viernes, 15 de diciembre de 2017

MI TESORO


           El tesoro es más moral que económico. Ambos vocablos confluyen, empero, en significante y significado, aunque el diccionario recoja más acepciones del segundo que del primero. Todos tenemos un tesoro, aunque este no fuere ni dinero ni objetos preciosos, ni obras de arte o libros, ni joyas ni diamantes o lingotes de oro. Por encima de todo, un tesoro es un conjunto o suma de cosas muy dignas de estimación: mis hijos son mi tesoro, mi mujer es un tesoro, mi madre es un tesoro de virtudes... En ocasiones, un tesoro son determinados diccionarios, catálogos o antologías: el Libro del Tesoro, códice iluminado del siglo XIII, conservado en la Biblioteca Nacional de Rusia; El Tesoro de la lengua castellana o española (1611), de Sebastián de Covarrubias...
            Un tesoro es equivalente a riqueza, joya, alhaja, prenda, fisco, hacienda, caudal, fortuna, riquezas, gema, maravilla... En la acepción económica, un tesoro es una cantidad de dinero u objetos preciosos guardada u oculta. En la acepción moral, llamamos tesoro a una persona muy valiosa y digna de estimación ("¡eres un tesoro!", "¡tesoro mío!"...); es el libro que guardamos como tesoro. Hay tesoros convertidos en mitos, sepultados bajo los escombros: la tumba de Alejandro Magno, el tesoro de Atahualpa, el Arca de Noé, el galeón de Hernán Cortés hundido en el regreso a España desde Cuba, aún no hallados...
            El tesoro está presente en la lengua y en la caja. El refranero español nos traduce sabiamente las virtudes de un tesoro: "El que oye y calla, su tesoro se halla", refiriéndose a las virtudes de la prudencia y el silencio; "los tesoros tienen fuerza para quebrantar las peñas", o "poderoso caballero es Don Dinero"; "ni de vino ni de oro hagas tesoro"; "no es más rico el que más ha, mas el que menos codicia" (porque el codicioso, por mucho que posea, nunca se sentirá satisfecho); "quédese pobre el rico y verá claro que no tenía amigos"... "Juventud, divino tesoro/ Ya te vas para no volver/ Cuando quiero llorar, no lloro.../ Y a veces lloro sin querer", cantare Rubén Darío por el tesoro ido... ¡ Ay, tesoro perdido...!
           

