al Partido Socialista en 1989, fundó la agrupación local, fue uno de los artífices de la Denominación de Origen de la Cereza del Jerte; gobernó su pueblo con mayoría absoluta en tres legislaturas; dirigió la Mancomunidad de Municipios y fue elegido diputado provincial en la legislatura inacabada.

Carolina y Cristina: no quedáis huérfanas, porque Pedro, vuestro esposo y padre, dio tanto a los demás que el Valle y Extremadura os lo devolverán, como ayer, con el cariño que os demostraren: como la roja cereza que volverá a lucir por primavera en el Valle; una luz eterna encendida en su memoria que, si a vosotras os honra, a los demás nos engrandece.

“Perico Zarzalero”, alcalde del Valle, roja pasión de los frutos de Casas de Castañar, desde donde el Valle y Extremadura se abrieron a tus pies. Llámanos para recordarnos que tu Valle existe, como aquel día en Plasencia, en Mérida, en Cáceres, donde naciste, ciudades todas a las que te vinculaste, aunque siempre en Casas, “independiente siempre, aislado nunca”, como las cerezas que acunaste, desprendido Pedro. ¿O acaso sigues vigilante desde tu montaña para que ni el pedrisco o la lluvia acaben con tu obra?, zarza ardiente de tu obra inacabada...