viernes, 13 de marzo de 2026

JOSÉ MARÍA VALVERDE, EL VALENTINO PERDIDO Y RECUPERADO EN SU CENTENARIO


El Ayuntamiento de su localidad natal, el IES Loustau-Valverde, la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes (RAEX) y otras asociaciones están conmemorando durante estos días el centenario del nacimiento del valentino perdido y ahora descubierto para las nuevas generaciones.

José María Valverde Pacheco (Valencia de Alcántara, Cáceres, 26/01/1926; Barcelona, 06/06/1996), poeta, filósofo, crítico literario, historiador de las ideas, traductor y catedrático, fue hijo de un notario y aduanero, que pasó la mayor parte de su infancia en Madrid, donde le sorprendió el comienzo de la Guerra Civil. Su padre fue encarcelado casi hasta el final de la guerra por su militancia en la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), mientras que su madre y alguno de sus hijos lograron llegar a Irún. El joven Valverde permaneció en Segovia, en casa de unos familiares, hasta 1939.

Cursó el Bachillerato (1939-1943) en el Instituto madrileño Ramiro de Maeztu, que le publicó su primer libro en 1945, Hombre de Dios (salmos, elegías y oraciones), poemario prologado por Dámaso Alonso, quien, aunque le tenía por “gran promesa de la filología”, se matriculó en Filosofía y se doctoró en 1955 con una tesis sobre “La filosofía del lenguaje en Wilhelm von Humboldt”. Ese mismo año se casó con Pilar Gefaell, con la que tuvo cinco hijos, que coincide en el tiempo con la aparición de su segundo libro, La espera (1949), galardonado con el Premio Nacional de Poesía, y se inicia como traductor con la versión de doce poemas de Hӧlderlin.

 Su nombre aparece en revistas poéticas de la época como Garcilaso, Proel o Espadaña. Formó parte del grupo fundador de la revista universitaria Alférez, de la que fue asiduo colaborador, en la que firmaba con el seudónimo colectivo Gambrinus.  Después publicaría La espera y, más tarde, Versos del domingo. Voces y acompañamiento para San Mateo aparece en 1959. En 1960 publica una traducción de los evangelios en prosa corriente, bajo el título Las buenas noticias del Reino de Dios y el poemario La conquista de este mundo. Años inciertos (1970) es un conjunto de poemas breves que clama por la “ineludible hambre y sed de justicia”. En 1971 publica una selección de su obra poética, Enseñanza de la edad (Poesía 1945-1970), seguida en 1976 de otro breve poemario: Ser de palabra.

De su producción ensayística cabe destacar dos trabajos de investigación lingüística: Estudios sobre la palabra poética (1952) y el ya citado Guillermo de Humbolt y la filosofía del lenguaje (1955). En sus Cartas a un cura escéptico en materia de arte moderno (1959) aborda la problemática del arte en nuestros días.

Entre 1945 y 1950 cursa estudios de Filosofía en la Universidad de Madrid, conoce a Benedetto Croce y mantiene estrecha amistad con Vivanco.  En 1950 logra el puesto de lector de español en la Universidad de Roma (1950-1955). En la capital italiana entabla amistad con Ruiz-Giménez, embajador español ante la Santa Sede. De su estancia italiana surgió una Historia de la literatura española (Turín, 1955) y una obra de síntesis: Breve historia de la literatura española (1969).         

En 1956, a los 29 años, obtiene la cátedra de Estética de la Universidad de Barcelona, cargo del que dimitió en 1965 en protesta contra las expulsiones de sus cátedras de los profesores José Luis López Aranguren, Enrique Tierno Galván y Agustín García Calvo, por sus opiniones críticas al sistema. Valverde, como todos ellos, se situó pronto entre la intelectualidad opuesta al franquismo.

