lunes, 23 de noviembre de 2020

EL PALACIO DE LOS CHAVES DE TRUJILLO



    La nueva obra que nos brinda el historiador del arte José Antonio Ramos Rubio [1], ahonda en las vicisitudes del palacio de los Chaves de Trujillo, una edificación defensiva adosada a las murallas de la ciudad junto a la puerta de Santiago, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura civil castellana de la Baja Eda Media.  Construida en el siglo XIV por Juan Alfonso de la Cámara, durante el reinado de Alfonso XI, fue reconstruido en el siguiente siglo por Luis de Chaves, un claro defensor de los intereses de los Reyes Católicos, que matrimonió con María de Sotomayor, hija del maestre de la Orden de Alcántara, don Gutierre de Sotomayor, un maestrazgo que duró más de veinte años y que inauguró un clima de paz para el reino, con la momentánea desaparición de los “infantes de Aragón” del escenario político. El palacio fue residencia de los Reyes Católicos en todas las ocasiones que visitaron la ciudad. Su dueño mantenía una larga relación de amistad con Isabel la Católica y se posicionó a su favor en la guerra sucesoria contra Juana “la Beltraneja”, en la que perdió a dos hijos. Su lealtad fue largamente recompensada. Además, en este palacio, la reina Isabel firmó el Tratado de Alcaçobas, que puso fin a la guerra sucesoria y con Portugal.

    Custodiando la Puerta de Santiago y lindando con la muralla de la villa se levanta la casa-fuerte de los Chaves, el más importante de los alcázares trujillanos y uno de los más notables ejemplos extremeños de esta tipología arquitectónica cívico-militar. A partir de la reconquista cristiana, tanto el castillo como la muralla experimentan reformas y ampliaciones significativas, incidiendo unas y otras en el paisaje urbano y arquitectónico del Trujillo bajomedieval. La muralla, de origen musulmán, recoge en su interior un amplio espacio donde se sitúa la villa medieval. De las siete puertas que permitían el acceso al interior de la villa, nos fijamos en la Puerta de Santiago, situada entre la iglesia románica del mismo nombre y la casa-fuerte de Luis de Chaves “El Viejo”, cuya situación junto a la Puerta de la Villa garantizaba la defensa de la misma.

  El edificio palaciego de los Chaves es austero y hermético, pero de grandes dimensiones. Los orígenes del edificio se remontan a la primera mitad del siglo XIV y se deben a la iniciativa de Juan Alfonso de la Cámara, del linaje de los Altamirano, que fue camarero del rey Alfonso XI. El nieto de Fernán Ruiz de Castro, Alfonso Mateos de Altamirano, cambió su apellido por Matheos de Trujillo, se casó con Teresa Sandoval y fueron padres de Juan Alfonso de la Cámara. Preparó este alcázar como vivienda familiar, donde se iniciará el mayorazgo de Orellana la Vieja, reparando la Puerta de Santiago en tiempos de Alfonso XI. Alfonso Matheos de Trujillo tomó el título de Trujillo por derecho de familia, ya que en tiempos de Fernando II de León su antepasado Fernando Rodríguez de Castro se convertirá en Señor de Trujillo por apresar en 1169 (batalla de Badajoz) al portugués Fernando Sempavor, que le entrega

   Trujillo, Montánchez, Santa Cruz y Monfragüe. Por esta razón, el apellido de los Trujillo tiene las mismas armas que los Castro: trece roeles. Vivirá en esta casa hasta que se traslada a otra de su propiedad, dejando el alcázar a su otra hija Marina Alfonso de Orellana, quien se había casado con Nuño García de Chaves. Los nuevos inquilinos del edificio, sobre el que Juan Alfonso de la Cámara les había otorgado mayorazgo, lo ampliaron para incrementar su nobleza, aunque sería el nieto de estos, Luis de Chaves, quien, mediante importantes obras de remodelación, consiguió dar al edificio el empaque que hoy presenta y que hizo de él en el siglo XV uno de los edificios más importantes de Trujillo.

   El Palacio de los Chaves es un edificio castrense de sobria arquitectura, que utilizó como material básico la mampostería, dejando la sillería para las esquinas y el recerco de vanos. Exteriormente, el cuerpo de la torre que defendía la Puerta de Santiago y que se levanta en la fachada oriental del inmueble, destaca sobre el resto de la construcción. Se trata de una elevada construcción de planta rectangular con varias saeteras y vanos de reducidas dimensiones que hacen su presencia en los muros de la torre, cuyo primer cuerpo constructivo es macizo y sirve de cimentación al resto de la misma.

