viernes, 28 de agosto de 2026

CARMEN MUÑOZ MANZANO, ESCRITORA Y PEDAGOGA CHINATA EXILIADA TRAS LA REPÚBLICA


Carmen Muñoz Manzano (Malpartida de Plasencia, Cáceres, 14/05/1906; La Coruña, 13/04/2002), conocida con el seudónimo de “Beatriz Galindo”, nació en el seno de una de las familias más conocidas de Malpartida de Plasencia, cuarta hija de los cinco hijos del matrimonio formado por Ramón Dionisio Muñoz García, médico otorrinolaringólogo, y Vicenta Manzano Oliva, ama de casa.

Al fallecer su padre a los 40 años (1917), tras haberse trasladado a Madrid en busca de mayor fortuna, la familia regresó al pueblo, teniendo que hacerse cargo de la familia el hermano de su madre, Teófilo Manzano.

ESTUDIOS: MAESTRA E INSPECTORA DE EDUCACIÓN

    Inició sus estudios en las Escuelas Graduadas de Malpartida hasta los 12 años. En el Colegio de las Siervas de San José de Salamanca realiza durante tres años el Preparatorio para acceder a los estudios de Magisterio, cuyo título obtiene en la Escuela Normal Superior de Maestras de Salamanca en 1925. Ejerce como maestra en Navaconcejo (Cáceres) desde mayo de 1931 hasta noviembre de 1932.

    Ese mismo año aprueba las oposiciones de inspectora de Enseñanza Primaria y obtiene su primer destino provisional en Lugo, donde permanece desde diciembre de 1932 hasta diciembre del mismo año, en que solicita traslado a Cáceres, donde ejerce sus funciones desde el 19 de enero de 1933 hasta su baja voluntaria en 1935.

LAS MISIONES PEDAGÓGICAS

    En 1934, siendo inspectora en Cáceres, se apunta a las Misiones Pedagógicas que llegan a Extremadura. El principal objetivo de las Misiones Pedagógicas era, según el Decreto por el que se aprobaron, “llevar a las gentes, con preferencia a las que habitan en localidades rurales, el aliento del progreso y los medios de participar en él, en sus estímulos morales y en los ejemplos del avance universal, a todos los pueblos de España”.

    La primera Misión Pedagógica llega a la provincia de Cáceres en la primavera de 1932. Visita Navas del Madroño, Salorino, Herreruela, Garrovillas y Piedras Albas. La segunda tiene lugar en la primavera de 1934 y visita Herrera, El Pino, Membrío, Las Huertas, Albalat, Zarza de Montánchez, Salvatierra, Sierra de Fuentes, Hinojal, Santiago del Campo, Jerte, Casas del Castañar, Piornal, Robledillo, Aldeanueva de la Vera y Tejeda. El 10 de marzo llega a Valencia de Alcántara, donde conoce al director de la Misión, Rafael Dieste, del que se enamora al instante, hasta tal punto que el 3 de septiembre de ese mismo año contrae matrimonio civil en Santander, donde ella seguía un curso de verano en la que más tarde sería Universidad Menéndez Pelayo.

EL EXILIO EN ARGENTINA, INGLATERRA Y MÉXICO

    Al final de la Guerra Civil, al marchar al exilio en Francia, es herida en un brazo y Rafael internado en el campo de concentración de Saint Cyprien. Después, el exilio les llevará hasta Buenos Aires (1939-1961) y, entre medias, vuelta a Europa: Universidad de Cambridge (1950-1955); Monterrey (México) entre 1953-1955; nuevamente a Buenos Aires (1955-1961) y el regreso definitivo a España en 1961 (La Coruña y Rianxo).

REGRESO A ESPAÑA Y REINGRESO EN EL CUERPO DE INSPECCIÓN

    El día 21 de agosto de 1961 el barco “Aragón” arribó al puerto de Vigo tras veintidós años de exilio desde 1939. Visitan Extremadura, Santiago, La Coruña y Madrid. Arreglan la casa de Rianxo. En marzo de 1964 solicita el reingreso como inspectora de Enseñanza Primaria. A principios de 1965 es rehabilitada en su cargo en virtud de expediente revisado de depuración y solicita que se le adjudique provisionalmente una plaza en la plantilla provincial de La Coruña y el 1 de septiembre de 1965 fue nombrada inspectora de Enseñanza Primaria.

    En junio de 1976 se jubila y recibe el ingreso en la Orden Civil de Alfonso X “por la buena labor educativa”.

    El 15 de octubre de 1981 fallece su esposo Rafael Dieste. A partir de entonces, todo va a girar en torno a su gran amor porque, como dijera, “su vida comenzó cuando conoció a Rafael” y “terminó cuando murió”.