En los años siguientes, alternó sus estancias en universidades de Estados Unidos y Canadá (Universidad de Virginia en 1967 y en 1968 en la universidad de Trent) y con su trabajo de asesor, en especial para la editorial Planeta. En 1972, al inicio de la Transición democrática, se reintegró a su cátedra, sin descuidar por ello un activo compromiso político, vinculado siempre a las corrientes de síntesis cristiano-marxistas y cercano al Partido Comunista, apoyando los movimientos sociales en Hispanoamérica y, en especial, al movimiento sandinista nicaragüense. Jubilado de sus tareas universitarias en 1992, desde 1993 fue profesor emérito.

En 1952 publica su primer libro de crítica literaria: Estudios sobre la palabra poética y colabora asiduamente en el semanario barcelonés Revista. En la década de los 50 publica nuevos libros poéticos (Versos del domingo) y traducciones de Rilke y Romano Guardini, además del primer volumen de una de sus obras más difundidas y reeditadas: la Historia de la Literatura Universal, en colaboración con Martín de Riquer.

En 1961 se editó su primera antología poética, que incluyó dos nuevos poemarios: Voces y acompañamiento para San Mateo y La conquista de este mundo. Alejado de sus actividades docentes, Valverde se especializó en la traducción de grandes autores (Dickens, Shakespeare, Melvile).

En 1971 se publicó la segunda antología de sus versos, Enseñanzas de la edad. Y en 1976, su última entrega poética: Ser de palabra y otros poemas, junto con una de sus traducciones más celebradas, la del Ulises de Joyce.

Tras su retorno a España, Valverde continuó con su labor de traductor de autores de lengua inglesa (Eliot, Whitmannn, Faulkner) y alemana (Novalis) y estudios críticos sobre Azorín, Antonio Machado y Cervantes. Reanudó también las colaboraciones en prensa y desarrolló una intensa labor de solidaridad con América Latina, especialmente con Nicaragua, identificándose con los presupuestos ideológicos de la Teología de la Liberación. En 1983 ingresó en la Real Acadèmia de Bones Lletres de Barcelona con el discurso Poesía en Barcelona: un aspecto, contestado por Juan Perucho.

Mención especial merece su amplia labor como traductor, que le valió el Premio Nacional de Traducción en 1990.

Su obra poética se inscribe en el contexto de poesía religiosa de posguerra, con marcado componente existencialista, crítico y, además, con algunos apuntes de lo metapoético en sus últimas entregas.

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Bibliografía consultada: Fernández, Tomás y Tamaro, Amparo: Biografía de José María Valverde” (Internet), Barcelona, España. Editorial Biografías y Vidas, 2004. Disponible en   https://www.biografiasyvidas.com/biografia/v/valverde_jose_maria.htm; y Torres Nebrera, Gregorio: José María Valverde Pacheco, en Diccionario histórico de la Real Academia de la Historia. Biografías. (https://historia-hispanica.rah.es/biografias/45264-jose-maria-valverde-pacheco).


miércoles, 11 de marzo de 2026

ADALID REVELA QUE EL VERDADERO TESORO ROBADO POR LOS FRANCESES FUE EL “RECETARIO DE ALCÁNTARA”


El académico extremeño y escritor Jesús Sánchez Adalid ha revelado en su primera conferencia del ciclo “Visiones de Extremadura II”, inaugurado en la sede de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes (RAEX), el Palacio de Lorenzana de Trujillo, que el verdadero tesoro robado por los franceses en el convento de San Benito de Alcántara fue el Recetario de su nombre, llevado por los invasores a su país y asumido por la cocina francesa.

    “El Recetario de Alcántara, no completo, está en manos privadas, pero no sabemos quién lo tiene”, concluyó su intervención el académico extremeño, quien aseguró que se realizan gestiones para rescatarlo en parte y hacer un facsímil para conservarlo, en las que está involucrada la Fundación San Benito de Alcántara, indicó el autor de “Tres alcones para Tamerlán”, su última novela que está promocionando ahora.

