lunes, 8 de diciembre de 2025

“PACO, ESCUCHA…”


Paco Movilla

    Hace tan solo dos semanas volví a preguntar por ti, Paco, a quien me diere noticia por vecindad y amistad. La primera vez le pregunté por el cartel de tu empresa que no lo había vuelto a ver: “Crearte” se había difuminado ante la enfermedad de su fundador. Ya me preguntaba por qué hacía tanto tiempo que no te veía en el antiguo bar “Lido”, a donde bajabas todas las mañanas a desayunar; después llamado “Cauria”, con su cristalera a la calle García Plata de Osma y, por supuesto, con la efigie de la catedral de Coria; más tarde bautizado como “La Cruz”, por su proximidad a ella, la plaza de la Cruz de los Caídos, la plaza de América y, ahora, “El Puchero Extremeño”.

    Todo cambia, Paco Movilla, pero tú no cambiaste nunca ni tus hábitos ni tu trabajo ni tu política de emprendimiento. Por eso creciste en lo que te gustaba: la publicidad creativa. Por eso todo el mundo te consultaba; por ello, tantos acudían a ti: en busca de trabajo, como antiguas compañeras despedidas del suyo; de consejo, o de encargos para revitalizar la cruz de su pequeño negocio, que van muriendo, pasando de mano en mano, como el “Cauria”, debajo de tu oficina.

    “Ahora lo está reconvirtiendo en una vivienda para su hija”, me dijeron. Y sí: vi ventanas nuevas, blancas, que dan a la calle de entrada a Cáceres, la N-630, Gil Cordero. Y cada día que pasaba, miraba. Y no volví a verte donde volvimos a coincidir: en “Cauria”.

    Me encontraba en Mérida y recibo el mensaje de un compañero y amigo del periódico de otro tiempo, anunciándome tu fallecimiento. No podría llegar a despedirte. Por eso, Paco, te escribo estas líneas.

    A finales de los 80 del pasado siglo coincidimos en el entonces Diario Extremadura, “el persistente periódico de la capital” (como diría nuestro Pedro de Lorenzo), el decano de la prensa regional, que cumplió los cien años en 2024 y fue Medalla de Extremadura, a pesar de algunos iluminados que casi le matan. Como a ti te vetaron la entrevista que te realizaren un día, y ahora dan la noticia de tu ida… Me lo contaste, sin decirme quién había prohibido su publicación… No hacía falta preguntarlo ni el porqué. Tú y yo lo sabíamos.   Tú has llegado a los 63 y te has ido muy pronto. Quizá no conociste ya ni “La Cruz” ni “El Puchero Extremeño”. No volvimos a vernos nunca más. A mí me coge de paso y, antes de buscar sitio, echaba un vistazo a la barra por si te veía.

    No, Paco, nunca más volvimos a vernos; pero cuando llegaba y te veía, siempre te acompañaba, me saludabas con tu clásico “Escucha, Félix”, que era lo que nos decía, tanto a mí como a ti, un corresponsal de Badajoz cuando hablare con nosotros, a ti como comercial que principiabas tu gran carrera; a mí, por las noticias que hubiere del día… para organizar… Y ya ves: tu padre, Francisco, primer alcalde democrático de Badajoz, murió en enero, a los 93 años, un maestro, como tú; como tu madre, que te sobrevive; como tu esposa e hijas, en la orfandad más sentida. “Escucha, Paco, ¿me oyes desde el más allá…?”  En mí siempre quedará tu recuerdo y la frase con la que tan reiteradamente nos obsequiaba el corresponsal de Montijo… Descansa en paz, compañero y amigo.


