miércoles, 31 de agosto de 2022

MARCELIANO SAYANS CASTAÑO, DOCTOR EN MEDICINA E HISTORIADOR

Escultura del Dr.. Sayans en la Plaza de la Salud
 (Plasencia, en esculturayarte.com)

Marceliano Sayans Castaño (Cabezuela del Valle, 29/07/1910; Casas del Castañar, 03/11/2001), doctor en Medicina e historiador, hijo predilecto de su localidad natal, hijo adoptivo de Plasencia en 1995 y de la localidad donde pasó los últimos años de su vida y falleció, perteneció a una estirpe de origen gallego, cuyo abuelo, Manuel Sayans, llegó a Jerte a finales del siglo XIX, donde se estableció como médico de la villa. Años después será su padre, Francisco Sayans, el que se establezca como médico en Cabezuela del Valle y después en Malpartida de Plasencia, donde entronca con otra familia de médicos al casarse con María Castaño, médica de Cabezuela del Valle. Fruto de esa unión matrimonial, nace en Cabezuela Marceliano Sayans Castaño.

Vive en Malpartida de Plasencia niño y queda huérfano de padre. Su madre decide trasladarse a Plasencia, donde Sayans realiza sus primeros estudios en la popular escuela de don Boni, el Bachillerato en la ciudad y en el Colegio de los Salesianos de Salamanca, Los estudios de Medicina los realiza en las Universidades de Salamanca y en la Central de Madrid, donde los finaliza. Con anterioridad, había sido alumno interno de Patología Médica con el doctor Jiménez Díaz.

Finalizados sus estudios de Medicina, oposita a médico titular y obtiene la plaza de El Egido en Dalias (Almería). Se traslada a Plasencia en 1942, donde desarrolla toda su actividad profesional hasta su jubilación en 1980. Muy pronto, su fama se extendió por toda la provincia y en su consulta atendía a todos los pacientes de numerosos pueblos.

Su labor profesional fue reconocida por su pueblo natal, que le nombró Hijo predilecto de la villa; en 1995, Plasencia le otorga el título de Hijo Adoptivo, al igual que Casas del Castañar, donde pasó los últimos años de su vida. Igualmente, fue presidente del Colegio Oficial de Médicos de la provincia de Cáceres durante doce años, cargo en el que sucedió al doctor Juan Pedro Rodríguez Ledesma y a él le sustituyó el doctor José Raimundo García Arroyo. El Colegio de Médicos de Cáceres ha tenido doce presidentes en sus 120 años de vida (1900-2020). El doctor Sayans Castaños fue también académico de número de la Real Academia de Medicina de Salamanca y ocupó el cargo de vicepresidente en 1977. Fue condecorado con la Cruz Azul de Plata de la Seguridad Social y la Medalla al Mérito en el Trabajo.

De gran interés para la historia local de Plasencia fue la publicación de su tesis doctoral centrada en la edición del manuscrito del médico placentino Luis de Toro, en el que alude a una serie de inscripciones latinas, aún conservadas en el pensil de la casa de los marqueses de Mirabel, que fueron traídas desde Roma por Luis de Zúñiga en el siglo XVI. Asimismo, el doctor Sayans cultivó el análisis de las costumbres y fiestas populares de los alrededores de Plasencia, como el Jarramplas, en Piornal.

Fue comisario local de Excavaciones Arqueológicas en Plasencia y escribió diversos trabajos sobre esta área, entre los que destacan “Artes y pueblos primitivos de la Alta Extremadura” (1957), en cuyo prólogo el crítico de arte José Camón Aznar señalaba que sus descubrimientos “son de gran interés regional y proporcionan material de la mayor importancia para nuestra cultura, rebasando lo regional para difundir luz sobre muchos aspectos de nuestra Eo-historia y Proto-historia”. Otra de sus publicaciones es “Nuevas aportaciones y distinto enfoque clasificatorio de las losas sepulcrales extremeñas” (Actas del V Congreso Nacional de Arqueología, Zaragoza,1957), anticipándose en nueve años a los especialistas de la manifestación cultural conocida como “Estelas decoradas del Suroeste Peninsular” (1961). También destaca su obra sobre la transcripción y comentarios del manuscrito “Placentinae urbis et eiusdem episcopatus descriptio” (Descripción de la ciudad y obispado de Plasencia) (Plasencia,1961), prologada por el académico Pedro Laín Entralgo, quien decía de él que “Sayans, con su inteligencia y originalidad muy personales, ha renovado todo nuestro saber acerca de Luis de Toro, ha descubierto el importante manuscrito en el que el gran médico describe su ciudad de Plasencia (que constituye la primera historia escrita sobre Plasencia). Todos los aficionados a la verdad de España debemos a Sayans gratitud sincera”.

