martes, 22 de agosto de 2017

EL GESTO DE UN TORERO EXTREMEÑO EN BILBAO


            José Antonio Ferrera San Marcos, conocido como Antonio Ferrera (Ibiza, Baleares, 1978) es un torero español que, cuando tenía 7 años, se desplazó con su familia a Villafranco del Guadiana (Badajoz), su localidad de adopción, en la que despierta su pasión taurina. Sus primeros años toreando los pasa entre Extremadura y Portugal. Durante los últimos años ha sido considerado como uno de los toreros mejor valorados por la crítica y el público, tanto que, en 2007, fue galardonado con la Medalla de Extremadura.
            Pues bien: el gran torero extremeño de adopción, residencia, medalla y trabajo, se negó a banderillear el pasado sábado en la corrida de las fiestas de Bilbao al pitarse la bandera de España. Según relataba en su crónica Andrés Amorós (véase www.abc.es/cultura/toros, de 20/08/2017), "si fuera un político, se diría que Antonio Ferrera es un verso suelto. No lo es, sino un diestro que ha evolucionado hacia el clasicismo y la lidia completa (el viejo ideal de Luis Miguel)... Lidia bien el segundo, que acude de largo y con bravura al caballo. Con toro encastado, bien armado, el trasteo reúne serenidad y emoción; liga y manda una faena de torero macho, pero mata a la segunda y pierde el merecido trofeo. Saca del caballo al quinto toreando, como hacía Gallito (y hoy nadie hace). Va a banderillear, pero desiste, quizá porque algunos han pitado las banderillas con los colores de España." D. Barreira lo recogía así: "El diestro, que cortó la única oreja de la tarde, demostró una vez más su fuerte personalidad", al manifestar: "Yo respeto mucho a todos y exijo respeto a España. Esto es España y yo me siento muy español", dijo tras la faena. "Ofendido ante los abucheos de parte del público hacia los colores nacionales (de las banderillas que portare), se dio la vuelta y rehusó banderillear, entregando los palos a la cuadrilla Pero no todos en Bilbao compartían los pitos. La gran mayoría estalló en una ovación ante el gesto del diestro" (Véase www.elespañol.com/toros, de 21/08/2017).
            ¡Qué tiempos aquellos en que, durante la Semana Grande de Bilbao, "en el ecuador de sus festejos, la banda de música interpretaba los himnos del Movimiento Nacional y de España, que los espectadores escuchaban de pie y con el brazo en alto" tras su toma por las tropas nacionales y hasta hace unas décadas. (Véase "Toros y Guerra Civil, en www.elpais.com.diario, de 20 de agosto de 2007).  Tiempos después, el Monstruo de Córdoba, Manolete, se encontraba en México en 1945 para realizar su temporada. En la Embajada de Ecuador en la capital azteca se reunió con los exiliados cordobeses. Al ver la bandera republicana, dijo: "Pido, por favor, quiten la bandera, pues puedo tener problemas cuando llegue a España..." El régimen nunca la divulgó ni dio noticia alguna de la reunión... Lo que sí dijo es que, en la plaza del Toreo de la capital mexicana, estaba izada la bandera republicana y Manolete se negó a torear, hecho que niegan algunos de los presentes." (Véase http://lafiestaprohibida.blogspot.com.es/2017/01/manolete-temporadas-y-cronicas-1945-1947.html).
            Ferrera no podrá torear ahora en Cataluña, como Manolete y Arruza lo hicieren tantas veces tras la guerra, tras la prohibición de la corridas de toros por el Parlament en julio de 2010, aunque continúan celebrándose los "correbous", con reconocimiento y protección a estos festejos; las Islas Canarias lo hicieron en 1991; y, finalmente, su tierra natural, las Islas Baleares, aprobó en julio pasado las corridas de toros sin sangre ni muerte... En España se han prohibido las corridas de toros en más de 80 municipios, además de en Cataluña,  Baleares y Canarias.
            Los ultrajes a España y sus símbolos están a la orden del día, Antonio. Has hecho muy bien en negarte a banderillear tu segundo toro en Bilbao. Hay en España una corriente antitaurina y otra en contra de todo lo que huela a ella, aunque estén previstas penas en los códigos y leyes por ultrajarlos. La presidenta navarra, Uxue Barkos, ha realizado una cerrada defensa de la derogación de la Ley Foral de Símbolos, que permitirá la prevalencia de la bandera de otra región (la ikurriña vasca, originalmente, solo del PNV) sobre la enseña nacional y los símbolos propiamente navarros, como ocurrió el pasado 7 de julio; pero no se atreverá a quitar los festejos de san Fermín... Mientras, Antonio, en otros países como Italia "comienzan un concierto en un pueblo con el Himno Español en solidaridad con los atentados del jueves en Barcelona. Y nadie silba ni entorpece su interpretación: Lo escuchan con profundo respeto. Y se hace entero. Ni siquiera se hace en España." (Véase https://www.youtube.com/watch?v=hSRnlNtPvfA ). Y hasta los clubes de fútbol con la bandera en sus camisetas, y los alcaldes con las bandas con los colores nacionales cruzando su pecho... Aquí, nada. Hasta se propusieron quitar el toro de Osborne de la piel de toro llamada España. Menos mal que fue declarado "patrimonio cultural y artístico de los pueblos de España" por el Congreso en 1994...

