sábado, 5 de septiembre de 2015

"SENCILLAMENTE EXTREMADURA"

 
           Una imagen de Extremadura, verde, como uno de los colores de su bandera; como "el verde esplendor de Sierra de Gata"; casi "intacta" aún, "verde y visitable". Lo concreto en lugar de lo abstracto. El "verde esplendor sin artificios". Un paisaje verde frente al negro del incendio ya extinguido, cuando la recuperación principia y los daños son evaluados.
            Cambio de gobierno, cambio de formato para la víspera. Dos escenarios distintos para un mismo Día: la Asamblea, representación de la voluntad popular, acogerá los discursos institucionales:  la presidenta de la Cámara, el alcalde de la capital regional, los portavoces de los grupos parlamentarios, el presidente de la Junta. Por la noche, el Teatro Romano vuelve a ser el escenario de la entrega de las Medallas de Extremadura, este año las Medallas de la solidaridad. Representantes de colectivos ciudadanos harán entrega de ellas y el presidente, a Cáritas Diocesana y a los Bancos de Alimentos de Cáceres y Badajoz. Al final sonará el Himno de Extremadura, en su treinta aniversario.
            Dice la portavoz que "los ciudadanos son la mejor representación de esta tierra" y por eso entregan las medallas representantes de los colectivos. No, no: la representación de esta tierra reside en la Asamblea, aunque está muy bien el cambio de formato. Por ello, en el hemiciclo hablan quienes debieren hablar: los elegidos; el Teatro Romano, sí es para el pueblo, ese que solo tiene la palabra una vez cada cuatro años... Sencillamente Extremadura, una región sufrida, marginada, saqueada, a la que unos vienen y otros se van. "Extraordinaria", sí, por sus valores; incomprendida y desamparada por otros...
            Todo cambia y todo pasa; pero, ¿qué hubiéremos de celebrar el día 8? Ni siquiera hay ya palabras para la reivindicación. En 2011, el entonces presidente Monago decía en su primer discurso que, con más de 119.000 extremeños en paro en su cabeza, firmó su primer decreto: reducir las consejerías de 11 a 7 (ahora son 5), pero censamos 149.000 parados, una tasa de desempleo de casi el 30 por ciento. Y añadía: "Más que un día de discursos, es un día de felicidad de los extremeños ante tantos problemas". ¿Cómo pueden conjugarse felicidad y paro?
            En 2012, el lema del Día fue "Siempre contigo"; en 2013, "Volvemos a ser" ("Volveremos a ser como hace treinta años", dijo el hoy consejero Santos Jorna, debido a los recortes de Monago. (Véase europapress.com, de 05/09/2013). En 2014, "En Extremadura, avanzar ilusiona" (agilapalanti)..., mientras en la calle los Campamentos Dignidad reivindicaban "Otra Extremadura: pan, trabajo y techo" (véase tercerainformación.es, de 03/10/2014). Muy celebrado fue el tango de 2013: "No tengo sueño. Estoy despierto./ Y puedo ser lo que quiera ser./ Soy un tango. No tengo límites. Ni doctrinas. No tengo ideología./ No tengo raza, no tengo sexo, no tengo edad./ Soy un tango./ Y puedo ser lo que quiera ser..." Cánteselo a los  2.000 jóvenes extremeños que se ven obligados a emigrar cada año por el subempleo, precariedad, subocupación, fuga masiva..., según el Consejo de la Juventud de Extremadura. (Véase regiondigital.com, de 28/08/2015). Se confundió en la letra y el espíritu de la canción: los extremeños no quieren irse; pero se ven a obligados a marcharse. Volvemos a los tiempos de nuestros abuelos, "la mejor representación de esta tierra", reencarnada en sus nietos. Ya lo dijo el presidente Vara antes de su victoria: "Monago ha dejado a su suerte a cientos de miles de ciudadanos y solo a unos pocos les ha ido bien..., pero ahí no está la mayoría." (Véase elpais.com, de 13/05/2015). La mayoría solo puede hablar en las urnas, y a esperar...; pero no está para más premios Ceres ni para Consejos Consultivos (haga lo que ha hecho Cifuentes en Madrid), ni para tanta niña enchufada por el solo hecho de serlo; ni para que unos señoritos repitan en tres legislaturas tres cargos distintos, como si fueren la Santísima Trinidad, que lo mismo valen para un roto que para un descosido... Su "nos vemos el próximo año en los premios Ceres" (véase hoy.es, de 28/08/2015),  ha resultado decepcionante, tras haber escrito que "el próximo año no se celebrarán si no es con patrocinadores". (Véase psoecaceres.com, de 19/06/2015)…
             "Sencillamente Extremadura", verde, blanca y negra, sus tres colores en uno de sus símbolos. ¡Qué pocos podrán desearse "feliz día"!, porque no hubieren motivos para ello; tan solo la identidad que les une y la lucha por la vida que les separa de la clase política, sus representantes electos.
 
