martes, 3 de noviembre de 2026

NUEVO LIBRO-DISCO DE DELIA AGÚNDEZ Y “AQUEL TROVAR”


 La académica correspondiente de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes (RAEX), Delia Agúndez, acaba de publicar su nuevo libro-disco “Mundus renovatur. Amor y naturaleza en la lírica latina medieval”, grabado y producido junto a su grupo musical “Aquel Trovar”.

    Frente al estereotipo que reduce la tradición de la canción medieval en latín al tópico del goliardo disipado y la taberna, el proyecto propone un recorrido riguroso por la poliédrica dimensión de este repertorio: una poesía culta, filosófica y de un refinamiento estilístico extraordinario, que constituye el auténtico canto de cisne de la lengua latina en Europa.

    La producción se presenta en un cuidado libro de 96 páginas (bilingüe español-inglés) con los textos íntegros, un innovador trabajo de revisión de fuentes y estudio musicológico. En el plano interpretativo, el álbum destaca por el riguroso trabajo de restitución de la pronunciación histórica y geográfica propia de cada manuscrito original (Verona, Sankt Gallen, Lille, Limoges…), devolviendo a los versos su color sonoro genuino e incluyendo varias piezas grabadas por primera vez.

    “Mundus renovatur” nace del propósito de revisar y dignificar un repertorio fundamental de la cultura europea: la lírica latina medieval. Este libro-disco plantea un recorrido riguroso y poético: una poesía culta, filosófica, de una sutileza y belleza extraordinaria que funcionó como el verdadero canto del cisne del latín como lengua universal de Europa.

    La obra incluye una innovadora revisión de fuentes y primeras grabaciones mundiales, con 22 obras procedentes de manuscritos de Santkt Gallen, Verona, Lille y Limoges, incorporando piezas grabadas por primera vez.

    La soprano Delia Agúndez restituye la fonética histórica y geográfica de cada lugar de origen, devolviendo a la lengua su color sonoro autóctono.

    El enlace a todas las plataformas de audio para escuchar el álbum puede encontrarse en: https://smartlink.musik.digital/mundus-renovatur-amor-y-naturaleza-en-la-lirica-latina-medieval-f4934.

QUIÉN ES DELIA AGÚNDEZ

   Delia Agúndez, nacida en Cáceres, es académica correspondiente de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes (RAEX). Su sólida carrera interpretativa, que abarca desde la Edad Media hasta las últimas vanguardias, la ha llevado por todo el mundo. Además de ser personal fijo, por concurso-oposición, del Coro Nacional de España (INAEM), colabora con agrupaciones profesionales de primera línea. Posee más de una veintena de discos en el mercado y diversos galardones y reconocimientos como intérprete, Como musicóloga, colabora con numerosos medios e instituciones a través de la publicación de artículos, charlas, colaboraciones radiofónicas y notas en programas de mano. Durante años, ejerció como social media management y sigue prestando asesoría en comunicación digital a importantes artistas e instituciones culturales.

    Obtuvo la licenciatura en Historia y Ciencias de la Música, con Mención de Honor, en la Universidad de La Rioja y también en Historia del Arte por la Universidad de Extremadura. Además, es titulada superior de Canto , con sobresalientes calificaciones, en el Conservatorio Liceu de Barcelona. Posee un Grado en Honores en Music Business en la Universidad de Middlesex (Inglaterra), además de sendos másteres en Investigación y Pedagogía Musical en la Universidad Autónoma de Barcelona, donde gozó de una beca como Personal Investigador en Formación dentro del Departamento de Didáctica de la Expresión Musical, Plástica y Corporal. Actualmente compagina todas sus actividades con los estudios de doctorado en Musicología en la Universidad Complutense de Madrid.


DE LAS COCHINILLAS QUE VIVEN EN LAS CHUMBERAS SE OBTIENE EL ROJO QUE CONQUISTÓ EUROPA




    Las chumberas que cruzaron el Atlántico gracias a los extremeños son mucho más que una planta de frutos conocidos. Sus parientes americanos, los nopales, fueron también esenciales para criar un pequeño insecto: la grana cochinilla (Dactylopius coccus).

    Desde la época prehispánica, los pueblos mesoamericanos cultivaban estos insectos sobre los cactus para obtener un colorante rojo, extraído de las hembras, que contienen ácido carmínico, y permite elaborar el carmín natural.

