sábado, 31 de octubre de 2026

MARCELO SÁNCHEZ-ORO, DE TRABAJADOR SOCIAL EN PLASENCIA A PROFESOR DE SOCIOLOGÍA EN LA UEX


    A la espera de la resolución de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) para ser catedrático de Universidad, Marcelo Sánchez-Oro Sánchez (Plasencia, 15/01/1962), en la actualidad profesor titular de Sociología de la Universidad de Extremadura (Uex), formaba parte de una familia de la pequeña burguesía rural de Jaraíz de la Vera.

ORÍGENES FAMILIARES Y EL APELLIDO “ORO” RECUPERADO

    Sus padres, Marcelo Sánchez Mateos y Martiria Sánchez López, fueron licenciados en Derecho por Salamanca y de Historia por Sevilla, respectivamente, algo poco habitual en la década de los cincuenta. Vivieron siempre en Jaraíz, aunque con muchos contactos familiares y profesionales en Plasencia.

    Hasta 1988, sus apellidos familiares  eran “Sánchez Sánchez”, dado que el “Oro” del primer apellido compuesto cayó en desuso en la familia. En cambio, su bisabuelo, Benito Sánchez-Oro Baquero, procedente de la Villa de Don Fadrique (Toledo), conservó siempre el apellido compuesto. En 1988, al finalizar sus estudios de Derecho, su hermano, Celestino Sánchez-Oro Sánchez, instó al juez su legítimo derecho a utilizar el apellido compuesto, que la familia recuperó mediante la preceptiva resolución judicial.

PRIMEROS ESTUDIOS EN PLASENCIA Y VALLADOLID

En septiembre de 1975, a los 13 años, ingresó en el Seminario Menor de Plasencia para cursar 8º de EGB.  Su estancia en él hasta el final de la década supuso una inmersión sociológica trascendental: la toma de conciencia de clase social y el descubrimiento de la diversidad y ruralidad de Extremadura. Aunque residían en el Seminario, los estudios los realizaban en el Instituto “Gabriel y Galán”.

Junto a un grupo de cristianos de base, comprometidos con la objeción de conciencia a la “mili” y la “lucha no violenta”, articulados en torno a los sacerdotes Juan Bautista Lobato y Pedro Fuentes, decidió marcharse a la Escuela de Asistentes Sociales de Valladolid, posteriormente diplomados en Trabajo Social, liderado por Francisco Martín Simón (Paco). “Los extremeños” como fue conocido el grupo, destacó por su compromiso y trabajo en las diferentes realidades sociales de la capital.

Finalizada la carrera de Trabajo Social en junio de 1983, a finales de año fue llamado por el sacerdote del Rosal de Ayala, delegado de Cáritas Interparroquial de Plasencia, Felipe García. Su propósito era armonizar todas las Cáritas de la ciudad bajo una sola estructura y dotar la acción “caritativa” de la Iglesia local de una dimensión preventiva y de promoción social, dejando atrás criterios estrictamente asistenciales.

Trabajó tres años en la Interparroquial, implicado con la realidad de los gitanos de San Lázaro, con la alfabetización de adultos y en el barrio de chabolas e infraviviendas de Santa Teresa…, apoyado por el párroco de San Miguel, Adolfo Maya. Realizó estudios sobre la situación de la pobreza en la ciudad y se dio un giro a la línea de Cáritas.

En 1987 se trasladó a Nuñomoral (Las Hurdes), donde trabajó en un proyecto europeo de lucha contra la pobreza. Posteriormente, ganó una plaza de trabajador social en el Ayuntamiento de Cáceres, del que es funcionario en excedencia.

LICENCIATURA EN POLITICAS Y SOCIOLOGÍA Y DOCTORADO

    En 1988 comenzó sus estudios de Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad Complutense de Madrid que, al curso siguiente, implantada en la UNED, siguió en ella, compatibilizándola con su trabajo en el Ayuntamiento de Cáceres.

En 1995 se matriculó en el programa de doctorado del Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Extremadura, donde realizó la tesis “Desarrollo regional de Extremadura: la consolidación de la dependencia”, bajo la dirección del profesor Julián Mora Aliseda, que obtuvo la calificación de sobresaliente “cum laude”.

PROFESOR DE SOCIOLOGÍA EN LA UEX

    La Uex no acoge la carrera de Sociología, por lo que la “comunidad” sociológica de Extremadura es muy reducida. Entre los sociólogos de mayor prestigio había dos: Jesús Moreno Ramos y, sobre todo, José Antonio Pérez Rubio, director primero y decano después de la Facultad de Empresa, Finanzas y Turismo en Cáceres. Con ellos comenzó a colaborar en diferentes estudios en la Asociación de Sociología de Extremadura.

    Desde el año 2000 desempeñó labores docentes y de investigación compatibilizándolas con su puesto de trabajador social del Ayuntamiento de Cáceres. Desde 2009 se dedica en exclusiva a la docencia e investigación universitaria.

