lunes, 30 de marzo de 2026

LA HUELLA DEL DIVINO MORALES EN CÁCERES


Retablo de la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, en Arroyo de la Luz

    Luis de Morales (Badajoz, 1510; c. 1586) surge en el panorama extremeño como una figura renovadora del ambiente artístico heredado de la etapa bajomedieval. Conocido como “El Divino”, fue uno de los artistas más importantes del Renacimiento. Su importancia radica en la capacidad para expresar la devoción religiosa de manera personal y conmovedora. Su obra tuvo una enorme relevancia en el contexto de la Contrarreforma, movimiento religioso y cultural impulsado por la Iglesia Católica en respuesta a la reforma protestante. Una de las características más destacadas de su pintura y que lo vincula a aquella es su enfoque en el sufrimiento y la pasión de Cristo. Sus obras no solo contribuyeron a la expansión de la pintura religiosa en la península, sino que se alinearon con los principios de la Contrarreforma.

    Contextualizar su trabajo dentro del panorama histórico, social y cultural de la provincia de Cáceres, es, según los autores, el objetivo del libro que acaba de aparecer: Luis de Morales en Cáceres. La huella del Divino en la pintura, obra del doctor en Historia del Arte y cronista de Trujillo, José Antonio Ramos, y del graduado en Historia y Patrimonio Histórico, Álvaro Vázquez Cabrera. [1]

    Las obras del retablo mayor de la iglesia de Barcarrota, en 1539, sería uno de sus primeros trabajos. Morales debió iniciar su aprendizaje en el arte de la pintura al amparo de los talleres castellanos de Toledo, Valladolid o Salamanca. En 1540 residía en Badajoz. No hay indicios de que viajase a Italia y algunos autores aseguran que aprendió el italianismo en el entorno de los pintores escurialenses a partir de 1574.

    Entre 1543-1540 tiene abierto taller en Badajoz. En 1539 concierta un retablo para la iglesia de Villar del Rey y otro para un convento de Alconchel. Entre 1546 y 1556, el pintor consolidó su estilo personal y comienza su éxito. La década de 1554 a 1563 es la de máxima producción: realiza trabajos para la iglesia del Hospital de la Concepción de Badajoz y la claraboya de la puerta de San Blas de la catedral pacense. Entre sus protectores y clientes estuvieron los obispos de la diócesis de Badajoz: Francisco de Navarra, Cristóbal de Rojas y, especialmente, San Juan de Ribera, a quien le hizo un retrato y le encargó numerosas tablas. Otro de sus mecenas fueron Antonio de Zúñiga y el obispo de Plasencia Gutierre de Vargas Carvajal.

    En la década de los 60, Morales ejecuta los retablos de Arroyo de la Luz, Alconchel y San Martín de Plasencia. El cabildo placentino le encarga la tasación de las vidrieras realizadas por el maestro Valdivieso para la catedral. Está enterrado en la iglesia del Hospital de la Antigua Piedad, frente a la catedral pacense, junto a su familia.

    Entre sus principales obras destacan los retablos de la iglesia de San Martín en Plasencia y el de Nuestra Señora de la Asunción de Arroyo de la Luz. La primera es una de las más antiguas de Plasencia, obra del siglo XIII, próxima a la Plaza Mayor. Las pinturas fueron encargadas a Luis de Morales y ejecutadas entre los años 1565 y 1570.  El retablo, realizado en madera de pino y nogal, tiene ocho tablas: la Natividad, la Visitación, la Anunciación, la Adoración de los Reyes Magos, la presentación en el templo, San Martín y el mendigo, San Jerónimo y el obispo Gutierre de Vargas y Carvajal.

