martes, 7 de junio de 2022

CALVO BUEZAS, DE CURA EN TRUJILLO A LUCHADOR CONTRA EL RACISMO Y LA XENOFOBIA


Tomás Calvo Buezas (Tornavacas, Cáceres, 1936), nuevo académico correspondiente de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, era más claro candidato a ser numerario que correspondiente; pero las plazas están cubiertas a la espera del ingreso de Trinidad Nogales, directora del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, que completará el número 25 de los numerarios.

    El nuevo académico correspondiente realizó estudios de Humanidades, Filosofía y Teología en el Seminario de Plasencia (1947-1959), ordenándose sacerdote. Desde 1959 a 1963 ejerció como tal en Trujillo, donde fundó la Juventud Obrera Cristiana (JOC). Hostigado por el franquismo, se marchó a Hispanoamérica, donde ejerció como profesor de Doctrina Social en el Seminario Internacional de Vocaciones Tardías de la Ceja de Medellín (Antioquía), donde tuvo como alumno a Ernesto Cardenal (Granada, Nicaragua, 1925; Managua, 2020), ministro de Cultura de Nicaragua (1979-1987).

    Más tarde residió durante dos años en Maracaibo (Venezuela). De regreso a España se dedicó a estudiar varias licenciaturas, entre otras las de Políticas y Sociología. Se marchó de nuevo a América y se dedicó a luchar por los derechos humanos de los inmigrantes latinoamericanos en Estados Unidos (1973-1977). Fue director de centros hispanos en California y Nueva York. Ya secularizado, se casó y volvió a España, donde ingresó como profesor de la Universidad Complutense de Madrid.

    Calvo Buezas está en posesión de los siguientes títulos: licenciado y doctor en Ciencias Políticas y Sociología (Universidad Complutense), licenciado en Ciencias Sociales y cursos de doctorado (Universidad Pontificia de Salamanca, UPSA), licenciado en Teología Pastoral, (UPSA) y diploma en Sociología (Lovaina), Master of Arts in Social Science (Universidad de California). Fue catedrático de Antropología Social en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Complutense de Madrid durante treinta años, de la que fue catedrático emérito. Dirigió veintidós tesis doctorales y sesenta tesinas y proyectos de investigación. Ha sido profesor invitado en varias universidades de Europa, Hispanoamérica y Estados Unidos.

    El nuevo académico correspondiente de Extremadura ha sido, asimismo, fundador e investigador del Centro de Estudios sobre Migraciones y Racismo de la Universidad Complutense e impulsor y primer secretario general de la Comisión Interministerial para el Pueblo Gitano (1978-1983). Investigador pionero sobre los inmigrantes, ha sido un luchador contra el racismo en foros nacionales e internacionales, autor de múltiples publicaciones sobre xenofobia y ha recibido numerosas distinciones por su labor solidaria. Ha sido representante de España en la Comisión Europea de la Lucha contra el Racismo del Consejo de Europa (1996-2002) y presidente de la Federación Internacional de Estudios de América Latina y del Caribe.

    Calvo Buezas es autor de veinte libros, coautor de otros seis, editor de nueve publicaciones y más de doscientos ensayos en libros colectivos y en revistas nacionales e internacionales.

    Con la llegada de la democracia, impulsó en Extremadura la creación de los Centros Sociales de Desarrollo Comunitario, en su rol de asesor del Ministerio de Cultura (1977-1983). En la Comunidad ha participado en múltiples actos en contra del racismo y a favor de los inmigrantes y ha recibido premios por su labor en defensa de los Derechos Humanos.

    Por su labor científica y solidaria y su trayectoria intelectual y profesional, ha recibido, entre otros, los siguientes premios: Premio Nacional de Investigación sobre Bienestar Social (1988), Premio “Hidalgo” con Günter Grass (1992), Placa de Honor de la Lucha contra el Racismo y la Xenofobia (1995), Premio “Culturas 2000” (Extremadura, 2000), Premio Solidaridad con los Inmigrantes (2002), Llaves de la Ciudad de Dallas y Bandera del Estado de Texas (2004), Premio a la Tolerancia de la Asociación de Derechos Humanos (Extremadura 2010), Medalla de Extremadura (2013), y Premio “Compromiso con la Tolerancia”, en la categoría de Educación, otorgado por el Movimiento contra la Intolerancia (2014).

