viernes, 31 de enero de 2025

JOAQUÍN SÁNCHEZ VALVERDE, PRESIDENTE DE LA AUDIENCIA DE BADAJOZ, HIJO ILUSTRE DE MÉRIDA


    Joaquín Sánchez Valverde (Mérida, 24/12/1911; Badajoz, 29/03/1980), presidente de la Audiencia Provincial de Badajoz y ciudadano ilustre de Mérida, fue hijo de Joaquín Sánchez Pérez-Pabón y de Antonia Valverde Grimaldi, ambos emeritenses.


  Tras estudiar el Bachillerato en el Instituto de Enseñanza Media de Badajoz, donde su padre ejercía de catedrático, cursó la licenciatura en Derecho por libre en Sevilla y se examinaba en la de Madrid e ingresó en la carrera judicial por Orden de 28 de abril de 1942. Durante la Guerra Civil, actuó en la Auditoría de Guerra y, finalizada esta, hizo las primeras oposiciones para juez.


    En el año 1942 se casa con Ángela Ugena Martínez, fallecida el 22 de diciembre de 2006. Del matrimonio nacieron seis hijos (Julia (+ ), Ángela, Joaquín (fallecido, fue presidente de la Audiencia de Huelva y presidente de la Sección Primera de la Audiencia de Sevilla), Antonio (jubilado, fue juez decano, con categoría de magistrado, en el Juzgado de lo Social número 1 de Badajoz), Isidoro (jubilado, tuvo como último destino la presidencia de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Badajoz) y Félix (médico forense, jefe del Servicio de Patología del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Badajoz). En 1961 es nombrado presidente de la Audiencia Provincial de Badajoz, donde ejerce como tal hasta su fallecimiento en acto de servicio, a los 69 años, el 29 de marzo de 1980.


    La Comisión Permanente Municipal, celebrada el 15 de abril de 1980, bajo la presidencia de su titular, Martín López Heras, acordó dar cuenta del fallecimiento “del ilustre emeritense, don Joaquín Sánchez Valverde, presidente de la Audiencia Provincial de Badajoz” y “por unanimidad se acuerda expresar a su ilustre esposa y familiares el más profundo pesar corporativo por tan sensible pérdida”.


    Por Orden de 11 de febrero de 1944 fue nombrado juez de Ayamonte (Huelva), procedente de Hinojosa del Duque (Córdoba). Por Orden de 29 de septiembre de 1945 es designado juez del número 3 de Sevilla. Por Orden de 27 de agosto de 1948 fue nombrado por concurso juez de Primera Instancia e Instrucción de Montánchez (Cáceres). Por Orden de 21 de marzo de 1951 fue elegido juez de Logrosán (Cáceres). Por Decreto de 14 de diciembre de 1951 fue promovido a la plaza de magistrado de entrada, destinándole al Jugado número 2 de Almería. Por Decreto de 22 de febrero de 1952 fue elegido juez de Primera Instancia e Instrucción de Huelva. Por Decreto de 27 de abril de 1956 se promueve a la plaza de magistrado de ascenso a don Joaquín Sánchez Valverde, magistrado de entrada. Por Decreto de 12 de abril de 1957 es elegido magistrado de la Audiencia Provincial de Huelva, que entonces servía el cargo de magistrado de la Audiencia Provincial de Badajoz. Por Decreto 664/1961, de 13 de abril, fue nombrado presidente de la Audiencia Provincial de Badajoz, vacante por jubilación de don Francisco Herrera de Llera, de cuya Presidencia tomó posesión el 21 de mayo. Es decir, estando en Huelva ascendió a magistrado; pero, al no haber vacante allí, se vino a Badajoz, donde permaneció unos meses. Regresó a Huelva cuando hubo una vacante y volvió de nuevo, ya en calidad de magistrado, dado que la familia se había quedado allí. Regresó a Badajoz al ser nombrado presidente de la Audiencia.


