sábado, 10 de junio de 2023

CUANDO MADRID ERA MAŶRĪṬ


Restos de murallas andalusíes de Maŷrīṭ

    Bajo este sugestivo título, la académica de número de la Real Academia de la Historia y de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, María Jesús Viguera Molins (Ferrol, 1945), catedrática emérita de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Complutense de Madrid, ha escrito un artículo sobre el origen andalusí de la capital de España. [1]

    Comienza la autora recordando a Fernández Moratín (Madrid, 1760; París, 1828) quien, evocando una “Fiesta de toros en Madrid”, escribió una ristra de setenta y dos quintillas, que comenzaba con ésta: “Madrid, castillo famoso/ que al rey moro alivia el miedo/ arden fiestas en su coso/ por ser el natal dichoso/ de Alimenón de Toledo” y añade que por 360 versos de orientalizante desparpajo circulan palabras, personas y ambientes arabescos, haciendo gala de un cierto historicismo, entre ilustrado y romántico, que al menos reconoce que Madrid fue un destacado castillo, añadiendo de su propia cosecha que allí nació al-Ma’mun, gran rey de la taifa de Toledo ente 1043 y 1045, diez años antes de que Alfonso VI, rey de León y de Castilla, la gran ciudad del Tajo en 1085, cuando Maŷrīṭ acabó su periplo andalusí y pasó a llamarse Madrid.

    Señala la autora que Maŷrīṭ nació como una fortaleza para reforzar la frontera media de al-Andalus hacia el año 865, lo cual le otorga un origen andalusí. Aunque los indicios de este pasado perduraron siempre, hay dos presencias reales sobre sus orígenes: la conservación del apelativo “almudena”, en el enclave de la catedral (del árabe, almudayna, o `ciudadela´) y muy cerca del parque de Muhammad I, documentado por los restos conservados del primer recinto amurallado de Madrid que, según los textos, ordenó construir aquel emir omeya (852-886), en época corroborada por la arqueología.

    En un congreso sobre numismática hispano-árabe celebrado en Madrid a principios de los noventa, la autora presentó una ponencia con el título “Madrid en al-Andalus”, en la que refirió pasajes de dos docenas de fuentes textuales árabes que, desde la segunda mitad del siglo IX, recogían noticias escritas y orales para loar y legitimar a la dinastía omeya. Así se plasmó el primer escrito sobre la fundación de Madrid.

        Primero castillo o ḥiṣn y enseguida “ciudad pequeña”, la autora afirma que se cuenta con dos docenas de fuentes textuales árabes de cronología sobre el Madrid andalusí, desde su fundación, hacia el 885, hasta su conquista por Castilla, que se supone que coincidiría con la de Toledo, en 1085. A pesar de ello, hay que tener en cuenta las aportaciones arqueológicas tan abundantes en los últimos treinta años: el primer lienzo de la muralla andalusí, descubierto en Cuesta de la Vega en 1953. En el Cerro de San Andrés se han explorado unos diez lugares, entre ellos la “Casa de San Isidro”, donde se hallaron restos constructivos, entre ellos una escápula con el alfabeto árabe inciso. Se ha excavado también lo que debió ser el principal cementerio de Maŷrīṭ, en los aledaños de la Plaza de la Cebada. Y desde 2003, la necrópolis altomedieval islámica de La Huelga (Barajas).

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[1] Vid.: Viguera Molins, María Jesús: Cuando Madrid era Maŷrīṭ, en la revista cultural Hasta el tuétano, número 14, Madrid, España, mayo 2023, págs. 5-10.


jueves, 1 de junio de 2023

LOS OJOS DEL EXTRAÑO SOBRE LA CIUDAD DE TRUJILLO


Los ojos del extraño. Trujillo en los textos de los viajeros y cronistas desde la antigüedad al siglo XX”, la última obra del cronista oficial de la ciudad, [1] recoge las impresiones de los viajeros que, por un motivo u otro, llegaron hasta ella, escritas de modos distintos según sea el alma del viajero o del cronista. El viajero clásico, según el autor, se sorprende ante las creaciones del hombre, mientras que el viajero de hoy está pendiente del arte y del hombre.

El catedrático de Historia José María Saavedra afirma en la Presentación que el viaje es un instrumento de comunicación y aprendizaje y una de las peculiaridades que mejor definen la libertad humana. “Los escritos de los viajeros constituyen una fuente literaria e histórica conjuntamente.”