lunes, 21 de agosto de 2017

UN POLICÍA LOCAL DE PLASENCIA, EN CAMBRILS


            Era natural de Plasencia (Cáceres). A los 22 años se marchó de su ciudad a Cataluña para buscarse la vida fuera de su Comunidad de origen, y se hizo policía local de un municipio catalán (véase https//:politica.elpais.com, de 21/08/2017). Frisa la cincuentena. Tan español, pues, como catalán, aunque el consejero de Interior de la Generalitat, Joaquim Forn, explicara el sábado 19 en una entrevista en su televisión autonómica que, "entre las víctimas de Barcelona y Cambrils, se han identificado a dos personas catalanas y dos personas de nacionalidad española" (véase www.elespañol.com, de 19/08/2017), dando por sentado que ni los catalanes son españoles ni los españoles, catalanes. Tienen nacionalidades diferentes..., como si los autores de los atentados hubieran diferenciado tan bien las quince vidas segadas por el terrorismo y sus nacionalidades distintas y diversas, entre ellas cinco españolas, de cuya procedencia y semblanza daba cuenta ayer un periódico catalán (véase https//: elperiodico.com/es/barcelona, de 20/08/2017).
            Todos pudimos verle corriendo hacia un vehículo camuflado de la policía autonómica, en chanclas, con su polo azul y sus bermudas, relata la crónica. Nos preguntábamos si sería también un mosso camuflado; pero no: era un policía local placentino, ahora catalán --no español, según el consejero de Interior-- que se encontraba con su familia tomándose un helado en una terraza. Al oír unas detonaciones, y observar a cientos de personas corriendo por el paseo marítimo, su instinto policial le hizo percatarse de que algo raro ocurría. Observó a un chico muy raro, lanzando proclamas en árabe. Corrió tras él, sin saber que fuere terrorista (los otros cuatro compañeros ya habían sido abatidos por los mossos). Pretendía huir; lo tuvo frente a frente; le confesó que era policía; pero estaba fuera de servicio; no tenía ningún arma, como el hombre latino que tan bien le cercó, junto a él. Llegaron los mossos en un vehículo camuflado. Él les gritó "policía, policía, soy policía". Después, grita: "Abajo, abajo" y, en seguida, los agentes le abatieron. Posiblemente, el quinto terrorista de Cambrils no pudo cometer más acciones asesinas, como la de su compañero que acabó con la vida de una mujer herida con arma blanca natural de Zaragoza, y fallecida después en un hospital de Tarragona, donde fue ingresada.
            Los políticos catalanes han echado por tierra la unidad solicitada por todos, la unidad que proclamaba ayer en la Sagrada Familia el cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, que apelaba a la sociedad en su conjunto a "ser artesanos de la paz" y a estar unidos con "el objetivo común de la fraternidad, el respeto y el amor solidario" porque "la unión nos hace fuertes y la división nos corroe y nos destruye". (Véase www.lavanguardia.com, de 20/08/2017).
            Cuando los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils del pasado jueves nos han ofrecido tantas muestras de solidaridad humana, los políticos catalanes han escenificado la desunión institucional, aunque hayan aplaudido la coordinación policial: "el proces seguirá adelante" (presidente Puigdemont). Frente a la unidad de la sociedad y de la entrega de las fuerzas policiales, que han antepuesto el servicio a la sociedad y a los ciudadanos por encima de cualquier otra consideración de banderías y nacionalidades, la desunión política de los independentistas se ha alzado por encima de la unidad de la sociedad. Si la lección de separatismo del consejero de Interior fue suprema, nada digamos la actitud de su president con lo del proces seguirá adelante, o la más reciente de la CUP, que afirma que "no asistirá a la manifestación del próximo sábado en Barcelona si a ella acuden el Rey de España y el presidente del Gobierno español (véase www.elplural.com, de 21/08/2017).
            Hay que ser zoquetes para no reconocer la evidencia, como la del policía local natural de Plasencia, ahora catalán y también español, o la del actual entrenador del Barça, Ernesto Valverde Tejedor (Viandar de la Vera, Cáceres, 1964), como para volver a repetir aquel lamentable titular aparecido en un periódico en 2003: "Mueren dos personas y un portugués." Como si nuestros vecinos --ayer representados en la Sagrada Familia por su presidente y primer ministro, porque también perdieron a dos de sus compatriotas-- no fueren personas, ni españoles ni catalanes. Como si estos cacereños no fueren españoles por el hecho de compartir ahora trabajo con los catalanes, o fueren solo catalanes y no españoles. A los extremeños residentes en Cataluña desde hace años, no son quiénes los independentistas para darle lecciones de extremeñidad, españolidad o catalanidad, que todo cabe en el corazón humano. Y lo dijo un día en Plasencia un exalcalde de Barcelona, Joan Clos (1997-2006).

