lunes, 30 de enero de 2023

LUIS DE ÁVILA Y ZÚÑIGA, MARQUÉS CONSORTE DE MIRABEL Y COMENDADOR MAYOR DE LA ORDEN DE ALCÁNTARA


Luis de Ávila y Zúñiga (Plasencia, 1500-1573), marqués consorte de Mirabel, comendador mayor de la Orden de Alcántara e historiador español. Fue el segundo hijo de Esteban Dávila, II Conde del Risco y Señor de las Navas y de Villafranca, y de Elvira de Zúñiga, hija de los II Duques de Béjar. Vinculó su fortuna al servicio del emperador Carlos V, primero en su real Casa y después en el uso de las armas (guerra de Túnez, Liga de Esmalcalda y la batalla de Mühlberg) y en diferentes acciones diplomáticas.

En 1529 formó parte del séquito que acompañó a Carlos I a Bolonia para coronarse emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. El 6 de diciembre de 1530 recibió la Encomienda de Calzadilla de la Orden de Santiago. Desde 1531 se tiene constancia de su asiento como gentilhombre de la boca de la Casa de Borgoña del emperador. Un año más tarde volvió a acompañar al César en la expedición de socorro de Viena, sitiada por los turcos, y en 1535 participó en la empresa de Túnez, recibiendo poco antes su nombramiento como gentilhombre de la cámara de la Casa de Borgoña. En 1537 se le encomendó negociar en Roma con el pontífice y con el príncipe Doria sobre una armada contra los turcos. Dos años más tarde, acudió a Lisboa para dar el pésame a Juan III y la reina Catalina por el fallecimiento de su hijo.

Luis tomó parte como miembro del ejército imperial en la Jornada de Túnez. Se embarcó en Barcelona en abril de 1535. Ese año había llegado el tesoro del Inca, enviado por Francisco Pizarro desde Perú, y el emperador no tenía por entonces aprietos económicos. El 21 de julio caía sin lucha Túnez en poder de Carlos V.

La Liga de Esmalcalda surge en el invierno de 1530-1531, formada por la nobleza protestante alemana. Como capitán general de Caballería. Luis de Zúñiga participa al lado del emperador en las campañas de la guerra contra la Liga desde 1546 a 1547, y ganada por Carlos V con la ayuda de los Tercios españoles. Luis recibió del arzobispo de Colonia, el 25 de septiembre de 1547, seis cráneos reliquias de las once mil vírgenes que se veneran en la iglesia convento de las Ursulinas y las trajo al convento de San Francisco Ferrer de Plasencia.

A comienzos de 1542 contrajo matrimonio con su prima María de Zúñiga, I marquesa de Mirabel. Tuvieron cinco hijas: Elvira, casada con Fernando de Monroy y Córdova; Inés, casada con su primo Antonio de Meneses y Zúñiga; María, casada con Fernando de Vera y Vargas; Luisa, monja en el Monasterio de la Encarnación de Plasencia, y Jerónima, casada con su primo Alonso de Ávila y Córdova.

Luis de Zúñiga acompañó al Príncipe, el futuro rey Felipe II, en su viaje de presentación en los Países Bajos. Entran en Bruselas el 1 de abril de 1549, donde el emperador les esperaba. El 25 de octubre de 1555, cuando Carlos I de España y V de Alemania, abdica en favor de su hijo Felipe II como rey de España y duque de Borgoña y de su hermano Fernando I como emperador de Sacro Imperio Romano, Luis de Zúñiga está presente.

Zúñiga escribió el célebre “Comentario de la guerra de Alemania hecha por Carlos V, máximo emperador romano, rey de España, en el año 1545-1547”, publicado en Venecia en 1549 y 1552.