 

domingo, 30 de agosto de 2015

CANCIONES PARA EL FINAL DE UN VERANO

 
           No se trata de recurrir a las canciones que marcaron un verano, según las empresas discográficas, las emisoras de radio y televisión o sus oyentes. El verano, distinto según los hemisferios, determina por la época vacacional un tiempo de relajación en el vestir, en el comer, en el sueño y en el ocio, que cambia hábitos y costumbres, con el que se persigue desconectar de una vida rutinaria, especialmente entre la juventud. Es, pues, el verano la época apropiada para la canción del verano que, además, aúna playa, sol, diversión, recreo, amores y desamores, esperas y partidas, como si la desconexión de un breve periodo de tiempo, nos hiciere olvidarnos por un momento del futuro y de la realidad que nos espera a la vuelta. Todo pasa, excepto el recuerdo de las canciones del verano, o para el final de un verano, como en "Canciones para después de una guerra", película del salmantino Basilio Martín Patino, estrenada en 1976, poco después de la muerte del Generalísimo Franco, y que tuviere como protagonistas a Imperio Argentina, Estrellita Castro, Miguel de Molina, Lola Flores, Celia Gámez y Juanita Reina.
            La canción del verano era siempre la más oída, las más solicitada, la más bailada, la más recordada. Hoy, hemos pasado de la melodía evocadora, soñadora, de amores y soledades, a la machacona electrónica que invita al divertimento desinhibido. Los medios de comunicación, en connivencia con las discográficas, hacen listas para que los oyentes voten por su canción  del verano. Así, para 2015 nos proponen: "Perdón", de Enrique Iglesias y Nichey Jam; "Mi nuevo vicio", de Paulina Rubio; "El taxi", de Pitbull, Osmani García y Sensato; "Leon on", de Major Lazer, Dj Shane y MØ..., entre otras.
            El final del verano lleva a muchos a sufrir el síndrome postvacacional por el fin de las vacaciones o el retorno a la actividad laboral... Atrás quedan unas vivencias que no volverán, el miedo a que su final sea también el fin del amor que en él nació, y que no retornará. El amor, la partida, la playa, el olvido..., son temas recurrentes de las canciones que despiden el verano. La serie televisiva "Verano azul", de Antonio Mercero, popularizó a principios de los 80 en La 1 (TVE) la canción "El final del verano", del Dúo Dinámico", de 1963, que puso fin al último capítulo de despedida.  "El final del verano llegó y tú partirás/ Yo no sé hasta cuándo/ Este amor recordarás..." Amores de verano, amores quizás imposibles, pero que nunca se olvidan..."Pero sé que en mis brazos/ Yo te tuve ayer/ Eso sí, que nunca, nunca yo olvidaré."
            Muchos años antes, en 1948, Jorge Sepúlveda hizo historia con su canción "Mirando al mar": "Mirando al mar soñé/ Que estabas junto a mí./ Mirando al mar yo no sé qué sentí/ Que, acordándome de ti, lloré./ La dicha que perdí/ Yo sé que ha de tornar/ Y sé que ha de volver a mí."
