viernes, 31 de julio de 2026

ALEJANDRO LERROUX, PRESIDENTE DE LA II REPÚBLICA, CIUDADANO DE HONOR DE MÉRIDA


El Ayuntamiento de Mérida, bajo la presidencia de su titular, Asensio Masegosa Álvarez, en la sesión celebrada el día 14 de noviembre de 1934, reunido en sesión ordinaria al objeto de celebrar la sesión supletoria de la ordinaria señalada para el día 12, “que no pudo celebrarse por falta de número”, acordó declarar con el voto unánime de todo el concejo, seguro de interpretar el sentir de todo el pueblo de Mérida,  al “ilustre hombre público don Alejandro Lerroux y García, presidente del Consejo de Ministros, ciudadano de honor de nuestra ciudad, por su actuación ininterrumpida durante más de cincuenta años en defensa de los ideales republicanos y al servicio de la nación y por la energía y acierto con la que últimamente, al frente del Gobierno, sacrificando su tranquilidad y reposo, ha hecho frente, hasta hacerlos fracasar, a la criminal intentona separatista de Cataluña y al formidable movimiento revolucionario de Asturias, que tantas lágrimas y ruina han traído a nuestra Patria”.

    Con esta iniciativa, el Ayuntamiento secundaba la del Ayuntamiento de Huelva, transmitida por conducto del de Badajoz, para que todos los de España rindan un testimonio de cariño y respeto al ilustre hombre público. En la sesión del pleno celebrada el 5 de junio de 1935, bajo la presidencia del citado alcalde, el pleno acordó dar el nombre de la Plaza de Alejandro Lerroux “a la actual del Rastro, como homenaje merecido al insigne hombre público” [1].

    Alejandro Lerroux García (La Rambla, Córdoba, 1864; Madrid, 1949) fue un político español que militó desde joven en el republicanismo radical, como seguidor de Manuel Ruiz Zorrilla. Practicó un estilo periodístico demagógico y agresivo en las diversas publicaciones que dirigió (El País, El Progreso, El Intransigente y El Radical). Su discurso populista y radical, así como las diversas campañas contra los gobiernos de la Restauración, le hicieron muy popular en los medios obreros de Barcelona, que acabaron constituyendo la base de un electorado fiel.

    Fue elegido diputado por primera vez en 1901 y de nuevo en 1903 y 1905, en las candidaturas de la Unión Republicana, que había contribuido a formar con Nicolás Salmerón. La defección de este hacia la coalición Solidaridad Catalana en 1906 llevó a Lerroux hacia el Partido Republicano Radical (1908), encabezando la lucha contra el creciente nacionalismo catalán.

    Lerroux hubo de exiliarse en varias ocasiones; primero para escapar a la condena dictada por uno de sus artículos (1907) y, más tarde, huyendo de la represión gubernamental por la Semana Trágica de Barcelona (1909). De vuelta a España, aceptó entrar en la Conjunción Republicano-Socialista, con la que volvió a ser elegido diputado en 1910. Desde entonces se vio envuelto en una serie de escándalos y acusaciones de corrupción que le alejaron de su electorado barcelonés, hasta el punto de que hubo de cambiar de distrito, presentándose por Córdoba en 1914.

    Durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), su partido se vio debilitado por la escisión de los Radical-Socialistas de Marcelino Domingo (1939). No obstante, continuó en la política activa, participando en el comité revolucionario que preparó el derrocamiento de Alfonso XIII y la proclamación de la II República en 1931.

    Bajo el régimen republicano, Lerroux desempeñó un papel político de primera fila. Formó parte de la coalición de izquierdas que sostuvo las reformas del gobierno de Manuel Azaña durante el primer bienio (1931-1933), en el que participó personalmente como ministro de Estado (1931); pero fue derivando hacia posturas de derechas que le acercaron a la oposición, pasando en 1933-1936 a formar parte de la mayoría conservadora que accedió al poder. Fue tres veces presidente del Gobierno entre el 12 de septiembre de 1933 al 9 de octubre del mismo año y ocupó carteras ministeriales tan destacadas como las de ministro de Estado (14/04/1931-16/12/1931), de Guerra (16/11/1934-03/04/1935) y de nuevo de Estado (25/09/1935-29/19/1935).

