jueves, 16 de julio de 2020

LA LLAMA VOTIVA Y EL SILENCIO

 
           Una llama votiva en el centro de la plaza, como un pozo de los deseos y de recuerdo; flores blancas como símbolo de la atención de una persona hacia otra y de esperanza y promesa en el cielo; la condolencia, el aprecio y el agradecimiento. “Despedir y reconocer” en un acto cívico en el que estaban todos, desde el Rey, todo el Gobierno, los presidentes autonómicos, las autoridades europeas, familiares de las víctimas y de toda la sociedad que vivió, sufrió y acompañó a las víctimas y a los supervivientes. Los españoles nos unimos en la desgracia colectiva y nos desunimos en las guerras de banderías.  Nunca como hoy España entera estuvo tan unida como durante los primeros meses de la pandemia; como hoy en la Plaza de la Armería del Palacio Real, en el funeral laico por casi todos aceptado.
                “España ha demostrado su mejor espíritu”, dijo el rey Felipe VI, quien añadió que “lo sucedido compromete a toda la sociedad a poner su voluntad, capacidad y empeño para mirar al futuro con esperanza, desde el respeto y el entendimiento”. Dos representantes de la sociedad luchadora han dedicado unas palabras a los fallecidos y a quienes estuvieron en primera línea de combate: los sanitarios. Hernando Calleja, hermano de una de las víctimas, el periodista José María Calleja, hizo un llamamiento para mantener el recuerdo de las víctimas para construir el país que ellos hubieran querido compartir”. Aroa López, supervisora de Urgencias del Hospital Vall d´Hebrón de Barcelona, agradeció a los ciudadanos los aplausos de cada tarde que les daba fuerzas para seguir en la lucha.
                Música, la justa y apropiada: el Himno Nacional a la salida de los Reyes del Palacio Real: la “Canción espiritual”, opus 30, de Johannes Brahms, basada en el poema del autor coral alemán Paul Flemming, sobre la aceptación del destino y la confianza en Dios y el ”Adagio para cuerdas”, considerada la obra clásica más triste,  interpretados por la Orquesta y Coro de RTVE. Y, al final, solo queda el silencio.
                La muerte nos deja el silencio de los que se fueron y el desahogo de lágrimas y el silencio como toda oración por quienes nos dejaron. A veces, el silencio expresa más que las palabras. Por ello quizá se eligió el poema del mismo título de Octavio Paz, recitado y grabado por el actor José Sacristán. “Así como del fondo de la música/ brota una nota/que mientras vibra crece y se adelgaza/ hasta que en otra música enmudece,/ brota del fondo del silencio/ otro silencio, aguda torre, espada,/ y sube, crece y nos suspende/ y mientras suben caen/ recuerdos, esperanzas,/las pequeñas mentiras y las grandes,/ y queremos gritar y en la garganta/ se desvanece el grito.” A través del silencio, pasa toda una vida compartida, caminando juntos, truncada por la muerte. Solo en el silencio escuchamos la apagada voz del cuerpo, aunque no la del alma. En silencio apagamos el dolor de la pérdida de los seres queridos. Con el silencio iniciamos la soledad a que nos lleva la ausencia. Y, al final, con el minuto de silencio, significamos nuestras condolencias como un rezo, meditación, reflexión y respeto a los fallecidos. El minuto de silencio que pone fin al acto de despedida y reconocimiento a las víctimas de la covid-19, al personal sanitario y a cuantos ayudaron, y continúan haciéndolo, para combatir la enfermedad, aquel que propuso el soldado australiano Edward George Honey el 8 de mayo de 1919 para conmemorar que los ingleses guardaran dos minutos de silencio a las 11.00 de la mañana del 11 de noviembre como conmemoración del primer aniversario del tratado del armisticio, firmado un año antes… Y la Plaza de la Armería, en la que los soldados rinden honores a la Bandera y al Rey, enmudeció, entre el silencio, el respeto y reconocimiento a las víctimas.

