lunes, 17 de septiembre de 2018

MAÑANA NO SERÁ HOY...


           Lo dejamos todo para mañana, pero mañana no será hoy. Puede que no tengamos mañana, sino solo el pasado. "Algo es y nada después", dice el refranero. "Tiempo presente, un segundo: lo demás, o es pronto o es futuro". Nos ata el tiempo y olvidamos que "vuela sin alas" y el presente, al mentarlo,  "ya es ausente". Acostumbramos a dejar para mañana lo que podemos hacer hoy; lo fiamos todo a última hora, y puede que esa hora nunca llegue. "No tengo tiempo" cuando estamos en plena posesión de él. Los españoles hablamos del después, del mañana, porque será otro día. "Después hablan los españoles", pero "después de estirar la pata, de nada sirve la plata". Decimos que "los cementerios están llenos de ricos", porque todos son iguales en el camposanto, pese a que la vida sea una desigualdad completa. Cómo pasa el tiempo y no miramos el tiempo. Miramos el mar en verano y no sabemos por dónde andan los amigos de un día. Perdimos el amor de nuestra vida y ya es tarde para volver atrás. "No tengo tiempo", "lo dejamos para después", "mañana será otro día", y puede que ese día, que ese después, nunca lleguen. Mañana no será hoy, porque nunca llegará. Pronto, tus hijos no serán tuyos; tu tiempo no será tu tiempo. Será otro tiempo en que no tendrás amigos, ni nadie que pregunte por ti, porque los perdiste, al decirle "mañana" o "después"...  "Te llamo", pero nunca llegó esa llamada. Lo dejamos todo para después, como si fuese lo mejor. Las prioridades cambian, el encanto se pierde; temprano se convierte en tarde; el reloj no se para; los hijos crecen; la vida pasa y se nos va. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, porque mañana puede que no llegue y no será hoy. El día da paso a la noche; los días a los meses; los años a la vida. La vida se acaba. Mañana y después serán tarde. El día es hoy; mañana ya no habrá después. No digas nunca mañana ni después.

