domingo, 18 de agosto de 2019

LAS VACACIONES DE AUGUSTO


            Anochecido aún, salimos de paseo por la ciudad. No ha salido el sol tras la Montaña. Notamos un relente que pronto se irá. La ciudad duerme, descansa, pareciere desierta. Hay sitio bastante en los estacionamientos. Un tercio de la población, quizás, estará de vacaciones. Se nota en las persianas bajadas del todo, indebidamente; en las luces de los balcones que sus dueños se olvidaron de apagar; en la soledad de aceras y paseos: ni un ama de casa paseando a su perrito, nadie haciendo deporte..., ni siquiera una sección de soldados camina al trote…
 
            Es el ferragosto (Feriae Augusti), las vacaciones de Augusto, instituidas por el emperador fundador de Augusta Emerita, unida a festividades muy antiguas, en las que se celebraba el fin de las tareas agrícolas. Desde entonces, el ferragosto es una fiesta italiana de carácter laico que es sinónima de la gran escapada hacia el mar y la montaña. Fiesta en la tradición católica de la Virgen el 15 de agosto, en que la Iglesia conmemora la Asunción de la Virgen. En mitad de la semana, el ferragosto se hace puente festivo. Pequeños comerciantes se toman unos días para ir a las fiestas de pueblo; a la ciudad vienen los de otras ciudades para conocerla; pero, a estas horas finales de la madrugada, ni una hoja se mueve: los pájaros no se han levantado aún; los gallos no han dado su primer canto, a la espera de que rompa el alba. “De Virgen a Virgen, el calor aprieta de firme; antes y después, verano no es”, dice nuestro refranero. Desde la Virgen del Carmen (16 de julio hasta la de agosto, 15 de agosto). Muy pronto el astro rey asomará por el horizonte del mar y el sudor correrá por nuestro frente. Antes de asomar por la Montaña, los gallos de Charca Musia habrán cantado ya tres veces; las vacas mugen; relinchan los caballos; las ovejas balan, deseosos todos de salir de su encierro; gorjean los gorriones mientras pican en el césped… No se ve un alma. Es el ferragosto, aunque mañana toque volver al tajo. Para muchos, no hay vacaciones ni fiestas ni el día tan siquiera del ferragosto. La familia y la atención a los animales requieren su presencia constante y diaria. Aunque terminen las faenas agrícolas, empezarán otras. Hay una España vaciada y otra España llena, la rural y la urbanita. La una se llena durante el ferragosto; la otra se vacía en verano. Hasta en el ferragosto, pareciere que la ciudad también se queda vacía.

            Es hora de salir; de perderse en remotos confines donde ver la salida del sol sin montañas que atrasen la límpida luminosidad de estos días. Hay que llegar a casa y abrir las ventanas, que luego cerraremos para que sol no entre. Mediodía ya, y hasta el atardecer, nada ni nadie parecen moverse. Salen los dueños con sus mascotas a pasear y los ladridos de los canes libres despiertan al vecindario…

            Los niños de las ciudades permanecen aún durmiendo. Su ausencia es notoria en las calles adyacentes a los centros escolares. Muy pronto, se marcharán con sus padres a la piscina; algunos adultos tomarán el avión para conocer países lejanos; otros padres llevarán a sus hijos a conocer el mar, para bañarse en él y disfrutar de la playa; quizás otros se irán al pueblo con los abuelos. Con el ferragosto, unos se van y otros vuelven. Son las vacaciones de Augusto, por todos soñadas y esperadas, aunque no lleguen para todos. Ya casi el sol en el ocaso, la camarera del bar, al que vamos a ver el primer partido de Liga, nos saluda: “Buenas noches, señor Félix”; le corrijo: “Buenas tardes, doña Raquel: el sol no se ha puesto aún…”. Es el ferragosto…


jueves, 15 de agosto de 2019

MANUEL GALLEGO SUÁREZ-SOMONTE, TENIENTE GENERAL Y PRESIDENTE DEL ATLÉTICO DE MADRID



Manuel Gallego Suárez-Somonte (Mérida, 22/06/1894; Madrid, 24/12/1965) fue un emeritense teniente general del Ejército del Aire y presidente del Atlético de Madrid, en aquel entonces llamado y conocido como Atlético Aviación. Como militar alcanzó la más alta graduación del Ejército y entre otros destinos fue jefe de la Zona Aérea de Marruecos [1] y de la Región Aérea de Levante. [2]