Gracias a sus consejos, el emperador elige el monasterio de Yuste como su lugar de retiro de este mundo. Al vivir en el palacio de Mirabel de Plasencia, visitaba frecuentemente al emperador. En el citado palacio demostraba su admiración por él con lienzos y frescos que aludían a las gestas militares y colocó en el patio un busto de él, obra del escultor italiano Pompeo Leoni. El 21 de septiembre de 1558, Luis de Zúñiga asiste a la muerte del emperador en Yuste y escribe la relación de su fallecimiento.

Tras el fallecimiento del César Carlos permanece en Castilla hasta septiembre de 1559. Felipe II le envía en misión diplomática a Roma para tratar con Pío IV no solo el fin del Concilio Tridentino, sino también de la resistencia al uso del cáliz y al matrimonio entre clérigos. A su regreso a la Península, a finales de 1563, permanece retirado en su casa de Plasencia y solo se acerca a la Corte para asistir a las reuniones del Consejo de Estado y de Guerra.

En 1571, Felipe II le concede el título de marqués sobre los estados de su esposa por el fallecimiento de su suegro Fabrique de Zúñiga y Sotomayor, señor de Mirabel. Falleció en su retiro extremeño el 24 de septiembre de 1573. Le sucede al frente de sus estados su hija y heredera, Jerónima de Zúñiga, que se casó con su primo Alonso de Zúñiga y Córdoba, gentilhombre de la cámara de Felipe II, hasta su muerte en 1593. Fue inhumado en la capilla de Nuestra Señora del Rosario, en el crucero de la parte del Evangelio, de la iglesia de san Francisco Ferrer de Plasencia.

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Bibliografía consultada: Diccionario biográfico español de la Real Academia de la Historia.

jueves, 26 de enero de 2023

ÁLVARO GÓMEZ BECERRA, EL EXTREMEÑO CON MÁS PODER POLÍTICO EN ESPAÑA

Álvaro Gómez Becerra
(cuadro de Eduardo Balaca,
Palacio del Senado. Madrid) 

Álvaro Gómez Becerra (Cáceres, 26/12/1771; Madrid, 23/01/1855), fue un abogado y jurisconsulto español, hijo de Pedro Joaquín Gómez, procurador de número de la villa de Cáceres, y de Teresa de Jesús Becerra Figueredo. Vivió en el seno de una familia de juristas en Cáceres, en una sociedad envuelta en conflictos y crisis agrícola.

El jurista José Luis Pérez Mena y José Antonio Ramos Rubio, historiador y cronista oficial de Trujillo, bucean en esta nueva obra en el itinerario vital, profesional, doctrinal e ideológico de Gómez Becerra, según afirma en el prólogo el profesor de Historia del Derecho de la Uex, Sixto Sánchez-Lauro. [1] El primero aborda aborda sus escritos jurídicos y el segundo, su biografía. Los autores continúan con esta obra la estela de otros destacados extremeños liberales en las Cortes: Muñoz Torrero, José María Calatrava y Juan Muñoz Chaves, cuyas biografías ya vieron la luz.

Gómez Becerra estudió Leyes en Salamanca. En junio de 1792 obtuvo el grado de bachiller en Leyes y el de licenciado, en 1796, año en que oposita a una Prima de Leyes. Tras licenciarse, dejó de transitar las aulas salmantinas y pasó a practicar la abogacía en Cáceres, ingresando en el Colegio Oficial de Abogados el 9 de febrero de 1792.

El letrado cacereño, como reconocen los autores, fue uno de los personajes más importantes de la vida pública nacional y uno de los más destacados juristas y políticos de la historia de Extremadura. Ocupó las más altas magistraturas de todos los poderes del Estado: en política, fue ministro de Gracia y Justicia tres veces (1835-1836), presidente del Consejo de Ministros (1843); legislativo: senador del Reino por Badajoz y diputado a Cortes por Cáceres, presidente del Senado, presidente del Congreso; judicial: magistrado del Supremo, fiscal de la Audiencia de Madrid, regente de la de Zaragoza…

