lunes, 1 de junio de 2026

MARÍA JESÚS Y SU ACORDEÓN, UNA CACEREÑA EN LA PLAYA DE LA MALVARROSA


    Escribir María Jesús Grados Ventura (Cáceres, 29 de mayo de 1956) sería no decir nada a casi nadie. Decir “María Jesús y su acordeón” es asociarla a un instrumento musical que le dio la vida e hizo feliz a varias generaciones de españoles, sin redes sociales, apenas sin televisión, que hizo bailar a toda España su canción más famosa: “El baile de los pajaritos”.

    La cantante e intérprete cacereña, nacida durante la Feria de San Fernando hace 70 años y retirada en 2019, aunque fue una retirada temporal, pasó su infancia en Madrid y posteriormente se marchó con su familia a Valencia, donde vivió en las casitas rosas del barrio de La Malvarrosa.

    Desde que era una niña, tocaba el acordeón en playas, bares y restaurantes, como el Polit, de la Avenida de los Naranjos, en Valencia, y en Benidorm. Con esos conciertos pudo costearse sus estudios de música. “Mis padres eran emigrantes: salimos de Cáceres y vivimos en Madrid, en Valencia… Era la mayor de seis hermanos. Mi padre tocaba el acordeón de oído y yo empecé a tocar a los 8 años. Aprendí dos o tres piezas y me iba a las playas a tocar, y así me pagaba las clases de música. He sido músico de calle, sí, y es un hermoso recuerdo”.

    En 2016 confesaba en una entrevista en el semanal cacereño “Avuelapluma”: “Yo me vine desde Casillas de Coria, donde estaba con mis abuelos a Valencia, con algunas lecciones de acordeón aprendidas, porque había un gran acordeonista en el pueblo. Luego, mi padre me llevó en Valencia a un profesor, y a día de hoy no me separo del acordeón.”

    En principio fue conocida como “La niña de la Malvarrosa”. “Mi padre y yo –contaba en 2025—nos tirábamos cinco meses fuera de casa porque íbamos de pueblo en pueblo por Valencia y Cuenca como músicos ambulantes, Pedíamos permiso al alcalde, a la Guardia Civil, al cura…”, confesaba en una entrevista.

    Ganó un concurso de radio y televisión e intervino en varios programas de la tele (Salto a la fama, Estudio abierto…), de TVE. Grabó más de veinte discos hasta lograr el salto definitivo a la fama gracias a sus apariciones en televisión.

    Benidorm marcó un punto de inflexión en su carrera, donde empezó a actuar en un local, hasta que le llegó su gran oportunidad: unirse a la gira de Manolo Escobar en 1974.

“El baile de los pajaritos”

         En 1981 llegaría “El baile de los pajaritos”, que se convirtió rápidamente en un éxito de público y de ventas en todo el país y en algunos países hispanoamericanos. Originalmente, el tema fue compuesto por Wener Thomas, quien la compuso en Suiza bajo el título de Der Ententant  (El baile del pato). La canción y sus pasos de baile se licenciaron y exportaron masivamente a otros países europeos. Antes de que María Jesús la hiciera suya, ya había sido un éxito en Alemania y otros lugares bajo distintas versiones. María Jesús, visto el éxito, quiso que Parchís la grabara, aunque finalmente la grabó ella misma, convirtiéndola en el tema veraniego de 1981. Fue difundido en países como Finlandia por Frederik, bajo el nombre “Tralalala”; en Italia por Al Bano & Romina Power, bajo el nombre de “Il ballo del qua qua”, o en Francia por René Simard & Nathalie Simard, bajo el título “La danse des canards”. Grabó una película con el mismo título que el disco, “Los pajaritos” (1982), dirigida por Javier Aguirre, en la que, al final del verano, se une a unos titiriteros para ganarse la vida, con María Jesús, Antonio Garisa y Eva Celdrán como protagonistas.

    En total ha grabado más de 50 discos y recibido el primer Cassette de Oro por el disco “El show de María Jesús” y un disco de platino por “Los pajaritos”. Sus canciones han aparecido como banda sonora en algunas películas y series de TV.

    El 31 de agosto de 2024 tuvo que ser hospitalizada en Benidorm tras un accidente de circulación en el que resultó herida con contusiones y un esguince cervical al colisionar frontalmente con un vehículo que circulaba en sentido contrario.

    También participó en política como concejala del PP en el municipio de La Nucila, localidad próxima a Benidorm, en el año 2003.

Estancias en Cáceres

Conocí a María Jesús en Cáceres a principios de los 70, en la cafetería-restaurante Delfos, situada en las escaleras que daban acceso a La Madrila baja. Me dirigía a la sede del Diario Extremadura, entonces en el bloque 14 de la citada barriada. Allí se encontraba con unos colaboradores del diario. Nos presentaron. Tocó alguna pieza. La invité a visitar el periódico y, días después, nos ofreció un breve concierto en los talleres a todo el personal.

