jueves, 1 de enero de 2026

“ECOS DEL AGUA ETERNA. ENTRE EL TAJO Y EL ALAGÓN”


Puente de Alcántara sobre el río Tajo

    Como “un homenaje a dos ríos que, al fluir, nos enseñan a mirar de nuevo” califica el autor su propósito al escribir “Ecos del agua eterna. Entre el Tajo y el Alagón” [1], un viaje poético que discurre al ritmo de dos ríos que no solo dan forma al paisaje, sino también a la memoria y a la vida de quienes habitan sus orillas.

    A lo largo del recorrido, el autor se adentra en pueblos que beben del río y que lo celebran en sus plazas, en sus puentes y en sus antiguas murallas. Desde las villas que nacieron al amparo del Alagón hasta las que asoman al poderoso Tajo, cada población aporta una historia, una voz, una huella, que se suma al poema del camino: Ceclavín, Zarza la Mayor, Alcántara y Mata de Alcántara, a orillas del Alagón, y Mirabel y Serradilla, en las del Tajo.

    Principia el autor navegando el alma del río Alagón y sus sombras por Ceclavín y los Canchos de Ramiro, embarcado en un pontón sobre aguas apacibles, observando los buitres leonados y alguna que otra cigüeña negra, precioso enclave con una original estructura en forma de cañón, rodeado de un espectacular entorno natural, en el que coexiste una inmensa variedad de flora y fauna. Estos canchos reciben el nombre de un buen hombre, Ramiro, curtido por años de trabajo en la tierra y de enfrentarse a los elementos, que sabía lo que el río podía dar, pero también lo que podía quitar. “Lo que el Alagón te da, te lo quita. Y lo que te quita, no siempre lo devuelves”, le había dicho su abuelo, hombre de tierra y de agua, con voz grave y mirada fija en el horizonte, mientras cruzaba con paso firme hacia los canchos. Ramiro se agachó, tocando con la punta de los dedos la superficie rugosa de uno de los canchos. “Quién sabe cuántos se han ahogado aquí”, murmuró mientras observaba las aguas turbulentas.

    Se adentra en Ceclavín, un pequeño rincón en la vasta Extremadura, donde el viento parece detenerse. En la plaza central se encuentra la iglesia de la Asunción. Abandona la iglesia y se sienta en un banco, mirando a los vecinos que vivían entre las historias del pasado y la necesidad de un futuro que también les pertenece. Se adentra en sus calles. Cada esquina ofrece una historia. Casas nobles como la Casa de los Sande o la Casa Cabildo de San Pedro. Son varias las ermitas del pueblo, no solo como importantes lugares de culto, sino como parte de la historia social y cultural del municipio. Desde la ermita de Nuestra Señora del Encinar hasta las ermitas de San Diego y San Antón comparten el mismo objetivo: ser un refugio espiritual y un símbolo de la fe de los ceclavineros.

    En Zarza la Mayor, el aire huele a tierra y a campo, a hierba recién cortada y a pan horneado. El viajero visita la iglesia parroquial y describe su interior, retablos e imágenes. Pasea por sus calles. Ve la Casa de la Encomienda o Palacio del Comendador, las ermitas de San Juan, Nuestra Señora del Castillo, San Bartolomé, la Real Fábrica de Seda, actualmente Casa Consistorial, y la emblemática Fuente Conceja, de época medieval, símbolo de su historia y la vida rural. Visita el castillo de Peñafiel, testimonio de lo que fue y ya no es y conoce la leyenda del castillo: la del caballero Rodrigo de Peñafiel y su amada Elvira, hija de un noble de un reino vecino. Se conocen, se enamoran y desaparece, porque está prometida a otro hombre. Un día reaparece y le dice: “Rodrigo: no puedo quedarme. Mi destino ya estaba sellado antes de que tú y yo nos conociéramos” y desapareció en el aire como sombra envuelta por el viento.