domingo, 7 de diciembre de 2025

FERVOR EULALIENSE EN LA BASÍLICA DURANTE EL PREGÓN DE CARMELO ARRIBAS


Carmelo Arribas durante su pregón de Santa Eulalia

    Llegué temprano a Mérida como para estar dando vueltas y más vueltas por la calle Santa Eulalia y la Puerta de la Villa. Hacía frío en la calle y opté por refugiarme en la basílica. En la puerta, un ayudante del rector me preguntó que a dónde iba: “Vengo al pregón”, le dije, y me responde: “Pero si es a las 12:00.” “Ya lo sé”, le dije, “pero prefiero esperar sentado que estar dando vueltas por ahí.” “Ah, claro; es que es la hora de los turistas y por eso le decía…” Faltaban casi dos horas. Apenas había unas cuantas mujeres y algún que otro hombre. Y, como hace dos años, el día de la presentación de la revista “Eulalia” allí, me encuentro con mi compañero de Academia, Jesús Sánchez Adalid, oficiando la santa misa. El laureado escritor, juez antes que cura, lleva en Mérida la parroquia de San José y es miembro del Cabildo de la Concatedral. Aquel año sí me reconoció; le vi marcharse y, después, observo que estaba en la foto del grupo de los colaboradores de la publicación que allí se presentó, al encontrarse el Ayuntamiento en obras.

    En la basílica hacía más frío que en la calle; pero el fervor eulaliense del Coro “Manuel Domínguez” y de su director, Ángel de Miguel; de la presentadora del pregonero, su hija, la periodista Dulce Arribas, y la del propio pregonero, Carmelo Arribas, arropado por la directiva y los fieles que llenaban el templo, viendo a la santita presidiendo su basílica, hacía que su calor nos acompañase…

    Veía a la derecha, donde me encontraba, a Carmelo repasando su pregón. ¡Como si no se lo supiere de memoria…!”; a la izquierda, su hija repasaba los folios de la presentación, que fue un canto al padre, al investigador y al eulaliense Carmelo Arribas. El presidente me había dicho: “No digas eso, que ni Carmelo lo sabe…”  Ni yo tampoco. Se levantaba para disponerse a dar el pregón, cuando el presidente de la Asociación de la Virgen y Mártir Santa Eulalia, José Luis Moreno, le para y anuncia que su hija le va a presentar. Carmelo, de pie, escucha emocionado. ¡Qué fuerza la de Dulce Arribas presentando a su padre, desentrañando ante los fieles eulalienses su devoción por la Mártir, sus investigaciones en el despacho desde las 7 de la mañana, obrero de la difusión y devoción por Santa Eulalia, divulgador de la historia, guía de su familia…! No sé cómo el pregonero pudo aguantar… Finaliza la hija la presentación con un “¡Viva Santa Eulalia!” y acude a abrazar a su padre para darle el relevo…

    Carmelo, emocionado, no había visto a su hija, situada a la izquierda, junto a la madre y sus nietos, con sus folios. Ni lo sabía ni se lo esperaba. ¡Cómo empezar embargado por la emoción…! Se sobrepuso y lo leyó. Carmelo Arribas llegó a Mérida desde Cuenca en 1974 (hace cincuenta y un años), y allí permanece como un emeritense más. Y como todo ciudadano de la capital, se convirtió en un eulaliense de primera. “Tú eres de la casa y un emeritense más”, le había dicho el presidente cuando le ofreció ser el pregonero… Y no pudo negarse.

    Recuerda que en “el día a día tenemos a Eulalia en nuestro recuerdo” y “que nos acercamos de vez en cuando al Hornito y le pedimos protección para nosotros y nuestras familias… Santa Eulalia, obligada por las circunstancias a irse fuera de la ciudad, nos representa también a los miles de extremeños que, en los años 60 y 70, tuvimos que salir de nuestros lugares de origen para irnos a buscar la vida a otros lugares”.

    El pregonero centró su intervención en la Eulalia dúplice de Barcelona a tenor de la historia, creada por el abad catalán Quirico, asistente al VIII Concilio de Toledo en el año 653 quien, deseando prestigiar su convento, se erige en el descubridor del sepulcro de la Mártir barcelonesa. “Ni que decir tiene que el éxito del hallazgo que tuvo el monasterio del que era abad terminó con él en el Arzobispado de Toledo. Y la creciente importancia de la ciudad de Barcelona y el prestigio de la Eulalia catalana fuera sobreponiéndose a la emeritense…; pero su figura no tiene un hornito en la mano, ni aparecen llamas identificando el objeto de su martirio, sino una cruz.”