      En el palacio de Luis de Chaves, los Reyes Católicos acordaron unificar sus reinos y llamarse en lo sucesivo Reyes de España. Después, para evitar suspicacias entre los vasallos, llegó aquel lema “Tanto monta…” Por tanto, en el recinto palaciego de los Chaves fue concebida la unidad de España. Es la hora de plenitud de los trujillanos que partieron en masa hacia el Nuevo Mundo: Orellanas, Paredes, Loaysas y Vargas… Quizá, por ello, el autor subtitula la obra “Símbolo de la unidad nacional”, referido al palacio. En Trujillo, aparecen unidos por primera vez Castilla y Aragón y sus respectivos monarcas figuran ya como Reyes de España el 29 de diciembre de 1479. La reina Isabel visitó por primera vez la ciudad en mayo de 1477, procedente de Guadalupe, donde imploró el auxilio de la patrona de Extremadura en su lucha contra los portugueses que apoyaban a su sobrina y dominaban la región. El 24 de febrero de 1479, Isabel logró la victoria en la batalla de La Albuera, donde los portugueses sufrieron una derrota definitiva.

     El edificio palaciego fue asilo de ancianos desde 1894. Actualmente acoge un colegio regentado por las Hijas de los Dolores de María Inmaculada. El asilo se inauguró el 1 de enero de 1894 en el Palacio de los Duques de Noblejas, antigua casa-solar de Luis de Chaves el Viejo, donde continuaron hasta 1969, trasladándose posteriormente hasta un edificio de nueva planta del Paseo de la Coronación.  En 1943, las Hermanas de Ancianos Desamparados, fundación de la Madre Teresa de Jesús, celebraron solemnes cultos en el Palacio de los Chaves en el cincuenta aniversario de su instalación en este palacio.

   La obra contiene, además, un capítulo dedicado a las obras de reconstrucción, restauración, reparación y consolidación del palacio para sus diversos fines; la historia de la Baja Edad Media en Trujillo; las referencias de los viajeros y cronistas sobre Trujillo en la Baja Edad Media; los Reyes Católicos y Trujillo; el aparato bibliográfico y una galería fotográfica del palacio y concluye con la leyenda el medallón de los deseos, sobre el medallón de los Reyes Católicos Isabel y Fernando, de Florentino Escribano Ruiz. La obra lleva prólogo de María Abreu Márquez, licenciada en Historia del Arte, nieta del constructor Antonio Abreu Tejero, a quien el autor dedica el libro por sus numerosas obras de reconstrucción llevadas a cabo en Trujillo, que le han valido la máxima calificación otorgada por el Estado en restauración y rehabilitación de edificios históricos.

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[1] Vid.: Ramos Rubio, José Antonio: El palacio de los Chaves de Trujillo, símbolo de la unidad nacional, Tau Editores, Cáceres, 2020, 196 págs.

 


viernes, 20 de noviembre de 2020

MARÍA CARVAJAL, NARRADORA Y POETA EMERITENSE



María Carvajal (Mérida, 1977), narradora, poeta y agitadora cultural, estudió Filología Inglesa en la Universidad de Extremadura, en Cáceres, donde reside. Hasta la fecha, ha publicado el libro de relatos Mis días con Marcela (Rumorvisual, Cáceres, 2011); la plaquette Un día perfecto (Colección “Las hojas del baobab. Pliegos de cordel, Conil, Cádiz, de Stabille&Studillo Editorial, 2017) y el poemario No estoy perdida (Asociación Cultural Garvm, Huelva, 2019).

            Ha sido coeditora de la revista mexicana Ombligo y editora de contenidos del blog Narrativa Breve (www.narrativabreve.com.). Ha organizado lecturas y actos literarios como el “Encuentro de Escritores por Ciudad Juárez”, “EDITA Nómada” o “Acogida sí, guerra no (poetas y artistas por los refugiados)”. Participa asiduamente en recitales poéticos de España y Portugal. Apasionada de la música, estudió seis años en el Conservatorio. Ha escrito letras para la banda de rock Bucéfalo y uno de sus poemas ha sido musicalizado por el cantautor Miguel Ángel Naharro (Casas de Miravete, Cáceres, 1953), profesor de Secundaria y cantautor, que formará parte de su próximo trabajo discográfico.

            Sus poemas y relatos han sido publicados en varios libros corales y revistas de España, Portugal, México y Polonia.