    Alcántara guarda entre sus silenciosas piedras el eco de siglos de historia. Llegado al puente, posa las manos sobre unas de las piedras de su base. Siente bajo sus dedos la historia. El puente es el vínculo entre dos mundos, el cruce de destinos, el lugar donde la tierra se encuentra con el agua. Fue diseñado para conectar las dos orillas del Tajo, facilitando el paso de tropas, mercancías y viajeros en una de las rutas más importantes de la Hispania romana. El puente romano de Alcántara no es solo una maravilla arquitectónica, es también un símbolo de la resistencia, de la perennidad del arte de la construcción romana y de la profunda huella del Imperio… El autor se adentra en el casco histórico para visitar el Convento de San Benito, un edificio que parece dominar la localidad, que dio lugar a la orden alcantarina. Evoca que en la villa nació San Pedro de Alcántara, una de las figuras más sobresalientes de la España del Renacimiento…

    El cronista torna a pasear en barco por el Tajo, en un viaje hacia lo profundo de la tierra y hacia los secretos de la memoria. Llega a Mirabel, una población enclavada en la sierra de los Canchos, a doce kilómetros del cauce del Tajo por el este y al Alagón por el oeste. El término “Miravel-mirabel” significa lugar de donde se goza de buenas vistas y el término se mantiene indistintamente hasta bien entrado el siglo XX. La población se remonta a las edades del Cobre y Bronce. Sus orígenes están escritos en piedra, hierro y polvo. La tierra, bañada por el Tajo y sus afluentes, era rica, sí, pero también traicionera, Alfonso VIII hizo de estas tierras un enclave estratégico. Mirabel nunca fue grande ni quiso serlo. Siempre fue un lugar de paso, un testigo mudo de la historia más grande que lo rodeaba. Mirabel no se explica con grandes gestas ni héroes legendarios, sino con la suma de pequeñas historias: la de un pastor que alzó la vista hacia las sierras y decidió quedarse; la de un caballero que alzó su espada en defensa de un lugar que apenas conocía: Lope de Zúñiga, premiado por la Corona, que le concedió llevar en su escudo las armas de su triunfo: los trece panes arrojados al enemigo. En memoria de sus antepasados, los marqueses de Mirabel instituyeron una curiosa costumbre: cada año, en el aniversario del episodio de los “Trece panes”, se concedía a trece pobres de la villa trece panes y otros recursos para cubrir sus necesidades. Desde la fundación de Plasencia, en 1186, Mirabel formaba parte del llamado alfoz de la ciudad. En 1535, Carlos V concedió a Mirabel el privilegio de villa. En una capilla de la iglesia se venera a la patrona de la localidad, la Virgen de la Jarrera. La construcción castrense más destacada de Mirabel es su berroqueño castillo. Fue una fortaleza musulmana, reconquistada y reedificada por las tropas del rey Fernando III.

    En Serradilla, en la penumbra de una iglesia conventual, reposa el Cristo milagroso, el llamado Santísimo Cristo de la Victoria, una talla del escultor madrileño Domingo de Rioja, quien lo esculpió bajo encargo de la beata Francisca de Oviedo en 1635. Su historia se tejió con el destino del pueblo. Una noche de lluvia torrencial, el pueblo pidió ayuda al Cristo. Al amanecer, el agua había desaparecido, la tierra estaba seca y el sol brillaba más que nunca, El milagro fue tanto que, desde entonces, los habitantes del lugar veneraron al Cristo no solo como símbolo de fe, sino como guardián. De Serradilla era natural “El Cabrerín”, el bandolero que hizo de estas tierras su reino y de la sierra, su cómplice, cuya leyenda teatralizada conoce el cronista en su viaje por el Tajo. Parte del término de Serradilla está en el Parque Nacional de Monfragüe, cuya Reserva de la Biosfera alberga en sus sierras numerosas cuevas y abrigos.

