jueves, 15 de junio de 2023

ENTREVISTA A FRANCIS VILLEGAS, PREMIO DE PERIODISMO “DIONISIO ACEDO” DE PRENSA



    Conocí a Francis Villegas a mediados de los años 80, en el Diario Extremadura, situado entonces en el Polígono de La Madrila. Comenzaba a publicar sus primeras fotografías en el diario decano de la región de la mano del entonces director general, Pepe Higuero, que le fichó para dotar a la plantilla de un fotógrafo que entonces teníamos a medias. Sólo él y yo recordamos lo que nos jugábamos cuando teníamos que elegir una foto de archivo que, de tanto utilizarla, solo podía verse al positivarla en papel, cuando salía publicada. Nos la jugábamos. Las suyas las podíamos ver antes.

    Ha pasado mucho tiempo. El fotógrafo de entonces, Luis Bravo H., falleció años después de una enfermedad que venía padeciendo hacía tiempo. Me tocó darle el relevo, como a aquél no se lo dieren en vida. El ayuntamiento honró a Bravo con una calle. Me lo comunicó el entonces concejal de Cultura, Teófilo González Porras, y le dediqué un editorial titulado “Honró a su ciudad”. Hoy, el Premio de Periodismo “Dionisio Acedo” ha honrado a Francis Villegas con el reconocimiento del fotoperiodismo, con el que ha puesto fin a su carrera profesional con una de sus últimas grandes fotografías, publicada en el que fuere nuestro periódico: las carreras de caballos en Arroyo de la Luz, el pasado año, con su “Accidente en la luz”.




    Villegas sostiene que “una buena fotografía de prensa “tiene que contar lo mismo con un golpe de vista que el texto que cuenta la historia” y pone el ejemplo de la foto de Barrionuevo sobre el golpe de Estado del 23-F, “la imagen que mejor cuenta una noticia”.

---Pregunta:--Es la primera vez que el premio ·Dionisio Acedo” recae sobre una foto y no en un artículo o reportaje periodístico. ¿Se lo esperaba usted?

--Respuesta:--Tenía dudas. Era una imagen impresionante que expresaba lo ocurrido esa mañana de las fiestas de la Luz; pero en un premio de Periodismo no sabía cómo iba a reaccionar el jurado y tampoco la calidad de otros trabajos periodísticos presentados.

P.--¿Era su intención ganar cuando lo presentó?

R.--Sí, era una imagen de puro fotoperiodismo, una fotografía que siempre quieres conseguir cuando trabajas en prensa, pero se consigue pocas veces.

P.--La presidenta del jurado dijo al proclamarlo ganador que habían querido darle la importancia al fotoperiodismo, perdido entre la maraña de las letras…

R:--Para mí lo más importante de este premio es la valoración de la fotografía de prensa: en los 43 años de este premio nunca había ganado un imagen. Es la primera vez que esto ocurre y estoy emocionado.

P:--Y usted respondió con el dicho de que “una buena foto vale más que mil palabras…”

R:--Una buena fotografía de prensa tiene que contar lo mismo con un golpe de vista que el texto que cuenta la historia. La fotografía de Manuel Barriopedro del golpe de Estado de Tejero pistola en mano, es la imagen que mejor cuenta una noticia. Cuando pensamos en el golpe de Estado, a todos se no viene esa imagen a la memoria. Es la foto más representativa de la fotografía documental.



P:--Titulaba usted su foto, como los pintores sus obras, “Accidente en la luz”, refiriéndose al día de las carreras de caballos por la corredera de Arroyo en el Día de la Luz, el lunes de Pascua del pasado año. Y usted lo recibió en silla de ruedas, tras un accidente de moto, una dualidad entre dos luces. ¿Casualidad o sincronía?

R:--Este año no pude ir a la fiesta de la Luz, después de quince años cubriendo este evento por el accidente de moto, quiero pensar que sólo fue casualidad.

P:--¿Considera que el fotoperiodismo es hoy un género, más que un subgénero, del
periodismo impreso?

R:--Pienso que la fotografía de prensa es un género del periodismo y muy importante. ¡Qué sería de un periódico sin imágenes!; sin embargo, ahora cada vez se le da menos importancia. A mí me ha tocado vivir el mejor momento de la fotografía, donde el fotógrafo de prensa era realmente importante. Era un trabajo que sólo lo podían hacer los gráficos, hacer la foto, revelar el negativo, positivar en papel y todo eso se hacía en la redacción viviendo el ambiente del periodismo con tus compañeros periodistas comentando las noticias, trabajando con periodistas con mucha experiencia que te enseñaban cómo ver las noticias. Pasábamos el día viviendo la noticia y muchas veces, después del trabajo, con una cerveza en la mano seguíamos hablando de las noticias del día. El periodismo era una pasión. Ahora, y por culpa de las empresas, los gráficos ni pasan por la redacción y las fotografías se hacen muchas veces con móvil y las realiza cualquier persona, sin ser fotógrafo. No es lo mismo. Pienso que me he retirado de la fotografía profesional en el mejor momento y seguiré haciendo fotografía documental porque es mi principal hobby.