            Ha participado en las siguientes obras colectivas: Trece, Rumorvisual, Cáceres, 2010 (poesía); Un Rato para un relato, Rumorvisual, Cáceres, 2010 (narrativa); Ni una más. Poemas por Ciudad Juárez, Amargord Edit., Madrid, 2014 (poesía); Voces del Extremo. Poesía y control, Amargord Edit. 2014 (poesía); Voces del Extremo. Poesía antidistubios, Amargord Edit., Madrid, 2015 (poesía); Un minuto de ternura, Baile del Sol, 2015, San Cristóbal de La Laguna, Santa Cruz de Tenerife, 2015 (narrativa); Las noches de Lupi en… Punta Umbría, Editorial LUPI, Sestao (Bizkaia), 2015 (narrativa); Aguas Vivas, Canal Sonora 2016, Tavira, Portugal (poesía); Palabras prestadas, Ediciones de la Medianoche, Granada, 2016 (poesía); 3 x 3, Colección de poesía número 8, Mérida (Badajoz), Editora Regional de Extremadura, 2016 (poesía); Salgueiro Maia. La libertad no es una utopía, Ediciones Liliputienses, Cáceres, 2017 (poesía); Conmovidas. Abrazos para la paz, Luso-Española de Ediciones, 2019, Béjar (poesía).          

            Su obra narrativa y poética está dispersa, asimismo, en diversas revistas y suplementos: La Tribuna de Albacete, suplemento cultural, febrero de 2011 (narrativa); Gatos y mangurrias, núm. 1, Rumorvisual 2011 (poesía), Charaktery, Kielce, Polonia, marzo 2014 (traducción castellano-polaco); Umbigo, núm. 1, Ciudad Juárez, México, abril-mayo 2014 (poesía); Madreselva núm. 15, artículo EDITA Nómada Cáceres. El encuentro, enero-febrero 2016; Alameda 39, Conil-Punta Umbría, noviembre de 2017 (poesía); Poesía a sul, núm. 5, Olhao, Portugal, traducción castellano-armenio, junio de 2019; Alameda 39, núm. 6, artículo de música y poesía A perfect love, Conil-Punta Umbría, abril de 2020.

            Un escritor cercano ha escrito en el prólogo de su primera obra: “Por las muchas energías que derrocha en las actividades culturales, se podría pensar que la autora del libro que el lector tiene en las manos es una persona perfectamente integrada en la dinámica del presente siglo, aunque yo tiendo a pensar que su inclusión en la literatura, en estrecha colaboración con las nuevas tecnologías, es menos -como ocurre con tantos escritores- una prueba de su integración con la modernidad que un inevitable ejercicio de supervivencia.”

            De su obra poética “No estoy perdida”, la autora publicaba el pasado 16 de febrero el poema titulado “Nuestra revolución”, que parece condensar toda una filosofía de vida:

            “Quisimos parar el mundo

            cortar los hilos que ataban nuestras muñecas y tobillos,

            desafiar la distancia que suponía mirarnos a los ojos.

            Nos teníamos tantas ganas

            que acabamos borrachos de realidad,

            cegados por una luz que solo existía en nuestra mente.

            Todos los diciembres se volvían esperanzadores,

            todos los eneros fueron tristes.

            Nadie nos dijo que íbamos a conocer el infierno

tan de cerca

como para acabar con los sueños quemados.

            Esa fue nuestra revolución,

            una vida inventada a base de utopías.

            Un brindis tan sonoro que rompió nuestras copas,

            una muerte inexorable de nuestro éxtasis.


lunes, 16 de noviembre de 2020

LOS VULNERABLES


  

               Quizá nunca como ahora se ha hablado tanto de los vulnerables. La Covid-19 nos ha hecho a todos más vulnerables, aun a aquellos que se consideraren insensibles, invulnerables. La Academia define vulnerable como alguien que puede ser herido o recibir lesión, física o moralmente. El vocablo lo relacionamos con niños, mujeres y ancianos, al poseer mayor fragilidad con respecto a otros grupos de personas. Un niño, una mujer, un anciano, son vulnerables en circunstancias normales; pero la fragilidad no tiene por qué circunscribirse a una edad, al sexo, o a la fragilidad misma que eleva el grado de aquella. Hay hombres y mujeres fuertes que se sobreponen a la vulnerabilidad en cualquier tiempo o circunstancia. Hay otros, empero, a quienes algún hecho lo convierte en más vulnerable. Los niños son vulnerables frente al maltrato de un adulto o compañero de clase; las niñas son más vulnerables ante la violencia machista; a otros les convierte en vulnerables la muerte de un ser próximo o una ruptura amorosa.

            Hay otros factores que convierten en vulnerable al ser humano: la carencia de educación y cultura, su situación económica o social; la discapacidad de cualquier tipo; un entorno hostil en el medio en que se desarrolla y vive, ya sea el hogar, el pueblo, la ciudad, el centro de enseñanza o de trabajo… La vulnerabilidad se troca, entonces, en desigualdad.

