No toda la prensa española se ha hecho eco del acto de reconocimiento que la ciudad de México rindió a Hernán Cortés hace unos días. Más de tres siglos después del último homenaje documentado al colonizador español, representantes de la sociedad civil mexicana, historiadores, descendientes de Moztezuma y del propio descubridor español (Claudia Llanza, hija del marqués de Oaxaca, descendiente directa de Cortés, e Ituriel Moctezuma, descendiente del emperador) y el obispo auxiliar de Guadalupe, monseñor Acero, asistieron al acto promovido por el músico y productor español Nacho Cano en un lugar de significado histórico: la iglesia del Hospital de Jesús Nazareno.
Este hospital fue fundado por el propio Cortés en 1524, apenas tres años después de la caída de Tenochtilán, con la finalidad de atender a los habitantes de la nueva ciudad sin distinción alguna entre españoles e indígenas ni pobres, en una época en que las instituciones sanitarias eran rudimentarias. El conquistador español no solo creó el hospital, sino que lo financió personalmente, dotándolo de recursos y rentas para garantizar su funcionamiento. Cinco siglos después, el hospital sigue en funcionamiento y es el más antiguo del continente americano, uno de los legados más tangibles de la obra civil del extremeño. En el ábside de la iglesia reposan los restos de Cortés.
En una crónica publicada en el diario “Libertad Digital”, se dice también que, tras la misa, los participantes se dirigieron al Frontón de la Plaza de la Revolución, donde se inauguró la primera estatua dedicada a Hernán Cortés en la Ciudad de México, la ciudad que refundó tras la caída de Tenochititlán. Desde el homenaje celebrado en el sigo XVIII durante el virreinato, no se había realizado ningún acto público de reconocimiento a Hernán Cortés en la capital mexicana.
En el periódico “El Debate”, Mario de las Heras subraya el hecho de que el Hospital de Jesús Nazareno en la capital federal sea el más antiguo del continente americano y que solo este hecho bastaría para tener a figura de semejante importancia mucho más presente más allá de una placa en el rincón de una iglesia. “Hace más de tres siglos que a Cortés no se le homenajeaba en México y el impulso ha sido de Nacho Cano, el ex de Mecano y hoy director y productor del exitoso musical Malinche.
Ramón Pérez-Maura, periodista con nacionalidad colombiana y española, se pregunta en un artículo titulado “Hernán Cortés: homenaje en México, no en España”, director de Opinión de “El Debate”, recuerda las palabras de gratitud del obispo de Guadalupe “a los amigos de la historia y de la identidad de nuestros pueblos por estar aquí” y señala que “en México muchos tienen clara su identidad y no creen que haya que avergonzarse de sus mayores como parecemos hacer en España”. Recordó las palabras del escritor mexicano Antonio Cordero, quien se refirió a Cortés como el “principal benefactor” de los mexicanos, por más que algunos no le reconozcan. Asimismo, subrayaba las palabras del arqueólogo, antropólogo y etnólogo francés Christian Duverger, que dijo “la misa había sido un acto de conmemoración y de reconciliación entre esos dos mundos que se encontraron aquí, porque Duverger sabe que aquello no fue una conquista, sino más bien una liberación de un pueblo sometido por los sanguinarios aztecas”.
Por último, recordaba las palabras del escritor e hispanista mexicano, revisionista de la historia de su país, quien dijo: “Nuestros padres, Malinche y Cortés se amaron y de ahí salió el hijo maravilloso que es México” y se preguntaba si es normal que lo que él dice no podamos decirlo los españoles.

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