jueves, 10 de diciembre de 2020

EULALIA DE MÉRIDA, INTERCESORA ANTE LAS PANDEMIAS



En tiempos de epidemias, pandemias, crisis y catástrofes, los cristianos acostumbramos a levantar nuestra mirada y dirigirnos con nuestras oraciones a la Virgen, en sus diversas advocaciones, y a los santos; pero, por qué, si ellos no obran milagros. Presentamos las necesidades de quienes piden intercesión ante Dios mediante Jesucristo; y cuando por esa intercesión se produce un milagro, es obra de Dios, no del que intercede. La intercesión es el rezo de unos fieles al Padre por otros fieles. Pedimos la mediación de los que están en el cielo, más cerca de Dios, como la Virgen María, los santos y los ángeles. María es una intercesora especial por estar junto al Padre. Y en sus mártires o advocaciones mil, más cerca de nosotros en la Tierra, nos dirigimos a ellos para que intercedan ante el Padre. Estamos rodeados de santos protectores, de patronas veneradas, a las que elevamos nuestras súplicas durante todo el año (algunos quizá solo cuando truena). [1] Contamos con santos protectores para las enfermedades más comunes: cáncer (San Peregrino), ceguera (Santa Lucía), cólera (San Roque), corazón (San Juan de Dios), epidemias (San Remigio de Reims), garganta (San Blas)… y así, una lista interminable que la tradición cristiana ha consagrado como protectores por su intercesión ante el Altísimo cuando nuestra vida se viere azorada por pandemias, enfermedades o crisis colectivas o personales.

 

Santa Eulalia de Mérida, nuestra venerada Mártir, dio su vida por no caer en la idolatría de adorar a los falsos dioses del paganismo. Por ello, la tenemos como intercesora especial ante Dios. Son muchos los testimonios que, a lo largo de la historia, nos dicen que los emeritenses se han dirigido a su patrona como mediadora ante el Padre para eludir epidemias o pandemias, catástrofes, crisis o virus que les asolaren. En un reciente artículo, nuestro colega estudioso de la Historia, Carmelo Arribas, nos descubre que han convertido en patrón contra el Covid-19 al sacerdote paúl S. Juan Gabriel Perboyre, mártir del XIX, que predicare en China y que muriere por asfixia en 1840, colgado de una cruz, y que su muerte, además, se produjere en Wuhan, epicentro de la actual pandemia. [2] Ese mismo artículo le sirve al autor para afirmar que otro tanto ha ocurrido con Santa Eulalia de Mérida. A tal fin, recuerda la visita que, en 1835, el escritor Mariano José de Larra realizare a la ciudad de la Mártir y cuyas impresiones anotare en el artículo primero de sus “Antigüedades de Mérida”. Cita Larra en dicho artículo el Obelisco de la patrona de Mérida y de la milagrosa vuelta de la estatua mirando a la ciudad e intercediendo por ella. Su cicerone le decía: “Repare usted, señor; esta es otra vez Santa Olalla; yo no me acuerdo qué año hubo en Mérida una peste muy mortífera. La santa miraba entonces a poniente; hiciéronle grandes rogativas y una mañana amaneció vuelta al Oriente y cesó la peste; desde entonces mira a esa parte, y ya no se teme la peste en Mérida.” El Obelisco de la Mártir fue levantado, recuerda el articulista, en 1633 y la epidemia de la peste a la que se refiere ocurrió en 1649, que, solo en Sevilla, provocó más de 60.000 muertos.

           

Santa Eulalia de Mérida es también la santa que la ciudad de Oviedo eligió por votación popular en el siglo XVII para que ayudase a sus habitantes en caso de plagas y desastres. Lo recuerda el prefecto de Liturgia del Cabildo de la catedral, José Luis González Vázquez, quien recuerda que “la vinculación de Santa Eulalia con Oviedo es la misma que la del Arca Santa. Sus reliquias llegaron a Asturias en su interior, en un cofre de plata, exquisitamente labrado y cubierto de arabescos. “Estuvieron primero en Pravia, con el rey Silo; luego en Oviedo con Alfonso II, y en la época barroca se construyó en la catedral la capilla de Santa Eulalia, donde está ahora. A lo largo de los siglos, refiere el canónigo, Asturias se sintió muy protegida por la santa, que tenía mucho predicamento, sobre todo entre la gente humilde y del campo.”  Según la tradición, su intercesión sirvió para sofocar varias plagas y epidemias, acabó con largos períodos de sequía y, al revés, hizo que volviera a lucir el sol cuando fue necesario. No en vano, añade González, su imagen está tallada en la puerta de la catedral, sembrando de maíz los campos asturianos. [3]

