domingo, 2 de agosto de 2026

EL “APAFUEGOS” EXTREMEÑO


El 4 de mayo de 2000 escribí un retrato sobre su persona en El Periódico Extremadura (publicado después en un libro: Retratos de Personajes extremeños, Editorial Círculo Rojo, Almería, 2014), en el que me acercaba a retratar la personalidad de un cacereño, personaje singular de la política extremeña.

Escribo de Francisco Castañares (Serradilla, Cáceres, 25/02/1960), guarda de Icona y de Monfragüe, exalcalde de su pueblo, exdirector de la Agencia de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura, exportavoz en la Asamblea, exjefe de Personal de la Diputación de Cáceres, exdiputado regional del PSOE por Cáceres, “mirlo en la tribuna y despropósito para la imagen de su partido, caído por la lava incandescente del Club del Puro”.

No quito ni una coma a lo publicado en su día sobre este personajillo, que prohibía al cura de su pueblo tocar las campanas para llamar a misa a sus fieles (¡ay si hubiere una mezquita!, desde cuyas almenas llaman a la oración hasta cinco veces al día:  al amanecer, al mediodía, al atardecer y por la noche), mirando hacia la Kaaba, la casa de Dios en la Gran Mezquita de La Meca… “Quiso ser halcón vigilante y terminó presa de sí mismo. Cuando era el amo de la AMA (Agencia de Medio Ambiente) increpaba a sus `súbditos´  que se quejaban de su escaso sueldo, él, que fue --y es-- uno entre ellos; cuando recibía a Felipe (González) en el parque, no daba cuentas al jefe (Ibarra); tenía mayoría y la echó a perder. Hasta las Fuerzas de Seguridad se alegraron de que el presidente Ibarra se lo quitara de en medio en el 99. En pleno alarde altanero, sus adversarios políticos (sus propios compañeros) festejaron a lo grande su derrota electoral; pero el puro quemó su palabra”.

El pasado año, cuando los incendios forestales hicieron presa en la Transierra cacereña, Castañares hizo acto de presencia en el puesto de mando avanzado, como si fuere político en activo y el “apafuegos” extremeño, que no cogiere una escoba para ello, para presentarse ante todas las televisiones del país como tal y dar lecciones de cómo se apagan los fuegos, él que ahora está al mando de una empresa forestal y que acusaba a la empresa pública Tragsa desde la Asamblea de llevarse todos los contratos públicos para restaurar la naturaleza dañada. Como si él fuere único, por amigo de Felipe González, y el apafuegos que más sabe de ello.

 No hay televisión que se le resista a su verborrea implacable. “Encantado, Lorena, de hablar contigo…”, le dice a Lorena García, presentadora de Espejo Público en Antena 3 TV, como si fueren amigos de toda la vida, lo mismo que con su amigo Felipe, con quien se atreve a ir junto a él por delante del presidente Ibarra al dirigirse a un acto público y deja a este en segunda fila con el alcalde o el delegado del Gobierno.

            No es que lo busquen; es él quien se presenta como el teórico “apagafuegos” no solo de Extremadura, sino de Europa entera. ¿Porque es el que más sabe? ¡Quiá!

            Cuál es su teoría sobre cómo se apagan los fuegos. Dice y no para, no que los fuegos se apagan en invierno, sino que no se pueden apagar ni con agua ni con medios aéreos, y que las claves para ello continúan siendo la prevención, la limpieza de montes y la protección de la población… Y él puede hacer todo eso; mejor dicho, los empleados de su empresa. Hay que limpiar los montes y reducir la masa forestal inflamable; hay que proteger en vez de luchar y hay que quedarse encerrado en casa y no evacuar por cuenta propia.

Afirma el “apagafuegos” cacereño que ningún ejército o servicio de emergencias puede frenar los incendios de forma directa cuando las condiciones son extremas, como ahora, con las reiteradas olas de calor. “Son incendios que se sitúan fuera de la capacidad de extinción; es decir, no se pueden apagar y lo único que pueden hacer los profesionales de los medios es concentrarse en los pueblos, intentar defenderlos, proteger la vida de la gente y no hay más opciones”, decía en la Sexta sobre los recientes incendios de Ávila y Madrid. Recordaba, además, que hay que “hacer los deberes en mayo. Si hubiéramos hecho una franja de protección perimetral alrededor de cada casa, de cada urbanización y de cada pueblo que está en medio del bosque, hoy podríamos estar tranquilos”; es decir los planes periurbanos, ya aprobados por la Junta de Extremadura antes de 2007, cuando él fumaba puros… en la Cámara.

