lunes, 15 de junio de 2026

BARRERAS A LA DISCAPACIDAD


    El vigésimo aniversario de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas (Nueva York, 2006) ha sido una ocasión propicia para que Extremadura lanzara el 18 de mayo, desde la Asamblea regional, un mensaje en favor de la inclusión plena de las personas con discapacidad y la necesidad de seguir avanzando al objeto de eliminar las barreras visibles e invisibles que dificultan la igualdad real en diversos ámbitos de la vida real.

    Para las personas con discapacidad, las barreras de todo tipo con las que se enfrentan suelen ser más frecuentes y frenan su inclusión social plena en la sociedad. Las barreras son múltiples y diversas. Hay barreras de actitud que multiplican per se las barreras propias de las personas discapacitadas. Concebimos la discapacidad como limitación personal, no tanto como responsabilidad social de apoyo para que puedan llevar vidas independientes.

    Hay barreras físicas en las viviendas, comunidades, en la calle y edificios públicos, que bloquean la movilidad y el acceso de las personas discapacitadas en su propio entorno.

    Las personas discapacitadas se encuentran con barreras en el transporte, por la ausencia de transporte público disponible y adaptado, o accesible para las personas que no pueden conducir por deficiencia visuales o cognitivas.

    Las barreras políticas que impiden que se cumplan las leyes y los convenios que regulan el acceso para las personas con discapacidad: les negamos la oportunidad de participar o beneficiarse de programas, servicios y beneficios con financiación pública; también el acceso a programas y beneficios como consecuencia de barreras físicas; y, a veces, las modificaciones necesarias para que puedan realizar el trabajo para el que fueren contratadas.

    Se encuentran, en fin, con barreras de comunicación como la no disponibilidad de Braille o versiones para lectores de pantalla; videos sin subtítulo o comunicaciones orales sin intérpretes de signos. Y las barreras sociales, por último, referidas a las condiciones en que las personas discapacitadas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen, además de los problemas de salud, que reducen ostensiblemente la inclusión social de las personas discapacitadas.

    Casi todos los días vemos ejemplos de todas estas barreras que sufren las personas con discapacidad para su inclusión y plenitud vital en la sociedad. La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas proclama en su preámbulo que “la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad y el valor inherentes y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana” y reconocen que “la discriminación de cualquier persona por razón de su discapacidad, constituye una vulneración y el valor inherente del ser humano”, al tiempo que reconocen también “la importancia que para las personas con discapacidad reviste su autonomía e independencia individual, incluida la libertad de tomar sus propias decisiones”.


viernes, 12 de junio de 2026

EL MUSEO HELGA DE ALVEAR INAUGURA LA EXPOSICIÓN DE PATRICIA GÓMEZ Y MARÍA JESÚS GONZÁLEZ


Mural de de veintitrés metros sobre la cárcel vieja de Cáceres
(Helga de Alvear)

    El Museo Helga de Alvear de Cáceres ha inaugurado la primera gran exposición “Espejo del mundo”, la primera exposición individual de las artistas Patricia Gómez y María Jesús González, cuya práctica artística se ha consolidado como una de las más rigurosas y comprometidas del arte contemporáneo español en la exploración de los vínculos entre espacio, identidad y memoria.

    A través de intervenciones sobre arquitecturas en proceso de abandono o desaparición, las artistas recuperan las huellas materiales y humanas inscritas en los espacios para construir nuevas narrativas sobre la memoria histórica, la exclusión y el olvido.

    La exposición, comisariada por María Jesús Ávila, subdirectora artística del Museo, reúne por primera vez de forma integral el trabajo desarrollado desde 2017 en torno al antiguo Hospital Psiquiátrico de Bétera (Valencia), un proyecto que ha sido objeto de presentaciones parciales en distintas exposiciones nacionales e internacionales. Las obras se reúnen ahora junto a nuevas piezas producidas para el Helga de Alvear, que amplían la lectura del proyecto hacia nuevas dimensiones materiales y conceptuales
    
    Sandra Guimarāes, directora del Museo, ha señalado que “lleva siguiendo el trabajo de Patricia y María Jesús desde mi etapa en Valencia, un trabajo comprometido que conecta plenamente con la línea de investigación y programación del Helga de Alvear, así como su comunidad”.


ARRANQUE MURAL SOBRE LA CÁRCEL VIEJA DE CÁCERES


Especial relevancia adquieren las obras producidas especialmente para el Helga de Alvear a partir de la Cárcel Vieja de Cáceres, donde Patricia Gómez y María Jesús González han llevado a cabo uno de sus característicos arranques murales, un ejercicio de rescate poético de las huellas de las vidas que habitaron ese espacio y de los contextos sociales y políticos que lo produjeron. La intervención ha dado lugar a dos piezas audiovisuales y a un arranque mural de veintitrés metros, que revela los estratos del tiempo y rescata del olvido la historia individual y colectiva y la memoria acumulada en este antiguo e icónico espacio de reclusión de la ciudad activando una lectura crítica sobre sus usos pasadosPatricia Gómez ha señalado que “trabajar en la antigua prisión de Cáceres nos ha permitido conectar con la ciudad desde la memoria que guarda como testigo de un pasado no tan lejano y lo que sigue representando un edificio no tan simbólico también en el presente. La huella de la historia política, social y afectiva que se ha vivido en el lugar es justamente lo que queremos señalizar. Por ello, nos interesa activar esas capas de tiempo, hacer visibles sus huellas y convertirlas en una forma de presencia para todos”.

