La cuna condiciona
Pero no determina
Tu ascendiente de corona
Ni tu trabajo de heroína.
Con tus pequeños detalles
Haces la vida agradable
Y en tu voz de autoafirmación
Trocas región por nación.
La calidad de vida es tu sino
Que se alza como aspiración
Que trunca la ilusión
De tanta gente sin destino.
Estrechas con mano flexible
La sonrisa de tus paisanos
Como argumento sensible
De quienes un día fueron proscritos.
La autonomía es una posibilidad
Tu cercanía, la mejor arenga
De un discurso sin ampulosidad
De tu autoridad sin realenga.
Guillermo de Olivenza
Que en Extremadura naciste
Y en Córdoba te hiciste
Para volver sin vergüenza.
A tu Extremadura soñada
De tus pueblos queridos
Con tu enseña afortunada
Correspondida en amores desprendidos.
Un pueblo entero junto a ti reunido
Un partido obrero por ti liderado
Serán tus mejores defensores
De tus luengos proyectos y latidos.
Ni María Luisa, tu dueña,
Ni tus adolescentes alientan
Los corazones que se adueñan
Del vigor que te sustentan.
Ni las críticas feroces
De quienes no reconocen
El sabor de la derrota
Ni la pluralidad de opiniones.
Un año de Presidente
De la Extremadura que en ti siente
La sangre que corre por tus venas
Tu pasión silenciosa, incandescente.
La dignidad que nos insufló Ibarra
El orgullo de pertenencia a Extremadura
El aliento que nos insufla tu garra
La esperanza que en ti es obradura.
Presidente hace un año de la Junta
Y de la Comunidad de Extremadura.
Por tu voluntad de forjadura
Y de un pueblo todo donosura.
Tu compromiso con los olvidados
Será la mejor recompensa
A quien vacía su despensa
Para hacer feliz a los marginados.
Guillermo con vara de mando
Tuyo es el futuro, nuestra libertad.
Sin ti no hay mayor comando
Que nos libere de nuestra complejidad.
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viernes, 27 de junio de 2008
jueves, 29 de mayo de 2008
Oda al capitán Fernández
Capitán de la fiel Infantería
Mecenas de escritores sin voz
Adalid de la libertad expresiva
Padrino de soldados sin hoz.
Nadie sin conocerle creyera
Que por su madre dejó el uniforme
Que por la libertad dejó sin dejar su bandera
E izó otra bandera que todo el mundo asumiera.
Capitán de fatigas sin desmayo
Periodista sin enseña por bandera
Que mira sin mirar de soslayo
Y asume Extremadura por bandera.
España era tu fiel destino
Que fijara su esplendor de mozo
Extremadura fue con todo tino
Tus ansias juveniles de alborozo.
¡Oh, capitán, mi capitán!
No mires de reojo
Las miradas de enojo
Las voces que te asedien
Las críticas que envilecen
Las negativas de los sin ojo.
Capitán de bandera
Solo tu bandera de España
La nuestra de Extremadura
Emerge en el páramo
De la soledad sin enseña
De la orfandad por desventura.
España es nuestra bandera
Extremaduraaldía la enseña
Bandera de Extremadura
España por toda bandera.
sábado, 26 de abril de 2008
Oda a una alcaldesa
Elia María emotiva
Del Valle tu madreperla
Voluntaria cautiva
De Plasencia, su perla.
Expresiva en el gesto
De Elías variante
En cruce de contexto
Y obstinación perseverante.
Elia, orlada de blanco
Sin papeles en su discurso
Azote de sus flancos
Venial denuedo en su concurso.
De blanco su semblante
Cortinas de negro radiante
Que abren su diestra anhelante
Ante una Plasencia expectante.
Senadora y alcaldesa
De la ciudad dadivosa
Ella, su primera señora
Primor de su plaza en turquesa.
Alta como una espiga
Valiente en plaza expresiva
De horizontes tan anchos
Que su mirada no agavilla.
Plasencia es ella,
Dominio y señora
Presente y futuro
Cuyo destino atesora.
Contra tirios y troyanos
Lanza su palabra a los vientos
Que Plasencia es muy suya
Y alienta aires victorianos.
En primavera florida
Hubiste la vara de mando.
Da más luz a la amanecida
Capitana de tus comandos.
Elia valiente, María sufrida;
Blanco de miradas incandescentes
Barbero de la faz indefinida
Piloto de la ciudad placiente.
Del Valle tu madreperla
Voluntaria cautiva
De Plasencia, su perla.
Expresiva en el gesto
De Elías variante
En cruce de contexto
Y obstinación perseverante.
Elia, orlada de blanco
Sin papeles en su discurso
Azote de sus flancos
Venial denuedo en su concurso.
De blanco su semblante
Cortinas de negro radiante
Que abren su diestra anhelante
Ante una Plasencia expectante.
Senadora y alcaldesa
De la ciudad dadivosa
Ella, su primera señora
Primor de su plaza en turquesa.
Alta como una espiga
Valiente en plaza expresiva
De horizontes tan anchos
Que su mirada no agavilla.
Plasencia es ella,
Dominio y señora
Presente y futuro
Cuyo destino atesora.
Contra tirios y troyanos
Lanza su palabra a los vientos
Que Plasencia es muy suya
Y alienta aires victorianos.
En primavera florida
Hubiste la vara de mando.
Da más luz a la amanecida
Capitana de tus comandos.
Elia valiente, María sufrida;
Blanco de miradas incandescentes
Barbero de la faz indefinida
Piloto de la ciudad placiente.
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