    Carmelo Arribas, movido más por el sentimiento que por la historia, poniendo palabras al sentimiento, concluyó su pregón proclamando a viva voz “¡Viva Santa Eulalia!”, respondido por todos los fieles presentes. Sus nietos corrieron a abrazarle, los eulalienses aplaudían entusiasmados; Ana Aragoneses, concejala de Semana Santa y Año Jubilar,  sonreía encantada y el presidente de honor de la Asociación de la Virgen y Mártir Santa Eulalia, José María Álvarez Martínez, asistía mezclado entre los fieles de la nave como uno más. La Coral entonaba, finalmente, el Himno de Santa Eulalia, cantado por todos los asistentes: “Gloria y honor a la madre de Cristo/ que en la arena luchando valiente/ esmaltó con su sangre inocente/ de pureza el virgíneo cendal; /y hoy ostenta vibrante la palma/ que en el cielo su triunfo pregona/ mientras Cristo su frente pregona/ con la gloria del lauro inmortal…”


viernes, 5 de diciembre de 2025

LA RAEX ALERTA SOBRE LA DESPROTECCIÓN DE LOS BIENES CULTURALES DEL MUNDO RURAL


Ermita de Valbón, Valencia de Alcántara

    La Fundación Tatiana y la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes (RAEX) han alertado sobre la protección básica y primaria del patrimonio histórico, especialmente en el mundo rural, que corresponde a los ayuntamientos y otras corporaciones locales, que se olvida con frecuencia, dejando en situaciones de desprotección bienes culturales de un incalculable valor que no merecen la atención ni la promoción necesarias. Al respecto, añade que se hace precisa una extensa labor de concienciación desde los departamentos culturales de las comunidades autónomas, con el apoyo del Ministerio de Cultura, entre los alcaldes, concejales de cultura y urbanismo y secretarios de la Administración Local, para que cuenten con una formación suficiente acerca de sus responsabilidades legales.

    Esta es una de las diez conclusiones obtenidas en el ciclo de mesas redondas para debatir sobre la situación del patrimonio histórico, con una especial referencia a dos de sus manifestaciones más relevantes y olvidadas: el patrimonio documental y el patrimonio inmaterial, recientemente celebradas en la sede de la primera fundación cacereña. Las mesas contaron con un enfoque multidisciplinar y la participación de nueve expertos en la materia.

    Asimismo, ambas instituciones subrayan que la normativa cultural española requiere una profunda reforma legal que, a nivel estatal, incorpore algunas aportaciones científicas de especial interés, como la doctrina internacional creada en las últimas décadas sobre el patrimonio histórico y actualizar la normativa social como el mecenazgo, de tanta trascendencia social.

    Por otro lado, inciden en que sería necesario que la obligación legal de los conjuntos históricos de confeccionar un Plan Especial de Protección se completara con una catalogación más completa y que, además, no solo incluyera sus elementos patrimoniales y pudiera extenderse a otros bienes de naturaleza inmaterial y que sería muy positiva la elaboración generalizada de catálogos municipales de bienes culturales, tanto materiales como inmateriales.

    Asimismo, recuerda que la labor del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), organización no gubernamental que asesora a la UNESCO en materia de patrimonio cultural, debe inspirar la actuación de las autoridades para la conservación y enriquecimiento del patrimonio histórico en su conjugación con un desarrollo turístico sostenible que sea respetuoso con el acceso de los ciudadanos a la cultura desde una perspectiva constitucional.

    En las conclusiones se señala igualmente la importancia del patrimonio documental, especialmente necesaria para los documentos históricos, y que su futuro se vincula con la búsqueda de un soporte material adecuado, debiendo abrirse un debate científico suficiente los riegos que puede comportar la digitalización, tan importante para el acceso normalizado de la ciudadanía a documentos de un gran valor histórico.

    Los espacios históricos con una especial significación requieren una profunda reflexión acerca de su valor, experiencia y de su verdadera función en la sociedad democrática de nuestro tiempo. También se subraya la importancia de los archivos históricos periféricos, que deberán contar un mayor y más decidido respaldo institucional.

    Las conclusiones se refieren igualmente a la importancia del patrimonio inmaterial de Extremadura, una de las mayores riquezas de la Comunidad, y aboga porque los organismos públicos competentes promuevan su descubrimiento y difusión., con un apoyo decidido a los investigadores y a quienes mantienen vivo este legado.

    En el caso concreto de la ciudad de Cáceres, las conclusiones sostienen que la conjugación de valores culturales asociados a su vida social y no solo a su dimensión monumental, debe recordarse como un elemento esencial para comprender y disfrutar de todo su valor.