miércoles, 15 de noviembre de 2017

LA POSVERDAD


           Vivimos en la época de la posverdad, o mentira objetiva. Todo el mundo habla de ella, aunque muchos ignoren su significado. La palabra sirve para señalar una tendencia en la creación  de argumentarios y discursos, caracterizada por asumir que la objetividad importa mucho menos que el modo en el que lo que se afirma encaja con el sistema de creencias que sentimos nuestro y nos hace sentir bien. El director de la RAE, Darío Villanueva, --quien ha adelantado que el término será incluido en diciembre en el Diccionario de la Academia-- ha anticipado que la posverdad quiere decir que "las aseveraciones dejan de basarse en hechos objetivos, para apelar a las emociones, creencias o deseos del público".  El nuevo vocablo creció en popularidad a partir de la elección del actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump (noviembre de 2016), y de la campaña por el brexit del mismo año. Sin embargo, el dramaturgo serbio-estadounidense Steve Tesich lo empleó por vez primera en 1992 en un artículo en el que afirmaba: "Lamento que nosotros, como pueblo libre, hayamos decidido libremente vivir en un mundo donde reina la posverdad."
            La posverdad se eleva a los altares al entronizarla el Diccionario de Oxford como palabra del año 2016, una manera de describir la conmoción que supusieron el brexit o la elección de Trump, dos posverdades que han sobrepasado cualquier expectativa racional. Rubén Amón la definía como "una mentira asumida como verdad o incluso una mentira asumida como mentira".
            La Fundación del Español Urgente (FUNDEU BBVA) determinó en los últimos años como palabra del periodo, las siguientes: 2013: escrache; 2014: selfi; 2015, refugiado; y 2016: populismo. Ignoramos aún cuál será la de este año pese a no coincidir ya con Oxford. Sea como fuere, la posverdad se ha instalado entre nosotros: el silencio administrativo, las mentiras del proces... nos recuerdan "las armas de destrucción masivas" o "las pensiones están aseguradas", la realidad proclamada frente a la evidencia de la irrealidad. La gente sale a la calle arrastrada y confundida entre banderas que creen que representan la verdad cuando todo es posverdad.

jueves, 9 de noviembre de 2017

CADA 9 DE NOVIEMBRE...



           Hay canciones que se recuerdan para siempre: la del primer beso, la que nos unió para siempre, la de una fecha simbólica, la letra siempre recordada en la que nos veíamos retratados; la que siempre tatareábamos por añorada; la canción hecha historia en la que nos vimos reflejados; el pensamiento fusionado en letra y música que nos elevaba al mundo deseado; aquellas canciones que nos invitaban a la pista para bailarlas al compás, deletreando su letra, al oído la música, las caras juntas, los dedos entrelazados..., que no deseábamos que terminaran nunca.
