jueves, 30 de mayo de 2013

MARÍA LUISA DURÁN

 
             Era lunes 20 de mayo. Había cumplido, muy de mañana, unos mandados, en nuestra Caja. Leo después nuestro periódico, El Periódico Extremadura, y viere una esquela de los nueve días que nunca deseare ver: había muerto María Luisa Durán. No debieron anunciar su muerte, para despedirla en familia. Y ahora, nueve días después, nos lo participan a través del que fuere también su periódico. María Luisa era la viuda de Martín Rojo Gil, nuestro joven compañero y amigo de andanzas profesionales desde La Generala pasando por La Madrila (bloque 14) hasta Camino Llano.
              Vi a María Luisa por última vez hace un año en el centro de salud. Hablamos mientras esperábamos ser llamados a consulta. Me hablaba, orgullosa de su hija, Rosa María, directora de la Escuela de Enfermería de Cáceres, nuestra primera Maja de Extremadura, Maja Juvenil en Ceuta, que recibiere la banda de manos de nuestro olímpico Francisco Fernández Ochoa, oro -.el primero- en el eslalon especial en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1972 en Sapporo (Japón). Rosa María sucede en la dirección de la Escuela a otro dilecto amigo, que falleciere a temprana edad, Antonio Galindo Casero. ¡Cómo nos une y  nos separa la vida...! Le preguntaría también por Marisa, su pequeña y tan cariñosa hija, que siempre que nos viere al compañero José Pedro Díaz Alfonso y a mí, viniere rauda a darnos un beso, sabedora de que fuéremos compañeros y amigos de su padre.
              Martín y yo fuimos siempre de la mano. Vísperas de su muerte, escribí en el periódico que nos unía una columna: "Retrospectiva de hoy" (27 de mayo del 96), "cuya viva y cercana ausencia nos une más a él tanto como él se unió a nosotros... Preguntamos por él y nos dicen  que está enfermo; le recordamos y nos recuerda; le echamos de menos y nos devuelve su amor..." Ya difunto, le memoré de nuevo en "De familia" (18 de julio del 96). Recordaba: Martín fue padre de familia numerosa, compañero y amigo, amante del deporte; funcionario del Estado, maestro de la vida y de la papiroflexia, del soneto y del ajedrez, del baloncesto y del fútbol, del boxeo y del balonmano. "Os he sentido parte de mi familia", nos escribió por fax antes de morir, "porque fuiste nuestro y fuimos tuyos, porque eras de todos como todos éramos tuyos; de familia; como tú mismo de la nuestra."
              Y ahora, en la despedida religiosa a María Luisa, la iglesia de San Juan está llena a rebosar de amigos que desean despedirla y dar un abrazo a su numerosa prole. No veo a Rosa María ni a Marisa. Hace un año que viere por última vez a la primera. No la reconocía. Se presentó a mí. Nos dimos un beso recordando a su padre; pero a la pequeña Marisa jamás la hubiere reconocido. En los últimos días de su padre en el periódico, se había acercado  a verle una mañana. Martín me lo dijo por la tarde:
              -Ha venido a verme esta mañana Marisa...
              Le reproché su olvido; que no me la trajera para verla y besarla. Le recordé: ella siempre lo hacía con José Pedro y conmigo.
              Y ahora, tras la emoción en el recuerdo a su madre de otra de sus hijas, a las virtudes que encarnare y su llamada a la unidad a sus hijos para que permanecieren siempre unidos, nos acercamos a darles nuestro ánimo. Oigo su nombre: Marisa...; voy detrás. ¿Me reconoces, Marisa? Han pasado ya más de treinta años. Luce ahora unos cabellos de sol. Yo sí la he reconocido: me presento; cae en la cuenta. "Da un abrazo a tus hermanos de mi parte." Veo, cercana, a Rosa María. Evoco mis visitas navideñas a su casa; sus reencuentros con su madre, el encuentro de hace un año con su hermana. Martín y María Luisa viven en ellas, por lo que su memoria perdurará hasta el fin de sus días. Aunque su casa, con porche rojo, junto a Doctor Marañón, la actual sede del periódico, fuere víctima de la piqueta; aunque ellos acabaren sus días en la tierra...