    Fue diputado a Cortes por Barcelona (junio de 1901-enero de 1908 y junio de 1919 a 15/09/1923, 1905, 1907 y 1910; 1914 por Córdoba; 1916, 1919, 1920 y 1923 por Barcelona; por Madrid (julio de 1931 a octubre de 1933); 1931 por Cáceres [2], Huesca y Madrid; por Santa Cruz de Tenerife y Valencia y en 1933 por Madrid[3]

    Tras señalarse en la represión del intento de revolución obrera de 1934, Lerroux quedó de nuevo desacreditado ante la opinión pública por el escándalo del estraperlo (un caso de corrupción ligado al negocio del juego), que acabó de romper su alianza con la derecha y deteriorar incluso su posición dentro del partido. En las elecciones de 1936 ni siquiera salió elegido diputado y, cuando aquel mismo año estalló la Guerra Civil (1936-1939) prefirió ponerse a salvo en Portugal, regresando a España en 1937.

ARRENDADOR DEL BALNEARIO DE BAÑOS DE MONTEMAYOR

Además de ser diputado por Cáceres, Lerroux mantuvo una relación directa con la provincia cacereña, ya que en 1920 consiguió hacerse con el arrendamiento del balneario de Baños de Montemayor. Desde hacía algunos años, el ayuntamiento le había otorgado la concesión de la explotación de su famoso balneario y del Gran Hotel adjunto, que había conseguido por una renta anual de 65.000 pesetas durante 75 años, según formalizaron en escritura en la notaría de Hervás. Antes, tuvo que ser sometida a votación de todo el pueblo en las instalaciones del balneario, recibiendo 304 votos a favor y 18 en contra. Para sellar el acuerdo, Lerroux ofreció un copioso almuerzo a 60 comensales en el mítico hotel Eloy, que aún existe al pie de la carretera. Hubo rifas de mantones, juguetes para los niños y vales para que los más pobres adquirieran carne, aceite y pan en los comercios locales. [4]

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[1] Vid.: Archivo Histórico Municipal de Mérida (AHMM). Libro de actas municipales. No hay constancia alguna de que el Ayuntamiento de Mérida haya retirado dicho título a Alejandro Lerroux, ya que la medida formó parte de la revocación de honores dictada por corporaciones locales de la época durante la II República y el período de los cambios políticos de los años treinta. Diversos municipios españoles otorgaron distinciones a figuras políticas nacionales durante los años del gobierno radical, Partido Republicano Radical, al que perteneció el alcalde Asensio Masegosa Álvarez entre junio de 1934 a febrero de 1936; pero con la llegada del Frente Popular se procedió de manera generalizada a retirar estos nombramientos honoríficos.

 [2] BOP de Cáceres número 91 de 20 de abril de 1936.

[3] Fernández, Tomás y Tamaro, Elena: Biografía de Alejandro Lerroux. Barcelona, España: Editorial Biografías y Vidas, 2004. Website: (https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/6712/Alejandro%20Lerroux)


jueves, 30 de julio de 2026

MANUEL DÍAZ LÓPEZ, EL PASADO RECUPERADO DE PLASENCIA

  


    “Una mirada al pasado recuperado” fue el título de la exposición del legado de un placentino de nacimiento y devoción, expuesta en la Sala Hebraica del Centro Cultural  “Las Claras” el pasado mes de mayo, gracias a la donación efectuada por su ahijado y heredero, Miguel Martín y Cajal, al Archivo Histórico Municipal, y puesta en valor por el esmero de clasificación y documentación realizados por la exarchivera Esther Sánchez Calle y la actual, María Jesús Cámara, en colaboración con la Concejalía de Cultura.

PERITO, PROFESOR E INTENDENTE MERCANTIL

Manuel Díaz López (Plasencia, 09/08/1922; 07/03/2018), fallecido a los 95 años de edad, perito, profesor e intendente mercantil, fue una figura clave en la cultura placentina, que destacó por su defensa del patrimonio cultural como reconocido bibliófilo y coleccionista. El 17 de enero de 1957 ingresó mediante oposición en el Cuerpo Nacional de Depositarios de Fondos de Administración Local. En septiembre de 1957 fue nombrado interventor del Ayuntamiento de Coria. De septiembre de 1958 a julio de 1959 fue depositario de la Diputación Provincial de Cáceres y de enero de este último año a enero de 1962, depositario del Ayuntamiento de Cáceres. En 1962 fue nombrado depositario interino del Ayuntamiento de Plasencia y en 1967, depositario en propiedad del citado Ayuntamiento hasta su jubilación, el 9 de agosto de 1987. Está inhumado en el cementerio municipal de Santa Teresa de Plasencia.