lunes, 3 de septiembre de 2018

JUGADORES PLACENTINOS EN LA LIGA ESPAÑOLA

 
           El 14 de diciembre de 2012, el jugador internacional de fútbol placentino Paco Melo fue nombrado por el Ayuntamiento hijo predilecto de su ciudad natal. Fue una forma de reconocer al más famoso hijo de la ciudad que ha dado el deporte rey [1], que acaba de iniciar una nueva temporada en estos últimos días. Junto a él, otros  seis jugadores del balompié español nacieron en Plasencia: Ciriaco Cano, Mariano Hoyas, Rubén Torrecilla, Manuel Hoyas,  Iván Moreno y Jesús Rubio Martín.
            Francisco Delgado Melo (Plasencia, 13/11/1943) --defensa, 1,77 metros-- comenzó su carrera deportiva en la Unión Deportiva Plasencia (temporada 1962-63); de ahí pasó al Béjar Industrial. En 1964 ficha por el Real Valladolid, en Segunda División, equipo en el que se mantuvo hasta 1968; y, finalmente, dio el salto al Atlético de Madrid (1968-1977), equipo en el que se retiró como jugador tras una grave lesión de rodilla y disputar con él 241 partidos oficiales. Como entrenador dirigió a la U. P. Plasencia (1987-1989), al que ascendió a 2ª B en sus primeras temporadas; al Endesa de As Pontes (1995-1998) y al Deportivo B de La Coruña (1991-1992). Durante las temporadas 1988-2005 fue segundo entrenador del Depor junto a su excompañero del Atleti, Javier Irureta, con el que ganó una Liga en la temporada 1999-2000, dos subcampeonatos y dos terceros puestos, además de la Copa del Rey, conocida como "el centenariazo" (el día del centenario del Real Madrid y en su propio estadio, el Santiago Bermabéu) y dos Supercopas de España. Con el Atlético de Madrid, logró tres Ligas españolas en las temporadas 69-70, 72-73 y 76-77 y dos copas del Rey (1972 y 1976), una Copa Intercontinental (1974) y un subcampeonato de Europa en la temporada 73-74. En 2006 fichó por el Real Betis Balompié junto a Irureta de entrenador, aunque no lograron acabar la temporada. Paco Melo disputó dos partidos con la Selección Española de Fútbol y fue convocado en otros cinco encuentros. Su debut como internacional se produjo el 11/02/1970 en el partido España, 2; Alemania, 0. [2]  El 11/10/2016, junto a otros dos exfutbolistas extremeños del Atlético de Madrid, que participaron en la final de Copa de Europa de fútbol de 1974 ante el Bayern de Munich, --Adelardo Rodríguez Sánchez (Badajoz, 1939) y Eusebio Bejarano Vilaro (Badajoz, 1948)--  recibieron una calle a su nombre en Plasencia, situada entre el Parque de los Pinos y la Residencia de Alzhéimer, que une la Avenida de la Hispanidad con el barrio de El Pilar. [3]
            Ciriaco Cano González (Plasencia, 04/08/1948) --1,76, 75 kilos--  exfutbolista que jugaba como centrocampista y exentrenador, realizó su carrera como futbolista principalmente en el Real Sporting de Gijón (1971-1983), con el que logró el subcampeonato de la Liga 1978-1979 y las finales de la Copa del Rey en 1981 y 1982, aunque su debut como jugador se produjo en el Elche (1968-1971). Como entrenador  dirigió a la U. D. Gijón Industrial (1988-1989) y al C. P. Cacereño (1989-1990) . En 1990 regresó al Sporting como secretario técnico y en noviembre del mismo año ocupó el cargo de entrenador del primer equipo, en el que continuó hasta 1992. En la temporada 90-91 logró la clasificación del Sporting para la Copa de la UEFA. Posteriormente entrenó al C. D. Castellón  (1992-1994). U. P. Plasencia (1993-1994), Elche C. F. (1996-1998), Real Sporting de Gijón (1999-2000), C. D. Badajoz (2000-2001), C. D. Leganés (2001-2002), U. P. Langreo (2004-2005) y Real Sporting de Gijón (2005-2006). [4]
            Mariano Hoyas De la Cruz (Plasencia, 19/09/1970) --1,70 metros, 69 kilos--, hermano gemelo del también futbolista Manuel Hoyas de la Cruz-- jugó como defensa lateral derecho en el Plasencia (1988-1989),  R. C. Deportivo de La Coruña (1991-1992), Fabril (1991-1992), Deportivo de La Coruña (1992-1994), R. C. Celta de Vigo (1994-1996), C. P. Mérida (1996-2000), R. C. Recreativo Huelva (2000-2002) y F. C. Cartagonova (2002-2003).[5]
            José Iván Moreno Dellano (Plasencia, 26/02/1981) [6], conocido deportivamente como Iván Moreno, es un futbolista que juega como extremo derecho y su último equipo fue La Roda FC, de Segunda División B, en la temporada 2015-2016. Se formó en el equipo de su ciudad natal, la U. P: Plasencia, club en el que jugó en Tercera División en la temporada 2000-2001, siendo Pichichi, con 39 goles. Después pasó por el Alavés C, Benidorm CF, Hellín Deportivo y Torredonjimeno, todos de Tercera, desde la temporada 2001 hasta la 2004-2005. La siguiente temporada recaló en el Guadalajara En la de 2005-2006 jugó en el Díter Zafra en 2ª B y posteriormente en el CD Guadalajara en Tercera y, sucesivamente desde la temporada 2007-2008, en el mismo equipo y en Segunda B hasta la temporada 2010-2011. Y en Segunda, jugaría con el CD Guadalajara hasta la 2011-2012 y, posteriormente, en la SD Ponferrandina, Real Murcia CF, Racing de Santander y, finalmente, en La Roda, de Segunda B. [7]
            Jesús Rubio Martín (Plasencia, 04/02/1987) --1,79 metros, 73 kilos centrocampista, dorsal número 5--, comenzó su carrera deportiva en la U. P. Plasencia en 2002, y a los 15 años fue contratado por el Villarreal Club de Fútbol. Su club actual es el Extremadura Unión Deportiva de la Segunda División B. Perteneció a las categorías inferiores del Villarreal de 2002 a 2005. En la temporada 2006-2008 jugó con el primer equipo del Villarreal, con el que logró el ascenso a 2ª División B. En esta categoría jugó  con el Talavera CF (2007-2008), el Almería B (2009-2011), el Club Deportivo San Roque (2011-2012) y Recreativo de Huelva (2011-2013). Y en 2ª B lo hizo en el Club Gimnastic de Tarragona (2013-2014),  Huracán de Valencia CF (2014-2015), UCAM Murcia Club de Fútbol (2015-2016), con el que quedó campeón absoluto; Club de Fútbol Villanovense (2016-2017) y Extremadura Unión Deportiva (2017-2018). Trofeo Halcón al mejor jugador del Talavera CF en la temporada 2007-2008 [8]; y premio al mejor jugador de la 2ª División B de España de los Premios Golsmedia 2015. [9]
            Manuel Hoyas De la Cruz (Plasencia, 19/09/1970)  --1,67, 73 kilos, delantero-, desarrolló su carrera deportiva en 2ª B en los siguientes clubes: Plasencia (1988-1989), Fabril (1991-1992) y Plasencia (1997-1999), habiendo disputado 112 partidos.    [10] En agosto de 2006 recibió un homenaje tras la retirada de la práctica profesional de este deporte [11] durante el primer partido de la temporada contra el Club Deportivo Monfragüe.
            Rubén Torrecilla (Plasencia, 24/05/1979), 1,84 metros, 76 kilos, centrocampista. Inició su carrera deportiva en las categorías inferiores del Extremadura, llegando al primer equipo en 1999. Pasó después por el Novelda CF, CF Extremadura, CD Castellón, Ciudad de Murcia, Granada 74, Alicante CF y Granada CF, de la 2ª División española, en la temporada 2009-2010. Fue campeón absoluto de la 2ª B en la temporada 2009-2010, cuando jugaba en su último equipo. [12]
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[1]  Vid.:  Exfutbolista Atlético Madrid y selección nacional Paco Melo, hijo predilecto, en http://agencias.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=942483.
 