sábado, 25 de mayo de 2013

LA ABSTENCIÓN DEL HABLA

 
            Siempre me sorprendió la abstención del habla en los hablantes. Nos hallamos en un café -antes lugares propicios para tertulias, ambientes para el diálogo, para escribir, para pensar, de encuentro moral más que físico con el otro...-; pero se ha perdido hoy ese ambiente consigo mismo y con los otros de los cafés de antaño. Evoco: los cafés "Gijón" y "Oriente", de Madrid, lugares de encuentro de escritores y políticos, para escribir y pensar; el "King" y "Le Petit Café", en Cáceres, ya desaparecidos en sus ambientes, pero no de la memoria, que te invitaren a escribir, a la reflexión, al diálogo, a rellenar unas cuartillas, a dejarte llevar por los pensamientos más profundos y navegar por los ríos de la vida y, sobre todo, al diálogo sobre la vida misma.
            Se ha perdido el encanto de los antiguos cafés, aquel ambiente propicio para el diálogo, la reflexión, la escritura... Asumimos la abstención del habla porque nos quedamos sin habla en la presencia y la asumimos en la ausencia. La presencia asume el diálogo; la ausencia, el monólogo. Como si nada hubiéremos que hablar con quienes nos acompañan y todo con quienes estuvieren lejos de nosotros.
            Observamos a un grupo de hombres en el café: miran en la pantalla un partido de fútbol, quizá la final de la Champions; o la faena de Talavante en las Ventas, y apenas se dirigen la palabra sino fuere sobre alguna incidencia de los lances del partido o de la lidia. Detenemos la mirada sobre un grupo de adolescentes y de mujeres adultas: toman asiento en el café, piden sus refrescos y se afanan en comunicarse con otros a través de mensajes por el telefonino o por el WhatsApp. Nada hablaren entre sí; como si todo se lo hubieren dicho ya. Y, así, pasa la tarde, entre tertulias virtuales con los ausentes, no con los presentes. Umberto Eco ha definido en "El País" la situación con preclaras palabras: "Internet es una cosa y su contraria. Podría remediar la soledad de muchos, pero resulta que la ha multiplicado." Hemos convertido una herramienta de la comunicación en un fin, y no en el medio que fuere. No podemos singularizar la palabra, exclusivizarla, en un medio para la transmisión de pensamientos. La palabra somos nosotros y nuestras circunstancias y el medio principal es el habla, la lengua transmisora del pensamiento, ausente a veces en un contexto de gestos y miradas, que trasluciere sin más lo que deseamos comunicar. Nos olvidamos de quienes tenemos al lado, de que hubiéremos lengua para comunicarnos con ellos y hasta para besarnos, en la íntima comunicación del ser, un beso apasionado de palabras sin palabras. Conjugamos la abstención del habla en la incomunicación de la palabra. Habla la palabra por medios naturales con otros en la lejanía, pero se inhibe en la distancia corta. Ansiamos la comunicación con los ausentes, no con los presentes. No estamos con quienes debiéramos, sino con quienes conociéramos. Y, al final, la comunicación es un diálogo de sordos a través de la pantalla, que no refleja nuestro estado anímico, sino el que un interlocutor quisiere.
            En posesión toda de la palabra y conjugamos la abstención del habla. Como si fuéremos sordomudos de ocasión. Hablaren más estos en su muda expresión que mil vehículos de la comunicación que llenaren las palabras de otros. En silencio, muda la palabra en la lengua, pero expresión toda en su contexto de gestos y mímica, que hablaren por mil y una palabras. Como aquellos que, sin nada hablar, lo dijeren todo en su escucha.
            --Tiene usted una buena conversación, amigo...
            --¿Yo? ¡Pero si no he dicho palabra....!
            --Sí, pero sabe escuchar...
            Hoy ni dialogamos ni escuchamos sino en la distancia imperfecta, inacabada, de la palabra, que no transmitiere el mensaje todo del pensamiento, de deseo y palabra.

miércoles, 22 de mayo de 2013

LA CAJA QUE PERDIMOS...

