Ha fallecido Enrique Baltar Ruiz (EBRUZ, de seudónimo), redactor del Diario Extremadura (1960-1971) y redactor jefe (1971-1986), en que abandonó el diario para continuar en la Administración del Estado, en la que fuere secretario de la Delegación Provincial de Deportes y, posteriormente, jefe de Sección de la Consejería de Turismo en Cáceres, cuando la Junta asumiere las competencias del Estado en la materia el 5 de octubre de 1982, bajo la tutela de la que fuere consejera de Turismo, Transportes y Comunicaciones, María Emilia Manzano Pereira, con el presidente Ibarra.
Conocí a Enrique Baltar (Badajoz, 1933; Cáceres, 04/06/2026) en el verano de 1970 cuando el entonces redactor jefe me llamó para trabajar ese verano en la Redacción del Palacio de la Generala, con Dionisio Acedo de director. Tras realizar en la Universidad de Salamanca mi primer curso de Comunes (1970-1971), a partir del 1 de julio de ese último año ingresé en el periódico Extremadura a petición de nuevo del redactor jefe, Germán Sellers, que lo fuere hasta el 21 de julio del mismo año, en que tomó posesión como director tras la jubilación de Dionisio Acedo. Desde entonces, Baltar fue redactor jefe hasta su salida del diario en 1986.
Jesús Dionisio Acedo Iglesias falleció en Cáceres el 2 de febrero de 1979, tras ser director de 1939 a 1971 y haber formado parte de su Redacción desde el primer día de su nacimiento como diario el 1 de abril de 1923. Tras su fallecimiento, el Ayuntamiento le concedió la Medalla de Plata de la ciudad y una calle a su nombre. Germán Sellers dirigió el periódico de 1971 hasta 1987, fecha de su prejubilación, y falleció el 6 de diciembre de 1995, a los 72 años. Fue premio de periodismo del bimilenario de Cáceres el 19 de diciembre de 1967 y premio “Dionisio Acedo" de Periodismo. Le sucedí como director en funciones desde el 1 de mayo hasta mediados de septiembre y como director titular hasta el 14 de diciembre de 1988. Entre 1988 y 1994 fui redactor jefe y de mayo a septiembre, nuevamente director en funciones tras el fallecimiento del director Francisco Pérez de Torres y desde septiembre de ese año hasta enero de 2001, director adjunto. Falta José María Parra (1943-2000), redactor del periódico desde 1969, redactor jefe desde 1986 hasta su salida del diario en 1990 y que falleció el 13 de diciembre de 2000 (hace ahora veinticinco años), a quien su nieto ha homenajeado y recordado en el diario con motivo de la efeméride.
Enrique Baltar fue el penúltimo de Redacción del Palacio de La Generala, sede del periódico desde su fundación en 1923 hasta mediados de septiembre de 1973, en que se trasladó al bloque 14 de La Madrila. Compartimos la última cena hace unos años con motivo del homenaje que la Asociación de Periodistas de Cáceres (APC) nos hiciere a unos cuantos jubilados de la Asociación desde hacía varios años. Compartimos mesa y mantel y las últimas confidencias. No fuere la última vez que nos viéramos. En 2024 fue galardonado por la APC con el I Premio “Fernando García Morales” por su trayectoria profesional. Era entonces el decano, el número 1 de la Asociación y referente del periodismo local. A la salida del acto, pude saludarle y cruzar con él las últimas palabras.
Enrique Baltar fue el penúltimo de la Redacción de La Generala en las bodas de oro de 1973. Solo quedo yo, que hubiere recorrido todas las sedes del periódico en Cáceres desde la primera (La Generala, 1971-1973), La Madrila (1973-1988), Camino Llano (1988-1998) y Doctor Marañón, 2 (1998-2001).
Buen compañero y mejor persona, jamás le vi enfadado. No paraba ni un momento las horas que estaba en el periódico. Hacía de todo, como todos entonces. Me sorprendía su capacidad de análisis de la actualidad local. Más aún me intrigó cómo un día comentare un foso que había entre la acera de la calle García Plata de Osma y una cafetería, peligroso si alguien se caía. El ayuntamiento lo corrigió poniendo unos pivotes para prevenir. Cómo podría conocer eso si no tenía tiempo…, mañana y tarde trabajando.
Un año estuvimos él y yo solos en la Redacción en el mes de agosto. No podíamos ni hablar, cada cual a lo suyo. A veces, hacía un alto en el camino para realizar una información deportiva. Brilló en el deporte y en la política; pero más aún en sociedad. Sus columnas sobre Cáceres eran un modelo de síntesis, de capacidad interpretativa y clarificadora de situaciones, hechos y devenires. Me gustaba leerle. Hubimos confianza mutua, respeto y reconocimiento.
Me has dejado solo, Enrique, el penúltimo de La Generala. Tuviste larga vida, que aprovechaste con mérito. Ahora te aguarda Mina, tu esposa, ida antes que tú de este mundo, donde te espera otra vez su compañía, tu reposo y descanso eternos, merecidos.
Hasta siempre, compañero, amigo. Descansa en paz.