MASCARILLAS INCLUSIVAS



La covid-19 nos pilló desprevenidos, aunque la alarma llegara tarde. Conocidos los síntomas y los remedios, aunque casi todos los sigan, siempre hay algún grupo de personas en el que no pensáremos. Hay alguien, empero, que observa la realidad y llama la atención. Les aísla no la enfermedad ni sus síntomas, sino la discapacidad contraída: la auditiva. Unos 6.000 extremeños la padecen. Nadie pensó en ellos cuando nos recordaban los remedios antipropagación: las mascarillas, el lavado de manos, la distancia… Las mascarillas eran una brecha más que añadir a sus dificultades de comunicación, de entender y comunicarse; las mamparas, sumada a la medida de distanciamiento social, otra. Cómo leer los labios o comunicarse con alguien que ignora la lengua de signos…
 
          En 2018, el Centro de Atención de Urgencias y Emergencias 112 de Extremadura puso en marcha el sistema “SVISUAL”, mediante el cual los extremeños con discapacidad auditiva pudieren acceder directamente al servicio al tener tras ellos a un intérprete que traducía sus demandas telefónicas con el lenguaje de signos. Este proyecto de video-interpretación permitía mejorar el acceso al 112 extremeño de personas sordas o con discapacidad auditiva. La Ley 17/2015, de 19 de julio, del Sistema Nacional de Protección Civil, remarca que las actuaciones de este sistema deben regirse, entre otros principios, por los de inclusión y accesibilidad universal de las personas con discapacidad. [1]
 
           Una peluquera gallega, Gemma Valverde, que antes había estudiado Corte y Confección, pensó en una jornada de costura cómo se desenvolverían las personas sordas que no pueden leer los labios, ahora tapados por las mascarillas. Y realizó la primera mascarilla transparente. Su mascarilla inclusiva fue un éxito. Una doctora del Centro Universitario de Vigo la llamó emocionada porque llevaba un mes trabajando sin poder comunicarse con sus compañeros, “que tenían que sacarse la mascarilla”. [2]  Sin embargo, la Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE) advertía en una nota que la falta de accesibilidad a la información y la comunicación a la que se enfrentan las personas sordas no lo solucionaban del todo unas mascarillas transparentes. “La lectura labial no es una habilidad al alcance de todos. Hay personas sordas con restos auditivos, para las que el acompañamiento de la lectura labial puede serles útil, mientras que otras, más allá de entender alguna palabra suelta, no pueden seguir una conversación por esta vía. No hay una persona sorda igual a otra”. [3]
 
          La Confederación Nacional de Personas Sordas (CNSE) avisó al Gobierno del problema: la atención médica y la prestación de servicios ineludibles se hacían por teléfono, mientras se olvidaban medios útiles para este colectivo como las plataformas de videointerpretación. No se olvidan ellos de los intérpretes de lengua de signos al ofrecer sus conferencias de prensa, pero sí de ellos. “Tenemos una doble barrera, la discapacidad auditiva y la que impone el patógeno, y hay pocos mandatarios que se estén dando cuenta”, decía la presidenta nacional, Concha Díaz. [4] No todos, afortunadamente.
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[1] Vid.: Unos 6.000 extremeños sordos ya pueden llamar al 112, en Hoy/Efe, de 20/09/2018.
 
[2] Vid.: Mascarillas transparentes que permiten leer los labios, en Atlántico, de 19/05/2020.
 
[3] Vid. CNSE: Las mascarillas transparentes “no son para todas las personas sordas”, en tododisca.com, de 24/04/2020.
 
[4] Vid.: Montañés, Érika: Una barrera transparente para las personas sordas, en ABC, de 20/05/2020.