domingo, 16 de julio de 2017

LOS PIZARRO Y SU HACIENDA


        El patrimonio de los Pizarro como grupo familiar, tanto en Extremadura como en Indias --cuestión en la que no debemos olvidar la importancia del matrimonio entre Hernando Pizarro, hermano del conquistador, y su sobrina, Francisca Pizarro Yupanqui-- es "la importante aportación" que nos ofrece la obra "Los Pizarro conquistadores y su hacienda"[i] recientemente publicada, según afirma en el prólogo de la misma el presidente del Patronato de la Fundación Obra Pía de los Pizarro, Hernando Orellana-Pizarro González, que recopila, además, los inmuebles monumentales vinculados a la familia, con amplias referencias a su historia, cronología, arquitectos y canteros.
            En la Baja Edad Media nacieron en Trujillo una serie de héroes que dieron que hablar en Europa: Luis de Chaves, el Viejo, paladín de los Reyes Católicos, cuando Trujillo era la capital de Extremadura; Diego García de Paredes, coronel de los Tercios    españoles, el Sansón extremeño; Luis de Alvarado, el Fuerte...; pero será en América donde las proezas de los héroes trujillanos brillaron con notoriedad. Allí aparecieron los grandes descubridores y conquistadores, como el hijo del Hércules extremeño de igual nombre, Diego García de Paredes que, a temprana edad, realiza su primer viaje a Indias  y actúa en Nicaragua, pasa posteriormente a Panamá y más tarde desembarcó en Perú, al lado de Francisco Pizarro;  Francisco de Orellana, que combatió en la batalla contra los almagristas y que alcanzó fama en el descubrimiento del río Grande de las Amazonas; Pedro Antonio de Hinojosa, lugarteniente de Hernando Pizarro y gobernador de Cuzco; religiosos como fray Gaspar de Carvajal y fray Jerónimo de Loaysa, primer arzobispo de Lima; arquitectos prolíficos como Francisco Becerrra, maestro cantero durante la segunda mitad del siglo XVI, que dejó en Trujillo obras impresionantes; y, sobre todos ellos, los hermanos Pizarro, por sus proezas, heroicidades, fortuna y renombre alcanzado en la conquista.
            Francisco Pizarro (Trujillo, 1478; Lima, 1541) se embarcó a las Indias en 1502, en la expedición organizada por Nicolás de Ovando con dirección a Santo Domingo. En 1509 explora, a las órdenes de Alonso de Ojeda, las costas de Urabá y Tierra Firme, donde recibe el mando de teniente general para repoblar la zona. En 1513 participa con Núñez de Balboa en el descubrimiento del Mar del Sur y la Isla de las Perlas y más tarde, en la conquista de Nombre de Dios y de Panamá. En 1524 sale de Panamá hasta llegar a la isla del Gallo. Allí se produce la escena de la raya en el suelo. Solo trece le siguieron, los "Trece de la Fama". Allí estuvieron seis meses sin víveres hasta que, en marzo de 1528, llegó el piloto Bartolomé Ruiz con alimentos y ropas, que les dio ánimos para continuar la expedición hacia el sur. Poco después llegaron a la isla de Santa Clara y posteriormente al valle de Túmpiz, donde divisaron un poblado importante al que pusieron el nombre de Nueva Valencia. Descubrieron Tawantinsuyu, nombre que daban los incas al reino de Perú  y regresaron a Panamá. En 1528 vino a la Península para informar a Carlos I y pidió al Consejo de Indias  su autorización para la exploración y conquista del Perú. Por las Capitulaciones de Toledo, de 1529, se le dio facultad para poder continuar con el descubrimiento, conquista y población del Perú. Y se le otorgaban el nombramiento de capitán general y gobernador de todos los pueblos que ganase de aquel imperio, con un salario de 725.000 maravedíes por año.  En febrero de 1530 sale del puerto de Sanlúcar de Barrameda, acompañado, entre otros, de sus tres hermanos de padre: los bastardos Juan y Gonzalo y el legítimo, Hernando, y el de madre, Francisco Martín González. En los primeros días de 1531, Pizarro sale de Panamá rumbo de nuevo al sur, con tres navíos, 180 hombres y 37 caballos con la intención de llegar a Túmpiz. Arribaron a Coaque  y después conquistaron la isla de Puná, donde había abundancia de oro y plata. Allí conocieron la guerra civil que había entre los incas, por ser estos del bando de Atahualpa y enemigos de los indios de Tumbes, partidarios de Huáscar.  