            La pandemia ha hecho más visible las desigualdades que lastra la sociedad. El confinamiento ha desentrañado las desigualdades sociales, la vulnerabilidad que arrostran determinados colectivos que, no por desconocidas, afloran hoy en toda su plenitud. No hay nadie invulnerable, fuerte o insensible como para no aceptar el tsunami que nos invade. Muchos invulnerables se han vuelto vulnerables. Aun sin haber sido tocados por el virus, no tienen ya fuerzas para resistir más pérdidas, daños, sufrimientos o la amenaza que pende sobre sus vidas, hacienda, trabajo y la vida de los suyos. Nos creíamos invulnerables y un virus nos ha abierto los ojos para ver lo que antes no vimos o no quisimos ver: nuestra vulnerabilidad, aun sin ser persona de riesgo, ancianos, niños o mujeres.

            Todos somos sensibles, débiles, frágiles, indefensos. Nos encontramos inseguros cuando nos creíamos seguros, protegidos por las fuerzas del bien en una sociedad moderna, cuyos dirigentes no protegieren a todos por igual, convirtiendo en más vulnerables a quienes antes fueron invulnerables… Como las fuerzas de la naturaleza desatadas, ante las que nada podemos hacer, han convertido nuestro hábitat en vulnerables y a nosotros, en seres débiles, faltos de fuerza, agotados, sin energía. Otros hubiere que negaren la evidencia y nos hacen a todos más vulnerables aún. La enfermedad nos hace ver el valor de la salud, que la rutina diaria oscurece. Frente a la debilidad, el ser humano opone la fortaleza o la capacidad física de un individuo para sobrellevar sufrimientos y adversidades. La fortaleza como virtud de la que han hecho gala hombres y mujeres en primera línea del frente en la lucha continua que nos confina y nos hace a todos vulnerables.

miércoles, 28 de octubre de 2020

JACINTO NÚÑEZ REGODÓN, DEÁN DE LA CATEDRAL DE PLASENCIA


           El 30/11/2019, el Cabildo de la Catedral de Plasencia eligió a Jacinto Núñez Regodón (Santa Ana, Cáceres, 12/12/1955) deán de la catedral y presidente del Cabildo. Perteneciente a la diócesis placentina como sacerdote desde 1980, era también vicario general de la misma y catedrático de Biblia en la Universidad Pontificia de Salamanca.

            Núñez Regodón fue ordenado sacerdote el 06/09/1980. Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas y en Ciencias Bíblicas por el Instituto Bíblico de Roma y doctor en Teología Bíblica (con premio extraordinario) por la Universidad Pontificia de Salamanca. En esta universidad ha sido profesor de Orígenes del Cristianismo y Cartas Apostólicas. Dedicado sobre todo al estudio e investigación de temas paulinos, ha coordinado la obra “Ministerio apostólico y misterio pascual: para una lectura de la segunda carta a los Corintios”. Entre sus artículos cabe destacar “Teología de Pablo: recursos, fuentes y esquemas interpretativos”.

            Fue decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) y director del Colegio Mayor Santa María, dedicado al alojamiento de sacerdotes que sean alumnos o profesores de la Universidad Pontificia de Salamanca. En el momento de su nombramiento como deán era vicerrector de Relaciones Institucionales y Comunidad Universitaria. Es también miembro de la Comisión Asesora de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, de la Conferencia Episcopal Española, y becario del Centro de Investigadores de la Iglesia Nacional Española de Roma.

            En Plasencia ha sido rector del Seminario Mayor y director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas Santa María de Guadalupe de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz. Actualmente es miembro del Consejo Presbiteral, del Colegio de Consultores y canónigo lectoral de la Santa Iglesia Catedral, además de patrono de la Fundación Pablo VI.

            El doctor Núñez Regodón es autor de los siguientes libros: “Conferencias episcopales: orígenes, presente y perspectivas: a los 50 años de la creación de la Conferencia Episcopal Española” (UPSA, 2017); “San Juan de Ávila, maestro de santos: las relaciones entre el clero secular y la vida consagrada” (UPSA, 2015); “De la Torá al Evangelio: homenaje al profesor Félix García” (UPSA, 2014); “El Evangelio en Antioquía: Gál 2, 15-21; entre el incidente antioqueno y la crisis gálata” (UPSA, 2004). Ha dirigido también las siguientes tesis doctorales: “Paul´s use of Νόμοσ as Synecdoche for the Mosaic Covenant” (El uso de Pablo de Nomos como un sinécdoque para el Pacto Mosaico),  de Mathew Leighton (UPSA, 2014); “La revelación de la justicia de Dios: recursos intertextuales  y argumentación teológica en Rom 1, 18-3,20” , de Juan Bautista Alzate Arias (UPSA, 2014); y “Bendecid a los que os persiguen: la tradición de Jesús en Pablo (Rom 12, 1-15, 13), de José Augusto Osorio Cardona (UPSA, 2011). Asimismo, ha sido coordinador de las siguientes obras colectivas: Los lenguajes del papa Francisco” (UPSA, 2015), “Nueva evangelización. Retos y posibilidades: Jornadas de Teología 2011” (UPSA, 2012) y “Ministerio apostólico y misterio pascual: para una lectura pastoral de la segunda carta a los Corintios”.