LA ASOCIACIÓN “PEDRO DE TREJO” Y LA UNIÓN DE COFRADÍAS

            En noviembre de 1949 fundó el Seminario de Estudios Placentinos. Y el 22 de abril de 1954, la Asociación Cultural “Pedro de Trejo”.  Su pariente, el maestro y poeta Álvaro Valverde, le recordaba de este modo: “Fue fundador y presidente durante cincuenta años de la Asociación Cultural Placentina “Pedro de Trejo”, nacida el 22 de abril de 1954, cuando veintisiete personas se reunieron en Junta General Constitutiva. Entre ellos, claro está, Díaz López. Antes, a finales de diciembre de 1941, desafiando la estricta legislación franquista, varios jóvenes con inquietudes culturales fundaron el denominado Grupo de Estudios Placentinos que, en noviembre de 1941, cambió el nombre por el de Seminario Placentino de Estudios Extremeños Pedro de Trejo, dependiendo orgánicamente del Seminario de igual nombre que por entonces existía en la Universidad salmantina”.

            Su tío Paco Valverde, sucesor al frente de la Asociación Cultural “Pedro de Trejo”, de la que es presidente honorario, recordaba así a don Manuel Díaz López: “En los años 50 del pasado siglo ya era yo miembro infantil de la Asociación Cultural Placentina Pedro de Trejo, donde comenzó mi amistad con su presidente y fundador, don Manuel Díaz López, persona muy amena contando historias que conocía bien de Plasencia y de Extremadura… Su amplia biblioteca personal, con pilas de libros por doquier que no cabían en los estantes, era el lugar propicio para entablar largas conversaciones al tiempo que hojeaba libros extremeños… Posteriormente y ya adolescente, nuestro trato pasó también a la calle, concretamente a los soportales de la Plaza Mayor, donde de manera peripatética nos daban las dos y las tres de la madrugada hablando de historias placentinas y de los libros que las contenían. Aquel ambiente me animó a coleccionar libros sobre Plasencia y Extremadura…”

            En una carta publicada en un diario regional, el mismo autor señalaba: “Si de algo se sentía él orgulloso era de ser placentino. Lector, estudioso, investigador, tertuliano, lo sabía todo sobre Plasencia… Todo el esfuerzo y dedicación en su tiempo libre al estudio, divulgación y conservación del patrimonio cultural de Plasencia, no le restó energía para intervenir en la Semana Santa y sus Cofradías. Creó la Unión de Cofradías que dio un fuerte impulso a las Semanas Santas de la década de los años sesenta del siglo pasado… Su abuelo, alcalde que recibió a la infanta Isabel “la Chata”, y tantas y tantas historias que se van con su memoria…”

            En junio de 1955, Díaz López publicaba un artículo en el semanario “Cáceres” en el que justifica la razón de su creación y objetivos: “Plasencia cuenta con algunas agrupaciones de tipo recreativo, deportivo, musical, folklórico, taurino y religioso, pero se echaba de menos una sociedad que persiguiese como fin, además del esparcimiento de sus socios, el formar a éstos culturalmente, desarrollando una labor de placentinismo y llamando la atención de aquellas cuestiones que pudieran interesar a nuestra querida ciudad. Este vacío es el que ha venido a llenar la Asociación Cultural Placentina “Pedro de Trejo”…,  poniéndose al servicio de la cultura patria y de Plasencia.”

EL NOMBRE DE “PEDRO DE TREJO”

            El 11 de enero de 1950 tuvo lugar la octava reunión de la Asociación Cultural Placentina, según una información publicada por el semanario “Cáceres”. En ella se decía que “el Seminario placentino de Estudios Extremeños Pedro de Trejo, correspondiente al fundado en la Universidad de Salamanca por el ilustre catedrático de la misma don Francisco Elías de Tejada y Spínola, está integrado por don Francisco Fernández Serrano, don Manuel Díaz López, don Jaime Peña, don Manuel Díaz López, don Florencio García Carrasco, don Manuel Ovejero Morales, don Antonio Sánchez Paredes, don Jesús Durán, don José Morcillo, don Miguel Cantero, don José Vizcaíno y don Álvaro Espinosa”.

            En aquella reunión, don Manuel Díaz López propuso que se denominara al Seminario “Pedro de Trejo”, en recuerdo del olvidado escritor placentino del siglo XVI, “tenido hoy también como el primer poeta mejicano de nombre conocido, ya que marchó a Indias y allí debió consumir sus días. La proposición fue aceptada tras una pequeña deliberación en torno a nuestras glorias literarias”.