[2]  Vid. Wikipedia.
 
[4] Vid.: El Sporting ficha a Ciraco Cano como nuevo técnico, en El Periódico Extremadura del 13/07/2005 (http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/deportes/sporting-ficha-ciriaco-cano-nuevo-tecnico_184417.html). Véase su historia como entrenador en la página web http://www.ceroacero.es/coach.php?id=7041 y como jugador en Wikipedia.
 
 
[6]  Vid.: marca.com. "Se considera un riolobeño desde su pie hasta la cabeza, aunque en su acta de nacimiento ponga  que Plasencia es su lugar de nacimiento."(http://www.marca.com/reportajes/2013/02/conociendo_a/2013/02/18/seccion_01/1361205498.html).
 
 
[8]  Vid.: Deportes Halcón distingue a Jesús Rubio "Jugador Halcón", en La Voz de Talavera.com.
 
[9]  Vid.: Wikiwand.com.
 
[10]  Vid.: Web wdefutbol.com.
 
[11]  Vid.: hoy.es, de 05/08/2006
 
[12]  Vid.: Web wdefutbol.com.
 
 

domingo, 2 de septiembre de 2018

MORIR EN SOLEDAD


            No nos sorprenden ya las muertes de hombres y mujeres solos en sus casas. Algunos llevan meses y años; otros, apenas unos días, hasta que alguien los echa de menos o el olor del cuerpo difunto delata su presencia ausente de la vida. Algún vecino realiza una llamada: llegan los bomberos y la policía y lo que se presumía, se convierte en realidad. Sin familia --la poca, ausente--, sin dinero para hacer frente a las necesidades vitales, sin ganas ya de hablar ni de vivir, se dejan llevar por el río de la vida, que hubieren abundante.
            No por ello, la muerte de José Manuel (Sevilla, 1956; Cáceres, 28/08/2018), vecino del número 7 de la calle Argentina, de Cáceres, no ha dejado de sorprendernos. Le vi por última vez a primeros de julio. Tomaba un café; hablaba con el camarero de sus chicos, un equipo infantil al que entrenaba. Me dio la noticia de la muerte de otro amigo que se había ido joven por un cáncer. Hace unos años había fallecido su padre, sacristán en la parroquia de Fátima. Le acompañé al funeral, que me agradeció días después. Su padre murió frente a él cuando le daba de comer. Se quedó dormido para siempre. Murió sin testar. Seis meses le llevó hacer el testamento hasta que por fin pudo mirar a un futuro que le negaba la vida. A los 62 años, a primeros de julio, encontró al fin trabajo en el Plan de Empleo Social del Ayuntamiento, en los servicios de jardinería. El contrato duraría hasta el 31 de diciembre; pero faltaba desde el día 14 de agosto. El día 20, desde el ayuntamiento intentaron contactar con él. Su voz ya no respondía. Estaba muerto en su cama, solo. Cuentan quienes más le trataban que se hallaba mal, tenía mal aspecto, había adelgazado mucho; pero se negaba a ir al médico.
            Como a tantos hombres y mujeres de su generación, la vida le dio el esquinazo. Había estudiado Medicina en Sevilla. Me contaba cómo hacía los exámenes de Anatomía: primero, un adjunto; después, otro y, finalmente, el catedrático. Habría de conocer el cuerpo humano a la perfección: qué hueso es este; qué función cumple; que músculos le rodean... y, así, hasta el repaso total por el titular de la cátedra... Me hablaba de los entrenamientos con sus chicos infantiles de fútbol, a los que dirigiere; de la comida, de la que conociere bastante, no en vano fue cocinero en algunos locales de la ciudad. Estudiar Medicina para eso..., para ser pinche de cocina; para terminar con un empleo social en los jardines, como los 4.000 del II Plan de Empleo Social de la Junta y las Diputaciones, publicado en vísperas de su muerte, que se desarrollará en la proximidad electoral, en el que no estarán todos los que son.
            José Manuel solo tenía 62 años. Había cuidado de su padre hasta su muerte. No veía a su mujer, residente en Lisboa. Hablábamos y me decía: "Me voy a darle la comida a mi padre..." Hasta que un día no llegó a la última cucharada. Así me lo contó días después. Como él, al fin con trabajo, pero sin ganas ya de vivir, ni de visitar al médico para curarse de su mal. Se acostó en su cama y se quedó dormido para siempre. Casi semana y media después, un vecino da el aviso y llega la confirmación. Todo llega tarde, todo pasa, como la vida misma, que se llevó a José Manuel.
           En los despachos de la capital, nada saben de esto, ni nada les importa, si acaso ahora dar más medallas a las mujeres, las heroínas del hogar, como las llamaba el Generalísimo, ahora tan de actualidad, porque desean exhumarle. No hay otros problemas más importantes en España. La apagada vida de José Manuel es una apelación a nuestra conciencia en una sociedad deshumanizada, dividida, agrietada por los políticos capaces solo de mirarse sus ombligos y no por quienes debieren luchar y entregar su vocación, si la hubieren; pero nada importa más que el "yo", y después "yo" y solo "yo"... ¿Qué vamos a festejar: el tren que nos deja tirados, la vida misma si no huimos de nuestra tierra..., los pueblos cada día más solos...?

martes, 28 de agosto de 2018

VILLAMESÍAS Y SU ENTORNO ARQUEOLÓGICO

 
           La última obra del historiador del arte y cronista oficial de Trujillo [1] es "el resultado de una investigación de primer orden que nos aporta numerosos aspectos de la historia de nuestro municipio..., que viene a llenar una laguna de la historiografía de Villamesías", según afirma en el prólogo el alcalde del municipio, Juan Luis Rivera Camacho.
 