Otras obras del doctor Sayans son: “Petroglifos de la Alta Extremadura” (revista Alcántara, 102-104 (1956), págs. 57-60; “Un documento del siglo XVI sobre la vida de Plasencia” (revista Alcántara, 136 (1960), págs. 81-85; “Joyas celtas de Serradilla” (Plasencia, 1966), “El Jarramplas y el Ramo de Piornal o Hércules y Caco”, en Etnología y Tradiciones Populares, I Congreso Nacional de Artes y Costumbres Populares, Zaragoza, 1969) y “Sepulcro esculturado de Santa María de Plasencia: Arte románico del siglo XIII (Plasencia, 1984).

Coleccionista de antigüedades y objetos curiosos relacionados con la etnología regional, fue durante muchos años centro de un grupo de inquietos intelectuales e investigadores placentinos a los que alentó en el progreso de sus trabajos. Parte de sus objetos personales y colección pueden ser contemplados en su museo de Casas del Castañar. En junio de 2020, la Diputación Provincial de Cáceres concluyó las obras de adecuación del Museo del Dr. Sayans en Casas del Castañar, centradas en la mejora de la accesibilidad, funcionalidad y seguridad, así como la reparación de patologías existentes en el edificio.

Bibliografía consultada: Cerrillo y Martín de Cáceres, Enrique: Marceliano Sayans Castaño, en Diccionario biográfico de la Real Academia de la Historia; web Museo-legado Dr. Sayans, Casas del Castañar (junio, 2018); Escuela Médica, revista de la Fundación del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Cáceres, 120 aniversario (1900-2020); y web de la Diputación Provincial de Cáceres.


miércoles, 24 de agosto de 2022

ANTONIO GUTIÉRREZ SÁNCHEZ, DE AGENTE FORESTAL A LA LITERATURA


La pasión por la conservación de la naturaleza y el ejercicio de la literatura han marcado la trayectoria de Antonio Gutiérrez Sánchez (Mérida, 25/03/1964), quien vio la luz con la ayuda de una comadrona, como sus padres y abuelos, en la calle Calderón de la Barca de la capital extremeña.

Sus inquietudes por la conservación de la naturaleza le llevaron a trabajar durante cinco años, a principios de los 80, como cuidador en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre Accidentada de Badajoz, por entonces perteneciente al Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA). En abril de 1987 aprobó las oposiciones a funcionario de agente de Medio Ambiente, de la Dirección General de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura. En la actualidad, ejerce como agente del Medio Natural en la Unidad Territorial de Vigilancia 07 (Badajoz Oeste) y es presidente de la Asociación Española de Ayuda a los Huérfanos de Agentes Forestales y Medioambientales fallecidos en acto de servicio ((AMINTA). Asimismo, es miembro de la junta directiva de la Asociación Profesional de Agentes del Medio Natural de Extremadura (APAMNEX) y de la junta directiva de la Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales (AEAFMA).

Sus vivencias con la recuperación de la fauna silvestre y como agente de Medio Ambiente las comparte en tres volúmenes: “Oak, vivencias de un agente forestal” (Ediciones Guardabosques, 2008), “Crónicas de un agente forestal en Extremadura, Oak II” (Editorial Círculo Rojo, 2011) y “Vivencias y confesiones de un agente forestal, Oak III”, publicada en la anterior editorial en 2017. “Son veintitrés relatos muy variopintos que, aunque no lleven una continuidad cronológica, marcan la etapa de una vida de un profesional… Algunos relatos me costó escribirlos, pues eran vivencias tristes que habían dejado una huella que me costaba volver a recordar… Nombres y lugares ficticios excepto cuando quiero poner de relieve los autores y escenarios por el hecho tan importante narrado… Además, fue con este seudónimo Oak, Oakgreen, como intérprete, como autor de los relatos, pues si bien reflejan mis vivencias propias, también pueden ser análogas a las de otros agentes que ejercen esta profesión con mi misma pasión e intensidad. Fue con este seudónimo (Oakgreeen, roble verde, si queremos castellanizar el alias) con el que me di a conocer en el foro de Guardabosques (www.agentesforestales.es).” [1]

