martes, 17 de febrero de 2026

LA CONSTITUCIÓN DE 1978 CUMPLE 48 AÑOS, LA CARTA MAGNA MÁS LONGEVA DE ESPAÑA


El rey Juan Carlos sanciona la Constitución en 1978 ante el presidente de las Cortes Constituyentes, Hernández Gil

    Bajo el título “La Constitución Española de 1978: Nuestra Constitución más longeva”, el Congreso de los Diputados acoge a mediodía de hoy un acto institucional presidido por los Reyes de España para celebrar que la actual Carta Magna se ha convertido en la más longeva de nuestro país.           

    Promulgada hace 47 años, ha superado ya a la de 1876, el texto impulsado por Antonio Cánovas del Castillo, que sirvió de pilar para el período de la Restauración. Por sus características, el texto constitucional español se enmarca en el constitucionalismo posterior a la II Guerra Mundial, al que pertenecen, entre otros, la Constitución italiana de 1947 y la Ley Fundamental de Bonn de 1949.

    El 15 de junio de 1977 se celebraron en España las primeras elecciones democráticas después del franquismo. El Congreso y el Senado que de ellas surgieron se convirtieron en Cortes Constituyentes,

    Entre julio de 1977 y diciembre de 1978 se elaboró la Constitución. La ponencia, formada por siete diputados, conocidos como padres de la Constitución, redactó un anteproyecto que luego fue debatido, enmendado y aprobado en Comisión y Pleno por ambas Cámaras. Las discrepancias entre ambos textos fueron resueltas por una comisión mixta de diputados y senadores, que acordaron una última redacción, que fue debatida en sesión plenaria simultánea del Congreso y del Senado, quedando aprobado por una amplia mayoría el 31 de octubre de 1978. El texto fue validado en referéndum el 6 de diciembre de 1978. Más de quince millones de españoles votaron sí. Con una participación de casi el 70 por ciento, un 87,87 del total de votos emitidos fue favorable al nuevo texto constitucional.

    El rey Juan Carlos I sancionó y promulgó la Constitución en sesión de ambas Cámaras en el Congreso el 27 de diciembre de 1978, que fue publicada en el Boletín Oficial del Estado en todas las lenguas españolas el día 29 de diciembre, fecha de su entrada en vigor.

    La Constitución de 1978 ha sufrido tres reformas: la primera, en 1992, cuando se incluyó el sufragio pasivo de ciudadanos de la Unión Europea en las elecciones municipales. En 2011 se modificó el artículo 135, que pasó de tener dos apartados a seis, incorporando y desarrollando los principios de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera. La última reforma, de carácter social, se materializó en 2024 cuando la Constitución actualizó su terminología y reforzó los derechos de las personas con discapacidad.

    La Constitución de 1978 está a punto de convertirse en la más duradera de la historia española, al rebasar en tiempo de vigencia a la de 1876, impulsada por Antonio Cánovas de Castillo, que hasta ahora mantiene el récord con 47 años y 73 días; es decir, 17.239 días, cifra igualada por la actual hoy, 17 de febrero de 2026, si se cuenta desde su ratificación en el referéndum del 6 de diciembre de 1978, aunque su entrada en vigor se produjere el 29 del mismo mes y año.

    España ha tenido desde el siglo XIX diversas constituciones entre liberalismo y conservadurismo. Desde “La Pepa” (1812) ha registrado siete constituciones principales (1812, 1837, 1845, 1869, 1876, 1931 y 1978).

    La Constitución de 1812 (“La Pepa”) fue la primera constitución liberal española. Aprobada en Cádiz durante la Guerra de la Independencia, estableció la soberanía nacional, la monarquía constitucional y el sufragio universal masculino. En 1814 fue derogada por Fernando VII tras su regreso de Francia, donde permaneció cautivo por Napoleón Bonaparte en el castillo de Valençay. Tuvo un segundo período entre 1820-1823 (Trienio Liberal) y un tercero entre 1826-1837. Total, veinticinco años.

    El Estatuto Real de 1834 fue una carta otorgada, no una constitución formal, que limitaba el poder monárquico sin asumir la soberanía nacional. Fue derogado en 1836 tras el motín de La Granja (dos años).

