sábado, 31 de agosto de 2024

EL REGIMIENTO OO. MM. NÚMERO 37, MEDALLA DE ORO DE PLASENCIA Y SU CORONEL, HIJO ADOPTIVO


Antiguo Regimiento de Plasencia ©Foto Ministerio de Defensa

El 10 de septiembre de 1970, el Pleno del Ayuntamiento de Plasencia, bajo la presidencia de su titular, Juan Francisco Serrano Pino, celebró una sesión extraordinaria durante la cual concedió la Medalla de Oro de la ciudad al Regimiento Órdenes Militares número 37 y el título de hijo adoptivo de la ciudad al comandante militar de la plaza, coronel Rodrigo Roldán García.

En el acta se hace constar que “se acuerda otorgar la Medalla de Oro de la ciudad de Plasencia a la bandera del Regimiento como reconocimiento a los méritos alcanzados y beneficios otorgados a la ciudad por el Ejército español a través de todas las unidades precedentes y representado en la actualidad por referido Regimiento de guarnición en esta plaza”. Asimismo, “se acuerda por aclamación nombrar Hijo Adoptivo de Plasencia al Ilmo. Sr. Comandante Militar de la Plaza, por su constante laboriosidad ejemplar, alto espíritu y capacidad extraordinaria puestas de manifiesto en bien de la ciudad, del Ejército y del glorioso Regimiento de su digno mando”.

El Regimiento de Infantería Órdenes Militares se formó a instancias del Consejo de Órdenes Militares, en respuesta a la petición del rey Carlos IV, de formar tropas destinadas a luchar contra la Revolución francesa, De este modo, en 1793 se creó lo que inicialmente se denominó Regimiento de Infantería Órdenes número 40, siendo su primer jefe el coronel Antonio Fernández de Córdoba y Pimentel, duque de Arión.

Entre 1793 y 1794 se organizaron tres batallones: el primero en Leganés y el segundo y tercero, en Ocaña. El primer batallón, destinado al Rosellón, cae prisionero en la batalla de Colliure, mientras que los otros dos continuaron las luchas del Rosellón hasta el final de la guerra. El primero y segundo batallón se reúnen en Ocaña y, posteriormente, trasladados a El Puerto de Santa María, se refunden con el tercer batallón.

En 1812 cambia su nombre por el de Regimiento de Infantería Órdenes Militares número 25, hasta que en 1814 fue enviado a Ultramar. Por este motivo se creó en 1815 en Castilla la Vieja un regimiento gemelo denominado II Regimiento de Infantería Órdenes Militares número 37 y, posteriormente, Regimiento de Infantería Órdenes Militares número 33. En este mismo año, el Regimiento de Ultramar pasó a llamarse Regimiento de Infantería Órdenes Militares número 33 y, finalmente, en la ciudad de Pamplona se refunden ambos regimientos con el nombre de Regimiento de Infantería Órdenes Militares número 33.

Por las reformas de la infantería en batallones, en 1823 se forma el Batallón de Infantería número 65 y el Batallón de Infantería número 66, que son disueltos al caer prisioneros del ejército francés en el sitio de Pamplona. En 1920 se vuelve a reorganizar el que se llamó el Regimiento de Infantería Órdenes Militares número 77, en base a los regimientos Sicilia número 7, Andalucía número 52, Constitución número 29, América número 14, Cantabria número 34, Garellano número 43 y Bailén número 24. En 1931 se fusiona con el Regimiento de Infantería Burgos número 36 y se formó en León el que se llamó Regimiento de Infantería número 36, con el que participa en la Guerra Civil Española.

En 1939 se reorganiza en Cáceres con el nombre de Regimiento de Infantería número 41, pasando en 1944 a llamarse Regimiento de Infantería Órdenes Militares número 37. En 1960 toma la denominación de Agrupación de Infantería Órdenes Militares número 37, que es disuelto definitivamente en 1985.

La primera época del Regimiento abarca de 1793 a 1823 y tiene por sobrenombre el de “Defensor de la fe y de la ley”; la segunda época abarca de 1920 a 1931; y la tercera de 1944 hasta su desaparición el 8 de diciembre de 1992, en que el subteniente del CIR Centro de Plasencia, Juan Matas Garrido, presidió el último acto oficial.

El 11 de octubre de 1970 le fue impuesta la Medalla de Oro de la Ciudad, con corbata y lazo para la bandera, y a su coronel y comandante militar de la plaza, Rodrigo Roldán García, se le concedió el título de Hijo Adoptivo de la Ciudad.

