martes, 27 de julio de 2010

URGENCIAS EN EL CENTRO DE SALUD


Mi cirujano me había advertido antes de meterme mano:

--Vaya usted a su centro de salud por las tardes, a Urgencias, antes de cenar, para que le pongan las diez inyecciones, y no tome esa pastilla. El fin de semana tendrá que ir al Hospital Provincial, porque no hay urgencias en el centro de salud.
Asentí, porque ya conocía las últimas encomiendas.

Solo en una farmacia de las tres que visité tenían una caja de dos jeringas, no de diez. El mismo día, en una de ellas hablaron con la distribuidora y le dijeron que la tendrían por la tarde.

Hice la cuenta de los días: la víspera del ingreso en el hospital habría terminado con la caja. Fui esa misma tarde al servicio de urgencias de mi centro de salud, como me había dicho el médico. Releo en la puerta el anuncio, días y horarios del servicio, que ya me constaban. Me preguntaba si me dirían que eso no era de urgencia. Entro y, en una mesa del pasillo, solo está el celador. Me solicita mi cartilla; me pregunta qué deseo y me hace la ficha. Tras concluir, llama a la enfermera por teléfono. Baja del piso de arriba, me hace pasar a la sala de curas y me inyecta. Treinta segundos apenas. Nada me pregunta...; pero, ¡ah!, al día siguiente: la enfermera de turno por poco me envía a Urgencias del hospital, para colapsarlas aún más, o para casa. Me hace el interrogatorio de un fiscal, como si fuere allí por gusto o ella también lo estuviera.

--¿Y por qué no se la pone usted?
--Porque nunca me la he puesto y temo hacerme daño...
--¡Si es muy fácil...!
--No lo dudo..., señora.
--Deme el volante.
--Ahí tiene...
--¿Y por qué viene usted por la tarde y no por la mañana, a su enfermera?
--Porque me dijo el médico que tenían que inyectármela por la tarde, antes de la cena...
--¿Dónde está escrito eso?
--Mire usted: aquí...
--Pues sepa usted que el fin de semana tendrá que ir al hospital...
--Ya lo sé, enfermera...

Y al fin pasamos y, en treinta segundos, salí de allí preguntándome qué hacen allí el médico, la enfermera y el celador, toda la tarde solos y, cuando llega un paciente, le echan los perros... o le envían a las urgencias hospitalarias, donde hubiere médicos/as, enfermeras y auxiliares que atienden de verdad y trabajan sin desmayo ni respiro a todos los pacientes que llegan, y no por capricho, sino porque el primer filtro no funciona; y te quitan el dolor y te dejan nuevo, aunque haya que esperar horas obligadas.

El médico salió de su despachó y ni me saludó al ver que estaba con la enfermera y pensar que sería cosa suya...

Días después, otra enfermera me hizo idéntico interrogatorio, al que respondí solícito, con santa paciencia. Pensé que no me inyectaría, que me enviaría para casa o me invitaría a pedir cita con mi enfermera de mañana.

Pensaba en Belén, Fátima, Marisa, María Eugenia, Raquel, Paloma..., mis enfermeras del hospital, tan atentas como profesionales. Y pensé, cómo no, en las críticas de los sindicatos: que si no se cubren todas las plazas en vacaciones... Pues, qué quieren: todos en agosto, y de dónde saca el SES las suplencias todas... Cavilé sobre el servicio de urgencias de los centros de salud, a los que nadie va con algo serio, porque los reenvían al hospital ipso facto y, si para una cosa simple te ponen mil pegas, aunque estén solos y aburridos..., peor aún.

No me veo al director del Servicio Extremeño de Salud yendo a urgencias de su centro correspondiente por la tarde, porque se lo haya recetado su médico, para ser testigo de este espectáculo y sentir vergüenza propia... La enfermera de turno, que no habría de conocerle ni reconocerle, y menos aún saber que es médico, le trataría como a un paciente más que venía a importunarle...

--¿Y por qué no se la pone usted solo, Ceciliano? ¿Y por qué no viene a su enfermera por la mañana? ¿Y quién le ha recetado esto? Pues sepa usted que el fin de semana no estamos aquí y tendrá que ir al hospital provincial... Deme el volante... ¿Y dónde dice eso de que tiene que ser por las tardes...?

Y yo que él suprimiría de un plumazo las urgencias de los centros de salud en las ciudades que, como he comprobado, no sirven para nada, y así dispondría de más personal sanitario y no sanitario para cubrir las bajas vacacionales y no vacacionales. Y no sé si él, tan educado, tan buen gestor y profesional, podría haber tolerado el interrogatorio de la enfermera de tarde y de urgencias de su centro de salud, unas urgencias para nada, que desprestigian la profesionalidad de quienes trabajan en las de los hospitales y en planta, y dejan en solfa avances tan significativos para Extremadura como la receta electrónica, la Red Corporativa Multiservicio, o el proyecto JARA, de información corporativa del SES, en el que bien podrían trabajar aquellos, para que las enfermeras de verdad pudieran dedicarse más a sus pacientes en lugar de estar metiendo datos continuamente en su ordenador.

sábado, 24 de julio de 2010

TODO ESTÁ EN LA TIERRA… CON AMOR

Olvidándose de los cuatro elementos de la antigüedad, el presidente del PP de Extremadura ha creado una nueva teoría filosófica, según la cual “todo está en el aire”. Para él, no hay tierra, ni fuego, ni agua: solo aire. El aire que se respira en Extremadura, tan abundante y tan limpio, y que a él le pareciere que no inunda la tierra, porque “todo está en el aire”.

