lunes, 21 de agosto de 2023

LA ESPAÑA QUE NOS UNE


La Reina y la infanta en la final del Mundial femenino

    Preguntar hoy por los elementos que nos unen a los españoles es tanto como inquirir lo que nos desune. España es el territorio de una nación; el conjunto de los habitantes de un país regido por un mismo gobierno; el conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común, según la definición del Diccionario de la RAE.  El diccionario panhispánico del español jurídico, añade que es el pueblo soberano; el conjunto numeroso de personas que reconoce una historia propia y se identifica por sus hábitos culturales y su proyecto colectivo de vida en común, o la colectividad que ha alcanzado la integridad cultural entre sus miembros, en el transcurso de un proceso histórico común, y gracias a la cual goza de una capacidad de actuación y relación con otras colectividades internacionales, así como de una autonomía funcional interna garantizada por la identificación entre los individuos y la nación.

    En una España en la que hoy se habla más de plurinacionalidades y plurilingüismo, de nación de naciones, no está de más recordar el artículo 2 de la Constitución Española de 1978 (que algunos pretenden cambiar por la puerta de atrás y no por el procedimiento recogido en la misma) cuando dice que “la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”. Y en cuanto a las lenguas, deja claro que “el castellano es la lengua oficial del Estado” que “todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla”.

    Es decir, la nación es la patria común e indivisible; la lengua es el castellano, aunque “las demás lenguas españolas serán también oficiales en sus respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos”. Nada se dice que en el Congreso de la nación tengan que hablarse las demás lenguas españolas, como si España fuera una “nación de naciones”, como argumentan los vehementes que así opinaren.

    El presidente Ibarra decía en una ocasión que los presidentes de las Comunidades Autónomas sólo se veían en las bodas de las infantas (en referencia a las de las hijas del rey Don Juan Carlos, doña Elena y doña Cristina), como si el Senado, como Cámara de representación territorial, no jugare el papel que se le supone.

    España se une en las desgracias y en la solidaridad, pero se separa en las banderías. A España la une la Selección Nacional de Fútbol (tanto masculina, como en el Mundial de Sudáfrica), como la Femenina ayer en Sidney; pero ni siquiera en estos acontecimientos se lleva una sola bandera, a la que representan. En cierta ocasión, un seleccionador de fútbol español (Ginés Meléndez, entrenador de la selección española sub-19, campeona de Europa en 2011) prohibió a sus jugadores subir al palco con otras banderas que no fuera la española, a la que allí representaren. Hizo bien, porque ellos jugaban representando a España y no a sus comunidades.

   Ayer en Sidney, donde la Selección Femenina Española de Fútbol ganó por primera vez el Mundial absoluto, en la celebración que hubo al término del partido sólo se veía una sola bandera española: la que portare la infanta Sofía. Y la Reina doña Letizia, con chaqueta y pantalón rojo, al igual que su hija, con pañuelo rojo, anudado al cuello, como muestra de su apoyo a los colores nacionales. Sin embargo, la delantera Alba Redondo y la preparadora física, Blanca Romero, se abrazaron tras una bandera de su comunidad autónoma: Castilla-La Mancha. La portera suplente, Misa Rodríguez, portaba la de Canarias, y la centrocampista Teresa Abelleira se arropaba con la de Galicia. Sobraban, porque defendían los colores nacionales y no los de su comunidad autónoma. Podrá ser un “gesto con su tierra”, pero no con su nación y patria, a la que representaren. Hasta la actriz española Elsa Pataki no se perdió el partido con su familia, vestida con la camiseta nacional y la bandera pintada en su rostro.

    La patria es una, como la bandera nacional; como los colores que vistieren durante el partido; como el himno que escucharen antes de iniciarlo. El respeto y la igualdad comienzan y terminan con los símbolos nacionales.     


sábado, 19 de agosto de 2023

AGUSTÍN LUCEÑO, EL FISIOTERAPEUTA CACEREÑO CUYA TESIS DOCTORAL SOLICITÓ EE UU


Agustín Luceño Mardones (Cáceres, 1962) es hijo de Agustina C. Mardones Muñoz y Miguel Antonio Luceño Rubio (hijo predilecto de Cáceres a título póstumo el 03/05/2022), ambos profesores, quienes promovieron su educación humanística.

