lunes, 28 de septiembre de 2009

EL ESTATUTO, EN EL CONGRESO: UNA LECCIÓN DE EXTREMADURA

La propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía de Extremadura, presentada en el Congreso de los Diputados por el presidente de la Cámara, Juan Ramón Ferreira, acompañado por el presidente regional del PP, José Antonio Monago, y del portavoz socialista, Ignacio Sánchez Amor, ha sido, ante todo, como ha recordado uno de sus ponentes en la Asamblea, el diputado socialista Francisco Torres, fruto “del consenso y del trabajo”; pero ha sido, a la vez, una lección política de Extremadura en España.

Ya en su discurso de investidura, el 26 de junio de 2007, el entonces candidato a Presidente, Fernández Vara, invitó al PP a aprobar juntos un nuevo Estatuto de Autonomía “con el que todos nos podamos sentir cómodos”, porque “la Extremadura de hoy no se ve ya reflejada en el Estatuto de Autonomía de 1983”.

Por encima de las estrategias que el nuevo Estatuto sienta para el futuro –el municipalismo, las relaciones con la Unión Europea y Portugal, el cambio climático, las nuevas tecnologías, las energías alternativas, en el marco de la Constitución-- Extremadura ha dado a España, al registrar su reforma en el Congreso, una lección política, dejando aparte los partidismos, y priorizando la unidad en torno a su norma fundamental de convivencia y futuro bajo la bandera constitucional.

La reforma del Estatuto extremeño es la décima que llega al Congreso desde 2004. Solo seis salieron adelante: los estatutos de la Comunidad Valenciana, Cataluña, Andalucía, Baleares, Aragón y Castilla y León: la de Euskadi fue rechazada en el primer debate; otra se frustró en Comisión por falta de consenso, la de Canarias; y la última, la de Castilla-La Mancha, está congelada por discrepancias entre los dos grupos mayoritarios.

En una Cámara extremeña, con los dos principales partidos de España y de Extremadura totalmente de acuerdo, llega al Congreso la reforma del actual, de 1983, constitucionalista y municipalista, que aborda los temas de hoy y mañana, entonces inexistentes como debate y problema, asentados en el marco constitucional, que otros han deseado fintar, interpretando a su manera la Constitución. El portavoz socialista Sánchez Amor, y el presidente regional del PP, José Antonio Monago, lo han dejado bien claro: “Pretendemos hacer más país desde la lealtad al Gobierno de España”, sin compararnos con ninguna Comunidad, sino resaltando su singularidad; o la del segundo, al afirmar “que es una lección que tiene que aprender mucha gente en España”.

Esa singularidad subrayada por Sánchez Amor, fue enunciada antes por el presidente de la Cámara, Juan Ramón Ferreira, al afirmar que los “elementos diferenciadores” del nuevo Estatuto son “perfectamente compatibles con la Constitución”, porque “los extremeños se sienten a gusto con la Carta Magna, con el Estado español y perfectamente integrados en el mismo”. Ya el Presidente Vara lo recalcaba en su discurso de investidura: “Nos sentimos extremeños y españoles sin que concibamos una cosa sin la otra, porque una es consecuencia de la otra.”

Ojalá esta primera gran lección política dada a España por sus dos partidos mayoritarios, también en Extremadura, tenga el mismo fin que otros grandes pactos para el futuro de la Comunidad, como los ofrecidos en su día por el Presidente Vara, y que, como el del Estatuto, ha podido salir adelante con el trabajo, aportaciones y consenso de todos, sin partidismos, pensando en un futuro que es de todos.

Es un día histórico para la región, como histórico ha sido su primer gran consenso en su carta magna para otros veinticinco años, al menos, de convivencia en paz, por encima de las diferencias que nos separen.

EL NUEVO ESTATUTO: UN REFORMA NO PRIORITARIA, PERO NECESARIA

Si hay algo con lo que todos los ciudadanos se muestren conformes es el consenso de los dos grandes partidos mayoritarios (PSOE y PP) en temas fundamentales para el futuro del Estado o de la Comunidad Autónoma.

En el caso de Extremadura, las dos fuerzas que por sí solas copan el arco parlamentario, y que a nivel nacional representan la voluntad del 80 por ciento de la mayoría de españoles, han dado todo un ejemplo de cómo una reforma “que no es una prioridad para los ciudadanos”, sin embargo “es necesaria para asentar los pilares del futuro”, como han subrayado el presidente de la Asamblea, Juan Ramón Ferreira; el presidente regional del PP, José Antonio Monago, y el portavoz socialista, Ignacio Sánchez Amor, tras registrar el texto esta mañana en el Congreso de los Diputados.

La Extremadura de 1983 no es la de 2009. En su discurso de investidura, de 26 de junio de 2007, el Presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, afirmaba: “La Extremadura de hoy no se ve ya reflejada en el Estatuto de Autonomía de 1983. Entonces no estábamos en Europa, nuestras relaciones con Portugal nada tenían que ver con las de ahora, no existían las nuevas tecnologías o, por ejemplo, no existían las mancomunidades. Por eso, invito al Partido Popular a que elaboremos y aprobemos en esta Cámara un nuevo Estatuto de Autonomía juntos, con el que todos nos podamos sentir cómodos. No para saber quiénes somos o qué somos o cómo nos llamamos, que lo sabemos muy bien: nos sentimos extremeños y españoles sin que concibamos una cosa sin la otra, porque una es consecuencia de la otra.”

Esa singular cohabitación y apelación al trabajo y al consenso ha dado como resultado un nuevo Estatuto que, manteniendo la esencia del vigente, introduce “debates importantes en la nueva sociedad, como los relacionados con el cambio climático, las nuevas tecnologías o las energías alternativas”, como ha señalado en el Congreso el presidente de la Cámara, Juan Ramón Ferreira.