            Jacinto Núñez Regodón pudo haber sido rector de la Pontificia de Salamanca. Al hacerse pública la noticia de que el obispo de Plasencia, José Luis Retana, le había nombrado vicario general de la diócesis y moderador de la Curia diocesana, nada se dijo de que, en el reciente proceso electoral de elección de rector de la Pontificia, él había conseguido más votos de la comunidad universitaria que la rectora, la profesora Miriam Cortés, para el cargo. “Lo lógico, se decía en “Religión Confidencial”, es que la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal celebrada hace unas semanas hubiera enviado a Roma su nombre para que se le designara rector de la Universidad Pontificia de Salamanca.” Fuentes de la Pontificia, añadía la noticia, confiesan que este nombramiento cayó como un jarro de agua fría “ante la deriva identitaria y económica de la universidad del episcopado español” y se preguntaban “a qué se debía el nombramiento sin haber recibido aún la designación oficial de rector”.

Bibliografía consultada: Fundación Pablo VI, web de la diócesis de Plasencia, de 03/12/2019; Religión Confidencial, de 18/07/2019, y Fundación Dialnet de unirioja.es.

sábado, 24 de octubre de 2020

MARIBEL CARVAJAL GRAZINA, LA NOVELISTA DE LA MÉRIDA ROMANA

 


 

Maribel Carvajal Grazina (Calamonte, 09/06/1970), licenciada en Derecho por la Universidad de Extremadura, es funcionaria de la Junta, aunque reside en Mérida con interés “en compartir el mundo literario con otras vocaciones”. Hasta el momento, ha publicado dos novelas históricas, en las que la ciudad de Mérida adquiere especial relevancia: “La ciudad de los libros prohibidos (Kailas, 2016, 1.000 págs.), retrato de la sociedad romana de Augusta Emerita en los años 68-69 d. C; y “El Imperio de la religión verdadera” (Kailas, 2019), que retrata un momento histórico del año 380, en el que se desvanece el mundo pagano bajo el manto pujante del catolicismo y cuya acción transcurre en Emerita, en estos momentos capital de Hispania. En la actualidad, se halla escribiendo una tercera novela que retrata los avatares de la Mérida visigoda. [1]

                       

                Al referirse a su primera obra, “La ciudad de los libros prohibidos”, la autora escribe en su web: “Imperio Romano, año 68. El gobernador de la provincia lusitana, Marco Salvio Otón, recibe la petición de sumarse al levantamiento contra Nerón que Julio Vindex, gobernador de la Galia Lugdunense y Servio Sulpicio Galba, gobernador hispano de la Tarraconensis, planean contra el tirano. En la magna Roma, sin la existencia de un líder que aglutine voluntades, las espadas pelearán por imponerse. Pero no solo Roma estará en el ojo del huracán. En Hispania, la apacible colonia de Augusta Emerita se verá envuelta en un laberinto de intrigas que pondrán a prueba la fe y el valor de sus habitantes. `La ciudad de los libros prohibidos´ permite a la autora retratar la sociedad romana en la colonia de Augusta Emerita en los años 68-69, donde asistiremos a las carreras en el circo, a las sesiones del Senado, a las procesiones de culto imperial…, conociendo así sus cultos, sus leyes, sus dioses, su ocio, su imagen, su pensamiento… Inolvidables personajes nos guiarán por un laberinto de emociones, personajes que aman, que perdonan, que ambicionan el poder, que odian y envidian, que tienen esperanza y la pierden, que matan… personajes de hoy.” Para construir su novela, la autora se sirvió de diecisiete libros de bibliografía sobre Roma y su tiempo. [2]

                Al presentar su libro en el Ayuntamiento de la ciudad (el 10/03/2016), declaraba que “la novela representa el mundo emeritense en los años 68 y 69 y lo hace con personajes que existieron y por medio de una recreación histórica que ha tenido una amplia labor de investigación. En sus páginas se puede ver cómo era la ciudad en el siglo I en un momento en que el emperador Nerón gobernaba Roma. En la novela se entremezclan los escenarios de Mérida con varias tramas en las que aparecen asesinatos sin resolver o una historia de amor que llegará al corazón del lector.” [3]

