sábado, 3 de agosto de 2013

EVOCACIÓN DE DOS ARTISTAS CACEREÑOS: JAIME J. JIMÉNEZ Y MÁRQUEZ PEDRERA

           Un paréntesis estival me hurtó la noticia de la muerte del primero: Jaime J. Jiménez, el artista placentino que difundiere Plasencia por el mundo,  y mi escrito guardado en el catálogo de la última exposición en Cáceres del segundo, "Luz y silencio", de José Márquez Pedrera.
 
              Conocí a Jaime J. Jiménez a primeros de los 70 en Plasencia, cuando ya hubiere lanzado al mundo su serie de litografías sobre la ciudad monumental de su ciudad, a plumilla. Todavía conservo uno de esos cuadernos.  Falleció el pasado 25 de julio, a los 85 años. Apenas hubiere esa noticia suya en Internet, junto al homenaje que se le rindiere en 2003 por toda una vida de obras dedicadas a Plasencia. Dio más a su ciudad de lo que ella le correspondiere. Trabajó en Caja Plasencia. Honró a su ciudad pintándola y difundiéndola por el mundo. No se quedare corta la concejala de Cultura de entonces, Lidia Regidor, en aquella muestra de Las Claras, que reuniere 75 de sus obras en 2003. Quizá se quedó corto el ayuntamiento en el reconocimiento a su obra, aún viva.
              José Márquez Pedrera (Cáceres, 1944) cerró su muestra en la sala de arte "El Brocense" de su ciudad natal el 12 de julio, vísperas de mi marcha de Cáceres, cuando, tras visitar su muestra por dos veces, recordare Madurodam, el parque en miniatura, a escala 1,25, que reprodujere algunos de los lugares más emblemáticos de los Países Bajos, en La Haya, donde es posible contemplar reproducciones de los monumentos más conocidos de Holanda. No fue otro el recuerdo y la evocación que me trajo su obra, "una muestra distinta", me dijo antes de abrirla. Y hubiere la razón toda quien uniere en ella pintura y escultura, fusionadas, y que mostrare su evolución pictórica desde los "collages" hasta la transformación de la línea curva en recta y el paso al constructivismo lineal. "Luz y silencio", como aquella otra, que pareciere una ciudad dormida, a tus pies, donde la materia lumínica emerge como los rascacielos de Dubai. Pararrayos de luz y silencio; árboles resplandecientes en sus troncos y ramas, solos, sin un alma por sus calles, sin vehículos ni acerados, hechos para vivir y contemplarlos, quizá desde una esquina, viendo la horizontalidad toda de formas geométricas sobre la luz en el silencio impuesto. Y junto a esa ciudad, otra visión de luz y color en sus cuadros en los que aquel se funde con la materia, sobresaliendo de entre la geometría de rectángulos, paralelas y cuadrados, en hileras de colores que semejan alineaciones de banderas que orlaren la ciudad dormida. Materia hecha arte cuando, domeñada, se la impregna de luz y color, y se ofrece al espectador como construcción que motivare mil y una lecturas. Pues qué otra cosa fuere el arte sino la interpretación de la realidad, múltiple y variada, como la vida misma, y el iris de Márquez Pedrera, iluminado por la luz de Cáceres, la ciudad de la luz y el silencio, que emanan de la Montaña, o de Carmen y Raquel, sus otras luces.
 

viernes, 2 de agosto de 2013

CITAS DE AUTOR Y CITAS JUDICIALES

           No basta con decir: "Me equivoqué:  fin de la cita", convirtiendo el sintagma en un hashtag de éxito en twitter, en un debate que, como se presuponía, no valió para nada, aunque lo que quede para la historia sea la frasecita que no debió leer, porque iba entre paréntesis, que es tanto como decir, como algunos novios que van a casarse por la Iglesia, y afirman: "Yo NN (en lugar del nombre), te recibo a ti, NN, como esposa, y te prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida", que a más de uno y una se le ha escapado en lugar de su nombre.  Igualito, igualito, que el tercer Caballero de la Triste Figura, cuando dijo aquello para la posteridad: "¡Váyase, señor González!", y fuese algún tiempo después; pero no porque él lo dijera, sino porque lo dijeron los electores.
 
