lunes, 30 de junio de 2025

EL CORONEL HELI ROLANDO DE TELLA CANTOS, COMANDANTE MILITAR DE MÉRIDA, HIJO ADOPTIVO EN 1937


La Comisión Gestora del Ayuntamiento de Mérida, reunida en sesión ordinaria el 28 de junio de 1937, bajo la presidencia de su titular, Ramón Mosquera Rino, acordó, a propuesta de la Presidencia, nombrar hijo adoptivo de la ciudad y dar su nombre a la calle de Berzocana, al coronel don Heli (Heliodoro) Rolando de Tella Cantos, primer comandante militar de la plaza tras la liberación por el Ejército nacional.

    Con tal honor, la Comisión Gestora del Ayuntamiento quería hacer constar en acta la “brillantísima actuación del hoy coronel, principalmente el día 14 de agosto, en que la ciudad fue contraatacada por numeroso contingente de rojos, que a toda costa quería apoderarse de nuevo de la ciudad, propósito que, con su gran pericia, y moviendo con insuperable acierto la escasa fuerza de que disponía, logró frustrar tras duro combate, que duró desde primeras horas de la mañana hasta últimas horas de la tarde, evitando que Mérida volviera a caer en poder de las hordas marxistas”, por lo que se acordó por unanimidad “declarar a tan glorioso jefe hijo adoptivo de la ciudad y dar su ilustre nombre a la actual calle de Berzocana, mínimo tributo que Mérida puede rendirle, para intentar saldar al menos en parte la inmensa deuda de gratitud que con él tiene contraída”.

    Heli Rolando de Tella y Cantós (Gomeán, Lugo, 14/09/1888; Aday, Lugo, 10/10/1967), general de brigada y caballero laureado de san Fernando, ingresó en la Academia de Infantería de Toledo en agosto de 1907, siendo promovido al empleo de segundo teniente en 1910 y destinado al Regimiento de Ceriñola, en Cabrerizas Altas (Melilla).

    En 1911 pasó al Batallón de Cazadores de Ciudad Rodrigo, en el que ascendió a primer teniente por méritos de guerra. Volvió a África en 1913, destinado al Regimiento de Melilla y, al año siguiente, se incorporó a Larache, al Regimiento de Wad Ras. Asciende a capitán en 1916 y es destinado al Regimiento de san Marcial; pero vuelve a Melilla en 1921, entrando de nuevo en operaciones y siendo herido el 10 de septiembre. Dos años después pasa a Regulares de Alhucemas, recibiendo otra herida el 21 de agosto.

    Trasladado su Grupo a Ceuta en julio de 1924, al mes siguiente recibe dos heridas, una de ellas grave. El 23 de septiembre, al mando de su compañía, avanzó en unión de otra hacia el collado de Dar Raid, tomando las posiciones asignadas. El enemigo rompió fuego contra las dos compañías, causándole gran número de bajas, produciendo el desorden en las fuerzas y un retroceso en toda la línea avanzada. El capitán Tella, único oficial ileso, se lanzó a contener las fuerzas y, tras poderosos esfuerzos, logró rehacerlas y rechazando y batiendo al enemigo. Por ello le fue concedida la Cruz Laureada de san Fernando. En 1925 fue recompensado con la Medalla Militar Individual.

    Al finalizar en 1927 la campaña de Marruecos, alcanzó el empleo de comandante por méritos de guerra. En 1930 fue destinado a la Inspección General del Ejército, interviniendo dos años después en el levantamiento de agosto de 1932 junto con el general Sanjurjo, siendo detenido, juzgado y deportado a Villa Cisneros, de donde huyó, dedicándose a estudiar la carrera de Derecho, hasta que fue amnistiado en 1934.

    Ascendido a teniente coronel en 1935, se le concedió el mando de la 1ª Legión en Tauima (Melilla); pero al triunfar el Frente Popular fue depuesto el 13 junio de 1936, quedando en situación de disponible forzoso en la plaza de Melilla y pasando más tarde exiliado al Marruecos francés, de donde regresó al español a las pocas horas de iniciado el levantamiento, atravesando el Estrecho al mando de dos banderas del Tercio, con las que combatió en las provincias de Córdoba y Badajoz e interviniendo a continuación en la liberación de Toledo al mando de una de las agrupaciones que integraban la llamada “Columna Madrid” a las órdenes de Yagüe y Varela. En su avance hacia la capital, consigue conquistar un importante número de localidades extremeñas, obteniendo sendas victorias en localidades como Navalmoral de la Mata, Badajoz y Mérida, ciudad esta última de la que, años más tarde, sería elegido hijo adoptivo.