El coronel Rodrigo Roldán García comenzó su mandato en el Regimiento como coronel el 10 de junio de 1969 y permaneció en él catorce meses, hasta agosto de 1970. Su carrera militar se inició como soldado de Artillería del Regimiento Ligero número 2 en 1935. En 1936 recibe el empleo de alférez como alumno de la Academia de Infantería, agregado al Regimiento de Infantería San Quintín número 25. El 15 de agosto de 1941 asciende a capitán. El 23 de julio de 1968 asciende a coronel. Por Decreto 1318/1974, de 19 de abril, se le promueve al empleo de general de Brigada de Infantería. El 30 de abril de 1974 es nombrado segundo jefe de la Comandancia General de Melilla. El 23 de abril de 1975 se dispone su pase al Grupo de Destino de Arma o Cuerpo. El 31 de mayo de 1975 se le nombra vocal del Consejo Superior de Acción Social. El 5 de abril de 1978 recibe el nombramiento de segundo jefe de la Dirección de Servicios Generales del Ejército como general de Brigada de Infantería y diplomado de Estado Mayor. Finalmente, el 4 de junio de 1982 cesa en el citado cargo por haber ingresado en el Benemérito Cuerpo de Mutilados de Guerra por la Patria.

El 23 de marzo de 1938 recibió la Medalla de Sufrimientos por la Patria al haber sido herido grave en el frente de Córdoba el 7 de junio de 1937. En 1977 recibió la Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo y en 1980, la Gran Cruz de la Orden del Mérito Militar con distintivo blanco.

El 17 de septiembre de 1974, en el salón de actos del Ayuntamiento de Plasencia, se le entregó el fajín de general, regalo del Regimiento, y el sable, regalo del municipio, por su ascenso al generalato.

El comandante militar de la plaza y coronel del Regimiento Órdenes Militares número 37, hijo adoptivo de Plasencia, falleció en Madrid el 16 de marzo de 1984, dejando viuda y tres hijos.

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Bibliografía consultada: Archivo Histórico Municipal de Plasencia; Historial de los Regimientos de Infantería Españoles, del Inmemorial número 1 al Cartagena número 70, San Sebastián, 10 de junio de 2013, págs., 38-39; Capitanía General de la 1ª Región; Militar: Historial del Regimiento de Infantería Órdenes Militares número 37, julio de 1970; La Voz de Plasencia: Adiós, desagradecidos, de 23 de mayo de 2008. Véase también: Martín Bernardi, Enrique, coronel subdelegado de Defensa en Cáceres: El Ejército en Plasencia, en La Constancia. Un Proyecto para Plasencia, Colegio, Cuartel y Universidad, Diputación de Cáceres, 2018, págs. 95-105; Gaceta de Madrid, Boletín Oficial del Estado y Diario Oficial del Ministerio del Ejército


viernes, 30 de agosto de 2024

JEREZ RINDE HOMENAJE A SU PRIMER CRONISTA OFICIAL FELICIANO CORREA GAMERO


Dedicatoria de la calle Derecha a Feliciano Correa.


Jerez de los Caballeros ha rendido esta mañana un homenaje al académico, escritor, investigador, Jerezano Ilustre y primer cronista oficial de la ciudad, Feliciano Correa Gamero con el descubrimiento de placas en la calle y casa en las que nació.

En el número 40 de la calle Derecha, en el distrito parroquial de santa Catalina, cuyo nombre se ha querido conservar, se ha descubierto, en primer lugar, una pequeña placa en la que reza: “Dedicada a Feliciano Correa, primer Cronista Oficial de la ciudad”. El homenajeado justificó el mantenimiento del nombre de la calle “porque ha así ha sido conocida siempre”.

Más tarde, los invitados se dirigieron a la casa en la que nació el escritor, ante la cual pronunció unas palabras el alcalde de la localidad, Raúl Gordillo Barroso, en la que justificó los méritos de Feliciano Correa como escritor, investigador, académico y cronista, por los servicios prestados al pueblo que le vio nacer y a las instituciones públicas y privadas que requirieron su ayuda.

Placa en la fachada de la casa donde nació el cronista de Jerez y académico

Visiblemente emocionado y ante su numerosa familia, Feliciano Correa pronunció un discurso en el que, tras relatar los primeros recuerdos de la casa en que naciere, recordó los hitos que marcaron su vida, con un recuerdo siempre en la memoria para su pueblo natal. Dio las gracias a la corporación y a los anteriores alcaldes y agradeció la presencia de las autoridades presentes, amigos llegados de Extremadura, de España y del extranjero, entre ellos el alcalde de Badajoz, Ignacio Grajera, el expresidente de la Diputación Provincial, Valentín Cortés Cabanillas; José Miguel Lodo de Mayoralgo, conde de los Acevedos, académico numerario de la Real Academia de Extremadura de la Letras y las Artes, así como varios académicos correspondientes; Cecilio Venegas, presidente del Club Senior de Extremadura y del Colegio de Farmacéuticos de Badajoz, y dio cuenta de otros compañeros y amigos que no pudieron acompañarle en el acto y justificaron su ausencia.

El alcalde y el homenajeado hicieron entrega al matrimonio que vive hoy en la casa donde nació Feliciano Correa de un ramo de flores y un recuerdo.

Correa Gamero muestra una copia de la placa descubierta
por él mismo y el alcalde en la que casa en que nació

Tras un vino de honor servido en un establecimiento cercano, el cronista regaló a los asistentes su obra “Dos décadas prodigiosas: 1979-2002. Así vivimos el último cuarto del siglo XX”, una gran obra con más de 3.000 páginas, 1.374 ilustraciones y más de 2.000 documentos.