            

lunes, 6 de junio de 2022

NADAL, PUNTO Y APARTE


    Rafael Nadal no puso ayer su “punto y final” deportivo en París, como se empeñan en decir los locutores deportivos. Ni siquiera el punto final. A pesar de su lesión crónica en el pie izquierdo, reveló su futuro: “Voy a seguir intentándolo.” Es decir, escribe un punto y aparte en su brillante carrera deportiva tras lograr su decimocuarto Roland Garros.

    Ya escribí hace tiempo sobre los equívocos a que nos conducen los locutores deportivos en el habla oral y hasta en la escrita. Oír todos los días la misma cantinela, te lleva a adoptar como dogmas unos sintagmas equivocados: “Y aquí ponemos punto y final a esta retransmisión”, “Nadal ha puesto, una vez más, su punto y final en Roland Garros.” “El árbitro ha puesto punto y final al partido, indicando el camino de los vestuarios a los jugadores.” Pues no. Solo la muerte pone el punto final a la vida, porque los difuntos ya no podrán escribir ni dictar más puntos y seguido, puntos y aparte y puntos finales, nunca punto y final.

    El punto con el que se termina un escrito o una división importante de un texto se llama punto final, nunca punto y final. El punto final da también por zanjado un asunto: “Con ese argumento, Nadal puso punto final a la discusión.” El Diccionario panhispánico de dudas señala acerca de esta variante: “No es correcta la denominación punto y final, creada por analogía de las correctas punto y seguido y punto y aparte.” La Fundación para el Español Urgente (Fundéu-RAE) recomienda evitar punto y final tanto al punto que da fin a un texto como aquello con lo que termina un asunto, y emplear en todos los casos punto final.

    Esta utilización incorrecta del punto nos recuerda a quienes, ya hablantes o escritores, no saben distinguir cuándo hay que decir buenos días, buenas tardes y buenas noches, nunca buenas madrugadas, por impura analogía lingüística, en el decir de algunos locutores radiofónicos de madrugada. Ya lo advirtió el maestro Lázaro Carreter cuando escribió un artículo sobre el particular: “No pasa mucho de la medianoche; algunas emisiones, pocas aún, van diciendo adiós a su audiencia deseándole ¡Buenas madrugadas! La nueva finura, repetida una y cien veces por sus adictos, hiere la noche como una lluvia de alegres banderillas clavadas en el idioma: ¡Buenas madrugadas!” (Véase El País, del 07/03/1999). Para un hispanohablante, la jornada se divide, a la hora de saludar, en tres grandes partes: “el día”, que equivale a la mañana, desde el alba hasta el mediodía; “la tarde”, desde el almuerzo hasta la caída del sol o el cese de la luz; y “la noche”, desde la llegada de la oscuridad hasta un nuevo amanecer. No todos los hablantes saben distinguir cuándo debe utilizarse un saludo u otro.

    Cada día sufro a unos colegas de radio empeñados en recordarnos quién es el presidente de la Junta o el alcalde de tal o cual ciudad y el presidente de la Diputación, antes de dar paso al canutazo o corte radiofónico previamente grabado. “Guillermo Fernández Vara es el presidente de la Junta de Extremadura.” Hasta ahí llego, colega. Naturalmente que lo es. ¡Cómo no va a serlo! Lo es desde el momento en que fue investido por el órgano representativo del pueblo: la Asamblea de Extremadura, o el ayuntamiento o el pleno de la Diputación Provincial. ¡Hasta ahí podríamos llegar…! Pues nada, dale con la cantinela del es, que sobra a todas luces… Nada digamos del mantra “como no podía ser de otra manera…” ¿Cómo es eso de que no puede ser de otra manera? Las cosas pueden ser de mil y una formas y maneras, tantas como dientes tienen los Andes desde Perú hasta Santiago de Chile…

    En los centros de salud, observamos cómo en las puertas de los despachos de médicos y enfermeras, anuncian: “Las citas hay que cogerlas en el mostrador de la entrada.” ¡Ay si viera aquello un mexicano! Dicen coger por pedir, solicitar. En los países americanos es sinónimo de la coyunda de la pareja…

    Nada digamos de quienes escriben, tras la interrogación o admiración de cierre, otro puntito, por si fuere poco los que llevan implícitos ambos signos ortográficos. Valen como puntos y seguido, puntos y aparte y como puntos finales. No hacen falta más puntos. O los años con puntos: 2.022, como si no fueren todos corriditos, que dirían los mexicanos.