            El autor centra en cuatro capítulos el entorno del pueblo y el paso del tiempo, describiendo el medio natural, su historia, las obras artísticas y las tradiciones populares de "uno de los lugares de mayor trascendencia histórica dentro de la tierra de Trujillo", en palabras del autor, Ramos Rubio.
            I:-El medio natural. Medio ambiente y actividades económicas.-El término municipal de Villamesías se localiza en la zona sur de la provincia cacereña. La villa la atraviesa el camino real de Madrid a Portugal, realizando el mismo recorrido que la antigua N-V. Su formación vegetal viene determinada por la encina, el alcornoque y el matorral. La extensión del término es de 46 kms. cuadrados. La zona es llana, está regada por el río Búrdalo y el régimen económico se basa en el cultivo de cereales y hortalizas y en la explotación de una cabaña ovina y porcina. En lo que se refiere a su actividad económica, el sector predominante es el sector agrario, que ocupa a más del 65 por ciento de la población activa de Villamesías. Como cultivos principales cabe destacar el viñedo, los frutales, el olivar y los cultivos herbáceos.
            La arquitectura popular.-Villamesías conserva aún viviendas típicamente populares de dos pisos, lúcidas de blanco y construidas en mampostería o ladrillo y cubiertas con teja árabe a dos aguas. La pieza más característica de la vivienda tradicional está en su fachada y la constituye el portalino, consistente en un portal en arco de medio punto entrante, que deja la puerta protegida consiguiendo un vestíbulo abierto y, a los lados de la puerta, dos poyos para sentarse.
            El pósito.-El municipio tuvo un pósito en el siglo XVIII, al final del municipio, en la carretera a Miajadas. El pósito tenía como objetivo que la escasez del pan desapareciera y que el precio de aquél estuviera siempre por debajo del de otras poblaciones cercanas. Durante el siglo XX, el pósito se convirtió en una institución de crédito para apoyar actividades que no eran estrictamente agrícolas.
 
            Molinos harineros.-Varias localidades comarcanas de Trujillo, con disponibilidad del más mínimo cauce de agua, contaban con su propio molino harinero. Así, Villamesías tuvo varios, de los que quedan restos del que fue propiedad del "tío Calata" y otro de la Iglesia. En la actualidad, los dos molinos, situados a 300 metros uno de otro, se hallan destruidos.
            Las cruces de término.-Las cruces que existieron en Villamesías delimitaban un territorio y constituían un elemento que formaba parte del patrimonio cultural, histórico, religioso y artístico del municipio. Fueron tres las cruces  que existieron en el término municipal, situadas a 500 metros del casco urbano y en los lugares denominados "Cruz del Calvario", "Cañada de los Tejares" y "Cañada Mariagua". De las tres quedan aún escasos restos.
 
