viernes, 17 de abril de 2026

SECRETOS DE TRUJILLO



Puerta medieval de acceso a la villa

La última obra del cronista oficial de Trujillo es “una invitación a mirar más allá de lo evidente, a explorar los márgenes de la historia y a recuperar aquello que, de una forma u otra, nos ha sido arrebatado o negado, porque solo comprendiendo la totalidad --lo visible y lo oculto-- podemos aspirar a entender quiénes somos realmente”, afirma en la Introducción de su nueva obra su autor, José Antonio Ramos, doctor en Historia del Arte y académico correspondiente de la Real Academia de la Historia y de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes (RAEX).

    El periodista cacereño José Luis Bermejo afirma en el prólogo que “la obra abre puertas que hasta entonces parecían inexistentes. No es un ejercicio de divulgación ni una recopilación de datos curiosos: es el resultado de una labor de divulgación rigurosa, constante y profundamente comprometida con la verdad”.

    El texto invita al lector a redescubrir Trujillo desde una perspectiva inédita, donde lo invisible convive con lo oculto en iglesias y colecciones privadas se convierten en escenarios de historias que combinan arte, misterio y memoria. [1] A lo largo de tres capítulos, el autor desgrana esa historia de Trujillo invisible, el patrimonio arqueológico y el patrimonio cultural y vernáculo.

    Así, abre el capítulo de la historia refiriéndose al origen, evolución histórica y problemas etimológicos del topónimo, donde Turgalium se presenta como la explicación más coherente desde los puntos de vista fonético, morfológico, semántico y geográfico y, aunque la forma no esté documentada directamente, su plausibilidad se ve reforzada por la abundancia de paralelos toponímicos y antroponímicos, así como por la adecuación del significado propuesto a la realidad física del lugar.

    El libro se detiene después en analizar el documento definitivo de la reconquista de Trujillo que, según fuentes documentales y crónicas medievales, se sitúa en el día 25 de enero de 1233, en una operación militar en la que participaron diversas órdenes militares (Alcántara, Santiago y la del Temple).

    La casa natal de Francisco Pizarro es otro de los asuntos que aborda el autor, concluyendo que nació en Trujillo en 1478, en la casa de su madre Francisca González y del matrimonio que contrajo con Juan Casco, en la calle Tintoreros o teñidores de paños, perteneciente al arrabal de San Miguel y pudo bautizarse en la iglesia de dicho barrio.

    La financiación del primer viaje colombino, la revisión historiográfica y la reconsideración del papel extremeño, ha sido objeto de múltiples interpretaciones historiográficas, influidas por tradiciones narrativas y leyendas. El autor sostiene que la empresa colombina (en la que participaron nueve extremeños entre los tripulantes de las tres carabelas), lejos de ser el resultado de una única decisión o de un único financiador, parece haber sido el fruto de una convergencia de intereses políticos, económicos y religiosos, que caracterizó el final del siglo XV en la monarquía hispánica.

    La posible presencia de Miguel de Cervantes Saavedra en Trujillo se sustenta en indicios literarios, tradiciones locales y reconstrucciones de sus itinerarios vitales. El pasaje del libro III, capítulo VI, de Los trabajos de Persiles y Segismunda, es uno de los testimonios literarios más relevantes para sostener la hipótesis de su presencia en la localidad, por su alusión a Pizarro y Juan de Orellana. Cervantes menciona explícitamente la localidad y alude a la hospitalidad recibida por parte de la familia Pizarro-Orellana.

    Analiza el autor los Autos Sacramentales de Calderón de la Barca en la iglesia de San Martín de Trujillo y su significado teológico en el Siglo de Oro. La conservación en la citada iglesia de dos manuscritos de Autos Sacramentales atribuidos a Pedro Calderón de la Barca constituye un testimonio excepcional del teatro religioso del Siglo de Oro español y representan una síntesis excepcional del pensamiento barroco español.

    Finalmente, cierra el capítulo el hecho de que la célebre zarzuela Luisa Fernanda, una de las obras más emblemáticas del repertorio lírico español del siglo XX, la escribiera el maestro Federico Moreno Torroba en Trujillo. Según relató el propio compositor, la letra de la obra fue escrita por Federico Romero y Guillermo Fernández-Saw, en una dehesa cercana a la ciudad, conocida con el nombre de Mamaleche. En el alma de la obra late el espíritu de Trujillo, no solo por la mención explícita de la ciudad en sus diálogos, sino por la fuerza emocional que transmite cada una de sus melodías y letras.

    En el capítulo del patrimonio arqueológico, el autor analiza el símbolo fálico en el rollo jurisdiccional de Trujillo y los falos de piedra, el culto al Genius en la Hispania romana, las terracotas, la lápida árabe, la ermita visigoda del camino de Coria, la ermita de la Virgen del Oreto y la de los Santos Mártires, entre otros.

    En el último capítulo, dedicado al patrimonio cultural y vernáculo, el autor se detiene en el análisis histórico y patrimonial del paisaje cultural de Trujillo, la puerta fortificada del palacio Chaves-Mendoza, las obras pictóricas de la ermita de San Juan de los Prados; el estudio histórico, técnico y socioeconómico de una infraestructura hidraúlica del moderno Trujillo: la Albuhera de San Jorge; los tapices de la primera mitad del siglo XVIII del Palacio de Piedras Albas; la arquitectura vernácula, tecnología y paisaje en la Extremadura preindustrial: los molinos de viento en Trujillo; y las cruces de término y cruceros,  su origen, evolución y significado.

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[] Vid.: Ramos Rubio, José Antonio: Secretos de Trujillo: patrimonio olvidado y recuperado, y curiosidades de su historia, TAU Editores, Cáceres, 2026, 216 págs.


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