jueves, 6 de agosto de 2026

“ZARZA LA MAYOR. MEMORIA HISTÓRICA Y PAISAJE DE UN PUEBLO FRONTERIZO”


Fachada antigua Real Fábrica de la Seda de Zarza la Mayor

    No solo como “una aportación al conocimiento académico, sino también como una herramienta fundamental para la valorización del patrimonio cultural y para el fortalecimiento de la identidad cultural” califica el alcalde de Zarza la Mayor, Félix Bayón Lillo, el libro que, bajo este título, acaba de ver la luz, original de Emilio Arroyo Bermejo, maestro, escritor, investigador cultural y cronista oficial de la localidad, y José Antonio Ramos Rubio, académico correspondiente de la Real Academia de la Historia y de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes y cronista oficial de Trujillo. [1]      

    Zarza la Mayor es un municipio de la provincia de Cáceres, situado al oeste de la Comunidad Autónoma de Extremadura, en la comarca agraria del Valle del Alagón, que mantiene una situación geoestratégica próxima a la frontera con Portugal, lo que ha influido tanto en su desarrollo histórico como en su estructura territorial y ecológica.

PASADO HISTÓRICO

    La obra explora el legado prehistórico de la localidad, con especial énfasis en la cultura vetona. A través de la arqueología y los restos monumentales, como los castros vetones, se reconstruye la vida de los habitantes de la región antes de la llegada de las grandes civilizaciones mediterráneas. Los dólmenes de la zona son especialmente significativos no solo por su antigüedad, sino también por su calidad y estado de conservación. La localidad sufrió una romanización completa y profunda, formó parte del Imperio desde el 187 a. C. y, aunque no fue una gran urbe, sí lo fue de la red de caminos y colonias que se extendían por Lusitania. La invasión musulmana en la Península Ibérica tuvo su influencia durante los siglos VIII y IX, en que el territorio pasó a formar parte del dominio musulmán, lo que supuso un cambio radical en la estructura política, social y cultural de la región. En este contexto se construyeron diversas fortalezas para asegurar el control del territorio y defenderse de las incursiones cristianas.
    
    Entre las fortificaciones más destacadas se encuentra el castillo de Peñafiel, que sirvió de refugio y punto de defensa clave durante la dominación musulmana.

    El libro se ocupa también del impacto de la Reconquista y el proceso de repoblación que tuvo lugar posteriormente. Tras la derrota de los musulmanes en la batalla de las Navas de Tolosa (1212), los reinos cristianos comenzaron a avanzar hacia el sur, y Zarza la Mayor fue repoblada por la Orden de Alcántara, una de las instituciones más importantes de la época. Su repoblación fue clave para el resurgimiento de la localidad.

    El siglo XVI es un período de esplendor para Zarza la Mayor, en el que el municipio experimenta un auge económico y social, marcado por su crecimiento, el comercio y la expansión de las infraestructuras. Sin embargo, el siglo XVII trajo consigo la crisis derivada de la Guerra de Restauración portuguesa (1640-1668).

PATRIMONIO CULTURAL

    En otro capítulo se aborda el patrimonio cultural, entre el que destaca la iglesia parroquial de San Andrés (segunda mitad del siglo XVI hasta la finalización de su imponente fachada en el XVII); las ermitas, como la de San Bautista, de arte barroco del XVII, declarada Monumento Histórico-Artístico en 1982; la de San Antonio Abad (Centro de Identidad La Encomienda de Peñafiel), dedicado a la difusión histórica de la Orden de Alcántara; la ermita de San Bartolomé, ejemplo de arquitectura religiosa rural de la Baja Edad Media en la región; la ermita de Nuestra Señora del Castillo; y la ermita de Nuestra Señora de Sequeros, del siglo XVI.
    
    El Rollo jurisdiccional, en la plaza de su nombre, con dos escudos heráldicos, elementos simbólicos del título de villazgo otorgado al pueblo en el siglo XV. Las cruces de término y cruceros, entre los que sobresalen el del cementerio municipal; el calvario, frente a la ermita de Nuestra Señora del Castillo: el crucero frente a la ermita de San Bartolomé: y el crucero de Salvatierra, a 1 kilómetro de la localidad.