    La Constitución de 1837 fue un texto de consenso moderadamente progresista, que buscaba estabilidad tras el Estatuto Real. Estuvo vigente hasta 1845. (Vigencia: trece años).

    La Constitución de 1845, durante el reinado de Isabel II, fue un texto conservador que reforzaba el poder de la Corona y limitaba el sufragio. Vigente hasta 1869 (24 años).

    La Constitución de 1869 fue fruto de la Revolución “La Gloriosa”. Reconoció amplios derechos y libertades. Estuvo vigente hasta 1873 (I República). Duración: cuatro años.

    Durante la I República Española (1873-1874) no se aprobó ninguna nueva Constitución. Hubo un intento de aprobar el Proyecto de Constitución Federal de 1873, redactado por Emilio Castelar y otros, que pretendía transformar España en una federación de Estados, que no se consolidó debido a la inestabilidad política.

    Constitución de 1876, de la Restauración, conservadora y flexible, permitió la alternancia de partidos. Monarquía constitucional de Alfonso XII. Vigente hasta 1923, tras la proclamación de la Dictadura de Primo de Rivera. Vigencia: 47 años.

    Constitución de 1931, de la II República. Introdujo el voto femenino, el divorcio y una amplia laicidad. Vigente hasta el final de la Guerra Civil en 1939 (ocho años).

    Constitución de 1978, la actual, basada en el consenso, define a España como un Estado social, democrático y de Derecho, con una monarquía parlamentaria. Vigente tras 48 años.


SIMILITUDES ENTRE LOS CARNAVALES DE TLAXCALA Y BADAJOZ




El Carnaval de Tlaxcala, con sus espectaculares hue-hues (danzantes) es uno de los más simbólicos en el folclore de México. Surge en la época del encuentro entre el continente europeo y americano, en los siglos XVII y XVIII, fruto de la sátira de los pueblos nativos y la influencia española, según informa Extremestiza, de la Fundación Extremeña de la Cultura.

Los tlaxcaltecas crearon los bailes y la música de este carnaval, imitándolas fiestas que celebraban los españoles llegados a América y recreando los atuendos que vestían, Desde entonces se continúa desarrollando esta peculiar fiesta en la que reina la ironía, acontecimiento reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado de Tlaxcala.

En esta orilla, en Extremadura, el Carnaval de Badajoz es uno de los más señalados, populares y participativos de los que se celebran en España, que cuenta con la declaración de Fiesta de Interés Turístico Internacional.

Ambos carnavales, según Extremúsica, comparten similares características en cuestiones de estética, organización en grupos, contribución popular en la elaboración de máscaras, elementos y trajes, así como el protagonismo constante de bailes y música, durante los días que transcurre la fiesta.

El elemento común que mejor identifica ambas celebraciones lo constituyen los hue-hues y las comparsas, que danzan y desfilan en México y Extremadura mostrando cada año espectaculares trajes; disfraces adornados con todo tipo de detalles, sorprendentes penachos y gorros, confeccionados con filigranas, lentejuelas, plumas…

Extremestiza ha hermanado este año en la Feria Internacional de Turismo (FTUR), que se celebra en Madrid, ambos carnavales, contando con una delegación mixta conformada por integrantes de comparsas de Badajoz y hue-hues de Tlaxcala, agrupaciones que juntas se mimetizan de puro mestizaje, color, creatividad y sátira social. 


sábado, 14 de febrero de 2026

ADIÓS A LA MAGISTRADA EXTREMEÑA ÁNGELA MURILLO, PIONERA EN LA JUDICATURA ESPAÑOLA


No hacía ni dos años de su jubilación (septiembre de 2024). La magistrada extremeña de la Audiencia Nacional Ángela Murillo (Almendralejo, Badajoz, 13/09/1952; Madrid, 13/02/2026), una de las figuras más singulares y controvertidas de la judicatura española por su lucha contra la organización terrorista ETA, que la amenazó de muerte, y por su papel pionero en la judicatura española, falleció ayer en su residencia madrileña.  Se había jubilado a los 72 años, tras 33 años en la Audiencia Nacional y 42 de carrera, 31 de ellos en el tribunal al que dedicó su vida y en el que terminó como presidenta de la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, la primera mujer de la historia en conseguirlo.


