sábado, 31 de enero de 2026

CONFERENCIAS EN LA MAESTRANZA SOBRE “ARTE Y EVANGELIZACIÓN EN LA AMÉRICA ESPAÑOLA”


Doctor Pizarro Gómez

El académico numerario de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes (RAEX), Dr. Francisco Javier Pizarro Gómez, hablará el próximo lunes, día 3 de febrero, en el Salón de Carteles de la Real Maestranza de Sevilla (Paseo de Colón, 12) sobre “Arte y evangelización de la América española”, dentro del ciclo de conferencias “La Corona y el Nuevo Mundo” (II), organizado por la citada institución y la Fundación Cultural de la Nobleza Española.

En el citado ciclo intervendrán también la doctora Fátima Halcón Álvarez-Ossorio, profesora titular de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla, sobre “Urbanismo y arquitectura civil en las Indias españolas”, el día 4; y el día 5 lo hará el Dr. Ramón María Serrera, coordinador del ciclo y catedrático emérito de Historia de América de la Universidad de Sevilla, sobre “El esplendor de la América Hispana que deslumbró a Alejandro Humboldt”. Las conferencias darán comienzo a las 19:30 horas con entrada libre hasta completar aforo.

Según recuerda el coordinador, hace un año se celebró en el mismo lugar un ciclo de conferencias sobre España y el Nuevo Mundo, centrado en las relaciones de la Corona y sus dominios americanos: el Descubrimiento, las relaciones de España con la Santa Sede y el proteccionismo que desplegaron los agentes reales con el mundo indígena. En este segundo ciclo se abordan aspectos más específicos de la huella que España dejó en sus dominios americanos desde 1492 hasta la emancipación en 1821.

Para presentar esta tarea nos ayudan los textos y tratados que nos dejó Alejandro de Humboldt en su viaje por gran parte de los dominios españoles de Ultramar, un periplo que fue posible gracias al apoyo fundamental de la Corona Española, en particular del rey Carlos IV y su ministro Mariano Luis de Urquijo, que gestionaron los permisos y salvaconductos para que el científico prusiano y su compañero Aimé Bonpland exploraran y cartografiaran aquellos territorios, realizaran investigaciones pioneras y presentaran a Europa la realidad científica y cultural de la América hispana.

Durante los cinco años que duró el viaje de Alejandro de Humboldt por tierras americanas (entre marzo de 1770 y el mismo mes de 1804), el sabio berlinés se quedó asombrado del esplendor material, artístico, urbanístico y cultural de las provincias españolas del Nuevo Mundo.

El colosal tratado titulado “Ensayo político sobre el Reino de la Nueva España” no es comprensible sin la colaboración y la información que le ofrecieron los hombres de ciencia mexicanos del momento, entre ellos Fausto de Elhuyar, director del Tribunal de Minería y del Colegio de Minería, antiguo estudiante de Mineralogía en Freiberg, descubridor del tungsteno; el no menos famoso Andrés del Río, antiguo compañero de Humboldt en Freiberg, descubridor del vanadio; Vicente Cervantes, profesor de Botánica en la Universidad de México; Martín de Sessé, director del Jardín Botánico; los grandes arquitectos e ingenieros militares Miguel Constanzó, Manuel Tolsá e Ignacio Castera; el obispo de Michoacán fray Antonio de San Miguel y el canónigo Manuel Abad y Queipo, tan admirados por Humboldt por sus ideas liberales en defensa del indio…

El Barroco (tanto en sus bases doctrinales como en sus coordinadas estéticas) pervivió durante mucho tiempo en Indias hasta bien entrado el siglo XVIII; pero ya a partir de los años cuarenta se aprecia una generación preilustrada que pondrá las bases para la eclosión de la plena Ilustración a partir de la fecha de entronización de Carlos III. De hecho, desde 1760 hasta fines de siglo los reinos indianos contemplarán su culminación: expediciones científicas dirigidas por sabios ilustrados extranjeros (La Condamine, Malaspina, Humboldt) o por naturalistas y botánicos españoles, como el caso de José Celestino Mutis, cuyos estudios tuvieron una proyección mundial. Ya estaban fundadas veintiséis universidades distribuidas por todas las capitales indianas a fines del siglo XVIII, la Escuela de Minería de México (1792), la Academia de San Carlos (1783) o el Jardín Botánico (1788) de la misma capital novohispana; el Museo de Historia Natural de Guatemala (1796), el Observatorio Astronómico de Bogotá, la Escuela Náutica de Buenos Aires (1799); las grandes catedrales y templos, la arquitectura doméstica  –“México, la ciudad de los palacios”--, las edificaciones civiles y militares, las obras de ingeniería, la creación de los grandes pintores indianos y la difusión de publicaciones periódicas.


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