Funda San Miguel. Antes de ponerse de nuevo en camino, Pizarro envía a Panamá los tres navíos con un cargamento de treinta mil pesos de oro y plata para captar nuevo personal para su causa y, tras permanecer  cuatro meses en el lugar, se dirigió a Cajamarca  con el fin de entrevistarse o apresar a Atahualpa, de cuyas atrocidades y riquezas ya tenía noticia, y sabedor de que si conseguía dominar al emperador de los Incas, tendría a su pueblo bajo su dominio. Su encuentro con Atahualpa ya sabemos cómo terminó. Pizarro lo hizo prisionero en su primer encuentro; le confinó en Cajamarca con sus tres esposas y le hizo aprender a leer y escribir, además de ser informado por él de los lugares en los que había oro. Atahualpa ofreció a Pizarro a su hermana favorita en matrimonio, Quispe Sisia, hija del emperador inca Huayna Cápac, que el trujillano  hizo bautizar como Inés Huaylas, y que le dio dos hijos: la primera, a la que llamó como su padre: Francisca Pizarro Yupanqui, y un segundo, Gonzalo, que murió muy joven.
            Pizarro se alió con la nobleza de Cuzco, partidaria de Huáscar, lo que le permitió concluir  la conquista del Perú. Atahualpa compró a Pizarro su libertad con 84 toneladas de oro y 164 de plata; pero Pizarro lo mandó ajusticiar por los delitos de sublevación, poligamia, adoración de falsos ídolos y por haber ordenado ejecutar a Huáscar.
            El 18 de enero de 1535 fundó la Ciudad de los Reyes, después conocida como Lima, y Trujillo, con lo que se inició la colonización de los territorios conquistados. El 26 de junio de 1541, Pizarro fue asesinado en Lima por los partidarios de Diego de Almagro.
            De los cuatro hermanos Pizarro que intervinieron en la gesta peruana, Hernando fue el único superviviente. El conquistador murió asesinado en Lima, como hemos dicho, en 1541; Juan había fallecido en 1536; Gonzalo perdió poder y vida tras la batalla de Xaquiahuana. Hernando contrajo matrimonio en España con su sobrina doña Francisca, hija y heredera universal del marqués don Francisco Pizarro y de la princesa incaica Inés Yupanqui, hija del emperador Huaynacapa. Al contraer matrimonio, Francisca tenía 17 años y su tío, 51. Ambos quedaron como herederos de la fortuna de los Pizarro y Francisca fue la única que sobrevivió de la generación de hijos mestizos que tuvieron en Perú los cuatro hermanos, desde que falleció su hermanastro Francisco en 1557.
            Los Pizarro empezaron a invertir sus caudales en Trujillo desde 1534: ese año Hernando compró la suerte de Valverde, por 190.000 maravedíes. En años sucesivos formalizaron muchas escrituras, en especial por Juan Cortés, regidor de Trujillo. En Perú, los Pizarro le entregaron unos 16.000 castellanos de oro para que los invirtiera en Trujillo o alrededores. Otros delegados participaron en la gestión de su fortuna. Juan de Herrera recibió 40.000 ducados en una posada cuzqueña de Gonzalo y Juan Pizarro y que, a su llegada a Sevilla, los entregó a Juan Cortés, cumpliendo órdenes. Juan Pizarro, muerto prematuramente en Cuzco hacia 1536, tuvo tiempo de mandar diversas partidas a Trujillo. Con el rescate de Atahualpa, la repartición fue la siguiente:, la parte proporcional del rey, los quintos, reportaron unos ingresos cuantiosos para la hacienda castellana; la Iglesia, 90 marcos de plata y 2.200 pesos de poro; el gobernador, 2.350 marcos de plata y 5722  pesos de oro; Hernando Pizarro, 1.267 marcos de plata y 31.080 pesos de oro; Hernando de Soto, 724 marcos de plata y 17.740 pesos de oro, y Juan Pizarro, 107 marcos de plata y 7.770 pesos de oro. Pizarro envió a España a su hermano Hernando en cuatro navíos que llegaron a Sevilla cargados de 708.580 pesos en oro y 49.008 marcos de plata pertenecientes a la Corona y particulares, los de mayor valor eran de Pizarro, invirtiendo Hernando en tierras y urbanas locales, consiguiendo hacerse con un importante patrimonio y una posición dentro de la aristocracia española.  En noviembre de 1598, Francisco Pizarro se dirigió a la escribanía de Pedro de Prado en Madrid con el fin de redactar el inventario de los bienes que, en su mayoría, estaban vinculados en el mayorazgo que heredó de sus padres, fundado en 1578, y para hipotecarlos debía obtener facultad o autorización. Gracias a esa autorización, podemos contar con los bienes de uno de los miembros más nobles de Madrid y, por ende de Extremadura, el único heredero de los Pizarro conquistadores. Poseía fincas y heredades en el término de Trujillo, Montánchez,, Cáceres, Herguijuela...
                                                                                                                                                  