Eso es lo que él busca y pretende, presentándose ante las conductoras de los programas matinales de todas las televisiones, y que le den a su empresa los trabajos, que se acaban todos los fuegos. ¿Cuántos ha apagado él…?


sábado, 1 de agosto de 2026

LA PLACENTINA CLARA RODRÍGUEZ, NUEVA PRESIDENTA DE LA JUVENTUD ESTUDIANTE CATÓLICA DE ESPAÑA



    La placentina Clara Rodríguez, de 24 años, graduada en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca, ha sido elegida nueva presidenta de la Juventud Estudiante Católica de España (JEC) durante la XL Asamblea General celebrada en San Pedro del Pinatar (Murcia), junto a la renovación de su equipo permanente que dirigirá el movimiento durante los próximos tres años.

    Junto a ella trabajarán Paula Gázquez Díez, que asumirá la Secretaría de Economía, y Diego Antonio Pi Arteaga como responsable de Comunicación. Clara Rodríguez releva al también placentino y anterior presidente, Rubén Serrano, y a su equipo formado por Julia Monrobel y Raquel Mena.

    A la asamblea, celebrada bajo el lema “Luces, juicio y acción”, asistieron setenta jóvenes de la archidiócesis de Mérida-Badajoz y de las diócesis de Plasencia, Coria-Cáceres, Tenerife, Salamanca, Palencia, Madrid, Almería y Cartagena.

    La nueva presidenta ha confesado en una entrevista en el Boletín de la Diócesis de Plasencia que “mi identidad se ha construido desde muchas experiencias y realidades que forman parte de quién soy y de cómo miro el mundo”.

    Asegura que su “camino en la JEC ha sido un proceso de crecimiento, de preguntas y de descubrimiento, buscando un espacio donde poder vivir la fe de una manera conectada con la vida real. La JEC me ha enseñado que no puede estar separada de la realidad de las personas, que creer implica mirar nuestro entorno, escuchar las historias que hay detrás de cada persona y comprometerse con aquello que necesita ser transformado”.

  

viernes, 31 de julio de 2026

ALEJANDRO LERROUX, PRESIDENTE DE LA II REPÚBLICA, CIUDADANO DE HONOR DE MÉRIDA


El Ayuntamiento de Mérida, bajo la presidencia de su titular, Asensio Masegosa Álvarez, en la sesión celebrada el día 14 de noviembre de 1934, reunido en sesión ordinaria al objeto de celebrar la sesión supletoria de la ordinaria señalada para el día 12, “que no pudo celebrarse por falta de número”, acordó declarar con el voto unánime de todo el concejo, seguro de interpretar el sentir de todo el pueblo de Mérida,  al “ilustre hombre público don Alejandro Lerroux y García, presidente del Consejo de Ministros, ciudadano de honor de nuestra ciudad, por su actuación ininterrumpida durante más de cincuenta años en defensa de los ideales republicanos y al servicio de la nación y por la energía y acierto con la que últimamente, al frente del Gobierno, sacrificando su tranquilidad y reposo, ha hecho frente, hasta hacerlos fracasar, a la criminal intentona separatista de Cataluña y al formidable movimiento revolucionario de Asturias, que tantas lágrimas y ruina han traído a nuestra Patria”.

    Con esta iniciativa, el Ayuntamiento secundaba la del Ayuntamiento de Huelva, transmitida por conducto del de Badajoz, para que todos los de España rindan un testimonio de cariño y respeto al ilustre hombre público. En la sesión del pleno celebrada el 5 de junio de 1935, bajo la presidencia del citado alcalde, el pleno acordó dar el nombre de la Plaza de Alejandro Lerroux “a la actual del Rastro, como homenaje merecido al insigne hombre público” [1].

    Alejandro Lerroux García (La Rambla, Córdoba, 1864; Madrid, 1949) fue un político español que militó desde joven en el republicanismo radical, como seguidor de Manuel Ruiz Zorrilla. Practicó un estilo periodístico demagógico y agresivo en las diversas publicaciones que dirigió (El País, El Progreso, El Intransigente y El Radical). Su discurso populista y radical, así como las diversas campañas contra los gobiernos de la Restauración, le hicieron muy popular en los medios obreros de Barcelona, que acabaron constituyendo la base de un electorado fiel.

    Fue elegido diputado por primera vez en 1901 y de nuevo en 1903 y 1905, en las candidaturas de la Unión Republicana, que había contribuido a formar con Nicolás Salmerón. La defección de este hacia la coalición Solidaridad Catalana en 1906 llevó a Lerroux hacia el Partido Republicano Radical (1908), encabezando la lucha contra el creciente nacionalismo catalán.

