sábado, 16 de mayo de 2026

LAS DONACIONES A PLASENCIA


Cartel de la exposición de Díaz López

    La ciudad de Plasencia acaba de recuperar parte de su memoria viva con la exposición del gran legado de Manuel Díaz López, titulada “Una mirada al pasado recuperado”, que recoge una selección de 500 documentos y objetos que abarcan desde 1517 hasta la actualidad, tras la generosa donación de su ahijado y heredero, Miguel Martín y Cajal.

    La muestra, que se expone en Las Claras hasta el 2 de junio, se divide en catorce áreas temáticas que abarcan la vida y obra de don Manuel, su entorno familiar, la documentación municipal, las joyas documentales de su biblioteca, su vida cultural y religiosa, objetos cotidianos, publicidad y prensa histórica y la colección fotográfica.

    Su ahijado y heredero dijo en la presentación de la muestra que, “con este legado que dona al archivo municipal, se pone fin a la carrera cultural que su padrino ejerció en Plasencia durante su vida”. Este viaje por la intrahistoria de Plasencia del siglo XX, como lo calificó la concejala de Cultura, María Luisa Bermejo, ha sido posible también gracias al estudio y organización llevado a cabo por la cronista de la ciudad y anterior archivera municipal, Esther Sánchez Calle, y la actual, María Jesús Cámara. La primera se manifestó sorprendida por los hallazgos en el legado, como las Ordenanzas Municipales de la ciudad de 1549 con letra cortesana o la Concordia de 1614 entre Plasencia y su tierra. La exposición, según la archivera actual, permite entender la historia reciente de la ciudad “para comprender quiénes somos”.

    Manuel Díaz López (1922-2018) fue un reconocido bibliófilo y coleccionista, maestro, profesor mercantil, secretario de segunda y primera, depositario interventor, que ocupó plazas en la Diputación Provincial de Cáceres y en el Ayuntamiento de Plasencia, donde ya en 1941 fundó el Seminario de Estudios Placentinos que, años después, dio origen a la Asociación Cultural Placentina Pedro de Trejo, que presidió durante casi cincuenta años. Impulsó la actividad cultural de la ciudad y el legado histórico placentino; creó la Unión de Cofradías de Semana Santa, que impulsó durante los años sesenta y una gran biblioteca de temas extremeños y placentinos.

    Ya en 1993 viajé a Plasencia para entrevistarle; pero un compañero de la corresponsalía en Plasencia de El Periódico Extremadura, esperó a transmitirle mi visita el mismo día en que, aun permaneciendo siempre en la ciudad, se fue de viaje para visitar a unos familiares. No le pude entrevista ni conocer; pero había leído tanto de él que deseaba conocer por él mismo esa intrahistoria e historia placentina que, con tanto entusiasmo, daba a conocer en los paseos por los soportales de la plaza a sus amigos. De él nos queda su legado cultural y su calle en la ciudad a la que tanto amó, situada en La Mazuela II, según acordó la Junta de Gobierno el pasado año.

    Aparte de esta gran donación, ha habido otra no menos significativa: la donación de la biblioteca y el archivo del maestro y poeta Álvaro Valverde (Plasencia, 1959), laureado poeta, promotor del Plan de Fomento de la Lectura (2002-2005), exdirector de la Editora Regional de Extremadura (2005-2008), autor de más de una docena de libros de poesía, varios de prosa, y de once plaquettes; crítico de poesía en diversas publicaciones, sus poemas han sido traducidos a las lenguas europeas más importantes (inglés, francés, alemán, italiano…)

Firma de la donación del archivo de Álvaro Valverde

    Álvaro Valverde eligió el Día del Libro para donar su biblioteca en la de los Jesuitas de la ciudad, descubierta gracias al obispo Vilaplana Molina en el palacio episcopal, firmando el documento con el alcalde de la ciudad. Evocaba en su blog el 23/04/2026: “Llevaba tiempo pensando qué sería de mi biblioteca. Lo normal es que, tras la muerte del coleccionista, los herederos, mujer e hijos, la desbaraten vendiéndola a cualquier librero de viejo. O ni eso. Mala cosa. No quisiera que la de uno terminase así… Pienso que esos libros que he reunido en mi vida puede resultarles útiles a otros. A mí, cuando era joven y apenas los tenía, me habrían servido, más si tengo en cuenta que desde muy pronto aspiré a ser poeta. ¿Y quién puede serlo sin lecturas?”