 

Al referirse a Prudencio, creador del Peristephanon o Libro de las Coronas (una colección de poemas dedicados a contar las gestas de los mártires del cristianismo, entre los que se encuentra Santa Eulalia), Antonia Castro advierte en su tesis sobre la Mártir cómo el poeta convierte a la patrona de Mérida, casi un siglo después de los sucesos que rodearon su martirio, en una heroína cristiana, en un ser extraordinario que deviene en intermediario entre Dios y los hombres, entre lo sagrado y lo profano, entre este mundo y el otro, en un espíritu sobrenatural que vela por la ciudad y en un modelo de santidad femenina cristiana para las generaciones futuras, ejemplo de la independencia, del coraje, de la renuncia ascética, de pureza y del poder que la fe podía conferir a una ferviente cristiana dispuesta a morir por sus creencias. [4]

 

Finalmente, hemos de citar la obra del primer director del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, José Álvarez Sáenz de Buruaga, que en su obra “Materiales para la historia de Mérida” condensa trescientos años de la historia local, tomando como base los Libro de Acuerdos del Archivo Histórico Municipal. Cada uno de ellos, correspondientes a los siglos XVII, XVIII, XIX y XX, está estructurado en décadas, cada una de las cuales comprende aspectos fundamentales de la vida de la ciudad en los acuerdos de las sesiones: la política, la administración, la sociedad, la vida religiosa y las notas referentes a la arqueología local, según afirma en el prólogo el cronista de la ciudad y académico, José María Álvarez Martínez. [5]

 

En esta obra, las citas a Santa Eulalia y su mediación son continuas en tiempos de zozobra. En junio de 1637, anota el autor, una peste iniciada en Andalucía, y ya declarada en Zafra, obliga a tapiar los portillos y a no permitir la entrada a los forasteros. Una tercera de Levante aconseja la prohibición de no dejar paso a las mercaderías, ropas, bastimentos y gentes del reino de Valencia, tapándose también los portillos (mayo de 1648). También se tapiaron éstos en otra de Sanlúcar de Barrameda (1649) y lo mismo se hace con otra grande de Andalucía y Levante de la primavera de 1649, cerrándose incluso las puertas de San Salvador y Santo Domingo y dejando solamente y con guardas las de la Villa y Puente. Por el campo, otros guardas a caballo recorren el término. Se hace procesión a Santa María con las imágenes de N. S. de la Antigua y Santa Eulalia, diciéndose nueve misas cantadas y tres sermones.

 

La economía estaba basada en la agricultura, apunta el autor. Obsesionaba la cosecha y se hacían muchísimas rogativas por la crónica falta de lluvias. Alguna vez, rara, para el cese de estas. Generalmente se organizaban procesiones y misas, unas veces a Santo Domingo, a impetrar a la Virgen del Rosario, otras a Santa Eulalia y se traían asimismo las imágenes de N. S. de la Antigua y de Santa Eulalia a la iglesia de Santa María, dándose gracias posteriormente con misa cantada.

           

Por librarse la ciudad de la peste declarada en Cartagena y también en Alicante, se dicen trece misas a Santa Eulalia, cerrándose los portillos de la muralla, dejando solo cuatro puertas practicables, en las que harán guardia durante veinticuatro horas los regidores, acompañados de dos vecinos… En 1677 sigue la peste en tierras murcianas y alicantinas, así como en Orán, volviéndose a repetir todo lo anterior, como luego otra en Antequera y Motril. En esta se organiza un Ramo de la Mártir para adornar la imagen con su producto y se cierra la puerta de Santo Domingo (mayo-agosto 1679).

