El sintagma “prioridad
nacional” ha cobrado titulares de prensa a raíz de ayer con la elección de la
presidenta de la Junta de Extremadura,
María Guardiola, y del presidente de Aragón, Jorge Azcón, ambos del PP, con el partido Vox, en cuyos acuerdos se
ha colado esta propuesta política, que busca dar preferencia a los ciudadanos
españoles en el acceso a las ayudas públicas, vivienda social y ayudas del
Estado frente a la población migrante. Ayer mismo también, el Congreso rechazaba
la propuesta de moción de Vox, que pretendía blindar esta fórmula, que se topó
con los votos en contra de todos los grupos, incluido el PP, que le ofreció
varias alternativas, incluido el arraigo para supeditar el acceso a las ayudas,
para que prosperase.
Al hablar de “prioridad nacional”, todos nos hemos
acordado del “América, primero” del presidente Trump, sin que nadie aquí nos dijere cuáles son las prioridades
españolas. El “America firts”
(“América, primero” o “Estados Unidos, primero”) es un planteamiento de
política exterior que aboga por el aislacionismo, que ya utilizó el presidente
Wilson para justificar la neutralidad de su país durante gran
parte de la Gran Guerra (I Guerra Mundial) y que ganó prominencia en el período
de entreguerras (1918-1939) del poderoso grupo de presión no intervencionista America Firts Committee (Comité América
Primero), que abogaba por priorizar la seguridad nacional y evitar conflictos
exteriores, que se disolvió tras el ataque japonés a Pearl Harbor.
Nada de eso. Jean-Marie
Le Pen, líder del Frente Nacional francés, había lanzado ya este concepto
que proponía que los ciudadanos franceses tuvieran acceso preferente frente a
los extranjeros en áreas clave de la política pública y social (empleo,
vivienda, prestaciones y nacionalismo económico, para favorecer a las empresas
nacionales en los contratos públicos) y que, al parecer, según distintos
medios, Vox ha hecho suyo siguiendo las indicaciones de su hija, Marine Le Pen. Ya el 16 de marzo de 1962,
Jean-Marie Le Pen, líder del Frente Nacional, enunció un concepto que sentó
cátedra: “Los franceses antes que los inmigrantes para el trabajo, alojamiento
y ayudas sociales.” Años después, su hija Marine Le Pen rescató esa idea ahora
rebautizada como prioridad nacional. (Véase El
Periódico, de 27/06/2004).
El pacto firmado por el PP y Vox para la investidura de María Guardiola como presidenta de
Extremadura no dice en su texto que los españoles tengan preferencia en materia
de vivienda, sino que dice textualmente: “Se establecerá un sistema de acceso a
la vivienda protegida y alquiler social, inspirado en el principio de prioridad
nacional, adecuado a la legalidad vigente, que procure la asignación
prioritaria de los recursos públicos a quienes mantienen un arraigo real,
duradero y verificable en el territorio.” Es decir, que gira en torno al
concepto del arraigo y explicita que dentro de los límites de la ley.” (Véase El Debate de hoy, día 23).
Las descalificaciones e insultos de la izquierda por los
pactos del PP y Vox no se entienden por la letra de los propios pactos en sí
mismos, sino por los pactos en sí que, si no violan la legalidad, son tan
democráticos como lo que otros hicieren, aunque en principio prometieren lo
contrario. Seguimos viendo la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio…
¿A qué extrañarse, sin ir más lejos, que Italia aplique
para sí la misma doctrina? Italia protege a sus empresas estratégicas a través
de regulaciones legales, apoyo financiero y diplomacia activa. Blinda activos
nacionales frente a la competencia extranjera.