    Lerroux hubo de exiliarse en varias ocasiones; primero para escapar a la condena dictada por uno de sus artículos (1907) y, más tarde, huyendo de la represión gubernamental por la Semana Trágica de Barcelona (1909). De vuelta a España, aceptó entrar en la Conjunción Republicano-Socialista, con la que volvió a ser elegido diputado en 1910. Desde entonces se vio envuelto en una serie de escándalos y acusaciones de corrupción que le alejaron de su electorado barcelonés, hasta el punto de que hubo de cambiar de distrito, presentándose por Córdoba en 1914.

    Durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), su partido se vio debilitado por la escisión de los Radical-Socialistas de Marcelino Domingo (1939). No obstante, continuó en la política activa, participando en el comité revolucionario que preparó el derrocamiento de Alfonso XIII y la proclamación de la II República en 1931.

    Bajo el régimen republicano, Lerroux desempeñó un papel político de primera fila. Formó parte de la coalición de izquierdas que sostuvo las reformas del gobierno de Manuel Azaña durante el primer bienio (1931-1933), en el que participó personalmente como ministro de Estado (1931); pero fue derivando hacia posturas de derechas que le acercaron a la oposición, pasando en 1933-1936 a formar parte de la mayoría conservadora que accedió al poder. Fue tres veces presidente del Gobierno entre el 12 de septiembre de 1933 al 9 de octubre del mismo año y ocupó carteras ministeriales tan destacadas como las de ministro de Estado (14/04/1931-16/12/1931), de Guerra (16/11/1934-03/04/1935) y de nuevo de Estado (25/09/1935-29/19/1935).

    Fue diputado a Cortes por Barcelona (junio de 1901-enero de 1908 y junio de 1919 a 15/09/1923, 1905, 1907 y 1910; 1914 por Córdoba; 1916, 1919, 1920 y 1923 por Barcelona; por Madrid (julio de 1931 a octubre de 1933); 1931 por Cáceres [2], Huesca y Madrid; por Santa Cruz de Tenerife y Valencia y en 1933 por Madrid[3]

    Tras señalarse en la represión del intento de revolución obrera de 1934, Lerroux quedó de nuevo desacreditado ante la opinión pública por el escándalo del estraperlo (un caso de corrupción ligado al negocio del juego), que acabó de romper su alianza con la derecha y deteriorar incluso su posición dentro del partido. En las elecciones de 1936 ni siquiera salió elegido diputado y, cuando aquel mismo año estalló la Guerra Civil (1936-1939) prefirió ponerse a salvo en Portugal, regresando a España en 1937.

ARRENDADOR DEL BALNEARIO DE BAÑOS DE MONTEMAYOR

Además de ser diputado por Cáceres, Lerroux mantuvo una relación directa con la provincia cacereña, ya que en 1920 consiguió hacerse con el arrendamiento del balneario de Baños de Montemayor. Desde hacía algunos años, el ayuntamiento le había otorgado la concesión de la explotación de su famoso balneario y del Gran Hotel adjunto, que había conseguido por una renta anual de 65.000 pesetas durante 75 años, según formalizaron en escritura en la notaría de Hervás. Antes, tuvo que ser sometida a votación de todo el pueblo en las instalaciones del balneario, recibiendo 304 votos a favor y 18 en contra. Para sellar el acuerdo, Lerroux ofreció un copioso almuerzo a 60 comensales en el mítico hotel Eloy, que aún existe al pie de la carretera. Hubo rifas de mantones, juguetes para los niños y vales para que los más pobres adquirieran carne, aceite y pan en los comercios locales. [4]

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[1] Vid.: Archivo Histórico Municipal de Mérida (AHMM). Libro de actas municipales. No hay constancia alguna de que el Ayuntamiento de Mérida haya retirado dicho título a Alejandro Lerroux, ya que la medida formó parte de la revocación de honores dictada por corporaciones locales de la época durante la II República y el período de los cambios políticos de los años treinta. Diversos municipios españoles otorgaron distinciones a figuras políticas nacionales durante los años del gobierno radical, Partido Republicano Radical, al que perteneció el alcalde Asensio Masegosa Álvarez entre junio de 1934 a febrero de 1936; pero con la llegada del Frente Popular se procedió de manera generalizada a retirar estos nombramientos honoríficos.

 [2] BOP de Cáceres número 91 de 20 de abril de 1936.

[3] Fernández, Tomás y Tamaro, Elena: Biografía de Alejandro Lerroux. Barcelona, España: Editorial Biografías y Vidas, 2004. Website: (https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/6712/Alejandro%20Lerroux)