En “Crónicas de un agente forestal en Extremadura, Oak II”, “a través de anécdotas y vivencias frescas, cotidianas, contadas de forma amena, desenfadada, y con todo lujo de destalles, el lector irá conociendo la variedad de tareas que desempeña y las diferentes situaciones que ha de afrontar un agente forestal, y también alguna cosa sobre otros colegas que comparten su espacio físico de trabajo: los guardias civiles del Seprona y guardas fluviales de Confederaciones Hidrográficas, en este caso la del Guadiana”. [2]

Finalmente, en “Vivencias y confesiones de un agente forestal, Oak III”, el autor lucha por dar a conocer una profesión ninguneada, casi escondida por los gobernantes. Oak sabe que las vivencias, los peligros y las inquietudes de un agente del Medio Natural en Extremadura son las mismas que sus colegas de cualquier otra parte del Estado, aunque existan ahora diecisiete cuerpos autonómicos y once denominaciones distintas. [3]

Es autor, asimismo, de dos novelas: “Cariyárbur (2011) [4], un árbol mágico que se alimentaba del cariño y del amor de los hombres de la Naturaleza, pero que en tiempos atávicos fue traicionado por estos últimos y desapareció  de la faz de la tierra, y en la que “pretende dar rienda suelta a su instinto narrador a través de relatos que propongan a la Naturaleza como protagonista”. En “Caballo blanco (2014), “su segundo hijo literario de ficción, “está presente el amor, la guerra, la compleja dialéctica entre la razón y los sentimientos” [5].

 “Simón el Verderer”, ambientada a mediados del siglo XIII, es una novela histórica de un detective en la Edad Media extremeña, cuya acción transcurre en 1256, en una Extremadura que hacía dos décadas había sido tomada por los cristianos a los musulmanes. Su protagonista es un hombre que vive en contacto directo con la naturaleza, dueño de una intuición y sentido común innatos que le servirán para resolver un misterio que podría haberle costado la cabeza solo por el hecho de encontrarse cerca. “De todos los personajes de esta novela, el que más me ha impresionado, por supuesto como debía de ser, es el protagonista de la misma. Se trata de Simón Blázquez Ambroz, “El Verderer”, que traducido literalmente del inglés significa “Guardabosques”, custodio de todo aquello que existe y habita en los mismos”. [6]

En la actualidad prepara la tercera parte de “Simón el Verderer”, cuyo escenario trascurre en la comarca de Sierra de Gata; revisa otra novela ambientada en las Highlands escocesas (“Un castillo en las Hidlands”) y tiene en borrador la segunda parte de “Simón el Verderer” y también la segunda de “Caballo blanco”.

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[1] Vid.: Gutiérrez Sánchez, Antonio: Oak, vivencias de un agente forestal, Guardabosque Ediciones, 2008. Fragmento del discurso del autor en la presentación del libro en el Ateneo de Mérida. Véase www.oakgreen.es. (https://oakgreen.es/libro/oak-ii-cronicas-de-un-agente-forestal-en-extremadura/).

 [2] Vid.: Almansa Martínez, José Fernando, presidente de la Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales, en Prólogo a Crónicas de un agente forestal en Extremadura, Oak II, Editorial Círculo Rojo, 2011.

 [3] Vid.: Coll i Riba, presidente de la Asociación Profesional de Agentes Rurales de Cataluña, en el Prólogo a Vivencias y confesiones de un agente forestal, Oak III, Editorial Círculo Rojo, 2017.

 [4] Vid.: Corchete Gonzalo, Santiago, en Prólogo a Cariyárbur, Editorial Círculo Rojo, 2011.

