sábado, 30 de noviembre de 2024

LICINIO DE LA FUENTE, HIJO ADOPTIVO Y MEDALLA DE ORO DE PLASENCIA



    Gobernador civil de Cáceres entre 1956 y 1960 y ministro de Trabajo con el Generalísimo Franco entre octubre de 1969 y marzo de 1975, Licinio de la Fuente y de la Fuente (Noez, Toledo, 07/08/1923; Madrid, 26 de febrero de 2015) fue nombrado Hijo Adoptivo de Plasencia en la sesión extraordinaria del Pleno de la Corporación, presidida por su titular, Juan Francisco Serrano Pino, el 31 de julio de 1973.

    Ya el 30 de abril de 1971, el alcalde propuso al Pleno la instrucción del expediente reglamentario para otorgarle el título de Hijo Adoptivo de Plasencia por su interés en construir en la ciudad una Residencia del Seguro Obrero de Enfermedad. En el Pleno extraordinario celebrado el 3 de mayo de 1971 se dio lectura a la moción del alcalde que proponía el citado nombramiento, “porque es evidente el interés que ha puesto para que en Plasencia se construya una Residencia del Seguro Obligatorio de Enfermedad, hecho que producirá grandes beneficios a Plasencia en general y a su población laboral en particular”, que los concejales aceptaron por aclamación, nombrándose instructor al concejal Juan Rivera Rovira. Finalmente, el 31 de julio de 1973 la Corporación acordó por unanimidad nombrarle Hijo Adoptivo de la ciudad. El Pleno del Ayuntamiento, en sesión celebrada el 11 de febrero de 1975, acordó concederle la Medalla de Oro de Plasencia en reconocimiento a su decidida contribución a la resolución de importantes problemas relacionados con la ciudad, como el ambulatorio de la Seguridad Social, centro fijo del PPO, hogar del pensionista y, sobre todo, la Residencia del Seguro Obligatorio de Enfermedad.

    La entrega del título de Hijo Adoptivo de la ciudad y de la Medalla de Oro de la misma tuvo lugar el día 10 de junio de 1975, en el balcón del palacio municipal, dada la multitud de personas que abarrotaba la plaza mayor, celebrándose a continuación un almuerzo popular en su honor.

    Licinio de la Fuente pertenecía a una familia de modestos agricultores toledanos y, dada su penuria económica, no pudo iniciar sus estudios hasta que finalizó la Guerra Civil, a los 15 años. Para poder sostener a su familia mientras estudiaba el Bachillerato, trabajó en Toledo como camarero y linotipista. Posteriormente estudió Derecho en la Universidad Complutense de Madrid (1944 a 1948). Al acabar la carrera preparó oposiciones al Cuerpo de Abogados del Estado, que aprobó al primer intento, en febrero de 1950, con 27 años. Su primer destino fue Ciudad Real, donde permaneció hasta 1954, siendo destinado después a Segovia.

    Perteneció a Falange Española y fue gobernador civil y jefe provincial del Movimiento de la provincia de Cáceres de 1956 a 1960. Durante esta época, inauguró el teléfono en más de cien pueblos de la provincia, numerosas carreteras para mejorar las comunicaciones, el suministro eléctrico y el abastecimiento de agua. Asimismo, prestó atención al desarrollo de Las Hurdes, con la inauguración de numerosas escuelas, mejoras de las comunicaciones y planes de reforestación.

    En 1960 fue elegido delegado del Instituto Nacional de Previsión, en el que integró a los médicos en el Sistema Nacional de Salud. Cesó en 1963 y se incorporó a la Abogacía del Estado. Fue procurador en Cortes desde 1961 por el tercio familiar de la provincia de Toledo y, por designación directa de Franco, consejero y secretario primero del Consejo Nacional del Movimiento (1961-1970). En 1965 fue nombrado director general del Servicio Nacional de Cereales (1965-1968) y presidente del Fondo de Ordenación y Regulación de Producciones y Precios Agrarios (FORPPA), de 1968 a 1969.

    Entre 1969 y 1975 fue ministro de Trabajo, y vicepresidente tercero del Gobierno desde el 3 de enero de 1974 hasta el 4 de marzo de 1975. A finales de febrero dimitió por discrepancias con el Ejecutivo por dos motivos principales: la cláusula del libre despido de los trabajadores que participasen en un despido colectivo y la intervención del entonces ministro de Hacienda en las cuentas de la Seguridad Social.

