domingo, 31 de diciembre de 2017

MENSAJE DE FIN DE AÑO DEL PRESIDENTE EXTREMEÑO

          
             El mensaje de fin de año del presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, ---que sus escribanos califican como "mensaje de Navidad" indebidamente, porque este solamente es el que ofrece el Rey en Nochebuena o el que el mismo ofreció, por video, en la web del PSOE, a sus militantes y correligionarios el día 23, como si ellos fueren únicamente los que hacen Extremadura para ser tributarios de su felicitación navideña--- ofrece, por encima de los lugares comunes al uso, una definición de la política que, no por novedosa, es digna de tener presente todos los días del año: "La política tiene que hacer compatible la lucha contra la exclusión social y la lucha por el bienestar y por la prosperidad del conjunto de los ciudadanos." Este concepto de la política, que deviene de una cita del papa Francisco sobre "el anhelo del ser humano de convertir su vida en un proyecto de felicidad" que expresa anteriormente, no puede traducirse en Extremadura, ni siquiera como un camino, como bien recordare el Papa, porque aquí no se dan las condiciones mínimas de ese camino.
 
            Definir el año que termina como "el año del 18 de noviembre", no les dice nada a los extremeños, porque ya se han olvidado de la fecha y del hecho que recuerda en el inicio de su mensaje: la manifestación en la plaza de España de Madrid para reivindicar "un tren digno", hecho que califica de "reivindicación histórica". Pues qué bien. A los extremeños no se les ha agotado la paciencia, porque tienen más resignación que aquella. Hace unos días volví a montar en el tren que tenemos. Un niño le preguntaba a su madre por qué iba tan despacio, y esta no supo qué contestarle. Pudimos ver el tramo de vías tendidas para ese "tren digno" reivindicado, pero solo la mitad entre Mérida y Cáceres. Falta la segunda vía, la electrificación... No estará ni en el 22. ¿Y por qué no reivindicar el AVE, como tienen otras regiones? Porque somos los últimos de España y de Europa, y la resignación parece colmar nuestras aspiraciones, porque la clase política que tenemos no parece trabajar por el bienestar del conjunto de los ciudadanos, sino para sí misma y sus grupitos.
            El concepto de la política y del camino hacia la felicidad expuestos por Vara están muy alejados de la triste realidad regional: los pueblos se quedan desiertos, los jóvenes siguen huyendo para buscarse la vida; los mayores vivirán muchos años, pero se encuentran solos, atendidos por sus hijos hasta su muerte, porque la mayoría no puede costearse una residencia. Ábrales las puertas a los refugiados, pero deles el trabajo y los medios que ni los extremeños tienen, porque si ellos han perdido la fe, los de aquí han renunciado a la esperanza.
            Las "cosas urgentes e importantes" que enumera, los extremeños se las saben de memoria: el empleo para conseguir "el futuro que todos queremos y deseamos"...Sí, sí, pero aquí solo tienen empleo los enchufados de los partidos y los chaqueteros de sus jefes de fila que no lo hubieren per se. No hay región con mayor estabilidad política que Extremadura; pero a usted le ha faltado por decir por qué la pone en solfa, cambiando su pareja de baile político: por qué, tras dos años de aliarse con el PP para aprobar los presupuestos, ahora lo hace con los podemistas. Olvida usted también, y le pide a los extremeños, que tengan un proyecto de vida como sus abuelos y familias numerosas, "de 3, 4 o 5 hijos". ¡Qué poco conoce la realidad! Ya ni las mujeres independientes económicamente desean ser madres, porque les impediría llevar a cabo su propio proyecto de vida, como los hombres, al ser esclavas de su marido y de sus hijos, con una conciliación laboral y familiar que se les hace imposible. El problema demográfico es grave. Los que hoy trabajan, ya veremos si cobran pensiones, y los que las cobran, temen cada día más por ellas, y nadie dice nada... Usted no puede pedirles a los extremeños que tengan más niños porque el barco se va a pique. Téngalos ustedes que pueden.
            Habla usted del cambio climático, que algunos políticos desprecian; pero aquí no podemos tener ni la eficiencia energética, porque tenemos que pagar impuestos al sol, que sale para todos, y ni los políticos, y menos aún las eléctricas, lo desean. Tampoco podemos dejarle nuestras propiedades a nuestros hijos, porque tenemos los impuestos más altos en la comunidad más pobre de España.
            Sigue usted empeñado en afirmar que "el desafío de los desafíos" es acabar con la violencia de género, un problema gravísimo, pero que no se resuelve con leyes, con presupuestos ni con más policías. Es, como dice, un problema de cambio de mentalidad y de educación desde la infancia; pero con eso no se acaba así como así, como con la muerte de los peatones, ciclistas y motoristas (121 muertos en 2016); pero continúe reivindicándolo, como lo hace con la igualdad de género, que para usted solamente es de sexo, y no otra cosa, como manifiestamente lo demuestra en los nombramientos del Consejo de Gobierno que preside. La financiación y el modelo territorial, defiéndalos su vicepresidenta en las conferencias correspondientes.
            Y tire a la basura, de una vez por todas, con el año que termina esos desdoblamientos lingüísticos que, con sectarismo, favoritismo e incultura, parecen haberle impuesto a usted y los suyos el movimiento feminista. ¿Qué es eso de "queridos extremeños y queridas extremeñas", "españoles y españolas", "abuelos y abuelas", "africanos y africanas", "nuestros jóvenes y nuestras jóvenes". La RAE condena el uso de tan grotesca jerigonza --Francia lo ha suprimido por ley en documentos oficiales-- por obedecer a motivos extralingüísticos y porque las feministas se empeñan en sustituir el concepto de sexo por el de género, como usted en sus nombramientos. Parece bastarle con que sean mujeres. Flaco servicio le hace usted al movimiento feminista y a la igualdad con esas actitudes, que olvidan, de otro lado, al resto de los géneros, ya por fin legalizados, y que nunca citan: lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros e intersexuales... Esos no tienen vida ni derechos, a lo que parece.