Con motivo de la inauguración de la exposición, el Museo ponen en marcha un programa público de actividades en torno a la muestra, entre las que destacan las Helga´s Artists Talks, los talleres creativos, las visitas comentadas y Helga´s DJ Sessions, ofreciendo a los visitantes la oportunidad de profundizar en los procesos de recuperación de memoria que articulan el trabajo de las artistas desde múltiples perspectiva.

La muestra podrá visitarse desde hoy, día 12, hasta el 11 de octubre próximo en el Museo Helga de Alvear.


 

lunes, 8 de junio de 2026

ISIDORO MARTÍN REY

    Nos levantamos antes del alba. Pasadas unas horas, ya iniciados los deberes del día, abrimos el móvil. Los periódicos apenas traen noticias nuevas desde la noche anterior. Vemos el estado de wasap: unos destacan noticias de ayer; otros te ofrecen los buenos días; algunos te dicen alguna palabra para que tú escribas el resto. No sabes qué pensar ni decir. Otros colocan las fotos de sus padres, a quienes recuerdan en sus aniversarios. Un amigo nos coloca una foto de alguien a quien queremos reconocer, pero cuyo nombre no acertamos a recordar. ¿Qué querrá decirnos nuestro amigo?: ¿será su aniversario; acaso nos habrá dejado…?

    Pasan las horas y preguntamos. Todos le reconocemos; nos dicen su nombre. Ahora sí afloran nuestros recuerdos vividos. Nos dicen que ha fallecido; que ya sido inhumado. Las preguntas se atropellan una tras otra. Nuestro amigo también le recuerda. “Era una buena persona; afable, atento, discreto… Tenía una hija.” Apenas puede decirnos más quien lleva a gran parte de los vecinos en su cabeza. “Se fue ayer; le despedimos a mediodía… Te daré el teléfono de su primo y le llamas. Te dará más noticia de él; de lo que tú quieres saber y a quien conociste…; además, era primo suyo.”  Y también conocimos y tratamos a ese primo y a sus padres y hermano, a quienes no hemos vuelto a ver.

    Se ha ido Isidoro Martín Rey, el camarero de “Acuario”. ¿Quién no le conociere en Cáceres, quién no te hablare de él, evocándole porque hubiere trabajado a su lado? Isidoro personificaba las virtudes todas del profesional de la hostelería que nos recordare el amigo. La última vez que entré en aquella cafetería, cuando aún estuviere en activo, se dirigió a mí y me indicó dónde estaba quien me esperare para hablar con él.

    Se nos van yendo los mejores: amigos, compañeros, que conocimos un día ya lejano, con quienes compartimos quehaceres, viajes y cuitas. Nos ocurre de cuando en cuando: nos enteramos cuando ya es tarde. No podemos despedirle más que en la memoria, en nuestro corazón, porque su cuerpo yace de donde vino: de la tierra que acogió nuestro vivir durante años.

    No nos gustan estas despedidas; pero, a veces, nos sentimos obligados: por familiaridad, por sentimientos; y nos encontramos con otros familiares, amigos, compañeros, a quienes hace años que no veíamos. “¡Mira dónde nos encontramos…, después de tanto tiempo!”, me decía Casilda en el funeral por José Manuel.

    Pasan los años sin vernos y, cuando lo hacemos, ya es tarde. No sabemos ni el día ni la hora. Ni deseamos pensar en ello cuando la noticia nos sobrecoge. “¡Era tan joven, tan bueno…!”  Nos encontramos a cinco minutos de la persona amiga y pasan los años y no nos vemos; y, cuando deseamos hacerlo, ya es tarde. Aun vivos, pasamos por la calle y decimos adiós a quienes conocemos, sin recordar que hace años que no hablamos porque no nos vemos… En ocasiones, respondemos a saludos de otros a quienes no reconocemos y, por vergüenza, nos nos atrevemos a preguntar quién es. ¿Nos conocemos, nos preguntamos a quien miramos a los ojos? Ni nos reconocemos. Le damos vueltas y más vueltas hasta que pasan los días y, al fin, caemos: “¡Ah, era Isidoro!; sí, le recuerdo desde hace años…”  El tiempo vuela, pasan los años… y, como nos recuerda Benedetti para que aprovechemos el instante:

“El tiempo se va.

A veces pienso que tendría que ir apurado,

Que sacarle el máximo partido

A estos años que quedan.”