    Tras la muerte de Franco se dedicó a la abogacía y al asesoramiento jurídico de empresas. Fundó el partido Democracia Social, integrado en Alianza Popular, formación liderada por Manuel Fraga, por la que fue elegido diputado por Toledo en la legislatura constituyente (1977-1978), cargo y militancia que abandonó en agosto de 1979, tras participar en la elaboración de la Constitución Española de 1978.

    Desde 1985 ejerció como jefe del Servicio de Letrados del Estado del Tribunal Supremo. En 1987 fue nombrado presidente del Banco Gallego (antiguo Banco de Crédito e Inversiones). Fue vicepresidente del Banco Internacional de Comercio, consejero de Iberia Líneas Aéreas y vocal de Butano e Ibermutua. Durante los noventa ejerció como asesor del Banco Central Hispano.

    Estaba en posesión de varias grandes cruces. También le fue concedida la Medalla de Oro de la provincia de Cáceres por la Diputación Provincial en 1960, la Medalla de Oro de la ciudad de Toledo en 1970 y la Medalla de Oro de Asturias en 1973.

    El exvicepresidente tercero y exministro de Trabajo del Gobierno de Franco y exgobernador civil de Cáceres, Licinio de la Fuente, dio su nombre al Instituto Nacional de Bachillerato mixto de Coín (Málaga), a la Sociedad Cooperativa de Viviendas de Cuenca, al Colegio Nacional mixto de Malpartida de Cáceres, al Centro de Formación Profesional en el Centro de Universidades Laborales de Las Palmas, a la Residencia Sanitaria de Segovia, al Colegio Nacional de Alía (Cáceres), el Instituto de Formación Profesional de Jaraíz de la Vera (Cáceres), una calle en Huelva, otra en Recas (Toledo) y una más en Casatejada (Cáceres) y a la Escuela de Enfermería de la Universidad Autónoma de Madrid.

    Escribió un libro de memorias “Valió la pena. Memorias de la guerra a la transición, un periodo apasionante de nuestra historia reciente” (EDAF Editorial, Movimiento, Madrid, 1998).

    En 1951 contrajo matrimonio con Asunción Asprón de la Vega, con la que tuvo siete hijos. Falleció en Madrid el 26 de febrero de 2015, a los 91 años.

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Bibliografía consultada: Archivo Histórico Municipal de Plasencia (AHMP), Archivo Histórico de Asturias; Sánchez Soler, Mariano, en Diccionario biográfico español de la Real Academia de la Historia; ABC, diario Hoy; Toledo, boletín de información municipal de diciembre de 1970 y enero-febrero de 1971; El Adelantado de Segovia, de 8 de agosto de 1960, y BOE.


jueves, 28 de noviembre de 2024

ANTONINO, OBISPO CATÓLICO DE MÉRIDA EN EL PERIODO SUEVO


Concatedral de Santa María, de Mérida


    Antonino de Mérida, o Antonino, fue obispo de Mérida (445-449) durante el dominio suevo. Al desconocerse el año del fallecimiento de su predecesor Gregorio, ni tampoco el primer año del pontificado de Antonino, se ignora si entre los dos hubo algún otro prelado. Ni Tomás Tamayo tiene noticias de este obispo en Apospasmation de rebus emeritensibus ni tampoco Moreno de Vargas en su Historia., por lo que aquel pasó en blanco todo lo que hay desde Idacio hasta el tiempo del rey Leovigildo.

    Antonino figura como octavo obispo de Mérida en la relación de veintiún obispos del Arzobispado de Mérida-Badajoz, que se inicia con Marcial (¿-255) y concluye con Arnulfo (a. 839-d. de 862), a la que sigue después la relación de los obispos de Badajoz, que comienza en el 904 con Theodocutus y concluye con el 79, con Antonio Montero Moreno (1980-1994). Después vienen los arzobispos, que comienzan con el anterior (1994-2004) y terminan por ahora con el cuarto, José Rodríguez Carballo, desde este mismo año.