            El cantante afroamericano preferido por el presidente Kennedy, Nat King Cole, sin saber una palabra de español, hizo célebre en Caracas y en todo el mundo latino su canción "Ansiedad", original del cantautor venezolano Chelique Saravia, cantada durante la década de los 60 por las chicos en edad de amar y ser amados del mundo hispano: "Ansiedad de tenerte en mis brazos/ Musitando..., palabras de amor/Ansiedad de tener tus encantos/ Y en la boca, volverte a besar... /Tal vez esté llorando mis pensamientos/ Mis lágrimas son perlas que caen al mar/ Y el eco adormecido de este lamento/ Hace que esté presente en mi soñar."
            En 1972, el prolífico cantante argentino Palito Ortega nos predecía el amor que halláremos en "Te vas a enamorar": "Yo sé que este verano te vas a enamorar,/ te vas a enamorar,/te vas a enamorar.../Chicas y chicos que se encuentran,/ nuevos amores nacerán."
            El mismo año, el grupo de pop de Torremolinos "Los Gritos", publicaba "Adiós verano, adiós amor". "Vuelan al viento sus hojas/ Los álamos dicen adiós/ A este verano marchito/ Que nuestro amor contempló..." En 1987, "Danza invisible", ve así "El fin del verano": "El fin del verano siempre es triste/Aunque entre las mantas/ Pueda hablar de amor"... "El fin del verano es triste/ Y será nuestro dolor. En "Días de verano" (2005), Amaral canta así la despedida de la estación: "No me quedan días de verano para pedirte perdón/ Para borrar del pasado el daño que te hice yo./ Sin besos de despedidas, sin palabras bonitas/ Porque te miro a los ojos y no me sale la voz." "Los Piratas" (1980), cuyo batería falleciere hace unos días, despedía así el verano: "No te echaré de menos en septiembre/ Verano muerto veré a las chicas pasar."
            Decir verano era decir Georgie Dann y sus canciones para el verano y después de él. En "El veranito" resume: "El veranito, el veranito/ Cómo nos gusta veranear./ El veranito, el veranito/ Cómo nos gusta ir a Cunit..." Y, además, "Ay, mamá Mallorca" (1966), "El Bimbó" (1975), "El negro no puede" (1987), "El chiringuito" (1988), "Vamos a la pista" (2003)...
            El prolífico Luis Aguilé nos ofreció su particular versión del verano en "Cuando calienta el sol" (2006): "Cuando calienta el sol aquí en la playa,/ Siento tu cuerpo vibrar cerca de mí./ Es tu palpitar, es tu pelo, es tu cara,/ Son tus besos, me estremezco...,/oh, oh, oh...", en una nueva versión de los hermanos Rigual. El verano terminó... "Vacaciones de verano para mí/ Caminando por la arena junto a ti/ Hoy mi vida comienza a despertar/ Hoy se ha abierto la puerta sin llamar/ Hoy te tengo a mi lado y soy feliz." (Canción del verano 1972, de Fórmula V). Comienza la cuenta atrás, como en el "¡Pobre de mí!" sanferminero...
 

