domingo, 1 de noviembre de 2026

EL SERVICIO DE SALVADOR


  Tras una catástrofe, devienen historias conmovedoras, emocionantes, enternecedoras… El accidente ferroviario de Urda (Toledo) nos deja historias de heroísmo, de solidaridad humana, de arrojo y coraje. Es la historia de Almudena, la única superviviente del tren Iryo, y de Salvador, el guardia civil que, asido a su mano durante más de una hora, le salvó la vida. “Necesitaba salvar a alguien. Y con una persona, todo mi servicio está bien”, confesaba el guardia civil. Servicio cumplido: ha salvado una vida condenada a la muerte.

    Almudena iba en el vagón 1 del Iryo, el último y el primero que cerraba el convoy, el más cercano de lo que venía, a “velocidad normal”, entre 160 y 200 kilómetros/hora. El Iryo estaba detenido a la entrada de la estación, sin poder moverse. La maquinista no sabía lo que venía detrás, ni Almudena menos aún del fallo informático que había dejado la vía sin el sistema automático de control.

    A las 8:53 ha sentido la colisión furiosa: la cabeza del AVE queda empotrada con el vagón de cola del Iryo. Almudena será la única que se salve de quienes iban en ese vagón.

    Los trabajadores de la finca han levantado sus cabezas al escuchar la terrible deflagración. Enseguida, ven venir a los servicios de emergencias y sanitarios. Cortan las verjas y alambradas que custodian la vía para dejarles paso. ¿Por dónde empezar?, se preguntarían los guardias. Por el que peor está: por el último vagón. Todo estaba en silencio, entre el amasijo de hierros que atrapaban cadáveres o personas moribundas.

    Salvador, el guardia, entra como puede en el vagón. De pronto, oye la voz de una chica, la de Almudena, que pide auxilio. No puede avanzar. Los hierros retorcidos se lo impiden. Repta, como puede, arrastrándose hacia ella. Va retirando lo que encuentra a su paso. Tras un tiempo interminable, ve una mano. Salvador la toma y no la suelta. Le habla, la calma, le dice que vienen a ayudarla. Junto a sus compañeros, no soltarán jamás la mano de la chica. Se turnan para ello. Los bomberos le retiran los hierros que aplastan su cuerpo. Le preguntan su nombre; no dejan de hablarle. Les piden que ella también lo haga. En su mano derecha lleva una pulsera con la Virgen de la Macarena. “Será sevillana”, se dicen.

    Por fin, alcanzan a verla. “Sus ojos son claros y lleva una pulsera verde de una hermandad sevillana” dice Salvador. Le tapan las heridas que sangran sus piernas. Está atrapada. Escarban; parece que ya está libre; pero sus cabellos están atrapados por los hierros. Alguien trae una tijera y se los cortan. No le sueltan la mano; no dejan de hablarle y darle ánimos. Ha pasado una hora y Almudena, al fin, sale del vagón con vida, hablando, en la camilla.

    Salvador, el guardia civil, exhala un suspiro de satisfacción. Ha salvado una vida. Retorna a casa contento y frustrado a la vez. Ha salvado una vida. Sí, pero no ha podido hacer más: ha intentado ayudar a quienes ya nada ni nadie podría socorrer. Piensa en Almudena. ¿Dónde, cómo estará la chica cuya mano ha asido tanto tiempo?

    Llama a unos amigos que trabajan en Urgencias en el hospital de Toledo. Se llama Almudena, tiene una pulsera verde con la Macarena. Les pide que llamen a su familia, que sepan que está viva. Por la tarde le llama Julio, su novio. Le describe lo que llevaba puesto, la pulsera, los ojos. Es ella, sin duda. Salvador solo preguntó si estaba viva. “Es la única vida que yo me llevo.”

    Almudena continúa en la UCI, fuera de peligro. “Necesitaba salvar a alguien y con una persona ya todo mi servicio está bien”, dice Salvador.