    El domingo 14 de abril de 2002, La Voz de Galicia daba la noticia del fallecimiento de Carmen Muñoz, a los 95 años de edad, recibiendo sepultura en Rianxo. Desde que murió su esposo, se dedicó a recopilar todos sus escritos: 52 novelas, 3 obras de teatro y 17 participaciones en otros temas. Pasaba largas temporadas en Plasencia, en casa de su hermana Vicenta, hasta que esta falleció en 1999.

OBRA PUBLICADA

    Fue autora de Pirene. Introducción a la historia comparada de las literaturas portuguesa y española, autoría de Fidelino de Figueiredo, traducción del portugués de Carmen Muñoz (Athenaica Ediciones, 1935); La Edad Media (Bos Aires, Atlántida, 1945) y Epistolario, con edición, introducción y notas de Xosé Luis Aseitos y Charo Portela Yáñez (Ediciós do Castro, 2005), una selección de 160 cartas de las más de 400 que se conservan de ella.

    Como afirmare el profesor y académico Manuel Pecellín, Carmen Muñoz Manzano  “pertenece a ese grupo nutrido de mujeres badajocenses y cacereñas (Jacinta Landa Vaz, Carmen y Jacinta Viquiera Landa, Nuria de Buen Lozano, Palmira Gordillo Carvajal, Elvira Quintana Molina, Rosa Caballero Arcos, Josefa Pecellín Chavero…) que, por distintas aunque similares razones, conforman lo que hemos dado en llamar `la maleta extremeña´ que, tras la derrota de la II República, tuvieron que exiliarse para eludir la persecución desatada en España contra los perdedores”.

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Bibliografía consultada: Oliva Fernández, Emilio: Carmen Muñoz Manzano y su tiempo (1906-2002), Editora Regional de Extremadura, Colección Estudio, 60; Muñoz Manzano, Carmen: Epistolario; Pecellín Lancharro, Manuel: Carmen Muñoz Manzano en `La maleta extremeña”, en Libre con libros, diario Hoy de 21 de mayo de 2022.


miércoles, 26 de agosto de 2026

PEDRO GORDILLO SÁNCHEZ, EL EMERITENSE AUDITOR DE FERNANDO VI Y CARLOS III



    Pedro Gordillo Sánchez (Mérida, 26/04/1705; Madrid, 24/06/1762) fue un alto funcionario de la Corona española durante los reinados de Fernando VI, contralor de la Real Casa, Cámara y Capilla, y de Carlos III, que le otorgó el Marquesado de Zambrano.

    Hijo de Andrés Gordillo Zambrano y Ana Sánchez Ortiz, naturales de Zarza de Alange, Badajoz (hoy, La Zarza), sirvió en la Corte de Fernando VI desde 1749. En 1756 contrajo matrimonio con Paula Petronila González Fernández Cuevas, hija del caballero toledano Pedro Manuel González y de María Magdalena Fernández de las Cuevas, con la que no tuvo herederos.

SERVICIOS A LA CORONA

Su primer servicio en la Administración de la Monarquía data del año 1718, en el puesto de oficial meritorio de la contaduría del Consejo de Órdenes Militares. En 17331736 tomó parte en la expedición a Nápoles en calidad de comisario de guerra, siendo nombrado en diciembre de 1743 tesorero del ejército de campaña en la guerra de Italia, cargo en el que cesó en 1747 a causa de su falta de salud. Retornado a Madrid, le fueron concedidos los honores de intendente del Ejército y, en febrero de 1749, con motivo de la reforma de los cargos de la Casa Real, fue nombrado con carácter interino controlor grefier de los cargos de la Casa Real.

Nombrado intendente del Ejército y provincia de Extremadura, pasó al Consejo de Guerra en calidad de secretario en septiembre de 1754. En septiembre de 1760, una nueva reforma de Casas Reales le llevó de nuevo al cargo de contralor grefier de la Real Casa y de la Cámara y Capilla Real. Ese mismo año abandonó la Secretaría del Consejo de Guerra para ascender al cargo de consejero y al año siguiente fue recompensado con el título nobiliario.

MARQUÉS DE ZAMBRANO Y VIZCONDE DE SAN PEDRO

En 1741 obtuvo merced de hábito de caballero de la Orden de Alcántara y, años más tarde, sería comendador de la encomienda de Hornos de la misma Orden. Tras el fallecimiento de Fernando VI, su sucesor y hermano, el rey Carlos III lo mantuvo en sus funciones y le otorgó el 13 de marzo de 1761 el Marquesado de Zambrano, con el vizcondado previo de San Pedro, en recompensa a sus servicios, al que le sucedió en el título la marquesa viuda, hasta el V marqués, Miguel Orlando de Ibarrola. El título fue rehabilitado en 1923 por el rey Alfonso XIII a favor del biznieto del III marqués, Francisco de Ayguavives y de León.

En la actualidad, no se tiene constancia de la vigencia del título.

