sábado, 19 de enero de 2019

ANDRÉS NIETO CARMONA, ALCALDE DE MÉRIDA (1931-1934)




Andrés Nieto Zamora
(Archivo FPI)
           Andrés Nieto Carmona (Villanueva de la Serena, 28/04/1901; Las Palmas de Gran Canaria, 01/11/1976) fue un político, sindicalista y militar español durante el periodo de la II República y la Guerra Civil española. Alcalde de Mérida durante el periodo 1931-1934, destacó en la Guerra Civil al frente de su unidad en la Batalla de Teruel.
 
            Ferroviario de profesión, a los 16 años se trasladó a Mérida como empleado de la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA), empresa constituida en 1856, una de las grandes del sector ferroviario junto a su gran antagonista, la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, nacionalizada en 1941 por el gobierno del Generalísimo Franco. En 1918 participó en la constitución de la Asociación de Trabajadores y Empleados del Ferrocarril de la zona XIX y durante la dictadura de Primo de Rivera dejó su empleo de sargento de ferrocarriles para dedicarse plenamente a la organización de los obreros ferroviarios de la sección de Mérida del Sindicato Nacional Ferroviario de la UGT, siendo delegado suplente al Congreso Nacional del citado sindicato celebrado en 1926. En mayo de 1930 participó en la reorganización de la Agrupación Socialista de Mérida. Elegido concejal de la ciudad en 1931, entre octubre de 1931 y junio de 1934 ejerció como alcalde de Mérida, cargo en el que desempeñó una importante labor: apoyó la creación del Instituto de Higiene Rural, la Biblioteca municipal o el Parador de Turismo y emprendió la pavimentación de buena parte de las calles de la ciudad. En el ámbito cultural, impulsó la recuperación de las ruinas romanas. En 1933 logró recuperar el Teatro Romano para la representación de obras teatrales, en el que constituyó uno de los acontecimientos culturales más señalados de la II República, hecho que se vio eclipsado con el estreno de Medea,  en versión de Unamuno,  el 18 de junio del mismo año, protagonizada por Margarita Xirgu, uno de los acontecimientos culturales más señalados de la época, acto al que asistió el presidente Manuel Azaña.
            En 1934 fue destituido como alcalde por el Gobierno Lerroux, aunque sería restituido en su puesto tras la victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936. Al producirse el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, formó parte del Comité de Enlace del Frente Popular creado en el Gobierno Civil de Badajoz, marchando posteriormente a la zona republicana. Nieto Carmona se encontraba en Madrid durante esa fecha y, tras la conquista franquista de la ciudad, ya no volvió a ella.
            Durante la Guerra Civil desempeñó un papel destacado en la defensa de la Casa de Campo de Madrid, al frente de un batallón de la 3ª Brigada Mixta, por la que llegó a ser propuesto para la concesión de la Placa Laureada de Madrid. En febrero de 1937 ingresó en el Cuerpo de Carabineros, donde fue jefe de la 87 Brigada Mixta y, posteriormente, de la 40 División, en la que obtuvo el grado de teniente coronel. Durante la Batalla de Teruel jugó un papel destacado, al dirigir a algunas de las fuerzas que asaltaron los últimos reductos rebeldes, después de que los republicanos se hubieran hecho con el control de la ciudad. Tras su ocupación, fue nombrado comandante militar de la plaza. Después sería nombrado comandante militar de Levante. Nieto fue ascendido a coronel al final de la guerra. [1]
            El exalcalde republicano de Mérida pasó también a la historia tras ordenar el fusilamiento de 46 soldados de la 84 Brigada Mixta, que formaba parte de la 40 División, que dirigiere, que se habían rebelado ante la orden de volver al frente durante los llamados "sucesos de Mora de Rubielos" [2]  Tras hallarse la tumba de los fusilados, gracias a un georadar, el historiador Pedro Corral declaraba: "Es la fosa común de los grandes olvidados de la memoria histórica, de los perdedores de los perdedores de la Guerra Civil" y añade que "el teniente coronel Andrés Nieto, un miliciano que había sido alcalde socialista de Mérida, ordenó que 60 detenidos, la mayoría de ellos valencianos, uno por cada diez de los amotinados, fueran fusilados, pero catorce lograron escapar, y, finalmente, el 20 de enero de 1938 fueron  ejecutados 46 militares --tres sargentos, 12 cabos y 31 soldados-- sin ningún juicio previo".  "Unos hombres que son capaces de darle a la República su mayor victoria de toda la contienda, la toma de Teruel, son pasados por las armas pocos días después sin ningún juicio acusados de cobardía", recalca Corral.  [3] 
           Finalizada la Guerra Civil se exilió en Londres, donde permaneció hasta 1967, año en que regresó a España, residiendo en Leganés con unos familiares. Falleció en Las Palmas de Gran Canaria el 1 de noviembre de 1976.
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[1] Vid.:  Fundación Pablo Iglesias. Diccionario biográfico. Biografía de Andrés Nieto Carmona; y Wikipedia.
 