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[1] Vid.: Ramos Rubio, José Antonio: Ecos del agua eterna. Entre el Tajo y el Alagón, TAU Editores, Cáceres, 2025, 113 págs.


miércoles, 31 de diciembre de 2025

PÍO DÍAZ PRADAS, PRIMER ALCALDE REPUBLICANO DE ESPAÑA EN 1930, ALCALDE HONORARIO DE MÉRIDA



Pío Díaz Pradas, con la banda de la República

    El Pleno del Ayuntamiento de Mérida, celebrado el 7 de noviembre de 1931, bajo la presidencia de su titular, Andrés Nieto Carmona, acordó secundar una iniciativa del Ayuntamiento de Blanes (Gerona) e invitación que dirige a todos los de España, para nombrar alcalde honorario de Mérida al que lo fue de Jaca durante los días de la revolución de diciembre de 1930, “como homenaje nacional al primer alcalde republicano de nuestra patria, al hombre caballeroso que con su energía y nobleza ejemplar supo en aquellas críticas circunstancias y en plena revolución, mantener un orden y respeto a las personas y a las cosas, que demostraron su plena capacitación de la democracia republicana para regir ordenadamente la vida del pueblo”.

    El señor López de Ayala en su nombre y en el de los señores Zancada y García Puentes, explicó sus votos en contra, al no considerar que proceda rendir homenaje alguno al señor Díaz por lo que hizo, que no fue otra cosa que el cumplimiento de su deber estricto, mientras ocupó la Alcaldía de Jaca.

    Pío Díaz Pradas (Jaca, Huesca, 28/07/1876); 22/05/1944) fue el primer alcalde y único republicano durante la jornada del 12 de diciembre de 1930 tras producirse el triunfo de la sublevación republicana en Jaca encabezada por el capitán Fermín Galán y constituirse la Junta Provisional Republicana local, de la que fue elegido presidente, pasando a ocupar el puesto de alcalde. Al día siguiente, tras la derrota republicana en Cillas (Huesca), a manos de las tropas monárquicas, fue detenido por los militares que lo encarcelaron junto con numerosos civiles en la ciudadela de la localidad, pasando después a la cárcel.

    En marzo siguiente, el juez militar instructor solicitó para los civiles imputados la pena de reclusión perpetua o muerte, según los casos; pero, al proclamarse la República el 14 de abril, el pueblo los liberó de su prisión. En junio, tras las elecciones, pasó a ser diputado en las Cortes Constituyentes de 1931 por el Partido Republicano Radical.

    El 27 de marzo de 1932 fue nombrado alcalde honorario de todos los pueblos de España, recibiendo el 11 de febrero de 1935 la Banda de la República. Sorprendido por la sublevación militar del 18 de julio de 1936, permaneció en Jaca sin ser molestado, salvo en 1942, en que fue investigado a causa de su pertenencia a la masonería, sin que se le pudiera encausar. Fallecería en Jaca dos años más tarde.

    Pío Teófilo Gervasio Díaz Pradas nació en el seno de una familia acomodada. Su padre, Fermín Díaz, hombre de ideología republicana, influiría notablemente en su educación; su madre, María, le aportará la educación y la instrucción primaria. Pío asistió al colegio de los Escolapios desde los 5 hasta los 17 años. Esos años fueron una buena lanzadera para el futuro patrimonio que heredó de su padre.

    Su entorno familiar fue productivo para su educación, ya que su padre mantuvo una buena amistad con Joaquín Costa, quien acostumbraba a veranear en la finca de su propiedad San Lure, hoy en día parque. Costa, natural de Monzón, de familia humilde, fue doctor en Filosofía y Letras y Derecho, de formación krausista, sirvió como notario en distintas capitales españolas y terminó en la pequeña población oscense de Graus. En verano, Costa ayudaba a Pío en sus estudios de los Escolapios.

    Pío Díaz Pradas falleció el 29 de mayo de 1944, en el número 2 de la calle Echegaray, a los 67 años, soltero, y tras recibir la unción de los enfermos. A su entierro acudió la corporación municipal con el alcalde a la cabeza porque, según el protocolo, cuando fallecía un exalcalde, acudía la corporación al sepelio.