              Hay citas de autor, a las que un orador o escritor acude para justificar lo que se dice o escribe. Y hay citas judiciales pendientes, mediante las cuales un juez o tribunal ordena la comparecencia de una persona, sea parte, testigo, perito o cualquier tercero, para realizar una diligencia que afecte a un proceso. En su comparecencia de ayer ante el Congreso (que se realizó en el Senado, por hallarse en obras la Cámara Baja), el presidente del Gobierno pudo hacer `fortuna´ con su "fin de la cita", pero se olvidó, aunque recordó que el "caso Bárcenas" está "sub iudice", de la cédulas de citación, o citas judiciales, que están por llegar hasta dirimir judicialmente el caso.
              Es verdad que, a estas alturas, y con todo lo que se sabe, no se atrevió a recordarnos aquella cita de su vicesecretario general de Organización del partido, nuestro efebo Carlos Floriano, cuando dijo aquello de que en Génova no se cobran ni sobresueldos ni sobre nada, cuando él mismo recibe 84.846 euros anuales del partido, que son los que declaró Ana Mato, su predecesora en el cargo, aparte de los 60.000 euros anuales que recibe como diputado por Cáceres.
              Rajoy atacó, más que informó, para defenderse, dejando en ridículo al promotor de una moción de censura sin sentido, puesto que quien la presenta es el que debe ofertar su programa de gobierno y esperar un resultado conocido de antemano. Además, si quería que el presidente hablara sobre Bárcenas, hay otras vías para hacerlo porque, como recordó Rajoy, ni siquiera tendría que estar presente en el hemiciclo, y menos aún responderle. Ya lo anticipó Rodríguez Ibarra cuando días pasados afirmó en un periódico nacional que "Rubalcaba no podría plantear honradamente una moción de censura, no es candidato de nada". Así las cosas, Rajoy fue sincero en una cosa, al afirmar que "los hechos se resumen en dos palabras: me equivoqué al mantener la confianza en alguien, que ahora sabemos que no la merecía", y recordar a continuación que "cometí el error de creer a un falso inocente, pero no el delito de encubrir a un presunto culpable". Y despachó, en fin, la cuestión afirmando que "la carga de prueba corresponde al que acusa, y nunca a su víctima".
              Como era previsible, el presidente no hizo de su intervención una exclusiva exculpación de su persona, sino que adobó la escasa información sobre el ex tesorero refiriéndose a la situación económica actual, y acusó a la oposición de "sembrar incertidumbres", alentar "sospechas de inestabilidad", sabotear la confianza que los españoles se han ganado en los mercados y de sembrar incertidumbres dentro y fuera de España.
              Y cómo vieron los portavoces de la oposición el discurso del presidente. Para Rubalcaba (PSOE), "su presencia al frente del Gobierno de España es un problema para nuestra democracia". Durán i Lleida (CIU) se refirió a "las sombras de sospecha, que debe desmentir para que podamos creerle". Cayo Lara (IU) fue más allá: "Han corrompido por encima de las posibilidades del país." Joan Coscubiela (ICV) llamó "políticamente corrupto" al presidente por su comportamiento. Chesús Yuste (CHA) dijo que "de la mafia no esperamos que venga la regeneración democrática".  Rosa Díez (UPyD) le espetó: "El Estado no es usted. Es usted el que ha puesto en peligro al Estado al permitir que el `caso Bárcenas´ se convierta en el ‘caso Rajoy´"...
              Lo mejor de todo, en suma, fue la comparecencia que tendría que haberse producido sin que nadie se la pidiera, como en cualquier país democrático; y lo peor, las explicaciones que devuelven lo que es público, y no público aún, a los tribunales, que hablarán a su debido tiempo, aunque las Cortes no fueren una comisaría; pero, por encima de todo, que el presidente de un país en crisis, falto de credibilidad en sus instituciones y políticos, haga realidad lo que se presumía previamente: fin de la cita, y ellos de vacaciones, y los parados que esperen turno, que nadie les ha dado vela en este entierro para que encima vengan pidiendo explicaciones, a un gobierno del pueblo para el pueblo, pero sin el pueblo...