 [5] Vid.: Armero, Antonio: en Prólogo a Caballo blanco, Editorial Círculo Rojo, 2013.

 [6] Vid.: Contreras Sánchez, Vicente, arqueólogo de la Unidad de Protección del Patrimonio Cultural de la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes, Dirección General de Archivos, Bibliotecas y Patrimonio Cultural de la Junta de Extremadura, en el Epílogo de Simón el Verderer, Editora Regional de Extremadura, 2020. 


lunes, 15 de agosto de 2022

15 DE AGOSTO DE 1944 EN PARÍS:78 AÑOS DE `EVASIÓN O VICTORIA´

Imagen de los aliados en la película “Evasión o victoria”

    Al comienzo de la Liga española 2022-2023, cuya primera jornada se ha disputado este fin de semana, los aficionados apenas recuerdan algunos partidos de fútbol desde que fuere inventado por los ingleses hace 158 años. Para los españoles, su partido del siglo fue el España-Países Bajos, disputado en Johannesburgo el 11 de julio de 2010, que les diere su primer y único Campeonato del Mundo en la prórroga con un tanto de Iniesta. No hay que olvidar tampoco que España había ganado la Copa de Europa anterior y la posterior al Mundial de Sudáfrica. El 29 de junio de 2008, en el Prater vienés, la Roja ganaba su segunda Eurocopa al vencer a Alemania por 1-0, con gol de Torres. Y el 1 de julio de 2012, en Kiev, en la Eurocopa Polonia-Ucrania, vencieron a Italia por 4-0. Fue un triplete histórico, al alcanzar a Alemania tras conquistar un Mundial y dos Eurocopas de manera consecutiva. Antes, el 21 de junio de 1964, España ganó por 2-1 su Copa de Europa ante la Unión Soviética de Yashin, en el estadio “Santiago Bernabéu”. La de 2012 fue, por tanto, su tercera Copa de Europa de Selecciones.

    Sin embargo, todo el mundo recuerda hoy, más de cuatro décadas después de su estreno, “Evasión o victoria”, la única película de fútbol que todos los cinéfilos tienen en su memoria, más allá del otro partido del siglo: la semifinal de la Copa del Mundo 1970 en México entre Italia y Alemania Federal (4-3), cinco goles marcados en la prórroga. El Estadio Azteca de la capital recuerda con una placa de bronce el que fue calificado como el “partido del siglo”. También en los últimos años del siglo XX, otros encuentros deportivos, como los disputados por el Real Madrid y el Barcelona, fueron conocidos como “el partido del siglo”, una hipérbole del término “El Clásico”, como son conocidos hoy.

      El 15 de agosto de 1944, en el estadio de Colombes de París, con un lleno absoluto de los aficionados de la Francia ocupada (50.000 espectadores, según apunta Carlos Marañón en su libro sobre el partido, aunque fueron 25.000 en el estadio MTK Stadion de Budapest, en el que la película fue rodada, dado el mal estado en el que se encontraba el viejo Colombes) [1], la selección alemana disputa un partido contra un combinado aliado, cuyos jugadores vieron truncadas su carrera por la llamada a filas en plena guerra.

    El guionista, Yablonsky, coescribió el guion de la película con Evan Jones tras leer el artículo “La muerte antes que la derrota”, publicada en el “New York Times” en 1969, en el que se detallaba la leyenda del Dinamo de Kiev durante la II Guerra Mundial, que daría para otro libro aparte, como hoy. La historia se repite.

   Hay varias frases definitorias de la importancia del deporte-rey en la película. El mayor Karl von Steiner (Max von Sydow), exjugador de la selección alemana antes de la guerra, ve jugar a los prisioneros de guerra aliados al fútbol. Su afición le puede. Y se dirige al capitán aliado John Colby (Micael Caine):

--“Son muy entusiastas”, señala Steiner a Colby.

--“Malísimos, pero sí, muy entusiastas."

--“¿Juegan partidos?”

--“Sí, tenemos Liga. Cuatro divisiones, Y hasta partidos internacionales”.

--“¿Partidos internacionales?”

--“Sí. Inglaterra, Irlanda, Gales y Escocia”.

--“¿A eso llama partidos internacionales? Sería internacional si jugasen contra Alemania”.