 

En 1777 hubo un repique de campanas por el feliz parto de la princesa María Luisa (22 de septiembre). Ya antes, en el noveno mes de gestación, se hicieron rogativas por el feliz alumbramiento, celebrándose un novenario con misa cantada en que esté expuesto el Santísimo Sacramento, poniendo por intercesora a nuestra patrona Santa Eulalia. [6] Se aprovechan las rogativas para pedir igualmente por el cese de la viruela en Mérida y su partido. En 1782 se hacen rogativas para que cesen las enfermedades contagiosas y se lleva a la iglesia de Santa María la imagen de la patrona Santa Olalla. En 1809, por las continuas, multiplicadas y graves enfermedades que se padecían en la ciudad, causando la muerte de muchas personas, hay un acuerdo de sacar la imagen de Santa Eulalia en procesión, celebrándose una misa con sermón. El 24 de abril de 1882 se hacen rogativas públicas y privadas por orden de la Superioridad, implorando al Todopoderoso libre al reino del cólera morbo. Se acuerda conducir con la ostentación debida, a la ínclita Patrona, la Mártir Santa Eulalia, a la parroquia de Santa María. Misa solemne y en el primer sermón y de noche, se rezará el Rosario, invocando al Ser Supremo nos libre de tan cruel azote. A la procesión, por la tarde, acudirán los labradores y los gremios, así como también las cofradías con sus estandartes y ceras. El 13 de octubre de 1834, el Gobernador dice que hay necesidad de crear una Junta de Caridad o Beneficencia, amenazada la ciudad del cólera morbo y que se compondrá de 14 personas.   (Este artículo se publicó en la Revista "Eulalia" del presente año 2020).

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[1] Vid.: Santos protectores, intercesores en las enfermedades, en Catohlic net.

[2] Vid.: Arribas Pérez, Carmelo: Cuando una gran epidemia de peste asoló gran parte del Oeste y Santa Eulalia giró misteriosamente su rostro hacia la ciudad, en el Facebook de la Asociación de Amigos de la Virgen y Mártir Santa Eulalia, de 27/04/2020.

[3] Vid.: Fernández-Pello, Elena: Oviedo no tiene patrono, tiene patrona, en La Nueva España de Oviedo, de 11/08/2017.

[4] Vid.: Castro Mateos, Antonia: Santa Eulalia de Mérida (y su extensión por el Levante español), tesis doctoral dirigida por María Belén Bañas Llanos, Facultad de Formación del Profesorado de la Universidad de Extremadura, Departamento de Psicología y Antropología, Cáceres, 2012, Introducción, capítulo XII.

[5] Vid.: Álvarez Sáenz de Buruaga: Materiales para la historia de Mérida (de 1637 a 1936), Diputación Provincial de Badajoz y Ayuntamiento de Mérida, Grafisur, Los Santos de Maimona, 1994.

[6] Vid. Ob. cit. Nótese cómo los concejales llaman a Santa Eulalia intercesora, según recogen las actas municipales, acopiadas por Sáenz de Buruaga.


domingo, 6 de diciembre de 2020

ALLEGADOS EN NAVIDAD


El ministro de Sanidad, Salvador Illa, la ha liado parda tras el Consejo Interterritorial de Sanidad, en el que las comunidades autónomas llegaron a un acuerdo sobre las restricciones que marcarán las próximas Navidades. El Consejo dejó claro que la libertad de movimiento quedará restringida desde el 23 de diciembre hasta el 6 de enero, por lo que no podrá haber desplazamientos entre regiones en esas fechas, salvo causas justificadas.

     Entre las excepciones para llevar a cabo están la vuelta de los estudiantes a casa por Navidad, así como aquellos que quieran visitar a algún “familiar o allegado”. Todos saben lo que es un familiar --¡estaría bueno!--, pero qué es eso de “allegado, se han preguntado muchos, sin molestarse en buscar en el diccionario. ¿Será algún familiar en tercer o cuarto grado; será la novia, será alguna persona con derecho a roce; será lo mismo que un familiar? Preguntado el ministro en rueda de prensa, dijo que “es una persona con la que se tiene una actividad especial, a pesar de que no haya un vínculo familiar definido”. ¡Ah, ya! Es decir, que pueden ser la novia, el novio, el querido, la querida, el amante, el compañero, la compañera… Hay un amplísimo recorrido en las actividades especiales que puedan mantener dos personas, sean del mismo o distinto sexo, compañeros o no, durante todo el año.

