miércoles, 1 de abril de 2026

EL LXXII FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO CLÁSICO DE MÉRIDA PROGRAMA NUEVE OBRAS


    El LXXII Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida 2026, que se celebrará del 3 de julio al 30 de agosto próximos, prevé la representación de nueve obras en su escenario habitual del Teatro Romano y otras siete en el Teatro María Luisa de la ciudad.

    El Festival dará comienzo el día 3 de julio con el espectáculo de danza “Spartacus”, del Düseldorf Ballet Theater, que se pondrá en escena hasta el día 5, bajo la dirección artística y dramaturgia de Ana Graciani y con Miguel Ángel Muñoz, Javier Casarubio, Duseldorf Ballet Theater, y Pascal Touzeau como coreógrafo y director.

    Del 8 al 12 de julio será el turno para “Electra Jonda”, adaptada por Juan Guerrero Zamora y dirigida por Manuel Canseco. En el reparto figuran Carolina Lapausa, Juan Gea, Alejandra Torray, Daniel Miguélañez, María Garralón, César Lucendo, Paula Colorado, Ainhoa Molina y José Luis Montón.

    Del 15 al 19, el Teatro Romano acogerá la obra “Timón de Atenas”, de William Shakespeare, dirigida por Hernán Gené, y con Pepe Viyuela, Esther Acevedo, Beatriz Melgares, Tomás Pozzi, Miguel Uribe, Samuel Viyuela y Pepa Zaragoza, en versión de Joaquín Hinojosa y Hernán Gené en la dramaturgia y dirección.

    La obra “Bacanal”, de Juan Carlos Rubio, se representará del 22 al 26, dirigida por Chevi Muraday, con Carlos Hipólito, Juana Acosta, Toni Acosta, Chevi Muraday, Mapi Sagaseta, Elisa Hipólito, Cisco Lara, Julen Pazos, Georgina Flores, Tamar Vela, Inés Valderas en el reparto, con dramaturgia de Juan Carlos Rubio y Chevi Muraday y dirección y coreografía de la última.

    “La comedia de la olla”, de Plauto, estará en escena del 29 de julio al 2 de agosto. Dirigida por Juan Luis Iborra, tiene como actores principales a Carlos Sobera, Ángel Pardo, Silvia Vacas, Jesús Cabrero, Juanjo Cucalón, David Tortosa, Arianna Aragón y Antonio Prieto.

    Del 5 al 9 de agosto está prevista la representación de “Cómicos de Roma”, de David Mamet/Plauto, con los actores Fernando Tejero, Rafa Castejón, Daniel Arias, Adrián Expósito, Jorge Asín, Daniel Morato, Álvaro Tejero, Pedro Moreno, Michel Serrano y Mario Gallardo, con adaptación y dirección de José Pascual.

    “Fedra en los infiernos”, de José María del Castillo, se pondrá en escena del 12 al 16 de agosto, con el siguiente reparto: Lydia Bosch, Julio Peña, Alejandro Albarracín, Antonio Albella, Eva Diago y Yaiza Marcos, bajo la dirección de José María del Castillo.

    Del 19 al 23 de agosto llega “El viaje de Edipo”, de Sófocles, dirigida por Emilio del Valle y la dramaturgia de Emilio del Valle e Isidro Timón, y el siguiente reparto: José Antonio Lucía, Marcial Álvarez, Jorge Muñoz, Sara Jiménez, Vega del Valle, Mamen Godoy, Luna Mayo, Camila Almeda y Fermín Núñez.

    Finalmente, del 26 al 30 de agosto, se representa el musical “Las 9 musas”, de Xénia Reguant, Ricard Reguant y Ferrán González y el siguiente reparto: Angy Fernández, Carmen Conesa, Nerea Rodríguez, Miriam Queba, Clara Alvarado, Noemí Gallego, María Pascual y Erika Bleda.

    Por su parte, en el Teatro María Luisa de Mérida, están programadas las siguientes obras: el 4 de julio, “Penélope, la odisea de mujeres diosas y monstruos”, de Ángel Monteagudo y Laura Torregrosa; el 11 de julio, “Medea”, de Iñaki Ricarte; el 19 de julio, “Prometeo”, de Luis Crespo y Asun Nales; el 25 de julio, “A Paz (La Paz)”, de Aristófanes; el 26 de julio, “Un tal César”, de Marcel Tomás y Susana Lloret; el 1 de agosto, “Medea”, de Eurípedes; y el día 7, “Antígona, la estirpe maldita”, de Ricardo Iniesta.

    El Festival, dirigido por Jesús Cimarro, ha previsto también conferencias y encuentros con los clásicos, creadoras escénicas y el VIII Encuentro de Periodismo Móvil y Cultura; pasacalles, teatro infantil, exposiciones varias y sesiones de cine en el Pórtico del Foro los lunes, además de un Taller de entrenamiento actoral y el Premio Odisea y Penélope.


LA SEMANA SANTA CONECTA EXTREMADURA Y AMÉRICA CINCO SIGLOS DESPUÉS

    


    Cinco siglos después, Extremadura y América siguen conectadas de corazón y alma, compartiendo imaginario visual, liturgias y manifestaciones religiosas, como la Semana Santa, según informa la Fundación Extremeña de la Cultura a través de Extremestiza.

Extremadura, a través de los conventos y la evangelización, llevó a América la iconografía religiosa. La principal influencia es la representación de la Virgen de Guadalupe, la figura más emblemática que cruzó el Atlántico, venerándose también en lugares como México, con su adaptación como “Virgen Morena”.