    Durante su presidencia fue inaugurada la nueva sede de la Audiencia Provincial de Badajoz, el 14 de diciembre de 1969, a cuyo acto asistieron los ministros de Justicia de España y Portugal, Antonio María de Oriol y Urquijo y Mario Julio de Almeida Costa. En primer lugar, tomó la palabra el presidente de la Audiencia y después, el ministro de Justicia de España, quien anunció que el Jefe del Estado se había dignado conceder la Cruz de honor de San Raimundo de Peñafort al alcalde de la ciudad, Emilio García Martín; al presidente de la Audiencia, Joaquín Sánchez Valverde; y al fiscal-jefe de la misma, Federico García de Pruneda, tras lo cual declaró inaugurado el edificio.


    Joaquín Sánchez Valverde estuvo muy vinculado a Mérida, su ciudad natal, desde siempre, donde tiene calle a su nombre, teniendo una gran devoción por su patrona Santa Eulalia, sobre la que escribió diversos artículos. A este respecto, tuvo el empeño de que el Puente-Sifón del Odiel en la ría de Huelva (ciudad donde ejerció como juez y magistrado antes de su traslado a Badajoz), se denominara oficialmente Puente-Sifón Santa Eulalia, que supuso la traída de aguas a la ciudad desde el embalse del río Pedras, y que suministra agua a una población de 170.000 habitantes: Huelva capital, Palos de la Frontera, Moguer y San Juan del Puerto, así como las agrupaciones de regantes de Palos y las comunidades de regantes de Valdemaría y del Fresno. 


    Un cronista de un periódico onubense recogía así el hecho:"El 7 de marzo de 1971, Joaquín Sánchez Valverde, presidente de la Audiencia de Badajoz, hombre muy vinculado a nuestra ciudad, solicitó que se le diese al puente el nombre de Santa Eulalia, como un detalle más de la Unión entre Huelva (al ser la santa de Mérida copatrona de Almonaster la Real) y Extremadura. A mediados de octubre de ese mismo año, el presidente de la Diputación, cuyo solar nativo no estaba muy lejano al santuario serrano y el alcalde de la capital era un buen "santolayero", acogieron la solicitud. En adelante se llamaría `Puente-Sifón de Santa Eulalia´. Ni que decir tiene que la noticia causó un júbilo indescriptible en la bella Almonaster".  

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Bibliografía consultada: Archivo Histórico Municipal de Mérida (AHMM), ABC; Boletín Oficial del Estado (BOE), Boletín Oficial de la Provincia de Cáceres, El Periódico Extremadura, Diario Hoy; Martínez Navarro, A. J.: Historia del puente-Sifón `Santa Eulalia´, en Diario de Huelva de 14 de abril de 2008; Delgado, Fernando: Raíces de La familia Valverde en Mérida (III), en El Periódico Extremadura del 05/06/05.

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jueves, 30 de enero de 2025

MÉRIDA TUVO DOS ANFITEATROS EN EL MISMO ESPACIO, SEGÚN LA DIRECTORA DEL MNAR, TRINIDAD NOGALES



Augusta Emérita tuvo dos anfiteatros en el mismo espacio: el primero, del año 8/7 a. C, construido por los colonos (militares retirados), del que han quedado las inscripciones en granito que permiten fechar esta primera fase, un edificio en granito en los cimientos y zonas de acceso y madera para el graderío y de menor dimensión y construido siguiendo la tradición castrense en los edificios de madera.

Esta tesis ha sostenido hoy la doctora Trinidad Nogales Basarrate, directora del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida (MNAR), durante su conferencia titulada “El descubrimiento de los anfiteatros de Augusta Emérita”, pronunciada en el Centro Cultural Santo Domingo, de la Fundación CB, dentro del ciclo “Grandes Descubrimientos. Arqueología-IV”, organizado por el MNAR y la citada Fundación.

La académica numeraria de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes ha subrayado en su intervención que, cuando el anfiteatro en Roma, tras la inauguración del Coliseo en el año 80 d. C, se convierte en el edificio público más importante social y políticamente, por todas las provincias se empiezan a renovar y construir grandes anfiteatros. “Y en Augusta Emerita, el primer anfiteatro de piedra y madera, que estaría ya muy deteriorado y no tenía capacidad ni era adecuado para la demanda de una capital de provincia a finales del siglo I a. C., se decide construir un nuevo anfiteatro, aprovechando los elementos en piedra del anterior.”