Tras cursar sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Licenciados Reunidos de su ciudad natal, se diplomó en Enfermería por la Universidad de Extremadura en 1988 y en Fisioterapia por la Universidad de Castilla-La Mancha en 1992. Más tarde se especializó en Fisioterapia Manual Osteopática (1992-1997) por la Universidad de Alcalá y la Escuela de Osteopatía de Madrid y en el Método Poyet (terapia manual cráneo-sacra) por la Universidad de Sevilla (2000-2002). Posteriormente se licenció en Kinesiología y Fisiatría por la Universidad Nacional de San Martín (Buenos Aires, 2003). Obtuvo el Diploma de Estudios Avanzados sobre “Salud y deporte” con sobresaliente en la Universidad de Cádiz (2011), el Grado en Fisioterapia por la Universidad Pontificia de Salamanca (2015); Formación en Terapia Gestalt: Teoría y Metodología” de la Asociación Española de Terapia Gestalt, certificada por la Asociación Española y Ágora, Centro de Medicina y Psicoterapia Humanista (2008-2011); cursó un año de Psicología en la UNED y dos cursos de Medicina en la Uex.

Realizó su tesis doctoral en la Escuela Internacional de Doctorado de la Universidad de Sevilla (2014-2022), obteniendo el doctorado en Ciencias de la Salud con la tesis titulada “Efectividad del tratamiento de la amigdalitis mediante manipulación osteopática de las vértebras T-9-T-10: ensayo clínico aleotorizado”, que obtuvo la calificación de sobresaliente cum laude.  Un ejemplar encuadernado de la tesis le fue solicitado por el director del Museum of Osteopathic Medicine de la A. T. Still University (EE UU), tras leer el artículo correspondiente en Healthcare, por su novedad científica, metodología y buenos resultados publicados. La tesis está depositada en dicho museo, en la Sección Internacional (http://momicoh.pastperfectonline.com/library/CCO3417A-2686-4FC4-9C5A-317729422139). Este tema lo había estudiado anteriormente en otro trabajo (“Tratamiento de la amigdalitis mediante manipulación osteopática de las vértebras T8 a T12 hipomóviles”), con el que obtuvo el diploma en Osteopatía de la Scientific European Federation of Ostesopaths (SEFO) y la EOM, en 2003.

El Dr. Luceño Mardones obtuvo el premio a la mejor comunicación oral ex aequo de las III Jornadas hispano-lusas de Fisoterapia en Terapia Manual (Asociación Española de Fisoterapeutas y Asociación Portuguesa de Fisioterapeutas), en Sevilla (2001) y “Tratamiento osteopático de la amigdalitis mediante manipulación de las vértebras T8 a T12 hipomóviles (resultados preliminares”). Continúa con esta línea de investigación, dirigiendo un ensayo clínico en Brasil (estudiando las variaciones de cortisol, como un posible mecanismo de acción del método) y con un proyecto de investigación con centros de salud del Servicio Extremeño de Salud (SES).

Inició su actividad investigadora en 1994, en el programa europeo de investigación “COST B4”, en el que participó como autor del proyecto SP-28, que se realizó en el Hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres con el título definitivo “Influencia del tratamiento con reflexoterapia, podal y de miembros, en la recuperación funcional y prevención de secuelas de las fracturas distales de radio extra-articulares” (1994-1998). Asimismo, investigó “Nuevas técnicas vibratorias de tratamiento osteopático de los puntos dolorosos de las suturas craneales”, inscrita en el Registro de la Propiedad Intelectual en 1999. Ha sido el creador de la técnica de “Liberación torácico-emocional®”, presentada en el XLVI Congreso de la Sociedad Española de Medicina Psicosomática” (18-20 de febrero de 2016) y en las XXIX Jornadas Nacionales de la Asociación Española de Terapia Gestalt y en la I Jornada Extremeña Gestalt y Educación (Uex, 28 de abril de 2016), en la que impartió dos talleres. En la actualidad investiga la recuperación del olfato post-covid, mediante técnicas de osteopatía craneal y cervical.

Ha sido profesor-colaborador de los cursos de especialización en Fisioterapia Manual Osteopática de la Universidad de Alcalá (2003-2004). Profesor titular de la Escuela de Osteopatía de Madrid Internacional desde 2003 y en los cursos de posgrado en universidades y centros de España, Portugal, Italia, Rusia, Argentina y Brasil. También ha sido profesor en el I Curso Internacional de Psicosomática del Dolor Crónico, de la Sociedad Española de Medicina Psicosomática, y autor de un capítulo del libro del curso, sobre “La liberación torácico-emocional”. En 1996 aprobó dos oposiciones del INSALUD en las categorías de fisioterapeuta y de enfermero de atención especializada. Trabajó en varios hospitales de Toledo y Cáceres durante trece años, hasta 1999. Formó parte del Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón de Cáceres que diseñó sensores para manos biónicas de bajo coste para facilitar su libre fabricación en países en desarrollo (2020).