            II.-La historia.-Hay constancia de la existencia de restos de los primeros habitantes que se asentaron en el término en la Casa Arriba y en las márgenes del río Búrdalo. En el antiguo camino a Almoharín, junto a los restos de una villae romana, Francisco Pérez Solís localizó múltiples cazoletas en el interior de una cueva. El pasado prerromano está constatado en varios lugares del término: "Los Osarios", el "Cerro de la Horca" o "Maiporra". Para estudiar los restos arqueológicos de Villamesías es preciso visitar el entorno geográfico cercano. Sierra de la Santa Cruz se halla a tan solo seis kilómetros del término municipal por el este. La Sierra es un monte isla de 843 metros de altura que domina el paso de la vía que, de norte a sur, pone en contacto las feraces vegas de la cuenca media del Guadiana con la meseta trujillano-cacereña. El territorio norte de la cara norte de este territorio nos ha ofrecido multitud de restos arqueológicos que viene a conformar la identidad de este espacio convertido en su conjunto en un recinto sagrado. Se trata de una ruta natural muy utilizada desde la más remota antigüedad por los distintos pueblos que transitaron estas tierras. Prueba de su situación estratégica son los numerosos restos arqueológicos que sus moradores dejaron a lo largo de la historia: desde las primeras etapas del metal, Bronce Final, Hierro Inicial y Pleno, pasando por la etapa romana y llegando hasta el Medievo. A finales del siglo II a. C. se tiene constancia de los enfrentamientos en territorio extremeño entre la población autóctona y los ejércitos romanos. En el término municipal se han hallado numerosas inscripciones epigráficas romanas. Villamesías es el lugar de la comarca de Trujillo que cuenta con un mayor número de inscripciones romanas inventariadas. En el siglo VI los visigodos se establecieron en la península y su presencia la atestigua la presencia de basílicas en lugares relativamente cercanos a Villamesías. La época de mayor esplendor de Santa Cruz, por el renombre y el valor estratégico que alcanzó, fue durante la dominación árabe. Se han encontrado restos árabes en un paraje de interés arqueológico llamado "El Osario". El castillo de Santa Cruz adquiere un importante protagonismo como baluarte en la ruta obligada para la incursión árabe hacia el norte. Las Órdenes Militares jugaron un papel decisivo en la Reconquista. Alfonso VIII encargó en 1186 a don Gómez, maestre de la Orden Militar del Pereiro, que se asentase en Trujillo. Tras la reconquista de la ciudad en 1233, se repuebla el territorio. En 1234, las tropas cristianas arrebataron a los musulmanes la fortaleza de Santa Cruz, dependiente de la administración del rey, dentro de la jurisdicción de Trujillo, hasta 1627, fecha en que se transforma en villa de señorío. En 1256, Alfonso X concede  el Fuero a Trujillo, estableciendo las ordenanzas que rigen la vida del concejo y el alfoz  y a la vez delimita las tierras vinculadas a las aldeas, entre ellas Búrdalo (Villamesías). El territorio y los lugares que configuraba jurisdiccionalmente la tierra de Trujillo desde la Baja Edad Media la convirtieron en la segunda Comunidad de Villa y Tierra más extensa de Extremadura, con una superficie de más de 300.000 hectáreas. En el Medievo, los límites administrativos de Trujillo estaban delimitados por el medio físico y por los lugares y aldeas que dependían de Trujillo.
            En el siglo XVI, Villamesías pertenecía a la comunidad de villa y tierra de Trujillo. En 1634 Felipe IV vendió la aldea de Búrdalo a don Alonso Mexía del Prado, caballero de la Orden de Santiago, oriundo de Trujillo y vecino de la ciudad de Mérida, desde cuya fecha es villa de señorío, cambiando su nombre por el de Villamesías. Atraviesa el municipio el camino real de Madrid a Portugal, lo que contribuyó a que fuese destruida durante la Guerra de la Independencia... Durante el levantamiento del 2 de mayo de 1808, destacaron Daoiz y Velarde y el teniente Ruiz de Mendoza quien, durante las refriegas en el Cuartel y Parque de Artillería de Madrid, recibió dos heridas de bala, y por su heroísmo fue ascendido a teniente coronel del Ejército y trasladado a Badajoz al Regimiento de Guardia Walona. Desde Badajoz se trasladó a Trujillo a donde llegó con la herida abierta. El 11 de marzo de 1809 otorga testamento dos días antes de su muerte. Tras once meses de sufrimiento, fallece en esta ciudad. Fue enterrado en la iglesia de San Martín. En 1891, el Arma de Infantería reivindicó su figura con el apoyo de la reina regente y el 5 de mayo se descubrió la estatua erigida en su honor en Madrid. A la caída del Antiguo Régimen, Villamesías se constituye en municipio constitucional en la región de Extremadura.
 
            En la historia contemporánea de Villamesías destacan dos nombres propios: el del brigada Martín Bravo Moraño, quien por su heroica actuación en 1924 en Rokba el Gozal (Marruecos), en la que resultó herido dos veces, recibió la Cruz Laureada de San Fernando y alcanzó el generalato. Y el guardia civil Juan J. Moreno Chamorro, fallecido en 1975 en atentado terrorista en Uñate (Guipúzcoa), a quien su pueblo le dedicó una calle.
            III.-Las obras artísticas.-La localidad acoge tres obras artísticas importantes: la iglesia parroquial de Santo Domingo de Guzmán, la ermita de los Santos Mártires y el puente sobre el río Búrdalo. La primera fue construida a finales del siglo XV. El retablo mayor que ocupa el ábside estuvo en la iglesia de Santiago de Miajadas hasta 1960, fecha en la que se trasladó a este municipio durante las obras de restauración del templo. En  el retablo destaca, junto al Crucificado y la Inmaculada, una talla policromada de Santa Domingo de Guzmán, del siglo XVIII.
 
            De la ermita de los Santos Mártires se conserva una portada de medio punto en una de las paredes traseras del cementerio, construido en 1887 y ampliado en 1926. Hay datos documentales de la ermita del siglo XVIII. Los vecinos celebraban la fiesta de los Santos Mártires en agradecimiento al quedar libres de una peste, que se repitió en sucesivas oleadas.
            El puente sobre el río Búrdalo se encuentra al norte, entre los términos de Villamesías y Escurial, en el paraje de "Las Caballerías", que cruza el río del mismo nombre y es uno de los mejor conservados de la provincia. Es un puente de sillería de granito y mampostería de piedra berroqueña, de planta recta y alzado horizontal con dos bóvedas de medio punto. La obra está fechada a finales del siglo XVIII.
 