Las relaciones con Europa y el municipalismo “se consolidan y el texto sienta los cimientos básicos y estratégicos para el futuro”, ha añadido Ferreira, para señalar, por último, que los elementos diferenciadores son perfectamente compatibles con la Constitución, porque “Extremadura está a gusto con el Estado español y nos identificamos con la Constitución”, justo lo que pidió siempre el Presidente de la Junta.

El PSOE y el PP han dado una lección de españolismo y extremeñismo por encima de los intereses partidistas y de trabajo y consenso por el bien de Extremadura. La singularidades no pueden alzarse por encima de las diferencias, si no es “desde la lealtad a España”, como ha recalcado el portavoz socialista.

Ojalá éste sea el inicio del camino del trabajo y el consenso en los temas fundamentales para el futuro de la región, porque si Extremadura nos une con España, la única pasión que nos religa no puede ser solo la selección española de fútbol, y no la de los extremeños que hemos conformado la historia de los últimos veintiséis años, y que, con el nuevo Estatuto, fruto del trabajo y el consenso de nuestros dos partidos más representativos. pretendemos afrontar el futuro en España y Europa.

viernes, 18 de septiembre de 2009

EL ALCALDE QUE AMÓ A SU PUEBLO

Nació en Malpartida de Cáceres, entonces un pueblecito que no era lo que es hoy. Estudió sus primeras letras con una de las figuras de entonces: Jacinto de Vega y Relea. Se especializó en Ciencias Sociales y Educación de Adultos. Tras el cierre de la verja de Gibraltar, tuvo su primer destino en Algeciras para enseñar a los hombres y mujeres que no sabían leer y escribir, a quienes se les cerró la puerta de la libertad y del trabajo. Después fue destinado a El Gastor (Cádiz), La Cumbre, Plasencia, Cañamero, Barcelona, de cuyo colegio nacional “Barón de Viver” fue director durante seis años. Se vino cerca de su pueblo, a Navas del Madroño. En las elecciones de 1983 hubo de abandonar la docencia por la política, llamado por su pueblo, que le renovó su bastón de mando durante seis legislaturas, veinticuatro años de servicio para demostrarle su lealtad y expandirlo al mundo. Se retiró en las últimas elecciones y ejerció, finalmente, su magisterio en Cáceres.

En octubre de 2003, cuando el Presidente Ibarra acudió a Malpartida de Cáceres para inaugurar el Polígono Industrial “Arenas III”, manifestó: “Empezamos juntos esta aventura en servicio al pueblo y la terminamos juntos, querido Antonio.”

La peripecia vital de Antonio Jiménez Manzano, alcalde de su pueblo durante veinticuatro años, cabría resumirse en una frase: un alcalde que amó a su pueblo. Tanto le amó y escuchó a sus vecinos que su obra le puso en el mapa de Europa, no solo por las cigüeñas que planean sobre su limpio cielo, sino por su obra toda, profesional y política.

El “Pueblo Europeo de las Cigüeñas” fue algo más que un descubrimiento para Vostell, guiado por Narbón hasta los Canchales de Los Barruecos, ambos ya fallecidos, pero voluntarios de Malpartida de Cáceres y con museos propios aquí de sus obras. ¿Qué otro pueblo extremeño hubiere dos museos de dos figuras del arte contemporáneo?

Cuando Vostell celebró su 50 aniversario quiso hacerlo en su pueblo español adoptivo. Durante la cena, entonces a la luz de las velas en Los Lavaderos, tras dar cuenta de la sopa, el artista hispano-alemán, exclamó: ¡”Qué bien se vive en Malpartida…!” Muchos cacereños de la capital hicieron como él: fundar su segundo hogar en Los Arenales, que él se encargaría de urbanizar.

Antoñito fue un alcalde todo corazón que no se limitaba a estar toda la mañana en su despacho. Salía a tomar café y las mujeres le paraban para contarle sus problemas. A todas atendía solícito y para todas tenía una respuesta y una solución. Así, poco a poco, fue creciendo Malpartida hasta ser parte misma del gran Cáceres, y no solo por su apellido.

Fue el primer alcalde extremeño que ofició una boda civil por la autoridad del pueblo y de la Constitución. Los novios acudían en su demanda: no podían realizar su boda en sábado ni en domingo, inhábiles para los juzgados; no podrían venir su familia y amigos al enlace…, y así, Antoñito tuvo todos los sábados y domingos ocupados en oficiar la ceremonia del amor.

Enamorado de su pueblo, fue un alcalde que amó a su pueblo y extrovertió ese amor en obras que le hicieren valedor de la confianza otorgada: en la cultura, en los servicios sociales de asistencia a los necesitados; a los industriales, a quienes ofreciera suelo bastante para instalar sus negocios; a la mancomunidad, de la que fuere confundador, y al Grupo de Acción Local impulsor de su desarrollo; al medio ambiente, a las charcas y a las tencas… De nadie se olvidaba Antoñito, quien, como la Penélope de Ulises, tejió, que no destejió, un amplio tejido empresarial e industrial para el fortalecimiento económico de su pueblo.

Tanto expandió su corazón por su pueblo como su humanidad misma, avisada recientemente en su corazón porque ya no puede dar más amor quien todo lo dio por su pueblo; por sus hijos, Antoñito junior, togado en leyes; a su hija Ana, servidora de las finanzas de otros.

Bajo el límpido firmamento azul de Malpartida, que diste a conocer al mundo entero, hasta las cigüeñas en su planear recordarán tu obra, porque también les diste casa habitable, porque supiste amar y ser amado; porque te abriste al pueblo y le escuchaste; porque viniste para servir y no ser servido; porque lo diste todo por el amor que hoy refrenda tu obra, Antoñito.