    Has hecho honor a tu nombre y al lema del Cuerpo, Salvador. Almudena siempre te recordará. Buen servicio.


sábado, 31 de octubre de 2026

MARCELO SÁNCHEZ-ORO, DE TRABAJADOR SOCIAL EN PLASENCIA A PROFESOR DE SOCIOLOGÍA EN LA UEX


    A la espera de la resolución de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) para ser catedrático de Universidad, Marcelo Sánchez-Oro Sánchez (Plasencia, 15/01/1962), en la actualidad profesor titular de Sociología de la Universidad de Extremadura (Uex), formaba parte de una familia de la pequeña burguesía rural de Jaraíz de la Vera.

ORÍGENES FAMILIARES Y EL APELLIDO “ORO” RECUPERADO

    Sus padres, Marcelo Sánchez Mateos y Martiria Sánchez López, fueron licenciados en Derecho por Salamanca y de Historia por Sevilla, respectivamente, algo poco habitual en la década de los cincuenta. Vivieron siempre en Jaraíz, aunque con muchos contactos familiares y profesionales en Plasencia.

    Hasta 1988, sus apellidos familiares  eran “Sánchez Sánchez”, dado que el “Oro” del primer apellido compuesto cayó en desuso en la familia. En cambio, su bisabuelo, Benito Sánchez-Oro Baquero, procedente de la Villa de Don Fadrique (Toledo), conservó siempre el apellido compuesto. En 1988, al finalizar sus estudios de Derecho, su hermano, Celestino Sánchez-Oro Sánchez, instó al juez su legítimo derecho a utilizar el apellido compuesto, que la familia recuperó mediante la preceptiva resolución judicial.

PRIMEROS ESTUDIOS EN PLASENCIA Y VALLADOLID

En septiembre de 1975, a los 13 años, ingresó en el Seminario Menor de Plasencia para cursar 8º de EGB.  Su estancia en él hasta el final de la década supuso una inmersión sociológica trascendental: la toma de conciencia de clase social y el descubrimiento de la diversidad y ruralidad de Extremadura. Aunque residían en el Seminario, los estudios los realizaban en el Instituto “Gabriel y Galán”.

Junto a un grupo de cristianos de base, comprometidos con la objeción de conciencia a la “mili” y la “lucha no violenta”, articulados en torno a los sacerdotes Juan Bautista Lobato y Pedro Fuentes, decidió marcharse a la Escuela de Asistentes Sociales de Valladolid, posteriormente diplomados en Trabajo Social, liderado por Francisco Martín Simón (Paco). “Los extremeños” como fue conocido el grupo, destacó por su compromiso y trabajo en las diferentes realidades sociales de la capital.

Finalizada la carrera de Trabajo Social en junio de 1983, a finales de año fue llamado por el sacerdote del Rosal de Ayala, delegado de Cáritas Interparroquial de Plasencia, Felipe García. Su propósito era armonizar todas las Cáritas de la ciudad bajo una sola estructura y dotar la acción “caritativa” de la Iglesia local de una dimensión preventiva y de promoción social, dejando atrás criterios estrictamente asistenciales.

Trabajó tres años en la Interparroquial, implicado con la realidad de los gitanos de San Lázaro, con la alfabetización de adultos y en el barrio de chabolas e infraviviendas de Santa Teresa…, apoyado por el párroco de San Miguel, Adolfo Maya. Realizó estudios sobre la situación de la pobreza en la ciudad y se dio un giro a la línea de Cáritas.

En 1987 se trasladó a Nuñomoral (Las Hurdes), donde trabajó en un proyecto europeo de lucha contra la pobreza. Posteriormente, ganó una plaza de trabajador social en el Ayuntamiento de Cáceres, del que es funcionario en excedencia.

LICENCIATURA EN POLITICAS Y SOCIOLOGÍA Y DOCTORADO

    En 1988 comenzó sus estudios de Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad Complutense de Madrid que, al curso siguiente, implantada en la UNED, siguió en ella, compatibilizándola con su trabajo en el Ayuntamiento de Cáceres.

En 1995 se matriculó en el programa de doctorado del Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Extremadura, donde realizó la tesis “Desarrollo regional de Extremadura: la consolidación de la dependencia”, bajo la dirección del profesor Julián Mora Aliseda, que obtuvo la calificación de sobresaliente “cum laude”.