Ha presentado veintiuna comunicaciones y dado conferencias en congresos nacionales e internacionales; ha publicado diez artículos científicos; ha dirigido varias tesis osteopáticas y es miembro del Comité Científico o del Organizador en numerosos congresos nacionales e internacionales. Es presidente de la Comisión de Estudio sobre Efectividad de las Terapias de la Sociedad Española de Medicina Psicosomática (SEMP) y coordinador de la Sección de “Alertas bibliográficas” de su Newsletter. Fue secretario general de la SEMP en 2022 y contribuyó a la redacción y aprobación de sus nuevos estatutos. Continúa en la junta de gobierno como vicevocal. Contribuyó a la redacción del primer estatuto y del actual Estatuto del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Extremadura, del que es vocal de las sucesivas juntas de gobierno desde su fundación en 2002. Es miembro activo de la Asociación Española de Fisoterapeutas en Salud Mental y en Terapia Manual. El doctor Luceño Mardones entiende la práctica clínica como una mezcla de ciencia y arte.

En su faceta artística, ha realizado exposiciones individuales de fotografía-poesía (con catálogo de la Diputación de Cáceres) y recitales poéticos en 2022 en el Museo Vostell-Malpartida.


martes, 15 de agosto de 2023

LA HERMANITA ALINA, “MADRE DE PLASENCIA”


Hermanita Alina.
Foto A.C. Pedro de Trejo

    No fue placentina de nacimiento, pero sí de adopción, considerada “Madre de Plasencia” por su generosa dedicación a los ancianos desamparados durante la mayor parte de su vida. María Teresa Masnou y Cuples ((San Hilario de Sacalm, Gerona, 19/05/1878); Plasencia, 04/11/1975), “la hermanita Alina” como fuere conocida, había nacido en el seno de una familia de artesanos compuesta por doce hermanos (ella, la única mujer). En su hogar, en un ambiente claramente religioso, nació su vocación hacia los ancianos desamparados.

    Ingresó en el noviciado de las hermanitas de los pobres en la Casa de Madrid y más tarde pasó por los asilos de Valladolid, Segovia, Cáceres y Reims (Francia), hasta que llegó a Plasencia en 1913, en la casa fundada el año de su nacimiento.  En 1949 se trasladó a Madrid para operarse de la vista. Tras residir cinco años en la capital de España, volvió a Plasencia en 1954, donde permaneció hasta su muerte.

  Su biógrafa dice de ella que fue enormemente popular en la ciudad y comarca. “Con su figura menuda recorría calles y visitaba los pueblos de la comarca; a domicilio, iba casa por casa, abordaba a los transeúntes…, imploraba con un gesto alegre y con un gran don de palabra el socorro para sus ancianitos. Su frase conocida por todos era: `Dame algo para mis ancianitos´. Antes de esta frase tenía un detalle personal, pues después de cincuenta años pidiendo a los mismos, nos conocía a todos y sabía de cada uno de nosotros. ¿Cómo estás… ¿Y tu madre…? Estás cada día más joven… Y ahora, ¿me das algo para mis ancianitos? Y nunca se iba con las manos vacías.  Toda su vida pidiendo para los demás que dejó una frase en Plasencia: “Pides más que la hermanita Alina.”

    ¿Y por qué hermanita y no hermana? Alina era muy delgada y bajita. Abultaba algo más por su hábito negro que llevaba con tanto vuelo que se le hinchaba por el viento y parecía algo más fuerte. Llevaba gafas de concha abultadas y su mirada resultaba extraña para quien no la conociere o para quien no supiere que, en 1949, tuvo que ir a Madrid para que le extrajeran el ojo perdido y le pusieren uno de cristal. Siempre iba con otra hermana, pero siempre también con su cesta.., casi tan grande como ella, en la que, bajo sus tapaderas, guardaba sus tesoros, todo lo que pudiere sacar del apuro a sus ancianitos.

    Cada acontecimiento en la ciudad era para ella una fiesta. Los días de mercado, para “asaltar” a mercaderes y visitantes pidiendo su limosnita y, al final, para recoger lo que aquéllos tiraban. Durante la feria y fiestas de junio, la hermanita Alina se aposentaba cada tarde en la puerta del hotel “Alfonso VIII” y en el hostal “Mi Casa”, esperando el encuentro con los toreros para sacarles lo que pudiere, que aquéllos acogían con agrado porque ya la conocieren y que demostraren en la corrida de beneficencia el día de su homenaje. Los días de lluvia esperaba en los soportales del ayuntamiento hasta que saliere el entonces alcalde, Fernando Varona, a quien se dirigía: “Fernandito, que llueve”, y éste le decía: “Venga, que ya la subo yo en el coche.” Durante más de cincuenta años hizo lo que mejor sabía: pedir limosna para sus ancianitos…