[2]  Vid.: Corral, Pedro: Si me quieres escribir. La Batalla de Teruel, Debate. 2004.  
 
[3]  Vid.:  Montaner, Rafel: Hallan una fosa en Teruel con 46 soldados republicanos fusilados por negarse a volver al frente, en el diario Levante, de 27/10/2009. Véase también la obra citada de Pedro Corral, pág. 279.


martes, 15 de enero de 2019

AMANECERES


           La noche ha oscurecido el día; el nuevo día principia al amanecer. Parece distinto, pero no lo fuere, este amanecer del nuevo año. No es el primer amanecer; es un diferente amanecer; el amanecer siguiente; un bello amanecer... Dejamos atrás amaneceres sin verlos, rojos amaneceres que llegaron a nuestras vidas sin saber cómo, aun repitiéndose cada veinticuatro horas. Son lentos, gloriosos, hermosos siempre, tristes a veces, radiantes otras. Vamos al encuentro del amanecer; quiero amanecer mañana; no deseo irme sin ver otro amanecer. Iré a tu encuentro, a la playa, hasta que salga el sol por el horizonte, sin montañas que velen la luz del nuevo día, en un fresco amanecer. Nos dan vida los amaneceres; nos entristecen los atardeceres. No aprovechamos esos intervalos del día, entre el amanecer y el atardecer, para llenarlos de vida. No perdona el tiempo y la vida se va. Todo un año de amaneceres; otro año más para ver el amanecer. Y la última noche del tiempo que se va, vamos al encuentro del amanecer; como si no llegare otro, en los días por venir. A veces no sentimos lo que llega, lo que tenemos y se nos regala. Y en un instante puede llegar el atardecer y el anochecer. No veremos más los amaneceres que se fueron y que no volverán. Cada año, cada amanecer, es una esperanza para compartir. Es triste en soledad el amanecer. "La vida nos acerca y a la vez nos separa/ como el día y la noche en el amanecer", recuerda José Ángel Buesa. La cohetería anunciaba en Nochevieja el último anochecer, deseando alumbrar el nuevo amanecer. Fatigoso amanecer del nuevo año...  Qué festejamos sino la fusión de la noche y el día, no los amaneceres idos, sino los resplandores por venir. "La fusión al amanecer", anunciare Juan Ramón Jiménez. Nochevieja, año nuevo, de la incertidumbre a una nueva esperanza, porque nadie deseare recordar el pasado, "ni de los martirios que da la hierba/ ni de la luna con boca de serpiente/ que trabaja antes del amanecer"..., afirmare García Lorca en su "Diván del Tamarit"...
 