“El futuro de las autonomías está en el aire”, declara a Europa Press el día 19; “El ferrocarril, en el aire”, escribe en su blog el día 21, refiriéndose al convencional, “que complemente el impulso de la alta velocidad”; “el ministro de Fomento no puede retrasar ninguna obra en Extremadura porque todo está en el aire y no hay ninguna fecha comprometida para ninguna infraestructura”, afirma en Extremaduraaldia el 22. Para él, el único elemento es el aire. No hay tierra, ni agua, ni fuego, como si él no los conociere por propia experiencia: solo aire que parece que no le llega, porque todo está en la estratosfera, y no puede respirar. Él sí que está en el aire, al pensar que los demás respiramos por el que tratare de insuflarnos por su boca.

Cómo entender su teoría sobre Extremadura, publicada en su blog el día 19, cuando sostiene: “Me gusta Extremadura porque se hace así (sic) misma cada día, creciéndose ante la adversidad, sin culpar nunca a nadie, asumiendo su historia y protagonizando su presente, paso a paso, sin sobresaltos.”

No parece que el opositor asuma su propia tesis al sostener la contraria de lo que afirma, porque si es verdad que Extremadura se ha hecho a sí misma, se ha crecido ante la adversidad, “sin culpar a nadie, asumiendo su historia y protagonizando su presente, paso a paso, sin sobresaltos”, todo eso se ha hecho sobre la tierra, respirando su aire, consumiendo su agua, atizando su fuego para comer… A Monago no le gusta Extremadura porque “todo está en el aire”: el AVE, el ferrocarril convencional, las autonomías, un tramo de la N-110…, todo en el aire, nada sobre la tierra, como si no hubiere que seguir los pasos, “sin sobresaltos”, que ellos no dieren en toda la historia hasta la Constitución del 78. ¿Dónde estuvo antes el aire que nos arrebató el ferrocarril convencional, que no realizó las autovías, que no puso los cimientos y las contrataciones de la alta velocidad, que no dio pan a quienes ellos se lo negaren, ni educación ni sanidad, sino solo para quienes pudieren respirar el aire y pagarlo como un don del Altísimo, y no como un derecho de todos los hombres y mujeres nacidos libres sobre la tierra.
Sería muy jovencito el presidente del PP para conocer el tren que hubiere a diario entre Badajoz y Bilbao, cerrado a finales de los setenta y con él, el ferrocarril convencional de la Ruta de la Plata, por falta de rentabilidad, dijeron sus conmilitones; tan joven como para olvidarse de que su gobierno puso las primeras piedras de la Autovía de la Plata, pero la ejecutaron los socialistas; tan olvidadizo de que sólo el PSOE, y no su partido, puso en marcha la alta velocidad, aunque todo vaya “paso a paso, sin sobresaltos”, por razones más que obvias, a las que tanto alude. Porque no solo del aire vive el hombre…, más aún “cuando todo está en el aire”, como sus pensamientos sobre Extremadura.

Empédocles, un filósofo y político griego que, cuando perdió las elecciones, se dedicó al saber –como otros aspirantes al trono de Extremadura, que se marcharon a la capital para cavilar— postuló la teoría de las cuatro raíces, a las que Aristóteles más tarde llamó elementos, juntando el agua de Tales de Mileto, el fuego de Heráclito, el aire de Anaxímenes y la tierra de Jenófanes, las cuales se mezclan en los distintos entes sobre la tierra; pero Monago no llegó a conocer el fuego, ni el agua ni su tierra, más que la chica, y solo se quedó con el aire; empero, el aire tampoco existe para él, porque todo está en él, pero se ignora dónde hubiere su cavidad.

Las raíces de Empédocles estaban sometidas a dos fuerzas que pretenden explicar el movimiento (generación y corrupción) en el mundo; el amor, que las une, y el odio, que las separa, teoría que explica el cambio y a la vez la permanencia de los seres del mundo sobre la tierra, que nos diere los cuatro elementos, aunque el presidente del PP crea que el aire está en el limbo ya inexistente, según la Santa Madre Iglesia.

Quizás el pensamiento joseantoniano esté más cerca de las últimas que de las primeras, porque sobra en la tierra el odio que nos separa y nos falta absorber más el aire que respiramos, aunque Monago no sepa dónde está, aunque lo respire, como todos, paso a paso, segundo a segundo.

domingo, 18 de julio de 2010

LAS TILDES DEL SUPREMO EN MORALEJA

Ha tenido que ser el Tribunal Supremo el que aclare, al fin, lo que la alcaldesa y el equipo de gobierno han venido ocultando, y negando, desde el 3 de noviembre de 2008, fecha en la que tomara posesión el número seis del IPEX, en coalición con el PP, que gobierna la localidad, en lugar del número dos de la coalición.