El cronista oficial de Trujillo, José Antonio Ramos, recopila en esta obra las impresiones de los viajeros que, por un motivo u otro, llegaron a la ciudad de Trujillo. Ya en 1997 publicó Trujillo en la historia y en la literatura mundial, del que esta obra viene a ser un compendio más ampliado y corregido. Asimismo, hay que señalar su obra Referencias a la ciudad de Trujillo en viajeros y cronistas de los siglos XVI y XVII, en la Revista de Estudios de la Orden de la Merced (2000) y Referencia de los viajeros y cronistas sobre Trujillo en la Edad Media (Revista Ars y Sapientia de la Asociación Cultural de Amigos de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, 2001), así como Referencias a la ciudad de Trujillo en el Siglo de las Luces (2006).

En esta nueva obra, el autor aborda en cuatro capítulos los viajeros y cronistas de la Antigüedad, el viaje a Trujillo en la Edad Media, Viajeros y cronistas en la Edad Moderna y las impresiones de los contemporáneos. En Trujillo, afirma Ramos Rubio, se detienen los árabes invasores del sur y su historia nos muestra la ciudad como la auténtica quinta columna de la independencia que llega del norte. Trujillo vive su propia Reconquista y se marca con una Orden Militar la mayor presencia del significado de las Cruzadas. La reina Isabel salva en Trujillo la solidaridad nacional. En Trujillo promueve el encuentro de dos Mundos, con el descubrimiento, colonización y evangelización de América. Durante el siglo XVII cae en un largo periodo de inactividad arquitectónica, agravada por la campaña de Portugal. En el siglo XIX la ciudad se estanca poblacional y urbanísticamente, caracterizándose por un turismo de paso.

Como dice el autor de la Presentación, “es una obra de referencia y consulta, algo que hacía falta y estaba por realizar”.

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[1] Ramos Rubio, José Antonio: Los ojos del extraño. Trujillo en los textos de los viajeros y cronistas desde la antigüedad al siglo XX, TAU Editores, 2023, 188 págs.


martes, 30 de mayo de 2023

CEFERINO GARCÍA VIDAL, EL DEÁN DE PLASENCIA QUE PRESENTÓ AL PAPA A SUS CINCO SOBRINOS ECLESIÁSTICOS


Busto de Don Ceferino
en su pueblo natal

Ceferino García Vidal (San Pedro de Trones, León, 14/01/1912; Astorga, 26/04/2001) fue un sacerdote operario diocesano, canónigo y deán de la catedral de Plasencia, benefactor y publicista, suscitador de vocaciones sacerdotales, que un día pudo presentar al papa Juan Pablo II a sus cinco sobrinos eclesiásticos: tres sacerdotes: el jesuita Dacio, el operario diocesano Primitivo, el sacerdote de Plasencia y después obispo de Ávila y Tenerife, Felipe, el menor de ellos; y otros dos claretianos: Domiciano y Federico.

Don Ceferino (a la izda del Papa)
y sus cinco sobrinos con Juan Pablo II
    Nacido en la diócesis de Astorga, en 1924 ingresó en el colegio de vocaciones San José de Astorga, de los Operarios Diocesanos. Realizó los estudios eclesiásticos en los seminarios de Astorga y Tortosa. En 1936 recibió la ordenación sacerdotal en Plasencia. En 1942 fue nombrado rector del Seminario. Durante este período dirigió una publicación vocacional titulada El sembrador. En 1951 abandonó la hermandad, estableciéndose en Plasencia, de cuya catedral fue nombrado canónigo el 12 de septiembre de 1952 y deán en 1980. Creó la librería diocesana. Desempeñó una gran labor sacerdotal al frente del Secretariado Catequético Diocesano, publicando en aquellos años, aunque anónimamente, una serie de folletos con cantos y ejercicios religiosos. Fue delegado catequístico diocesano en el Consejo Presbiteral por designación del obispo en enero de 1968. Fue, asimismo, delegado diocesano de Peregrinaciones en 1968; presidente del Cabildo Catedral en 1984; y patrono del santuario del Puerto.

