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Convento de San Ildefonso en
Plasencia. |
Teresa
de Alonso (Plasencia, 1380;1449) fue una religiosa primera
rectora y abadesa del convento de San Ildefonso de Plasencia que, según
Alejandro Matías, fundó el edificio en 1412, bajo la regla de San Francisco. [1]
“Su vida recogida --según cuenta el autor de Las siete centurias y recoge Díaz y
Pérez en su Diccionario-- y educación
mística le hicieron retirarse a la casa que en 1412 habían fundado las beatas
de San Ildefonso, convertidas en comunidad en 1417. El obispo D. Gonzalo de
Zúñiga dio forma de vivir como terceras de San Francisco (iglesia y monasterio)
a las beatas de San Ildefonso, en las casas y corral que les cedió el bachiller
Miguel Sánchez Llanguas, arcediano de Plasencia. Estas beatas no habían estado
hasta entonces bajo obediencia y regla aprobada. El obispo les dio licencia
para que tuviesen capellán que les dijese misa y les administrase los
sacramentos, así como para que pudiesen tener una campana para tocar a las
horas y para que digan los oficios divinos y tengan sacramento.
Las letras del obispo y de la fundación dicen que les dio
esta licencia en el dicho día, estando en un muro o castillo que es arrimado a
sus palacios, que sería en alguna torre o cubo de los muros de la ciudad que
dan, como se ve, junto a las casas o Palacio Episcopal, estando presente a esta
licencia Gil Martín, provisor y vicario general del Obispado; Diego de Zúñiga,
maestresala, y Fernando de Zúñiga, camarero del obispo.
Las beatas que entonces había eran: Teresa Alonso, de
Plasencia; María Fernández, de Béjar; Juana Martín, Catalina Fernández de Cepeda,
Elvira Gómez del Barco y Marina González, de Talavera, beatas pobres y que
después, a 31 de enero, les dio posesión el provisor y vicario general Gil
Martínez, doctor en Derecho. Tomaron el hábito, velo y cordón de San Francisco
en la misa mayor, al tiempo del Ofertorio, de mano de fray Martín, fraile
Francisco, y acabada la misa, eligieron por madre y rectora a Teresa Alonso.
El rey don Enrique IV fue después uno de los
favorecedores de este convento, dejándole de renta cien fanegas de trigo de la
medida mayor, en las tercias de Trujillo, confirmando esta memoria luego los
Reyes Católicos. El famoso obispo don Pedro González de Acevedo dejó después a
este convento cien ducados de renta y veinticinco fanegas de trigo. Compró unas
casas que agregó al convento, y labró un cuarto, portería y locutorio para las
monjas, que es lo mejor que tiene el monasterio, gastándose 6.000 ducados. El
regidor Pedro Gómez les dejó 300 ducados de renta, los 200 para dos monjas de
su linaje y los 100 para la capilla de la Concepción de la misma iglesia, como
consta en la lápida conmemorativa que se ve en la pared de la misma.
Hasta aquí las noticias de ese convento, en cuya
fundación va tan íntimamente unido el nombre de doña Teresa, muerta en 1449, en
opinión de santa, al decir de la Memoria que Ms. (título de cortesía para
referirse a una mujer sin revelar su estado civil) anda en manos de las monjas
de dicho convento de San Ildefonso.”
Fray Alonso Fernández no difiere mucho de estos datos
aportados por Alejandro Matías y recogidos por Díaz y Pérez, y añade:
“Tiene la capilla mayor como patrones de este convento la
casa de los Villalvas, en la cual tienen sus entierros; y labraron la iglesia y
capilla mayor a sus expensas. Aquí está sepultado el coronel Cristóbal de
Villalba, de quien tratará la historia en su lugar. En este convento está la
cofradía de San José, que es de la celebrada de esta ciudad por los oficiales
carpinteros, las cuales hacen la fiesta del glorioso patriarca, segundo día de
Pascua de Resurrección, con solemnidad de procesión, sermón y misa. Es
monasterio reformado y donde se crían en este tiempo religiosas de buen
espíritu, de mucha oración y frecuencia de sacramentos.”
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[1]
Vid.: Matías Gil, Alejandro: Las
siete centurias de la ciudad de Alfonso VIII, Boletín de la Real Academia
de la Historia, Tomo I, Cuaderno III, pág. 100, 1877. Véase también: Díaz y
Pérez, Nicolás: Diccionario histórico,
biográfico, crítico y bibliográfico de autores, artistas y extremeños ilustres,
T. I, Madrid, Imprenta Viuda e hijos de Abieza, pág. 30. Fray Alonso Fernández: Historia y anales de la Ciudad y Obispado
de Plasencia, Excmo. Ayuntamiento de Plasencia, Plasencia, 2000, págs.
88-89.