domingo, 30 de octubre de 2022

FELIPE FERNÁNDEZ GARCÍA, EL PLACENTINO SOBRINO DE DON CEFERINO, OBISPO DE ÁVILA Y TENERIFE



Felipe Fernández García (San Pedro de Trones, León, 30/08/1935; San Cristóbal de la Laguna, 06/04/2012) fue un sacerdote placentino, obispo de Ávila entre el 22/10/1976 y el 12/06/1991 y obispo de San Cristóbal de la Laguna (Tenerife) entre el 12/06/1991 y el 29/06/2005.

Fue ordenado sacerdote en Plasencia el 28 de julio de 1957 y recibió la consagración episcopal el 28 de noviembre de 1976 en la catedral de Ávila, para la que fue designado por el papa Pablo VI. Cuando fue nombrado obispo, todos en Plasencia decían: “Han nombrado obispo de Ávila al sobrino de don Ceferino.” Se referían a don Ceferino García Vidal (1912; 2001), tío carnal suyo, nacido en su mismo pueblo, pero unido a la diócesis de Plasencia de por vida, donde fue canónigo y deán. [1] Plasencia se encontraba en sede vacante y él era vicario de Pastoral.  Así lo contaba: “·El día 23 de octubre llamé a un tío mío, cura de Plasencia, para que viniese a mi casa a las doce, porque quería hablar con él. Pedí una conferencia con mi pueblo para esa hora. Cuando llegó mi tío, a las doce, estaba yo al teléfono y le hice señas para que escuchara lo que iba a decir en aquel momento: Madre, el Papa me ha nombrado obispo de Ávila.” Don Felipe tenía cinco hermanos sacerdotes y su madre estaba persuadida de que el pequeño, él, llegaría a ser obispo. Fue, además, el primer obispo nombrado por la Santa Sede tras la renuncia ofrecida por el rey Juan Carlos I al Vaticano de la presentación de obispos en una terna, que antes había asumido el Jefe del Estado y Generalísimo Franco. [2]

Ya como obispo de Ávila, fue el primer obispo español en recibir a un papa en la diócesis de su titularidad el 1 de noviembre de 1982. Ante el reclamo de santa Teresa de Jesús, recibió a Juan Pablo II en las puertas de la ciudad amurallada y ambos logran por primera vez en España reunir a un millón de personas en la conocida como Segunda Jerusalén.

El Papa había estudiado desde muy joven las vidas de santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz y por eso quiso visitar Ávila y Alba de Tormes en su primer viaje a España. Como él, padeció la enfermedad del Parkinson. No fue el único punto en común. Durante una de sus visitas ad limina (una de las visitas al Papa que todos los obispos han de realizar al Vaticano cada cinco años), el Santo Padre se sorprendió al reconocerle como obispo de Ávila entre el grupo español, según contaba la revista Vida Nueva, y que sería una de sus anécdotas más recordadas.

--“Santidad –respondió el obispo--, pero no soy el obispo de Ávila.

--¿Cómo? ¿Qué no eres el obispo de Ávila?

--Efectivamente, Santidad, soy el obispo de Tenerife desde 1991.

--Pero, ¿quién te ha mandado allí?

--Usted, Santidad…

--¡Yoooooooo…!” [3]

Otra de sus anécdotas durante su estancia en Ávila ocurrió en los días previos a la muerte de Claudio Sánchez-Albornoz y Menduiña (Madrid, 1893; Ávila, 1984), historiador y político español, ministro durante la II República y presidente de su Gobierno en el exilio entre 1962 y 1971. Regresó a España por dos meses en 1976 y se asentó definitivamente en ella durante 1983. Antes de su muerte, el 10 de julio de 1984, el obispo, que oficiaría su funeral, le visitaba diariamente en el hospital y le confortaba. Don Claudio le dijo un día: “Señor obispo: pido a Dios que me perdone mis pecados y que me llame con Él, porque aquí ya no hago nada…” [4]

El 12 de junio de 1991, el papa Juan Pablo II le nombra obispo de Tenerife, El 24 de julio toma posesión por poder, haciendo su entrada en la diócesis el 11 de agosto de 1991. En su pontificado, destaca principalmente la convocatoria y realización del I Sínodo de la Diócesis Nivariense (referido a la diócesis de Tenerife y lo relacionado con ella). En 2001 instituyó los traslados septenarios (cada siete años) de la imagen de la Virgen de la Candelaria, patrona de las Islas Canarias, a las ciudades de Santa Cruz de Tenerife (capital de la isla) y San Cristóbal de la Laguna (capital de la diócesis). El traslado de la Virgen a Santa Cruz comenzó en 2002 y continuó con el traslado a La Laguna en 2009 y así sucesiva y alternativamente cada siete años entre ambas ciudades.