sábado, 9 de diciembre de 2017

SOBRE EL LENGUAJE INCLUSIVO


            La reciente prohibición del "lenguaje inclusivo" en los textos oficiales por parte del Gobierno francés ha vuelto a poner de relieve esta vieja praxis, auspiciada por los círculos feministas, para quienes el lenguaje masculino no es neutro e implica una "invisibilización" de las mujeres. En marzo pasado, un manual escolar propugnaba este tipo de escritura considerada "no sexista". La Academia Francesa de la Lengua se posicionó en contra a finales de octubre. Sus 40 inmortales" alertaron de que "ante esta aberración inclusiva, la lengua francesa se encuentra en peligro mortal y nuestra nación es, desde hoy, responsable ante las generaciones futuras".  El primer ministro, al hacer pública la circular, invitaba a rechazar este tipo de escritura, que incorpora un sufijo femenino en un sustantivo masculino, en favor de una mejor compresión del contenido, y argüía que "más allá del respeto del formalismo propio de las actas de naturaleza jurídica, las administraciones dependientes del Estado deben adecuarse a las reglas gramaticales y sintácticas, principalmente por razones de inteligibilidad y de claridad". (Véase eldiario.es, de 23/11/2017).
            Entendemos por "lenguaje inclusivo" los desdoblamientos artificiosos e innecesarios. Para la Real Academia Española (RAE), "el uso genérico del masculino sirve para designar a todos los individuos de la especie sin distinción de géneros" y pone el siguiente ejemplo: "Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto." Para la RAE, la mención explícita del femenino solo se justifica cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto: "El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas de esa edad", y reitera que la actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas, y sentencia que es incorrecto emplear el femenino para aludir a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto. Así, expresa, que los alumnos es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones. (Véase http://www.rae.es/consultas).
            Nadie como el maestro Ricardo Senabre (Alcoy, 1937; Alicante, 2015) --exdecano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Uex-- supo salir al paso de los desdoblamientos lingüísticos al relatar en un artículo publicado en ABC el 02/04/1997, titulado "Compañeros y compañeras", lo que oyó en una plaza de la capital argentina: "No hace mucho tiempo callejeaba yo por Buenos Aires cuando vi que había muchas personas que iban concentrándose en el extremo de una plaza y alrededor de un tingladillo al que acababa de encaramarse un individuo provisto de megáfono. Me acerqué con curiosidad y tuve la suerte de no perder ni una sílaba del discurso, cuyo brioso arranque, que me apresuré a copiar en un papel, era así: Compañeros y compañeras: nuestros delegados y delegadas han hablado ya con los encargados y encargadas de todos los servicios para pedir que la media hora de pausa de los trabajadores y las trabajadoras coincida con la hora de ocio de nuestros hijos y nuestras hijas en el jardín de infancia de la empresa." Senabre se sintió consternado y se le encogió el corazón... "¿Cómo explicar a este redentor iluminado que el sexismo no está en las palabras, sino en los comportamientos, en los actos de menosprecio, en las crudas desigualdades salariales? ¿Por qué no lucha el valeroso reformador del idioma contra estas situaciones en lugar de propinar inútiles mandobles a los usos lingüísticos? Acabarán --concluía-- por reclamar denominaciones como soprana y contralta para luchar contra el sexismo; pero lo cierto es que esta contienda --necesaria, sin duda-- no debe librarse en el terreno del lenguaje, sino en el jurídico y, sobre todo, en el de la realidad cotidiana, donde la presencia de la mujer en muchas actividades de las que antes se encontraba excluida no garantiza en absoluto la ausencia de comportamientos intolerables que burlan la letra y el espíritu de las leyes."
            El caso más sonado de lenguaje inclusivo lo instituyó la ministra de Igualdad del Gobierno de Zapatero, Bibiana Aído, en el Congreso, al utilizar el término "miembras" para referirse a las mujeres. Para quien fuere vicedirector de la RAE, Gregorio Salvador, "la ministra no cometió un error, sino que utilizó el término conscientemente, porque es defensora de todas esas mandangas, de esa confusión de sexo y género" a la que pretenden llevarnos quienes confunden también los desdoblamientos lingüísticos con los de las carreteras, quizá, de Valverde, en Badajoz, o la de la entrada a Plasencia por Montehermoso que, como siempre, realiza la Junta de Extremadura, sin que sepamos por qué, cuando son enlaces con autovías y carreteras nacionales. Cuanto más pobres, más generosos, aunque seamos los últimos de Europa. Y así nos luce el pelo, también con el ferrocarril, compañeros: paupérrimos en todo, hasta en el lenguaje inclusivo, que nos desune más que nos une, como los desdoblamientos de las carreteras o las rotondas que nos acercan más a nuestro destino.
            

