jueves, 5 de noviembre de 2026

LA DEFENSA DEL PATRIMONIO Y EL ORIGEN CRUZADISTA DE LOS FRATRES DE CÁCERES, EN LA FUNDACIÓN TATIANA


    La defensa del patrimonio y la cultura de la responsabilidad contraída, y el mito y realidad de los Fratres de Cáceres como institución cruzadista, centraron las dos primeras mesas redondas conmemorativas de los 40 años de la declaración de Cáceres como Ciudad Patrimonio de la Humanidad en 1986 por la UNESCO, organizadas por la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes (RAEX) y la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, que tuvieron lugar ayer noche en la sede del Palacio de los Golfines de Abajo.

EL PATRIMONIO COMO VALOR DE LA CIVILIZACIÓN

    En su primera ponencia, el académico de la RAEX, Jesús García Calderón, abordó el tema de la declaración de Cáceres desde el punto de vista de lo que significa por la Convención del Patrimonio Mundial y el valor de la civilización.


    Como defensor de la ley, el académico señaló que “el crimen más impune del mundo es la destrucción del patrimonio” y en este sentido se apoyó en la definición de los bienes culturales del profesor italiano Masssimo Severo, como valor de la civilización, y Günter Regel, para quien la destrucción del patrimonio “es un desgarro religioso”.

    Se refirió al patrimonio como “un estado permanente de génesis”, en el que “cada vez que lo miramos es como si lo viésemos por primera vez”, como un diálogo constante con el ciudadano que, en el caso de Cáceres es “un estado permanente sucesivo” por los continuos espacios que el caminante puede ver. Señaló que “el patrimonio pertenece a toda la humanidad como obra conjunta del hombre y de la naturaleza”.

    Aludió al origen de la Convención por la defensa realizada en torno a la conservación de los veintidós monumentos de Nubia (Egipto), a raíz de la construcción de la presa de Asuán, entre 1960 y 1970, que dio origen a la operación internacional para desmontar templos milenarios y evitar que quedaran sumergidos por el embalse, en la que participó España, que recibió a cambio el templo de Debod, en Madrid, por su colaboración en la salvación del patrimonio.

    Más adelante aludió a los antecedentes de la Convención Internacional del Patrimonio, por los daños de las inundaciones de Florencia y Venecia, de 1996. Defendió el valor de la responsabilidad, que es necesario integrar en los instrumentos jurídicos de la defensa del patrimonio, aludiendo a la reciente quema del Ayuntamiento de Limoges (Francia) o a los conflictos de identidad ocurridos en la destrucción del patrimonio en Sarajevo y Palmira, que rompen el valor de la civilización, y que el Convenio implica los supuestos de la conservación y el engrandecimiento.

    Finalmente, García Calderón se refirió a los riesgos de la declaración de 1986 de Cáceres como Ciudad Patrimonio, que solo protege la legislación nacional. Defendió el derecho al futuro de la ciudad turística y al entorno natural, sin impedir su desarrollo, y la necesidad de la cultura de la responsabilidad en su defensa.

LOS FRATRES DE CÁCERES, MITO Y REALIDAD

El catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Extremadura, Francisco García Fitz, habló sobre los Fratres de Cáceres como mito y realidad de una institución cruzadista, a la luz de los documentos históricos, de las interpretaciones y leyendas.


Se remontó a la bula del papa Urbano II, de 1095, que predicó la “peregrinación armada” (no cruzada) para liberar los Santos Lugares, que dio lugar a la formación de los estados latinos en Tierra Santa, robados a los musulmanes, y de la que surgieron la Órdenes Militares del Temple y del Hospital de Jerusalén y, más tarde, las Órdenes Militares de Santiago, Calatrava y Alcántara.

Los Fratres de Cáceres fue una milicia de caballeros, que surge en diciembre de 1170, como cofradía militar que vincula la actividad militar con el sustento religioso, pero que no eran monjes ni tenían votos, sino laicos, que dieron origen a la Orden de Santiago, de la que Cáceres fue cuna con el primer maestre y fundador, Pedro Fernández.

“Todo lo demás es la historia de los 40 de Cáceres (10/03/1173), en que los almohades toman la ciudad y los 40 fueron degollados en la Torre de Bujaco o en la de Espaderos, en una defensa heroica en defensa de la Cristiandad”. La difusión del relato fue extraordinaria, aunque se produjeron varios siglos de silencio en torno a ellos.

En 1174, el califa almohade tomó diversas localidades extremeñas, pero no hay referencia a Cáceres. Subrayó que “no había testimonios, pero sí referencias a la defensa heroica y martirial (durante seis meses) de la ciudad, en la que “los 40” se sacrificaron por los demás. Solo el papa Alejandro III, el 10/03/1173, habla en una bula del mundo ibérico, pero no se refiere a Los Fratres, en una fecha dedicada a los 40 soldados de Sebaste (Armenia), sacrificados por los romanos.

En 1915, Publio Hurtado se refiere a Los Fratres como la milicia que defendió la ciudad el siglo XII y a su martirio tras negarse a rendir la torre defensiva ante el califa Abu Jacub Yusuf.

La leyenda forma parte de la historia de Cáceres, de su patrimonio cultural y emotivo, que permite explicar la tradición, aun con errores.

Al comienzo del acto, el presidente de la Fundación Tatiana, Teodoro Sánchez Ávila, dio la bienvenida a los asistentes y la directora de la RAEX, María del Mar Lozano, explicó la finalidad de las mesas redondas que pretenden transmitir la investigación histórica de Extremadura, América y Portugal con académicos y expertos en las materias objeto de las mesas redondas.


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