 Se conozca o no el significado de la palabra, esto va a ser un coladero de tráfico de personas que desean pasar juntos la Navidad a la mesa. ¿Cómo demostrar a un guardia que nos preguntare por el parentesco que hubiéremos? “Es un allegado mío” y el agente, según Illa, no podría multarle porque no se ha saltado restricción alguna acordada en la Conferencia ni podrá verificarlo.

Según la Real Academia, allegado, en su segunda acepción, es el “dicho de una persona que es cercana a otra en parentesco, amistad, trato o confianza”; es decir, que puede ser familiar, amigo, novio, compañero, querido, amante… El ministro tiene razón; pero, al abrir el grifo de las restricciones con llamadas a la responsabilidad individual y colectiva, con el término allegados, parece haber abierto también un coladero en el flujo del ir y venir a casa por Navidad. El doctor Simón ha negado que sea un “coladero” siempre que “la ciudadanía mantenga la responsabilidad personal”, aunque admite que “el término puede estar sujeto a trampas”. Ese es el quid de la cuestión. El parentesco supone el afecto, pero este no se vincula solo con aquel. Los vínculos familiares son legales u oficiales y también de convivientes sin ellos. Hay muchas realidades familiares y los españoles, con tal de usar lo que se nos ha dado, sin prever las consecuencias, podemos utilizar el término a nuestro gusto, aunque la mayoría diga que no conoce el significado para investirse de una argucia y largarse a otras comunidades para pasar la Navidad con un allegado… ¡Ay con los allegados…! Después vendrá la tercera ola… y todos serán lamentos.

Lola Pons, catedrática de Lengua Española de la Universidad de Sevilla, recuerda que el término allegar procede del latín: applicare (arrimar, acercar, abordar) y se usa desde los orígenes del castellano. Aparece en el Cantar del Mío Cid y en el Tesoro de la lengua de Sebastián de Covarrubias, un diccionario de 1611, que define allegados como “los que se valen de la sombra de un señor que no son paniaguados suyos; es decir, que vivían de un señor feudal sin ser sus siervos”. En el primer Diccionario de la RAE aparece allegados, en plural, con la siguiente definición: “Se toma por los parientes, amigos parciales o criados cercanos a las personas de sus amos.”

Ahora que algunos coaligados del Gobierno desean que el castellano deje de ser lengua vehicular, no podremos tener conocimientos y alcance –y acaso responsabilidad bastante—para conocer el significado de un término que se ha colado de rondón en un listado de restricciones navideñas. ¡Allegados paniaguados que, sin ser siervos, desean vivir de lo que les da la mano de su señor…, renunciando al castellano, lengua oficial del Estado! (Artículo 3.1 de la Constitución Española).



viernes, 4 de diciembre de 2020

LA ESCULTURA MEDIEVAL EN EXTREMADURA


    
    El ámbito cronológico del patrimonio artístico medieval en la mayoría de las localidades que integran Extremadura tiene como límite histórico inicial la reconquista y repoblación de los territorios musulmanes por parte de los ejércitos reales y la Órdenes Militares, en el primer tercio del siglo XIII. Tras la reconquista, estos emplazamientos dieron lugar a villas fuertes potenciadas por los monarcas como centros para la repoblación. Comienzan a aparecer entonces los primeros ejemplos del nuevo arte cristiano, teniendo gran importancia la arquitectura castrense como consecuencia de la situación fronteriza de Extremadura entre los territorios islámicos y cristianos. El arte cristiano que se desarrolla en el siglo XII está marcado por la empresa reconquistadora.

