martes, 30 de junio de 2015

LA "TORMENTA DEL CAMBIO" EN EXTREMADURA

 
           El candidato a presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, ha pronunciado esta tarde su discurso de investidura ante la Asamblea de Extremadura, que ha definido como "la tormenta del cambio", en el que no ha dejado cabos por atar y compromisos por definir ante el mañana que se inicia.
            En lo que ha denominado como "tormenta del cambio", Vara ha sintetizado sus compromisos de futuro en redefinir el papel de Extremadura en Europa, el nuevo modelo de financiación, la reforma de la ley electoral, la lucha contra la exclusión social y los desahucios, la devolución al Gobierno de España del calendario de vacunaciones infantiles, la recuperación de la unidad de mercado y un nuevo plan de política universitaria.
            No ha obviado el candidato a presidente de la Junta de Extremadura la continuidad de la política de la cooperación al desarrollo y, tras anunciar al comienzo de su discurso que la Junta contará con cinco consejerías, la supresión del Consejo Consultivo, y la reducción del presupuesto de la Cámara en un 25 por ciento, ha abogado por una Extremadura en la que quepamos todos y porque la política sirva para aliviar los problemas de los extremeños, en la que la vida de la gente --la salud, la educación...-- no dependan solo de su cuna, además de anunciar la reforma del Estatuto de Autonomía, para modificar las circunscripciones electorales, entre otros extremos.
            En un discurso en el que el candidato a la Presidencia ha definido las grandes líneas de su legislatura, si resultare elegido presidente, Vara ha señalado como prioridades "situar a las personas  en el centro de la política económica", la clarificación del sector energético, la reapertura de los Puntos de Atención Continuada (PAC) cerrados, el desarrollo territorial sostenible y equilibrado, en hacer que Extremadura funcione mejor, porque "nos eligen para servir, no para mandar"; en intentar mejorar la vida de la gente; la defensa de la ética pública, "porque la corrupción ha destrozado la confianza de los ciudadanos"; el acceso a la igualdad de oportunidades, la consolidación de la igualdad de género mediante un pacto, un nuevo modelo fiscal que mezcle la renta y el patrimonio..., así como restablecer las relaciones con Portugal
            El candidato a presidente ha anunciado que se abre "un nuevo tiempo" en el que es imprescindible el pacto social y dar soluciones a los problemas de la gente, porque "el problema está en su pobreza"; ha anunciado su oposición a la LOMCE, cuya paralización solicitará en la primera conferencia sectorial que se celebre; así como la solicitud de una entrevista al presidente del Gobierno para plantearle un régimen especial fiscal para Extremadura hasta que la Comunidad baje su tasa de paro al 20 por ciento, así como la planificación eléctrica, un plan de infraestructuras, y la deuda histórica.
            Vara no se ha olvidado de los funcionarios, de la ley de mínimos vitales, del blindaje de la renta básica, de la estabilización de la economía, del equilibrio entre el mundo rural y el urbano, de los mayores que viven solos, del mundo de la discapacidad, del plan de inclusión social y de la lucha contra el consumo de alcohol de los menores... En suma, y en líneas generales, Vara ha trazado un amplio y vasto programa de gobierno para pactarlo con todos mediante el diálogo, con la humildad de quien se sabe que va a gobernar en minoría, pero también con la esperanza de que todos tendrán por norte solucionar los problemas de los extremeños, a lo que han sido todos convocados, en "un nuevo tiempo de diálogo". El candidato ha demostrado como estadista que tiene a Extremadura y sus problemas en la cabeza, pero también que la solución a los problemas y propósitos enunciados pasan por el concurso de todos.
            Mañana será la hora de los posicionamientos de la oposición, de la otra Extremadura.
 
 

VARA, POLÍTICO DE VOCACIÓN

 
           Hay políticos de vocación y otros, de profesión. "La política es el arte de impedir que la gente se meta a lo que sí le importa", decía el escritor y diplomático mexicano Marco Aurelio Almazán (México, 1922; Mérida, Yucatán, 1991). Guillermo Fernández Vara ha sido forense antes que político; es ahora político antes que forense; ahora de vivos, no de muertos. Le ha dado la vuelta a la frase del mejicano Almazán: si no deseamos saber nada de la política, otros vendrán que la harán por nosotros. Por eso, él está en política: porque ha diagnosticado a los vivos de su pueblo y conoce sus necesidades. Superpone ahora la ciencia de la medicina a curar las necesidades de los demás. Mejor estaría en su profesión, en su casa. Eso es lo que diferencia al político de vocación del profesional: el primero mira por el resto; los segundos solo miran para sí. Vara se hace a sí mismo parte de la solución tras asumir el problema. No es, como dijere Woody Allen, "la vocación del político de carrera es hacer de cada solución un problema". Aunque no fuere una ciencia exacta, como señalare Otto von Bismarch, el político diagnostica los problemas para darles solución. Los problemas están ahí: en las personas, en la gente..., que solo ven en la política la posible solución a sus problemas. Y nosotros, defiende Vara, somos parte de la solución al problema. La política como el arte de lo posible; la política, ejercida con pasión, sentido de la responsabilidad y de la distancia, según Weber, como directrices fundamentales de su ejercicio, para que el político no se convierta en un hombre enceguecido por sus ansias de poder, ni tampoco en soñador apasionado que desee llevar a cabo sus ideales sin tener en cuenta la realidad circundante. Vara supo entrar, estar y salir un tiempo para volver después. Torna a la tribuna otra vez como candidato y, como en el poema de Miguel Hernández, "El niño yuntero",
            "Me da su arado en el pecho,
            y su vida en la garganta,
            y sufro viendo el barbecho
            tan grande sobre su planta."
           