    En 1937 asciende a coronel por méritos de guerra y se le concede el mando de una brigada navarra, Al terminar la guerra era general de brigada habilitado, siendo ascendido a este empleo en julio de 1940, pasando a mandar la División número 81. Dos meses ante se le había concedido la Medalla de Sufrimientos por la Patria. En 1941 es elegido gobernador militar de Burgos. En la década de 1940 formó parte de un grupo de altos mandos del Ejército que conspiró contra Franco para tratar de conseguir que abandonase el poder, por lo que fue acusado de defraudación y contrabando, juzgado y en 1945 dado de baja en el Ejército y desterrado a Palencia, no consiguiendo que fuese revisado su caso. Cuando se le permitió regresar a Lugo sufrió un atentado del que salió ileso, pero en el que hubo dos víctimas.

    Fue autor de “Moral militar y dirección de tropas” (Madrid, 1919), “La guerra” (Zamora, 2019), “La Sociedad de Naciones y la limitación de armamentos” (Zamora, 2019), “Escuela y patria o la preparación del servicio militar” y “Croquis para el estudio de la guerra ruso-japonesa”.

    En situación de retirado desde 1943, falleció en su casa de Aday a los 79 años.

    El 26 de agosto de 1937, el coronel Tella da las gracias al ayuntamiento por la haberle declarado hijo adoptivo y darle su nombre a una calle. El ayuntamiento encarga al pintor extremeño Moreno Márquez el pergamino que se le ofrecerá al general nombrándole hijo adoptivo de Mérida. En la sesión plenaria celebrada el 13 de octubre de 1941 se acuerda solicitar permiso para entregarle el título de hijo adoptivo en los salones del Casino de Madrid. Fue también hijo predilecto de Tremp (Lérida).

 -------------------

Bibliografía consultada: Archivo Histórico Municipal de Mérida (AHMM); Sánchez Isabel, José Luis, en Diccionario biográfico Español de la Real Academia de la Historia; Ramírez Verdún, Pedro: Grandes autores del arte militar, en Revista del Ejército, número 827, de marzo de 2010; https://guerracivildiaadia, blogspot.com/2014/02/heli-rolando-de-tella.1888-1967.html; diario ABC, de 07/09/1939 y 11/19/1967 y diario Pueblo, de 30/08/1940.


CIEGOS TRAS EL APAGÓN

 

Hay personas discapacitadas que no ven, pero hay ciegos que “ven” más que personas que perciben la luz natural en sus ojos. Las personas ciegas desarrollan capacidades compensatorias que les permiten intearactuar con el mundo de manera efectiva, incluyendo una mayor percepción auditiva, táctil y olfativa, así como habilidades cognitivas mejoradas. Estas capacidades les ayudan a navegar, comunicarse, aprender y realizar actividades cotidianas.

    No estamos acostumbrados ya a vivir sin luz eléctrica. La necesitamos tanto de día como de noche. De día, para la cocina, la plancha, la lavadora, el lavaplatos, el ascensor…, nada somos sin la luz. De pronto, un día, a mediodía, con toda la luz solar para nosotros, se va la luz: sufrimos el gran apagón que afecta a todas nuestras actividades. Tenemos luz de día, pero nos falta la luz de noche, la que nos alumbra más que la luna llena y las estrellas. Se paran los trenes, el metro… Todo queda paralizado. No funcionan los ordenadores ni los cajeros. Nada somos ya sin la luz eléctrica…, tan desarrollada en los hogares. No podemos calentar nuestra comida. Tememos por los alimentos del frigorífico…

    Nadie sabe qué paso. Unos se echan las culpas a otros; pero el día del apagón percibimos nuestra vulnerabilidad por la falta de luz. No tienen los ciegos este problema. Las personas ciegas  son capaces de distinguir entre luz y oscuridad, pero no la forma de los objetos. El apagón no lo sufrieron tanto como las personas con luz. Quizás en casa, como todos; pero no en la calle. Una persona que puede percibir la luz puede tener la capacidad de distinguir la noche del día. La percepción de la luz significa que una persona no vive en la oscuridad total; la ceguera, empero, supone que una persona sea incapaz de reconocer objetos visualmente.