lunes, 29 de junio de 2020

JOSÉ LUIS GARCÍA MARTÍN, PROFESOR, ESCRITOR Y CRÍTICO LITERARIO


José Luis García Martín (Aldeanueva del Camino, Cáceres, 17/06/1950), profesor de la Universidad de Oviedo, escritor, poeta y crítico literario, director de la revista Clarín, Revista de nueva literatura, acaba de cumplir 70 años y, aunque le propusieron continuar como profesor emérito en la Universidad, no lo aceptó. Él mismo lo contaba en su blog en una entrada fechada el pasado 30 de mayo: “Los profesores universitarios, cuando les llega la jubilación, pueden solicitar la condición de eméritos, que permite seguir vinculado a la institución dos años más. Muchos lo consideran como un último entorchado en su carrera, así que suele ser un honor perseguido y disputado… No es mi caso ni me interesa seguir “disfrutando” del despacho y de las fotocopias gratis ni cumplo los requisitos formales para ello, ya que he ido por libre en los trabajos de investigación… Pero mi admirado cervantista Emilio Martínez Mata, en el último consejo del Departamento, pidió que se solicitara esa condición para mí. Nadie se manifestó en contra y la directora le dijo que, para iniciar los trámites, debería hacer llegar mi petición. Por no desairar a Martín Mata, pensé en formalizar la solicitud… Luego lo pensé mejor y le escribí a la directora que preferiría seguir con mi intención inicial. Y ella me respondió escuetamente: “De acuerdo”…  Y yo me sentí un poco herido en mi vanidad. Debería al menos haber fingido que pensaba que era un honor que yo, etc. Pero fue una herida muy superficial, un mínimo rasguño.” [1]
            García Martín residió en Avilés desde pequeño hasta principios de los 80, cuando se trasladó a Oviedo, en cuya Universidad obtuvo el título de doctor en Filosofía y Letras con una tesis titulada “La segunda generación poética de posguerra” (1980). [2] Obtuvo la plaza de profesor titular en 2017, adscrito al departamento de Filología Española, en el área de conocimiento de Literatura Española. [3] Además de su dedicación a la poesía y a la crítica literaria, hay que subrayar su labor como animador literario en tertulias ovetenses y como director de la revista Clarín, de la que es director y que cumplió su número 100 en septiembre de 2012. [4] También es jurado del Premio Príncipe de Asturias de las Letras.
   Ha publicado más de medio centenar de obras entre libros de poesía, narrativa y teatro, traducciones y ediciones críticas. Sus libros de poemas fueron recopilados en el volumen Poesía reunida (1972-1990), después en Material perecedero (Poesía 1972-1998) y, finalmente, en Mudanza (Poesía 1972-2003). Las versiones y recreaciones de diversos poetas que ha llevado a cabo han sido reunidas en “La biblioteca de Alejandría” (1990) y “Jardines de bolsillo” (2006). Ha destacado, asimismo, como crítico literario, con más de una quincena de obras publicadas desde 1982. Entre sus títulos más notables hay que consignar títulos como “La segunda generación poética de posguerra” (1986) y “Cómo tratar y maltratar a los poetas” (1996). En narrativa, “Gente conocida” (1991) y “Las noches de verano” (2011). En poesía, “Marineros perdidos en los puertos” (1972) y “Al doblar la esquina” (2001); y en teatro, “Pretérito perfecto y otras piezas breves” (1996). Como aforista publicó “Todo lo que se prodiga cansa (2017), en el que, entre otros, destacamos: “El verso libre está siempre en libertad vigilada”. [5] Y como traductor se especializó en autores como Fernando Pessoa, Eugenio de Andrade y Jorge de Sena. Entre sus antologías y estudios más influyentes sobre la poesía española contemporánea hay que destacar “Las voces y los ecos” (1980), “Selección nacional. Última poesía española” (1995; 2ª ed. 1998), “Treinta años de poesía española” (1996), “La generación del 99” (1999), “Palabres clares, Un cuartu de sieglu de poesía asturiana (1980-2005)” (2005) y “Por partida doble” (2009). [6]
            En la presentación de su poemario “Solo ida” (2018), García Martín expresó algunas de sus ideas sobre la poesía y los poetas: “Al mundo le puede faltar poesía, pero le sobran versos”. La poesía es, para el autor, “lo más alto y lo más bajo de la literatura. San Juan es lo más alto y el blablabá de los jóvenes que escriben poesía es lo más bajo”. Más tarde añadió que “hay juglares y otro tipo de poetas que susurran: mi poesía es de esa”. Explicó que, entre toda su obra literaria, “la poesía es el género que escribe pensando en la posteridad y en permanecer en la memoria de los lectores”. [7]
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[1] Vid.: García Martín, José Luis: Blog Café Arcadia: Otra herida en mi vanidad, de 30/06/2020.
 
[2] Vid.: Lamillar, Juan: José Luis García Martín, en su blog Café Arcadia.
 
[3] Vid.: José Luis García Martín, nuevo profesor titular de Universidad, en La Nueva España, de 28/08/2917.
 
[4] Vid.: 100 números de Clarín, en Biblioasturias.com, de 27/09/2012.
 
[5] Vid.: El aforista. Ameno salón consagrado al género más breve. García Martín, sobre poemas y poetas.
 
[6] Vid.: Blog valeycentrocultural.org. José Luis García Martín.
 
[7] Vid.: García Martín: “Al mundo le puede faltar poesía, pero le sobran versos”, en La Nueva España, de 07/03/2018.