    A partir del siglo XVI, la cochinilla americana llegó a Europa y se convirtió en un producto comercial muy valioso. Su rojo intenso y su estabilidad hicieron que ganara terreno frente al quermes, un colorante tradicional europeo obtenido de otro insecto que vive sobre la coscoja.

    El carmín de cochinilla se utilizó para teñir tejidos de lujo y elaborar pigmentos para pintura, Hoy sigue presente en sectores como la alimentación, la cosmética, la industria farmacéutica y la textil.

    Y ese rojo que viajó desde América también llegó a la pintura de un artista extremeño. En la última entrega de la serie, Extremestiza descubrirá qué obra, conservada en el Museo del Prado, lleva la huella de este colorante.

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Fuentes: Castillo, Naix´ieli: Sangre de nopal. El rojo mexicano de la grana cochinilla, Ciencia UNAM, 27 de agosto de 2020 (https://ciencia.unam,mx/leer/1031/san). Sánchez Silva, Carlos y Suárez Bosa, Miguel: Evolución de la producción y el comercio mundial de la grana cochinilla, siglos XVI-XIX, Revista de Indias, 66 (237), 2006, pp. 473-490 (https://doi.ora/10.3989/revindias.2006.i237.346).Universidad de Burgos: Las cochinillas y el carmín: la azarosa historia de un parásito muy rentable y un colorante muy codiciado” (https://ubuinvestiga.es/las-cochinillas-y-el-carminia-azarosa-historia-de-un-pasado-muy-rentable-y-un-colorante-muy-codiciado).


lunes, 2 de noviembre de 2026

LOS SERES QUERIDOS


Aspecto del cementerio de Coria

    Hay una diferencia sustancial que a muchos induce a la confusión. Una cosa es el Día de Todos los Santos, en el que la Iglesia celebra a todos ellos, canonizados o no, que gozan de la vida eterna en la presencia de Dios (1 de noviembre) y otra fuere el Día de los Fieles Difuntos (2 de noviembre), dedicado a orar por las almas de los seres queridos y de los fieles que han fallecido. El día 1 conmemoramos la santificación de los difuntos y el 2, a rezar por los fallecidos.

    Las visitas multitudinarias a los camposantos el día 1, al ser festivo, o “puente” en algunas comunidades porque, como ayer, cayera en domingo, confunde a muchos a pensar que el día de los difuntos es el 1 y no el 2.

    La expresión seres queridos es la combinación de dos palabras (ser y querido, sustantivo y adjetivo, respectivamente) que pronunciamos o escribimos como si fuere una sola a la hora de dar el pésame a los familiares de los difuntos. Las vemos y oímos casi todos los días, especialmente cuando nos lo requieren catástrofes con decenas de muertos que acongojan el corazón, como el reciente accidente ferroviario de Urda (Toledo) o de personas muy queridas, respetadas o reconocidas socialmente.

    Los pésames de carácter institucional o corporativo incluyen casi todos la locución: “En nombre del Gobierno, reciba nuestra más sinceras condolencias por el fallecimiento de (nombre del fallecido o fallecida), extensivo a su familia y seres queridos en estos momentos”; los de tono protocolario: “Ante el lamentable fallecimiento de (nombre), le expresamos nuestro más sentido pésame, con la esperanza de que los momentos compartidos sean refugio de paz para su familia y seres queridos”.

    La locución subsume una referencia implícita a la pérdida de una persona y otra emocional que ilustra la primera acepción. Es decir, cuando nos referimos a los “seres queridos” aludimos a los difuntos, aunque aquélla abarque más allá de la consanguinidad, incluyendo en ella a parejas o amigos íntimos, sinónimos y afines más habituales: familiares, parientes, allegados, amados, estimados, cercanos…

    El ser es el ente, la criatura, la persona, el sujeto, la vida, la existencia, y querido, como participio del verbo querer, es la persona a la que amamos, con la que mantenemos un vínculo matrimonial, aunque se utilice también como fórmula de trato afectuoso (mi querido amigo) o vocativo (por favor, querida).

    Es decir, la locución la utilizamos más para referirnos a los difuntos que a los vivos, como si solo aquellos, por el hecho de no estar ya con nosotros, fueren los únicos seres queridos, cuando estamos rodeados de ellos por todas partes: querida mía, querido mío…, cuánto te amo…, quizás hasta que la muerte nos separe, en que ya seremos los seres queridos.