[i]  Vid.: Cillán Cillán,  Francisco; Esteban Ortega, Julio; Ramos Rubio, José Antonio y De San Macario Sánchez, Óscar: Los Pizarro conquistadores y su hacienda. Edit.: Palacio de los Barrantes-Cervantes. Depósito legal: BA: 616-2016, 360 págs.

 

sábado, 15 de julio de 2017

PRÓXIMA ESTACIÓN: AUGUSTA EMERITA


        Poco le faltó al Imperio Romano para que el signifer (soldado que portaba el signum, estandarte de la centuria) anunciara --como hoy lo hacen los altavoces de los trenes-- que la próxima estación a la que habrían de llegar las legiones no era otra que Augusta Emerita, a orillas del Anas (Guadiana), la ciudad fundada en el año 25 a. C. por el legado Publio Carisio, por orden del emperador Augusto, para asentar en ella a los soldados licenciados (eméritos) de las legiones X Gemina y V Alaudae, tras finalizar las guerras contra los cántabros y astures.
            El Imperio construyó en sus territorios una serie de calzadas o vías para comunicar ciudades importantes, al objeto de asegurar los movimientos de tropas y el cobro de impuestos, entre otras funciones. La red constituye, de este modo, una especie de mapa de carreteras, anticipo de los que, en el futuro, se publicarían para guía de carreteros y automovilistas para circular por el territorio.
             El geólogo cacereño Juan Gil Montes presentó una comunicación al II Congreso Europeo de las Obras Públicas Romanas, celebrado en Tarragona en 2004[1] en la que afirmaba que "las calzadas empedradas (viae delapidae) eran las vías públicas principales del Imperio" y sostenía que "la Vía de la Plata, verdadera carretera de su tiempo por las excelentes características técnicas que muestra su trazado", se ajustaba a una tipología de la infraestructura, planificada y construida para permitir el tráfico rodado "que asegurasen recorridos rápidos, cómodos, seguros y duraderos, especialmente adaptados para el tránsito rodado de carros y caballerías de carga y tiro".
            La capital de la Lusitania romana --una de las tres provincias de Hispania, junto a la Betica y la Tarraconensis-- estaba unida al resto de las ciudades de la península por dos vías principales: la Vía de la Plata y el Itinerario Antonino A-25, que la unía con Caesaraugusta (Zaragoza).
            La Vía de la Plata, llamada Iber ab Emerita Asturicam (camino desde Mérida a Astorga, antigua Augusta Asturica) comenzó a construirse en el 39 a. C. por orden de Augusto, según el profesor Montero Barrado [2]. La calzada de Mérida a Astorga tenía una longitud, según el citado estudio, de 313 millas; es decir, unos 463 kilómetros, y su anchura oscilaba de cuatro metros y medio a seis metros. La duración total del tránsito estaba calculada en unas quince jornadas. Su trazado ha sido utilizado hasta el pasado siglo XIX, en que se empezaron a construir las carreteras. La medición de las distancias se basaba en la llamada milla romana, 5.000 pies, equivalentes a 1.000 pasos militares. Teniendo en cuenta que a cada pie se le daba una media de 28,6 centímetros, una  milla romana serían 1.479 metros y 23 centímetros. Añade el citado estudio que, para conocer las distancias se colocaban los miliaria, conocidos como miliarios, columnas cilíndricas de piedra hechas de una sola pieza, de 2 metros de altura y de 40 a 60 centímetros de diámetro. En la parte superior se escribía el nombre del emperador que hizo la obra y, en la inferior, el número que le correspondiese por la distancia. En la calzada de Augusta Emerita hasta Augusta Asturica había entre 180 y 183 miliarios.
            La otra gran vía de comunicación que unía a Augusta Emerita era la conocida como la Iter ab Emerita Caesaraugustam (camino de Mérida a Zaragoza), pasando por Toletum y siguiendo por el Valle del Jalón.  Salía de Augusta Emerita con dirección a la antigua N-V, a la que acompañaba durante un trayecto, pasando por Trujillanos, San Pedro de Mérida, Venta de la Guía, Miajadas, Escurial, Villamesías, Puerto  la Cruz, Turgalium (Trujillo) y, probablemente, Augustobriga (Talavera la Vieja). Conocida como el Itinerario Antonino A-25, o Ítem 25, era una calzada romana de la época de Augusto, que unía la meseta y el Valle del Ebro a través del camino natural que discurre por los valles del río Henares y del Jalón.[3]
            Hasta el siglo XX, las carreteras nacionales no sustituyeron los mapas romanos y hasta el XXI no hemos tenido las grandes calzadas conocidas como autovías. El tren continúa siendo el primero construido, de finales del XIX; pero los puentes romanos de Mérida y Alcántara continúan ahí, desafiando al tiempo, mudos testigos de la historia del Imperio... Próxima estación: Augusta Emerita. ¿Cuándo lo oiremos en el AVE prometido para 2010? Los romanos ya lo habrían terminado...



[1] Vid.: Gil Montes, Juan: Via delapidata. Identificación de una carretera romana a través de la procedencia de los materiales. (http://www.traianvs.net/pdfs/2004_04_viadelapidata.pdf.)
 
[2] Vid.: Montero Barrado, Juan Miguel: La calzada romana desde Augusta Emerita hasta Augusta Asturica pasando por Salmanticae, Salamanca, 2008. (http://www.viadelaplata-fuenterroble.com./archivos).
 
[3]  Vid.: https:// es.wikipedia.org/wiki/itinerario_Antonino_A-25.
 