PROFESOR DE SOCIOLOGÍA EN LA UEX

    La Uex no acoge la carrera de Sociología, por lo que la “comunidad” sociológica de Extremadura es muy reducida. Entre los sociólogos de mayor prestigio había dos: Jesús Moreno Ramos y, sobre todo, José Antonio Pérez Rubio, director primero y decano después de la Facultad de Empresa, Finanzas y Turismo en Cáceres. Con ellos comenzó a colaborar en diferentes estudios en la Asociación de Sociología de Extremadura.

    Desde el año 2000 desempeñó labores docentes y de investigación compatibilizándolas con su puesto de trabajador social del Ayuntamiento de Cáceres. Desde 2009 se dedica en exclusiva a la docencia e investigación universitaria.

PUBLICACIONES MÁS IMPORTANTES

Ha dirigido ocho tesis doctorales y realizado estancias en seis universidades latinoamericanas. Ha sido uno de los fundadores y presidente de la Asociación Extremeña de Sociología (ACISE) hasta 2022.

Entre sus publicaciones individuales, hay que destacar las siguientes:

“Extremadura: política social y dependencia (1986-1999)”, publicada en 1995 en la Revista Española de Investigaciones Sociológicas; “Backhtome tourism in Extremadura, Spain: Spending patterns and motivation” (Cuadernos de Turismo, 46, págs. 71-91); “Identidad y cohesión regional en el caso de Extremadura. Aproximación desde la sociología (Las estructuras sociales de Extremadura como condicionamiento de cohesión regional”), en “Extremadura, identidad/cohesión/desarrollo”, (Club Senior de Extremadura); “Sociología, discapacidad y accesibilidad universal” (Servicio de Publicaciones de la Uex, 2024), “Miedo y decepción. Una aproximación desde la Sociología” (Sindéresis, 2025).


viernes, 30 de octubre de 2026

EL HELGA DE ALVEAR CELEBRA SU SEXTO ANIVERSARIO CON UNA EXPOSICIÓN DE 60 ARTISTAS

 

    En vísperas de la celebración de su sexto aniversario, el Museo Helga de Alvear de Cáceres tiene previsto presentar una de sus exposiciones y proyectos más ambiciosos hasta la fecha, dando vida a la visión del museo como un espacio de encuentro para ideas transculturales y un horizonte abierto a la imaginación.

    Comisariada por el profesor Omar Kholeif, la exposición reunirá la obra de más de sesenta artistas desde el 11 de diciembre hasta el 23 de mayo del próximo año.

UNA EXPOSICIÓN PARA AVIVAR LA IMAGINACIÓN

    Dreamwork: el eco de los ancestros en la casa del mañana es tanto una canción y una invocación como una exposición. Es una constelación abierta de obras de arte, reunidas en abundancia a través de distintas culturas, que invita a avivar la imaginación mediante sus panoramas de expresión visual.

    Dreamwok parte de la convicción de que la creatividad pertenece a todo el mundo y que un lugar adquiere su forma a través de los creadores que habitan sus cuatro paredes. Aquí, el arte no es un entretenimiento, sino una necesidad, una forma de abrir espacio para respirar, para sentir al otro y para imaginar qué posibilidades existen más allá de las líneas de visión convencionales. Una simple pintura, extendiéndose sobre su bastidor de madera, se despliega hasta convertirse en una constelación.

OBRAS DE COLECCIONES INTERNACIONALES

    La muestra ofrece obras raramente vistas, procedentes de importantes colecciones internacionales, que conviven con piezas que forman parte de los fondos del propio museo. Juntas, guardan y transmiten historias que han pasado de los ancestros a sus descendientes, entre culturas y entre el mundo humano y el mundo natural. Los visitantes están invitados a aprender, a desaprender y a volver a soñar.

DE CÁCERES A LISBOA EN 2028

    Dreamwork, una exposición que permanece en movimiento, al igual que la hace la imaginación, se inaugura el 11 de diciembre próximo y podrá visitarse hasta mayo de 2027. En octubre de 2028 viajará al Museo de Arte, Arquitectura y Tecnología de Lisboa.

    La exposición irá acompañada de un catálogo ilustrado y, a lo largo de su recorrido, un grupo de lectura itinerante se reunirá en torno a ella.