 
            
 

viernes, 26 de junio de 2015

EL EJEMPLO DE RAQUEL MEDINA EN NAVALMORAL DE LA MATA

 
           Raquel Medina, alcaldesa de Navalmoral de la Mata, es un ejemplo de mujer dedicada a la política por vocación y convicción. Se afilió a JJ SS a los 14 años. Su padre, Rafael, era primer teniente de alcalde hace casi treinta y cuatro años, cuando falleció en accidente. Su tío y su hermano formaron parte de candidaturas socialistas. Tiene 41 años; es auxiliar administrativo de profesión, y madre. Asumió la pasada legislatura la portavocía del grupo socialista tras la precipitada dimisión de Lino González, que fuere también senador. Ha mamado la política desde pequeña. No hubiere conversación en su casa en la que la política no esté presente. Vive por ella y para ella. (Véase hoy.es, de 11/07/2011). Cuando se reúne en la sede del partido, ve allí las fotos de los suyos, como si estuviere en casa. Ha terminado con el largo mandato de tres legislaturas del popular Rafael Mateos Yuste. (2003-2015), vicepresidente de la Diputación Provincial saliente.
            Raquel era poco expresiva cuando la conocí. Me la presentó, apenas estrenar su portavocía, su compañero de lista Iñaki Rodríguez. "Esta es Raquel..." Me ofreció un beso y su sonrisa. Tras su responsabilidad por el peso contraído, vi tras ella y sus silencios, más que sus palabras, una fortaleza que le viniere de familia. Me recordare a otra Raquel, Raquel Bravo, la hija del alcalde de Carbajo, Manuel Bravo, fallecido también en accidente, junto a su madre, en octubre de 2010, que casi me hizo llorar en la toma de posesión del sucesor de su padre, Quico. Al regreso al pueblo de Valladolid, Raquel Bravo le había dicho a su padre: "Ahora descansa, papá. Disfruta de tu jubilación; ya has hecho bastante y te lo has ganado. " Y cómo su padre le contestó: "No puedo, hija: he de trabajar por mi pueblo." (Véase mi libro "Una mañana sin luz en Extremadura", Editorial Círculo Rojo, 2014, págs. 180-182).
            Ha tomado posesión Raquel Medina como alcaldesa de Navalmoral tras pasar de contar con cuatro concejales a obtener seis en las pasadas elecciones y perder el PP cuatro de los nueve que tenía. El plenario se ha fragmentado: el Grupo Independiente por Navalmoral tiene dos concejales; IU-LV mantiene al único que tenía; entra Ciudadanos con dos; y la coalición Extremeños, con uno. Ha percibido la alcaldesa el mensaje: "Los ciudadanos nos han dicho que esta debe ser la legislatura del diálogo, del entendimiento, del trabajo compartido y del consenso", manifestó tras su proclamación. (Véase eldiario.es, del 13/06/2015). Nada más tomar posesión, la alcaldesa hace efectiva la disminución del 20 por ciento de las retribuciones de los cargos públicos que llevaba su partido en el programa electoral. (Véase hoynavalmoral.es, de 25/06/2015).
            En el polo opuesto, la Mesa de la Asamblea de Extremadura deja los sueldos de los diputados como estaban: 2.850 euros mensuales por catorce pagas, con el apoyo del PSOE, PP y Ciudadanos, mientras que Podemos se manifestó en contra, al solicitar una rebaja del 10 por ciento, igual a la aprobada para los cinco miembros de la Mesa, aunque suprimen el kilometraje para quienes tengan dedicación exclusiva.. (Véase eldiario.es, de 25/06/2015), aunque la presidenta lo justifique diciendo que "estamos en la media hacia abajo"... ¡Sabrá ella cómo están miles de extremeños, con pensiones miserables y salarios por debajo de los mileuristas...? ¿Y qué les ofrece a ellos su Asamblea? Sencillamente, nada: ni esperanza. No es esto lo que pedía Podemos, que se inclinaba por no cobrar más de tres veces el salario mínimo interprofesional; pero, al final, todos tragan. Nadie tiene el arrojo de Raquel Medina, alcaldesa socialista de Navalmoral de la Mata, para bajarse el sueldo un 20 por ciento, "para amoldarse a la cruda realidad social actual". (Véase digitalextremadura.com, de 25/06/2015). Y es la alcaldesa, como hasta el martes 23 era Blanca Martín, presidenta de la Asamblea de Extremadura, auxiliar administrativo. Menos mal que todavía hay clases, incluso entre determinados socialistas que no dan ejemplo alguno..., aunque prediquen, como Podemos, el paraíso en la tierra. Otros cumplen lo prometido desde el primer día, como Raquel Medina, alcaldesa de Navalmoral con todos los galones sobre su corazón y alma de mujer.