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| La diosa Ceres coronando la Torre de Bujaco (Foto:
Luciano Roisin). |
El libro “Descubriendo
Cáceres. Curiosidades y encantos, secretos de Cáceres [1], del historiador del arte,
académico y cronista José Antonio Ramos Rubio, en colaboración con Antonio
Herrero Peña, reconocido coleccionista cacereño, trata de rescatar pequeñas
historias, personajes populares, leyendas urbanas y rincones poco conocidos que
complementan la historia oficial de la ciudad. La obra pretende ir más allá de
los monumentos para adentrarse, según los autores, en las imágenes y
experiencias compartidas que conforman la identidad colectiva de sus
habitantes.
A lo largo de veinticuatro capítulos, los autores abren
la obra refiriéndose a los orígenes históricos de la colonia Norba Caesarina, un asentamiento romano que tiene su origen
en las Guerras Sertorianas (80-72 a. d. C), un conflicto entre Cayo Sertorio y
las fuerzas de Lucio Cornelio Metelo y Pompeyo, que buscaban sofocar la
resistencia en la Península Ibérica. La antigua Colonia Norba Caesarina fue
fundada hacia el año 34 a. d. C. bajo el mandato de Cayo Norbano Flaco y se ha
identificado con el núcleo original de lo que hoy es la ciudad de Cáceres.
La obra se refiere también a la estatua de la diosa Ceres, reconocida como el “Genio
Andrógino”, cuyo original se halla en el Museo de Cáceres, mientras que la que
está en el Foro de los Balbos es una réplica elaborada en marmolina en 1996 por
los alumnos de la Escuela Taller de la Universidad Popular. La estatua es una
escultura togada realzada en mármol y tallada en un único bloque pétreo.
Durante el siglo XVII, la figura se localizaba en las proximidades de la ermita
de San Benito, en la Plaza Mayor. En 1820, la estatua fue trasladada a la Torre
de Bujaco. En 1860 se incorpora a los soportales del Ayuntamiento y, más tarde,
al Foro de los Balbos, antes de ser traslada al Museo.
La festividad de San Jorge
constituye una de las celebraciones más emblemáticas y representativas de la
ciudad. Más allá de su dimensión religiosa y popular, esta conmemoración se
encuentra ligada a la conquista cristiana de la ciudad y al proceso de
consolidación del poder leonés y castellano en Extremadura durante el siglo
XIII. El suceso, ocurrido el 23 de abril de 1229, día de su festividad, se
convirtió en el núcleo histórico y simbólico que justificó la proclamación del santo
como patrono de la ciudad.
La hornacina del altar mayor del Santuario de la Virgen de la Montaña la preside la imagen titular.
En la actualidad podemos contemplar en el santuario dos imágenes de la patrona;
pero en Cáceres existe una tercera talla de la misma advocación, del siglo
XVIII, conocida por un reducido grupo de cacereños. La imagen más antigua es la
que trajo Francisco de Paniagua, que se conserva en el santuario. Otra se
encuentra depositada en el convento de San Pablo, realizada en Sevilla en 1492.
El
monumento al Sagrado Corazón de Jesús
en el santuario de Nuestra Señora de la Montaña se inscribe dentro del amplio
movimiento de difusión de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, que
experimentó España en las primeras décadas del siglo XX. El obispo de Coria,
Pedro Segura, desempeñó un papel fundamental en la promoción de iniciativas
destinadas a reforzar la presencia pública de los símbolos religiosos.
Pérez Comendador
(Hervás,1900; Madrid, 1981), el escultor del alma histórica de Cáceres, es
conocido en la ciudad por las estatuas a Gabriel y Galán, inaugurada en 1926 al
final del Paseo de Cánovas; por la de San Pedro de Alcántara, en la Plaza de
Santa María, realizada en 1954, en la que utilizó sus propios rasgos físicos
para modelar el rostro del santo; y la dedicada a Hernán Cortés, frente al
antiguo Banco de España.
La plaza de toros
se construye entre los años 1844 y 1846 por el ingeniero Secundino Pelilla;
tiene un aforo de 7.000 espectadores y la primera corrida se celebró el 6 de
agosto de 1846 con los diestros José Redondo “Chiclanero” y Gaspar Días, con
toros de Gaspar Muñoz.
La ermita de los
Mártires se encuentra en el Paseo Alto, próxima a la plaza de toros, que
recibió el nombre de la propia ermita: Plaza de Toros de los Mártires. Fue
construida en 1860 en sustitución de la vieja ermita, demolida para poder
construir la plaza de toros.
La feria de San
Fernando se remonta mayo de 1896, momento en que las autoridades locales
impulsaron la recuperación de una antigua tradición ferial vinculada a los
intercambios comerciales y ganaderos de raíz medieval. El resurgimiento
coincide con la llegada del ferrocarril en 1891. La Feria de San Miguel, a finales de septiembre, en torno a la
festividad de San Miguel Arcángel, comenzó a celebrarse en 1949 para dinamizar
la actividad económica y social de la ciudad al final del verano; y desaparece
en 1980.
Las cruces de
término y los cruceros constituyen uno de los elementos más característicos
del paisaje histórico y religioso de la Península Ibérica. Su conservación y
estudio resultan imprescindibles para comprender la construcción histórica del
paisaje cultural y la evolución de las identidades colectivas en el ámbito
rural. El libro censa diez en Cáceres.
La obra dedica un capítulo a la fiscalidad municipal de
la ciudad durante los siglos XIX y XX vinculada al desarrollo y sostenimiento
de las instituciones públicas; a las cofradías penitenciales y el patrimonio
imaginero de la Semana Santa cacereña; a la Caja de Ahorros y Monte de Piedad
de Cáceres, fundada en febrero de 1906, que desempeñó un papel esencial en el
desarrollo económico y social de la provincia cacereña durante más de un siglo,
fusionada en 1990 con Caja Plasencia, que dio lugar a Caja Extremadura,
integrada en Liberbank en 2011 y absorbida por Unicaja Banco en 2021.
Finalmente, el último capítulo está dedicado a la historia del cine en Cáceres desde
finales del XIX hasta la actualidad. La primera proyección documentada tuvo
lugar en 1896. En septiembre de 1904 se documenta una instalación
cinematográfica ambulante en la Plaza de la Concepción. La consolidación de las
salas cinematográficas se produce entre 1910 y 1936. Durante los años 20
comenzó a funcionar el Gran Teatro. En la II República surge el Cinema-Teatro
Norba. La edad dorada del cine en Cáceres se desarrolla entre 1940 y 1980: el
cine Capitol abre sus puertas en 1947; el cine Coliseum con 2.000 butacas, en
1962; el cine Astoria abre en 1963 y cierra en 1989.
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[1] Vid.: Ramos
Rubio, José Antonio y Herrero Peña, Antonio: Descubriendo Cáceres. Curiosidades, encantos, secretos de Cáceres, TAU
Editores, Cáceres, 2025, 376 págs.