viernes, 14 de julio de 2017

PASIONES DEL ALMA


        Asumimos diversas pasiones, aunque su primer significado sea el de padecer. Hay otra pasión que es la inclinación muy fuerte hacia otra persona, la pasión del amor: "Te amo con  pasión"; una pasión por la madre, por la pareja o los hijos. La pasión como vocación o inclinación vehemente por algo: "Tengo pasión por el arte." No fuere en sí misma la pasión una acción perturbadora del ánimo, aunque pueda devenir en él. En el amor, se deja en ocasiones a un lado la racionalidad, a la que se superpone la emoción, liderada por el corazón, no por la cabeza. En el amor, la pasión conduce a alguien a renegar de sus principios, dejándose llevar por sus sentimientos, que puede llevar al maltrato de la persona amada, o incluso a privarle de la vida, en una pasión desenfrenada, que mezcla sentimientos opuestos. La pasión asociada al amor se expresa sin ambages: "¡Qué pasión de madre...", le oí decir a la prima Chon a su madre, Isidra,  que estuviere junto a ella. La familia era, entonces, una pasión de amores. Recordando aquella frase que me impactare siendo niño, tomé un día la mano de una mujer, anudé mis dedos a los suyos, y exclamé: "¡Qué pasión de amiga!", en el desamparo quizá del amor ausente de su nombre, que pareciere indicar lo contrario.... No hay límites a una pasión de expresión de los sentimientos, cuando la pasión muestra un deseo limpio de alma y corazón.
            La pasión tiene un significado más positivo que peligroso. Hay, en cambio, pasiones desenfrenadas, que devienen en el fanatismo o la obsesión, esta por intentar lograr lo que no se desea; aquella, por el fanatismo de ciertos aficionados al fútbol que, en su pasión desbocada, les lleva a un comportamiento violento y discriminatorio respecto a los aficionados de equipos rivales.
            La pasiones desenfrenadas matan. "Amaba tanto su trabajo y se entregó a él de tal manera, que se fue al huerto de cruces..." "La amaba tanto que la quería solo para sí: o eres mía o no serás de nadie..." Sin razón, la pasión es estéril. La razón necesita la pasión por la razón, no la perturbación del ánimo por aquella. La razón es el orden; la pasión, sin razón, el desorden. La pasión conduce, a la postre, al desconsuelo; la razón a la verdad. El apetito pasional ha de alimentar una pasión apasionada por la verdad que, en ocasiones, no es la nuestra, si acaso una razón de la verdad.
            La Pasión con mayúsculas hace referencia a la pasión de Jesucristo, que se inmoló en la cruz para redimir  los pecados del mundo. ¿Pudiere haber mayor pasión que la de quien entrega su vida por los demás?, como los soldados y las Fuerzas del Orden por su patria, al contrario de lo que hacen hoy tantos hombres que se la arrebatan a quienes dicen amar... El amor, o la passio, la acción de padecer...