En otra ocasión, dio un concierto, mediados los 70, en la discoteca “Ara”, situada en la calle Juan XXIII, junto al hostal del mismo nombre, en el que estuve presente, y en el que tocó gran parte de su repertorio.

El 21 de noviembre de 2016 actuó como pregonera de la séptima edición del festival Horteralia, organizado por el periódico “Avuelapluma”, junto a Mario Vaquerizo y sus Nancys rubias.

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Bibliografía consultada: Amilibia, en La Razón de 14/07/2012; semanario Avuelapluma de Cáceres, de 18/11/2016; www.elcierredigital.com, recogido por la agencia EP, de 07/01/2025; ficha de la película “Los pajaritos”, en IMDb.com.


domingo, 31 de mayo de 2026

LA BANDERA Y LA ESCOLTA


El abanderado y la escolta del Regimiento Real

    Nunca vimos nada parecido. Alguna vez tenía que ocurrir. Siempre hay una primera vez que nadie prevé, supone ni espera. Por mucho ensayo que se haga, no todo sale bien. En ocasiones, surge el imprevisto, lo inevitable, algo que desluce a las estrellas que brillan.

    El Día de las Fuerzas Armadas, celebrado ayer en Vigo, coincidiendo con el Día de San Fernando, deparó dos sorpresas con la que los militares no contaban. Los generales, jefes, oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas no solo sacan brillo a sus uniformes, sables, condecoraciones y calzado, sino que se esmeran en que los soldados a sus órdenes cumplan con la misma disciplina y diligencia que ellos para que el destello sea signo evidente de todo acto militar, más aún en su día.

    Muy pronto nos enteramos por los locutores que el salto de la Patrulla Acrobática de Paracaidismo del Ejército del Aire y del Espacio (PAPEA) había sido suspendido por las inclemencias meteorológicas; pero los militares presentes en la tribuna y el público que se disponían a presenciar el desfile no lo supieron hasta que fue anunciado, llegado el momento. Este salto, que iban a protagonizar el subteniente Vidal y el sargento 1º Matanza, ambos gallegos, como “saltador guía” el primero y como portador de la enseña nacional el segundo, es uno de los más celebrados por el público por la belleza y precisión de su ejecución. Lo habían ensayado el día anterior y todo salió bien; pero la mañana de ayer no era propicia por la presencia de nubes bajas y fue suspendido. Un “¡oh, oh, oh!” de frustración recorrió las tribunas de los militares al conocerla por el relator del acto.   

    Al salto paracaidista le sigue el izado de la bandera nacional que presidirá el desfile. Tres guardias reales (representantes del Ejército de Tierra, de la Armada y del Ejército del Aire y del Espacio y un guardia civil) portan la enseña nacional hasta el mástil donde va a izarse para presidir el desfile. Durante el procedimiento del izado, ocurre un incidente con la cuerda con la que se desplaza la bandera hasta lo alto del mástil, al desprenderse una pieza que tenía que amarrarla en la parte superior. La enseña nacional se desploma y los militares se aprestan a recogerla. Nada puede hacerse ya. La decepción del Rey y los militares es manifiesta, mientras continúan en posición de saludo hasta que es recogida.

    El acto continúa con el homenaje a los que dieron su vida en acto de servicio por España y el Rey deposita una corona de laurel en recuerdo de los caídos. Antes, todos los militares han cantado el himno a los caídos, “La muerte no es el final”, que secundan quienes acompañan al Rey en la tribuna: la princesa de Asturias, que viste uniforme de gala del Ejército del Aire y del Espacio; el jefe del Estado Mayor del Ejército (JEMAD) y el jefe del Cuarto Militar de la Casa de S. M. el Rey, más el jefe de su Casa, y la ministra de Defensa y del Interior, en la tribuna de autoridades, a la derecha, que son los únicos que lo cantan. Se echa en falta la ausencia del presidente del Gobierno.

    Coincidiendo con el final del toque de oración, la Formación Mirlo tenía que haber volado por encima de la tribuna dejando tras sí los colores de la bandera nacional en homenaje a los que dieron su vida por España, acto que, como el desfile aéreo posterior, fue suspendido por las circunstancias apuntadas.