                El 31 de mayo de 2019, en el marco de la XXXVIII Feria del Libro de Mérida, Maribel Carvajal presentaba su segunda obra, “La ciudad de los libros prohibidos”. Su autora resume así el acto: “Esa tarde hablamos de los escenarios en los que transcurre la novela, del enfrentamiento que protagonizará el obispo de Augusta Emerita, Idacio, y Prisciliano, hechos que traspasan Hispania y requieren la intervención de los Césares. Hablamos de tesoros, de una muerte extraña, de la guerra entre paganos y cristianos, tras la promulgación del `Edicto de Salónica´. Y, por supuesto, hablamos de la fuerza del amor y de unos personajes envueltos en un periodo de profunda transformación que vivirán gobernados por la incertidumbre, personajes que sufren, traicionan, y deben perdonar y perdonarse para seguir adelante con sus vidas…”

                En su segunda obra, “El Imperio de la religión verdadera”, nos muestra cómo era Augusta Emerita en el siglo IV: los espacios paganos que siguen vigentes, foros municipal y provincial, teatro, anfiteatro y circo conviven con espacios católicos que empiezan a disputarle su hegemonía. Así, el túmulo de la mártir Eulalia recibía la visita de peregrinos de todas las partes del Imperio, tal era la fama de la virgen niña caída en la última persecución de cristianos a principios del siglo IV d. C. [4]

                Sobre su próxima obra en preparación en torno a los avatares de la Mérida visigoda, afirma: “Mérida tiene otro momento muy interesante que me gustaría retratar. No es Imperio romano. Hablamos del siglo IV d. C. cuando el arzobispo Masona de Mérida, como cabeza de la Cristiandad hispana, se enfrenta al todopoderoso rey visigodo Leovigildo que, desde su corte de Toledo, intenta una unificación administrativa, religiosa y política de España. A ver qué me depara la aventura de investigar sobre estos personajes…” [5]

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[1] Vid.: Web de la Asociación de Escritores Extremeños.

 

[2] Vid.: Web de Maribel Carvajal, escritora de novela histórica.

 

[3] Vid.: Web del Ayuntamiento de Mérida, de 10/03/2016.

 

[4] Ob. cit. de la web de la autora.

 

[5] Vid.: Yagüe, David:  Maribel Carvajal: “Acercarme a la historia de Mérida me ha hecho amarla más”, en 20minutos, de 29/07/2019.

 

viernes, 16 de octubre de 2020

INVIDENTES EN EL AULA


 

           Han vuelto a las aulas los escolares de la nueva normalidad, tras seis meses en su hogar. Ya nada es igual: los separan por grupos, juegan en estadios burbuja, llevan en sus mochilas un kit anticovid; les toman la temperatura; les invitan a lavarse las manos con gel; siguen las flechas a derecha e izquierda. Son disciplinados los niños normales en la `nueva normalidad´. Hubiere otros, empero, (127 ciegos y con discapacidad visual grave en Extremadura) que también han vuelto al cole. Son niños iguales a los demás. Solo les falta un sentido de los cinco tradicionales: la vista; pero tienen olfato, gusto, tacto y oído, más desarrollados por su falta de luz.

Van a centros ordinarios para garantizar su plena inclusión en el entorno educativo; pero necesitan una ayuda que les guíe. Maestros itinerantes forman equipos de atención educativa a la discapacidad visual para hacer posible la inclusión. Algunos son también ciegos. Maestros de la ONCE han recibido un curso destinado a reforzar las competencias digitales para el apoyo a la escuela a distancia: el uso de navegadores por internet, el manejo de las plataformas por audio o videoconferencia…

La ONCE no ha descansado durante la pandemia. Nunca lo hiciere desde su fundación. Ha formado equipos multidisciplinares para los pequeños de la familia. No están solos los niños sin luz, con tantas como los otros, pero a falta de guías. Psicólogos, pedagogos, monitores de ocio y tiempo libre, coordinadores de animación sociocultural y promoción deportiva, trabajadores sociales, técnicos de rehabilitación, instructores en tiflotecnología y braille y especialistas en áreas con más dificultad, como Matemáticas, Música, Educación Física, Ciencias, Tecnología…, además de los especialistas de la Administración educativa. La inclusión necesaria, no por razón de género, sino por la discapacidad.

De los 127 invidentes extremeños, 26 son de Educación Infantil; 32 comienzan Educación Primaria; 11 siguen ya en la Secundaria Obligatoria; 6 han llegado al Bachillerato, 12 se preparan en algunos de los ciclos de Formación Profesional, 5 se enfrentan a la Universidad y 35 están inscritos en otro tipo de enseñanzas. [1] Algunos llegarán mañana a ser profesores y solo necesitarán el bastón como guía.