sábado, 30 de diciembre de 2017

APOROFOBIA, O EL RECHAZO AL POBRE


           Ya inscrita en el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) como "la fobia a las personas pobres o desfavorecidas". De origen griego:  áporos, pobre, y fobia. La aporofobia fue elegida ayer palabra del año 2017 por la Fundación para el Español Urgente (Fundéu), promovida por la agencia Efe y el BBVA. Aporofobia es el neologismo que da nombre al miedo, rechazo o aversión a los pobres.
            Es la quinta ocasión en que la Fundéu BBVA da a conocer su palabra del año, escogida entre aquellos términos que han estado presentes en mayor o menor medida en la actualidad informativa durante los últimos meses y tienen, además, interés desde el punto de vista lingüístico. En 2013 fue elegida la palabra escrache, selfi en 2014, refugiado en 2015 y populismo en 2016. Aunque una mayoría estuviere de acuerdo en la elección de estos vocablos, quizás en esta ocasión muchos se hayan sorprendido por la opción de aporofobia, un término relativamente novedoso que alude, sin embargo, a una realidad social arraigada y muy antigua, según la Fundación. "No es una palabra creada este año, ni tan siquiera conocida por el gran público, pero es una voz que recomendamos hace tiempo en Fundéu BBVA y que ahora la Academia ha decidido incorporar a su diccionario", según el director general de la Fundación, Joaquín Muller.
            Ya el pasado mes de septiembre, el Senado español aprobó una moción en la que pedía la inclusión de la aporofobia como circunstancia agravante en el Código Penal. Quizás este hecho haya influido en la decisión de los filólogos, lingüistas e historiadores de la lengua castellana para su declaración como palabra del año. "Aporofobia --dice Muller-- pone nombre a una realidad, a un sentimiento que, a diferencia de otros, como la xenofobia o la homofobia, aun estando muy presentes en nuestra sociedad, nadie había bautizado. Lamentablemente --añade--, la aporofobia no ha dejado de estar presente en la actualidad informativa del año que finaliza, con el drama de los migrantes en muchas partes del mundo, el empobrecimiento de muchas capas de la sociedad en muchos países... y con las actitudes de algunos líderes y ciudadanos ante estos fenómenos, en los que son claramente visibles el rechazo y la aversión a los pobres y la pobreza."
            En las calles de nuestras ciudades, los pobres de la sociedad permanecen a diario para salir al paso de nuestra mirada, implorando una limosna. En carteles escritos a mano sobre cartones, explican su situación: "padre de cuatro hijos, sin trabajo, necesita ayuda", "recién operado sin ninguna ayuda"... Otros muestran en su cuello abultados ganglios linfáticos, que pudieren ser quistes congénitos o glándulas tiroideas aumentadas de tamaño... La gente mira, pasa de largo y ya no se molesta en echarles unas monedas, como diciendo: no es mi problema; es de las autoridades, que parece que solo se preocupan de otra distinta, pero no distante realidad, azuzada por la crisis: los deshaucios, que pudiere ser palabra de una década, y que ahora los políticos tratan de atajar para blandir con cifras lo que para ellos constituye un éxito político, y no un acto de justicia social. Los pobres en las aceras parecen molestarnos... Visibilizamos con nuestra actitud el rechazo a los pobres y la pobreza.