viernes, 1 de diciembre de 2017

GENTILICIOS DE LA MANCOMUNIDAD DE TRASIERRA-TIERRAS DE GRANADILLA


          El vocablo gentilicio proviene del latín --gentilitius-- que, a su vez, procede de gens (en latín clásico, pronunciado como yens), agrupación civil o sistema social de la Antigua Roma, que precedió a la constitución del estado-ciudad. Gentilicio designa el origen de una persona. El nombre de la localidad de nacimiento es lo que determina normalmente el gentilicio, que no se forma a partir de una regla fija, aunque el criterio más común sea el nombre del lugar (topónimo), que determina el nombre que reciben sus habitantes, que no siempre se  cumple. Ciertos gentilicios hacen referencia al nombre antiguo de un lugar: Así, los habitantes de Ciudad Rodrigo son conocidos como mirobrigenses, habitantes de la antigua Mirobriga; los de Mérida, emeritenses; los de Calatayud, bibilitanos; los de Cabra, egabrenses... Para algo sirve el latín, la lengua madre, como un latinista le dijere un día al ministro franquista José Solís, natural de Cabra (Córdoba), quien le preguntare para qué servía la citada lengua, y aquel le respondiere: "Por ejemplo, para que ustedes se llamen egabrenses... y no otra cosa."
Ahigal. Proviene del nombre de higuera, por deformación Ahigal. Gentilicio:  ahigalenses, abadienses y paletos, este último apodo real del pueblo porque, tras una rebelión contra los duques de Alba, señores de Granadilla, perdieron y se les condenó a pagar cien palas de trigo al año.  
Cabezabellosa. Cerros donde hay ruinas de población. Gentilicio: bellosos.
Cerezo: cereceños y melenguines. Toma su nombre del árbol así llamado.
Guijo de Granadilla. Mojón que separa un territorio de otro. Gentilicio: guijarreños y puchereros.
Jarilla: Significa pequeño monte de caza. Gentilicio:  jarillanos.
La Granja (antigua Granja de Granada y de Granadilla). Su nombre le viene de la casa de labor en la que se cuidan animales. Gentilicios: granjeños, lechuguinos y cebollinos.
La Pesga. Significa pie o principio del tesoro, ya que aquí comienza el terreno aurífero que termina en El Gasco. También significa pesa, generalmente metálica,  con la que se pesaba en la balanza. Gentilicio: pescozanos y coritos. Otro dicen pergaños,  pesgano o pesgaños.
Marchagaz. De marcha y gaza. Gaza significa grandes riquezas, camino del tesoro del terreno aurífero de Las Hurdes, formados en las aguas del Gasco. Gentilicio:  marchagaleños, tordos y torderos.
Mohedas de Granadilla. A un grupo espeso de árboles se le dice moheda y se pronuncia mojea. También puede derivarse de casas de pastores trashumantes. Gentilicios:  mohedanos y belitres.
Oliva de Plasencia. Fruto del olivo. Gentilicio: oliveños.
Palomero. Palomar pequeño de palomas domésticas. Gentilicio:  palomereños.
Santa Cruz de Paniagua: santacruceños y cebolleros.
Santibáñez el Bajo: santibañejos y patasgordas.
Zarza de Granadilla. Su nombre proviene de la planta espinosa. Gentilicio: zarceños, al igual que los de Zarza de Montánchez y Zarza la Mayor.
Villar de Plasencia: villarejos.
            Entre los quince municipios que conforman la Mancomunidad de Trasierra-Tierras de Granadilla, no figura el segundo que le da nombre, desaparecido en 1965 por el embalse de Gabriel y Galán. Su gentilicio era el de pelones. En cambio, los de Granadilla de Abona (Tenerife) se llaman granadillenses o granadilleros. Rodríguez Moñino recoge esta coplilla en su Diccionario geográfico popular de Extremadura, tomada de Ramón y Fernández-Oxea:
"Granadilla pelona/corral de cabras/donde cagan y mean:/cogen el agua."
            Cuando la villa fue conquistada en 1160 por Fernando II de León se llamaba Granada y había pertenecido a los árabes hasta entonces. El nombre puede venir por la abundancia de árboles que dan este fruto, reflejado en la forma del baluarte defensivo, la muralla y la torre, con forma de granada. Hasta el siglo XVIII, los documentos escritos siguen hablando de Granada. No es válida, por tanto, la versión de Muñoz de San Pedro de que se le pusiera el nombre de Granadilla para no confundirla con la ciudad de Granada, tras la conquista de la ciudad de Boabdil por los Reyes Católicos. Sin embargo, el nombre de Granadilla no fue utilizado en los documentos del concejo hasta el siglo XIX.
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            Bibliografía consultada: Caña Morales, Maximiliano: Etimología y gentilicios de pueblos de la provincia de Cáceres; Rodríguez Moñino, Antonio: Diccionario geográfico popular de Extremadura; Wikipedia: Gentilicios de Extremadura; La Pesga, voz de mi tierra, en vozdemitierra.wiki.site.com; costadulce.com/fichastradiciones/gentiliciosinfo/html; Ranking de gentilicios raros: España, en htpps://listas.20 minutos.es; Real Academia de la Historia.  Isabel F. Barbadillo: El pueblo de los pelones, en ideal.es, de 14/04/10. (http://www.ideal.es/almeria/v/20100411/sociedad/pueblo-pelones-20100411.html).