      La iconografía en la antigüedad y en la Edad Media, la situación artística en Extremadura y las representaciones marianas, los crucificados y los santos, es el objetivo del último libro del cronista oficial de Trujillo y doctor en Historia del Arte, José Antonio Ramos Rubio, [1] que prologa Luis J. Garrain Villa, cronista oficial de Llerena  y académico correspondiente de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, que supone, afirma, “una imprescindible contribución para el conocimiento de nuestro patrimonio”.

       El estudio de la imaginería en Extremadura es muy limitado. No existen retablos de imaginería y sí algunos ejemplos de retablos de pintura de primer orden, como el de la parroquia de Santa María de Trujillo. Por el contrario, el autor ha hallado interesantes esculturas lignarias de la Virgen María con el Niño en brazos y Crucificados. El momento de mayor actividad escultórica corresponde al último cuarto del siglo XIII y primera mitad del siguiente, si bien es cierto que la gran apoteosis mariana procede del siglo XII.

   En Extremadura hallamos las mejores representaciones en sus catedrales, concatedrales y en el monasterio de Guadalupe, entre las muchas parroquias, museos, ermitas y casas parroquiales que se abordan en la obra por orden alfabético.

Coria: Santa María de Argeme, a seis kilómetros de la población se halla la ermita de su nombre, que es patrona de Coria y copatrona de la diócesis de Coria-Cáceres, cuya devoción se remonta a la Reconquista. Las venidas a la ciudad se hacen cada cuatro años y, desde finales del siglo XX, cada año. El papa León XIII, por solicitud del obispo Ramón Peris Mencheta, la nombrará patrona de Coria y de la diócesis. En 2006, con motivo del L aniversario de la coronación canónica, fue nombrada alcaldesa honoraria y perpetua de la ciudad por el pleno municipal. La primitiva imagen del siglo XII fue modificada en el XIX. Probablemente dañada durante la Guerra de la Independencia, se decide realizar una nueva imagen acorde con la época. Sobre la imagen original se monta un nuevo busto con brazos articulados. La nueva imagen se bendice en 1830, que le da el aspecto actual. La cabeza es un óvalo de madera finamente policromado. La Virgen se representa sedente sobre un madero vertical y apoya sus pies descalzos con zapatos puntiagudos en una peana poligonal. Viste túnica de color jacinto, con ribete inferior dorado, y un sencillo manto que le cae sobre las rodillas, una de las imágenes más antiguas de Extremadura, según el profesor García Mogollón, posiblemente labrada a finales del siglo XII, que parece confirmada por la cita del sitio (Alfarageme) en el Fuero de Coria del año 1227. Crucificado (Museo catedralicio de Coria), imagen en cobre fundido, obra tardía del siglo XIII.

Plasencia. Catedral:  Nuestra Señora del Sagrario, imagen muy venerada por los placentinos, preside el tabernáculo del retablo mayor de la catedral. La imagen es de madera y se representa a la Virgen sedente sobre un sencillo escaño, sosteniendo sobre la pierna izquierda al Niño. Es obra del tercer cuarto del siglo XIII. La talla figuró en la Exposición de Barcelona de 1929 y en la Muestra de Historia y Arte de Extremadura de Cáceres.

Virgen con Niño: Fue descubierta durante unas obras realizadas en la Casa Madre de las Religiosas Josefinas en el año 2019, al lado de la muralla. Es una imagen pétrea que se halla cobijada en una hornacina de granito y sobre un pedestal decorado con motivos vegetales tallados en la piedra. Es una de las imágenes más antiguas que se conocen en Plasencia, representativas de la Madre con el Hijo.

Nuestra Señora del Perdón: En la Sala Capitular de la catedral placentina, conocida también como capilla de San Pablo, se encuentra una magnífica talla de la Virgen con el Niño, antiguamente situada en el presbiterio de una capilla de la Catedral Vieja, donde gozó de gran veneración. Es obra de granito policromado, elevado sobre un pedestal decorado sobre motivos vegetales goticistas. Fue exhibida en la Exposición Universal de Barcelona de 1929 junto con la Virgen del Sagrario.