    Otro capítulo aborda los cuatro castillos levantados durante la Reconquista, todos de dominación árabe, que reciben los nombres de Benavente, Hernán Centeno, Bernardo, Peña de fray Domingo y Racha-Rachel, y el más relevante, del siglo IX, conocido por el nombre de Peñafiel.

ARQUITECTURA CIVIL

    La arquitectura civil de Zarza la Mayor constituye un testimonio relevante de la evolución económica, social y urbana de la población, especialmente a partir de la Edad Moderna. Entre los edificios civiles conservados destaca de manera singular la Real Fábrica de Seda, industria que alcanzó una notable importancia económica durante el siglo XVIII. También destacan el hospital medieval como institución de beneficencia, en la actual calle Reverencia, de mediados del siglo XV. La Casa de la Encomienda es uno de los principales testimonios materiales de la implantación y gestión territorial de la Orden de Alcántara, además de la arquitectura doméstica y civil, varias casas elevadas de dos pisos, construidas con sillares.

FIESTAS POPULARES

    El último capítulo aborda las fiestas y tradiciones populares y el marco sociocultural de estas. Entre ellas sobresalen los Carnavales, la matanza tradicional (antes de Semana Santa); el Domingo de los Tiros, que se celebra el Domingo de Resurrección, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional por la Junta en junio pasado; el Domingo del Bollo, que tiene lugar el primer domingo después de Semana Santa; la romería de San Isidro; el día de San Juan; el día de San Cristóbal, Nuestra Señora de agosto; las fiestas de San Bartolomé y el Día de Extremadura.

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[1] Vid.: Arroyo Bermejo, Emilio y Ramos Rubio, José Antonio: Zarza la Mayor, Memoria histórica y paisaje de un pueblo fronterizo. Edit: Excmo. Ayuntamiento de Zarza la Mayor, Cáceres, 2026, 362 págs.


domingo, 2 de agosto de 2026

EL “APAFUEGOS” EXTREMEÑO


El 4 de mayo de 2000 escribí un retrato sobre su persona en El Periódico Extremadura (publicado después en un libro: Retratos de Personajes extremeños, Editorial Círculo Rojo, Almería, 2014), en el que me acercaba a retratar la personalidad de un cacereño, personaje singular de la política extremeña.

Escribo de Francisco Castañares (Serradilla, Cáceres, 25/02/1960), guarda de Icona y de Monfragüe, exalcalde de su pueblo, exdirector de la Agencia de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura, exportavoz en la Asamblea, exjefe de Personal de la Diputación de Cáceres, exdiputado regional del PSOE por Cáceres, “mirlo en la tribuna y despropósito para la imagen de su partido, caído por la lava incandescente del Club del Puro”.

No quito ni una coma a lo publicado en su día sobre este personajillo, que prohibía al cura de su pueblo tocar las campanas para llamar a misa a sus fieles (¡ay si hubiere una mezquita!, desde cuyas almenas llaman a la oración hasta cinco veces al día:  al amanecer, al mediodía, al atardecer y por la noche), mirando hacia la Kaaba, la casa de Dios en la Gran Mezquita de La Meca… “Quiso ser halcón vigilante y terminó presa de sí mismo. Cuando era el amo de la AMA (Agencia de Medio Ambiente) increpaba a sus `súbditos´  que se quejaban de su escaso sueldo, él, que fue --y es-- uno entre ellos; cuando recibía a Felipe (González) en el parque, no daba cuentas al jefe (Ibarra); tenía mayoría y la echó a perder. Hasta las Fuerzas de Seguridad se alegraron de que el presidente Ibarra se lo quitara de en medio en el 99. En pleno alarde altanero, sus adversarios políticos (sus propios compañeros) festejaron a lo grande su derrota electoral; pero el puro quemó su palabra”.

El pasado año, cuando los incendios forestales hicieron presa en la Transierra cacereña, Castañares hizo acto de presencia en el puesto de mando avanzado, como si fuere político en activo y el “apafuegos” extremeño, que no cogiere una escoba para ello, para presentarse ante todas las televisiones del país como tal y dar lecciones de cómo se apagan los fuegos, él que ahora está al mando de una empresa forestal y que acusaba a la empresa pública Tragsa desde la Asamblea de llevarse todos los contratos públicos para restaurar la naturaleza dañada. Como si él fuere único, por amigo de Felipe González, y el apafuegos que más sabe de ello.