En los fundamentos de derecho de la sentencia, la Sala descubre el pastel que el grupo socialista venía suponiendo que tejía el equipo de gobierno, que se negaba sistemáticamente a facilitarle la información solicitada.

En primer lugar, deja claro que la Junta Electoral Central (JEC) expide la credencial de concejal a favor de Juan David Pérez Chaparro, por ocupar el número siguiente tras la renuncia de Ángel Pérez Cava, a solicitud de la alcaldesa; en segundo lugar, que la JEC la remite al ayuntamiento para que se la haga llegar al no constar su domicilio, el 21 de octubre de 2008. Dos días después, se registra en la JEC un escrito de la alcalde en el que se comunica la renuncia de las actas de concejal de cuatro integrantes de la candidatura del IPEX, acompañando los escritos de renuncia firmados por los interesados, fechados el día 22, y solicita que se proceda al otorgamiento de credencial a favor de Jaime Vilella, número seis de la coalición, al tiempo que se devuelve la credencial otorgada por la JEC al señor Pérez Chaparro. El día 30, la JEC remite la credencial de Vilella y hace constar la previa renuncia de quienes le antecedían en la candidatura. El nuevo concejal toma posesión en el Pleno celebrado el día 3 de noviembre de 2008.

La historia toma un nuevo sesgo el 5 de noviembre cuando Pérez Chaparro y las señoras Vega Muñoz y Miguel Trancón niegan ante la JEC haber renunciado a su condición de concejal, indicando, además, la existencia de numerosas irregularidades en el nombramiento de Vilella. Posteriormente, la señora Vega Muñoz retira su denuncia y confirma la veracidad de su renuncia anticipada. La JEC da traslado de la denuncia a la Alcaldía y a la Secretaría para que informen en un plazo de cinco días. El día 7 de noviembre, la alcaldesa y la Secretaría General emiten informes en los que afirman la recepción de los escritos de renuncia de los candidatos denunciantes. En la misma fecha, la alcaldesa remite a la JEC escrito del concejal Vilella en el que manifiesta que sus predecesores en la lista firmaron su renuncia al cargo de concejal y manifestaron no querer aceptar dicho cargo ante los miembros de la ejecutiva local del Grupo Independientes por Extremadura. Cabe preguntarse por el interés de la alcaldesa y del nuevo concejal por revelar ante la JEC algo que es propio del grupo independiente y de los predecesores en la lista, y no suyo…

Ante el nuevo requerimiento de la JEC, los recurrentes sostienen que no han firmado ningún documento, como afirmaran los anteriores, en el que renunciaran a ser designados concejales.

El Supremo recoge en sus fundamentos que “no pueden considerarse válidas en derecho tales renuncias anticipadas antes de la elección del candidato” y deja claro que “es el Pleno del Ayuntamiento el que ha de aceptar la renuncia de un concejal, expresada de forma clara e inequívoca y hasta dicho momento la renuncia es revocable”. Asimismo, hace constar que nada se comunica a los interesados, porque no consta notificación alguna; y, además, se lleva a Pleno, sin que conste la presencia de los recurrentes y sin que comparezcan renunciando ante el mismo, nombrándose a otro candidato que está en un número de orden inferior al de los recurrentes para sustituir al primitivamente dimitido, “y si se oculta, al no cumplir el deber de notificación al señor Pérez Chaparro, la emisión de la credencial a su favor, es evidente que dichos candidatos no han podido renunciar, ni revocar una renuncia anticipada contraria a derecho”.

Ahora solo falta cumplir la sentencia: repetir el Pleno anulado y que tome posesión el concejal correspondiente. Todo lo que pueda haber ocurrido detrás de los hechos probados solo puede conocerlos quien antes los negó, dando a entender, por un lado, un desconocimiento absoluto de la legalidad y del procedimiento administrativo y, de otro, un presunto interés por una persona determinada para que ocupara el puesto del dimisionario.

No puede la alcaldesa de Moraleja argüir ahora, como ha venido haciendo, que el grupo socialista solo desea “llamar la atención”, cuando ella sola ha sido, con su conducta, la única en provocar, ocultando la información debida a la oposición, insultando y despreciando sus opiniones y su palabra en los plenos y fuera de ellos; coartando su libertad de expresión, al no permitirles grabar las sesiones para que no se difundan sus propios dicterios… La obra del puente nuevo sobre la Rivera de Gata, única obra del Plan E, y sus múltiples irregularidades, también denunciadas por la oposición, revelan su estilo y talante, notoriamente antidemocráticos, que, como ciudadana, la convierten en indigna para gobernar su pueblo tras esta sentencia del Supremo, que descubre hechos probados, pero que no revela los entresijos que pudo haber en el simple relevo de un concejal.