viernes, 28 de agosto de 2015

EL TEATRO ROMANO DE MÉRIDA COMO FORO REIVINDICATIVO

 
           El mundo del cine y el teatro --que es decir una parte importante del mundo de la cultura-- aprovecha de unos años a esta parte sus galas o ceremonias de clausura de festivales, para exponer sus reivindicaciones. Si lo hacen todos los colectivos sociales, por qué razón no habrían de hacerlo quienes, en sus interpretaciones diarias, nos dan a conocer la recreación del gran teatro del mundo, con sus problemas y preocupaciones, afanes y miserias, de hombres y mujeres, que parecen perdurar a lo largo del tiempo, como si este se hubiere detenido, en lugar de su inexorable recorrido hacia la hora final.
            No hacía falta, pues, trasladarse otros dos mil años hacia adelante --si es que la humanidad perdura hasta entonces-- para efectuar un viaje por el tiempo desde el origen del teatro y subrayar su subsistencia a través de la historia (Carlos Sobera, presentador de la gala de los premios Ceres 2015). El teatro subsume per se la humanidad toda que, no por alejada en el tiempo y en edades, recrea sobre la escena las pasiones y frustraciones de una humanidad que parece no haber cambiado desde los tiempos en que los primeros autores teatrales (Esquilo, Sófocles, Eurípides o Aristófanes...) llevaren a ella la tragedia o la comedia, los mitos y leyendas, los antiguos rituales religiosos, las guerras, las fiestas asociadas a ritos religiosos --desde las dionisíacas hasta las didascalias-, en las que los problemas, la moralidad y las acciones alcanzan el primer plano de las preocupaciones de los dramaturgos.
            La gala que ayer noche puso punto final al LXI Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida 2015 con la entrega de los premios Ceres, concitó en su escena, y fuera del recinto, dos reivindicaciones distintas y distantes. De un lado, dentro se reivindica la memoria histórica y la cultura, y al propio teatro que nos acoge, como signo de la justicia que le fuere propia, contra una política cultural que tiende a cercenarlo. El IVA cultural, contra el que ya se pronuncia desde su implantación el mundo del cine en la gala de los Goya, fue aquí nunca mejor teatralizado por José Sacristán, premio a toda una carrera de la mano de su predecesora, Concha Velasco. Sacristán remedó a Camus en su frase "La necesidad es homicida", transformándola por "La necedad es culturicida"; es decir, ambas matan, en un claro aviso a la política cultural del Gobierno de la nación, que tantas empresas ha cerrado en este campo, como también se recordó.
            El dramaturgo Alberto Conejero reivindicó "la memoria como un espacio de justicia", además de la memoria histórica al recordar a "esos españoles que siguen buscando a sus familias en las cunetas". (Véase elmundo.es/cultura, de 28/08/2015).
            Aunque estemos en el Año Internacional de la Luz, y la gala estuviere adornada por mappings (aplicación de las nuevas tecnologías a la expresión artística) que representaban el origen del mundo hasta el 4015 (dentro de dos mil años, otros dos mil más de los que hubiere el teatro, aun largo tiempo hibernado), que hacían desaparecer la escena para elevarla de nuevo sobre su lugar original, y las apelaciones a la continuidad del teatro a pesar de las dificultades, incluida la gratitud al Presidente Vara por haberles dado continuidad,  por parte del presidente del jurado, Antonio Resines, estaba de más que el propio presentador viajara en el tiempo en un desdoblamiento del personaje para reafirmar la continuidad del teatro. (¿Vivirá él en el 4015 para presentarla?).
            Por lo demás, lo mejor fue esa combinación de palabra, sonido y luz; el recuerdo a los actores fallecidos, con especial mención a la última, Lina Morgan; las presentaciones que actores y actrices hicieren con vestuario original y recreación de pasajes de autores clásicos para llamar a los premiados; y especialmente, esa integración del público con el teatro romano cuando el presentador y José Mercé invitaron a cantar el estribillo de la canción "Al alba" de Eduardo Aute: "Presiento que tras la noche/ vendrá la noche más larga,/ quiero que no me abandones/ amor mío, al alba.". No faltó Luz Casal --quien pensare hace unos años que no volvería a hacerlo, y allí estaba-- con su "Almas gemelas" (2013).
            Fuera del teatro, los activistas de los Campamentos Dignidad y otros colectivos de izquierda protestaban contra lo que consideran un derroche de dinero público en detrimento de otras necesidades más imperiosas. Ya el presidente de la Comunidad, Fernández Vara, ha dicho que su continuidad dependerá de la financiación privada, como la secretaria general de Cultura, Miriam García Cabezas, manifestó el lunes en la presentación del acto que esta será la última edición de los galardones en la que su financiación "salga únicamente de las arcas públicas" (véase meridacomarca.com, de 24/08/2015), porque  la actual estaba ya presupuestada por el gobierno anterior.