    Un historiador del arte, José Antonio Ramos, escribió un día “El lenguaje de los ojos en el arte” (TAU Editores, Cáceres, 2018) para resaltar cómo muchos artistas invidentes han conseguido desentrañar la vida sin luz en los ojos y logrado creaciones pictóricas y musicales magistrales, dignas de admiración. Así, entre muchos, Joaquín Rodrigo, ciego desde los 3 años, estrenó en 1940 su pieza musical de más éxito, “El concierto de Aranjuez”.

    Hace más de 10.000 años, el hombre utilizaba el fuego para ver en la oscuridad y calentarse. A principios del siglo XX se utilizaban velas, lámparas de gas y aceite…, hasta 2010, en que desaparecen las bombillas incandescentes. Muchos aprendimos a leer tan solo con la luz natural. Mediados los años 50 del pasado siglo, los pueblos se iluminaban con candiles y carburos, con velas o petromaxes…; pero, de pronto, un día vimos la luz; la luz se hizo, y otro día llegó el gran apagón…, y ya nada fue igual sin la luz. Sin ella, todos somos más vulnerables.

    Neruda ve un día “Un ciego tocando la pandereta” (Museo Leyden, Holanda) y escribe: “Ciego, será ayer tu mañana/ ¿Siempre será tu pandereta pobre/estremeciendo tus manos crispadas?/ La mano que recibe,/ los ojos que no ven,/ la cara parda lastimosa y triste/ golpeando en cada salto de pared.”

    

domingo, 29 de junio de 2025

FEDERICO SILVA MUÑOZ, HIJO ADOPTIVO Y MEDALLA DE ORO DE PLASENCIA


El Pleno del Ayuntamiento de Plasencia celebrado el día 26 de mayo de 1967, bajo la presidencia de su titular, Julián Burgos González, acordó nombrar por unanimidad Hijo Adoptivo de la ciudad y otorgarle la Medalla de Oro de la misma al ministro de Obras Públicas del Gobierno del Generalísimo Franco, Federico Silva Muñoz.

    Según el acta plenaria, el título se le concedía porque “ha puesto verdadero interés en solucionar el grave problema de abastecimiento de agua que Plasencia tuvo planteado y, deseando que quede constancia de su eterno agradecimiento, e interpretando el sentir unánime de su vecindario, se honra concediéndole el título de Hijo Adoptivo de la Muy Noble, Muy Leal y Muy Benéfica Ciudad de Plasencia, como público reconocimiento de los grandes méritos contraídos en beneficio de la misma”. Igualmente, “por unanimidad, también acuerda concederle la Medalla de Oro de esta Ciudad de Plasencia”.

    Federico Silva Muñoz (Benavente, Zamora, 28/10/1923; Madrid, 12/08/1997) fue jurista, político y hombre de empresa. Licenciado en Derecho en 1945, se doctoró en la Universidad Complutense de Madrid en 1947, con premio extraordinario. Ingresó por oposición en 1952 en el Cuerpo de Abogados del Estado y en el de Letrados del Consejo de Estado.

    En 1953 contrajo matrimonio con Rosario Lapuerta Quintero, con quien tuvo nueve hijos. A partir de 1957, y hasta 1960, fue nombrado consejero nacional y, posteriormente, vicepresidente de 1960 a 1965. Procurador en Cortes en 1961 y ministro de Obras Públicas de 1965 a 1970, desplegó tal dinamismo en su gestión ministerial que fue llamado “ministro eficacia”. Puso en marcha el aprovechamiento Tajo-Segura, como primera fase de la política de trasvases para corregir los desequilibrios hidráulicos del territorio. En 1969, con el tren Talgo, logró la entrada de Renfe en la red ferroviaria del ancho europeo. Planeó y llevó a cabo la Red de Itinerarios Asfálticos (REDIA), que facilitó el tráfico automovilístico por carretera. Se construyeron, con financiación privada, las primeras grandes autopistas. Puso en marcha el ferrocarril directo Madrid-Burgos y contribuyó al estudio y aplicación de los Planes de desarrollo en los años sesenta.