jueves, 1 de agosto de 2013

UN TREN RÁPIDO POR EL DÉFICIT A LA CARTA


           Después de tantas declaraciones, avisos, amenazas, y hasta de fijar su propio déficit,  Monago se abstuvo y aceptó tener un 1 por ciento de déficit en 2013, tres décimas más que el pasado año, en que quedó por debajo del objetivo de 2014 (el 1 por ciento), gracias a la sentencia del Constitucional, presentada por los socialistas, que dio la razón a la Comunidad Autónoma en el impuesto sobre los depósitos bancarios, pero que no se volverá a repetir este año, y que hizo sacar pecho al presidente extremeño.
 
              El Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), celebrado ayer tarde, aprobó el déficit a la carta para las CC AA en 2013, con la abstención de Extremadura, cuyo déficit se fija en el 1 por ciento, y Navarra, Aragón y Andalucía; con el voto en contra de Madrid, Cataluña, Asturias y Canarias; y la ausencia del País Vasco. El resto votó a favor. Las únicas comunidades que podrán registrar un déficit superior al 1,3 por ciento del PIB serán: Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares, Murcia, Aragón y Andalucía, cifras que, para el ministro Montoro, son "realistas y alcanzables" para cuadrar el objetivo de déficit autonómico.
              Desde que se diera a conocer el déficit del año anterior, el presidente de la Junta de Extremadura se posicionó claramente en contra del déficit a la carta en su informe "Sí a a la igualdad, no al déficit a la carta", en el que defendía la igualdad y la unidad en los objetivos. A la vista de lo ocurrido ayer en el CPFF, habría que convenir con el bloguero cántabro que "Monago recibe un tren rápido para que calle y trague el egoísmo e insolidaridad de Cataluña con su reparto asimétrico".
              No están de más recordar algunas de las declaraciones que se vinieron sucediendo desde entonces. En abril, Monago rechaza el déficit a la carta, porque "rompería con la igualdad y la solidaridad de España". A primeros de abril pide en Barcelona a los catalanes que "apunten bien el tiro y dirijan sus críticas a Andalucía, porque es esta autonomía, y no la suya, la que gasta más de lo que recibe". A finales de mes, insiste en que España no está para comer a la carta   y tiene un "desencuentro" con el presidente valenciano, Alberto Fabra, a quien le recomienda leerse la Constitución. Algún medio informativo resalta la lucha en el PP por el debate, al chocar por el reparto del objetivo. Al día siguiente, el presidente extremeño avisa de que un déficit a la carta recortará financiación a Galicia...
              En mayo sostiene en otro periódico nacional que el déficit a la carta va en contra de la Constitución y, además, se pone al frente de los partidos críticos con el déficit asimétrico. El mismo día, el presidente catalán, Artur Mas, acusa a Monago de hipócrita y le dice que "Cataluña es la que paga". A final de mes, un periódico sostiene, en fin, que Monago lidera la oposición del déficit a la carta...
              A primeros de julio, Monago exige compensaciones para Extremadura si se permite el déficit a la carta  y añade, además, que nunca ha habido déficit a la carta. En su entrevista del 23 de julio con Rajoy, le reclama inversiones para que la región deje de ser Objetivo 1.
              Y todo este rollo, para abstenerse. Ya lo dice Fernández Vara: Extremadura está gobernada por una empresa de marketing... Veremos a primeros del próximo año si es verdad que todos cumplen y en 2014 no hay déficit asimétrico: todas con el objetivo del 1 por ciento... Y, mientras, los ciudadanos, a verlas venir, ya sea con el déficit asimétrico o con el déficit a la carta, porque las suyas ya no son ni de crédito menguante; sino cada día más, de débito creciente...