P:--Recuerdo otra foto suya que podría haber sido premio. Tenía usted la cámara necesaria, que disparaba como una ametralladora no sé cuántas veces por segundo, y captó la cogida del cuerno de un torero sobre el muslo del matador de toros cacereño Manolo Bejarano… ¿Lo recuerda?

R:--Esa imagen también fue un gran documento gráfico y la cámara, cada vez que pulsabas el disparador, había que accionar la palanca para preparar la siguiente fotografía, era otra forma de trabajar; pero, con la experiencia, suplías la técnica. La fotografía tenías que imaginártela, no se podía ver en la pantalla como ahora. Eran los equipos de trabajo que había y se le sacaba el máximo, igual que ahora, pero con mucha más imaginación y concentración que ahora.

P:--¿Y qué supone para usted haber recibido este premio por primera vez a una foto y entrar en la nómina de todos los compañeros que lo lograron, bajo el paraguas de Dionisio Acedo?

R:--He ganado muchos premios de fotografía en mi vida y con cantidades económicas parecidas a este premio; pero este es más especial por varios motivos: primero, por ser un premio de periodismo y el reconocimiento al fotoperiodismo y segundo porque pone fin a mi carrera profesional de 35 años de fotógrafo de prensa. No podía haber terminado mejor. Estoy realmente emocionado.

P:--Dijo usted en sus palabras de aceptación del premio en la “cuna de la cultura” cacereña, como dijo el presidente de la Diputación, que prepara, ahora jubilado, un libro de fotografías sobre los tesoros artísticos, paisajísticos y gastronómicos de la provincia. ¿Lo ha iniciado? ¿Para cuándo espera su publicación?

R:--Llevo un año con esta idea. Estoy en las fiestas más importantes de la provincia de Cáceres y visitando los joyas y monumentos que tenemos en esta tierra tan maravillosa. Hay muchas fiestas que coinciden en fechas; pero me dedico ahora a conocer a fondo nuestra tierra pensado en el libro…

P:--¿A quién, en el fondo de su corazón, le dedica el premio?

R:--A la persona que más he querido en la vida, que más me apoyó y que sufrió mi dedicación a este trabajo y que no se encuentra a mi lado para disfrutar de este premio; pero, desde el cielo, lo estará disfrutando como yo.


sábado, 10 de junio de 2023

CUANDO MADRID ERA MAŶRĪṬ


Restos de murallas andalusíes de Maŷrīṭ

    Bajo este sugestivo título, la académica de número de la Real Academia de la Historia y de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, María Jesús Viguera Molins (Ferrol, 1945), catedrática emérita de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Complutense de Madrid, ha escrito un artículo sobre el origen andalusí de la capital de España. [1]

    Comienza la autora recordando a Fernández Moratín (Madrid, 1760; París, 1828) quien, evocando una “Fiesta de toros en Madrid”, escribió una ristra de setenta y dos quintillas, que comenzaba con ésta: “Madrid, castillo famoso/ que al rey moro alivia el miedo/ arden fiestas en su coso/ por ser el natal dichoso/ de Alimenón de Toledo” y añade que por 360 versos de orientalizante desparpajo circulan palabras, personas y ambientes arabescos, haciendo gala de un cierto historicismo, entre ilustrado y romántico, que al menos reconoce que Madrid fue un destacado castillo, añadiendo de su propia cosecha que allí nació al-Ma’mun, gran rey de la taifa de Toledo ente 1043 y 1045, diez años antes de que Alfonso VI, rey de León y de Castilla, la gran ciudad del Tajo en 1085, cuando Maŷrīṭ acabó su periplo andalusí y pasó a llamarse Madrid.

    Señala la autora que Maŷrīṭ nació como una fortaleza para reforzar la frontera media de al-Andalus hacia el año 865, lo cual le otorga un origen andalusí. Aunque los indicios de este pasado perduraron siempre, hay dos presencias reales sobre sus orígenes: la conservación del apelativo “almudena”, en el enclave de la catedral (del árabe, almudayna, o `ciudadela´) y muy cerca del parque de Muhammad I, documentado por los restos conservados del primer recinto amurallado de Madrid que, según los textos, ordenó construir aquel emir omeya (852-886), en época corroborada por la arqueología.