Gómez Becerra tomó parte activa durante la invasión francesa en la defensa de Cáceres. Tras el levantamiento contra el invasor, el 23 de marzo de 1809, la Junta Revolucionaria del partido de Cáceres, nombra a Gómez Becerra corregidor de la villa por aclamación popular, en atención a sus servicios, instrucción y conocimientos. Estuvo a punto de ser fusilado cuando se opuso a los atropellos y abusos que los franceses estaban generando en Cáceres y poblaciones colindantes.  En agosto de 1812 fue nombrado juez de Primera Instancia, funciones que desempeñó hasta mayo de 1913. En esos años preside la Sociedad Patriótica de Cáceres (1812-1813), una época histórica para España con la aprobación de la Constitución de Cádiz el 19 de marzo de 1812. Fundó el primer periódico de Cáceres (La Asociación de Cáceres) que se elaboraba en su casa de la calle Sancti Spiritu manualmente y se exponía en una tienda de la calle General Ezponda, ya que la primera imprenta se creó en la ciudad en 1820. Del citado periódico, que salió el 11 de enero de 1813, se hicieron 31 números.

El 24 de mayo de 1813, Gómez Becerra abandonó Cáceres tras ser nombrado por la Regencia Jefe Político de Extremadura, trasladándose a Badajoz. La Diputación Provincial de Extremadura se constituyó el 24 de octubre de 1812 en Badajoz y estuvo funcionando hasta que las Cortes decretaron su anulación el 13 de mayo de 1813. En cumplimiento de la Constitución de Cádiz fue creada la Diputación de Extremadura, precedente de las actuales diputaciones de Cáceres y Badajoz. Las instituciones liberales volvieron en el año 1820, la Diputación de Extremadura se reinstauró y Gómez Becerra fue restituido en su cargo.

Al regresar Fernando VII en 1814, determinó el retorno de los realistas y la huida de Gómez Becerra hacia Badajoz. La expulsión de los franceses de España se materializó con la promulgación del Real Decreto de 4 de mayo de 1814, por el que se declaraba nula y sin ningún valor la Constitución de 1812. En Badajoz, el 15 de mayo de 1814, cesa en sus funciones como jefe político Álvaro Gómez Becerra, así como la Diputación de Badajoz. Regresa a Cáceres y vuelve a ejercer la abogacía. En la noche del 15 de mayo, tras la vuelta del rey, se produjo en la capital cacereña un importante alboroto, en el que   se quemaron ejemplares de la Constitución y se restituyeron en sus puestos, por la voluntad popular, los antiguos concejales. A los pocos meses, Gómez Becerra se marcha a vivir a Madrid con su madre y hermana, a buscar mejores horizontes a su carrera. Abre un despacho de abogado. Sus contactos con políticos y letrados madrileños marcan un cambio de orientación en la vida política de Gómez Becerra.

Gómez Becerra ingresó en el Colegio de Abogados de Madrid el 13 de octubre de 1814. En 1820, durante el Trienio Liberal, regresó a su antiguo destino a Badajoz donde ejerció como Jefe Político Superior de la provincia extremeña, con el triunfo del pronunciamiento de Riego. La elección de diputados de la Diputación de Extremadura se hizo conjuntamente con la de diputados a Cortes en mayo de 1820 en Badajoz, en la que él sale elegido como Jefe Político de Extremadura. Las segundas elecciones para Cortes y para la Diputación de Extremadura tuvieron lugar en Badajoz los días 2 y 3 de diciembre de 1821.  El 9 de marzo de 1820 se restableció el sistema constitucional y cuanto sobre ayuntamientos había legislado la Constitución de Cádiz. Gómez Becerra presidió la Diputación de Extremadura el 22 de mayo de 1820. El 25 de octubre de 1821 fue nombrado Jefe Político de Toledo.

