miércoles, 4 de febrero de 2026

EXTREMADURA INTRODUJO LOS CABALLOS EN AMÉRICA DURANTE LOS SIGLOS XV Y XVI



Hernán Cortés durante su llegada a México

El origen de los caballos que se llevaron al continente americano durante los siglos XV y XVI eran de Extremadura, según afirma la especialista María Martín, licenciada en Veterinaria por la Universidad de Córdoba y doctora por la Uex, en un trabajo sobre la historia del caballo divulgado por National Geographic, según ha hecho público Extremestiza, de la Fundación Extremeña de la Cultura.

La investigadora ha trabajado en el yacimiento tartésico del Turuñuelo, donde se encontraron restos de 52 animales, en su mayoría caballos, sacrificados en tres épocas diferentes. La doctora Martín cuestiona que los equinos que se llevaron a Hispanoamérica durante los descubrimientos fueran andaluces, basándose en los estudios y hallazgos que ha realizado. Argumenta que el origen de los caballos que se llevaron al continente americano en los siglos XV y XVI son extremeños.

Su trabajo sobre el caballo de Francisco Pizarro contiene datos que ha contrastatado con el Archivo General de Indias, donde recoge que la raza que se llevó a América procede de algún cruce de Centroeuropa y que son equinos de resistencia, una característica que es más propia de Extremadura y no tanto de Andalucía.

Extremeños como Hernando de Soto o Hernán Cortés eran excelentes jinetes y este último hizo que enterraran su caballo con él, lo que ha permitido estudiar los restos que arrojan luz sobre la teoría de esta especialista.

Martín apunta a archivos encontrados en Trujillo, con reales decretos firmados por Isabel la Católica, donde se ordena que no se cruzaran caballos con burros para obtener mulos, porque se necesitaban caballos puros, dando cuenta del trabajo en mantener la pureza del equino extremeño.

Los caballos resultaron fundamentales en las estrategias militares y, una vez reintroducidos en el continente americano, fueron utilizados por los nativos para la caza y el comercio. Algunos de estos caballos llegaron a México, donde se empezó a adaptar la cultura vaquera.

En su segundo viaje a América, Colón zarpó de Cádiz con una nao con caballos para recría. También se embarcaban animales desde Sanlúcar de Barrameda y Palos de la Frontera, en largos viajes de hasta dos meses. De este ese período se dio nombre al Golfo de las Yeguas, a la altura de las Islas Canarias, donde se lanzaban aquellos ejemplares que enfermaban.

El jerezano Hernando de Soto embarcó en 1538 hasta 350 caballos con destino a la isla de Cuba, en una época en la que se está evolucionando en técnicas como la cabriola o el salto, que influyen en el manejo de la batalla de estos animales, al tener mejor dominio de la doma del caballo.

En el siglo XVI se recorría El Camino Real de Tierra Adentro, una ruta comercial de 3.000 kilómetros de México a Santa Fe, transitada por los jinetes denominados Dragones de Cuera, que iban con carros tirados por bueyes y recuas de mulos cargando, transportando y protegiendo mercancías.

Eran una especie de soldados mestizos, que cabalgaban con petos de cuero y armas, introducidos en la época de la Corona española.

Desde la introducción de los caballos en Hispanoamérica, hace más de cinco siglos, la silla de montar recibe diferentes nombres, pero se sigue montando de la misma manera en uno y otro lado del continente, empleando la técnica de la jineta.


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