    ¡A qué seguir…! He dicho. Punto final. 


domingo, 5 de junio de 2022

DIONI, EN LA ACADEMIA


Me he llevado una gran alegría al conocer la noticia. Mis compañeros académicos numerarios han nombrado correspondiente a Dionisio Martín Nieto. Siempre le conocimos por Dioni. Me lo recordó el otro día su hermano Serafín, también correspondiente, en el Palacio de Lorenzana, sede de la Academia en Trujillo, cuando asistimos al acto de la toma de posesión de un nuevo académico, Jesús María García Calderón.

Ya sabía que eran hermanos. No hacía falta que me recordara que trabajó conmigo en el periódico cuando fui director, allá por 1987-1988. Le vi un día en el taller corrigiendo pruebas. No sé quién lo admitió. Luego supe que se formaba en la Facultad a la que fuimos los dos.

Dioni era callado, trabajador, humilde, nada creído de sí. Hacía su trabajo y se marchaba diciéndonos adiós. Poco pudimos hablar entonces. El trabajo en un periódico te deja poco tiempo para hablar sobre lo que no fuere del trabajo. Y él no tendría más que tiempo para formarse y trabajar. Me pasó a mí como a él. Fuimos vidas paralelas en nuestros orígenes. Por ello, mi afecto a su persona es mayor. Dioni, natural de Cáceres (1966), hizo dos carreras en la Facultad de Letras: Geografía e Historia del Arte (Historia del Arte) y Filología Románica (Francés). Fue erasmus en Bélgica en el curso 1991-1992. Había estudiado BUP y COU en el Instituto “El Brocense”. Es profesor de Geografía e Historia. Ha pasado por institutos de Arenas de San Pedro, “El Brocense” de su ciudad y el de Campanario durante doce cursos. Ahora ejerce en Villanueva de la Serena.

No se ha parado ahí Dioni. Fue director del Aula de Cine de la Universidad de Extremadura durante los cursos 1988/1989 y 1989/1990. Desde 2008 es el organizador de los Encuentros de Estudios Comarcales de Vegas Altas, La Serena y La Siberia. Participa en los Coloquios de Campo Arañuelo, del Puente de Alcántara y de Estudios Locales de Garrovillas de Alconétar. Es Dioni, además, fundador y presidente de la Federación de Asociaciones Culturales de La Siberia, La Serena y Vegas Altas, vicepresidente y fundador de la Asociación Cultural Valeria de Campanario y socio de la Unión de Bibliófilos Extremeños.

Dioni ha centrado sus numerosas investigaciones en la historia y el patrimonio de los territorios de la Orden de Alcántara, especialmente en Extremadura, y en personajes extremeños o que vivieron en Extremadura. Ha recibido, por ello, numerosos reconocimientos honoríficos; socio de honor del Fondo Cultural Valeria de Campanario (2006), Hijo Adoptivo de Campanario (2009), socio de honor de la Biblioteca Municipal de Alcántara (2010) y propuesto para la Medalla de Extremadura por el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena (2019). Ha logrado siete premios de investigación sobre temas extremeños y ha publicado numerosos libros, algunos en colaboración, todos sobre temas extremeños, que resulta imposible relacionar en un artículo periodístico.

Hace poco le vi por una calle de Cáceres. Nos miramos y nos dijimos “adiós”, que quiere decir “vaya usted con Dios”. Ahora cuando nos volvamos a ver en algún acto de la Academia, le saludaré también con un “adiós”, que quiere decir “venga usted con Dios”. Es el adiós de bienvenida a la que ya es tu casa y la mía, querido Dioni, el mejor deseo que pueden desearse los cristianos y los hombres y mujeres de bien. Seguimos caminos distintos y distantes y nos volvemos a reencontrar en otro punto de encuentro que nos unirá después de tantos años…