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| Hernán Cortés durante su llegada a México |
El
origen de los caballos que se llevaron al continente americano durante los
siglos XV y XVI eran de Extremadura, según afirma la especialista María Martín,
licenciada en Veterinaria por la Universidad de Córdoba y doctora por la Uex,
en un trabajo sobre la historia del caballo divulgado por National Geographic,
según ha hecho público Extremestiza, de la Fundación Extremeña de la Cultura.
La
investigadora ha trabajado en el yacimiento tartésico del Turuñuelo, donde se
encontraron restos de 52 animales, en su mayoría caballos, sacrificados en tres
épocas diferentes. La doctora Martín cuestiona que los equinos que se llevaron
a Hispanoamérica durante los descubrimientos fueran andaluces, basándose en los
estudios y hallazgos que ha realizado. Argumenta que el origen de los caballos que
se llevaron al continente americano en los siglos XV y XVI son extremeños.
Su
trabajo sobre el caballo de Francisco Pizarro contiene datos que ha
contrastatado con el Archivo General de Indias, donde recoge que la raza que se
llevó a América procede de algún cruce de Centroeuropa y que son equinos de
resistencia, una característica que es más propia de Extremadura y no tanto de
Andalucía.
Extremeños
como Hernando de Soto o Hernán Cortés eran excelentes jinetes y este último
hizo que enterraran su caballo con él, lo que ha permitido estudiar los restos
que arrojan luz sobre la teoría de esta especialista.
Martín
apunta a archivos encontrados en Trujillo, con reales decretos firmados por
Isabel la Católica, donde se ordena que no se cruzaran caballos con burros para
obtener mulos, porque se necesitaban caballos puros, dando cuenta del trabajo
en mantener la pureza del equino extremeño.
Los
caballos resultaron fundamentales en las estrategias militares y, una vez
reintroducidos en el continente americano, fueron utilizados por los nativos
para la caza y el comercio. Algunos de estos caballos llegaron a México, donde
se empezó a adaptar la cultura vaquera.
En
su segundo viaje a América, Colón zarpó de Cádiz con una nao con caballos para
recría. También se embarcaban animales desde Sanlúcar de Barrameda y Palos de
la Frontera, en largos viajes de hasta dos meses. De este ese período se dio
nombre al Golfo de las Yeguas, a la altura de las Islas Canarias, donde se
lanzaban aquellos ejemplares que enfermaban.
El
jerezano Hernando de Soto embarcó en 1538 hasta 350 caballos con destino a la
isla de Cuba, en una época en la que se está evolucionando en técnicas como la
cabriola o el salto, que influyen en el manejo de la batalla de estos animales,
al tener mejor dominio de la doma del caballo.
En
el siglo XVI se recorría El Camino Real de Tierra Adentro, una ruta comercial
de 3.000 kilómetros de México a Santa Fe, transitada por los jinetes
denominados Dragones de Cuera, que iban con carros tirados por bueyes y recuas
de mulos cargando, transportando y protegiendo mercancías.
Eran
una especie de soldados mestizos, que cabalgaban con petos de cuero y armas,
introducidos en la época de la Corona española.
Desde
la introducción de los caballos en Hispanoamérica, hace más de cinco siglos, la
silla de montar recibe diferentes nombres, pero se sigue montando de la misma
manera en uno y otro lado del continente, empleando la técnica de la jineta.