    El retablo de Nuestra Señora de la Asunción de Arroyo de la Luz y su retablo fueron declarados Monumento Histórico Artístico Nacional en 1981. Esta fábrica eclesial es una de las obras extremeñas más importantes de finales del gótico. Fue construida entre el último cuarto del siglo XV y el primero del XVI. Entre 1563 y 1567, Morales realizó las pinturas, recibiendo 400 ducados por la última entrega. Un rótulo, bajo la escultura de San Gregorio Ostiense, reza: “Luis de Morales pintó las veinte tablas 1560-1563. Alonso Hipólito construyó el retablo a imágenes 1548-1560. Pedro de Aguirre lo doró y estofó 1560-1563. Francisco González Centero quitó el estofado y doró totalmente el retablo 1732. El Instituto de Restauración y Conservación de Madrid restauró las tablas, las imágenes y el retablo 1967-1975.” Las pinturas del retablo representan a San Juan, la infancia de Jesús, la pasión y muerte de Cristo, los profetas Ezequiel, Jeremías, Isaías y Daniel; los doce apóstoles están situados en las cuatro entrecalles, tres en cada una, así como los doctores occidentales: San Agustín, San Ambrosio, San Gregorio Magno y San Jerónimo. La calle central está ocupada por San Gregorio Ostiense, la Asunción de la Virgen, la Coronación de la Virgen. En el remate, un Calvario con Cristo en la Cruz y a los lados, San Juan y María. Las cuatro calles laterales están formadas por pinturas en tabla con escenas de Jesús y la Virgen. Las hornacinas son para los cuatro doctores de la Iglesia.

    Otras obras de Morales en la provincia son: la Virgen y los Santos Juanes, en la iglesia de Nuestra Señora de Rocamador (Valencia de Alcántara); las tablas de la iglesia parroquial de San Martín de Tours, en San Martín de Trevejo; las del Palacio de los Golfines de Arriba (colección particular en Cáceres); las del convento de San Benito e iglesia de Santa María de Almocóvar (Alcántara); la Virgen de la Rueca (colección particular, en Cáceres); La Piedad (colección particular, Cáceres); la Virgen de la Leche (iglesia de Santa María de Almocóvar (Alcántara); la Virgen con el Niño (colección particular, Cáceres).

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[1] Vid.: Ramos Rubio, José Antonio, y Vázquez Cabrera, Álvaro: Luis de Morales en Cáceres. La huella del Divino en la pintura, Diputación de Cáceres y Ayuntamiento de Arroyo de la Luz; prólogo de Carlos Caro Domínguez, alcalde de Arroyo de la Luz, 152 págs.


sábado, 28 de marzo de 2026

BARRIGA BRAVO SEÑALA LA “INDIFERENCIA INSTITUCIONAL” EXTREMEÑA HACIA EL LEGADO CON AMÉRICA


    El académico de número de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes (RAEX), José Julián Barriga Bravo, subrayó ayer el concepto de “visión crítica” para referirse a la indiferencia institucional con la que Extremadura ha tratado su propio legado histórico en relación con América.

    Barriga realizó esta afirmación en la conferencia que ha puesto punto final al ciclo “Visiones de Extremadura II”, desarrollado por la RAEX durante los viernes de este mes en su sede del Palacio de Lorenzana de Trujillo.

    En su intervención, titulada “Una visión crítica de la relación de Extremadura con América”, el académico señaló que “Extremadura no ha sabido relacionarse de manera objetiva, estratégica y eficiente con su legado americano, pese a que América constituye su principal patrimonio histórico. “Ningún otro territorio desempeñó un papel tan decisivo en el descubrimiento, la conquista y la colonización y, sin embargo, no hemos sido capaces de convertir esa herencia en un activo cultural, social y económico, y hoy pagamos las consecuencias de esa falta de perspectiva histórica y de ambición colectiva”.

    La empresa de España con América, indicó, fue una mezcla de luces y sombras, pero también uno de los hechos más innovadores de la historia, al dar nacimiento a una nueva sociedad mestiza y creadora, para referirse después a la “progresiva consolidación del mestizaje como un elemento de gran valor de cara al futuro, que debe entenderse como un argumento central para replantear las relaciones basado en la interacción, la mezcla y la construcción conjunta”.  Conocer mejor el pasado, con sus luces y sombras, puede servir como punto de partida para una relación más estrecha, cooperativa y constructiva de cara al futuro y, en este contexto, señaló que la ambición de convertir a Extremadura en el principal referente internacional en materia de estudios americanistas debe entenderse como un objetivo plenamente realizable.

    Al referirse a América en el imaginario histórico de Extremadura, Barriga Bravo partió de la idea de que la vinculación con América es tan decisiva y definitoria de la identidad extremeña que “Extremadura sin la conquista y los conquistadores se queda en nada; sería un territorio más de Castilla y León”, según la observación del profesor Mira Castellanos. A este respecto, hizo un recorrido histórico de cómo Extremadura y los extremeños se han posicionado en relación con su legado histórico a partir del hecho de la independencia de las repúblicas americanas, en el que América pasó a considerarse un espacio de memoria histórica, de recuerdo épico y de recuperación del orgullo regional.