    Según el periódico El Radical, diario republicano de Huesca, unos soldados irrumpieron de madrugada en la casa número 12 del Obispo, del republicano Pío Díaz Pradas, solicitando con carácter de urgencia la presencia del dueño de la casa. La criada le llamó y, ya en presencia de los militares, recibió del sargento una carta del capitán Galán, a quien había conocido unos días antes, rogándole su presencia en el ayuntamiento. Poco después de la 7 de la mañana, llega don Pío, quien preparó la toma de posesión del nuevo ayuntamiento. Pasadas las 9 de la mañana, y una vez terminada la toma de posesión del alcalde y de los concejales, se izó la bandera tricolor en el balcón del ayuntamiento, confeccionada por el sastre Lucas Biscós. Don Pío aseguró que no se derramaría ni una gota de sangre; pero ya habían fallecido tres soldados, entre ellos un carabinero amigo suyo, Manuel Montero.

    El sábado día 13, ya de madrugada y una vez liberados algunos mandos militares, se inició la reconquista de los distintos puestos, dejando el ayuntamiento para el final. La intentona golpista estaba a punto de terminar. El teniente coronel de Carabineros Joaquín Rodríguez Mantecón les convenció de que todo había sido un fracaso; se arrió la bandera republicana y se izó la nacional. A las 7:30 todo había terminado, el alcalde Pío Díaz Pradas fue arrestado en casa de su cuñado el comandante Bayo, bajo su palabra de honor.

    Al proclamarse la II República, fue elegido diputado en el año 1931. Logró la Escuelas Nacionales, un Instituto Nacional de Segunda Enseñanza, inaugurado en el curso 1932/33; un centro secundario de higiene rural, piscinas municipales y la mejora de la Biblioteca Municipal.

    Setenta años después, en marzo de 2000, a propuesta de la Asociación Cultural Jacetana, fue reconocido como uno de los 46 alcaldes que Jaca tuvo hasta la fecha.

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Bibliografía consultada: Archivo Histórico Municipal de Mérida (AHMM); Gascón Rica, Antonio: Historia Hispánica , Real Academia de la Historia. Biografías: Pío Díaz Pradas; y Juanín Esteban, Jesús Pedro: Pío Díaz Pradas, un alcalde para la Historia, 1930-2000 (70 años después)”.


martes, 30 de diciembre de 2025

ABRAHAM DUARTE, RECTOR DE LA UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS, PREMIO “SAN FULGENCIO” 2026



El rector de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, el hervasense y placentino Abraham Duarte, es uno de los premios “San Fulgencio” 2026 que concede anualmente el Ayuntamiento de Plasencia con motivo de la festividad de su patrón, que se celebra el 16 de enero, según anunció el 11 de diciembre pasado el alcalde de la ciudad, Fernando Pizarro.

Abraham Duarte Muñoz (Hervás, Cáceres, 24/10/1975) es físico y doctor en Informática, catedrático universitario en el área de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), de la que fue elegido rector el pasado 7 de mayo. La URJC es una universidad con más de 25 años de trayectoria que opera en cinco campus: Alcorcón, Aranjuez, Fuenlabrada, Madrid y Móstoles, que se ha consolidado, según su rector, como una de las universidades públicas con mayor empleabilidad de España.

Aunque nacido en Hervás, muy pronto se trasladó con su familia a Plasencia, donde cursó el Bachillerato. Es hijo de Ventura Duarte, ATS de profesión, que fue director técnico de la Escuela Universitaria de Enfermería de Plasencia, concejal y director del Complejo Cultural Santa María, y de Juana Muñoz Callejo, administrativa con estudios en Hervás y ordenanza en Plasencia, ambos jubilados.

 Su hijo es licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid en 1998, en la especialidad de Electrónica. Obtuvo el doctorado en Informática en la URJC en 2004, donde desarrolla su actividad docente e investigadora desde el año 2000 y ha dirigido grupos de investigación, como el Grupo de investigación de alto rendimiento en algoritmos de optimización (GRAFO), y forma parte del Grupo sobre Ciberseguridad e inteligencia artificial resiliente para la Comunidad de Madrid.  En la misma universidad ha ocupado cargos de gestión, como el de director de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática, decano o el de vicerrector de Digitalización e Internacionalización.