Gómez Becerra fue elegido diputado a Cortes en 1822 y presidente de la Cámara. Con la firma del Decreto que declaraba traidores a todos los diputados que hubieran votado la destitución de Fernando VII, entre los que se encontraba Gómez Becerra, este tiene que marcharse al exilio. Se encontraba en Cádiz donde presidió las últimas Cortes.  Salió de Cádiz por Gibraltar junto a su hermana para instalarse en Malta. Entre Malta, Sicilia y la costa del norte de África vivió siete años y después se traslada a Marsella. También residió en Bayona, donde recibió la ayuda de otros emigrantes. Pudo hacer frente a su mala situación económica gracias a una pensión que le concedió el Gobierno francés de 40 duros mensuales en su calidad de último presidente de las Cortes de Cádiz. Durante su exilio le llegó la triste noticia del fallecimiento de su madre y el de sus hermanas Mariana y Ana. El Gobierno francés le concede una pensión de 200 francos mensuales como último presidente de las Cortes españolas. Cuando fallece Fernando VII, Gómez Becerra regresa a Madrid en marzo de 1834, acogiéndose a la amnistía de 1833 concedida por la reina regente María Cristina de Borbón dos Sicilias. A su llegada a España ocupa los puestos de Regente de la Audiencia de Zaragoza y Magistrado del Tribunal Supremo. En julio de 1834 es designado fiscal de la Real Audiencia de Madrid, cargo que ocupa un mes. Al mes siguiente es nombrado regente de la de Zaragoza, cargo del que toma posesión el 25 de septiembre. El 14 de septiembre de 1835, Juan Álvarez Mendizábal le confió la cartera de Gracia y Justicia, ejerciendo su cargo entre el 28 de septiembre de 1835 hasta el 5 de junio de 1836. En 1836 fue nombrado magistrado del Tribunal Supremo y elegido otra vez diputado por Cáceres. Ocupa de nuevo la presidencia del Congreso, primero de forma interina desde el 18 al 21 de octubre de 1836 y con carácter definitivo del 24 del mismo mes al 1 de diciembre de 1836. Gómez Becerra fue senador por la provincia de Badajoz en las legislaturas de 1837, 1838 y 1838-1839 y en las elecciones de 24 de julio de 1839, diputado por Cáceres, renunciando al cargo para tomar posesión de su escaño de senador por Badajoz, para el que había sido elegido de nuevo en septiembre. En octubre de 1840 fue nombrado de nuevo ministro de Gracia y Justicia, en el que se mantuvo hasta el 21 de mayo de 1841. Fue senador por la provincia de Toledo en las legislaturas de 1841 a 1843 y tres veces presidente del Senado durante este período.  Miembro del Gabinete de Regencia en 1840, al renunciar la reina gobernadora María Cristina a su función de regente y embarcarse para Francia. Gómez Becerra fue nombrado ministro. El 19 de mayo de 1843 cae el gobierno presidido por Joaquín María López, siendo sustituido por Gómez Becerra en la Presidencia del Gobierno. En 1843, tras disolverse las Cortes, fue nombrado senador vitalicio. En 1845 dirige una junta progresista revolucionaria contra el Gobierno de Narváez. A los 75 años, en 1846, fue acusado de conspirador durante el ministerio de Narváez y fue desterrado a Cuenca. En 1847 fue nombrado por la reina senador vitalicio, permaneciendo en él hasta la legislatura de 1851-1852.

Fallece el 23 de enero de 1855, en el número 11 de la calle Señores de Luzón, a los 84 años de edad. Fue enterrado en el cementerio La Patriarcal. Un año después del fallecimiento, el gobernador civil de Cáceres, Bartolomé Romero Leal, recomienda al ayuntamiento se sirva dar su nombre a la calle de esta villa en la que vio la luz titulándola “Calle de Gómez Becerra”.