viernes, 11 de enero de 2019

GASPAR DE MOLINA Y OVIEDO, UN CARDENAL EMERITENSE



El cardenal Gaspar de Molina y Oviedo
 (Casa consistorial de Sevilla)
Gaspar de Molina y Oviedo (Mérida, 06/01/1679; La Granja de San Ildefonso, Segovia, 30/08/1744) [1] fue un religioso y hombre de Estado español, hijo de Gaspar de Molina y María Clara de Oviedo. Ingresó en la Orden de San Agustín (Ordo Fratrum Sancti Augustini, OSA) en 1694, profesando al año siguiente en un convento de Badajoz.  Posteriormente fue profesor en el convento de San Acacio, de los agustinos de Sevilla, donde realizó los estudios de Filosofía y Teología, institución a la que donó por testamento su biblioteca en recuerdo de los años allí transcurridos; prior de Cádiz en 1712 y provincial y asistente de su orden en 1720. De regreso a España fue calificador de la Inquisición. Nombrado obispo de Cuba en 1730, de Barcelona en 1731 y de Málaga en 1734, aunque no ejerció en ninguna de estas diócesis por hallarse en Madrid desempeñando diversos cargos políticos al servicio de Felipe V. A instancias de este, en 1737, fue nombrado cardenal por el papa Clemente XII en el consistorio celebrado el 20 de diciembre de 1737. Presidente del Consejo de Castilla entre diciembre de 1733 y agosto de 1744 y comisario general de Cruzada en el mismo periodo. Muerto repentinamente a los 65 años, fue inhumado en el convento de San Felipe el Real de Madrid.[2] "Entre enfermar y morir este Eminentísimo medió tan breve espacio que enfermedad y muerte fueron casi a un tiempo." [3]
            Durante su estancia en Roma se ganó la confianza del papa y participó como teólogo en el Concilio Lateranense de 1724. El 30 de julio de 1726 se le concedieron los privilegios de exgeneral y poco después volvió a España. Antes de su estancia italiana había alcanzado el grado de maestro en Teología. A su regreso, Felipe V comenzó a ocuparlo en gestiones políticas. Fue consagrado obispo en 1731 en el convento de San Agustín de Sevilla. Por deseo del rey, fue nombrado cardenal por Clemente XIII. La birreta cardenalicia le fue impuesta por Felipe V en la Real Capilla de Aranjuez.
            El 03/03/1739, el rey, para honrar y agradecer los servicios del cardenal Molina, concedió a su hermano, Juan Antonio de Molina y Oviedo, el marquesado de Ureña. El 03/09/1741 consagró obispo a su sobrino fray Gaspar de Molina y Rocha, hijo del reciente marqués de Ureña, también agustino, que había sido nombrado para la diócesis de Almería.
            En sus honras fúnebres estuvieron presentes los Consejos, la Grandeza y las altas instancias del Gobierno de la Monarquía en el convento de San Felipe el Real. El Consejo de Castilla le ofreció otro funeral solemne en el mismo convento el 21 de noviembre.[4]
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[1] En su biografía del cardenal Gaspar de Molina en el Diccionario de la Real Academia de la Historia, Vallejo Penedo sitúa su lugar de fallecimiento en La Granja de San Ildefonso, mientras que Wikipedia lo hace en Madrid en la fecha indicada.
 
[2] Ballesteros, Francisco Antonio: Relación exacta del fallecimiento, entierro, y sumptuosas honras, que a la perpetua , digna y merecida memoria del Eminentísimo  Señor Cardenal de Molina y Oviedo, comisario general de la Santa Cruzada, Gobernador del Consejo y Cardenal de la Santa Iglesia Romana consagró el Real Consejo de Castilla. Madrid. Imprenta de Antonio Sanz, año de MDCCXLV.
 
[3] Ob. cit.
 
[4] Vallejo Penedo, Juan José,  OSA: Diccionario de la Real Academia de la Historia. Diccionario biográfico español. (http://dbe.rah.es/biografias/19990/gaspar-de-molina-y-oviedo ).