miércoles, 30 de abril de 2025

LOS DESTERRADOS DE GRANADILLA, HIJOS ADOPTIVOS DE PLASENCIA EN 2005


    El Pleno del Ayuntamiento de Plasencia celebrado el 2 de septiembre de 2005, bajo la presidencia de su titular, Elia María Blanco, acordó declarar hijos adoptivos de la ciudad de Plasencia a todos los hijos de Granadilla y publicar la concesión de dicha distinción en el Boletín Oficial de la Provincia de Cáceres (BOP) e inscribir la misma en el Libro de Oro de la Ciudad de Plasencia.

    Según el expediente que obra en el Archivo Histórico Municipal de Plasencia, el 11 de enero de 2005 la alcaldesa firmó un documento, en el que recuerda la expropiación de la villa y sus tierras por parte de la Confederación Hidrográfica del Tajo, el abandono de los vecinos de su pueblo antes de noviembre de 1964 y la desaparición del municipio en 1965. “Llega el momento de reconocer a todas las personas que tuvieron que abandonar el pueblo; el sacrificio personal, económico y social que tuvieron que realizar, por lo que esta Alcaldía quiere proponer la declaración de hijos adoptivos a todos aquellos que abandonaron la villa de Granadilla a consecuencia de la expropiación realizada, de los cuales no pocos recalaron en Plasencia.”

    El 22 de abril, la Comisión de Cultura, Patrimonio y Turismo aprueba por unanimidad el dictamen del inicio del expediente, en el que se nombra como instructora del mismo a la concejala de Turismo, Raquel Puertas. El 22 de agosto, la instructora del expediente firma un “Informe justificativo de la Declaración de Hijos Adoptivos de Plasencia a los hijos de Granadilla”, en el que recuerda los precedentes de la construcción del embalse de “Gabriel y Galán”, la expropiación y el obligado abandono de sus antiguas propiedades expropiadas. “La declaración de hijos adoptivos busca reparar una situación profundamente injusta, padecida por quienes se vieron privados de sus propiedades, casas y tierras con la construcción del pantano y al ser nuestra ciudad uno de los destinos de acogida.” El 23 de agosto, la instructora eleva a la Junta de Gobierno la propuesta, que el día 29 del mismo mes es aprobada por la Comisión de Cultura, Patrimonio y Turismo, el 31 por la Junta de Gobierno y el 2 de septiembre por el Pleno. Finalmente, el día 13 aparece en el BOP el anuncio de la declaración.

    El 17 de septiembre de 2005 tuvo lugar en el Teatro Alkázar el acto de entrega de los diplomas acreditativos de su condición de hijos adoptivos de Plasencia a 148 representantes de la última generación nacida en Granadilla, así como del escudo de la ciudad. El acto estuvo presidido por la alcaldesa, a quien acompañaron en la presidencia el obispo de Plasencia, Amadeo Rodríguez Magro; la consejera de Presidencia de la Junta de Extremadura, Casilda Gutiérrez Pérez, que ostentaba la representación del presidente de la Junta, Rodríguez Ibarra, y la instructora del expediente.

    Los 148 hijos adoptivos

    La relación de los 148 hijos adoptivos de Plasencia es la siguiente:

Los hijos de Granadilla en la foto de familia al finalizar el acto

    Alcalá Rubio, Emérito; Argimiro Jiménez, Francisco; Arias Esteban, Adoración; Benjamín Mordillo, Felipe; Bermejo Pavón, Concepción; Bermejo Sánchez, Consolación; Bermejo Sánchez, Petra; Calvo Azabal, Pura; Carrero Carrero, Florencia; Carrero Jiménez, Basilia; Carrero Jiménez, Domiciana; Carrero Jiménez, Florenciana; Carrero Muñoz, Aurora; Carrero Muñoz, Cándida; Carrero Rodríguez, Gregoria; Carrero Sánchez, Daniel; Carretero Muñoz, Elisa; Carretero Muñoz, Everilda; Carril Jiménez, Facunda; Carrril Jiménez, Justa; Carril Jiménez, Nieves; Clemente Floriano, Raimunda; Clemente Floriano, María Cruz; De la Flor Garzón, Julia; De la Flor Garzón, Victoria; De Luis Rodríguez, Vicente; Domínguez González Paulino; Domínguez González, Ricardo; Domínguez Jiménez, María Antonia; Domínguez Puertas, José María; Domínguez, Julia; Esteban Pérez, Adriana; Esteban Pérez, María Pilar; García García, María del Carmen; García González, María Nieves; García González, Rosa; Garzón Cáceres, Benjamín; Garzón Clemente, Juan Miguel;  Garzón Clemente, Pablo; Gil Montecino, Francisca; Gómez Carrero, Felipe; Gómez García, Eloy; Gómez Morido, Pedro; González García, Godofredo; González Martín, Agapito; González Montecino, Ascensión; González Montecino, Justa.

