La historiografía contemporánea sobre Hernán Cortés y la conquista del Imperio azteca ha alcanzado, en las últimas décadas, un grado de complejidad metodológica y de madurez interpretativa que difícilmente pueden entenderse sin la aparición de estudios interdisciplinares que integran historia del arte, historiografía, iconografía y análisis cultural. En este contexto, la obra del historiador del arte José Antonio Ramos Rubio y Ottavio Freggia Bacardi, [1] un comerciante de arte, anticuario y gestor cultural, ocupa un lugar relevante por su capacidad para articular un discurso coherente en torno a la presencia de la figura de Hernán Cortés (Medellín, Badajoz, 1485; Castilleja de la Cuesta, Sevilla, 1547) en las artes visuales, así como por su aproximación plural a las diversas interpretaciones del proceso de conquista del Imperio azteca, señala en el prólogo a la obra el escritor y corresponsal del Vaticano y de European Press Photo Agency, Chico Sánchez.
Los autores dividen la obra en cuatro capítulos: Hernán Cortés: vida, historia y legado; la tradición cronística sobre Hernán Cortés y la conquista de México: génesis, evolución e interpretación historiográfica; Hernán Cortés y la conquista del Imperio azteca (siglos XVIII-XXI): evolución de las interpretaciones históricas, políticas e historiográficas y el catálogo de pinturas y esculturas cortesianas.
La obra, según los autores, nace precisamente de una constatación: la imposibilidad de comprender su figura y el proceso de conquista sin atender a la compleja red de discursos que, desde el siglo XVI y hasta el siglo XXI, han ido modelando su imagen. La tradición cronística, las reinterpretaciones ilustradas, las lecturas decimonónicas de corte liberal o nacionalista, las renovaciones metodológicas del siglo XX y las actuales aproximaciones culturales y poscoloniales configuran un itinerario interpretativo que no solo afecta a la historia de la conquista, sino también a la historia de la historiografía misma.
ESTRATEGA
Y DIPLOMÁTICO
Los autores han tenido muy presentes las aportaciones de
la historiografía moderna vinculada a Extremadura y a la proyección artística
de sus protagonistas. En este sentido, subrayan la aportación de la obra de Francisco Javier Pizarro Gómez sobre América en Extremadura, que constituye
un elemento fundamental para comprender cómo el legado americano se integra en
la construcción del patrimonio histórico extremeño. Asimismo, los estudios de Luis de León y de María Fidalgo Casares han contribuido a matizar la complejidad de
la relación moderna de Hernán Cortés, especialmente en lo referido a su
dimensión simbólica, política y cultural. Esta última señala a Cortés como un
gigante de la civilización occidental, argumentando que su gesta fue una
“liberación absoluta” del yugo mexicano más que una conquista, reivindicando su
figura como estratega y diplomático frente a la leyenda negra.
Los
trabajos de Rosa Perales Piqueres
han abierto una línea de investigación de enorme relevancia en torno a la
iconografía cortesiana y su relación con las artes visuales. Sus estudios han
permitido comprender cómo la imagen del conquistador no solo se construye en el
texto historiográfico, sino también en el lenguaje visual de la Monarquía, del
arte cortesano y de la cultura política de la Edad Moderna.
INVESTIGACIONES EXTREMEÑAS
Las investigaciones realizadas en el ámbito extremeño analizan la figura de Cortés no solo desde una perspectiva biográfica, sino también como parte del patrimonio histórico y cultural de Extremadura y de su proyección americana.
Entre los principales especialistas en el estudio de la representación iconográfica de Hernán Cortés destacan Herbert González Zymla e Isabel Fraile Martín. Otro autor de referencia es Tomás Pérez Viejo, sobre la pintura histórica y la construcción de los imaginarios nacionales; los trabajos de Carlos Gustavo Mejías, que ha estudiado la utilización simbólica de su figura dentro de la cultura política novohispana; el cronista oficial de Medellín (Badajoz), Tomás García Muñoz, centra su labor en la investigación, conservación y difusión del patrimonio histórico de la villa.
Junto a estos autores, otros han contribuido indirectamente al conocimiento de la iconografía cortesiana, entre ellos Manuel Lucena Giraldo, cuyas obras analizan la construcción historiográfica del personaje y, más recientemente, destaca la obra de Esteban Mira Ceballos, académico electo de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, con su obra Hernán Cortés. Una biografía para el siglo XXI (2025), en la que propone una revisión integral de la figura del conquistador a la luz de las investigaciones historiográficas más recientes.
En los siglos XVI y XVII, los cronistas religiosos desempeñan un papel fundamental en la interpretación de la conquista de México. La conquista es entendida como parte de un proceso de expansión de la fe cristiana, lo que introduce una dimensión teológica en la lectura de los acontecimientos. En este contexto, Hernán Cortés es frecuentemente representado como un agente instrumental en la difusión del cristianismo.
Un salto cualitativo en la historiografía sobre Hernán Cortés se produce con la labor de José Toribio Medina, cuya tarea editorial permitió la recuperación, sistematización y difusión de numerosos textos fundamentales para el estudio de la conquista.
Durante la Ilustración, la imagen de Hernán Cortés es reinterpretada desde parámetros racionalistas y críticos. El siglo XIX introduce una nueva dimensión interpretativa, marcada por el surgimiento de los nacionalismos. Cortés se convierte en un símbolo disputado: héroe civilizador para unos, figura polémica del imperialismo para otros. El siglo XX representa un punto de inflexión debido a la profunda renovación metodológica que experimentó la disciplina histórica. El siglo XXI se distingue por una amplia variedad de enfoques e interpretaciones fruto de las nuevas corrientes historiográficas que han enriquecido el estudio de la conquista.
[1] Vid.: Ramos
Rubio, José Antonio y Freggia Bacardi, Ottavio: El arte histórico. Hernán Cortés a través del arte y de la memoria
histórica, Iberprint, Montijo, 2026, 160 págs.
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