PUBLICACIONES MÁS IMPORTANTES

Ha dirigido ocho tesis doctorales y realizado estancias en seis universidades latinoamericanas. Ha sido uno de los fundadores y presidente de la Asociación Extremeña de Sociología (ACISE) hasta 2022.

Entre sus publicaciones individuales, hay que destacar las siguientes:

“Extremadura: política social y dependencia (1986-1999)”, publicada en 1995 en la Revista Española de Investigaciones Sociológicas; “Backhtome tourism in Extremadura, Spain: Spending patterns and motivation” (Cuadernos de Turismo, 46, págs. 71-91); “Identidad y cohesión regional en el caso de Extremadura. Aproximación desde la sociología (Las estructuras sociales de Extremadura como condicionamiento de cohesión regional”), en “Extremadura, identidad/cohesión/desarrollo”, (Club Senior de Extremadura); “Sociología, discapacidad y accesibilidad universal” (Servicio de Publicaciones de la Uex, 2024), “Miedo y decepción. Una aproximación desde la Sociología” (Sindéresis, 2025).


viernes, 30 de octubre de 2026

EL HELGA DE ALVEAR CELEBRA SU SEXTO ANIVERSARIO CON UNA EXPOSICIÓN DE 60 ARTISTAS

 

    En vísperas de la celebración de su sexto aniversario, el Museo Helga de Alvear de Cáceres tiene previsto presentar una de sus exposiciones y proyectos más ambiciosos hasta la fecha, dando vida a la visión del museo como un espacio de encuentro para ideas transculturales y un horizonte abierto a la imaginación.

    Comisariada por el profesor Omar Kholeif, la exposición reunirá la obra de más de sesenta artistas desde el 11 de diciembre hasta el 23 de mayo del próximo año.

UNA EXPOSICIÓN PARA AVIVAR LA IMAGINACIÓN

    Dreamwork: el eco de los ancestros en la casa del mañana es tanto una canción y una invocación como una exposición. Es una constelación abierta de obras de arte, reunidas en abundancia a través de distintas culturas, que invita a avivar la imaginación mediante sus panoramas de expresión visual.

    Dreamwok parte de la convicción de que la creatividad pertenece a todo el mundo y que un lugar adquiere su forma a través de los creadores que habitan sus cuatro paredes. Aquí, el arte no es un entretenimiento, sino una necesidad, una forma de abrir espacio para respirar, para sentir al otro y para imaginar qué posibilidades existen más allá de las líneas de visión convencionales. Una simple pintura, extendiéndose sobre su bastidor de madera, se despliega hasta convertirse en una constelación.

OBRAS DE COLECCIONES INTERNACIONALES

    La muestra ofrece obras raramente vistas, procedentes de importantes colecciones internacionales, que conviven con piezas que forman parte de los fondos del propio museo. Juntas, guardan y transmiten historias que han pasado de los ancestros a sus descendientes, entre culturas y entre el mundo humano y el mundo natural. Los visitantes están invitados a aprender, a desaprender y a volver a soñar.

DE CÁCERES A LISBOA EN 2028

    Dreamwork, una exposición que permanece en movimiento, al igual que la hace la imaginación, se inaugura el 11 de diciembre próximo y podrá visitarse hasta mayo de 2027. En octubre de 2028 viajará al Museo de Arte, Arquitectura y Tecnología de Lisboa.

    La exposición irá acompañada de un catálogo ilustrado y, a lo largo de su recorrido, un grupo de lectura itinerante se reunirá en torno a ella.



FRANCISCO DÍAZ ROMANO, PRIMER IMPRESOR CON IMPRENTA EN MÉRIDA


Frontispicio de una edición de Nebrija.

    Rodríguez Moñino dice de él que fue el primer impresor conocido en Mérida y Guadalupe. Su biógrafa, Cristina Alarcó, señala que “el impresor extremeño dominó el panorama de la imprenta en Valencia en la tercera década del siglo XVI” y que, a partir de 1541, partió a su Extremadura natal, ya que “su primera impresión extremeña, Ábito y armadura spiritual, de Diego Cabranes, comenzó a imprimirse en la Puebla de Guadalupe y se culminó en Mérida en 1545, e indica que García Vega fija su muerte en la capital extremeña en 1554. El profesor Ricardo Senabre afirmaba que “la imprenta en tierras pacenses se inicia gracias al retorno de un emigrante, que se había formado en Valencia, donde llegó a ser impresor oficial de la ciudad”.

    Francisco Díaz Romano (Guadalupe, Cáceres, primer tercio siglo XVI; Mérida, Badajoz, 1554), de profesión impresor, se estableció en dicha ciudad en 1530, sucediendo a Cristóbal Cofman en su taller, junto al Estudio General.

    Arturo Álvarez (OFM) recordaba en un artículo que “había nacido en Guadalupe y en la Puebla vivió algunos años. Luego pasó a Valencia. En 1541 dejó la ciudad del Turia y vuelve a su tierra, seguramente llamado por los monjes, que no solo le conocían, sino que le ayudaron tal vez a instalarse en Valencia. En Guadalupe trabajó afanosamente los pocos años que le restaron de vida, ya que un año después de lanzar la segunda edición de las Ordenanças, fallecía en esta Puebla, según consta en el archivo monacal, en el que leemos: "En 5 de junio de 1549 se dio sepultura para Francisco Díaz, impresor de libros."