Santa Catalina: En el claustro de la Catedral Vieja se encuentra en lamentable estado de conservación una imagen pétrea de Santa Catalina, la Virgen y mártir de Alejandría que murió decapitada en el año 307 por orden de Majencio. Tiene entre sus manos la rueda del tormento al que fue sometida. Tuvo una capilla dedicada a ella fundada por el obispo Vicente Arias de Balboa, que allí se encuentra inhumado.

Otras imágenes destacadas por el autor son: Cristo de los Doctores, situada en un lateral de la Epístola, que gozó de capilla; Virgen con el Niño, en una capilla del lado de la Epístola de la iglesia de San Nicolás, de piedra granítica policromada, no es originaria de esta iglesia, sino de la ermita de Fuentidueñas, cerca de Plasencia, trasladada a esta parroquia en 1969; Santa María la Blanca, escultura de granito policromada de Nuestra Señora con el Niño, situada  en el claustro de la catedral, aunque a principios de siglo estaba en la Sala Capitular, o capilla de San Pablo; imágenes de la fachada del Perdón: el grupo de la Anunciación, con la presencia del arcángel Gabriel; Crucificado, en el museo de la catedral, en mal estado de conservación; Señor Resucitado, relieve en alabastro sentado sobre su sepulcro; Virgen del Buen Suceso, en el colegio de RR MM Josefinas; Nuestra Señora del Socorro, una entre las varias que representan a Nuestra Señora, amamantando al Hijo en las localidades de la diócesis, conocidas con el nombre genérico de Vírgenes de la Leche, además de la patrona de la ciudad, Nuestra Señora del Puerto, hay otra igual en la iglesia del Salvador, y otra más antigua situada en la hornacina del Cañón o Bóvedas del Marqués de Mirabel con la denominación de Nuestra Señora del Socorro; Cristo de las Injurias, en un lateral del altar mayor de la iglesia de San Esteban.

Vírgen del Puerto
(Plasencia)

Nuestra Señora del Puerto, en la ermita de su titular, situada a cinco kilómetros de la ciudad, declarada patrona de la ciudad por el papa San Pío X, a cargo de los franciscanos hasta 1570, en que pasó a jurisdicción del obispo. La actual ermita es obra en su mayor parte de los siglos XVII y XVIII. Su fiesta se celebra el domingo siguiente a la Pascua de Resurrección. La imagen fue realizada entre los años 1480-1485. La obra es de madera policromada. María, sentada en un trono, sostiene al Niño sobre el regazo y le ofrece su seno para que pueda tomar la leche materna. En el siglo XVIII, el marqués de Vadillo levantó un santuario en honor de la Virgen del Puerto en la capital de España. Además, hay varias réplicas de la Virgen del Puerto repartidas por las diócesis de Plasencia y Coria-Cáceres: las efigies de Nuestra Señora de Peñas Albas (Cabezuela del Valle), Nuestra Señora de la iglesia de San Andrés (Guijo de Granadilla), Virgen de la Leche (ermita de Nuestra Señora de Alta Gracia, en Garrovillas), Nuestra Señora de Aldehuela de Jerte, sin olvidar la Virgen alabastrina de la parroquia placentina del Salvador. Nuestra Señora del Puerto fue coronada canónicamente en 1952.

Badajoz: En la catedral de Badajoz preside un retablo protogótico una Virgen con el Niño, talla de la segunda mitad del XV

En la Concatedral de Santa María de Cáceres (iglesia de Santa María la Mayor) se venera la magnífica talla del Crucificado, conocida como Cristo Negro (164 cms) en la capilla de los Mogollón Blázquez-Mayoral, en el lado de la Epístola. Es una escultura arcaizante muy venerada por los cacereños. Es obra del siglo XV, situándose en momentos próximos a la fundación de la Cofradía del Santo Crucifijo el 3 de mayo de 1490. La imagen procesiona durante la noche del Miércoles al Jueves Santo a partir de la media noche. Sus estatutos establecen que la imagen no puede salir de los límites de la muralla histórica, por lo que en la Procesión Magna la Cruz de Guía representa a la cofradía, que componen entre 50 y 59 cofrades.