    El Recetario, orgullo de la Orden de Alcántara, comprende recetas que se transmitían oralmente, a través de los pinches, cocineros y aprendices, que constituían platos deliciosos y que, al ser una Orden reglada, estaban escritas. Entre los platos del Recetario citó el consumado, un caldo con los huesos resultantes de lo que se había echado en el horno, que hoy llamamos caldo; el corzo estofado; el jabalí con ciruelas, herencia de los guisos de ciruelas pasas de los árabes; el ganso; el pato y la oca y toda la caza, además de la tenca, que la trajeron los romanos y se aclimató en las lagunas, charcas y pantanillos, un manjar frito en aceite de oliva bien harinada, que se la llevaban al emperador Carlos V en Yuste, además de los vinos de Jerez generosos, los dulces de almendras y la fruta de sartén, dulces fritos con miel…

    Sánchez Adalid inició su intervención afirmando que el conocido como Recetario de Alcántara es posible que fueran varios, que es un “tema extremeño y desconocido” y del que se ha pensado que fuera una leyenda urbana. Señaló, además, que se había propuesto novelar varias veces el tema, pero que lo había dejado hasta hallar documentos históricos y fiables en los que basarla. Recordó que hace dos años, la Academia de Extremadura presentó un estudio patrocinado por la misma sobre la biblioteca del convento de Alcántara, escrito por Dionisio Martín, José Luis López y Bartolomé Miranda, en el que se llega a la conclusión de que no se perdió durante la invasión francesa, sino que se dispersó, pero que parte de lo principal estaba en múltiples fondos y lugares.

    Este estudió le ha servido para dar varias conferencias y el tiempo histórico en que desapareció. “No podemos saber qué es el Recetario de Alcántara sin conocer el marco histórico en el que se había perdido, en qué consistía, las recetas que yo he rastreado, las que podría haber y experimentar…”

    El conferenciante aludió a los orígenes de la Orden de Alcántara, su historia y su convento, a los prioratos y encomiendas que tenían las Órdenes Militares; al paso del ejército francés y su parada en Alcántara camino de Portugal y regreso por el mismo lugar, donde el general Junot se apropió del Recetario, que se llevó a París, lo que hizo decir a su amante, Laura Permon, después su mujer, nombrada por Napoleón duquesa de Abrantes: que “de la guerra de España no se sacó más que piojo y sabor a ajo; pero que se trajo un tesoro: el Recetario de Alcántara”, que trasmite a los chefs de París una forma de cocinar: Á la mode d´Alcantra,  “Al modo de Alcántara”.

    La próxima conferencia del ciclo tendrá lugar el viernes, día 13, y estará a cargo del académico y catedrático de la Uex José Luis Bernal sobre “José María Valverde, un poeta en su centenario”



IBARRA SE PREGUNTA EN JEREZ SI “ALGUIEN QUIERE HABLAR DEL FUTURO”


    El expresidente de la Junta de Extremadura y exsecretario general del PSOE extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, pronunciará el próximo viernes, día 13, a las 20.00 horas, en el hotel Oasis de Jerez de los Caballeros, una conferencia titulada “¿Hay alguien que quiera hablar del futuro?”, que organiza el Liceo Club de Opinión de la localidad, a la que seguirá un coloquio.

    “En estos momentos de tan abundante incertidumbre política sobre el mañana”, según el anuncio de la conferencia-debate, el Liceo de Jerez programa esta conferencia, tras las recientes declaraciones del político extremeño en el último comité regional de su partido de que el PSOE se abstuviera en el debate de investidura de María Guardiola, que fue contestado en el seno del partido, o las más reciente sobre la reforma del Estatuto de Autonomía para que gobierne la lista más votada, sobre la que nadie se ha aventurado a decir nada hasta el momento.

    Tras las conferencias pronunciadas por el exministro de Exteriores, José Manuel García Margallo y Cristóbal Colón de Carvajal, el renacido Liceo de Jerez, de la mano del académico extremeño y cronista oficial de la localidad, Feliciano Correa Gamero, y un grupo de profesores de la localidad, trae al expresidente de la Junta para hacer realidad el propósito con el que nació: ser un club de análisis, opinión y debate.