    Tomó ejemplo de la poetisa de Moraleja, Pureza Canelo, que había donado su biblioteca a la Diputación de Cáceres. Pensó en otros lugares (la Biblioteca Regional, la Agencia de Lectura de Aldehuela de Jerte, que lleva su nombre); pero siempre pensó en Plasencia, porque es placentino. Pensó en el archivo, como el ahijado y heredero de Manuel Díaz López, también su pariente; pero cuando se anunció que la Casa del Deán podría convertirse en la futura biblioteca, vio llegado el momento de ofrecer a su ciudad ese legado. El alcalde, Fernando Pizarro, y el funcionario municipal Juan Ramón Santos hicieron el resto.

    Un intelectual no debe irse al otro mundo sin tener atado el futuro de su biblioteca: un archivo, una fundación, una biblioteca que la acoja, en su testamento.

    El ahijado y heredero de don Manuel y Álvaro Valverde lo han hecho ya. Ojalá todos sigan su ejemplo para que nunca se pierdan los preciados legados culturales como éstos de hijos preclaros de la ciudad. 


viernes, 15 de mayo de 2026

DIÁLOGO CON UNA PERSONA CIEGA



    Un día coincidí en un acto con una persona con discapacidad visual. Iba saludando a quienes conocía y presentándome a quienes no conociere. Me presenté a dos mujeres, una de ellas con discapacidad visual. No supiere ni preguntare si fuere total o parcial.

    Hubiere tratado en vida a un familiar ciego, con ceguera sobrevenida por accidente. Le hablaba como si me viera. Veía sin ver más que muchas personas con vista normal. Sabido fuere que las personas ciegas perciben el mundo potenciando sus otros sentidos: oído, olfato y gusto y tacto. El sentido que les falta lo suplen potenciando los otros. El oído detecta la orientación, el volumen, el tono, la dirección; el olfato identifica lugares y entornos; el gusto ayuda a comprender el entorno cercano; el tacto es clave para su lectura en Braille y para el reconocimiento.

    No supe si fuere persona con discapacidad visual total, si no veía nada o si viere algo. Lo que sí detecté enseguida fue su alegría por saludarla y conocerla. Me hablaba como si me conociera de toda la vida; pero, ¿me vería? Se lo preguntaré cuando la vuelva a ver. Trabajaba, junto a su compañera, en la ONCE. No apreciamos lo suficiente la labor de esta institución no solo con las personas con discapacidad visual, sino con otras personas discapacitadas.

    Le pregunté a quiénes representaban, qué hacían allí. Me respondía más la primera que la segunda. Y hasta me pidió que me hiciere unas fotos con ellas, que yo no hubiere. Intento recordar su cara, pero no puedo, porque no la veo. El ciego ahora soy yo.

    Me llamó la atención su sentido del tacto. No le fuere suficiente el oído, el olfato y el gusto. Y me tomó la mano mientras hablábamos. Necesitaba sentirme. Las personas con discapacidad visual perciben el tacto con más rapidez que las videntes. Detectan la información táctil más rápido que las personas con visión normal. Y con esa naturalidad, la normalidad se abría paso y seguimos hablando de nuestros días y trabajos…

    Había visto a otra mujer a la que reconocí por la foto. Y las dejé, despidiéndome con un beso sin soltarle la mano. Tenía que volver. Ni siquiera sabía que teníamos una comida. Hubiera sido ocasión bastante para conocernos más y mejor. Nunca recibí la foto hecha con su móvil.