            El 9 de noviembre nos trae a la memoria una canción de hace cuarenta y un años: "Un ramito de violetas". Fue el tercer álbum de Cecilia (El Pardo, Madrid, 1958; Colinas de Trasmonte, Zamora, 1976), tristemente fallecida en accidente, que truncó una carrera musical corta y fulminante. Treinta artistas --entre ellos Ana Belén, Víctor Manuel, Miguel Ríos, Amaral...--- rindieron ayer un homenaje a una de las artistas más importantes de la música popular española en el Palacio Municipal de Congresos del Campo de las Naciones de Madrid. Músicos de cuatro generaciones se sumaron al festival que, bajo el título "Mi querida Cecilia", destinaba la recaudación para la asistencia a las personas con trastorno del espectro del autismo.
             Sus grandes éxitos -"Dama, dama", "Nada de nada", "Mi querida España" y "Un ramito de violetas", entre otros, han sido cantados por varias generaciones de españoles que vieron, más allá de sus letras, un mensaje que les llegaba al alma y que, en cierto modo, retrataba una España que a ella, viajera siguiendo a su padre, diplomático, por Europa y América, se le antojaba atrasada. En "Mi querida España", Cecilia canta lo que ven sus ojos cuando regresa: "Mi querida España/ Esta España mía/ Esta España nuestra./ De tu santa siesta/ Ahora te despiertan/ Versos de poetas...."/
            Pero hoy, 9 de noviembre, hizo realidad la canción que, según su hermana Teresa, fue antes un cuento. "Quien la escribía versos dime quien era/ Quien cada nueve de noviembre/ Como siempre sin tarjeta/ La mandaba un ramito de violetas.../ No sabe quien sufre en silencio/ Quien puede ser su amor secreto/ Y vive así de día en día/ Con la ilusión de ser querida.../ Quien la mandaba versos dime quien era/ Quien la mandaba flores por primavera/ Quien cada nueve de noviembre/ Como siempre sin tarjeta/ La mandaba un ramito de violetas..."
            Independientemente del laísmo reiterado en la letra, el existencialismo de sus canciones, la protesta feminista de una joven educada fuera de su país, Evangelina Sobredo (Cecilia) nos transmite en ellas situaciones que trascienden su propia época. De ahí que haya sido reivindicada y versionada por una larga lista de autores de todo el mundo.
            Su popularidad y sus éxitos se enfrentaron a la censura de una época que cerró su temprana muerte. "Dama, dama" fue suavizada por los censores en aquellos versos que rezaban: "Puntual cumplidora del tercer mandamiento, algún desliz en el sexto", dejando el final en "algún desliz inconexo"...  "Mi querida España" fue modificado por la censura, al dejar eliminada la referencia a las dos Españas de Machado. Cecilia hablaba de "Esta España viva/ Esta España muerta/ Esta España blanca/ Esta España negra.../, dejando la letra en una sola España: "Mi querida España/ Esta España mía/ Esta España nuestra..."/
            Mi querida Cecilia, tan recordada, quien en tus veintisiete años de vida elevaste  la luz de España, aunque no supieres quién te mandaba flores por primavera.. "Quien cada nueve de noviembre/ Como siempre sin tarjeta/ La mandaba un ramito de violetas./ Por siempre España, para siempre el 9 de noviembre... y el ramito de violetas...
 