domingo, 26 de noviembre de 2017

LOS VERDUGOS DE SANTA EULALIA DE MÉRIDA


            No puede decirse que haya un solo verdugo en el martirio de Santa Eulalia de Mérida. Como en todos, hay una cadena de mando con un principio y un final. Desde el emperador Diocleciano (Salona, Dalmacia, 245; Split, Croacia, 313 d. C.), emperador de Roma desde el 20 de diciembre del 284 hasta el 1 de mayo del 305 (solo) y del 01/04/286 hasta el 01/05/305 como Augusto de Oriente con Maximiano como Augusto de Occidente, que pasó a la historia asociado a la última y más terrible persecución que sufrió la Iglesia primitiva. Diocleciano, percatado de que el Imperio estaba demasiado expuesto al ataque si era gobernado por una sola cabeza, instituyó la tetrarquía, una forma de gobierno compuesta por cuatro personas, autodenominados tetrarcas, que se debió más a la coyuntura político-militar que a una mejor forma de gobierno. Constancio se hizo cargo de Hispania, la Galia y Bretaña; Maximiano se encargó de Italia y África; Galerio se estableció en el Danubio, y el emperador se guardó para sí la Tracia, Egipto y Asia. Diocleciano reinó durante veintiún años, renunció al trono y se retiró a Salona (actual Split), donde vivió hasta su muerte.
 
            Fueron Galerio y Maximiano quienes le indujeron a convertirse en perseguidor de los cristianos, decididos a abolir el cristianismo en todo el Imperio. Promulgaron un edicto para derribar todos los templos hasta sus cimientos y destruir las Sagradas Escrituras. Posteriormente, en tres decretos posteriores acrecentaron la persecución: en el primero, se ordenaba que los obispos, presbíteros y diáconos fueran ingresados en prisión; por el segundo, que fueran torturados y forzados a sacrificar a sus ídolos; y el tercero incluía a los laicos y al clero. La abdicación de Diocleciano (01/05/305) y la consiguiente división del Imperio, llevaron la paz a algunas provincias; sin embargo, donde Galerio y Maximiano se mantuvieron en el poder, la persecución siguió igual. La llamada persecución de Diocleciano, continuó siete años después de su abdicación.[1]
 
            A finales del siglo III, cuando Diocleciano se convirtió en emperador  y creó la Tetrarquía, procedió a reorganizar las provincias del Imperio. En el 298, la Lusitania, cuyos límites se mantuvieron iguales a los que tenía en la etapa anterior, fue integrada en la nueva Diocesis Hispaniarum, cuya capital se situó en Augusta Emerita, en la que residía el praeses, o gobernador de la provincia, que adquirió rango consular, y el vicarius o vicario de la diócesis. Este hecho supuso un cambio en la política imperial, ya que desde la época de Augusto la provincia más importante de Hispania y con mayor rango había sido la Tarraconensis, pasando a serlo desde Diocleciano la Lusitania. La Diocesis Hispaniarum ocupaba la totalidad de la Península Ibérica, el norte de Marruecos y las Islas Baleares.[2]
 
            Publio Daciano (siglo III) aparece como prefecto romano (praeses) de Hispania y gobernador de la Bética en tiempos de Diocleciano. Se le sitúa primero en Caesaraugusta (Zaragoza),y posteriormente, en Cataluña, la Galia y el norte de África. Se le relaciona con las muertes de famosos mártires católicos, entre ellos Eulalia de Mérida. [3] Pero, además, la historia nos ofrece otros dos nombres relacionados con la Mártir. El edicto imperial sobre la prohibición de dar culto a Jesucristo fue ejecutado con sede en Augusta Emerita. En la "Pasión a Santa Eulalia" se cita a Calpurnianus: "Gracias al testimonio literario de su pasión, escrito sin duda en Mérida sabemos, en efecto, quién guió los pasos espirituales de la santa: la instruyó el presbítero Donato, mientras que regía la sede metropolitana el papas u obispo Liberio; y Liberio efectivamente suscribió como obispo de Mérida las actas del concilio de Elvira, celebrado a principios del siglo IV. En cuanto al praeses que gobernaba Mérida, el propio nombre oscuro Calpurniano, que nos da la pasión es buena garantía de autenticidad frente al famoso Daciano, que hemos visto aparecer en la contrahechura barcinonense." [4]  En cambio, otras fuentes epigráficas dicen que en la fecha en que murió Santa Eulalia ostentaba el poder en Lusitania Aurelius Ursinus, quien fue el que le dijo: "De todos estos sufrimientos te librarás si le ofreces este pan a los dioses, y les quemas este poquito de incienso en sus altares", tras mostrarle todos los instrumentos de tortura a los que se podía enfrentar si no obedecía la orden del emperador. [5]