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[1] Vid.: Pérez Mena, José Luis y Ramos Rubio, José Antonio: Álvaro Gómez Becerra, político constitucional y constitucionalista, TAU Editores, Cáceres, 2022, 294 págs.


lunes, 23 de enero de 2023

SOTERO SANZ VILLALBA, HIJO ADOPTIVO DE MÉRIDA Y ARZOBISPO TITULAR DE EMERITA AUGUSTA



    El 18 de septiembre de 1970, “el Pleno Municipal de Mérida elegía por unanimidad a S. E. Reverendísima don Sotero Sanz Villalba, designado por S. S. el papa Pablo VI para desempeñar la Nunciatura Apostólica en Chile y recientemente consagrado como arzobispo titular de Emerita Augusta”. [1] El secretario de la Corporación, Fabián Sánchez Hernández, certificaba el 1 de septiembre de 1970 que, a la vista de la moción de la Alcaldía, “en la que se hace constar que, recientemente, ha sido designado por S. S, Paulo VI, para la Nunciatura Apostólica de Chile, monseñor Sotero Sanz, sacerdote español que presta sus servicios en la Secretaría de Estado del Vaticano, y que será consagrado obispo de la Iglesia católica en la Basílica del Pilar, de Zaragoza, con el título de la extinguida archidiócesis  de Mérida, ceremonia en la que el señor alcalde y su esposa serán los padrinos del consagrado…, habida cuenta de que es el primer español, desde san Francisco Javier, que ostenta tal categoría [2], termina proponiendo a la Corporación que se le nombre Hijo Adoptivo de Mérida”, nombrándose juez instructor al alcalde-presidente, D. Francisco López de Ayala y García de Blanes, y secretario, al de la Corporación. [3]

    El domingo 20 de septiembre de 1970 tuvo lugar el acto de nombramiento como Hijo Adoptivo de la ciudad en el salón de plenos municipal, al que siguió una misa en la iglesia arciprestal de Santa María la Mayor y, posteriormente, un vino de honor en el Tiro de Pichón de Proserpina. El alcalde expresó su satisfacción por tener en Mérida al nuevo arzobispo de la ciudad y respondió monseñor Sotero con gratitud por el nombramiento. “Ser hijo adoptivo de Mérida es como sentirse en casa propia. Aquí, en Mérida, se encontraba a Roma; aquí me iba a encontrar con lo mejor de España”, manifestó. Terminó expresando su gratitud a toda la ciudad con un abrazo al alcalde. Por la tarde, monseñor Sotero Sanz recorrió la zona monumental de la ciudad, que le fue mostrada por José Álvarez Sáenz de Buruaga y Eugenio García Sandoval; visitó la barriada de La Paz y la parroquia de santa Eulalia, donde se rezó una Salve. Al día siguiente por la mañana, le fueron mostradas al arzobispo diversas realizaciones e instalaciones del Plan Badajoz, en las Vegas Bajas. [4]

    Sotero Sanz Villalba (El Buste, Zaragoza, 22/04/1919; Santiago de Chile, 19/01/1978) fue un prelado español de la Iglesia Católica que trabajó en el servicio diplomático de la Santa Sede. Estudió en los seminarios diocesanos de Tarazona y Tudela y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se doctoró en Derecho Canónico. Más tarde fue enviado a Roma y completó su formación en la Pontificia Academia Eclesiástica en 1948.

    Recibió la ordenación sacerdotal el 22 de julio de 1922 en Comillas. Sucesivamente fue coadjutor, capellán de religiosas, prefecto de disciplina y profesor del Seminario de Tarazona.

    En el Servicio Diplomático de la Santa Sede, fue jefe de la Sección de Lengua Española de la Secretaría de Estado y asesor de la misma, hasta que el 14 de julio de 1970, el papa Pablo VI le nombró nuncio apostólico en Chile y arzobispo titular de Emerita Augusta. [5] El 12 de septiembre del mismo año recibió la consagración en la Basílica del Pilar de Zaragoza de manos del cardenal Enrique y Tarancón, arzobispo de Toledo y primado de España. El 24 de noviembre de 1977 fue nombrado delegado apostólico en México, cargo de que no llegó a ejercer debido a la grave enfermedad que le causó la muerte. Falleció en el Hospital Universitario Católico de Santiago de Chile a los 58 años de edad a consecuencia de un cáncer fulminante.