En el verano de 2002, tuvo que cerrar la catedral de San Cristóbal de La Laguna debido a su deterioro y pasar la sede catedralicia provisional a la cercana iglesia de la Concepción de la ciudad. La catedral permaneció cerrada durante casi doce años y reabrió sus puertas en 2014, que el obispo Fernández no vería ya restaurada.

Durante su pontificado, el 30 de julio de 2002 tuvo lugar la canonización en Guatemala del Hermano Pedro de Betancur, quien se convirtió en el primer canario en ser canonizado por la Iglesia Católica, ceremonia presidida por el papa Juan Pablo II, y a la que acudió al frente de una nutrida representación canaria.

El 29 de junio de 2005 fue nombrado administrador apostólico de la diócesis al ser aceptada su renuncia por razones de salud, que había presentado en septiembre de 2004. Cesó el 4 de septiembre, pasando a ser obispo emérito de Tenerife. En su pontificado ordenó 68 presbíteros diocesanos, 5 religiosos y 2 diáconos permanentes.

Monseñor Felipe Fernández García falleció el 6 de abril de 2012, a los 76 años de edad, a consecuencia de graves problemas respiratorios. Tras ser velado en el palacio episcopal y en la iglesia de la Concepción de San Cristóbal de la Laguna, fue enterrado en la propia iglesia el 10 de abril de 2012.

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[1] Vid.: Entrevista a Felipe Fernández García, obispo de Ávila, en La nueva Iglesia. (https://digital.march.es/fedora/objects/linz:R-47027/datastreams/OBJ/content)

 [2] Íbíd.

 [3] Vid.: El asombro de Juan Pablo II con el obispo de Tenerife, en San Juan Pablo II. Noticias y reportajes.

 [4] Vid.: Pinero, Félix: La catedral de Ávila, otro enigma histórico de España, en su blog Puerta de la Villa, de 26/03/2014.


lunes, 24 de octubre de 2022

BRUNEGILDA, LA PRINCESA VISIGODA EMERITENSE O TOLEDANA, REINA DE LOS FRANCOS DE AUSTRASIA


Brunegilda (Mérida, alrededor del 543; Renève, Francia, otoño del 613) [1] fue una princesa visigoda, hija de Atanagildo y Gosuinda,  que llegó a ser reina de Austrasia por matrimonio con el rey de los francos. Durante decenios se convirtió en la figura central de la política franca, especialmente en el reino de Austrasia, donde fue reina, y en el de Borgoña, de donde fue regente. Participó en los conflictos y guerras contra Neustria, causados por el asesinato de su hermana Galswinta, también conocida como Galsuinda o Galesvinta. Fue regente en Austrasia y Borgoña.

    Cuando su padre Atanagildo (510-567) fue elegido rey visigodo de Hispania, Brunegilda tenía 11 años.  Era la menor de las dos hijas del matrimonio real. Fue educada en la corte de Toledo, capital del reino visigodo, que gozaba de cierto prestigio en la época y profesaba la fe cristiana arriana. Es el primer monarca godo del que consta su muerte en la ciudad del Tajo. Sin duda se habría debido a él la definitiva consolidación de la misma como capital de la Monarquía goda, una elección estratégica a la vista de los principales centros de poder godo: Sevilla, Mérida, Barcelona y Narbona. De capital romana, Mérida pasó a ser capital del reino suevo en el siglo V, para convertirse en la Urbs Regia del reino visigodo, antes de su traslado a Toledo.

    Las difíciles relaciones políticas entre francos y visigodos habían mejorado y, alrededor de 565, Sigeberto I, rey de Austrasia, solicitó a Brunegilda en matrimonio. Él tenía 30 años y ella, 22. Este matrimonio beneficiaba los intereses de ambos reinos. Al visigodo Atanagildo lo libraba de los problemas con los francos y le permitía concentrar sus luchas contra bizantinos y suevos; y al merovingio Sigeberto I lo reforzaba en los conflictos con sus hermanos. Sigeberto I era uno de los cuatro hijos de Clotario I, cuyo reino había sido dividido a su muerte.

