jueves, 30 de abril de 2026

TERESA DE ALONSO, ABADESA DEL CONVENTO DE SAN ILDEFONSO DE PLASENCIA


Convento de San Ildefonso en Plasencia.


    Teresa de Alonso (Plasencia, 1380;1449) fue una religiosa primera rectora y abadesa del convento de San Ildefonso de Plasencia que, según Alejandro Matías, fundó el edificio en 1412, bajo la regla de San Francisco. [1]

    “Su vida recogida --según cuenta el autor de Las siete centurias y recoge Díaz y Pérez en su Diccionario-- y educación mística le hicieron retirarse a la casa que en 1412 habían fundado las beatas de San Ildefonso, convertidas en comunidad en 1417. El obispo D. Gonzalo de Zúñiga dio forma de vivir como terceras de San Francisco (iglesia y monasterio) a las beatas de San Ildefonso, en las casas y corral que les cedió el bachiller Miguel Sánchez Llanguas, arcediano de Plasencia. Estas beatas no habían estado hasta entonces bajo obediencia y regla aprobada. El obispo les dio licencia para que tuviesen capellán que les dijese misa y les administrase los sacramentos, así como para que pudiesen tener una campana para tocar a las horas y para que digan los oficios divinos y tengan sacramento.

    Las letras del obispo y de la fundación dicen que les dio esta licencia en el dicho día, estando en un muro o castillo que es arrimado a sus palacios, que sería en alguna torre o cubo de los muros de la ciudad que dan, como se ve, junto a las casas o Palacio Episcopal, estando presente a esta licencia Gil Martín, provisor y vicario general del Obispado; Diego de Zúñiga, maestresala, y Fernando de Zúñiga, camarero del obispo.

    Las beatas que entonces había eran: Teresa Alonso, de Plasencia; María Fernández, de Béjar; Juana Martín, Catalina Fernández de Cepeda, Elvira Gómez del Barco y Marina González, de Talavera, beatas pobres y que después, a 31 de enero, les dio posesión el provisor y vicario general Gil Martínez, doctor en Derecho. Tomaron el hábito, velo y cordón de San Francisco en la misa mayor, al tiempo del Ofertorio, de mano de fray Martín, fraile Francisco, y acabada la misa, eligieron por madre y rectora a Teresa Alonso.

    El rey don Enrique IV fue después uno de los favorecedores de este convento, dejándole de renta cien fanegas de trigo de la medida mayor, en las tercias de Trujillo, confirmando esta memoria luego los Reyes Católicos. El famoso obispo don Pedro González de Acevedo dejó después a este convento cien ducados de renta y veinticinco fanegas de trigo. Compró unas casas que agregó al convento, y labró un cuarto, portería y locutorio para las monjas, que es lo mejor que tiene el monasterio, gastándose 6.000 ducados. El regidor Pedro Gómez les dejó 300 ducados de renta, los 200 para dos monjas de su linaje y los 100 para la capilla de la Concepción de la misma iglesia, como consta en la lápida conmemorativa que se ve en la pared de la misma.

    Hasta aquí las noticias de ese convento, en cuya fundación va tan íntimamente unido el nombre de doña Teresa, muerta en 1449, en opinión de santa, al decir de la Memoria que Ms. (título de cortesía para referirse a una mujer sin revelar su estado civil) anda en manos de las monjas de dicho convento de San Ildefonso.”

    Fray Alonso Fernández no difiere mucho de estos datos aportados por Alejandro Matías y recogidos por Díaz y Pérez, y añade:

     “Tiene la capilla mayor como patrones de este convento la casa de los Villalvas, en la cual tienen sus entierros; y labraron la iglesia y capilla mayor a sus expensas. Aquí está sepultado el coronel Cristóbal de Villalba, de quien tratará la historia en su lugar. En este convento está la cofradía de San José, que es de la celebrada de esta ciudad por los oficiales carpinteros, las cuales hacen la fiesta del glorioso patriarca, segundo día de Pascua de Resurrección, con solemnidad de procesión, sermón y misa. Es monasterio reformado y donde se crían en este tiempo religiosas de buen espíritu, de mucha oración y frecuencia de sacramentos.”

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[1] Vid.: Matías Gil, Alejandro: Las siete centurias de la ciudad de Alfonso VIII, Boletín de la Real Academia de la Historia, Tomo I, Cuaderno III, pág. 100, 1877. Véase también: Díaz y Pérez, Nicolás: Diccionario histórico, biográfico, crítico y bibliográfico de autores, artistas y extremeños ilustres, T. I, Madrid, Imprenta Viuda e hijos de Abieza, pág. 30. Fray Alonso Fernández: Historia y anales de la Ciudad y Obispado de Plasencia, Excmo. Ayuntamiento de Plasencia, Plasencia, 2000, págs. 88-89.


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