    En la transición del régimen franquista a la actual Monarquía, fue el candidato más votado en la terna propuesta en 1976 por el Consejo del Reino al rey Juan Carlos para la elección de presidente, junto a Gregorio López-Bravo, sustituido en votación posterior por Adolfo Suárez. En 1975 creó la Unión Democrática Española, que en 1976 se vinculó al partido Alianza Popular, siendo uno de los llamados Siete Magníficos. Diputado a Cortes en 1977, se retiró de la política tras la aprobación de la Constitución en 1978.

    El acto de entrega tuvo lugar el domingo 4 de junio de 1967 en la Plaza Mayor de la ciudad. El secretario dio lectura al acuerdo plenario sobre la concesión del título de Hijo Adoptivo y la Medalla de Oro de la ciudad que, según el alcalde, ratificaba algo que “no solo estaba en el ánimo de la ciudad, sino en el corazón de los placentinos” porque había encontrado en el señor Silva Muñoz “el defensor de la ciudad”.

    Sin embargo, a pesar de que en el acta del 26 de mayo de 1967 queda clara la concesión del título de Hijo Adoptivo y la Medalla de Oro, hay documentos oficiales en el expediente en los que solamente se habla de esta última y se solapan en ella el título y la Medalla. Así, en un escrito del Ayuntamiento, de 3 de junio de 1967, firmado por los concejales González Serna y García Martín, se invita a los vecinos a la asistencia al acto de imposición de “la medalla de hijo adoptivo de la ciudad” por las gestiones que llevó a cabo para hacer realidad el abastecimiento de agua a la ciudad.

    En un escrito del 17 de diciembre de 1966, firmado por José García-Monge, en funciones de alcalde, dirigido a la casa madrileña que ha de confeccionar la medalla, se envía croquis de la misma y se afirma que en el reverso, debe constar el siguiente texto: “La ciudad de Plasencia a su hijo adoptivo, el Excmo. Sr. Ministro de Obras Públicas.”

    El Ayuntamiento, de otro lado, invita a los placentinos a acudir a la Plaza de España el domingo día 4 para asistir a la imposición de “la medalla de hijo adoptivo de la ciudad, en demostración de nuestro agradecimiento por el abastecimiento de agua, así como por los problemas cuya solución se estudia actualmente: presa del Jerte, carretera Coria-Plasencia-Navalmoral, carretera de circunvalación de Plasencia, ampliación de la estación de ferrocarril y regadíos de la comarca”.

    Finalmente, la Corporación invita a los vecinos a asistir al acto público en la Plaza de España para “imponer al Excmo. Sr. Ministro de Obras Públicas la Medalla de Hijo Adoptivo de Plasencia”. El alcalde firma con fecha de 2 de junio de 1967 un Saluda de invitación a los actos con motivo de la visita del ministro, en el que asegura que “a las 12, en la tribuna levantada al efecto en la Plaza de España, se le impondrá la medalla de Hijo Adoptivo de la ciudad”.

    El diario Hoy de la citada fecha habla de la “imposición de la Medalla de Oro de la ciudad” y pone en boca del alcalde que “en el acto que se iba a celebrar de imponerle la Medalla de Oro de Plasencia y entregarle el título de hijo adoptivo…” El diario ABC, en crónica de su corresponsal, de fecha 6 de junio de 1967, al referirse a la visita del ministro dice que le “fue impuesta la medalla de oro de la ciudad” y alude al acta de concesión no solo de la medalla, sino del título de hijo adoptivo de la misma.

---------------------------

Bibliografía consultada: Archivo Histórico Municipal de Plasencia (AHMPL), libro de Plenos del 16/05/1966 al 15/05/1968, acta de 26 de mayo de 1967, págs. 238-245;  Gutiérrez García, José Luis: Diccionario biográfico español de la Real Academia de la Historia y https://es-academic.com/dic.nsf/eswiki/478278; Gutiérrez Macías, Valeriano, en  diario ABC, y Hoy, de 02/06/1967. 06/06/1967 y 16/09/1967.