lunes, 10 de julio de 2017

TALAVÁN Y SU TERRITORIO DESDE LA BREÑA


        Hay una luz en un cerro, de eterna agua manantía y propiedades medicinales, que siempre recuerdan quienes hayan visitado Talaván, que forma parte del conjunto de villas conocidas como "Los Cuatro Lugares", cerca de Cáceres, junto a Hinojal, Monroy y Santiago del Campo. No hay vecino ni visitante que no frecuente la fuente de la Breña o "La Madrila", que facilita agua fresca a todos los que a ella se acercaren. Situada en la vereda del Camino Real de Castilla, su origen se relaciona con el trasiego de ganados que pasaren por ella. La Breña es un símbolo de Talaván y su territorio, una seña de identidad de un pueblo del que recientemente acaba de publicarse una guía histórico-artística y arqueológica, que "documenta restos arqueológicos que habían desaparecido", recuerda su alcalde, Francisco Miguel del Barco, en el prólogo del libro, [1] una obra más que añadir al conjunto de guías y volúmenes del académico correspondiente de la Real de la Historia, José Antonio Ramos, y el fotógrafo Óscar de San Macario.
            Al norte de la capital de la provincia, entre los ríos Tajo y Almonte, se sitúa Talaván, encuadrada en la Penillanura cacereña, a la falda de una pequeña sierra. Uno de sus grandes tesoros son los escarpados riberos del Tajo y el Almonte, lugares idóneos para el avistamiento de animales y para los amantes del senderismo. El término municipal tiene una extensión de 98,4 kilómetros cuadrados. La dehesa boyal, situada en las cercanías del pueblo, constituye un gran patrimonio natural, con un gran bosque de encinas, y explotación agrícola y ganadera. El embalse está situado en el curso del Almonte y es fruto de una presa de abastecimiento en el arroyo de Talaván, afluente de aquel, en la cuenca del Tajo. La presa data del año 1977, y tiene una capacidad de 1,165 Hm, y abastece de agua a Talaván, Hinojal y Santiago del Campo. Aunque la actividad agraria ha sido el principal sector económico de la localidad, el paso del tiempo ha atraído a otros sectores de la población activa, aunque se continúa con el secano (olivo-aceite, avena, trigo) y, en menor medida, el regadío. La agricultura extensiva ocupa un gran porcentaje y la ganadería supone el 28 por ciento de las explotaciones agrarias del municipio (vacuno, caprino y lanar), tanto de ovejas como de cabras, orientada a la venta de carne. La puesta en marcha de la primera central fotovoltaica de España que se instalará en la localidad dará al pueblo más de 2.000 empleos en su construcción y un centenar fijos tras su puesta en marcha, con una inversión de 259 millones, una potencia de 250 megavatios y un ahorro de  emisión de dióxido de carbono a la atmósfera de 356.000 toneladas. La primera central fotovoltaica de Europa se sitúa sobre 750 hectáreas de terreno en principio, ampliables a 2.000.
            La primeras referencias históricas de Talaván se remontan al Paleolítico Inferior. El origen prerromano del topónimo Talaván es evidente y podría estar relacionado con algunos de los muchos antropónimos lusitanos estudiados por José María Vallejo Ruiz. De la Edad del Cobre se conservan interesantes restos  en Las Higueras. En la finca "Camacho" se conservan abundantes restos de viviendas destruidas, testigos de una villa romana. Y sumergidas por las aguas del embalse, junto a la ermita de la Virgen del Río, existen tumbas antropomorfas. Desde la conquista de la actual región extremeña por el Islam, a mediados del siglo VIII hasta mediados del siglo XII, la zona norte en la que se encuentra el territorio de Talaván, formó parte de un espacio casi desértico, la tierra de nadie entre los árabes y cristianos. El proceso reconquistador no concluirá en Extremadura hasta mediados del siglo XIII. Durante el siglo XII, el territorio que hoy denominamos Extremadura se convirtió en escenario de frecuentes incursiones cristianas contra los territorios islámicos, así como las respuestas de los árabes a las tropas castellano-leonesas, volviendo a ocupar poblaciones y territorios reconquistados. Los templarios crearon la Encomienda de Alconétar, unidad territorial que perteneció a la aldea de Talaván y su campo. En 1774, los templarios perdieron la plaza de Alconétar, que reconquista de nuevo Alfonso IX de León, quedando establecida en la fortaleza de Alconétar la Orden Militar del Temple, consiguiendo dominar un amplio territorio que comprendía Garrovillas, Talaván, Hinojal y Santiago del Campo. Con el proceso de la reconquista, Alfonso IX  devolvió los territorios a los templarios, recuperando la villa de Cáceres y estableciéndose el fuero en la villa, que incluía "Talaván y su campo". En la segunda mitad del siglo XIII, todo el territorio cacereño quedó bajo poder cristiano. La mayor parte de las tierras extremeñas fueron repartidas entre las órdenes militares de Santiago y Alcántara y surgió un renacimiento  de la colonización señorial de grandes latifundios. La segunda mitad del siglo XIII y los primeros años del siguiente fueron decisivos para el destino de la villa de Talaván, primero con la separación de Alconétar y segundo, con la pertenencia al concejo de Plasencia y la creación del señorío de Monroy, donde quedaría incluida. Talaván se convierte en villa de señorío en 1309 dentro del Señorío de Monroy y, con carácter independiente, desde 1458. El señor de Monroy confiere el rango de villa a Talaván. El 6 de agosto de 1346 se constituye en Zamora el mayorazgo de Monroy, Valverde, Talaván y la Casa de la Paz (actual dehesa de Talaván). García González de Herrera, mariscal de Castilla, fue el primer impulsor de la villa de Talaván.
            En 1790, Talaván era villa de la casa de Osuna. Durante la Guerra de la Independencia, debido a su situación estratégica y a su importante paso sobre el río Tajo, Talaván se vio sometida al azote continuo del ejército francés, y permaneció bajo su dominio desde agosto de 1809 hasta finales de 1811. En 1813, Talaván y sus barcas retornan al ejército español. En 1837 Talaván deja de ser señorío. En 1857, la villa pasó a denominarse definitivamente Talaván.
            La iglesia parroquial de la Asunción, que se comenzó a construir a finales del siglo XV, es de una sola nave divida en cuatro tramos por arcos de medio punto. Mantiene restos de pintura mural del XVIII, y obras modernas, como Nuestro Padre Jesús Nazareno, San José y la Virgen del Carmen. La pieza más importante es su pila bautismal gótica. La sacristía tiene cubierta en dos tramos de bóvedas de aristas, en la que se conservan piezas de platería destacadas. Hay que destacar, además, el artístico coro alto, y la torre, de potente aspecto, construida bajo el mecenazgo del VII Condestable de Castilla. La ermita de la Soledad conserva la imagen titular, obra del siglo XXIII.  En el altar mayor de la actual ermita Nuestra Señora del Río se conserva la imagen que veneran los talavaniegos, obra del XVI. La antigua se encuentra en la margen derecha del río Tajo, actualmente bajo las aguas del río. En la margen izquierda del Tajo está la otra ermita de la Virgen del Río, construida en 1971. El mayor impacto lo encontramos en la ruinosa ermita del cementerio viejo,  conocida como la del Cristo del Ejido, muy próxima a la iglesia parroquial, del siglo XVI que, con las medidas desamortizadoras del XIX, fue cementerio municipal, hasta la inauguración del actual camposanto en 1928.
            Entre las tradiciones populares de Talaván, cabe destacar la fiesta de las Candelas, el 2 de febrero, en que se rememora un rito medieval sobre la Purificación de la Virgen y la presentación del Niño en el templo. La romería de la Virgen del Río se celebra a finales de abril, con comidas campestres, subasta de ofrendas y baile. La fiestas patronales preceden a su celebración, con la llegada de la imagen de la patrona  desde la ermita hasta el pueblo por los riberos del Tajo. Finalmente, la romería de la Virgen de la Soledad se celebra en el puente del Pilar.