            IV.-Tradiciones populares.-Entre las tradiciones populares de Villamesías, destacan el día de los Reyes Magos, en el que los niños cantan villancicos , hacen un belén viviente y reciben los regalos en la iglesia.... El Miércoles de Ceniza, con el desfile de la sardina por el pueblo. La Semana Santa, con sus procesiones del Jueves y Viernes Santo. El Día de los productos silvestres, que se celebra el Sábado Santo. El Lunes de Pascua, con la romería de La Mejorada, y las fiestas patronales en honor de Santo Domingo de Guzmán a primeros de agosto.
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[1] Ramos Rubio, José Antonio: Villamesías y su entorno arqueológico. El paso del tiempo, Edit.: Diputación Provincial de Cáceres, Cáceres, julio de 2018, 201 págs.
 

sábado, 25 de agosto de 2018

EL PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO DE CASAR DE CÁCERES Y SU ENTORNO ARQUEOLÓGICO


           Bajo este título [1], los autores abordan en esta obra el medio físico y natural, la historia, las manifestaciones artísticas y las tradiciones populares de Casar de Cáceres, localidad próxima a la capital de la provincia, que el alcalde de la localidad, Rafael Pacheco Rubio, califica en su prólogo como "componente de la realidad total de la historia" que "propone un acercamiento... a  través de no pocos parámetros capaces de transportarnos a otras épocas..."
            Casar de Cáceres dista de la capital 10 kilómetros. Posee dos entidades de población: el municipio y La Perala. El término tiene una superficie de 12.902 hectáreas. La red hidrográfica se enmarca en la cuenca del río Almonte, afluente del Tajo. Cursos destacables son el arroyo de Villaluengo y el arroyo de la Aldea. Son conocidas también las charcas próximas al término urbano, como la Charca del Casar, las del Cojuge y la del Hambre. En los años 60 del pasado siglo se construyó el pantano Antiguo, por oposición al Nuevo, levantado en los 90, con el que se superó con creces la insuficiencia de agua de la población. En cuanto a la vegetación, predomina la encina, junto con el monte bajo de cantuesos, retamas y paisaje de dehesa en el Monte y en el lugar de la Jara, donde los quercus comparten suelo con infinidad de variedades de flora mediterránea. El 99 por ciento de la superficie cultivada es de secano, destacando el olivo y la avena. En el sector ganadero, predomina el ganado bovino y ovino, en una localidad que se dedica primordialmente al sector primario, sobre todo a la producción de leche, con más de cuarenta empresas ganaderas de leche de vaca de alta producción. La localidad tiene cada vez más peso en el sector terciario, sobre todo en construcción e industria, y cuenta con tres de las diez primeras empresas en ranking de producción y facturación de Extremadura, además del Polígono Industrial La Cañada y Semillero de Empresas de la N-630. La gastronomía del pueblo reposa en tres importantes pilares: la torta, la tenca y la repostería.
            Uno de los personajes más representativos en la historia del Casar es el maestro Ángel Rodríguez Campos (Mogarraz, Salamanca, 1884; Casar de Cáceres, 1956), famoso maestro y escritor casareño que se hacía llamar Helénides de Salamina, quien  ejerció de profesor en la localidad entre 1913 y1956.Vestía como un griego, lengua que hablaba junto al latín. Escribió el Panelenio, obra cumbre de veintiún libros y veintiún mil versos.
            Los orígenes de Casar de Cáceres hay que buscarlos en el Medievo, pues durante el siglo XII Casar formaba parte de la villa de Cáceres. Debido a la situación de precariedad que soportaban los labradores, existían numerosos enfrentamientos con los caballeros de la villa de Cáceres. En Casar vivían jornaleros y pequeños propietarios libres que, por su condición de aldeanos, no tenían autoridad para gobernarse por sí mismos, a la vez que tenían un término municipal muy reducido. Los propietarios ricos de Cáceres entraban con sus ganados hasta la aldea, pero los vecinos del Casar no podían abrevar sus ganados en los arroyos de Cáceres. En el siglo XIII, los habitantes de aquella época estaban tan desesperados por la situación que presentaron sus quejas al rey don Sancho IV el 18 de febrero de 1291, quien les concedió un privilegio real, por el cual otorgaba unas tierras en propiedad para uso de los lugareños y que nadie pudiera adehesar en media legua de terreno alrededor de la población; y el derecho a reservar para sus ganados el espacio de media legua en derredor del pueblo. Este importante hito histórico le permitió a Casar un auge económico que conllevó un aumento de la población (hasta 900 habitantes, siendo la aldea más poblada de la villa de Cáceres) y un sustancial desarrollo ganadero. Tras finalizar la reconquista, comenzó el proceso de descubrimiento, conquista, colonización y evangelización de América, en el que participaron numerosos hijos de la villa, entre ellos fray Juan de Quevedo, primer obispo en la América austral.