[1]  Vid.: Enciclopedia Católica Online, en htpp://ec.aciprensa/wiki/diocleciano.
 
[2] Vid.: https://es. wikipedia.org/wiki/diocesis de Hispania.
 
[3]  Vid.: https://es.wikipedia.org/wiki/Publio Daciano.
 
[4]  Vid.: Gil, Juan: La Pasión de Santa Eulalia, trabajo leído en un simposio organizado en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida hace algunos años por el profesor E. Sánchez Salor, en https:/dialnet.unirioja.es/servelet/articulo? codigo 289165.
 
[5]  Vid.: http:/www.extremaduramisteriosa.com/la leyenda de santa eulalia y sus nieblas.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

LA POSVERDAD


           Vivimos en la época de la posverdad, o mentira objetiva. Todo el mundo habla de ella, aunque muchos ignoren su significado. La palabra sirve para señalar una tendencia en la creación  de argumentarios y discursos, caracterizada por asumir que la objetividad importa mucho menos que el modo en el que lo que se afirma encaja con el sistema de creencias que sentimos nuestro y nos hace sentir bien. El director de la RAE, Darío Villanueva, --quien ha adelantado que el término será incluido en diciembre en el Diccionario de la Academia-- ha anticipado que la posverdad quiere decir que "las aseveraciones dejan de basarse en hechos objetivos, para apelar a las emociones, creencias o deseos del público".  El nuevo vocablo creció en popularidad a partir de la elección del actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump (noviembre de 2016), y de la campaña por el brexit del mismo año. Sin embargo, el dramaturgo serbio-estadounidense Steve Tesich lo empleó por vez primera en 1992 en un artículo en el que afirmaba: "Lamento que nosotros, como pueblo libre, hayamos decidido libremente vivir en un mundo donde reina la posverdad."
            La posverdad se eleva a los altares al entronizarla el Diccionario de Oxford como palabra del año 2016, una manera de describir la conmoción que supusieron el brexit o la elección de Trump, dos posverdades que han sobrepasado cualquier expectativa racional. Rubén Amón la definía como "una mentira asumida como verdad o incluso una mentira asumida como mentira".
            La Fundación del Español Urgente (FUNDEU BBVA) determinó en los últimos años como palabra del periodo, las siguientes: 2013: escrache; 2014: selfi; 2015, refugiado; y 2016: populismo. Ignoramos aún cuál será la de este año pese a no coincidir ya con Oxford. Sea como fuere, la posverdad se ha instalado entre nosotros: el silencio administrativo, las mentiras del proces... nos recuerdan "las armas de destrucción masivas" o "las pensiones están aseguradas", la realidad proclamada frente a la evidencia de la irrealidad. La gente sale a la calle arrastrada y confundida entre banderas que creen que representan la verdad cuando todo es posverdad.

jueves, 9 de noviembre de 2017

CADA 9 DE NOVIEMBRE...