    A continuación, el abanderado y los escoltas de la bandera del Regimiento de la Guardia Real se retiran de la tribuna en la que tenía que haberse izado la bandera nacional y se dirigen ante la tribuna real para solicitar permiso para retirarse. Entonces, el Rey se dirige al abanderado y a la escolta y les indica que deben volver a su posición en la tribuna para sustituir a la bandera nacional que no ha podido izarse y situarse de frente a la tribuna real tras el mástil para que presida el desfile. No había ocurrido nunca en un acto oficial: que el Rey se dirigiera a su guardia dándole una orden, porque no podía permitir la ausencia de la bandera nacional frente a la tribuna por la que han de desfilar las tropas terrestres. El JEMAD, advertido de la orden real, hace llamar a un oficial para dar cumplimiento a la orden del capitán general. El abanderado y la escolta ocupan su lugar en la tribuna de enfrente con la bandera.

    El desfile continuó y el Rey, en su brindis por España, destacó la formación militar de la heredera, que por primera vez participaba en el Día de las Fuerzas Armadas, y que ya es alférez alumna cazador paracaidista, como indicaba el emblema que llevaba en el uniforme (el rokiski), que acredita que ha realizado un curso de paracaidista voluntario, que él no pudo realizar a su paso por la Academia de San Javier.


MICHEL PEDRERO, EL PLACENTINO ELEGIDO “MEJOR FOTÓGRAFO DE REPORTAJE DEL MUNDO”


    El fotógrafo documental y fotoperiodista Michel Pedrero (Plasencia, 06/08/1986) ha sido elegido el pasado mes “Mejor Fotógrafo de Reportaje del Mundo” en los premios internacionales 35Awards por su serie documental Hygiene in a failed state (Higiene en un estado fallido), realizada en colaboración con la comunidad Mundari, en Sudán del Sur. La obra obtuvo también el segundo puesto en la categoría de mejor fotografía de reportaje.

    Su labor se centra en documentar comunidades remotas y la diversidad cultural. Es colaborador de National Geografiphc, The Times y PhotoVogue.

    Pedrero, “Wihnomadphoto” de nombre artístico, presentó la citada serie y fue seleccionado entre los “100 Great Photographers” (100 grandes fotógrafos) del certamen internacional. En su undécima edición han participado fotógrafos de todo el mundo que presentaron casi medio millón de fotografías procedentes de 174 países.

    Una de las fotografías más comentadas de la serie muestra a un niño mundari lavándose con orina de vaca, una práctica tradicional utilizada como desinfectante natural y repelente de insectos en una región en la que el acceso al agua potable y al saneamiento es extremadamente limitado. Lejos de buscar el impacto sensacionalista, el reportaje apuesta por una aproximación profundamente humanista, centrada en la dignidad, la resistencia y la adaptación cultural de esta comunidad ganadera.”

    Su serie Sudan looks at US (Sudán mira a Estados Unidos), realizada durante el golpe de Estado en Sudán en octubre de 2021, fue finalista en los World Pres Photo 2022 en la categoría singles, gracias a una fotografía tomada en una boda nubia.

    En 2022 presentó en Granada la exposición Sudán nos mira, organizada por la ONG Agua de Coco, el mes de la infancia con la que colabora, en la que las fotografías son escenas “en las que muestra sentimientos y realidades que no todo el mundo tiene la suerte de ver. “Para mí es un orgullo, es mi primera exposición y estoy muy ilusionado. Es un recorrido por otras realidades a través de la infancia.”

    En Plasencia expuso en 2025 Omo Valley (Valle de Omo), centrada en las tribus del sur de Etiopía, en colaboración con Guille Sánchez Merino, también placentino, unidos en un proyecto fotográfico, fruto de una experiencia inmersiva en el corazón de África, en la que viven diez tribus diferentes con sus costumbres ancestrales.

    Michel Pedrero se califica a sí mismo como “un ser humano de pies inquietos… Nos han llamado de muchas maneras: los viajeros de manera predeterminada; pero nos gusta ser llamados nómadas, exploradores, vagamundos, aventureros…Llevo años en el camino del mundo a base de experiencias y adaptabilidad extrema (Ártico, Sudán, Angola, Boswana, Angola, Namibia, Bolivia, Etiopía, India, Myanmar, Colombia, Egipto, Israel, Marruecos, Perú, Jordania…) son algunos de los muchos países en los que he trabajado en un proyecto social, fotográfico o cultural. Docente y educador, me acompaña siempre el placer recíproco de enseñar-aprender allá donde voy.”

    “Mi vida está en el camino, y en el camino puedo contar historias a todos aquellos que quieran escuchar. Me siento nómada y me apasiona todo lo salvaje… Mis fotografías son sentimientos, almas congeladas y verdad. La verdad que nos ilumina, a medida que continuamos en donde prosperamos y vagamos, en la carretera que llamamos nuestro hogar.”

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Bibliografía consultada: Blog Ojodenómada.com. (https://ojodenomada.com/lider/michel-pedrero/); agencia Europa Press, de 12/05/2026; Moreno Quintanilla, Sandra, en el diario.es.extremadura, de 11/05/2026); Aragón, Gisela, en granada digital, de 30/04/2022.