 En 1953 promovió en Valencia, durante la celebración del cincuentenario del Real Club Náutico de la ciudad, el Gran Trofeo Valencia de la clase Snipe, que cambió su nombre por el de Gran Trofeo Fallas al coincidir con las fiestas josefinas. El Gran Trofeo Valencia se ha celebrado interrumpidamente durante cincuenta años, batiendo récords de participación en 1986, en que la regata reunió a 112 Snipes, el mayor número de la historia de esta clase hasta el momento.[3]
 
 El 14 de septiembre de 1939, al conocerse la fusión entre el Atlético de Madrid y el Aviación Nacional se incorporó como directivo del club, [4] conocido a partir de ese momento, y hasta diciembre de 1946, como Atlético Aviación. El 01/03/1941, al ser destinado a Roma como agregado aéreo en la Embajada de España el hasta entonces máximo responsable del club, Luis Navarro, Manuel Gallego Suárez-Somonte, en ese momento teniente coronel, sería nombrado presidente, el cuarto y último militar al frente del Atlético (1941-1945). Durante su mandato, el club, entrenado por Ricardo Zamora, ganó su segundo Campeonato de Liga (1940-1941) y volvió a disputar sus encuentros en el Metropolitano.
 
El 27 de diciembre de 1945, al ser nombrado jefe de la Zona Aérea de Marruecos, presentó su dimisión como décimoquinto presidente atlético y, unos días más tarde, fue sustituido por Juan Touzón.

Manuel Gallego Suárez-Somonte falleció en Madrid el 24 de diciembre de 1965, un año después de pasar a la reserva con el grado de teniente general.
          
Estaba en posesión de la Gran Cruz de la Orden de San Hermenelgildo, Gran Cruz de la Orden del Mérito Aeronáutico con distintivo blanco y Gran Cruz del Mérito Naval con distintivo blanco.
 
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[1] Vid.: Decreto de 21/11/1952 (BOE del01/12/1952) por el que se confirma en el cargo de Jefe de la Zona Aérea de Marruecos  al General de División del Arma de Aviación don Manuel Gallego Suárez-Somonte.
 
[2] Vid.: Decreto de 20/05/1958 (Boletín Oficial del Ministerio del Aire de 27/05/1958) por el que se nombra Jefe de la Región Aérea de Levante al Teniente General del Ejército del Aire don Manuel Gallego Suárez-Somonte.
 
[3] Vid.: Web de la Real Federación Española de Vela, de 04/05/2010.
 
[4] Vid.: Levi, Carlos: Atlético de Madrid, cien años de historia, Silex Ediciones, S. L., 2003.


miércoles, 14 de agosto de 2019

IGNACIO SUÁREZ SOMONTE, DIRECTOR GENERAL DE PRIMERA ENSEÑANZA E HIJO PREDILECTO DE MÉRIDA





Ignacio Suárez Somonte (Mérida, 31/07/1875-11/10/1951) fue catedrático de Matemáticas, diputado en Cortes durante dos legislaturas, director general de Primera Enseñanza con Primo de Rivera en 1925, miembro de la Junta de construcción de la Ciudad Universitaria y director del Instituto "Cardenal Cisneros" de Madrid y autor de varios libros de texto: Aritmética, Nociones de Geometría y Nociones y Ejercicios de Aritmética y Geometría, un Tratado de Álgebra y otro de Álgebra y Trigonometría, e hijo predilecto de Mérida en 1921.