Murillo fue, además, la primera mujer en formar parte de la Sala de lo Penal, elegida por la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) el 15/04/2008. Ingresó en la Audiencia Nacional quince años antes, en la que fue ponente de juicios como el `caso Nécora´, el clan de los Charlines o en las vistas contra la célula de Al Queda en España o la organización EKIN.


Tras ganar las oposiciones a la Carrera Judicial, ejerció la judicatura en Lora del Río (Sevilla) con 25 años. Pasó después por Vélez Málaga, Onteniente, San Sebastián y Valencia. Fue inspectora delegada del Consejo General del Poder Judicial y, en 1977, magistrada en la Audiencia Nacional, sección de lo Penal y presidenta de la Sala.


Trabajadora infatigable, ha pasado a la historia por aceptar las pruebas que se proponen para el juicio oral, como cuando contestó a la petición de un abogado de si podía dar agua a su defendido y le contestó: “Por mí como si bebe vino”, dando a entender con ello que la función del letrado en el juicio oral es luchar para lograr una sentencia de acuerdo con sus conclusiones. Fue la respuesta a la abogada de Otegi, en huelga de hambre, sobre si podía beber… Asimismo, los juristas han destacado de ella su facilidad para aceptar las pruebas que se proponen para el juicio oral, sin rechazar pruebas periciales o testificales, por numerosas que fueren, salvaguardando el derecho de las defensas, de acusadores o acusados.


Sin embargo, su firmeza en la aplicación de la justicia le llevaron a excederse en ocasiones al formular prejuicios que invalidaron sus sentencias. Así, en 2018, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó que la magistrada no debió volver a juzgar a Arnaldo Otegi por sus comentarios despectivos durante un juicio y haber permitido que le juzgara después por tratar de restaurar la ilegalizada Batasuna. El Tribunal Supremo, por otro lado, anuló la condena de dos años de cárcel que le impuso la Sala que presidía por homenajear a un preso de ETA.


El Supremo ordenó repetir el juicio con un nuevo tribunal al estimar que se “prejuzgó” su culpabilidad al preguntar la magistrada si condenaba la violencia de ETA. La vista se celebró de nuevo y fue absuelto. “No voy a contestar”, respondió el dirigente `abertzale´. A lo que Murillo respondió: “Ya sabía yo que no iba a responder”, y Otegi replicó: “Y yo que iba a hacerla” (la pregunta).



En otro juicio, tras escuchar el testimonio de la viuda del concejal de UPN en Leitza (Navarra), José Javier Múgica, sobre el asesinato de su marido en 2011, la magistrada no pudo evitar la exclamación, ante la indiferencia mostrada por los acusados: “¡Pobre mujer! ¡Y encima se ríen estos cabrones…!”, al ver la reacción de “Txapote” y otros tres acusados, sin percatarse de que tenía abierto el micrófono. Renunció para no “causar perjuicio alguno” a la causa, aunque reconoció que su expresión fue “ciertamente desafortunada”, si bien su imparcialidad se mantenía “inalterada”.


A la etarra Idoia Mendizábal, en otra causa, le espetó: "¡Que no está usted en un bar, señora… Que se siente normal”, cuando la acusada puso los pies encima del banquillo…


El odio de ETA hacia ella iba más allá de sus ocasionales exabruptos: en 1997 se descubrió que la jueza figuraba entre los objetivos de asesinato planificados por la banda terrorista, un asesinato que se desbarató solo tres días antes de la fecha prevista.


Murillo fue una mujer de gran ternura. Se sobrepuso a la grave enfermedad de su pareja, que terminó falleciendo, y sacaba tiempo entre juicios y sus visitas al hospital para acercar refrescos a las prostitutas de la Casa de Campo para llevarles unos refrescos que les aliviaran del calor, que adquiría en las máquinas de la sede del tribunal.


Cuando volvía a su ciudad natal, Almendralejo, siempre lo hacía con escoltas que le guardaban las espaldas. En una ocasión, tras entrar en una tienda de ropa, les mandó a la puerta para que no fueran testigos de lo que iba a comprar: cosas de mujeres.