           La salida a bolsa de Liberbank, grupo en el que se integra Caja Extremadura, que se estrenó con una revalorización de sus acciones de un 30 por ciento, que rubricó el mejor estreno en el parqué en trece años, no parece que haya durado mucho, al acercarse en menos de una semana al precio de salida de sus acciones: 0,45. No obstante la peripecia que pueda seguir en la Bolsa -que deseamos fructífera para el grupo, por el bien de los ahorradores cacereños, y de los asturianos, cántabros y castellanos-manchegos en él integrados-, en vísperas de la definitiva desaparición de las cajas, con fecha de caducidad a 30 de junio próximo, hemos de poner el acento en tres cuestiones importantes que siguen preocupando a los trabajadores y sus clientes desde ahora hasta la citada fecha: la definitiva desaparición de las cajas, el ERE que van a sufrir sus trabajadores por parte de la entidad antes de la citada fecha, y su próxima conversión en fundaciones.
 
              Caja Extremadura, la entidad financiera más importante de la región, surgida en 1990 como producto de la fusión entre Caja Cáceres, fundada en 1906, y Caja Plasencia, creada en 1911, se integró, a finales de 2010, en un Banco Base, con estructura de un Sistema Institucional de Protección (SIP), que se disolvió en marzo de 2011, al votar en contra la asamblea general. El Banco Base lo integraban en principio Caja Extremadura, Cajastur, Caja Mediterráneo y Caja Cantabria. Sin embargo, en marzo de 2011, tras conocerse que la situación contable de la CAM era peor de lo que se pensaba, y que las ayudas públicas que necesitaría el Banco Base supondrían la nacionalización de la entidad, al disponer el Estado de la mayoría de las acciones, las otras tres entidades se retiraron del proyecto, que retoman poco después. liderado por Cajastur, llamado inicialmente Effibank, que el 19 de julio de 2001 se convierte definitivamente en Liberbank, que otorga a Cajastur el liderazgo, con un 66 por ciento; a Caja Extremadura, el 20 por ciento, y a Caja Cantabria, el 14 por ciento.
              Antes de llegar a este punto habría que recordar la fallida fusión, propiciada y aprobada por la Asamblea de Extremadura, que durante un año (noviembre de 2007 hasta el mismo mes de 2008) trabajó en una Comisión no permanente para el Estudio del Sistema Financiero extremeño, en la que PSOE y PP, los únicos partidos representados entonces en la Cámara regional, abogaron por la fusión de Caja Extremadura y Caja Badajoz, al concluir el dictamen que "será netamente positiva para la región en su conjunto", por lo que instaba a las cajas a iniciar el proceso de fusión, sin limitar la autonomía de las entidades de cara a la consecución final de la citada integración. El presidente de la Junta, Fernández Vara, insistió      en  que son las entidades las que tienen que tomar una decisión sobre una posible fusión.  El entonces consejero de Administración Pública y Hacienda, Ángel Franco, precisaba en una entrevista que nunca se habló de "fusión", sino de "concentrar" las cajas, y recordaba la opinión generalizada de quienes comparecieron en la comisión (las cajas implicadas, catedráticos, responsables de la CECA, UGT y CC OO, empresarios, trabajadores de las cajas y representantes de las entidades fundadoras) de que nadie se había opuesto a la fusión. Por qué, entonces, no se produjo la fusión si todos apostaron por ella. Tras la renovación de las cúpulas de las cajas, se abandonó cualquier proyecto de integración, al considerarse que "no dan un volumen competitivo" y que la caja resultante supondría recortar 323 puestos de trabajo, el cierre de 83 oficinas y un costo de 144 millones. El entonces líder del PP, José Antonio Monago, se felicitaba porque hubiese imperado el sentido común al descartarse la fusión tras conocerse el resultado que revelaban los estudios realizados. Es decir, un año de trabajo y comparecencias perdidas para dejar en los órganos de gobierno una decisión de las cajas que estaba en sus manos.  Posteriormente, el 30-5-2012, Ibercaja, Liberbank y Caja 3 aprueban su fusión para crear el séptimo grupo financiero de España  que uniría a través de los grupos bancarios a las cajas extremeñas, pero que no gusta al consejero de Economía y Hacienda, Antonio Fernández. Sin embargo, el 9 de octubre de 2012, Ibercaja rompe su fusión con Liberbank y Caja 3. No obstante, hoy mismo, Ibercaja y Caja 3 acuerdan su fusión tras el emplazamiento dado por el gobernador del Banco de España.
 