    Brunegilda aceptó cambiar su fe arriana por la fe católica y, aportando una buena dote, celebró su matrimonio en la ciudad de Metz, capital del reino de Austrasia, en el año 566 y fue confirmada.

    Brunillda y Sigeberto I formaron un feliz matrimonio hasta el punto de que el hermano, Chilperico I de Neustria, se puso celoso y confabuló para tener una esposa visigoda para él. Chilperico descartó a su anterior amante, una mujer de baja cuna llamada Fredegunda, para casarse con la hermana menor de Brunilda, Gaswilnta, que, descontenta con la situación de la corte, hizo que su marido se deshiciera de sus concubinas y amantes y ambos decidieron eliminar a Galswinta, mientras que Chilperico convirtió a Fredegunda en su segunda esposa.

    Indignadas por la conspiración contra su hermana, Brunilda y Fredegunda se convirtieron en feroces rivales. Las intervenciones de Guntram I de Orleans y del obispo Germain de París solo pudieron evitar las hostilidades temporalmente. Mientras, Neustria y Austrasia entraban en guerra y los hombres francos luchaban en el campo de batalla, la verdadera guerra se libraba entre las dos reinas.

    Hacia el año 570, Austrasia estaba ganado la guerra contra Neustria. Mientras los neustrios juraban lealtad a Sigeberto, Chilperico se escondía en Tournai. El obispo Germain escribió a Brunilda y le pidió que calmara la ira de su marido para que pudiera perdonar la vida de Chilperico; pero Brunilda, en su camino de venganza, ignoró las cartas del obispo. La marea cambió cuando Fredegunda envió a dos asesinos que mataron a Sigeberto con dagas envenenadas.

    Sin su marido, Brunilda se encontró trabajando junto a un príncipe merovingio llamado Meroveo, destituido por Fredegunda, ya que la reina neustriana quería asegurar el trono para sus propios hijos y Meroveo no encajaba en el plan. Brunilda se casó con Meroveo y ambos conspiraron contra Fredegunda durante un tiempo hasta que los neustrianos asediaron a la pareja en la iglesia de san Martín. Meroveo se rindió y fue enviado a trabajar a un monasterio para convertirse en sacerdote. El matrimonio de Meroveo con Brunegilda fue declarado inválido. Meroveo acabaría escapando de su prisión sagrada antes de que acabara un intento de golpe de estado en el año 578 e hiciera que su sirviente lo matara en desgracia.

    En el año 575, el hijo de Brunilda y Sigeberto, Childeberto II (reinante entre 575-596), ascendió al trono a los 5 años. Brunilda actuó como regente y se convirtió en el verdadero poder en el trono de Austrasia. Los nobles se resistieron a su gobierno, pero esta convenció al rey Guntram de Orleans para darle legitimidad. Brunilda se dedicó a reparar los antiguos caminos de la época romana, a construir iglesias y fortalezas, a reorganizar el presupuesto del reino y a restructurar el ejército austríaco. Aunque la nobleza austríaca se opuso a ella en todo momento, la adopción por parte de Guntram de Chidelberto II como heredero no hizo más que aumentar su legitimidad.

    En el año 584, Childeberto había alcanzado la mayoría de edad, pero Brunilda mantenía aún cierto poder tras el trono. Tres duques austríacos se opusieron a la influencia de Brunilda y decidieron asesinar a Childelberto. Descubierto el complot, uno de los duques fue asesinado y los otros dos se retiraron a una fortaleza, pero fueron aplastados por las fuerzas de Orleans.

    Guntram murió en el año 592 y, de acuerdo con el Pacto de Andelot, Chidelberto II se convirtió en el rey de Orleans, que poco a poco fue conociéndose como Borgoña, el nombre de un reino germánico que se encontraba en la región. Austrasia y Borgoña se declararon la guerra la primera, títere de Brunilda, y Neustria, títere de Fredegunda. En el año 593, la batalla de Droyzi decidió la guerra, en la que Fredegunda dirigió directamente las fuerzas de Neustria a la victoria contra los soldados de Austrasia-Borgoña.

