sábado, 30 de marzo de 2024

CÉSAR LOZANO CAMBERO, PÁRROCO DE SANTA EULALIA, HIJO ADOPTIVO DE MÉRIDA EN 1958


César Lozano Cambero (Carmonita, Badajoz, 18/04/1884; Mérida, 28/02/1959), párroco de la basílica de Santa Eulalia, patrona de Mérida, llegó a la ciudad el 11 de julio de 1914 como coadjutor de Ildefonso Rodríguez Ramírez, fallecido el 7 de enero de 1919, y, tras conseguir la segunda plaza en el concurso de curatos vacantes del Obispado de Badajoz, fue nombrado cura párroco de Santa Eulalia. Nacido en Carmonita, donde su padre ejercía como secretario del ayuntamiento, cursó sus estudios de preparación al sacerdocio en el seminario pacense de San Atón, en el que recibió la ordenación sacerdotal el 3 de mayo de 1908.

    La primera referencia que se tiene de él en la Asociación de la Virgen y Mártir Santa Eulalia fue la de predicador del sermón del Trecenario en 1917. Las actas le califican como “digno, culto y virtuoso sacerdote” y hablan de “las buenas condiciones de su carácter”, que redundarían en beneficio de la asociación de la patrona. Don César estuvo al frente de la parroquia durante cuarenta años.

    Con motivo del cincuenta aniversario de su defunción, Antonio Mateos Martín de Rodrigo fue el encargado de hacer el perfil biográfico por el párroco, Antonio Bellido Almeida, y el presidente de la Asociación de la Virgen y Mártir Santa Eulalia, José María Álvarez Martínez.

    En él cuenta que la parroquia de Santa Eulalia, primer templo de todos los territorios de la Orden de Santiago, privada injustamente de su preeminencia secular sobre la iglesia de Santa María, se había convertido sin los auxilios santiaguistas en la parroquia más pobre y en un templo en estado de ruina casi total. Solo podría utilizarse la nave contigua al presbiterio, ya que el tejado restante se encontraba deshecho.

    El nuevo párroco hubo de sortear todos los inconvenientes económicos y de la Subdelegación de Monumentos emeritense y el 10 de noviembre de 1923 remataba la restauración de la iglesia. La restauración fue lenta y costosa. “Hubo que remozar las techumbres y los artesonados, cuenta Juan Fernández; limpiar la cal que cubría muros y paredes, descubrir la belleza de bóvedas, arcos y capiteles; replantear de nuevo todos los pisos, que eran de ladrillo; construir una nueva sacristía (ahora museo de la basílica), casa parroquial, ya destruida, y arreglo del camarín de la santa, malparado por la acción de un rayo.

    Don César era un hombre emprendedor, decidido y enérgico. Sustituyó la imagen de Santa Eulalia sin dar conocimiento a nadie y el óvalo de la cara. Fueron muchas sus actuaciones, incluso de beneficencia. Para ello contó con un grupo de personajes emeritenses, casi todos miembros de la Asociación, entre ellos Juan Ramírez de Freitas, Miguel Sáez Rodríguez y, especialmente, Felipe Corchero.

    El párroco de Santa Eulalia gestionó, igualmente, el adecentamiento del atrio de la basílica, que era descansadero de los animales que se embarcaban en los vagones del ferrocarril de la antigua compañía de Madrid a Zaragoza y Alicante (M. Z. A.)

    Fue nombrado canónigo honorario de la catedral mejicana de Mérida, en Yucatán, por el arzobispo Fernando Ruiz de Solórzano. Como agradecimiento, el párroco le encargó al escultor emeritense Juan de Ávalos una imagen de Santa Eulalia con destino a la catedral de San Ildefonso de aquella ciudad homónima.

    Durante la Guerra Civil, según el citado informe, don César fue el valedor de unos y otros, de ambos bandos, para ser salvados; revitalizó y creó numerosos grupos parroquiales que dieron vida a la basílica: la asociación, la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, los Jueves Eucarísticos y las Cofradía de los Excombatientes y de los Ferroviarios. Asimismo, destacó por su acendrada devoción a la patrona, “su santita”. En una peregrinación a Zaragoza con las imágenes de Nuestra Señora, en representación de las diócesis españolas, don César logró que la única imagen no mariana fuera la de santa Eulalia.