    El nombre y dignidad de Antonino aparece en el Chronicon de Idacio (tomo IV) hacia el año 445 al referir los sucesos de los herejes maniqueos y priscilianistas que se refugiaron en Astorga. Estos fueron descubiertos y juzgados por Santo Toribio y por el obispo Idacio, que fue quien puso estos sucesos por escrito y los remitió al obispo de Mérida, Antonino, según el siguiente escrito:

    “En Astorga, ciudad de Galicia, son descubiertos ciertos maniqueos que hacía años permanecían ocultos, instruyéndose al efecto diligencias episcopales, que los obispos Idacio y Toribio, que los habían juzgado, remitieron a Antonino, obispo de Mérida.”

    Esto demuestra que Antonino era obispo de Mérida y que le pusieron sobre aviso, ya que era también obispo de la Lusitania que, al lindar con Galicia, temieron que la herejía se extendiera a la iglesia de Antonino. El propio Idacio escribe en su Chronicon en el año 448 que un hereje maniqueo llamado Pascencio, natural de Roma, fue cogido por Antonino en Mérida. Dice Idacio: “Pascentium quendam urbis Romae, qui de Asturica diffugerat, Manichaeum, Antonio, episcopus Emeritae comprehendit.” El obispo Antonino oyó a Pascencio, examinó la causa y decidió expulsarlo de su provincial, tal y como indica el propio Idacio en un escrito posterior. “Auditoque etiam de Provincia Lusitania facit expelli anno 448.” Este escrito revela que Antonino no solo actuó como obispo de Mérida, sino como cabeza de su provincia eclesiástica.

    Como señala el autor de “España sagrada”, Enrique Flórez, Antonino ejerce su fuero metropolitano, cuando su Decreto obra sobre todos los límites de la Lusitania, y no precisamente de su obispado, como quien era cabeza de la provincia. Por este documento se deduce el tiempo y noticia de Antonino, pero no se expresa allí ni su principio ni su fin ni el año en que falleció.

    Vivió durante el reinado del suevo Rechila, por el cual es muy creíble que padeciese algunas contradicciones, por cuanto Idacio refiere que era gentil, en cuya ceguedad murió en Mérida el mismo año en que Antonino desterró de Lusitania al hereje Pascencio. Empezó entonces a reinar Reciario y, como era católico, es verosímil que la Iglesia respirase en su tiempo; pero muerto luego por el rey godo Theodorico en el año 456, este enemigo de la Iglesia invadió la Lusitania y, queriendo saquear Mérida, salió el cielo a su defensa por el soberano patrocinio de la Virgen y Mártir Santa Eulalia, que le aterró con portentos. Este maravilloso suceso en tiempo de Antonino, o de su sucesor, como también de quienes vivieron desde la mitad del siglo V hasta la mitad del siguiente, en cuyo espacio se sabe que el rey godo Eurico causó graves daños en Lusitania, según refiere San Isidoro en la historia de los godos.

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Bibliografía consultada: Flórez, Enrique: España sagrada, De los obispos de Mérida, Trat. 41, cap. 8, págs. 166-168; González Salinero, Raúl: Diccionario biográfico español de la Real Academia de la Historia: Antonino de Mérida; y web del Arzobispado de Mérida-Badajoz.


lunes, 25 de noviembre de 2024

NUEVA OBRA SOBRE JACINTO RUIZ DE MENDOZA, EL HÉROE DEL 2 DE MAYO FALLECIDO EN TRUJILLO


    No es la primera vez que el doctor en Historia del Arte y cronista oficial de Trujillo, José Antonio Ramos, aborda la figura del héroe del 2 de mayo Jacinto Ruiz de Mendoza. Ya en abril de 2019 publicó la novela histórica “El tercero de Monteleón”, dedicada al teniente Ruiz de Mendoza, fallecido en Trujillo a los 29 años a causa de las heridas recibidas en el madrileño parque de Artillería de Montelón, junto a los capitanes Luiz Daoíz y Pedro Velarde, durante los episodios bélicos de la Guerra de la Independencia. En la mañana del 2 de mayo de 1808, el teniente Ruiz de Mendoza recibió un tiro en el brazo y un segundo disparo que le entró por la espalda y le salió por el pecho, que fue el que acabaría con su vida. Ascendido al grado de teniente coronel por el Gobierno, iba a ser trasladado a Badajoz, pero tuvo que detenerse en Trujillo, al agravarse su estado de salud y acogerse a la hospitalidad de su tío, Juan Cebollino, teniente coronel del ejército al que iba destinado, debido al acoso de las fuerzas del general Murat en Madrid. [1]