             En el siglo XVIII, Casar era la aldea con más población del partido de Cáceres, con 1.200 habitantes. El primer decenio del siglo XIX está marcado por la Guerra de la Independencia. Tras la caída del Antiguo Régimen, la localidad se constituyó en municipio constitucional, quedando integrado en 1834 en el partido judicial de Cáceres. En la segunda etapa del siglo XIX, el descubrimiento del yacimiento de fosfatos en Aldea Moret conllevó el cambio de residencia de muchos vecinos. La primera mitad del siglo XX fue dura y complicada para los habitantes del Casar por la escasez de trabajo y por las condiciones sanitarias inexistentes. Tras la dictadura de Primo de Rivera, la II República no trajo la estabilización necesaria y, tras la contienda civil, Casar continuó vertebrado en torno a la base agroganadera y a la producción lechera. En 1965 finalizan las primeras obras de conducción de agua potable.
            La más importante de las manifestaciones artísticas es la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. construida a finales del XV y ampliada en los siglos XVI y XVII, declarada Bien de Interés Cultural en 1991. El templo tiene tres capillas, dos situadas a modo de crucero, y la tercera cubierta con cúpula semiesférica sobre pechinas.
            En Casar de Cáceres existe un gran número de ermitas que destacan no solo por su historia y arquitectura, sino por la devoción de que son objeto desde tiempos remotos. En el casco urbano encontramos una ermita en cada uno de los cuatro puntos cardinales: San Bartolomé al sur; Santiago al norte; Los Mártires, al este. En las afueras destacan La Encarnación, y más lejos, las de San Benito y San Blas y la de la Virgen del Prado.
            La ermita  de Nuestra Señora del Prado se encuentra en el lugar conocido  como La Jara, a 8 kilómetros de la localidad. Los primeros testimonios documentales corresponden al año 1524. La nave es de finales del XVII y el camarín, del siglo XVIII. En la hornacina principal del retablo mayor se encuentra una imagen de inicios del XIV. Es una talla completa a la que se tiene gran devoción, bajo la advocación de Santa María del Prado. Fue coronada canónicamente por el obispo Jesús Domínguez en 1988. La fiesta se celebra el lunes de Pascua de Resurrección, celebrándose una importante romería, a la que acuden vecinos de la localidad y otros lugares cercanos.
            El Museo del Queso, inaugurado en junio de 2005, ofrece la historia y el proceso de elaboración de un referente identificativo de la población casareña: la Torta del Casar.
            Casar de Cáceres acoge a lo largo del año varias tradiciones populares de origen secular, que refuerzan trabajos o relaciones sociales, hechos históricos, o las festividades religiosas.
            "El Ramo" se celebra el primer domingo de septiembre, coincidente con el fin de la cosecha agropecuaria, en el que las manifestaciones culturales se mezclan  con el hecho religioso. El primer domingo del mes se celebra la Mesa del Ramo.
            La Fiesta de la Tenca tiene lugar el último fin de semana de agosto de forma itinerante por todos los pueblos de la Mancomunidad (este año se celebra en Casar el día 25). Tres elementos principales centran la fiesta: los certámenes de gastronomía y de pesca y la entrega de las Tencas de Oro.
            Romería de la Virgen del Prado.-Es la última romería del año y se celebra el último domingo de septiembre en honor a la patrona, la Virgen del Prado. Nueve días antes, la patrona visita la localidad, donde tiene lugar la novena en su honor. A su regreso a la ermita se celebra una misa y la procesión por los alrededores. Amigos y familiares se reúnen después a pasar un día de campo en los alrededores de la ermita.
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[1] Ramos Rubio, José Antonio;  De San Macario Sánchez, Óscar, y Holgado Alvarado, Rosa María: El Patrimonio histórico-artístico de Casar de Cáceres y su entorno arqueológico, Diputación Provincial de Cáceres, Cáceres julio de 2018, 456 págs.
 