Recreación 3D del primer anfiteatro emeritense del año 8/7 a. C,
cortesía del Museo Arqueológico y Paleontológico de Alcalá de Henares. J. R. Casals,
según la doctora Nogales Basarrate

La doctora Nogales añadió que se hizo una gran obra, decorada con ricos materiales, mármoles y llamativas pinturas, conservadas en el MNAR y ejemplo único de decoración de anfiteatro en el mundo romano y, como lo sitúan en el mismo espacio del anterior, el nuevo anfiteatro choca literalmente con la muralla que bordeaba el recinto.

Las imágenes de recreación 3D “nos ayudan a comprender visualmente este proceso de transformación de los sucesivos anfiteatros, para que el público se haga una idea de cómo eran estos importantes monumentos”.

Recreación 3D del anfiteatro emeritense del último tercio del siglo I d. C.,
cortesía del Museo Arqueológico y Paleontológico de Alcalá de Henares, J. R. Casals,
según Nogales Basarrate

Finalmente, la directora del MNAR ha anunciado la inauguración en marzo próximo, en el Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares, de una gran exposición, de la que es comisaria con A. Castellano, sobre los Gladiadores en el Imperio Romano. ¡Hispano!” (de marzo a septiembre), que recogerá piezas de Roma, Pompeya y de toda Hispania.


CÁNDIDO CABRERA, EL ALCALDE MÁS AMADO DE PLASENCIA, HIJO ADOPTIVO DE LA CIUDAD


Cándido Cabrera González (Talaván, Cáceres, 15/02/1933; Plasencia, 21/01/2015) fue el primer alcalde socialista de Plasencia en la democracia, ciudad que le declaró hijo adoptivo el 25 de noviembre de 2010, bajo el mandato de la primera alcaldesa de la ciudad, Elia María Blanco Barbero.

    Desde que tuvo 6 años de edad pasaba largas temporadas en Plasencia en casa de sus abuelos paternos, Fulgencio Cabrera y Ricarda Pizarro, en el antiguo conventual de san Francisco, junto a otras muchas familias sin techo fijo, hasta el traslado definitivo de la familia a la ciudad en 1947.  Entró en política en 1983 de la mano del entonces alcalde José Luis Mariño Roco, como concejal de la Unión de Placentinos Independientes, y en 1987 por el Centro Democrático y Social (CDS). En 1989 se hizo cargo de la Alcaldía al dimitir su mentor y en 1991 ganó las elecciones como cabeza de lista por el PSOE. En 1999, el PSOE volvió a confiar en Cabrera como candidato, pero perdió las elecciones y se mantuvo los cuatro años siguientes como líder de la oposición.

    Durante su juventud trabajó en distintos empleos antes de fundar la Compañía Extremeña de Aceites y Cereales (CEXAC), que dirigió hasta su jubilación como gerente durante cuarenta años. En la vida social, fue presidente de la Unión de Pescadores de Plasencia durante veinte años, pasando de 250 socios a 2.500; de Placeat, a la que se entregó en cuerpo y alma; de Cáritas y presidente de la Cofradía de la Virgen del Puerto, patrona de la ciudad, durante siete años. En julio de 1978 entró a formar parte de la Comisión Eclesial Extremeña. Fue premio “San Fulgencio 2016” a título póstumo.

    El 25 de noviembre de 2010, el Pleno del Ayuntamiento celebró sesión extraordinaria en el Teatro Alkázar de la ciudad para nombrar hijos adoptivos a Cándido Cabrera y a la directora de la UNED, Consuelo Boticario, previo dictamen de la Comisión de Turismo, Igualdad, Sanidad y Mayores, de 19 de noviembre, de la proposición de la Alcaldía y el acuerdo de la Junta de Gobierno de 17 de mayo. Tras ser aprobado por asentimiento, la alcaldesa leyó unas notas en las que trazó el perfil político y social del nuevo hijo adoptivo de la ciudad.