    En el Pleno ordinario del Ayuntamiento de Mérida, celebrado el 22 de abril de 1958, el alcalde, Francisco López de Ayala y García de Blanes, presentó una moción, leída por el secretario, en el que se enumeraban los méritos contraídos por don César Lozano Cambero, párroco de la iglesia de Santa Eulalia, canónigo honorario de Mérida de Yucatán (México), capitán castrense y profesor del Instituto de Enseñanza Media, entre ellos los siguientes:

    Haber desempeñado sin interrupción desde el 3 de mayo de 1908 el cargo de párroco, que sigue ostentando con el mayor celo apostólico y máximo beneplácito de todos sus feligreses y de todo el vecindario; haber creado y organizado infinidad de asociaciones, centros y entidades diversas con el mayor éxito, dirigidas a mantener y elevar el espíritu cristiano de los habitantes de esta ciudad; haber conseguido con escasísimos medios diversas reconstrucciones de la iglesia, monumento nacional, que rige, y dotarla de unos medios y de una presentación admirada por propios y extraños.

    Asimismo, haber organizado diversas instituciones benéficas de toda la ciudad en favor de los necesitados que paliaren innúmeras desgracias; haber sido el inspirador, promotor y realizador de unas cofradías de Semana Santa que, tanto por el número de sus cofrades, como el número y valor de sus pasos, demuestra la influencia de su intervención; haber puesto a prueba la capacidad de sacrificio y de amor al prójimo con motivo de las difíciles situaciones producidas durante nuestra Guerra de liberación.

Busto de César Lozano en el atrio de
la basílica de Santa Eulalia

    Finalmente, por haber guardado durante su larga vida sacerdotal el más profundo respeto a todas las autoridades que rigieron la población, con las que mantuvo siempre las mejores relaciones, y otros muchos conocidos en la localidad…, más que suficientes para que sea acreedor de este pueblo y a que se le reconozca de forma expresa, que perpetué el agradecimiento del vecindario y de sus autoridades.

    El Pleno acordó por unanimidad que se cumplan los requisitos legales para que sea ejecutivo el nombramiento de Hijo Adoptivo, que se hará constar en artístico pergamino. El Pleno celebrado el 9 de abril de 1959 acordó manifestar el pésame por su fallecimiento.

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Bibliografía consultada: Archivo Histórico Municipal de Mérida. Perfil biográfico del párroco de Santa Eulalia, don César Lozano Cambero, en el cincuentenario de su muerte, por Antonio Mateos Martín de Rodrigo, secretario de la Asociación de la Virgen y Mártir Santa Eulalia y Diario Hoy.

domingo, 24 de marzo de 2024

ENRIQUE TORNERO, TRES MEDALLAS EN DOS PARALIMPIADAS Y MEDALLA DE EXTREMADURA


Enrique Tornero Hernández (Plasencia, 30/05/1980) es un deportista paralímpico español, ganador de tres medallas en dos Paralimpiadas: en 1996 (Atlanta, EE UU) logró la medalla de oro en 400 metros libres S9 (nadadores que tienen la coordinación ligeramente limitada de los brazos y de las piernas, una limitación considerable en una pierna o la ausencia de extremidades) y medalla de bronce en la prueba de relevos 4 X 100 metros libres; medalla de plata en la misma categoría en la Paralimpiada de Sidney de 2000; y medalla de bronce en Atalanta 1996 en la categoría de S7 10 (nadadores que tienen un movimiento ligeramente limitado de las piernas o la ausencia de una parte de la extremidad). Es, asimismo, Medalla de Extremadura 1996 por “el valor ejemplificador de su ejemplo particular con el resto de la sociedad”.

La carrera deportiva de Enrique Tornero comienza en 1993 en el XIII Campeonato de España de Natación (Ciudad Real), en el que obtiene la Medalla de Oro de 100 metros espalda y la Medalla de Oro en 100 metros libres. En el Campeonato del Mundo de Natación (Malta, 1994) logra la Medalla de Bronce en la prueba de relevos 4 X 100 metros libres.

En el XXIV Campeonato de España de Natación de Verano (Guadalajara, 1994) alcanza la Medalla de Oro en la prueba de 400 metros libres; la Medalla de Oro en la de 100 metros espalda; la de plata en los 100 metros mariposa; y la de bronce en los 100 metros libres. En el II Campeonato de Europa de Natación (Perpigñán, 1995) cosecha la Medalla de Oro de 4 X 100 metros libres y la Medalla de Oro en los 400 metros libres.

