Julián Mora Aliseda,
catedrático de Ordenación del Territorio y Desarrollo Sostenible de la
Universidad de Extremadura, señala en una entrevista concedida a la revista “Foro
Nuclear” que “la Central Nuclear de Almaraz no se trata de un impacto
coyuntural ni fácilmente sustituible, sino de un elemento que ha configurado la
base económica y social durante décadas, desde 1976 en que se inician las obras.
En términos concretos, implica que la central no solo genera empleo directo,
sino que sostiene un entramado de actividades auxiliares, servicios, comercio y
recaudación fiscal que eleva la renta municipal y aporta estabilidad
presupuestaria”.
Cohesión
territorial y anclaje económico
En la citada entrevista, el profesor Mora Aliseda, que lleva años estudiando el crecimiento de población en torno a la central de Almaraz, en sus análisis económicos basados en datos, observa su retención “frente al vacío rural que asfixia a casi toda la región”, y afirma que “la energía no es solamente producción eléctrica: es cohesión territorial, capacidad tractora y anclaje económico” y pide compatibilizar la transición energética con sostenibilidad territorial y cohesión social, lo que exige planificación, coordinación institucional y visión a largo plazo”. En regiones como Extremadura, marcadas por el vaciamiento rural, la presencia de una instalación como la Central Nuclear de Almaraz ha actuado como factor de estabilidad frente a la regresión demográfica que afecta al 95 por ciento de los municipios.
El profesor Mora Aliseda considera que “otra simplificación frecuente es plantear el debate en términos ideológicos, como si se tratara de estar a favor o en contra de una tecnología, cuando el fondo del asunto es territorial y económico” y “cuando se reduce el debate a consignas, se pierde de vista la complejidad real del territorio afectado”, como es el caso de la comarca de Almaraz.
Alteración
del equilibrio económico y demográfico
A este respecto, recuerda el entrevistado que, entre 1970 y 2005, Navalmoral de la Mata duplicó su número de habitantes, pasando de 8.500 a 17.300, “excepcional en la España vaciada, para luego continuar estabilizada, algo realmente inaudito”. Almaraz, subraya, ha modelado el funcionamiento del territorio y su eventual desaparición no sería un simple ajuste sectorial, sino una alteración profunda del equilibrio económico y demográfico de esa comarca funcional.
La existencia de la Central Nuclear de Almaraz muestra una concentración relevante de empleo directo e indirecto vinculado a la central, una aportación fiscal muy superior a la media regional y unos niveles de renta municipal y estabilidad presupuestaria, que no son habituales en entornos similares, ni en muchos otros urbanos.
Debate
nuclear o renovables
En la entrevista, Mora Aliseda responde también a la dicotomía nuclear o renovables, a lo que responde que no se trata de elegir entre una fuente y otra como si fueran excluyentes, sino de entender que cumplen funciones distintas dentro del mix energético. “La cuestión --afirma-- no es sustituir una energía por otra, sino cómo integrar ambas de manera ordenada, manteniendo la seguridad del suministro, competitividad económica y cohesión territorial. “Cuando se presenta el asunto como una confrontación binaria, se pierde de vista que el verdadero reto es el equilibrio del sistema y la planificación rigurosa de la transición… Los sistemas complejos requieren transiciones acompasadas porque “si se desmonta un pilar antes de consolidar el siguiente, el ajuste no es neutro, tiene costes económicos y sociales, que recaen tanto sobre el conjunto del país como, de forma más intensa, sobre los territorios directamente vinculados a esa infraestructura.”
Suministro
eléctrico y generación de empleo
A la pregunta sobre cómo influye la calidad y la garantía del suministro eléctrico en la competitividad de los territorios y en su capacidad para generar empleo cualificado, Mora Aliseda responde que la calidad y la garantía del suministro eléctrico son factores silenciosos pero decisivos en la competitividad económica y cuando el suministro es fiable, continuo y con baja compatibilidad de precios, se reduce la incertidumbre y se facilita la planificación a medio y largo plazo. “Por el contrario, si existen dudas sobre la estabilidad del sistema o sobre la evolución de los costes, la inversión tiende a desplazarse hacia países más seguros desde el punto de vista energético.”
Efectos del cierre de Almaraz
Preguntado sobre
los efectos que tendría el cierre de Almaraz sobre el tejido empresarial, o
servicios y la actividad económica de la comarca, el profesor Mora Aliseda
responde que, más allá del empleo directo, tendrá un efecto en cadena sobre el
conjunto del sistema económico comarcal. “Si desaparece ese núcleo generador de
actividad sin una alternativa equivalente ya consolidada, el impacto sería
inmediato y acentuado en los próximos cinco años: pérdida de masa empresarial,
descenso del consumo local, menor capacidad presupuestaria y debilitamiento
demográfico.”
El
cierre de nucleares en España y Europa
El catedrático de
Ordenación del Territorio y Desarrollo Sostenible de la Universidad de
Extremadura sostiene que las experiencias de cierre de grandes instalaciones
energéticas en España y Europa “ha sido un engaño manifiesto a la gente que
vivía de esas actividades” y apunta el caso de Garoña (“ahora existe pobreza y
un desierto demográfico en toda la zona”) y en la térmica de Andorra
(“prometieron en 2020 que se crearían 4.400 empleos y no se ha concretado ninguno”).
Y respecto a Europa, recuerda el desastre que ha supuesto para la economía de
Alemania, según reconoce el canciller Merz, que muestra un patrón bastante
claro: “Cuando el cierre se produce sin una alternativa sólida previamente
implantada, el territorio entra en una fase de regresión irreversible.”
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