              La segunda cuestión pendiente es el ERE que afectará a los trabajadores de Liberbank antes del 30 de junio, tras no alcanzarse un acuerdo en la ronda de negociaciones previas entre sindicatos y el banco, que afectará a 1.332 trabajadores. Mientras, los empleados de Liberbank convocan huelga para el lunes y martes próximos, días 27 y 28, por el abusivo ajuste laboral que pretende imponer la empresa.
              Nuestras cajas, nacidas para "recibir, conservar y hacer productivas las economías de las clases laboriosas y menos acomodadas", como se establecía en sus estatutos y reglamentos fundacionales, como recuerda en su opúsculo de reciente publicación, "Las Cajas de Ahorro, In memoriam", Ginés Rubio Blasco, trabajador jubilado de Caja Extremadura, han pasado a mejor vida.
 
              Finalmente, es preciso recordar aquí y ahora la sesión del consejo de administración de Caja Extremadura, de 29-10-2012, que aprobó por 12 votos a favor y 6 en contra el acta del máximo órgano de gobierno, celebrada el 16 anterior, en el que la entidad extremeña daba autorización al consejo del banco para ejecutar las medidas de recapitalización propuestas por Liberbank, y cuya votación es ilustrativa del grado de politización de las cajas en un consejo formado por dieciocho miembros: sí a los despidos: 12 votos a favor ( PSOE, 8; 1 entidad fundadora Obispado de Plasencia; 1, director general, 1 del PP y 1 del representante de CC OO; no a los despidos: 6 votos: PP, 4; 1 de CSICA y 1 del represente del Obispado de Coria-Cáceres, entidad fundadora). Más ilustrativa aún es la composición del consejo y su procedencia y profesionalidad, según revelaba la web de UPyD de Extremadura, no desmentido hasta la fecha por la dirección de la entidad. En la renovación de dieciocho miembros del Consejo de Caja Extremadura, de finales de febrero del pasado año, figuran tres con profesión desconocida: una del PP y dos del PSOE. (Ibíd.).
              Finalmente, queda por saber qué será de la Fundación de Caja Extremadura, ya jubilado su presidente -el sempiterno presidente de Caja Plasencia, Caja Cáceres y Caja Extremadura durante dieciocho años, Jesús Medina-, que para nada ha servido, sino a él para jubilarse con la máxima pensión, tras recibir una millonaria indemnización tras abandonar la presidencia, un salario con categoría de subdirector general por presidirla y presentar un informe trimestral de coyuntura económica regional, realizado por profesores de Económicas, y que le ha supuesto a la Caja 600.000 euros anuales-. Según la futura ley de cajas quien sea hoy consejero (patrono con la nueva ley), no podrá serlo del grupo bancario, incompatibilidad en la que incurriría el presidente de Caja Extremadura, Víctor Bravo, quien en principio se negó a declarar su salario en la Asamblea, pero que nos reveló la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) casi tanto como el Rey, que cobró un sueldo de 292.752€ brutos en 2011. Como para seguir soñando en aquellas cajas en que sus clientes eran lo más importante y no el dinero que tuvieren depositado en ellas. Cercanas, familiares, como de familia, con aquel espíritu del Monte de Piedad tan necesario ayer como perdido hoy, no tanto por la coyuntura instada por los poderes económicos como por la cobertura deseada por políticos que ignoraren los fines para los que fueron creadas y abrazaren otros que ignoraren a los clientes y empleados, pero nunca sus pingües salarios.¡ Adiós, Caja, adiós!