            En estos fríos días de invierno, oenegés que luchan por erradicar la pobreza, acuden a buscarles para llevarles alguna bebida caliente, mantas de abrigo y darles compañía. Mitigan la pobreza a quienes, pobres de solemnidad, desean vivir a solas con su pobreza. No tienen los visitantes de la noche la aporofobia de los diurnos. Lo que no tiene nombre, no existe. Sólo así, podemos enfrentarnos a una realidad, hacerla presente en el debate social y buscar soluciones. Mirar para otro lado es echar balones fuera, porque nos molesta la cruda realidad que vemos, pero no observamos.
            En su libro "Aporofobia, el rechazo al pobre" (Paidós, 2017), la filósofa española Adela Cortina afirma que "no repugnan los orientales capaces de comprar equipos de fútbol o de traer lo que, en algún tiempo, se llamaban "petrodólares", ni los futbolistas de cualquier etnia o raza, que cobran cantidades millonarias, pero que son decisivos a la hora de ganar competiciones." Nadie mejor que el jugador de fútbol Samuel Eto´o --que militare en el Madrid, Mallorca y Barça, entre otros equipos-- expresó al fichar por este último club la carga negativa de su raza, abucheada por los espectadores en los estadios, con las ganancias dispares con jugadores de su misma clase, pero de raza blanca: "Trabajaré como un negro para vivir como un blanco." Racismo, de un lado, y salario distinto por razón de su raza. Lo mismo que hoy con las mujeres occidentales: no todas cobran lo mismo que los hombres por idéntico trabajo, además de no poder conciliar su vida laboral con la familiar, porque los hombres no fueron educados para la casa... "Las puertas se cierran ante los mendigos sin hogar, ante los inmigrantes pobres, condenados mundialmente a la invisibilidad", afirma Cortina. El problema es de pobreza. La aporofobia, un pobre sin recursos, cada día más presentes y olvidados en nuestra sociedad. Y los políticos corruptos que roban ingentes cantidades de dinero público, mirando para otro lado y subiendo los impuestos a los que menos tienen...

miércoles, 27 de diciembre de 2017

SIEMPRE TE ESPERARÉ, MARÍA LUISA


           Casi tres años ya escribiendo sobre ti, María Luisa, y no me contestabas.  El 15/08/2015 te escribí en este diario la primera carta: "Esperando a María Luisa..., en el Teatro-Cine"; y el 17 de junio pasado, "No tardes más, María Luisa". Las chicas sois así, María Luisa, siempre haciéndoos rogar, pero sin dar el recibí.  Y parece que me han escuchado. No sabes qué alegría he sentido al ver el 13 de noviembre en el BOE el anuncio de licitación de las obras de tu rehabilitación por el Ministerio de Fomento, que da un plazo de ejecución y entrega de veinte meses, con un presupuesto base de licitación de casi 3,5 millones de euros. El 16 de febrero próximo conoceremos las ofertas económica y técnica para ponerte, al fin, como debieres estar en tu nueva reencarnación.