    El teniente Jacinto Ruiz y Mendoza (Ceuta, 16/08/1779; Trujillo, 13/03/1809), como tantos otros jóvenes de su generación, se alistó en el ejército sin grandes aspiraciones y ambiciones de gloria. Conoció la vida familiar de su padre y familiares. No buscaba más que servir a su patria, defenderla cuando se le pidiera y cumplir con su deber. No era un héroe en el sentido tradicional; no le adornaba una historia de prodigios ni de gestas en tierras lejanas; pero cuando las tropas napoleónicas invadieron España y sus compatriotas se levantaron en defensa de su tierra, Ruiz de Mendoza sintió la llamada de la historia, recuerda el autor en la Introducción de la obra. Y como tantos héroes anónimos, Jacinto defendió su posición en el Parque de Monteleón que solo pueden comprender los que, puestos a elegir entre rendirse y morir, escogen lo segundo.

    En esta obra, escribe el relato del héroe del 2 de mayo teniente Ruiz de Mendoza, como un homenaje a todos quienes, como él, defendieron la dignidad de su patria sin esperar honores ni monumentos. [2] Con prólogo del coronel Enrique Martín Bernardi, director del CEFOT de Cáceres entre 2011 y 2013 y posterior subdelegado de Defensa en la provincia de 2014 a 2020, subraya que el autor destaca el protagonismo que tuvo el teniente Ruiz de Mendoza en la defensa del Parque de Monteleón, su azarosa vida y los homenajes recibidos desde su fallecimiento en Trujillo en 1809.

    A lo largo de seis capítulos, el autor aborda la españolidad de Ceuta, localidad de origen del teniente Ruiz de Mendoza, desde el 30 de abril de 1856, en que Felipe IV otorga a los ceutíes la condición de naturales de Castilla y a la ciudad el título de Fidelísima.

    En el segundo capítulo se adentra en la vida del teniente en su ciudad, desde su nacimiento, en 1779, hasta 1797, en que se embarcó a Algeciras camino de Segovia para estudiar en el Real Colegio de Artillería (desde este último año hasta 1808), un centro que era la honra de la infantería española.

    El tercero se refiere a sus años en Segovia y Madrid (1797-1808); el cuarto se centra en el 2 de mayo de 1808; el quinto sobre el último capítulo de su vida, el viaje de Madrid a Badajoz, con parada definitiva en Trujillo (1808-1809) y, finalmente, el sexto y último refiere los homenajes recibidos post mortem.

    Jacinto Ruiz de Mendoza nació en Ceuta el 16 de agosto de 1779. Procedía de una familia de militares. Su padre, Antonio, había ejercido en la plaza como teniente de Infantería y su abuelo y bisabuelo, como capitanes del Regimiento Fijo de Ceuta. Antonio había contraído matrimonio con Josefa Mendoza tres años antes. Hacía cinco días que Antonio había regresado a Ceuta con permiso de paternidad. Dos meses antes había participado en el sitio de Gibraltar, la tercera vez que las tropas españolas se enfrentaban a las británicas asediando el peñón para recuperar la colonia. A los dos días de su nacimiento fue bautizado en la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, situado pared por medio con una casa de la calle Real número 27, en un segundo piso, donde fallecería setenta y ocho años después otra heroína de la Guerra de la Independencia, conocida popularmente como “Agustina de Aragón”.

    El 17 de agosto de 1795, con 16 años, Jacinto ingresa como cadete de Cuerpo en el Regimiento de Ceuta, donde habían servido su abuelo como capitán y su padre como subteniente. El 16 de febrero de 1797 zarpa en un barco de vapor hacia Algeciras camino de la Península y nunca se imaginó que no volvería a Ceuta.

    Jacinto llegó a Segovia para estudiar en la prestigiosa Academia de Artillería. Terminó con el número 2 de su promoción y por Real Orden de 10 de julio de 1800 fue ascendido a 2º subteniente, con destino en Madrid. Había pasado tres años en la Academia de Segovia y seis meses de prácticas en el mismo regimiento. En julio del mismo año, con 21 años, sirve como subteniente en “Voluntarios del Estado”, de guarnición en Madrid, y se alojó en una pensión cercana a la que se alojaba Luis Daoíz, a quien conoció en Ceuta. Fue ascendido a teniente el 12 de marzo de 1807.