    Recordaba la alcaldesa que llegó a la política como edil con Mariño Roco en 1983 “desde un planteamiento personal y social, como católico activo y comprometido en la transformación de una sociedad mejor, más fraternal, justa y humanizada”. Subrayó que en 1991 gana la Alcaldía por mayoría absoluta, y abrió uno de los periodos de gestión política más fructíferos de Plasencia en obras y acciones que van a perdurar durante generaciones. Entre otras, señaló la construcción de dos nuevos puentes sobre el río Jerte, cuatrocientos años después de que construyera el último; la erradicación del chabolismo con la construcción de viviendas sociales. Gracias a su gestión, Caja Extremadura adquiere el antiguo cuartel, que se convierte en campus de la Universidad de Extremadura; y el antiguo convento de san Francisco y el Teatro Sequeira pasan a manos municipales para que la Junta los transforme en residencias municipales.

    Durante su mandato, el ayuntamiento asume el viejo psiquiátrico, que se rehabilita para centro de la UNED; Caja Plasencia se fusiona con Caja Cáceres, surgiendo Caja Extremadura, y dio un impulso definitivo para que el antiguo convento de santo Domingo Vicente Ferrer se convirtiera en parador de turismo. Asimismo, se construye la variante sur, nace el proyecto de integración del río y parque de los Cachones, se recupera La Isla como pulmón de la ciudad y zona de baños. Levanta una nueva depuradora y la dota de un nuevo PGOU. Además, se construyen nuevas guarderías, centros de mayores, de atención a los desfavorecidos, mejora de la educación, solicita los nuevos juzgados y adquiere la fábrica de harinas para la exitosa universidad popular.

    En su libro sobre su figura como político y alcalde, el periodista  Juan Manuel Cañamero le dedicó un capítulo titulado “Pregón de Ferias”, que sirvió a la vez como despedida de la Alcaldía e inauguración de la estatua ecuestre del rey fundador de la ciudad, Alfonso VIII, en la Puerta del Sol, acto al que acudieron unas veinte mil personas.

    En sus palabras de agradecimiento a la alcaldesa y a la ciudad que le honraban con el título de hijo adoptivo, el alcalde Cabrera calificó el acto como “uno de los momentos más importantes de su vida”. Evocó sus primeros años en la ciudad; a su mujer, con la que llevaba casado en aquel día 51 años; su compromiso con la sociedad placentina; con la Iglesia y con las sociedades en las que trabajó. Recordó cómo entró en política por la llamada del primer alcalde democrático, Mariño Roco; su primer problema con las 300 viviendas entregadas en La Data, sin luz; la celebración del octavo centenario de la ciudad; cómo tuvo que asumir la Alcaldía tras la dimisión de Mariño y, con sorpresa para él, en el pleno para la elección del nuevo alcalde, fue elegido con 17 votos a favor y cuatro abstenciones, el 4 de febrero de 1989, y en las nuevas elecciones del 91, en las que se presenta como independiente, aunque un año después se da de alta en el PSOE.

    Reveló en su intervención que el Ministerio de Defensa “quería vendernos el cuartel por 725 millones” que, tras arduas negociaciones, quedaron en 325 millones. “El problema era encontrar el dinero…, hasta que recordé que de los beneficios netos de Caja Extremadura, el 50 por ciento iba a la Junta de Extremadura. A solas con el presidente en su despacho, me dijo: Eres un cabrón, pero tienes toda la razón: que se compre.”

    Tras su fallecimiento, a los 81 años, sus restos mortales fueron velados en el salón de plenos, cubierto por la bandera de la ciudad, escoltado por policías locales en traje de gala, al ser el primer alcalde de la democracia en fallecer. El salón estaba presidido por un cuadro de la Virgen del Puerto, de cuya cofradía fue presidente. Al funeral, oficiado por el obispo Amadeo Rodríguez en la catedral, asistieron los tres alcaldes que le sucedieron: José Luis Díaz, Elia María Blanco y Fernando Pizarro.

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Bibliografía consultada: Vid.: Cañamero, Juan Manuel: Cándido: perfil humano y político de un alcalde de Plasencia, Arcadia Printer, Plasencia, 1996, 209 págs.; Pregón de ferias, págs..154-163; Archivo Histórico Municipal de Plasencia (AHMP), Boletín Oficial de la Provincia de Cáceres (BOP) y diario HOY.