    Su médico, el doctor Lorenzo Cubillos Osorio, escribió un libro titulado “Monseñor Sotero Sanz Villalba, un santo pastor, un nuncio que ofreció su vida por Chile”. En el libro de Charles Theodore Murr titulado “La madrina. Madre Pascalina”, que fuere secretaria personal del papa Pío XII durante más de cuarenta años, en el capítulo que lleva por título “Una protesta de rumores”, alude a la cuestión mexicana. El origen de la misma había sido la petición dirigida al Vaticano por monseñor Nuño, arzobispo de Guadalajara, y de otros treinta obispos mexicanos para que fuera cesado el delegado apostólico en México, monseñor Mario Pio Gaspari, hombre considerado muy cercano al cardenal Baggio, prefecto de la Congregación de los Obispos e influyente miembro de la masonería. En el marco de una visita apostólica, ordenada por el Papa, para depurar a la Iglesia de masones infiltrados, se decidió trasladar a monseñor Gaspari a Japón. Don Sotero murió antes de tomar posesión. El hecho de que fuera elegido para intentar “reconstruir el episcopado mexicano con hombres buenos, honestos y creyentes” demuestra la alta estima que le tenían en el Vaticano. La madre Pascalina dijo de don Sotero: “¡Ese sí que es un hombre auténtico!”, un extraordinario elogio por parte de quien conocía todos los entresijos de la Santa Sede y sabía valorar con su excepcional inteligencia a todos los integrantes de la numerosa pléyade de eclesiásticos con los que tuvo que “lidiar” durante sus muchos años de servicio al papa Pío XII y a la Iglesia. [6]

    Estaba en posesión de la Orden de Isabel la Católica y la del Mérito Civil (España), así como de la Orden del Sol (Perú).

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[1] Vid.: Acta municipal del Pleno del 18/09/1970, del Excmo. Ayuntamiento de Mérida, sobre concesión al Excmo.  y Rvdmo. Sr. D. Sotero Sanz Villalba del título de Hijo Adoptivo de Mérida.

[2] Vid.: Justo Villor García (Los Villares, Jaén, 08/05/1932; Roma, 30/12/1936), arzobispo español, nuncio en Costa de Marfi, pro-nuncio de Burkina-Faso y Níger; nuncio en Estonia, Letonia y Lituania, nuncio apostólico en México y presidente de la Academia Pontificia Eclesiástica, consagrado arzobispo titular de Emerita Augusta por S. S. Juan Pablo II el 21 de marzo de 1979 y en 1994, arzobispo titular de Volsinium, en Wikiwand.com.

 [3] Ibid.

 [4] Vid.:Ser hijo adoptivo de Mérida es sentirse como en casa propia”, en el diario Hoy de 22/09/1970, pág. 11.

 [5] Vid.: Web de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz, Historia de la Archidiócesis. La Provincia Metropolitana de Lusitania, con capitalidad en Emerita Augusta, se remonta hacia el 255-257 por la carta de san Cipriano al clero y al pueblo de la ciudad. En el año 119, el papa Calixto II crea la Provincia Metropolitana de Santiago de Compostela, trasladando a ella todos los derechos y privilegios, así como sus sedes sufragáneas hasta que se reconquistase Mérida y se repusiese su silla arzobispal. Cuando el rey Alfonso IX tomó la ciudad en 1228 al poder musulmán, el hecho de que hubiesen colaborado el arzobispo de Santiago, don Bernardo, y el maestre de la recién creada Orden y Caballería de Santiago, hizo que ninguno de los dos estuviese dispuesto a restablecer la Sede Metropolitana. El 28 de julio de 1994, el papa Juan Pablo II creó la nueva Provincia Eclesiástica Mérida-Badajoz, que comprende las tres diócesis extremeñas: Badajoz, Coria-Cáceres y Plasencia.

 [6] Vid.: Centro de Estudios Borjanos: Elogio de monseñor Sotero Sanz, Institución Fernando el Católico, de 06/10/2022.