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[1] Nota.-Su nacimiento en Mérida no está del todo claro. Mientras, unos autores lo dan por seguro y su educación en Toledo, otros se limitan a poner las fechas de su nacimiento y muerte, sin especificar el lugar de origen. Así, la escritora Monserrat Cano Guitarte la da como nacida en Toledo en el número 83 de “Revista con a” (22/09/2022). Wikiwand fija su nacimiento en Mérida. Mariano Calvo escribía en ABC “la Brunegilda de Toledo” (08/07/2013). Diario de Castilla-La Mancha, de 06/03/2020, se inclina por Toledo. La web “La France pittoresque” solo ofrece los años de nacimiento y fallecimiento. La Biblioteca Nacional de España ofrece como año de su nacimiento el 545 en Mérida (https://datos.bne.es/persona/XX5646433.html). La web wikiz la da por nacida en Mérida en el 543.

sábado, 15 de octubre de 2022

EL SÍNDROME DEL NIDO VACÍO


Muchos padres están sufriendo ya el síndrome del nido vacío. Lo esperaban, pero nunca lo deseaban. Los retoños han aprobado la selectividad y buscan otro horizonte. Siempre hay una esperanza de que no se vayan; pero los adolescentes no se deciden hasta que llega la hora. No saben qué hacer. Lo que desearen no se encuentra en casa. Sus padres tampoco están seguros de qué es lo que prefieren. Los estudios que elijan marcarán su futuro profesional y laboral. O quizá no.
    
    Los padres temen que llegue septiembre: la madre por su hijo; el padre por la hija. Son conscientes de que una parte del nido quedará vacía. No se harán sin ellos, como estos sin sus padres. Han vivido siempre juntos y ha llegado la hora de la partida. La madre no se hará sin él; el padre, sin ella. El cambio será total para ellos: de un pueblo a una ciudad; de tu pequeña ciudad a otra mayor. La vida cambiará para todos, especialmente para quienes abandonan el nido. Ya no tendrán a mamá que les dará la comida, les lavará y planchará su ropa, les hará su cama… Papá no podrá darle la fuerza necesaria a su hija cuando lo precisare. Se verán solos, tendrán que administrarse por sí mismos; no contarán con el apoyo de sus progenitores, a quienes recurrían cuando los necesitaren.

    “Solo pensar que voy a perderlo, me da algo…”, dicen las madres. “No podré vivir sin mi niña”, se lamenta el padre al ver su cama vacía y no hallarla en casa cuando vuelve. Es ley de vida. Lo saben, pero no lo asumen. Ahora, al menos, hablan por teléfono, pueden verlos por videoconferencia. Los tienen más cerca que antes. Tampoco se van a la mili ni a la guerra, en que las despedidas en las estaciones parecían duelos… Una madre me preguntó en cierta ocasión si su único hijo tendría que hacer la mili. No podría soportar su ausencia. Se barruntaba ya la supresión del servicio militar obligatorio y le dije que no lo creía. Y así fue. Años después, cuando le pregunté por él, me dijo que trabajaba en Madrid, tras finalizar la carrera. Ahora se sentía más satisfecha, aunque le echara de menos.

    El síndrome del nido vacío es más moral que físico. El vacío en el nido produce tristeza, abandono, desmotivación… Han luchado los padres para que llegaran hasta esta meta; pero hay otra superior por alcanzar: prepararse para una profesión fuera de casa.  Lo que debiere ser motivo de orgullo y satisfacción es de tristeza, al no superar el vacío que dejan quienes siempre, desde que vinieron al mundo, estuvieren en el nido familiar. El vacío físico se palpa cada día, a determinadas horas. El vacío moral se lleva por dentro, como si nos hubieren arrebatado una parte de nuestra vida, ahora ausente.

    Pasarán los años, vendrán las vacaciones, el nido volverá a estar lleno y las familias celebrarán sus días como siempre. Habrá, empero, otro retorno al nido porque, aun mayores y formados, no hallan empleo ni pueden pagarse un piso para vivir independientes de sus padres. Volverán al nido familiar por necesidad. Es también otra ley de vida que, como expresare el filósofo italiano Giambatistta Vico (1668-1744), el acontecer humano no camina en forma lineal, sino por ciclos, que implican avances y retrocesos, idas y venidas (corsi e ricorsi), los meandros del transcurrir de la historia. No hay vacío indefinido, porque el síndrome del nido lo llenan los pensamientos, los recuerdos diarios de quienes lo abandonaron por necesidad y quienes permanecen in situ, pero que un día volverán a llenarlo.