    González Montecino, Matea; González Montecino, Teresa; González Montesinos, Everilda; González Pacho, Moisés; González Peralejo, Teodoro; González Rodríguez, Ignacio; González Rodríguez, Teodoro; González, Constantina; Hernández López, Rosario; Hernández López, Gumersinda; Hernández López, Sofía; Hernández Muñoz, Arcadia; Hernández Muñoz, José Luis; Hernández Muñoz, María; Hernández Muñoz, María Milagros; Iglesias Hernández, Inocencia; Iglesias Santibáñez, José; Iglesias Santibáñez, Sebastián; Jiménez Mordillo, María Jesús; Jiménez Carrero, Enrique; Jiménez Carrero, Florencio; Jiménez Carrero, Julio; Jiménez Carrero, María Herminia; Jiménez García, Benito; Jiménez González, Fulgencio; Jiménez Guerrero, Rufino; Jiménez Hernández, Victoria; Jiménez Iglesias, Fidel; Jiménez Iglesias, Germán; Jiménez Iglesias, Milagros; Jiménez López, Germán; Jiménez Mordillo, Aurora; Jiménez Mordillo, Jesús; Jiménez Mordillo, Maximino; Jiménez Paule, Macario; Jiménez Rodríguez, Demetrio; Jiménez Rodríguez, Eugenio; Jiménez, Joseph Antoine; Jiménez , María Purificación; Jiménez, Purificación; Jiménez, Sidonie; López  Castaño, Benedicta; López Castaño, Constantino; López Castaño, Hermanos; López Castaño, Lino; López Gómez, Florentino; López González, Florentino.

    López González, Eulogio; López González, Felícitas; López González, Melchora; López Jimeno, Avelino; López Jimeno, Ubaldo; López Mateos, Benita; López Mateos, Valentina; López Palomero, María del Sol; Manzano Caletrio, María José; Manzano Garzón, Ana María; María Carrero, María Rosario; María Gómez, Ciriaco; Martín Carril, Ángela; Martín Carril, Gaudencia; Martín Carril, Hortensia; Martín Esteban, María Jesús; Martín González, Hortensia; Matas González, María Teresa; Montecino Jiménez, Adela; Montecino Jiménez, Julia; Montecino Jiménez, María Asunción; Montecino Jiménez, Victoria; Montes Sampedro, Marcelina; Montes Sampedro, Marisa; Montes Sampedro, Pelayo; Montes Sampedro, Teresa; Mordillo Mordillo, Benjamín; Mordilllo Mordillo, Isabel; Moreno Bermejo, Herminia; Muñoz Fernández, Ramona; Palomero Rodríguez, Prudencio; Paniagua Jiménez, Constantino; Pinero Palomero, Julián; Pinero Sánchez, Dionisia; Pinero Sánchez, Ángel; Pinero Sánchez, Félix; Pinero Sánchez, Francisco; Rodríguez Garzón, Adoración; Rodríguez Garzón, Pelayo; Rodríguez Mordillo, Diosdado; Rubio Pérez, Araceli; Sánchez Alonso, Claudio; Sánchez Candeleda, María Isabel; Sánchez Carrero, Juan Manuel; Sánchez Carrero, María Asunción; Sánchez Luengo, Enrique; Sánchez María, Encarnación; Sánchez Montes, Florentino; Sánchez Nonides, Eladio; Sánchez Nonides, Heraclio; Sánchez Rodríguez, Jerónima; Sánchez, Emiliano; y Valiente Pulido, Maximiliana.

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Vid.: Archivo Histórico Municipal de Plasencia (AHMP).


martes, 29 de abril de 2025

PUBLIO CARISIO, FUNDADOR DE MÉRIDA


Publio Carisio. Busto de cronología augustea
hallado en el peristilo del teatro. MNAR

    Escribió Sáenz de Buruaga en 1961 que, en la fundación de Mérida, hay tres figuras: el emperador Octavio Augusto, que ordenó su creación; Publio Carisio, encargado de realizarla; y Agripa, protector de la misma, costeando grandes edificios como el  teatro. [1]

    Legado en Lusitania del primer emperador romano, Cayo Julio César Octavio Augusto (63 a. C.; 14 d. C), Carisio intervino en las guerras cántabras durante los años 26 al 22 a. C. de manera decisiva para la derrota de cántabros y astures, merced a la táctica y decisiva intervención de Marco Vipsanio Agripa, yerno del emperador.