    El fin de la Dictadura, la Transición y la consolidación de la democracia propiciaron en Extremadura una revisión de su pasado desde planteamientos históricos y culturales más rigurosos y académicos, en el que la conmemoración del V Centenario del Descubrimiento de América adquirió una relevancia singular, debido al protagonismo que la región desempeñó en los procesos vinculados a la expansión española en el continente americano. Recordó el conferenciante el programa Enclave 92 y el pabellón extremeño en la Exposición Universal de Sevilla 92, que situaron el debate sobre el legado hispanoamericano en un ámbito académico, orientado al establecimiento de relaciones constructivas con el mundo hispano, así como el Centro Extremeño de Estudios y Cooperación con Iberoamérica (CEXECI) que, con su integración en la Fundación Academia Europea de Yuste, cerró su etapa con los logros parciales y contactos útiles.

    En la situación actual, significó el cambio de rumbo de la actual Junta de Extremadura con el programa Extremestiza, concebido como plataforma de encuentro entre investigadores, creadores y ciudadanos de ambos lados del Atlántico; el fortalecimiento de los programas de investigación promovidos por la Fundación Academia Europea e Iberoamericana de Yuste; pero se refirió a la dispersión de los proyectos y a la necesidad de políticas más integradoras y ambiciosas. Aludió, en este sentido, a la Universidad de Extremadura, a las iniciativas surgidas de la sociedad civil y a la RAEX, obligada por su Estatutos a proyectar la vinculación de la región con América y criticó el hecho de que la primera institución no cuente con departamento específico de Historia de América desde su creación.


viernes, 27 de marzo de 2026

EXTREMADURA CELEBRA EN TRUJILLO EL SEGUNDO VIAJE DE PIZARRO A PERÚ


Victoria Bazaga, consejera de Cultura

La consejera de Cultura, Turismo, Jóvenes y Deportes en funciones de la Junta de Extremadura, Victoria Bazaga, reivindicó ayer en Trujillo el valor del legado histórico compartido entre Extremadura y América durante la inauguración del encuentro que ha conmemorado los quinientos años del segundo viaje de Francisco Pizarro a Perú.

    Bazaga, según informa la Junta de Extremadura en su web, destacó que, con este hito, Extremadura celebra cinco siglos de hermanamiento, de vínculo y de historia compartida, fruto de un proceso complejo que dio lugar al encuentro entre cultural. La consejera señaló que el segundo viaje de Pizarro supuso un punto de inflexión decisivo al consolidar el contacto entre dos mundos y abrir un proceso de mestizaje que sigue presente en ámbitos como la lengua, la cultura, la gastronomía o las tradiciones.

    El acto, celebrado en el Palacio de la Conquista de Trujillo, ha servido también para poner en valor este espacio como símbolo del mestizaje cultural entre Extremadura y Perú, así como el vínculo histórico que une a ambas regiones desde hace cinco siglos, que sigue vigente a través de un “viaje de ida y vuelta” que se materializa en la cooperación cultural, el intercambio académico y el diálogo institucional.

    La consejera ha enmarcado el encuentro dentro de la estrategia Extremestiza impulsada por el gobierno de la presidenta María Guardiola, iniciativa que busca investigar, difundir y poner en valor las conexiones históricas con América desde una mirada multidisciplinar.

    El encuentro, organizado por la Fundación Extremeña de la Cultura de la Junta de Extremadura, incluyó ponencias de expertos internacionales, así como la interpretación de música mestiza de los siglos XVI al XVIII.

    A la jornada asistieron, además de la consejera y la alcaldesa de Trujillo, el vicepresidente de la Fundación Casa de Albayda y de la Conquista; Estanislao Pérez de Herrasti; Luis Martín, director de Prolima; Fabiola Morales, teniente de alcalde de la municipalidad de Lima; Arturo Chipoco, cónsul general de Perú en Madrid; Marco Alvarado, jefe de Cancillería de la Embajada de Perú en España, además de investigadores de la Universidad de Extremadura y de la Sociedad Geográfica Española.