IBN MARWĀN, EL MULADÍ EMERITENSE FUNDADOR DE BADAJOZ


Monumento a Ibn Marwān en la alcazaba de Badajoz.


    ´Abd al-Raꜧḥmān Marwān b. Yūnus al-Ŷillӯqӯ (Mérida, Badajoz, primera mitad del siglo IX?-finales del siglo IX), más conocido como Ibn Marwān, fue un rebelde muladí (converso del cristianismo al islam) de la época de la fitna (periodo de inestabilidad y guerra civil durante el Califato de Córdoba entre los años 1009 y 1031). Su familia, de origen hispanogoda, procedía posiblemente del norte de Portugal y se instaló en Mérida bajo el emirato omeya, ocupando su padre el puesto de wali o gobernador de la ciudad bajo el emir abd-ar-Rahman II, hasta ser asesinado en el año 828 a manos de un grupo rebelde formado por rebeldes y muladíes.

    Durante dos décadas, Ibn Marwān fue uno de los más rebeldes del Occidente andalusí, manteniendo tensas relaciones con los soberanos cordobeses, rechazando aceptar su autoridad y firme en su afán de ejercer y mantener el control de los territorios del sur de Extremadura.

    Ibn Marwān encarna el sector social muladí de Mérida y alcanza las más altas cotas de poder en la ciudad favorecido por una clientela más o menos amplia por el gobierno de su padre o el éxito posterior de la sublevación marwaní.

    Hacia mediados del siglo IX (año 868) tuvo lugar una sublevación muladí en Mérida, donde Ibn Marwān fue hecho prisionero y enviado como rehén a Córdoba. Allí permaneció alrededor de siete años, durante los cuales se ganó la confianza del emir, gracias a su discreción y otras habilidades, convirtiéndose en capitán de guardias reales. Este ascenso le aportó muchas satisfacciones, pero también enemigos, como el háyib Hashim ibn abd al-'Aziz. Ocurrió un incidente entre ambos delante del emir. El abuso de poder del háyib y la humillación que sufrió Ibn Marwān provocó que este decidiera abandonar Córdoba junto a unos fieles compañeros, estableciéndose en Alange, población cercana a Mérida.

    El emir omeya era entonces Muhammad I, que envió un ejército hasta la zona para reducir al rebelde. Sitiaron el castillo durante tres meses hasta la capitulación de los insurrectos. Ibn Marwān pidió retirarse a vivir a la zona cercana de Batalius o Batalyaws (Badajoz) y eligió un enclave frente al cerro de la Muela, aunque el emir solo autorizó que se estableciera sobre el cerro. Su situación estratégica cumplía buenas condiciones de defensa natural, sumada a las fecundas tierras de la vega del río Guadiana, con tierras de labranza, ganadería y pesca. En este momento se sitúa el origen de la ciudad de Badajoz, ciudad cuya fundación le atribuyen las fuentes árabes.

    Muy poco tiempo después de su primer asentamiento en Badajoz, Hasim emprendió camino de Badajoz al mando de un ejército con el objetivo de capturar a Ibn Marwān. Enterado este, se dirigió hacia la fortaleza de Albuquerque o Lamego, según distintas fuentes. En ayuda del emeritense acudió al señor de Évora, Sad'dun al-Surumbaqi, a un lugar conocido como Munt Salut, cuya situación se discute, aunque probablemente se sitúe al norte del Tajo portugués. Lo cierto es que se produjo un enfrentamiento entre los partidarios de Ibn Marwān y las tropas emirales, con la consecuencia de la captura de Hasim por parte de los rebeldes, quienes lo entregaron a Alfonso III de Asturias, que a su vez lo devolvió a Córdoba previo pago de una cuantiosa suma. Es entonces cuando Ibn Marwān adquiere fama como señor del occidente andalusí y se establece en el monte próximo a las ruinas romanas de Ammaia, que tomaría el nombre de Marvȃo.

    Desde Marvȃo, Ibn Marwān, necesitado de gentes y pertrechos, lleva a cabo una serie de razias por todo el suroeste peninsular, desde el estuario del Trajo hasta la zona onubense y sevillana pasando por el Bajo Alentejo.  Junto a Alfonso III, ataca Lusitania en su parte hoy extremeña (Nafza, Coria, Mérida). Se ignora si a causa del arrasamiento de su propia tierra o no, lo cierto es que Ibn Marwān rompe su alianza con el cristiano y vuelve a establecerse en Badajoz hacia el 883-884.

    El nuevo emir –Abd Allah, hermano del anterior—reconocerá el señorío sobre Badajoz por parte de Ibn Marwān, que, sin embargo, poco pudo disfrutar de la paz, pues fallecería a finales del año 889 o principios de 890.

    La ciudad que fundó le recuerda hoy con una estatua en el entorno de la alcazaba, a la salida de la puerta de Yelbes, o de Elvas.

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Bibliografía consultada: García Sanjuán, Alejandro: Diccionario biográfico español de la Real Academia de la Historia; Rebollo Bote, Juan: La ruta de Ibn Marwān, en Lusitaniae, Guía de Historiadores, en El Trapezio; y Simón, Elisa, Ibn Marwān “al –Yilliqí”, fundador de Badajoz.