    Concluidas las guerras cántabras, funda en el año 25 a. C. [2] la ciudad de Emerita Augusta con soldados licenciados de las legiones X Gemina y V Alaudae y, probablemente también, la legión XX Victoria Victrix.

    Publio Carisio (Roma, siglo I a. C.) fue militar de la antigua Roma y legado del emperador César Augusto en Lusitania. Hijo de Tito Carisio, se ganó la confianza del emperador en las guerras civiles.

    Su intervención en las guerras cántabras fue decisiva para la derrota de los astures en Lancia y para la posterior conquista de la Asturias tramontana. Al mando de un ejército formado por tres legiones –la Legio V Alaudae, la Legio VI Victrix y la Legio X Gemina—y un número indeterminado de unidades auxiliares, gracias a la traición de los brigaecinos, pudo repeler el ataque por sorpresa que los astures planeaban contra las legiones acampadas junto al Esla y después lazar un contraataque contra la ciudad astur de Lancia (Villasabariego, León).

    En la conquista de la Asturias trasmontana (actual Asturias), sus legiones abrieron una vía de entrada a través de las montañas de la cordillera Cantábrica: la vía de la Carisa, junto a la cual se han hallado los restos del campamento romano en el monte Curriechos, que albergó a sus tropas.

    En el 27 a. C. se convierte en el primer gobernador imperial de la Hispania Ulterior hasta el año 22. A las órdenes de Augusto, administró un gran territorio que aún incluía la Hispania meridional, que a partir del año 13 a. C. sería una provincia independiente con el nombre de Baetica.

    En el 25 a. C, Augusto ordena licenciar a los soldados más veteranos de las legiones V y X que habían combatido en las guerras cántabras y con ellos funda la colonia Augusta Emerita, proceso dirigido por su legado Publio Carisio.

Monedas de Publio Carisio

    Durante su mandato acuñó denarios de plata con la efigie de Augusto en el anverso y su nombre y cargo –P. CARISIUS LEG AUGUSTI-- en el reverso. Asimismo, acuñó dos series de ases de bronce en un taller itinerante y en Lucus Augusti (Lugo) con el busto de Augusto en el anverso y la caetra o escudo redondo indígena en el reverso.

    En el año 22 a. C., Publio Carisio y Cayo Furnio, legado de la Tarraconense, dirigen nuevas acciones militares contra cántabros y astures. El fundador de Augusta Emerita abandona Hispania y es apartado de la vida pública. [3]

    Dión Casio atribuye este levantamiento a un comportamiento severo y cruel por parte de Carisio con los astures. No obstante, Carisio supo ganarse las simpatías de los pueblos indígenas en su gestión, como lo prueba la confianza mostrada por los brigaecinos y el hecho de que algunos de ellos tomaran su nombre.

    El historiador Enrique Antón Gil apunta en su trabajo sobre Carisio [4] que nació en el seno de una gens (raza, clan) influyente, que algunos sitúan en Italia y otros en la Galia Transalpina en una fecha próxima al 57 a. C. No fue el primogénito de Tito, que tuvo al mayor, de su mismo nombre, como praetor de los Volques Arerocómicos en Nimes. Es posible que falleciera en el 22 a. C. tras finalizar sus labores como gobernador de la Ulterior, lo que indicaría una muerte prematura en la cuarta década de su vida, dato que se argumenta al no haber conseguido el consulado tras unas campañas victoriosas ni tener constancia de que fuera elegido patrono por ninguna comunidad de la provincia de la que era gobernador ni por la propia Augusta Emerita de la que fue deductor (magistrado que se encarga de llevar a cabo la fundación de una colonia).

    En su papel de deductor de la colonia Augusta Emerita, Carisio jugó un papel muy destacado por ser el gobernador de la provincia en la que se estableció la colonia. Fue uno de los artífices de la localización en una zona tan al sur del escenario bélico porque ya conocía la misma, porque era una zona de fácil acceso a las corrientes de agua y al agua subterránea y donde además se facilitaba el paso del río gracias al vado existente que ayudó a construir el puente; por la escasez de indígenas y por la existencia de canteras cercanas. Y porque desde Emerita se controlaba una zona minera fundamental en el territorio oeste de la Península y servía como intermediario de las minas de Riotinto y los legionarios que estaban luchando en el norte.