    Recordé que, en otra ocasión, al salir de casa, la acera estaba casi toda cortada por obras. Llegó una mujer con discapacidad visual severa y su bastón se topó con la obra. Preguntó en alta voz si no se podía pasar. Le pregunté que, dada la situación, me diese la mano, que la pasaría por el pequeño pasillo que habían dejado en la acera y entre los vehículos estacionados en la calzada. Así lo hizo y, una vez pasado el tramo, le dije que ya tenía la acera libre y se despidió de mí, dándome las gracias.

    Evocamos cada día el olor de colonia de la pareja perdida; el sabor de una comida; el tacto de una mano; el gusto de un entorno, todos perdidos de quienes se fueren y con quienes no compartimos ninguno de nuestros sentidos; pero no olvidamos esos gratos momentos, vivos, aun invisibles, vividos con aquella mujer con discapacidad visual…


jueves, 14 de mayo de 2026

EL MUSEO DE JAIME DE JARAÍZ ABANDONA LA IGLESIA DE SANTIAGO DE TRUJILLO


Algunos cuadros de Jaime de Jaraíz en la iglesia de Santiago de Trujillo.

    El Museo dedicado al pintor extremeño, que fuera académico de número de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, Jaime de Jaraíz (Jaraíz de la Vera, Cáceres, 1934; Madrid, 2007), dejará la iglesia de Santiago de Trujillo antes de que finalice el mes actual, tras la decisión del párroco, Juan Carlos Milla, de no renovar el convenio que permitía albergar en este histórico templo parte de la obra del artista jaraiceño.

    La parroquia y el Ayuntamiento de Trujillo mantenían un acuerdo anual, firmado con el beneplácito de la familia del pintor, para convertir este emblemático espacio –un edificio del siglo XII cargado de historia-- en sede museística. Sin embargo, el párroco ha decidido rescindir dicho convenio con el objetivo de impulsar “otros proyectos más acordes con la función de este edificio, que sigue estando sacralizado”, según ha explicado al diario “A la Vera de Gredos”, que publicaba ayer la noticia.

INAUGURADO EN 2022 CON 40 OBRAS

    El museo fue inaugurado el 23 de septiembre de 2022 por el entonces presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, y nació impulsado por la Fundación Jaime de Jaraíz, presidida por el hijo del artista, Jaime de Jaraíz Lozano, con 40 obras representativas de distintas etapas del pintor y músico extremeño, gracias a la colaboración de la Junta y la Asamblea de Extremadura, que cedieron algunas de sus obras; la Diputación de Cáceres, el Ayuntamiento de Trujillo y la parroquia.

    Al cabo de un año de su inauguración, el hijo del artista se mostraba muy satisfecho de la aceptación de la muestra, que formaba parte de la propuesta cultural del municipio, y que fue presentado en la Feria Internacional de Turismo (FITUR) celebrada aquel año.

VUELTA A JARAÍZ DE LA VERA

El responsable de la Fundación ha lamentado la pérdida de esta localización, aunque reconoce el esfuerzo realizado por el Ayuntamiento de Trujillo para mantener vivo el proyecto. “El Ayuntamiento se ha volcado, y yo también, para mantener vivo el proyecto, pero ha sido decisión de la parroquia no renovar el convenio”, afirma Jaime de Jaraíz Lozano, quien ha señalado, además, que todas las administraciones municipales implicadas “se han portado de forma excelente durante estos años”.

Ante la inminente salida de las obras de la iglesia de Santiago, el consistorio trujillano habría ofrecido una nueva localización para mantener el museo en la ciudad, aunque por el momento no se ha alcanzado acuerdo alguno.

Mientras tanto, toma fuerza la posibilidad de que el legado artístico de Jaime de Jaraíz regrese a su localidad natal. El alcalde de la localidad, Luis Miguel Núñez, ya ha mostrado su interés en ampliar el actual museo dedicado al pintor en su localidad natal, incorporando las obras que hasta ahora permanecían en la iglesia de Santiago de Trujillo.

“Me parece lo más acertado”, reconoce el presidente de la Fundación, quien considera que la tierra natal del artista puede convertirse ahora en el principal espacio de conservación y difusión de su obra. No obstante, no cierra la puerta a que parte del legado pueda volver algún día a Trujillo, que “era su ilusión”, afirma.