En el XI Campeonato de España de Natación de Invierno (Avilés, 1995) recibe las Medallas de Oro en los 400 metros libres, en la prueba de 100 metros libres, en la de 200 metros estilo, en la de 100 metros espalda y la de Bronce en los 100 metros mariposa. En el XXVI Campeonato de España de Natación (Arona, Tenerife, 1996) consigue las Medallas de Oro en los 400 metros libres, en los 100 metros libres, en los 100 metros espalda, en los 100 mariposa y en 200 metros estilos.  

En el XXVII Campeonato de España de Natación (Badajoz, 1997) gana tres Medallas de Oro: 200 metros estilos, 400 metros libres y 100 metros libres; y dos Medallas de Plata en los 100 metros espalda y en los 100 metros.

En el Campeonato de España de Invierno (Madrid, 1998) adquiere la Medalla de Oro en 400 metros libres y Medallas de Plata en 100 metros mariposa, 100 metros libres y en relevos 4 X 100 metros libres. En el Campeonato de España de Natación de Verano (Valencia, 1998) obtiene tres Medallas de Oro en 100 metros mariposa, en 200 metros estilos y en 100 metros espalda.

En el Campeonato del Mundo celebrado en 1998 en Chistchurch (Nueva Zelanda) consigue dos Medallas de Oro (100 metros libres y 400 metros libres) y dos de Plata (1.500 metros libres y relevos de 4 X 100 metros libres). En el Campeonato de Europa de Braunscheweeig (Alemania, agosto de 1999) obtiene otras dos Medallas de Oro (en 100 y 400 metros libres) y otras dos de Plata (200 metros estilos y 4 X 100 metros libres).

Por último, participó en la travesía a nado por el pantano de Alcántara (Ceclavín a Alcántara), de 18.000 metros en el verano de 2003 y desde 2004 hasta 2008 fue seleccionador nacional de natación de personas con discapacidad.

Por Decreto 117/1996, de 30 de julio, firmado por el presidente Juan Carlos Rodríguez Ibarra le fue concedida la Medalla de Extremadura, a quien “con dieciséis años, a base de sacrificio, ha convertido su minusvalía (sic) en un apoyo para el triunfo personal y la autorrealización”. Recordaba el Decreto que a los 6 años, tras un largo peregrinaje por diversos centros hospitalarios, perdió definitivamente su pierna derecha; pero, apoyado por una familia que quería que su vida fuese como la de cualquier niño de su edad, comenzó a apoyar su discapacidad “a base de una decisión y una constancia a veces peligrosa, como cuando logró montar en bicicleta tras múltiples caídas o jugar en el colegio a fútbol y a baloncesto”.

“Una simple visita a la piscina municipal y el buen criterio de un entrenador hicieron el resto. Acogido en el Club Natación Plasencia, pronto comenzó una carrera deportiva plagada de éxitos en competiciones nacionales e internacionales, que ha culminado con el récord del mundo en 400 metros libres”, concluía el Decreto.

La llegada al gobierno de Extremadura del presidente del PP, José Antonio Monago (2011-2015), dio lugar a que, en julio de 2014 (dieciocho años después), se anunciara en todos los medios informativos la retirada de la Medalla de Extremadura a raíz de la sentencia número 288/2014, del Juzgado de lo Penal de Plasencia, por la que el concejal placentino de Deportes y Juventud  durante las dos legislaturas entre 2003 y 2011, Enrique Tornero,  fue condenado a penas de prisión e inhabilitación por delitos continuados de prevaricación y fraude en la contratación pública, “al objeto de salvaguardar el prestigio del que goza la Medalla de Extremadura”. Sin embargo, ningún medio informativo se preocupó de contrastar si dicho anuncio fue llevado a cabo por el Consejo de Gobierno, cuestión que no se produjo en modo alguno, ya que la Medalla no le fue retirada y continúa en posesión de su acreedor.