    El 21 de febrero de 1959, en el Parque de la Coronación, el capitán general de la I Región Militar, Miguel Rodrigo Martínez, presidía el desfile de la tropa. Se puso tras él al ver que era quien más medallas tenía. Tiró de su chaqueta con insistencia. El general ni se movía, saludando a la bandera y banderines de las unidades que desfilaban ante él. Se volvió hacia atrás: ¿Qué quiere, hermana? ¿No ve que estoy ocupado? No llevaba nada en los bolsillos y se dirigió a su ayudante para pedirle 500 pesetas y, entregándoselas a la hermanita Alina, le dijo: “Permítame darle un beso en la frente a quien ha sabido ejercer la caridad tan heroicamente.”

    La hermanita Alina, cuando iba por los pueblos de la comarca, no podía meter en el autobús cuanto le daban. Lo colocaban en la baca y cuando llegaba a Plasencia había perdido la mitad de lo que le dieren. También se traía de esos pueblos a sus nuevos ancianitos que pusieren bajo su custodia. La casa placentina llegó a tener 150 residentes a los que dar de comer y vestir. Por ello, buscó bienhechores. Uno de ellos fue José Delgado, que todos los años le daba al asilo entre seis u ocho cerdos para la matanza y de dos a cuatro carros de leña. Los bienhechores le daban lo que tenían: garbanzos, lentejas, aceite, patatas…

    En 1956, Plasencia quiso premiarla y perpetuar su recuerdo. No tuvieron suficiente con una calle y le dedicaron una barriada a su nombre: Barriada de la hermanita Alina, hoy Barriada de La Data. El Ayuntamiento, haciéndose eco de toda la ciudad, pidió al Gobierno la concesión de la Cruz de Beneficencia para ella. A los noventa años, ya no salía de la casa.

    Su vida se desarrolló en el antiguo asilo (Colegio de san Calixto). Murió sin ver el nuevo y moderno edificio con más comodidades para sus ancianitos y la lavadora que con tanta insistencia había solicitado… Antes de su muerte, la Caja de Ahorros instaló un ascensor para comodidad de los residentes.

    El 17 de febrero de 1959 se constituyó una comisión para organizar el homenaje que se le tributó a la hermanita Alina, presidida por el obispo, Juan Pedro Zarranz y Pueyo, y formada por el alcalde, Fernando Varona, el coronel Mariano de Vega y el juez Ricardo Márquez.

    El 19 de maro de 1960, festividad de san José, el gobernador civil de la provincia, Licinio de la Fuente, hizo entrega de 140 viviendas protegidas dedicadas a sor Alina (Barriada de Sor Lina), hoy Barriada de La Data. En un acto celebrado posteriormente en el asilo, el gobernador le impuso la Cruz de Beneficencia. A sus 82 años, dio las gracias a las autoridades, al pueblo, y se refirió a la generosidad de los placentinos para con ella y sus pobres. Por la tarde, gracias a la generosidad de José Luis Zambrano y de otros ganaderos se lidiaron en el coso taurino cuatro toros por los diestros Curro Girón, Julio Aparicio, Manolo Vázquez y Antoñete. Gracias a la recaudación se pudo terminar de pagar la cámara frigorífica que la hermanita Alina se propuso lograr.

    Con motivo del Día Internacional de la Mujer, en 2021, el Ayuntamiento de la ciudad hizo público los nombres de dieciséis mujeres que marcaron un hito en la ciudad, entre ellos la hermanita Alina, que tendrán calles a su nombre.

    Falleció a las 14:30 horas del 4 de noviembre de 1975, a los 97 años. Sus restos mortales descansan junto a otras veinte hermanas bajo una cruz y una placa que reza: “S. R. Aline Michel, 19-5-1878—4-11-1975.  No quería morir porque algún bienhechor le había prometido 100.000 pesetas si llegaba a los cien años. No pudo ver tan gran limosna: pero, en el acervo popular, quedará para siempre el dicho: “Pides más que la hermanita Alina”, la “Madre de Plasencia”.

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Obra consultada: Moreno, Antonia. Mujeres placentinas, Cuadernos de Santa María, Plasencia, 1995; Plasencia, historia y legado de Alfonso VIII. La hermanita Lina: una vida entregada a los pobres y los mayores, Asociación Cultural Pedro de Trejo. “La hermanita Alina tendrá una calle en Plasencia”, COPE, Plasencia, 17 de marzo de 2021.