lunes, 30 de octubre de 2017

MEMORIA EXTREMEÑA DE MANOLO SANCHÍS



           Recuerdo cuatro momentos especiales en la vida de Manuel Sanchís Martínez (Alberique, Valencia, 1938; Madrid, 2017), más conocido por Manolo Sanchís, padre del jugador del mismo nombre Manuel Sanchís Hontiyuelo (Madrid, 1965): su gol de bravura ante Suiza en el Mundial de Londres de 1966; la sexta Copa de Europa de 1966, ganada en Bruselas, por el equipo ye-ye y español del Real; sus regates sobre la misma línea del campo a un jugador del Peñarol de Montevideo en el primer partido de la Copa Intercontinental de 1960, y su paso como entrenador del Don Benito, en 2ª B, en la temporada 1988-1999.
            Un día de primavera de 1988 esperaba junto a un compañero, en una estación madrileña, la hora para tomar el autobús que nos trajera hasta casa. A nuestro lado, sentado junto a la barra del bar, tomaba una cerveza su hijo Manuel Sanchís, jugador del Real Madrid y central del equipo de la capital de España. Mi compañero me preguntó si le conocía. "Claro, hombre, cómo no le voy a reconocer", le dije. Algunas personas que le conocían se acercaban a pedirle un autógrafo. Sanchís hijo esperaba allí a su padre, que regresaba a casa desde Don Benito (Badajoz), equipo al que entrenare durante la temporada 1988-1989 en 2ª B, con 50 años cumplidos. Sanchís había entrenado al Tenerife en 2ª con 39 años, durante la temporada 1977-1978; y en 2ª B, al Daimiel (1987-1988); al Don Benito, en la siguiente; y, finalmente, al Alzira, en la 91-92. En total, 118 partidos, de los que ganó 28; empató 25 y perdió 65. En Don Benito dirigió al equipo 38 partidos, de los que ganó 9, empató 10 y perdió 19. Nada que ver su vida gloriosa de jugador con la de entrenador: cuatro títulos de Liga, una Copa del Generalísimo y una Copa de Europa con el Madrid ye-ye de la década de los sesenta (1964-1971), en los que llegó a disputar 143 partidos de Liga y 35 en competiciones europeas, más 11 veces como jugador de la Selección Española. Tras abandonar el Real Madrid, defendió los colores del Córdoba durante dos temporadas hasta su retirada del fútbol a los 34 años, dieciocho como jugador profesional.
            En el Mundial de Londres de 1966, único disputado por Manuel Sanchís como defensor del equipo nacional, nos tocó competir en la primera fase con Suiza, Argentina y Alemania, en una selección en la que figuraba el extremeño Adelardo. En el primer partido con  la selección helvética, disputado el 15/07/1966, comenzamos perdiendo por 1-0. Sanchís, en un ataque de furia, recogió un balón que le sirvió el portero Iríbar y fue driblando uno a uno a todos los oponentes que le salieron al paso hasta llegar frente a la portería del cancerbero suizo y marcar el empate. Un gol de los llamados de furia española que fue difícil de olvidar. La historia de aquel Mundial se redujo a este primer triunfo y los dos siguientes partidos perdidos por 2-1 frente a Argentina y Alemania, respectivamente, que nos obligaron a regresar a casa, al quedar clasificada en tercer lugar con solo 2 puntos.
            El 11/05/1966, el Real Madrid disputaba en el estadio Heysel de Bruselas su octava final de la Copa de Europa frente al Partizán de Belgrado. Había ganado las primeras cinco consecutivas: 1955-56, 1956-57, 1957-58, 1958-59 y 1959-60. El equipo español levantó su sexta Copa de Europa en su octava final, en la que tuvo que remontar el 1-0 inicial del equipo yugoslavo. En aquel equipo estaba Manolo Sanchís, en una final marcada por el record de Francisco Gento, actual presidente de honor del club, que levantó como capitán las seis Copas de Europa, un record aún no superado por ningún otro jugador.
            En 1960, en el estadio Centenario de Montevideo (Uruguay), el Real Madrid disputaba el primer partido de su primera Copa Intercontinental, que jugaban los campeones de Europa y América, con el fin de determinar quién era el mejor equipo del mundo, ideada por Henry Delaunay. En ese primer partido, que concluyó con empate a cero, Sanchís, haciendo gala de su estilo y técnica de defensor y atacante, dribló varias veces a un jugador contrario hasta continuar superarle sobre la misma línea izquierda del rectángulo de juego, una jugada maestra que fue aplaudida por todo el mundo, como el gol a Suiza en el Mundial de Londres. El Madrid ganaría el partido de vuelta 5-1, y volvería a conquistar el mismo trofeo en 1988 (Real Madrid, 2-Vasco de Gama, 1) y 2002 (Real Madrid, 2-Olimpia, 0).
            Manuel Sanchís Martínez fue, junto a su hijo Manolo Sanchís, --"que supo seguir el ejemplo de su padre como uno de nuestros grandes capitanes", recordaba el presidente del club, Florentino Pérez, en la carta de despedida publicada ayer domingo-- "un fiel representante de los valores de nuestro club". (Véase www.defensacentral.com, de 29/10/2017).
 

CABEZABELLOSA, CON LOS VALLES A SUS PIES...