           Hay canciones que se recuerdan para siempre: la del primer beso, la que nos unió para siempre, la de una fecha simbólica, la letra siempre recordada en la que nos veíamos retratados; la que siempre tatareábamos por añorada; la canción hecha historia en la que nos vimos reflejados; el pensamiento fusionado en letra y música que nos elevaba al mundo deseado; aquellas canciones que nos invitaban a la pista para bailarlas al compás, deletreando su letra, al oído la música, las caras juntas, los dedos entrelazados..., que no deseábamos que terminaran nunca.
            El 9 de noviembre nos trae a la memoria una canción de hace cuarenta y un años: "Un ramito de violetas". Fue el tercer álbum de Cecilia (El Pardo, Madrid, 1958; Colinas de Trasmonte, Zamora, 1976), tristemente fallecida en accidente, que truncó una carrera musical corta y fulminante. Treinta artistas --entre ellos Ana Belén, Víctor Manuel, Miguel Ríos, Amaral...--- rindieron ayer un homenaje a una de las artistas más importantes de la música popular española en el Palacio Municipal de Congresos del Campo de las Naciones de Madrid. Músicos de cuatro generaciones se sumaron al festival que, bajo el título "Mi querida Cecilia", destinaba la recaudación para la asistencia a las personas con trastorno del espectro del autismo.
             Sus grandes éxitos -"Dama, dama", "Nada de nada", "Mi querida España" y "Un ramito de violetas", entre otros, han sido cantados por varias generaciones de españoles que vieron, más allá de sus letras, un mensaje que les llegaba al alma y que, en cierto modo, retrataba una España que a ella, viajera siguiendo a su padre, diplomático, por Europa y América, se le antojaba atrasada. En "Mi querida España", Cecilia canta lo que ven sus ojos cuando regresa: "Mi querida España/ Esta España mía/ Esta España nuestra./ De tu santa siesta/ Ahora te despiertan/ Versos de poetas...."/
            Pero hoy, 9 de noviembre, hizo realidad la canción que, según su hermana Teresa, fue antes un cuento. "Quien la escribía versos dime quien era/ Quien cada nueve de noviembre/ Como siempre sin tarjeta/ La mandaba un ramito de violetas.../ No sabe quien sufre en silencio/ Quien puede ser su amor secreto/ Y vive así de día en día/ Con la ilusión de ser querida.../ Quien la mandaba versos dime quien era/ Quien la mandaba flores por primavera/ Quien cada nueve de noviembre/ Como siempre sin tarjeta/ La mandaba un ramito de violetas..."
            Independientemente del laísmo reiterado en la letra, el existencialismo de sus canciones, la protesta feminista de una joven educada fuera de su país, Evangelina Sobredo (Cecilia) nos transmite en ellas situaciones que trascienden su propia época. De ahí que haya sido reivindicada y versionada por una larga lista de autores de todo el mundo.
            Su popularidad y sus éxitos se enfrentaron a la censura de una época que cerró su temprana muerte. "Dama, dama" fue suavizada por los censores en aquellos versos que rezaban: "Puntual cumplidora del tercer mandamiento, algún desliz en el sexto", dejando el final en "algún desliz inconexo"...  "Mi querida España" fue modificado por la censura, al dejar eliminada la referencia a las dos Españas de Machado. Cecilia hablaba de "Esta España viva/ Esta España muerta/ Esta España blanca/ Esta España negra.../, dejando la letra en una sola España: "Mi querida España/ Esta España mía/ Esta España nuestra..."/
            Mi querida Cecilia, tan recordada, quien en tus veintisiete años de vida elevaste  la luz de España, aunque no supieres quién te mandaba flores por primavera.. "Quien cada nueve de noviembre/ Como siempre sin tarjeta/ La mandaba un ramito de violetas./ Por siempre España, para siempre el 9 de noviembre... y el ramito de violetas...
 