jueves, 23 de agosto de 2018

GARCI GONZÁLEZ DE SILVA, CONQUISTADOR EN VENEZUELA


 Garci González de Silva (Mérida, 1546; Caracas, 1625) fue un conquistador extremeño que intervino en la conquista de Venezuela. Fue alcalde de Caracas en cinco ocasiones, tesorero de la Real Hacienda y teniente general. Propietario de minas, hatos y haciendas de labor. El extremeño  llegó a ser uno de los hombres más ricos de la capital, con una renta anual de 20.000 pesos y 200 esclavos, valorados en unos 40.000 pesos. En 1584, el gobernador Luis de Rojas le comisionó para castigar a los indios caribes de Guárico, empresa en la que capturó cien indios esclavos. En 1589 era simultáneamente regidor perpetuo del Cabildo de Caracas y tenedor de bienes de difuntos, así como juez de comisión. Al año siguiente mandó hacer su información de méritos y servicios. [1]
            Era hijo de Lorenzo González y de Leonor de Silva. Con la protección de su tío materno, Pedro Maraver de Silva, llegó muy joven por primera vez al continente americano. En marzo de 1569, con 22 años, partía con su tío hacia el litoral caribeño con el sonoro cargo de "Alférez General del Descubrimiento del Dorado" e intervino en la conquista de territorios peruanos y neogranadinos. A finales de 1569 se dirigió con varios compañeros a la recién fundad ciudad de Caracas. Dos años más tarde combatió a los mariches y, al año siguiente, participó con Gabriel de Ávila en la pacificación de los indios que atacaban a los españoles en Los Teques. Establecido en la capital, se hizo con un solar para su casa y tierras de cultivo en La Vega, El Rincón y la quebrada de Anauco. Tuvo una encomienda entre Tácata y Capaya y en 1573 fue elegido por primera vez regidor del Cabildo caraqueño. Ese mismo año obtuvo permiso para explotar los lavaderos de oro de Mamo y combatió a los tarmas. [2]
            En 1574 se casó en Caracas con Beatriz de Rojas, una de las damas más encumbradas de Caracas y fueron padres de María, Melchor, Gaspar, Baltasar, Diego, José y Ana. [3]
            Bajo el mando del teniente de gobernador Francisco Carrizo, tomó parte en una expedición a Tácata y vertiente del río Guárico, en la que fueron rechazados por los indígenas. A comienzos de 1575 dirigió una nueva expedición contra ellos, que le fue favorable, por lo que pudo posesionarse de las encomiendas que se le habían concedido en 1572. Entre 1574 y 1575, el Cabildo caraqueño le concedió tierras en la región de Cagua, en los valles de Aragua, que llegaban hasta las márgenes del lago de Valencia y hasta el abra que comunicaba por el sur con el alto llano, la actual Villa de Cura.[4]
            En 1576, el gobernador Diego de Mazariegos lo envió a defender Valencia, amenazada por indios caribes; los rechazó y persiguió en su retirada por los ríos Tiznados y Guárico hasta las márgenes del Orinoco. Durante la incursión tuvo conocimiento de las minas de San Juan y La Platilla,  al frente de treinta y seis hombres a caballo, cuyo descubrimiento se atribuyó Garci González, también reivindicado por Sancho del Vilar.
            En 1578 fue elegido alcalde ordinario de Caracas. En 1579 recibió del gobernador  Juan de Pimentel el encargo de dominar a los indios cumanagotos y chacopatas.  El 14 de junio de 1579 fundó la ciudad del Espíritu Santo de Querequerepe, que hizo base de sus operaciones, pero fue rechazado y trasladó la ciudad más hacia el oeste, donde tampoco prosperó, abandonándola en 1580. En enero de 1584, Luis de Rojas, nuevo gobernador, lo comisionó para adentrarse en el territorio caribe del río Guárico; los derrotó e hizo más de cien prisioneros. En 1590 redactó la usual información sobre sus méritos y servicios, que envió a la Corte de España. En 1593 proporcionó datos históricos al poeta soldado Fernán Ulloa, quien se había ofrecido a escribir en verso la historia de la conquista de Venezuela. En 1595 fue elegido por segunda vez alcalde de Caracas. En 1596 era procurador municipal y en 1597-1598, tesorero y contador de la Real Hacienda. En 1602 fue alcalde de Caracas por tercera vez y, en 1603, alférez real del Cabildo. En 1609 el gobernador Alquiza lo nombró maestre de campo y teniente general en la provincia de Nirgua para someter a sus indígenas. Allí fundó en 1609 la población de Santa Ana de Alquiza, que duró poco. Cuando transportaba un cargamento de oro de Buría, Garci González y el capitán Quintana fueron atacados por los belicosos indios jirajaras "cerca del cerro del Picacho y en un lugar que aún hoy se llama Garci González", según recuerda A. Pérez Villa. En 1611 fue nombrado por cuarta vez alcalde de Caracas. El Cabildo le concedió en 1620 la posesión de una vasta extensión de tierras de sabana, desde Las Guardias hasta la confluencia de los ríos Guárico y Bocachico, El 21 de agosto de 1624, el nuevo gobernador, Juan de Meneses y Padilla, le nombró teniente de capitán general.
            En 1625 murió en la capital este extremeño llegado a Venezuela en 1659, activo conquistador, fundador de pueblos, comerciante y minero, que la historia venezolana le recuerda como cinco veces alcalde de Caracas. Una fruta silvestre lleva su nombre (`garcigonzález´), así como un  pájaro venezolano, el `gonzalito´, cuyos colores, amarillo y negro, se parecen al penacho del conquistador. [5] Por los innumerables servicios prestados a Caracas, fue enterrado en su catedral, en la que tiene una avenida con su nombre en La Yaguara.[6]
            "Garci González de Silva, epígono de los héroes de caballerías, héroe popular a su vez, se mueve como un imán que arrastra consigo todas las inverosimilitudes", se afirma sobre él [7] a propósito de su valentía. En otro párrafo de la misma obra se dice que "deseaba Garci González que su suerte le ofreciese ocasión en que poder manifestar su bizarría y hacer alarde de aquel espíritu invencible que mantenía en el pecho¸ y como la fortuna le tenía destinada esta provincia para teatro en que representase las mayores hazañas su valor, desde luego se determinó a la empresa, tomando el socorro por su cuenta, fiado en el respeto y amor con que sabía por experiencia le miraban todos los que habían sido soldados con su tío: concepto en que no padeció engaño su confianza, pues publicada su intención, se le ofrecieron a seguirle ochenta hombres, todos extremeños, y los más hijos de la ciudad de Mérida, su patria, con los cuales marchó luego para el valle de Mariara..."[8]
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[2]  Ibíd.
 [3] Vid.: Wikipedia.
 [4] Vid.: Real Academia de la Historia, en http://dbe.rah.es/biografias/35161/garci-gonzalez-de-silva.
 [5]  Ibíd.
 [6]  Vid.: Wihipedia.
 [7] De Oviedo y Baños, José: Historia de la conquista y población de la provincia de Venezuela,  Biblioteca Ayacucho,  primera edición, 1992, Caracas.
 [8]  Ob. cit, pág. 341.