Este ilustre pedagogo emeritense nació en la calle Nueva, según recoge en su libro el investigador Navarro del Castillo[1]. Fue el segundo de los cinco hijos de la familia. Su maestro de primaria, don Manuel Guerrero, observó en su alumno una inteligencia nada común y recomendó a sus padres que le dieran estudios superiores si les era posible y estos le contestaron que, con sus escasos haberes, no podían. Suárez Somonte también se dio cuenta de que en los libros podría cimentar su porvenir. En vacaciones pasaba largas temporadas en una casa de campo de Mirandilla de la que sus tíos eran los encargados. Allí dedicaba las noches a estudiar hasta que se acababa el aceite del candil. En 1887, el Ayuntamiento anunció un concurso para otorgar una beca al mejor alumno de las escuelas primarias de Mérida, que logró Ignacio entre los ocho presentados. Con la beca, se matriculó en el colegio Torrejón, simultaneando sus estudios con el empleo de mancebo en la farmacia de don Juan Valverde Lillo. Terminado el bachillerato a los 17 años, fue contratado como profesor en el citado colegio. Llamado a filas en 1885, fue destinado a Sevilla, donde compaginó sus tareas con los estudios en la Facultad de Ciencias de la Universidad hispalense. Obtuvo tres matrículas de honor y sobresaliente en las asignaturas de primero y sus compañeros le dieron un modesto banquete. Enterado el general Polavieja de la valía intelectual de su soldado, le nombró ordenanza del archivo y profesor del cuerpo de sargentos. Trasladado a Madrid por la influencia del citado general, ingresó en el Ministerio de la Guerra en calidad de ordenanza del archivo y obtuvo una beca en la Universidad Central. Con los diez reales diarios de su beca, pudo proseguir la carrera y ayudar a su familia con 75 pesetas mensuales. Finalizada la carrera, se colocó como profesor de Matemáticas en el Colegio de Figueroa. Más tarde gana la plaza de catedrático de Matemáticas en el instituto de Cuenca frente a otro opositor. En 1898 logra la cátedra del Instituto Cardenal Cisneros de Madrid y se lo comunica al ayuntamiento, que le felicita. Años después pasaría a ser secretario del centro y muerto su director, fue nombrado para sustituirle.

Además de director, fue también director general de Enseñanza Primaria en el gobierno de Primo de Rivera, decano del Colegio de Licenciados de Madrid y diputado a Cortes por Teruel durante dos legislaturas por el partido de Maura, en el que militaba.

El 27 de febrero de 1921, tras lograr su acta de diputado, Mérida le ofreció un homenaje junto al también pedagogo e hijo predilecto Vicente Delgado Valencia. Tras él se descubrió una lápida en la casa en que nació con la siguiente inscripción: “En esta casa nació el ilustre pedagogo y director del Instituto Cisneros de Madrid. 27-2-1921” El día 28, el Liceo emeritense le ofreció un banquete como socio honorario del mismo.

Como diputado, logró la construcción de la carretera de Mérida a Alange y la concesión de fondos para la terminación de la parroquia de Santa Eulalia. En el citado acto del homenaje, el diputado de su partido Antonio Pacheco anunció que se había firmado el inicio de las obras del nuevo cuartel de artillería. Asimismo, durante el homenaje se le entregó un pergamino con el nombramiento de hijo predilecto de Mérida.         

Fue condecorado con la Gran Cruz del Mérito Naval y la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio. Falleció el 11 de octubre de 1951, a los 86 años, en la casa de don Andrés Valverde. La alcaldía declaró día de luto local el 12 de octubre. El diario ABC del día 13 le dedicó una semblanza, al ser su hijo político, Benito Pico, consejero de Prensa  Española. Estuvo casado dos veces: con doña María Brocal, que falleció a temprana edad y le dio un hijo, Ignacio, y con la argentina doña Isabel Martínez Pasarón, antes casada con el también argentino señor Picó, que aportó al matrimonio tres hijos y tuvo con ella otros tres: Marita, Isabel y Clemente.

El 30 de enero se inauguró en la calle Nueva un colegio que después llevaría su nombre que, durante la República, se llamó “14 de abril”, hasta la entrada en la ciudad de las tropas nacionales, que le devolvieron su primitivo nombre.[2]

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[1]  Vid.: Navarro del Castillo, Vicente: Historia de Mérida y pueblos de su comarca, T. III, Familias e hijos ilustres de Mérida,  siglos XV al XX, págs. 338-341.
[2]  Vid.: La enseñanza pública en Mérida (I), en El Periódico Extremadura, de 14/09/2003.