           En las noches de verano, cuando salíamos por la Puerta de la Villa y descansábamos tras las murallas para ver llegar algún coche por la Corredera, donde hoy se reproducen los linces, siempre nos fijábamos en la única luz eléctrica que veíamos desde Granadilla: la luz de Cabezabellosa, en las montañas de la Trasierra. Nunca olvidaría aquella luz que jamás tuvimos, pero que alumbraba el deseo de acercarnos a ella algún día. Aparte de la luna y las estrellas, --y la plaza, iluminada por el petromax del café-bar "Angelito"--, tan solo aquella luz nos atraía, por nunca vista, y la estrella en movimiento, que no fuere otra que la del Spunitk soviético que rotare la Tierra, según nos instruía nuestro maestro de Primaria, Segundo Sánchez Domínguez (Granadilla, 1919; Salamanca, 1999).
            Hubiere durante años tantas ganas de acercarme al pueblo para ver el mío desde aquel, solo de día, que pareciere un sueño inalcanzable. Mozo ya, descubrí a un colega de Cabezabellosa; años después, supe por mi padre que hubiere un ahijado en la localidad, a quien le impuso su nombre --Sebastián; de apellidos,  Iglesias Santibáñez-- y a cuya boda asistimos en Plasencia. Allí ejerciere por vez primera su profesión de médico el último titular de Granadilla, su pueblo natal: Daniel García Jiménez (Granadilla, 1892-1957), interino en aquella localidad entre 1921 y 1923. Solo la mirada nos separaba de los pueblos de la Trasierra, a los que acudíamos en caballerías. En ocasiones, nos acercábamos a llevar o recoger mercancías a la estación de tren más cercana, en Casas del Monte, hoy ya desaparecida por la amortización de la vía férrea. O cuando mi padrino, Celedonio Hernández, "el Molinero", me hacía acompañarle a Segura de Toro para hacer algún negocio a lomos de nuestro "Platero". Entonces, cuando el cabrero Gregorio Montero, que llegó a ser doctor ingeniero de Montes, cuidaba su rebaño y dormía en un chozo de la montaña, por quien su pueblo llegó a ser más que un pueblo belloso, aunque Extremadura le ignore. Muchos años después se constituiría una Mancomunidad, formada por quince municipios, con el nombre de Trasierra-Tierras de Granadilla.
            Cabezabellosa era a Granadilla como Piornal al cielo de Extremadura, que casi alcanza. La carretera serpenteaba entre curvas inacabables, sinuosas, infinitas... Por fin, un día vacacional llegué hasta ella en mi vehículo. Apenas pude aparcar junto al primer bar. No podía distraerme. Si en la subida no hubiere el mando del paisaje, menos aún en la bajada. Apenas en el ascenso, sobre un canchal, un rótulo pintado a mano intitula un lema turístico para el pueblo: Cabezabellosa, con los valles a sus pies... En verano, con la luz toda; en otoño, el Otoño Mágico del Valle del Ambroz, primus inter pares... Pocas estampas tan gratas a la vista como esta otoñal de la arboleda, cuyas hojas se ven transformadas de color: del verde al pardo, de este al amarillo, anaranjados, verdes, violáceos..., un espectáculo para la vista desde la atalaya de los valles, una lluvia de hojas caducas con que la naturaleza tira su ropa vieja a la espera del estreno de la primavera, el río invisible... En invierno, la sierra parecía arder por las columnas de humo que produjeren las labores del carboneo...       
            Cabezabellosa era la única luz eléctrica que veíamos desde Granadilla. Desde una terraza próxima al pueblo, adivinamos hoy la villa perdida, rodeada por las aguas del embalse de Gabriel y Galán, los valles a nuestros pies, la vista hasta la Sierra de Francia... Bajo su abrigo en la montaña, cuatro mujeres gobiernan los destinos de su pueblo, bajo el mando de María Ángeles Talaván. Desde el atardecer, la vista se recrea viendo las luces de los valles; los cuerpos descansan al relente en las terrazas de segundas residencias o casas rurales, oteando los pueblos queridos, cercanos, con el apellido del que antes fuere su señorío: Zarza de Granadilla; La Granja, antes Granja de Granada, después Granja de Granadilla... Solo faltan los pitidos del tren que se fue para no volver..., y que atravesare durante años la falda de la Trasierra, paralelo a la N-630 y a la calzada romana Vía de la Plata, con parada en Cáparra, cuyo arco es símbolo de la Mancomunidad junto al castillo que le da nombre.
 