El pasado 7 de mayo fue elegido nuevo rector de la URJC para los próximos seis años, al ser el candidato más votado en la segunda vuelta de las elecciones por delante de Fernando García Muiña, catedrático de Organización de Empresas de la misma Universidad, doctor en Ciencias Económicas y Empresariales y licenciado en Dirección y Administración de Empresas. El rector electo logró el 50,76 por ciento de los votos, mientras que su oponente obtuvo el 45,27 por ciento. [1] [2]

En su toma de posesión como rector, el 16 de junio de 2025, solicitó a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Díaz Ayuso, un aumento en la financiación para las universidades públicas, petición enmarcada en la controversia generada por el borrador de la nueva ley de educación promovida por su gobierno regional, que propone que parte de la financiación sea privada y basada en objetivos, así como un régimen sancionador estricto en los campus.[3]

Duarte defendió la necesidad de obtener recursos suficientes para garantizar la calidad del servicio público educativo, destacando que la URJC es la segunda universidad más grande de la autonomía en número de estudiantes. [4]

El rector de la URJC es autor de “Metaheurísticas” (Dyckinson, Madrid, 2007), además de veinticinco capítulos en otros libros y ha dirigido catorce tesis doctorales.

El Rey, Ayuso y el rector de la URJC.

El pasado 3 de diciembre tuvo lugar en la URJC el congreso titulado “El papel de la Corona sobre el proceso democratizador español” que, inaugurado por el rector Duarte Muñoz, contó con las ponencias de la catedrática de Historia Contemporánea de la UNED, María Ángeles Lario y de José Manuel Vera Santos, catedrático de Derecho Constitucional de la URJC. El segundo bloque de la jornada contó con la presencia de Su Majestad el rey Felipe VI y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que fueron testigos, junto al resto de los asistentes, de la mesa redonda moderada por Javier Moreno Luzón, catedrático de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos por la Universidad Complutense. En “Monarquía y democracia. Debates actuales” participaron Yolanda Gómez Sánchez, catedrática emérita de Derecho Constitucional y exdirectora del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales y Juan Francisco Fuentes Aragonés, catedrático de Historia Contemporánea de la Complutense y premio nacional de Historia 2025.

El Rey subrayó en su intervención que “la fuerza y el espíritu de la Transición continúan presentes en todos nosotros y es imprescindible conocerlos y tenerlos siempre en consideración para aplicarlos en nuestro quehacer diario”.

Por su parte, el rector de la URJC señaló “la importancia de realizar congresos como este que tratan sobre la historia de nuestro país y acercan las instituciones a la universidad y a la sociedad”. [5]

Abraham Duarte está casado y es padre de dos hijos. 

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[1] Vid.: Abraham Duarte, nuevo rector de la URJC, en la web de la citada Universidad del 7 de mayo de 2025.

 [2] Vid.: Silió, Elisa: La Universidad Rey Juan Carlos elige a Abraham Duarte como rector y rompe con la tradición conservadora del centro, en El País de 7 de mayo de 2025.

 [3] Vid.: Rodríguez, Víctor: El rector de la Universidad Rey Juan Carlos pide a Ayuso una mejor financiación en su toma de posesión, en El Periódico de España, de 16 de junio de 2025. Véase también La Razón, de 17 de junio: El rector de la URJC reclama apoyos económicos a Ayuso, y Madriddiario: Duarte toma posesión como rector de la URJC entre dardos a la financiación de las universidades públicas.

[4] Vid.: García Hémonnet:  El rector reivindica el `papel estratégico´ de la URJC , en su toma de posesión, en la web de la Universidad (https://www.urjc.es/todas-las-noticias-de-actualidad/9990-el-rector-reivindica-el-papel-estrategico-de-la-urjc).

 [5] Vid.: Web de la URJC, de 03/12/2025.