sábado, 28 de febrero de 2026

ALONSO MORENO DALBA, REGIDOR PERPETUO DE MÉRIDA


Escudo de Bernabé Moreno de Vargas

El padre del licenciado Bernabé Moreno de Vargas, Alonso Moreno Dalba, regidor perpetuo de la ciudad y familiar del Santo Oficio, fue una figura de Mérida durante el siglo XVI y el XVII. El 12 de septiembre de 1569 obtuvo licencia para pasar al Perú en la expedición del virrey Francisco de Toledo. Se embarcó con su primo Juan Moreno y otros emeritenses. Su barco fue apresado por una escuadra corsaria compuesta por seis barcos al mando del pirata francés Jacome Ribes quien, tras tenerlos prisioneros a él y a otros ochenta navegantes durante tres meses, los dejó medio desnudos y despojados de todos sus bienes en la isla de Jamaica. Tras diversas peripecias, pasó al Perú, donde descubrió una mina de oro en la provincia de Los Lipenses, según manifestó para obtener su carta de hidalguía. [1] [2]

    Vuelto a Mérida hacia 1573 se casó con la cacereña María Pérez de Vargas y Osma, hija del conquistador del Perú Francisco Pérez de Vargas, quien murió en una emboscada a manos de los indios y que, a su vez, era hijo del conquistador, compañero de Pizarro, Fernando Pérez de Vargas. Fruto de su matrimonio tuvo cuatro varones: Francisco Moreno de Vargas (hacia 1575), que se casó con Isabel Mendoza Escobar y falleció antes de 1616; Bernabé Moreno de Vargas (1576-1648), Juan Moreno, casado en Arroyo con María Román y que murió allí en 1619; Cristóbal Moreno de Vargas, quien matrimonió en Zalamea con María de Andrada; y María de Vargas, que tomó hábito en el convento de la Concepción y falleció en 1609. [3]

    El 16 de agosto de 1600 otorgó poder a su hijo, el licenciado Bernabé Moreno, para que se trasladara a Madrid y agenciara el privilegio de carta de hidalguía, que se le concedió el 9 de noviembre del mismo año, previa la aceptación del pago de 6.000 ducados.

    Sáenz de Buruaga afirma que “por estos años (1770, f. 603)) el Teatro Romano se hace Plaza de Toros, pero allí había un mayorazgo que se remontaba a Alonso Moreno de Alba, padre del historiador del siglo XVII Moreno de Vargas. Era propiedad particular y no consentían que se convirtiera en sitio público de la ciudad con lo que la misma no está conforme, ya que lo considera del común y sus moradores. El Rey había dado la gracia para celebrar cuatro corridas de toros al año y que se invirtiera su producto en la construcción de un cuartel en el Conventual, que sería ventajoso a la tropa, aliviando así de la carga correspondiente a los vecinos”. [4]

    En 1607 compró una de las veinticuatro regidurías perpetuas de Mérida. Falleció en 1615 y le sucedió su hijo Bernabé en dicha regiduría.

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[1] Vid.: Real Asociación de Cronistas Oficiales: Documento en pergamino: carta de hidalguía. Se entiende por carta de hidalguía el documento judicial por el que se reconocía legalmente la condición de hidalgo de una persona o familia perteneciente a llamada bajo nobleza, aquella que, aun careciendo de un título nobiliario, gozaba de cierto prestigio social y eximía del pago de tributos o impuestos.

 [2] Vid.: Ballesteros Díez, José Antonio: Oligarquización de los concejos extremeños en el siglo XVII, Boletín de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, T. IX, 1998, pág. 147. “Volviendo al concejo de Mérida, en 1607 se acrecienta el número de regidores hasta veinticuatro y se venden todos ellos a perpetuidad, figurando entre sus compradores Alonso Moreno Dalba, padre del historiador emeritense Bernabé Moreno Dalba, quien en su Historia de Mérida hará el siguiente comentario: ---“la fortuna de Mérida siempre ha sido variable y la buena nueva nunca dura mucho como verdaderamente lo era y es el gobierno de regidores actuales, porque estos procuran hacer el deber y no salir con mala fama, antes acreditados porque los vuelvan a elegir, y los perpetuos no tratan sino de tiranizar la república, por la duración de sus oficios, y como de ordinario son los más ricos, nadie, ni aun la justicia, se atreve a irles a la mano, y más a los que tienen mayor parte y con ella el despacho bueno a malo de las residencias, le duró muy poco este buen gobierno a Mérida, porque en el año de 1607, a pedimento de los mismos vecinos,  les vendió S. M. veinticuatro regimientos perpetuos, y se dieron a las personas que para ello se señalaron y pudieron pagar.”

[3] Vid.: Navarro del Castillo Vicente: Historia de Mérida y pueblo de su comarca, Familias e hijos ilustres de Mérida, siglos XV al XX, T. III, pág. 188.

 [4] Vid.: Álvarez Sáenz de Buruaga, José: Materiales para la historia de Mérida (de 1637 a 1936), Diputación Provincial de Badajoz y Ayuntamiento de Mérida, Grafisur, Badajoz, 1994, págs. 368.

 

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