    Antón Gil cita a la profesora Nogales Bassarate que plantea que, como mínimo, existieron en Augusta Emerita dos estatuas de Publio Carisio, una de ellas en el Foro Colonial, donde se representaban una serie de esculturas que mostrarían la historia de la colonia, en la que Carisio jugó un papel determinante. Así, en el Foro Colonial se representó los Summa Viri de Roma y también a los de Emerita, entre los que se encontraba Carisio. La segunda estatua la localiza en el frente escénico del teatro, junto a Augusto y Agripa, cerrando así el trío de personajes fundamentales en la fundación de la Colonia.

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[1] Vid.: Álvarez y Sáenz de Buruaga, José: Publio Carisio, delegado fundador de Mérida, en Mérida, Revista Oficial de Ferias, año IV, septiembre de 1961.

[2] Sobre la fecha de la fundación de Mérida, siempre se ha sostenido que fue en el 25 a. C. Así lo afirma Dión Casio en su Historia de Roma (53, 25, 2), como puede verse en la lápida situada en la fachada del ayuntamiento en 1975, año del bimilenario; el Archivo Histórico, en “Mérida: Aspectos históricos y administrativos”; el historiador Juan Manuel Abascal en el Diccionario biográfico español de la Real Academia de la Historia; los arqueólogos e historiadores locales Trinidad Nogales y José María Álvarez Martínez en su obra Colonia Augusta Emérita: creación de una ciudad en tiempos de Augusto (2014), siguiendo la tesis de Dión Casio, aunque señalan que algunos autores han planteado una fundación precedente en época cesariana; o Alicia M. Canto, que apunta a una creación anterior a César, en su trabajo Colonia Iulia Augusta Emerita: Consideraciones en torno a su fundación y territorio (UCM, 1989). El catedrático de Arqueología de la Universidad de Córdoba, Ángel Ventura Villanueva, expuso en el Liceo de Mérida, el 8 de mayo de 2024, su tesis según la cual fue fundada el 21 de abril del 24 a. C., el mismo día que Roma (753 a. C.), conclusión a la que llegó tras estudiar la epigrafía del Foro y del Teatro, en la que sostuvo que Mérida no se fundó en el 25 a. C., sino que dicho año se tomó la decisión de fundarla y la fundación efectiva fue en el 24. (Véase diario Hoy del 08/05/2004: Mérida sí tiene fecha de fundación: 21 de abril del 24 a. C., de A. Gilgado).

[3] Vid.: Historia Hispánica, de la Real Academia de la Historia: hechos.

[4] Vid.: Antón Gil, Enrique: Publio Carisio, deductor de la Colonia Augusta Emerita, en Revista de Estudios Extremeños. 2019, Tomo LXXXV, número II, págs. 39-75.


CANDELARIO Y SU TERRITORIO


Calle típica de Candelario

El nombre de Candelario pudiera hacer referencia a las candelas que los pastores encendían en los bosques de castaños para defenderse de los lobos, aunque también hay que tener en cuenta el carácter latino del término: las candelas o luminarias que se encendían durante las noches de verano y que alumbraban las sierras de Béjar, Francia y Gata. De ahí, la fiesta de la Candelaria, que se celebra el 2 de febrero en diversas partes del mundo católico.

    Sobre la historia y el patrimonio cultural y natural de Candelario y su territorio [1] versa el último libro de José Antonio Ramos Rubio, académico correspondiente de la Real Academia de la Historia y de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes y cronista oficial de Trujillo, y Óscar De San Macario.

    Situado en la provincia de Salamanca, a unos 75 kilómetros de la capital y muy cercano a Béjar, se sitúa en el corazón del Espacio Natural Protegido Sierra de Candelario-Candelario, del que forma parte, y de la Reserva de la Biosfera de las Sierras de Béjar y Francia. La Sierra de Candelario constituye, con sus más de 2.400 metros, una extraordinaria atalaya en el extremo occidental del Sistema Central.

    La comarca acoge importantes paisajes naturales, como la Sierra de Candelario, el Valle del Ambroz, la Sierra de Francia, la Sierra de Gata, los Arribes del Duero y el Valle del Jerte.