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Bibliografía consultada: Andújar Castillo, Francisco, en Historia Hispánica, de la Real Academia de la Historia, biografías; Diccionario de la Lengua Española: Contralor era el funcionario encargado de examinar las cuentas y la legalidad de los gastos oficiales y grefier era, según la RAE, auxiliar complementario del contralor, que actuaba como secretario; Historia de los Marqueses de Zambrano.


lunes, 24 de agosto de 2026

PEDRO ORDÓÑEZ, UN MAESTRO DE CAPILLA PLACENTINO, CANTOR EN ROMA Y DIRECTOR EN PALENCIA


Recreación del Concilio de Trento en la catedral de San Vigilio

    Pedro Ordóñez (Plasencia, c. 1510; Palencia, 05/05/1585) fue un compositor y maestro de capilla español, cantor de la Capilla de Música Pontificia, en la que ingresó el 20 de abril de 1539, llegando a ser abad de la misma el 11 de enero de 1545. De él escribió Saldoni, musicólogo y compositor español, que era “maestro compositor elogiado por los italianos”.

    Fue hermano menor de Alonso Ordóñez y de Rodrigo Ordóñez, ambos maestros de capilla. Niño de coro en la catedral de Santiago, fue recibido como tal el 23 de diciembre de 1534. Es seguro, por tanto, que Alonso fue su maestro y profesor. Es posible que antes estudiase en Plasencia con el maestro Cristóbal de Morales, y que siguiese a su hermano a Santiago cuando este fue nombrado. También es posible que siguiese a su hermano a Palencia y que allí fuese ordenado sacerdote, pero no hay constancia documental.

CANTANTE EN LA CAPILLA PONTIFICIA EN ROMA

    Ingresó en la Capilla Pontificia en Roma en 1539 como cantor con voz de bajo. Debió de disfrutar de cierto prestigio, pues en una ocasión fue elegido por el resto de cantores para interceder ante el Papa por un compañero que había sido despedido. El 11 de enero de 1545 fue elegido abbas (tesorero) del coro por un año.

    Consta expresamente que acompañó al Papa en algunos de sus viajes, siendo el más importante el realizado a Trento como cantor del concilio, entre enero de 1546 y mayo de 1549. En un manuscrito que transcribe y comenta C. Gutiérrez, se hace una cálida alabanza de él: “Por lo melodioso de su voz y lo elegante y armonioso de su canto asistió como cantor al concilio tridentino cuando, bajo los auspicios del papa Paulo III, se reunió por primera vez el sínodo.”

    En mayo de 1549, al paralizarse las sesiones conciliares, se concedió permiso a los cantores para que regresasen a Roma. Ordóñez viajó desde Bolonia a los baños de Padua para tratar su ciática a comienzos de junio de 1549 y el 1 de agosto estaba en Venecia. Continuó en Roma hasta al menos el 5 de enero de 1550.

MAESTRO DE CAPILLA EN LA CATEDRAL DE PALENCIA

El 18 de julio de 1551 falleció su hermano Alonso Ordóñez, maestro de la catedral de Palencia. El cabildo encargó a dos canónigos que visitasen a su hermano Pedro para que se hiciese cargo de los niños del coro y, así, el 24 de julio de 1551, Pedro Ordóñez fue nombrado maestro de capilla de la catedral palentina.

En 1557, el cabildo le instó a cuidar de los seises con el mismo celo y esmero que demostró su difunto hermano. El 30 de agosto fue nombrado examinador diocesano de canto eclesiástico para todo el clero de Palencia. El 26 de octubre de 1577 se encomendó a una comisión del cabildo la búsqueda de un ayudante competente “debido a la edad y la enfermedad del maestro de capilla, Pedro Ordóñez”. Finalmente, el 9 de abril de 1578 se jubiló, y se le concedió una pensión “en atención a sus méritos y a sus muchos años de servicio, además de su edad y enfermedad” y fue sucedido en el cargo en septiembre del mismo año por Juan Navarro Hispalensis.

OBRAS PUBLICADAS

Del mismo modo que Juan Escribano --uno de los españoles más destacados del coro papal entre 1507 y 1539-- solo vio publicadas obras de carácter profano, las únicas composiciones de Pedro Ordóñez que se editaron en vida fueron inequívocamente profanas: los dos sonetos (a cuatro voces), adaptados para vihuela, insertados en los folios 75-77 y 77-79 en El Parnasso, de Esteban Daza (Valladolid, 1576), el primero “Ay mudo soy hablando no puedo”, es un lamento de un enamorado, y el segundo, “Ay, furiosa cruel”, que increpa a la Fortuna y a Cupido.

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Bibliografía consultada: López-Caló, José (1999) y Casares Rodicio, Emilio: Diccionario de la música española e hispanoamericana, 10 vols. Coordinación editorial: Casares Rodicio, Emilio; Madrid, Sociedad General de Autores y Editores, 1999-2002; vol. 8, págs., 142-144; y Stevenson, Robert: La música en las catedrales españolas en el Siglo de Oro, Berkeley: Universidad de California Press, pág. 319.