domingo, 29 de octubre de 2017

DE LOS SANTOS PADRES DE MÉRIDA

 
           Bajo este nombre son conocidos los santos Pablo, Fidel y Masona, prelados de Augusta Emerita, actual Mérida, durante los siglos VI y VII, época de esplendor de la sede arzobispal emeritense. Su culto, olvidado durante siglos, fue recuperado por el segundo arzobispo de Mérida-Badajoz de la era contemporánea, Santiago García Aracil (2004-2015) para el santoral propio de la archidiócesis, cuya festividad la fijó el 14 de noviembre.
            La historia la cuenta en latín un diácono llamado Paulo, que escribe Vitas Sanctorum Patrum Emeritensium en el siglo VII. Publicada por Bernabé Moreno de Vargas (Mérida, 1576-1648) en la lengua oficial de la Iglesia en 1633, fue traducida al castellano por Domingo Sánchez Loro (Zorita, Cáceres, abril 1856; Salamanca, 1985) en 1951 (editada por el Departamento Provincial de FET y de las JONSS de Cáceres). Posteriormente la transcribe al latín también el padre E. Flórez: "De vita PP emeritensium" (España Sagrada, Tomo XIII, Oviedo, 1989) [1]
            San Pablo (530-560). Con él comienza la época de oro del episcopado emeritense según la obra Vitae Sanctorum Patrum Emeritensium. De origen griego y médico de profesión, se distinguió por su humildad y mansedumbre. Consagrado obispo, la sede emeritense le proporcionó un periodo de tranquilidad. Ante la enfermedad de una noble matrona, su marido recurrió a él para que impetrara a Dios con sus oraciones por la salud de su esposa. Según cuenta Leonardi en "Diccionario de los santos" [2], puesto que el obispo era cirujano y los médicos la habían desahuciado, solicitó su intervención quirúrgica, ajena a su estado episcopal. No obstante, indicó los cuidados para que los médicos practicaran la cura. Consultó la voluntad del Señor para no caer en pecado. Tras un día completo de oración en la basílica de santa Eulalia, fue a la casa de la enferma, embarazada de un  niño muerto y, con gran maestría, extrajo el feto salvando la vida de la madre, y ordenó que, en adelante, se respetase la abstención carnal. En agradecimiento, los esposos dieron la mitad de sus bienes y dispusieron que, a su muerte, se entregase la otra mitad, Antes de retirarse al cenobio de santa Eulalia, situó como sucesor suyo en la sede a su sobrino Fidel, al que había reconocido como hijo de su hermana tras llegar desde Grecia. Cabacas, en su blog sobre la historia de la Medicina, al referirse a lo que algunos sostienen que la intervención del obispo fue la primera cesárea practicada en España, afirma que, más bien, fue una embriotomía, porque la incisión de la que habla el texto fue una práctica que se realizaba en fetos muertos, ya descrita por Hipócrates en el siglo V a. d. C. y el obispo tenía conocimientos de la medicina oriental por sus orígenes; y porque la mujer vivió y no es lógico que fuera cesárea.[3]
            San Fidel (560-571) Fue un joven mercader oriental que, en su visita a Mérida, conoció circunstancialmente a su tío carnal Paulo. Recibió la tonsura, el diaconado hasta llegar al sacerdocio. Sirvió a su anciano antecesor hasta su muerte. Fue tenido por  hombre de gran santidad, caridad, paciencia y humildad con todos. Dominó las disciplinas eclesiásticas y sagradas letras y fue perseguido insistentemente por sus enemigos. [4]
            San Masona (571-605). De raza goda y noble por su linaje, ingresó en el monasterio anexo a la basílica de santa Eulalia Se distinguió desde joven por sus virtudes cristianas. Fue famoso tanto en la iglesia emeritense como en toda la historia visigoda. Su fama le acarreó envidias humanas, entre ellas la del rey Leovigildo y los obispos arrianos, que le llevaron al destierro. Fundó el "xenodochium"  (hospital de periodo visigodo para enfermos y peregrinos cristianos y judíos, único ejemplo de arquitectura monumental no litúrgica de época visigoda en la Península Ibérica), convirtió a Recaredo, presidió el III Concilio de Toledo que proclamó la conversión de los visigodos al catolicismo e intervino en la conversión de san Hermenegildo. [5] 

       Todos sus cuerpos fueron enterrados en una sola tumba en la basílica de santa Eulalia, junto al de la santa. [6]



[1] Vid: Padre Enrique Florez (Burgos, 1702; Madrid, 1773) https://es.wikipedia.org/wiki/Enrique_Fl%C3%B3rez.
 
[2] Vid.: Leonardi, Claudio y otros: Diccionario de los santos,  edición internacional de san Paolo, Milán, y san Pablo, Madrid, dos volúmenes, 2000; ISBN: 8428522588-9788428522588, 2.266 págs.
 
[3] Vid.: Cabacas, Tomás: Web sobre la historia de la Medicina, en http://tomascabacas.com/primera-cesarea-en-espana-merida/.
 