La ONCE, en verdad, realiza una labor social reconocida por todos. Cuando el Gobierno predica el principio de “no dejar atrás a nadie”, la ONCE viene cumpliéndolo desde hace más de 80 años: ni a sus empleados ni a los más débiles que necesitan múltiples guías para aprender a andar por la vida sin el bastón o el perro. Todo por ellos: por sus niños invidentes o con discapacidad visual, los más necesitados de todos. Para ellos, la luz que no hubieren; para andar no solo en el parque, que ya supieren, sino en la vida, con ayuda de otros. La luz de los sin luz que puede dar luz a obras maestras, como nos enseña la historia, en tantos artistas y músicos como fueren.
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[1] Vid.: 127 estudiantes ciegos de Extremadura preparan su vuelta al cole, en El Periódico Extremadura de 10/09/2020.

miércoles, 14 de octubre de 2020

"Carmonita y su entorno arqueológico"


 El doctor en Historia del Arte, José Antonio Rubio Ramos, en colaboración con Óscar de San Macario, acaba de publicar la obra “Carmonita y su entorno arqueológico. Una población de la comarca de Lácara” [1] que, como afirma su alcalde, David Gaspar Corchero, en el prólogo, “servirá para completar el conocimiento de la historia y del patrimonio cultural” de la localidad.

            Carmonita es una población que se nutre culturalmente de las dos provincias extremeñas, al encontrarse en la provincia de Badajoz y ser rayana con Cáceres. Aunque su territorio tiene orígenes remotos, tal y como denota la existencia de monumentos megalíticos, tras la reconquista la zona quedó despoblada, por lo que se encargó a la Orden de Santiago su repoblación. En el siglo XIV hubo un poblamiento discontinuo hasta que, a finales del siglo XV, se consolidó una aldea estable.

            La localidad se sitúa en el poniente de la Vía de la Plata, en una loma de poca elevación dominada al oeste por el cerro de la Gineta, lindando con la provincia de Cáceres, en un paraje agreste cubierto de dehesa, monte bajo y matorral mediterráneo y de encinas y alcornoques. Al sur se extiende una penillanura de unos 400 metros, lugar en el que se halla el núcleo de población. La extensión del término es de 38,89 kilómetros cuadrados y los principales cursos de agua que atraviesan el término son los arroyos Pedregoso y Coto Calderón. Carmonita pertenece a la comarca de Lácara. Las aguas del Guadiana entran mansamente en la comarca procedentes de las presas de Orellana y del Zújar para ser embalsadas de nuevo en la presa de Montijo, a la altura de Esparragalejo. Dos canales (Montijo y Lobón) riegan 24.000 y 14.000 hectáreas, respectivamente. La comarca posee dos zonas bien distintas, como son las zonas de Vegas Bajas del río Guadiana y las zonas de dehesa y bosque mediterráneo. En las vegas del Guadiana aún existen restos de importantes villas romanas, alquerías y visigodas y una red de arterias, canalillos y acequias que se remontan a la ocupación musulmana. La población se dedica esencialmente al sector agropecuario y el municipio tiene una urbanización irregular, con casas de una o dos plantas.  Con una población agrícola y ganadera, conserva en muchos de sus barrios la típica arquitectura con las peculiaridades y materiales propios de la zona.