             La palabra del BOE es un compromiso, no promesas de políticos incumplidas durante más de dos décadas, que hacen salir a las calles de Madrid a los guardias civiles y policías nacionales por la equiparación de salarios a igual trabajo con las policías autonómicas; a los extremeños con sus símbolos "por un tren digno ya"...; pero todo esto, María Luisa, son palabras al viento sin el compromiso de la letra impresa del BOE. Y ahora, el Gobierno se ha acordado de ti y ha pedido tu mano por escrito. Quizás haya sido el rigor y la insistencia, como dice la plataforma del tren: las reivindicaciones justas no son cosa de un día, sino de todos, hasta que los compromisos y la palabra dada sean realidad en el primer diario impreso del país.
 
            Veinte meses no son nada para quienes hemos esperado más de dos décadas; peor lo llevamos con el tren y hemos tardado décadas en alzar nuestra voz. Por eso, querida mía, esperaré hasta el día de tu puesta de largo para los nuevos desposorios con la capital. No volveré a pedirte que no tardes más, María Luisa. Procuraré no hacerte esperar, como a las novias y, aunque no pueda acceder por falta de invitación, estaré viendo la entrada de los elegidos desde la acera de enfrente, desfilando por la alfombra roja. Y otro día volveré previo pago de mi entrada.
            ¡Qué alegría, amada mía, volver a verte lozana y lustrosa, para quien no ha visto más que tu fachada y tu tejado lleno de cachivaches! Menos de un año ya para nuestro encuentro deseado. No pediré más tu mano, porque ya la tengo con fecha fija para besarla y admirarla. Ningún taxista me dirá más veces que está cerrado, cuando, tras una noche de feria de hace años, le solicitaba un servicio para llevarme hacia ti, en cuya acera se encontraba estacionado mi vehículo. ¡Como si yo no lo supiere, corazón!
            Recuerdo, cuando en 1987 la Junta cedió tu mano al ayuntamiento por 99 años. Han pasado veinte años y nadie aún la ha tomado; pero ya está pedida y formalizada en letra de ley. En el 99, el consistorio convocó un concurso de ideas para tu remodelación. El Consejo de Ministros celebrado en 2005 en la capital adoptó el compromiso de acometer la obra. Se firmó un convenio a tres bandas: Gobierno de España, Junta de Extremadura-Ayuntamiento de Mérida... Se paraliza y resucita tras la victoria del PSOE en las municipales de 2007. El proyecto se revisa en 1991 y se impulsa diez años después. Unos errores en la tramitación paralizan el proyecto... y no hay presupuestos. En 2013, en pleno fervor de campaña electoral, te ponen apellidos: el Centro de Artes Escénicas "Margarita Xirgú". Hasta comienzos de este año, todos parecían haberse olvidado de ti. Ministerio y ayuntamiento actualizan el proyecto presupuestariamente. El alcalde afirma que confía en que la obra se licite antes de que acabe el año. Palabra cumplida. María Luisa Grajera, tu mecenas,  que impulsó tu construcción a  finales de 1930 o principios de 1931, estará satisfecha. No te dio su nombre, sino el de la infanta de España María Luisa de Borbón (Madrid, 1832; Sevilla, 1897).
            Ya queda menos, tesoro: Margarita Xirgú y todos los amantes del teatro y el cine estaremos contigo. Nunca podría morir este símbolo de la Mérida contemporánea, hoy solo historia y su nombre en tu fachada. Tu resurrección será tu gloria, desde hace veinte años soñada, deseada, traspapelada..., como una pasión inacabada, con fecha ya para el encuentro...