 
 


lunes, 16 de octubre de 2017

RENFE´RÉNDUM EXTREMADURA


           Extremadura ha celebrado un referéndum simbólico para reivindicar mejoras ferroviarias. "Sí a un tren digno. No a la desconexión territorial." Es un referéndum no vinculante con el que se pretende llamar la atención de la clase política ante una triste realidad: Extremadura ha quedado aislada del resto de España con trenes del siglo pasado. Le han llamado Renferéndum, en alusión a las dos sílabas del acrónimo de Renfe (hoy Adif). La Plataforma denominada "Milana Bonita" realizó el Día de Extremadura un perfomance de la película "Los santos inocentes" en la estación de Atocha de Madrid para reivindicar un tren digno para la región. Más de 200 alcaldes han suscrito un Pacto por el ferrocarril… Solo aspiran a tener un tren moderno del siglo XXI, un servicio ecológico y eléctrico, en una región con trenes más propios de la primera mitad del siglo XX.
            La línea Elvas-Badajoz, inaugurada en 1883, supuso el año fundacional del ferrocarril en Extremadura. La línea Mérida-Sevilla se puso en marcha en 1885. El tren Ciudad Real-Badajoz, primera línea férrea en la región, en 1886. El tren Madrid-Lisboa se proyectó en 1846, aunque no se inauguró hasta 1881.
            La historia del ferrocarril en la región ha sido una historia de despropósitos. Lo que se hizo en el XIX se ha deshecho en el XX y principios del XXI. La línea Plasencia-Astorga (1893-1896), fue cerrada en 1984. Plasencia-Empalme, Palazuelo-Empalme, hoy Monfragüe, y la estación de Arroyo-Malpartida, no son hoy sino la sombra de su pasado. Los viajeros de las dos ciudades tenían que ir hasta ellas para coger el tren, hasta que se hicieron los ramales de conexión con las ciudades. Extremadura tiene una red ferroviaria de 725 kilómetros, pero ni una vía electrificada. No hay trenes de larga distancia, ni doble vía. Tampoco Talgos. El último salió de Badajoz a Madrid en 2010. En 2012 se suprime el tren Lusitania, tras 71 años. En 2000 nos prometen el AVE, que, en 2012, pasa a denominarse "tren de altas prestaciones", en su sustitución. Y ese tren se va aplazando sine die... Ni siquiera tenemos derecho a un AVE...

sábado, 7 de octubre de 2017

A LOS 83 AÑOS DEL "ESTAT CATALÀ"