--“Les arrasaríamos”.

    La guerra ha destrozado su deporte. Steiner se siente culpable.

--“Qué pena que la guerra haya acabado con su carrera”.

--“Interrumpido”.

--“Esperemos que sea sí”.

    “Evasión o victoria” es algo más que una película sobre el fútbol o sobre prisioneros de guerra que entretienen su encierro jugando al balompié. Steiner dice otra frase lapidaria:

--“Los países deberían resolver sus diferencias en un campo de fútbol”, afirma.

    Da cuenta al comandante del campo de la conversación mantenida con el capitán Colby y le asegura que “Alemania no ha ganado nunca a Inglaterra en fútbol”. Lo recuerda perfectamente. Y aquel le da vía libre para organizar el partido. Sería un efecto propagandístico para Alemania.

    Para darle credibilidad a las escenas de fútbol, encargaron a Pelé la coreografía sobre el terreno de juego e iniciaron un proceso de captación de futbolistas profesionales. La búsqueda comenzó en Inglaterra, donde contactan con el legendario Bobby Moore (viejo amigo de Pelé). Después se sumarían figuras como Ardiles o Deyna. El equipo de los aliados lo componen Robert Hatch (Sylvester Stallone, EE UU); Michel Filieu (Paul van Himst, Bélgica), Jhon Colby (Michael Caine, Inglaterra), Pieter van Beck (Coo Prins, Holanda), Doug Clure (Russell Osman, Inglaterra), Terry Brady (Bobby Moore, Inglaterra), Arthur Hayes (Jhon Wark, Escocia), Carlos Rey (Oswaldo Ardiles, Argentina), Sid Harmor (Mike Summerbee, Inglaterra), Luis Fernández (Pelé, Brasil), y Erik Borge (Soren Lindsted, Dinamarca). Solo dos actores formaban parte del equipo. El resto eran futbolistas profesionales sin dotes interpretativas.

    Al descanso del partido, Alemania ganaba por 4-0 a la Selección Aliada. Se produce, entonces, la duda de los aliados. La Resistencia francesa ha logrado abrir por las alcantarillas de Colombes el camino hacia la evasión. Algunos dudan. “Si te vas tú, tenemos que irnos todos”. Otros apelan a la épica: “Les podemos ganar.” Al final retornan al campo tras el descanso. El coronel Waldron, militar aliado de mayor graduación en el campo de los prisioneros, al verles salir, se lleva las manos a la cabeza. El partido termina en empate a cuatro goles, tras un gol de chilena de Pelé, que aplaude el mayor Steiner ante la estupefacción de los jefes y oficiales alemanes que llenan la tribuna. Los espectadores estallan con gritos pidiendo la victoria: “¡Victoire, victoire!”, que corean los mandos del campo de los prisioneros. El público comienza a cantar “La Marsellesa”. Prisioneros, pero con dignidad. Su patria es la suya y no la que desean imponerles. “Háganles callar…”, grita un jefe alemán. Al final, el árbitro suizo (neutral, según el locutor) pita un penalti contra los aliados. Hactch, el portero aliado, que había preguntado al capitán Colby dónde se colocaba cuando tiraran un córner contra su portería, se dirige con mirada desafiante al portero alemán. El estadio enmudece. Hatch para el penalti, da brincos de alegría y tira el balón al centro del campo. El partido ha concluido. El público invade el estadio y la evasión se consuma. Los soldados, arrollados por la multitud, nada pueden hacer. El mayor Steiner mira asombrado el espectáculo, mientras el resto de jefes y oficiales alemanes desaparece del estadio. Su objetivo no se ha cumplido. Los aliados eligieron la victoria, antes que la evasión y Alemania continuaba sin ganar a Inglaterra en fútbol (ahora, a la Selección Aliada)… En los cines españoles, tras el empate de Pelé, hasta las espectadoras, sumidas en la película junto a sus compañeros, le pedían a voces que les marcara otro…

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[1] Vid.: Marañón, Carlos: Un partido de leyenda. Historias de `Evasión o victoria´, la película de fútbol más mítica de todos los tiempos, Edit. Ocho y Medio. Libros de cine, Madrid, primera edición, 2011; 233 págs.