    En un congreso sobre numismática hispano-árabe celebrado en Madrid a principios de los noventa, la autora presentó una ponencia con el título “Madrid en al-Andalus”, en la que refirió pasajes de dos docenas de fuentes textuales árabes que, desde la segunda mitad del siglo IX, recogían noticias escritas y orales para loar y legitimar a la dinastía omeya. Así se plasmó el primer escrito sobre la fundación de Madrid.

        Primero castillo o ḥiṣn y enseguida “ciudad pequeña”, la autora afirma que se cuenta con dos docenas de fuentes textuales árabes de cronología sobre el Madrid andalusí, desde su fundación, hacia el 885, hasta su conquista por Castilla, que se supone que coincidiría con la de Toledo, en 1085. A pesar de ello, hay que tener en cuenta las aportaciones arqueológicas tan abundantes en los últimos treinta años: el primer lienzo de la muralla andalusí, descubierto en Cuesta de la Vega en 1953. En el Cerro de San Andrés se han explorado unos diez lugares, entre ellos la “Casa de San Isidro”, donde se hallaron restos constructivos, entre ellos una escápula con el alfabeto árabe inciso. Se ha excavado también lo que debió ser el principal cementerio de Maŷrīṭ, en los aledaños de la Plaza de la Cebada. Y desde 2003, la necrópolis altomedieval islámica de La Huelga (Barajas).

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[1] Vid.: Viguera Molins, María Jesús: Cuando Madrid era Maŷrīṭ, en la revista cultural Hasta el tuétano, número 14, Madrid, España, mayo 2023, págs. 5-10.


jueves, 1 de junio de 2023

LOS OJOS DEL EXTRAÑO SOBRE LA CIUDAD DE TRUJILLO


Los ojos del extraño. Trujillo en los textos de los viajeros y cronistas desde la antigüedad al siglo XX”, la última obra del cronista oficial de la ciudad, [1] recoge las impresiones de los viajeros que, por un motivo u otro, llegaron hasta ella, escritas de modos distintos según sea el alma del viajero o del cronista. El viajero clásico, según el autor, se sorprende ante las creaciones del hombre, mientras que el viajero de hoy está pendiente del arte y del hombre.

El catedrático de Historia José María Saavedra afirma en la Presentación que el viaje es un instrumento de comunicación y aprendizaje y una de las peculiaridades que mejor definen la libertad humana. “Los escritos de los viajeros constituyen una fuente literaria e histórica conjuntamente.”

El cronista oficial de Trujillo, José Antonio Ramos, recopila en esta obra las impresiones de los viajeros que, por un motivo u otro, llegaron a la ciudad de Trujillo. Ya en 1997 publicó Trujillo en la historia y en la literatura mundial, del que esta obra viene a ser un compendio más ampliado y corregido. Asimismo, hay que señalar su obra Referencias a la ciudad de Trujillo en viajeros y cronistas de los siglos XVI y XVII, en la Revista de Estudios de la Orden de la Merced (2000) y Referencia de los viajeros y cronistas sobre Trujillo en la Edad Media (Revista Ars y Sapientia de la Asociación Cultural de Amigos de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, 2001), así como Referencias a la ciudad de Trujillo en el Siglo de las Luces (2006).

En esta nueva obra, el autor aborda en cuatro capítulos los viajeros y cronistas de la Antigüedad, el viaje a Trujillo en la Edad Media, Viajeros y cronistas en la Edad Moderna y las impresiones de los contemporáneos. En Trujillo, afirma Ramos Rubio, se detienen los árabes invasores del sur y su historia nos muestra la ciudad como la auténtica quinta columna de la independencia que llega del norte. Trujillo vive su propia Reconquista y se marca con una Orden Militar la mayor presencia del significado de las Cruzadas. La reina Isabel salva en Trujillo la solidaridad nacional. En Trujillo promueve el encuentro de dos Mundos, con el descubrimiento, colonización y evangelización de América. Durante el siglo XVII cae en un largo periodo de inactividad arquitectónica, agravada por la campaña de Portugal. En el siglo XIX la ciudad se estanca poblacional y urbanísticamente, caracterizándose por un turismo de paso.

Como dice el autor de la Presentación, “es una obra de referencia y consulta, algo que hacía falta y estaba por realizar”.

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[1] Ramos Rubio, José Antonio: Los ojos del extraño. Trujillo en los textos de los viajeros y cronistas desde la antigüedad al siglo XX, TAU Editores, 2023, 188 págs.