    El 27 de octubre de 1807, con la firma del Tratado de Fontainebleau, que permitía el paso de las tropas de Napoleón por la Península para llegar hasta Portugal para castigar a esta por su apoyo a la principal enemiga de Francia, Inglaterra, se escondía el principal argumento de Napoleón para invadir España, iniciada el 27 de octubre de 1807. Así, hasta el 23 de marzo de 1808, en que las tropas francesas entraron en Madrid y hasta el 2 de mayo, los choques y las tensiones irían en aumento hasta los acontecimientos en las calles de Madrid y la defensa del Parque de Monteleón, en cuya defensa murieron los heroicos capitanes Daoíz y Velarde y el teniente Ruiz fue herido de gravedad. Había comenzado la Guerra de la Independencia. El resto ya es conocido.

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[1] Vid.: Pinero, Félix: El tercero de Monteleón, novela sobre el teniente Ruiz y Mendoza, en mi blog Puerta de la Villa. (https://felixpineroradiointerior.blogspot.com/2019/04/el-tercero-de-monteleon-novela-sobre-el.html).

[2] Vid.: Ramos Rubio, José Antonio: Jacinto Ruiz de Mendoza, héroe ceutí del 2 de mayoTAU Editores, Cáceres, 2024. 160 págs.


domingo, 17 de noviembre de 2024

EXCLUSIÓN SOCIAL EN EXTREMADURA

    


    Un tercio de la población extremeña continúa en una situación de vulnerabilidad económica, aunque se ha producido una disminución de cuatro puntos porcentuales con respecto al año anterior. Son datos hechos públicos por el Informe AROPE, por sus siglas en inglés, que analiza los niveles de pobreza y exclusión social de las comunidades autónomas y que tiene como objetivo evaluar el porcentaje de población o exclusión social en las regiones de la Unión Europea.

    El citado informe presentado con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, el pasado 18 de octubre, ofrece los siguientes datos con referencia a Extremadura.

     El 32,8 por ciento de la población extremeña se encuentra en riesgo de pobreza; es decir, 345.000 personas se hallaban en riesgo de exclusión social el pasado año. Aunque esta cifra representa una disminución de cuatro puntos porcentuales con respecto al año anterior, un tercio de la población continúa en situación de vulnerabilidad económica.

     Entre los factores clave que impactan la pobreza se encuentran, entre otros, el aumento del precio de la vivienda, convertido en uno de los principales generadores de pobreza. Muchas familias extremeñas se enfrentan con dificultades para acceder a una vivienda adecuada o a asumir el coste de los alquileres. A esto se suma el desempleo y la precariedad laboral, que afectan gravemente a los hogares.

    Extremadura, según el Informe AROPE, sigue siendo una de las regiones más afectadas por la pobreza, con indicadores que están muy por encima de la media nacional. El desequilibrio en el acceso a servicios y oportunidades económicas agrava la situación de pobreza en Extremadura.

    El Informe subraya también que, aunque el crecimiento económico y el incremento del PIB son esenciales para mejorar las condiciones de vida en la región., por sí solos no son suficientes para reducir la pobreza y la exclusión social de manera efectiva y es necesario que el crecimiento económico esté acompañado de políticas redistributivas.

    La tasa de privación material y social severa se sitúa en el 8 por ciento. Aunque ha disminuido con respecto al año anterior, algunos indicadores han empeorado. Por ejemplo, el 25,1 por ciento de la población extremeña no puede mantener su vivienda a una temperatura adecuada y un 5,2 por ciento no puede permitirse comer carne, pollo o pescado al menos cada dos días.

     Las dificultades para llegar a fin de mes afectan a más de la mitad de la población, lo que refleja la presión financiera a la que están sometidos muchos hogares, en un contexto de aumento del coste de vida.