lunes, 30 de octubre de 2017

MEMORIA EXTREMEÑA DE MANOLO SANCHÍS



           Recuerdo cuatro momentos especiales en la vida de Manuel Sanchís Martínez (Alberique, Valencia, 1938; Madrid, 2017), más conocido por Manolo Sanchís, padre del jugador del mismo nombre Manuel Sanchís Hontiyuelo (Madrid, 1965): su gol de bravura ante Suiza en el Mundial de Londres de 1966; la sexta Copa de Europa de 1966, ganada en Bruselas, por el equipo ye-ye y español del Real; sus regates sobre la misma línea del campo a un jugador del Peñarol de Montevideo en el primer partido de la Copa Intercontinental de 1960, y su paso como entrenador del Don Benito, en 2ª B, en la temporada 1988-1999.
            Un día de primavera de 1988 esperaba junto a un compañero, en una estación madrileña, la hora para tomar el autobús que nos trajera hasta casa. A nuestro lado, sentado junto a la barra del bar, tomaba una cerveza su hijo Manuel Sanchís, jugador del Real Madrid y central del equipo de la capital de España. Mi compañero me preguntó si le conocía. "Claro, hombre, cómo no le voy a reconocer", le dije. Algunas personas que le conocían se acercaban a pedirle un autógrafo. Sanchís hijo esperaba allí a su padre, que regresaba a casa desde Don Benito (Badajoz), equipo al que entrenare durante la temporada 1988-1989 en 2ª B, con 50 años cumplidos. Sanchís había entrenado al Tenerife en 2ª con 39 años, durante la temporada 1977-1978; y en 2ª B, al Daimiel (1987-1988); al Don Benito, en la siguiente; y, finalmente, al Alzira, en la 91-92. En total, 118 partidos, de los que ganó 28; empató 25 y perdió 65. En Don Benito dirigió al equipo 38 partidos, de los que ganó 9, empató 10 y perdió 19. Nada que ver su vida gloriosa de jugador con la de entrenador: cuatro títulos de Liga, una Copa del Generalísimo y una Copa de Europa con el Madrid ye-ye de la década de los sesenta (1964-1971), en los que llegó a disputar 143 partidos de Liga y 35 en competiciones europeas, más 11 veces como jugador de la Selección Española. Tras abandonar el Real Madrid, defendió los colores del Córdoba durante dos temporadas hasta su retirada del fútbol a los 34 años, dieciocho como jugador profesional.
            En el Mundial de Londres de 1966, único disputado por Manuel Sanchís como defensor del equipo nacional, nos tocó competir en la primera fase con Suiza, Argentina y Alemania, en una selección en la que figuraba el extremeño Adelardo. En el primer partido con  la selección helvética, disputado el 15/07/1966, comenzamos perdiendo por 1-0. Sanchís, en un ataque de furia, recogió un balón que le sirvió el portero Iríbar y fue driblando uno a uno a todos los oponentes que le salieron al paso hasta llegar frente a la portería del cancerbero suizo y marcar el empate. Un gol de los llamados de furia española que fue difícil de olvidar. La historia de aquel Mundial se redujo a este primer triunfo y los dos siguientes partidos perdidos por 2-1 frente a Argentina y Alemania, respectivamente, que nos obligaron a regresar a casa, al quedar clasificada en tercer lugar con solo 2 puntos.
            El 11/05/1966, el Real Madrid disputaba en el estadio Heysel de Bruselas su octava final de la Copa de Europa frente al Partizán de Belgrado. Había ganado las primeras cinco consecutivas: 1955-56, 1956-57, 1957-58, 1958-59 y 1959-60. El equipo español levantó su sexta Copa de Europa en su octava final, en la que tuvo que remontar el 1-0 inicial del equipo yugoslavo. En aquel equipo estaba Manolo Sanchís, en una final marcada por el record de Francisco Gento, actual presidente de honor del club, que levantó como capitán las seis Copas de Europa, un record aún no superado por ningún otro jugador.
            En 1960, en el estadio Centenario de Montevideo (Uruguay), el Real Madrid disputaba el primer partido de su primera Copa Intercontinental, que jugaban los campeones de Europa y América, con el fin de determinar quién era el mejor equipo del mundo, ideada por Henry Delaunay. En ese primer partido, que concluyó con empate a cero, Sanchís, haciendo gala de su estilo y técnica de defensor y atacante, dribló varias veces a un jugador contrario hasta continuar superarle sobre la misma línea izquierda del rectángulo de juego, una jugada maestra que fue aplaudida por todo el mundo, como el gol a Suiza en el Mundial de Londres. El Madrid ganaría el partido de vuelta 5-1, y volvería a conquistar el mismo trofeo en 1988 (Real Madrid, 2-Vasco de Gama, 1) y 2002 (Real Madrid, 2-Olimpia, 0).
            Manuel Sanchís Martínez fue, junto a su hijo Manolo Sanchís, --"que supo seguir el ejemplo de su padre como uno de nuestros grandes capitanes", recordaba el presidente del club, Florentino Pérez, en la carta de despedida publicada ayer domingo-- "un fiel representante de los valores de nuestro club". (Véase www.defensacentral.com, de 29/10/2017).