    De allí salió su primera impresión conocida, Glosa famosíssima (1530), de Alonso de Cervantes. Sin embargo, Jaime Moll apunta la posibilidad de que su primera obra fuera una Indulgencia del mismo año, aunque es probable que se trate de la última estampación de Cofman, según Alarcó.

     Díaz Romano alquiló más tarde la que fuera imprenta de Juan Joffre, junto al Molino de la Rovella, y continuó utilizando sus tipos, planchas y escudete de impresor, como ocurre en las Hores de la semana sancta (1553).

ESTAMPADOR OFICIAL DE VALENCIA

    Su imprenta llegó a acaparar el mercado tipográfico valenciano. Vecino de la ciudad, invirtió en material, contrató a aprendices a los que alojó y enseñó el oficio e incluso ejerció en ocasiones de impresor-editor, como en el caso del Libro del esforzado Morgante (1553).

     Jesús Duce García, en su tesis doctoral sobre “Estudio y edición del Valerián de Hungría, de Dionís Clemente”, acopia la labor impresa de Francisco Díaz en Valencia. “Avecindado en la ciudad en 1530, se trasladó con su equipo a la conocida imprenta del Molino de la Rovella." Profesional muy cuidadoso en sus ediciones, fue responsable de todas las estampaciones que cita.

    Entre ellas, destaca Alarcó,  también el Dictionarum (1533) de Nebrija; el Libro de música de vihuela de mano (1536), de Luis Milán, con partituras musicales estampadas a dos tintas, y la bella edición del Libro llamado Consulado de mar (1539). Poco después editó unos Furs valencianos, hecho que fue determinante para que los Jurados de la ciudad le nombrasen “stampador” oficial; pero tal título no le sirvió para seguir manteniendo el liderazgo en el panorama de la impresión valenciana, ya que poco después abandonaría la ciudad.    

    De 1540 solo se le conoce la estampación de Crónica del muy alto príncipe y esforzado caballero Valerian de Ungria.  Su última estampación valenciana fue un Directorio de las horas Canónicas y Sumario de la vida de Christo (1541).

REGRESO A EXTREMADURA

     Según Rodríguez Moñino, “entre Mérida y Guadalupe, lo más significativo y tradicional de Badajoz y Cáceres, hay que colocar la cuna de la imprenta extremeña del siglo XVI, pues la del XV, agostada apenas los primeros brotes, no puede considerarse más que como taller voladizo y pasajero. Parece como si Francisco Díaz Romano, extremeño de pura cepa, hubiera querido reunir en el colofón de su libro, confundiéndolos para que no hubiere primacía ni disputa, los dos florones más destacados del antiguo Reino de Extremadura”.

    Añade Rodríguez Moñino que, “por pocos años, ganó la mano Mérida a Badajoz en el establecimiento de la imprenta comercial y, aun la primacía, es dudoso que pueda disputársela aquella a esta ciudad en buena ley. Si Díaz Romano comenzó a estampar un libro en su patria natal, acabándolo en la insigne ciudad de Santa Eulalia el 10 de agosto de 1543, un lustro después tenemos ya impresor establecido en Badajoz”.

    Su estancia en Mérida fue corta, ya que las siguientes impresiones las realizó en Guadalupe, como Formula novitiorum (1546), de San Buenaventura; Ordenanza del prior de Guadalupe Hernando de Sevilla (1547) o su última obra conocida, Sobre los censos (1547), de Diego Pizarro.        

    Serrano Morales apunta la posibilidad de que residiera en Sevilla en el año 1554, aunque García Vega indica que murió en Mérida en la misma fecha.

    En cuanto a su vida personal, un documento de 1535, indica que estuvo casado y, según Arturo Álvarez, el 7 de mayo de 1559 fue inhumada en Guadalupe la hija del impresor, de 14 años de edad.

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Bibliografía consultada: Rodríguez Moñino, A.: La imprenta en Extremadura (1489-1800)”, Institución de Servicios Culturales de la Diputación de Badajoz, 1944; Alarcó Ubach, Cristina: Francisco Díaz Romano, en Historia Hispánica, RAH, biografías; Senabre, Ricardo: Escritores de Extremadura, Departamento de Publicaciones de la Diputación de Badajoz, Colección Rodríguez Moñino, núm. 8, 1988, en Los problemas históricos del escritor extremeño (Intervención en el I Congreso de Escritores Extremeños, Cáceres, 17 de febrero de 1980); Álvarez, Arturo: La imprenta en Guadalupe, en ABC de Madrid, de 26/04/1974; Duce García, Jesús: Estudio y edición del Valerián de Hungría, de Dionís Clemente, tesis doctoral dirigida por Alberto del Río Nogueras, Universidad de Zaragoza, 2009.