    Finalmente, el Informe hace hincapié en la situación crítica de las pensiones: el 42,5 por ciento no supera el umbral de pobreza de 785 euros mensuales, lo que coloca a muchos pensionistas en una situación económica precaria. Más preocupante aún es que el 13 por ciento de las pensiones son inferiores al umbral de pobreza severa, establecido en 523 euros mensuales. En las pensiones de viudedad, la situación es aún más grave, con un 22,5 por ciento por debajo de la pobreza severa. La mayoría de estas pensiones corresponden a mujeres lo que refleja una importante desigualdad de género en el sistema de pensiones.


 

sábado, 16 de noviembre de 2024

PACO VALVERDE, PRIMER HIJO ADOPTIVO DE LA ENTIDAD LOCAL MENOR DE SAN GIL


    Francisco de Jesús Valverde Luengo (Plasencia, 1943), popularmente conocido como Paco Valverde, maestro nacional, escritor, presidente de asociaciones de personas discapacitadas y presidente de Placeat a partir de la segunda junta directiva (octubre de 1991 hasta enero de 2024), e Hijo Predilecto de Plasencia desde el 27 de abril de 2019, (véase https://felixpineroradiointerior.blogspot.com/2019/05/francisco-valverde-hijo-predilecto-de.html )  recibió el pasado viernes en San Gil, último poblado de Colonización de la vega del río Alagón, el título de Hijo Adoptivo de la localidad, con motivo de las fiestas del XXVIII aniversario de su conversión en Entidad Local Menor (ELM), dependiente de Plasencia, creada el 14/11/1996.

    La alcaldesa, Esther Sánchez, puso de relieve en su intervención que San Gil continúa escribiendo su historia con tinta de solidaridad y esperanza. El acto no solo consolidó el orgullo local, sino que mostró que la unión y el reconocimiento mutuos son la base de cualquier comunidad fuerte.

    Valverde Luengo es el primer Hijo Adoptivo de la ELM por su incansable esfuerzo y compromiso con San Gil, que fue reconocido con un caluroso aplauso, destacándolo como una figura que ha dejado huella y vida en la localidad.

    El presidente de Placeat, asociación placentina en favor de personas con discapacidad intelectual, declarada de utilidad pública por el Consejo de Ministros, inició su andadura en Plasencia en 1972, con el objetivo de mejorar su calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual y de sus familias. Su nombre, adoptado del lema de la ciudad de Plasencia, Placeat (Ut Placeat Deo et hominibus, para que agrade a Dios y los hombres) hace bandera de él para mejorar la vida de sus usuarios con la ayuda de la sociedad.

    Paco Valverde impulsó el Centro Especial de Empleo PLASER en 1998 y la Fundación PLACEAT en 2010, una residencia para hombres y mujeres acogidos en la asociación (40 en total), que trabajan en un taller Ecoplaceat (huerto), en el reciclaje de tapones, latas y vidrio, además del albergue de peregrinos en la Ruta de la Plata en la finca de la localidad. Cuando estuvo de maestro en Galisteo, Valverde se acercaba todos los días a comer con los acogidos en las casas de la asociación. “Allí, según explica, se hizo realidad la inclusión, de igual a igual con el vecindario, que pasó a ser la convivencia.”

     Juan Carlos López Duque hizo de maestro de ceremonias y presentó a todos los premiados: Paco Valverde recibió el título de Hijo Adoptivo de manos del director general de Administración Local de la Junta de Extremadura, Pedro Romero Gómez. Asimismo, recibieron menciones de honor José Antonio Ramos Rubio y José Antonio Pérez Mena, autores del libro “San Gil, un pueblo de Colonización en la vega del Alagón”, recientemente publicado  (https://felixpineroradiointerior.blogspot.com/2024/07/san-gil-el-ultimo-pueblo-de.html), que recogió este último en ausencia del primero; el Rolling Custom Club; Jorge Armestar, por su trabajo fotográfico en el cincuenta aniversario de la entidad local menor, y Agustín De Córdoba, a título póstumo, “por elegir San Gil para exponer su serie ABSTRAK en el cincuenta aniversario de la localidad”.

    En el acto estuvieron presentes la alcaldesa, Esther Sánchez Calle; el alcalde de Ahigal y vicepresidente tercero de la Diputación Provincial, Luis Fernando García Nicolás; María Teresa Díaz, cuarta teniente de alcalde de Plasencia y concejala de Entidades Locales Mayores, y el primer concejal de la ELM, Casimiro Antonio López Galán.