Escultores y talladores en el Nuevo Mundo, que desarrollaban su actividad en escuelas como la cuzqueña, siguieron los cánones de maestros extremeños como Francisco de Zurbarán.

Estos días de pasión es frecuente ver en poblaciones extremeñas, como Jerez de los Caballeros y Cáceres, procesiones y cofradías. De modo similar también se procesiona en poblaciones de Colombia, Perú o México. En la zona colombiana de Popayán, los cargueros o costaleros portan a sus espaldas vírgenes y figuras que veneran en una perfecta simbiosis con la Semana Santa que puede representarse en cualquier ciudad española.

También encontramos huellas del mestizaje, de ese legado compartido, en las mesas de Pascua. La repostería tradicional extremeña como las perrunillas, flores o torrijas, viajaron a América, difundiéndose a través de los conventos, donde les añadieron ingredientes locales como el chocolate y la vainilla, enriqueciendo la gastronomía de una y otra orilla.

La imagen expuesta es un lienzo de la procesión del Santo Sepulcro, presentado en la exposición “Historia de Semana Santa de Lima: procesión y fiesta”, lienzo anónimo de 1565-1670, que recoge la procesión del Viernes Santo en la Plaza Mayor de Lima, expuesta en la galería de arte “Pancho Fierro”, con la colaboración de la municipalidad metropolitana de Lima.


martes, 31 de marzo de 2026

MICAEL DE CARVAJAL, DRAMATURGO PLACENTINO DEL SIGLO XVI


Rótulo de su calle en Plasencia

    Micael (o Miguel) de Carvajal (Plasencia, Cáceres, c. 1495-1578), dramaturgo español del siglo XVI, descendía de una antigua familia extremeña, y seguramente se educó en el Colegio de San Vicente de su ciudad natal. Casado en 1534 tuvo varios hijos, algunos ilegítimos, y sostuvo continuos pleitos por el mantenimiento de su hacienda. Todo ello proporciona la imagen de un Carvajal un tanto turbulento y pasional, que contrasta con la que ofrecen otras noticias no comprobadas que hablan de una larga estancia en Italia y de su condición de clérigo en los últimos años de su vida, en opinión de su biógrafo, el profesor Pérez Priego. Rodríguez Moñino lo define como “hombre de poco dinero e ilustre prosapia”, pues descendía de D. Diego González de Carvajal, un caballero que fundó en Plasencia, donde llegó en 1231, el convento de San Marcos, y entre cuyas ruinas estaba hace años su lápida sepulcral.

    Su producción literaria se ha conservado solo en una parte reducida porque, según afirmare él mismo, no llegaron a recopilarse ni imprimirse porque “andaban fuera del hábito y obediencia paternal”. Una de esas obras perdidas sería precisamente la de  las Cortes de la muerte, sobre el tema tradicional de la danza macabra que, a partir de ese primitivo texto de Carvajal, fue continuada, reelaborada y publicada en 1557 por el toledano Luis Hurtado. Tampoco se han conservado los autos de argumento bíblico que, según asegura en el citado prólogo, escribió para distintas festividades religiosas, aunque uno de ellos es probable que sea La prevaricación de nuestro padre Adán, recogido en el Códice de Autos viejos.

Portada de Josefina, de Micael de Carvajal

    Su obra más famosa es la Tragedia Josephina, una pieza teatral de cuatro mil versos en quintillas dobles, dividida en cinco partes, provistas con varios “actos” cada una y encabezadas por prólogos y argumentos en prosa, repetidamente editada desde 1535 hasta su prohibición en el Índice expurgatorio de 1559. La obra fue compuesta para ser representada en la festividad del Corpus e iba destinada a un público, como el placentino, muy habituado a los espectáculos teatrales. La obra debía durar unas seis horas, desde el mediodía hasta la caída de la tarde.

    Su trama y argumento se reduce a la historia bíblica de los hijos de Jacob, cuyos principales episodios son dramatizados: la venta de José por sus hermanos, su estancia en Egipto al servicio del ministro Putifar, la pasión que despierta en su mujer que, rechazada, termina calumniándolo; el encarcelamiento de José y la interpretación de los sueños del faraón, quien le nombrará su tesorero y adelantado; la venta de trigo a sus hermanos y el reconocimiento de estos, el perdón de José y el traslado de aquellos a Egipto en compañía de su padre Jacob, ya anciano, cuya muerte pone fin a la tragedia.

    Rodríguez Moñino apunta que la tragedia debió leerse mucho, porque “nuestros antepasados no nos han legado más que un ejemplar: el de la Biblioteca Imperial de Viena”. Comprendiendo la Sociedad de Bibliófilos su rareza y aprovechando la estancia en la capital de Austria de D. Manuel Cañete, le encargó la edición, colocando este al frente de ella un erudito al par que famoso prólogo, tan erudito como los que luego había de poner al frente de las ediciones de Juan de Enzina, Lucas Fernández… Leandro Fernández de Moratín no cita en su catálogo dicha Tragedia, porque en su tiempo no se conocía más ejemplar que el de Viena, el cual no tendría ocasión de leer. La labor de Rodríguez Moñino fue fundamental para desenterrar la vida y obra de este personaje, que habría seguido siendo desconocida sin su investigación.

    Pérez Priego califica la Tragedia como “una obra excepcional en el panorama del teatro religioso del siglo XVI”, lo cual no impidió que fuera censurada y prohibida.

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Bibliografía consultada: Pérez Priego, Miguel Ángel: Biografía de Micael de Carvajal, en Historia Hispánica, Diccionario biográfico de la Real Academia de la Historia; y Rodríguez Moñino, Antonio: Ensayo Biográfico de Micael de Carvajal, en Biblioteca Cultural