Santuario de Nuestra Señora de la Estrella

    Jubilado de sus responsabilidades en la capital de la diócesis, se retiró a su pueblo natal, donde erigió un santuario, obra del arquitecto Luciano Martín, con el que recuperó una devoción anterior perdida con el título de Nuestra Señora de la Estrella. A este empeño dedicó su peculio familiar y todos sus esfuerzos, viviendo allí como ermitaño. La primera piedra del santuario se colocó el 15 de mayo de 1988 y empezó a editar una publicación periódica, La Estrella, como impulsora de la devoción a Nuestra Señora y órgano informativo del santuario.

    El 17 de octubre de 1998 fue elegido hijo adoptivo de Plasencia, acto al que asistieron, además de los miembros de la Corporación local, los hijos predilectos de la ciudad Ricardo Escudero y Marino Barbero; los obispos de Plasencia, Carlos López Hernández; Coria-Cáceres, Ciriaco Benavente Mateos, y de Tenerife (sobrino del homenajeado), Felipe Fernández García, y los alcaldes de San Pedro de Trones (su pueblo natal, donde residía), y de Puente, Domingo Flórez, ambos de León. El Ayuntamiento de la ciudad incoó el expediente previo para el nombramiento el 12 de mayo de 1998; el edicto para abrir el plazo preceptivo de un mes para comparecer en el expediente fue publicado el 23 de mayo; el 15 de septiembre se anuncia que sería nombrado hijo adoptivo el 17 de octubre; el 5 de octubre se anuncia una comida-homenaje al término del acto de nombramiento. El 30/08/1987 se jubilaba y hacía pública una carta de despedida a los sacerdotes, religiosos y fieles, amigos y conocidos, a todos los cuales agradecía las atenciones recibidas durante los cincuenta y tres años que vivió al servicio de la diócesis de Plasencia. En junio de 1989 se hizo público que en la ermita de San Pedro de Trones, su pueblo natal, dedicada a Nuestra Señora de la Estrella, había instalado una imagen de la Virgen del Sagrario, réplica de la que se guarda en el Museo de la Catedral, de la cual existe, igualmente, una copia, en el altar mayor de la seo placentina.

    A principios de septiembre de 1992, el obispo de Coria-Cáceres y administrador apostólico de Plasencia, monseñor Ciriaco Benavente Mateos, ofició un funeral en la ermita de la Virgen de la Estrella de San Pedro de Trones en memoria del padre Cirujano, condiscípulo suyo, asesinado en Colombia a manos de un grupo de guerrilleros, al que acudieron también condiscípulos del misionero extremeño y sacerdotes de Jaraíz, donde naciera el 6 de noviembre de 1925.

    Falleció en Astorga (León) el 26 de abril de 2001, a los 89 años de edad, siendo inhumado en el santuario de Nuestra Señora de la Estrella, su pueblo natal. En la catedral placentina de la que fuere deán tuvo lugar un funeral por su eterno descanso el 5 de mayo de 2001. Fue generoso, afable y austero y provenía de una familia acaudalada, por lo que más de una vez pudo adecentarse la catedral con su peculio particular.

    Entre sus obras destacan: Cantemos a María (Obispado de Plasencia, 1961); Cantemus Domino (Obispado de Plasencia, 1962); Adoremos al Señor (Obispado de Plasencia, 1966); Plasencia, Everest, Madrid, 1987; Inauguración santuario Nuestra Señora de la Estrella (Ponferrada, 1989). Su libro Plasencia fue declarado de interés turístico por Resolución de 21 de julio de 1982, de la Secretaría de Estado de Turismo, publicada en el BOE núm. 226, de 21/09/1982.

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Bibliografía consultada: Archivo Diocesano de Plasencia, Diario Hoy; Boletín Oficial del Estado (BOE);  González García, Miguel Ángel, profesor y sacerdote, archivero diocesano de Astorga, en Diccionario biográfico electrónico de la Real Academia de la Historia (https://dbe.rah.es/biografias/75881/ceferino-garcia-vidal); Revista del Estudio Teológico Agustiniano; de Valladolid, vol. 52, dedicado al profesor don Senén Vidal García; Pinero, Félix: Monseñor Felipe Fernández García, el placentino sobrino de don Ceferino, obispo de Ávila y Tenerife (https://felixpineroradiointerior.blogspot.com/2022/10/felipe-fernandez-garcia-el-placentino.html).