Otras imágenes representativas de Cáceres pueden ceñirse a la del Cristo del Humilladero (iglesia del Espíritu Santo), traída hasta aquí desde su ermita del Humilladero, de ahí su nombre, a principios del XX. Cristo de las Indulgencias (iglesia de Santiago). El autor considera que debe tratarse del Cristo del Pardo, que tuvo su capilla en esta iglesia, que recibió el nombre del Cristo del Perdón y más tarde, el de Cristo de la Buena Muerte. San Jorge y el dragón (Diputación Provincial, Palacio de Carvajal), imagen que ostenta el patronazgo de Cáceres desde la Reconquista, al coincidir esa con su festividad. Santa Ana con la Virgen niña (Ayuntamiento), obra del primer decenio del XVI, adquirida en la Pousada de Elvas (Portugal) por el alcalde de Cáceres Alfonso Díaz de Bustamante en 1965 por 16.000 pesetas. Virgen de la Misericordia (Ayuntamiento), obra de finales del XV, adquirida por el Ayuntamiento en 1969 en la tienda de antigüedades de Madrid de don Luis Carabe por 4.500 pesetas. Nuestra Señora de Gracia (ermita de la Arguijuela de Abajo), a 9 kilómetros de la capital cacereña, próxima a la edificación castrense, se encuentra la ermita, perteneciente a la jurisdicción de la iglesia de San Mateo. Virgen (iglesia de Santa María la Mayor), imagen mariana de finales del XV. Virgen de la Esclarecida (iglesia de Santiago), procedente de una aldea bajomedieval, situada entre Valdesalor y Torreorgaz, en el paraje o finca de Zamarrilla, donde se sitúa su ermita. Virgen con libro (Fundación Mercedes Cáceres). Crucificado (Museo de Cáceres). La Trinidad (Museo de Cáceres) procedente de la iglesia de Herrera de Alcántara. Virgen en oración (iglesia de Santa María). Virgen en templo (iglesia de Santa María).

Concatedral de Santa María de Mérida: Cristo de la O, de la segunda mitad del XV.

Cristo de la O (Mérida)

Guadalupe. En el monasterio, regentado por los franciscanos desde 1908, se conservan verdaderas joyas artísticas. Este centro espiritual comenzó su andadura a principios del siglo XIV en una pequeña ermita, visitada por el rey Alfonso XI en 1335 quien, contemplando su ruinoso estado, dio órdenes para la construcción de una iglesia en 1340 en acción de gracias por haber confiado a la Virgen de Guadalupe la victoria de la batalla del Salado. Comienza la construcción del monasterio (año 1340), declarado priorato secular, a cuyo frente estuvo Toribio Fernández como procurador del cardenal Gómez Barroso y, después, como prior secular hasta que se hicieron cargo de él los jerónimos (priorato regular) en 1389. En su interior se conserva la imagen de la Virgen de Guadalupe, patrona de Extremadura y Reina de la Hispanidad y, con toda seguridad, afirma el autor, la imagen tallada en madera policromada más longeva de Extremadura.

La talla se asignó inicialmente al grupo de Vírgenes negras de Europa occidental de los siglos XI y XII en las que el pueblo campesino sería retratado en estas imágenes nnegrecidas. La talla sufrió varias restauraciones a través de los tiempos. La escultura de la Virgen con el Niño medieval es la más antigua de Extremadura.


Vírgen de Guadalupe 

El artista Egas Cueman realizó magníficas esculturas para el monasterio dentro de la corriente gótica hispano-flamenca, tales como el sepulcro de los Velasco (1467-1476), el sepulcro de alabastro del obispo de Córdoba don Gonzalo de Illescas (1458), exprior del monasterio, o los conjuntos escultóricos tallados en madera policromada que se conservan en el monasterio, perteneciente a un Via Crucis: Crucifixión, Descendimiento y Santo Entierro, así como la escultura de la Magadalena. Tras el ábside del coro, recibe culto una imagen con el Niño, conocida entre los frailes como la Virgen del Coro.


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[1] Vid.: Ramos Rubio, José Antonio: La escultura medieval en Extremadura: arte, pervivencias religiosas y antropológicas. Las representaciones marianas, los crucificados y los santos, Tau Editores, Cáceres, 2020, 466 págs.