    Luis Harguindey, párroco de la localidad en 1940, escribió sobre los orígenes de la industria chacinera en Candelario, y señalaba al respecto que, al comienzo del siglo XVIII, el adobo de los chorizos y de la carne de cerdo era sobresaliente y poco común. En 1899, un artículo de Wanderer afirmaba que, de noviembre a enero, “se sacrifican de 7.000 a 8.000 cerdos bien cebados”. El florecimiento de la industria chacinera, desde mediados del siglo XVIII hasta el siglo XX, dará vida y riqueza a la villa, que llegó a tener más de cien fábricas de embutidos de tipo familiar. La fama de sus choriceros se extendió hasta Madrid. La desaparición de la industria chacinera a mediados del siglo XX fue provocada por las condiciones de vida, la falta de accesibilidad de la población y la Guerra Civil.

    En el transcurso de los años se ha conseguido que el paisaje rural experimente pocos cambios, conservándose un número considerable de viviendas que forman parte de la historia de la arquitectura tradicional, popular o vernácula de Candelario, lo que le ha hecho ser uno de los núcleos mejor conservados de la provincia de Salamanca, mereciendo la declaración en 1975 de Conjunto Histórico-Artístico y uno de los Pueblos Más Bonitos de España.

    El núcleo urbano de la villa se organiza en un crecimiento compacto, con forma alargada en dirección norte-sur en torno a sus calles principales. El caserío destaca por su variedad, predominando dos tipos de viviendas: las construidas antes del siglo XVIII, y el tipo de vivienda anterior, el serrano. Entre otras construcciones hay que destacar la Casa Chacinera de Candelario, convertida en museo etnográfico municipal, inaugurado en 2008. De otro lado, hay que señalar la importancia del agua, las fuentes y las regaderas en la villa, que rodean tres ríos: el Cuerpo de Hombre, afluente del Alagón; el Chico y El Barquillo. Asimismo, son varias las fuentes y manantiales que rodean su callejero, mientras que el agua de las regaderas, tras recorrer las calles, se utiliza para regar los huertos y cuya distribución se hace por medio de compuertas.

    La proximidad de la villa a la Vía de la Plata confiere la teoría de la existencia de asentamientos temporales en época romana, como atestiguan los restos romanos de una posible villa en la dehesa. Hasta la invasión musulmana, los visigodos dejaron huellas de su presencia en el territorio cercano a Candelario. Los musulmanes fueron invadiendo las tierras serranas desde el año 713. En 1167, el rey Fernando tiene en su poder toda la Transierra; pero habrá que esperar a la reconquista definitiva de Plasencia por Alfonso VIII para llevar a cabo la definitiva ocupación y repoblación. El nombre de Candelario aparece por primera vez en 1212. En 1340, Alfonso XI dio mercedes a los habitantes de Candelario por haber asistido a la batalla del Salado. En torno a 1209, Candelario pasó a formar parte de la Comunidad de Villa y Tierra de Béjar y a la diócesis de Plasencia. Durante la Edad Media, la ganadería fue la base de la economía de la villa. Algunos historiadores ven el origen de Candelario en los repobladores castellanos, entre los que destacó Pelay Fernández, que conquistó Béjar en tiempos de Alfonso VIII. Tras la muerte de Alfonso VII de León en 1157, Candelario quedó incluida en el concejo de Ávila.  Hay que esperar a la Baja Edad Media para que la localidad pase a depender de Salamanca y del Reino de León. En la sierra de Candelario pastaban las ovejas de la Casa Ducal. Por ello hereda la tradición pastoril y de aquella actividad y Béjar ha heredado su industria textil lanera. En la villa aún se conserva una sencilla casa que fue lugar de veraneo de Unamuno. En verano fueron muchos los turistas que veraneaban en el pueblo con la familia. Candelario figura en algunos de los rodajes del cine español ya desde 1925, como El Lazarillo de Tormes, con Florián Rey.

    La obra concluye con un capítulo dedicado a las cruces de término existentes a la entrada o salida de caminos, y cruceros, como el de la ermita del Cristo del Refugio, la Cruz del Herrerito, la cruz en la plazuela de la iglesia o el crucero de la casa del Refugio. En el patrimonio histórico destacan la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y la ermita del Humilladero.

    Finalmente, la obra aborda las tradiciones populares y las celebraciones festivas, entre las que destacan la matanza casera e industrial, del 2 de diciembre al 2 de febrero; la fiesta de san Antón, el 17 de enero; o la Candelaria, el 2 de febrero…

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[1] Vi.: Ramos Rubio, José Antonio y De San Macario Sánchez, Óscar: La historia y el patrimonio cultural y natural de Candelario y su territorio, TAU Editores, Cáceres, 2025, 333 págs.