EL LEGADO DE UN PLACENTINO

El legado abarca más de 500 años de la historia de la ciudad y reúne libros, documentos, fotografías y objetos vinculados a la historia cotidiana e institucional de la misma. En catorce vitrinas, dividas por áreas temáticas, se abordaba la vida e historia de ese hombre y su historia familiar, las joyas documentadas de su biblioteca, su vinculación con la historia cultural y religiosa de la ciudad, la asociación Pedro de Trejo, las cofradías, la publicidad, la prensa histórica y una amplia colección fotográfica.

Los documentos más importantes legados al Archivo Histórico Municipal de Plasencia de su pertenencia son, entre otros: el manuscrito del regidor Tomás del Barco y Villalobos (1780), el manuscrito de los Ramos de Collazos (1738-1800), las crónicas de San Epitacio (1646), la vida y heroicos hechos del Excelentísimo y Venerable Señor don Diego de Arce Reynoso, obispo de Tuy, de Ávila y Plasencia, inquisidor general y del Consejo de Estado (1695); el Proprium Sanctorum de San Jerónimo (1744), fotografías de finales del siglo XIX y prensa placentina desde 1821.

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Bibliografía consultada: Archivo Histórico Municipal de Plasencia (AHMP); blog de Álvaro Valverde: Manuel Díaz López, i. m., de 19/03/2018; Paco Valverde: Desde la Torre Lucía: “La Torre Lucía del libro”, en la revista “Grada”, de 15/04/2022; Paco Valverde: “Don Manuel Díaz López”, en el diario Extremadura, de 18/03/2018; Manuel Díaz López: La Asociación C. Placentina “Pedro de Trejo, en el semanario Cáceres, de 6 de junio de 1955, pág. 3; “Octava reunión del Seminario Placentino Pedro de Trejo”, en el semanario “Cáceres”, de 16 de enero de 1950.


FALLECE EL MAESTRO Y ESCRITOR JUAN JOSÉ POBLADOR

    

El maestro y escritor Juan José Poblador (Valencia de Alcántara, 1930) ha fallecido a los 96 años de edad tras una larga vida dedicada a la enseñanza y la literatura, repartida entre Badajoz y Conil de la Frontera (Cádiz), ciudad a la que se trasladó a los 30 años.

    Considerado como una de las figuras más destacadas de la vida cultural de Extremadura de los 50 y 60, fue maestro de profesión y autor de numerosos cuentos publicados en el diario “Hoy”.

    Su produción literaria más destacada son dos novelas de temática social: “Pensión” (Premio Elisenda de Moncada 1957), reeditada por la Editora Regional de Extremadura en 2002, y “Canal” (finalista del Ciudad de Sevilla en 1961), además de “Conil de la Frontera. Boceto para una historia”, de 1983. Era también autor del escrito autobiográfico “Diario de un carca”.

    A pesar de que residió en Conil de la Frontera, consideraba Badajoz como su casa, pues allí creció, dio su primer beso, bebió su primer vino y escribió su primera novela.

    Fue pregonero del Carnaval de Badajoz en dos ocasiones: la primera en 1981 y la segunda en 2005, junto a Francisco Delgado (Paco “el Cerillo”).

    En una entrevista concedida al periodista Antonio Armero en agosto de 2017, confesaba: “Estoy en Conil y me paso todo el día hablando de Extremadura y, cuando estoy en Badajoz, me paso todo el día hablando de Conil” y añadía: “Estaba de maestro en Badajoz, en San Roque, dando clases de lengua y los sábados nos juntábamos los profesores a tomar unas cervezas. Teníamos una lista con todos los municipios de España en los que había plazas vacantes y yo elegí la Costa Brava porque quería irme a un pueblo con mar; pero un compañero me dijo: Pero, hombre, añade Conil. Le hice caso y al final elegí Madrid, San Sebastián, Conil y la Costa Brava. Y le mandaron allí en el curso 62-63.” Y hacía un paralelismo entre la vida de su padre, nacido en Logrosán y casado con una gaditana de Facinas, un pueblo de 1.300 habitantes dependiente de Tarifa.

    Él también halló en Conil a su mujer y allí pasó el resto de su vida.

    El académico y escritor extremeño Manuel Pecellín Lancharro le dedicó ayer un obituario en el diario “Hoy” (véase: https://www.hoy.es/opinion/manuel-pecellin-lancharro-memoria-juan-jose-poblador-20260729201532-nt.html).

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Bibliografía consultada: Blog de Pedro, Pecalmo; entrevista de Antonio J. Armero en el diario “Hoy”, de 27/08/2017; y Pecellín Lancharro, Manuel: Memoria de Juan José Poblador”, en el diario Hoy de 29/07/2026. (https://www.hoy.es/opinion/manuel-pecellin-lancharro-memoria-juan-jose-poblador-20260729201532-nt.html).