            Los primeros pobladores de Carmonita se aprovecharon de las condiciones naturales en las orillas de río y riachuelos, como lo prueba la industria lítica hallada, que indica que estos lugares eran utilizados como lugares de caza. Su territorio circundante cuenta con interesantes monumentos megalíticos. No solo el denominado dolmen de Carmonita, sino también el dolmen de Lácara, el dolmen del Portugués y el desaparecido dolmen de Louriana, cercano al monasterio franciscano del mismo nombre. El mejor conservado es el dolmen de Lácara. El Bronce Final supuso el impulso definitivo para estas comunidades, que empiezan a definirse como comunidades estructuradas por influencia de los contactos con gente atlántica y mediterránea. A lo largo del I milenio, los contactos de la Vettonia con Tartessos se intensifican y algunos hallazgos identifican las mercancías con el comercio a través de la Vía de la Plata. La fundación de Emérita Augusta supuso la integración de su amplio territorio en la estructura del Estado romano. La calzada romana Vía de la Plata cruza el término municipal de Casas de Don Antonio de norte a sur, a tan solo 5 kilómetros del término municipal de Carmonita. En el entorno cercano a la localidad se implantan los modelos itálicos con el asentamiento en villae, como principal modelo de ocupación del medio rural, habiéndose localizado material cerámico en superficie y sillares graníticos en yacimiento altoimperiales de Las Torrecillas, La Dehesilla, los Frontones, junto al puerto de las Herrerías, o el regato del Trampal y una posible canalización romana para llevar agua del río Ayuela a Las Torrecillas. En el siglo V, el Imperio Romano entró en una total crisis política, económica y social, que originó su derrumbe y provocó la desaparición de su unidad política y administrativa. En el siglo VI, los visigodos se establecieron en la Península Ibérica. Su presencia en el territorio queda suficientemente atestiguada por el número de basílicas en lugares relativamente cercanos a Carmonita. El territorio fue ocupado por las tropas árabes en el 712. La fundación de Carmonita se atribuye al asentamiento en la zona de musulmanes oriundos de Carmona (Sevilla). En el siglo X se instalan en la zona tribus norteafricanas. En 1237, el maestre Vasco Rodríguez de Cornago le concede a Mérida un segundo Fuero y Carmonita pasa a pertenecer a la Orden de Santiago. A raíz del Fuero de Mérida de 1253 comienzan a llegar pobladores de Galicia y León que van formando núcleos de población y surgen aldeas en el término de Mérida que se van repoblando, como Carmonita, Cordobilla, Aljucén, Montánchez o Lácara. La Guerra de la Independencia contra Francia deja en 1809 en poder de los franceses casi toda la región. Las Cortes de Cádiz marcan un cambio importante al suprimir en 1811 los señoríos y los corregidores y establecer en cada ayuntamiento alcaldes, regidores y procurador síndico elegidos por la población. Carmonita fue una aldea de la vecina población de Cordobilla, siendo de reducida entidad poblacional. Hasta mediados del siglo XIX, la iglesia parroquial era aneja a la parroquia de Cordobilla.

            Las manifestaciones artísticas más notables de Carmonita son: el dolmen de su nombre, a 1 kilómetro de la población, formado por una cámara de tendencia circular, conservándose diez ortostatos, con un diámetro interior de 3,26 metros y un corredor de 4,89, de grandes lajas colocadas longitudinalmente. Un segundo es el dolmen del Prado de Lácara, Monumento Nacional en 1931, además de los dólmenes de la Cueva del Monje y de la Cueva del Moro. Entre los santuarios rurales, los más conocidos son los altares rupestres, o peñas sagradas, en los que se hacía sacrificios de toda índole. Otra obra artística destacada es la basílica de Santa Lucía del Trampal, que debió formar parte del algún monasterio, descubierta en 1980 por los entonces alumnos de la Facultad extremeña de Filosofía y Letras Juan Rosco Madruga y María Luisa Téllez que, junto al catedrático de Historia del Arte, Salvador Andrés Ordax, dieron a conocer el hallazgo en diversas publicaciones. El monumento más importante de la localidad es la iglesia parroquial de Santa María Magdalena, del siglo XVI. En las cercanías de la localidad existieron varias ermitas, algunas ya desaparecidas, como la ermita de San Blas. A 800 metros del casco urbano se encontraba la ermita de los Mártires y entre 2015-2016 se construyó la ermita de San Isidro Labrador en la finca de “El Empastao”. Más alejadas se hallaban la ermita de San Jorge y la ermita de San Ildefonso. Otros lugares de interés son: el Pozo de las Viñas y molinos, la cárcel y pósito y la cruz de término, situada en la carretera a Cordobilla

            Entre las tradiciones populares caben destacar: la tradicional comida del Domingo de Resurrección junto al paraje del dolmen: la romería de San Isidro Labrador, el sábado más cercano al 15 de mayo: la semana cultural y fiestas en honor a Santa María Magdalena; las fiestas en honor del Santísimo Cristo del Perdón, del 13 al 16 de septiembre y Los Tueros (leño grueso o tronco seco), que acarrean los mozos y depositan en la plaza del pueblo. El día 24 de diciembre al anochecer, los queman mientras que cantan y beben a su alrededor quienes han cumplido18 años antes de Nochebuena, tradición que aún perdura.

            La obra concluye con un cuento inspirado en los dólmenes de Carmonita y alrededores, “Los duendes de las piedras gigantes”, de Florentino Escribano, y un epílogo del catedrático de Historia, Juan A. Fernández Requejo.

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[1] Vid.: Ramos Rubio, José Antonio y De San Macario Sánchez, Óscar: Carmonita y su entorno arqueológico. Una población de la comarca de Lácara, Ayuntamiento de Carmonita, Gráficas Diputación de Badajoz, Badajoz, 2020, 190 págs.