En un artículo publicado el 19 de diciembre de 2014, el profesor y político Tomás Martín Tamayo, aludía al asunto de la retirada de la Medalla de Extremadura a Tornero diciendo que “otros tres galardonados con la Medalla de Extremadura han sido condenados por causas diversas, pero como la Caballé pueden seguir luciendo palmito con medalla, porque ellos no tienen relación con el PSOE. La Medalla se la retiran a Tornero porque fue concejal socialista en Plasencia…, pero no hay quien le quite sus tres medallas olímpicas, que fueron la causa del reconocimiento.” Pues no, no se la han revocado…, porque, entre otras cosas, no había sentencia firme condenatoria…

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Bibliografía consultada: Página web del Comité Paralímpico Español; DOE 117/1996, de 30 de julio (DOE de 6 de agosto de 1996); https://iusport.com/archive/2548/la-junta-retirara-la-medalla-de-extremadura-al-nadador-enrique-tornero-hernandez; El Periódico Extremadura, Hoy, Expansión, Extremadura 7 días, Extremadura.com, 20 minutos.es, Canal Extremadura.es, de 15, 16 y 20 de julio de 2014; Martín Tamayo, Tomás: Medallas de quita y pon, en eldiario.es, de 19 de diciembre de 2014. 


sábado, 23 de marzo de 2024

CRÓNICA DE TRUJILLO DEL SIGLO XX

   
Portada del libro

 Una nueva obra del cronista oficial de Trujillo [1] nos traslada a vivir su historia política, social y cultural de 120 años de la vida de la ciudad, los comprendidos entre el siglo XX más las dos primeras décadas del XXI. El retrato social y costumbrista de los cambios trascendentales de la reciente historia de la ciudad de Pizarro son recreados en este libro como si de un periódico de su vida se tratare.

    El autor subraya en su Introducción que la obra tiene como referencia las miles de páginas de los periódicos y revistas “Comarca de Trujillo”, “La Región” (1896-1900), el primer periódico que recogía noticias de la comarca; “El Binomio” (1899-1900), “La Voz de Trujillo” (1901-1902); “El Eco de Trujillo” (1902); “La Unión Republicana” (1903-1905); “El Campeón” (1905-1907), semanario liberal-conservador; “El Obrero” (1905); “La Opinión” (1908-1974); “El Adelanto” (1915), “Voz Regional” (1919), periódico regionalista y acción social; “Ensayos” (1922), revista quincenal ilustrada de Arte y Literatura; “La Muralla” (1932-1936), semanario, órgano de la Agrupación Ciudadana; “Campo” (1953), hoja informativa del Instituto Laboral de Trujillo; “Semilla” (1953), boletín informativo del Instituto Laboral; “Adelante” (1955), “Trigo” (1977), así como los diarios El Periódico Extremadura y Hoy.
    
    Con estos mimbres, el cronista quiere recordar a los lectores, con la ayuda de las páginas de los periódicos, los momentos culturales, político-sociales, deportivos, festivos o lúdicos por los que pasado la ciudad en algo más de un siglo, que el autor califica como “una auténtica crónica histórica de Memorias”, en la que la historia pasada se funde con el presente.

    Cronológicamente, a lo largo de más de doscientas páginas, a las que se añade un apéndice documental fotográfico muy interesante del pasado siglo y las primeras décadas del presente, el cronista va desgranando los sucesos de los que habla la ciudad, las tiendas en la que compran las mujeres, las fiestas en parajes o junto a los ríos Almonte y Magasca, el turismo cinegético, los colegios, el casino, las ferias, las corridas de toros, su ciudadano más longevo (Ismael, que vivió 120 años) y que asistía a todas las corridas que se celebraron en la ciudad; las celebraciones religiosas; el ferrocarril Cáceres-Trujillo-Logrosán, que no pudo concretarse  y que tanto hubiera dinamizada la vida de la ciudad; el primer automóvil, en 1905, número cuatro de los entonces existentes en la provincia…; la inauguración del monumento a Pizarro el 2 de junio de 1929, con asistencia del rey Alfonso XIII, el general Primo de Rivera y la viuda del autor de la obra, la señora Mary Harriman… La Historia, en fin, de un siglo interminable de sucesos con la que el cronista quiere dejar su estela en la memoria del lector desde la serenidad de una mirada que ya es historia.

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[1] Vid.: Ramos Rubio, José Antonio: Crónica social, política y cultural de Trujillo en el siglo XX, TAU Editores, Cáceres, 2024, 319 págs.