           La declaración unilateral de independencia (DUI), o golpe de estado civil, como lo denominan ciertos analistas, de Cataluña respecto al Estado español, es la cuarta vez que se produce. Esta declaración impuesta a la fuerza se ha originado hasta en tres ocasiones antes de ahora (1873, 1931 y 1934). Ayer y hoy se conmemora el 83 aniversario de la proclamación del Estat catalá  (Estado catalán). A las 20:10 minutos de la tarde del día 6 de octubre de 1934, el presidente de la Generalitat de Cataluña, Lluis Companys, anunció desde el balcón de la plaza de San Jaume: "En esta hora solemne, en nombre del pueblo y del parlamento, el gobierno que presido asume todas las facultades del poder en Cataluña... y proclamo el Estado catalán en la República federal española." Tras su pronunciamiento, Companys comunicó sus propósitos al capitán general de Cataluña, el general de División del Ejército de Tierra, Domingo Batet, pidiéndole que se pusiera a su órdenes para "servir a la República que acabo de proclamar". El general habló entonces con el jefe de los Mossos de Escuadra, Enrique Pérez Farrás, ordenándole que se presentara en Capitanía para ponerse a sus órdenes, y recibió por toda respuesta que él solo obedecía al presidente de la Generalitat. Batet habló después con el presidente del Consejo de Ministros, Alejandro Lerroux, y, siguiendo sus órdenes, proclamó el estado de guerra en aplicación de la Ley de Orden Público de 1933. Sobre las 23:00 horas, una compañía de infantería y una batería de artillería llegaron a la Rambla de Santa Mónica y, cuando el capitán se dispuso a leer el bando del estado de guerra, comenzaron los disparos y resultaron muertos tres dirigentes del Partit Català Proletari. El resto se rindió a la 01:00 de la madrugada del 7 de octubre. Unas horas antes, sobre las 22:00 horas del día anterior, una compañía de artillería había ocupado la Plaza de la República (actual Plaza de San Jaume). Sus jefes informaron al de los Mossos que tenían órdenes de ocupar los dos edificios oficiales. Los mossos se replegaron al ayuntamiento, donde se acababa de votar una moción del alcalde, Carlos Pi i Sunyer, de adhesión a la Generalitat. El general Batet, a pesar de que tenía órdenes de atacar, a sabiendas de que la situación estaba controlada, dejó pasar el tiempo a la espera de la rendición. A las 06:00 de la mañana del día 7, diez horas después de la proclamación, Companys comunicaba a Batet su rendición. A las 07:00 de la mañana, las tropas entraron en el Palacio de la Generalitat y detuvieron al presidente y su gobierno, además de a los diputados Josep Tarradellas, Antoni Xirau, Joan Casanellas, Estanislau Ruiz y el presidente del Parlamento, Joan Casanovas. Después, detendrían en el ayuntamiento al alcalde, Pi i Sunyer, y a varios concejales de ERC que le seguían. Por su participación en sofocar la rebelión, la República le concedió la Cruz Laureada de San Fernando. Durante la Guerra Civil fue fusilado por las tropas franquistas. El presidente y el gobierno de la Generalitat fueron juzgados por el Tribunal de Garantías Constitucionales y condenados a treinta años de prisión por rebelión militar. La autonomía catalana fue suspendida por ley aprobada el 14 de diciembre y sustituida por un Consejo de la Generalidad designado por el Gobierno, al frente del cual se situó el llamado gobernador general de Cataluña. [1] Companys sería capturado durante su exilio en Francia y, más tarde, sería fusilado.[2] "Atrás quedaron unos cuarenta muertos --entre ellos, ocho soldados--, un gobierno encarcelado, una autonomía en entredicho y un ridículo tan espantoso como evitable." [3]
            El primer Gobierno español que tuvo que hacer frente a la proclamación del Estat Català, fue el presidido por Estanislao Figueras (Barcelona, 1819; Madrid, 1882), presidente del Poder Ejecutivo durante la I República Española, el 5 de marzo de 1873, un mes después del establecimiento del nuevo Estado, rebelión que tan solo duró dos días, y que llevaron a cabo los federalistas José García Viñas y Paul Brousse, un andaluz y un francés, que proclamaron el "Estado catalán federado con la República española"... "Esta proclamación no fue realmente una declaración de independencia, sino federalista republicana promovida por una burguesía que quiso utilizar el independentismo como medio de presión." [4]
            El segundo intento fue protagonizado por el entonces presidente de Esquerra Republicana, Francesc Macià, el 14 de abril de 1931. Una hora después de que Companys saliera al balcón del ayuntamiento a proclamar la II República, Macià apareció después manifestando que se hacía cargo del Gobierno catalán. El Gobierno envió a Barcelona a tres ministros a negociar con él y le prometieron que en las futuras Cortes Constituyentes acogerían el Estatuto de Autonomía que presentara Cataluña. "De aquel acuerdo salió el germen de la futura Generalitat." [5]
            A cuarenta y ocho horas de proclamarse la independencia, si el presidente no se retracta, ya vemos lo que está ocurriendo: multitud de empresas huyendo a la zona euro, capitales saliendo a mansalva de las entidades catalanas; la sociedad, fracturada y dividida; el turismo yendo a otros lugares más apacibles en que los dirigentes políticos han convertido a Cataluña; pero el catexit ya ha comenzado. Si la pela es la pela, ahí les duele a los catalanes. Antes de activarse el 155, se ha puesto en marcha la verdadera DUI, que ahora no desea nadie, porque ya le han visto las orejas al lobo..


[1]  Vid.:  wikipedia, proclamación del Estado Catalán en octubre de 1934.
 
[2] Vid.: http://www.abc.es, de 22/08/2014.
 
[3] Vid.: htpp://www.elmundo.es/la aventura de la historia.
 
[4] Vid.: http://www.abc.es, de 09/04/2014.
 
[5] Íbid.