 No hay televisión que se le resista a su verborrea implacable. “Encantado, Lorena, de hablar contigo…”, le dice a Lorena García, presentadora de Espejo Público en Antena 3 TV, como si fueren amigos de toda la vida, lo mismo que con su amigo Felipe, con quien se atreve a ir junto a él por delante del presidente Ibarra al dirigirse a un acto público y deja a este en segunda fila con el alcalde o el delegado del Gobierno.

            No es que lo busquen; es él quien se presenta como el teórico “apagafuegos” no solo de Extremadura, sino de Europa entera. ¿Porque es el que más sabe? ¡Quiá!

            Cuál es su teoría sobre cómo se apagan los fuegos. Dice y no para, no que los fuegos se apagan en invierno, sino que no se pueden apagar ni con agua ni con medios aéreos, y que las claves para ello continúan siendo la prevención, la limpieza de montes y la protección de la población… Y él puede hacer todo eso; mejor dicho, los empleados de su empresa. Hay que limpiar los montes y reducir la masa forestal inflamable; hay que proteger en vez de luchar y hay que quedarse encerrado en casa y no evacuar por cuenta propia.

Afirma el “apagafuegos” cacereño que ningún ejército o servicio de emergencias puede frenar los incendios de forma directa cuando las condiciones son extremas, como ahora, con las reiteradas olas de calor. “Son incendios que se sitúan fuera de la capacidad de extinción; es decir, no se pueden apagar y lo único que pueden hacer los profesionales de los medios es concentrarse en los pueblos, intentar defenderlos, proteger la vida de la gente y no hay más opciones”, decía en la Sexta sobre los recientes incendios de Ávila y Madrid. Recordaba, además, que hay que “hacer los deberes en mayo. Si hubiéramos hecho una franja de protección perimetral alrededor de cada casa, de cada urbanización y de cada pueblo que está en medio del bosque, hoy podríamos estar tranquilos”; es decir los planes periurbanos, ya aprobados por la Junta de Extremadura antes de 2007, cuando él fumaba puros… en la Cámara.

Eso es lo que él busca y pretende, presentándose ante las conductoras de los programas matinales de todas las televisiones, y que le den a su empresa los trabajos, que se acaban todos los fuegos. ¿Cuántos ha apagado él…?


sábado, 1 de agosto de 2026

LA PLACENTINA CLARA RODRÍGUEZ, NUEVA PRESIDENTA DE LA JUVENTUD ESTUDIANTE CATÓLICA DE ESPAÑA



    La placentina Clara Rodríguez, de 24 años, graduada en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca, ha sido elegida nueva presidenta de la Juventud Estudiante Católica de España (JEC) durante la XL Asamblea General celebrada en San Pedro del Pinatar (Murcia), junto a la renovación de su equipo permanente que dirigirá el movimiento durante los próximos tres años.

    Junto a ella trabajarán Paula Gázquez Díez, que asumirá la Secretaría de Economía, y Diego Antonio Pi Arteaga como responsable de Comunicación. Clara Rodríguez releva al también placentino y anterior presidente, Rubén Serrano, y a su equipo formado por Julia Monrobel y Raquel Mena.

    A la asamblea, celebrada bajo el lema “Luces, juicio y acción”, asistieron setenta jóvenes de la archidiócesis de Mérida-Badajoz y de las diócesis de Plasencia, Coria-Cáceres, Tenerife, Salamanca, Palencia, Madrid, Almería y Cartagena.

    La nueva presidenta ha confesado en una entrevista en el Boletín de la Diócesis de Plasencia que “mi identidad se ha construido desde muchas experiencias y realidades que forman parte de quién soy y de cómo miro el mundo”.

    Asegura que su “camino en la JEC ha sido un proceso de crecimiento, de preguntas y de descubrimiento, buscando un espacio donde poder vivir la fe de una manera conectada con la vida real. La JEC me ha enseñado que no puede estar separada de la realidad de las personas, que creer implica mirar nuestro entorno, escuchar las historias que hay detrás de cada persona y comprometerse con aquello que necesita ser transformado”.