[1]  Vid.: Ramos Rubio, José Antonio y De San Macario Sánchez, Óscar: Talaván y su territorio. Edit. Diputación Provincial de Cáceres. Depósito legal: CC-102-2017. Cáceres, 2017, 341 págs.

sábado, 8 de julio de 2017

GRANADILLA, EL PUEBLO INUNDABLE QUE NUNCA SE INUNDÓ

 
 
            En plena dictadura franquista, los vecinos de Granadilla en Cáceres se vieron obligados a abandonar sus hogares por la construcción del embalse de Gabriel y Galán. Aunque las aguas anegaron la mayor parte de los terrenos cultivables, nunca llegaron a las casas por lo que, legalmente, podrían ser revertidas a sus dueños. Declarado Conjunto Histórico-Artístico, estudiantes de toda España se afanan ahora en rehabilitar el pueblo para devolverle la vida perdida.

             “¡Váyanse ya! ¡Y que no quede ninguna silla!” Félix Pinero tenía catorce años cuando tuvo que abandonar a la fuerza el pueblo donde había nacido, Granadilla, al norte de Cáceres. Cincuenta y dos años después del desalojo aún recuerda cómo las fuerzas de seguridad franquistas les presionaron a él y a su familia para dejar su hogar con premura. El motivo fue la construcción del embalse de Gabriel y Galán aprobada por Franco. El pueblo iba a ser engullido por las aguas.
 
            El Consejo de Ministros aprobó el decreto de expropiación de todas las viviendas y terrenos del pueblo en 1955 y los desahucios se prolongaron hasta 1965. “El municipio desapareció como tal por Decreto 1347/1965 de 6 de mayo”, detalla a Sinc Pinero, periodista y escritor, que se marchó a Cáceres.
 
             El municipio quedó aislado, convertido en una especie de península cuyo istmo es una única carretera que lo comunica con la localidad vecina.
 
            Pero las aguas nunca llegaron al pueblo. Anegaron la mayor parte de las tierras cultivables, por lo que el municipio quedó aislado, convertido en una especie de península cuyo istmo es una única carretera que lo comunica con la localidad vecina de Zarza de Granadilla.
 
Incomunicado por el agua
 
             “Todo lo que tenga que quedar inundado por un embalse debe estar expropiado y su titularidad, pasar al Estado. Es lo que se conoce como Dominio Público Hidráulico”, señalan a Sinc desde la Confederación Hidrográfica del Tajo.
 
             Como las aguas no llegaron a las casas, “es posible revertir a sus legítimos dueños las tierras que iban a ser ocupadas por un embalse”, según las mismas fuentes. Pero Pinero no es partidario de volver a habitar el municipio. “No tiene sentido: sin agua, sin luz, sin recursos… Habría que ir todos los días al pueblo más próximo para ello”, afirma.
 
            En los años 60, cuando la luz eléctrica y el agua corriente empezaron a instalarse en las localidades españolas, Granadilla fue la oveja negra. El inminente desalojo provocó que las autoridades no quisieran invertir ni una peseta en mejorar sus infraestructuras. Según el decreto firmado por Franco, la titularidad de la mayor parte de su término municipal pasó a Zarza de Granadilla, excepto los terrenos de la margen derecha del río Alagón, que le correspondieron a Mohedas de Granadilla.
 
             En opinión del actual alcalde de Zarza de Granadilla, Jesús Carlos Alonso Hernández, aunque el agua no llegara hasta las casas, desocupar Granadilla fue una decisión acertada. “Como el pantano inundó gran parte del término municipal, donde se encontraban las tierras fértiles, habría sido muy difícil continuar viviendo allí”, mantiene el regidor.
      
        En 15 años la fuerza de la naturaleza convirtió el pueblo  en un muerto viviente.
 
En busca de una nueva vida
 
              Los más de mil habitantes del municipio se vieron obligados a buscar un nuevo lugar donde volver a empezar. Algunos se fueron a la localidad vecina, pero la mayoría se desplazaron a Alagón del Caudillo –hoy rebautizado como Alagón del Río–, un pueblo de nueva construcción, con tierras de regadío surgidas gracias al embalse. Situado a unos 60 kilómetros de Granadilla, el municipio se creó en la década de los 50 con el fin de acoger a las diferentes familias desalojadas por la construcción de los numerosos pantanos de la época.
 
            Otros destinos fueron Plasencia, Salamanca, Cáceres, Madrid y ciudades de Navarra, País Vasco y Cataluña. Para Pinero, lo único positivo del destierro fue que muchas familias emigraron a cinturones industriales de grandes urbes, por lo que los descendientes ya no estaban obligados a ser agricultores o ganaderos como sus padres. Podían estudiar en la universidad y buscar mejores trabajos.
 
             Mientras la población rehacía su vida en otros lugares, Granadilla se iba consumiendo. Lo poco que quedaba en las calles y en las casas abandonadas, como las rejas de las ventanas, fue saqueado. En quince años la fuerza de la naturaleza convirtió al pueblo en un muerto viviente, con tejados arrancados por las tormentas y la maleza como único habitante.
 
             La situación mejoró en 1980, cuando la localidad fue declarada Conjunto Histórico-Artístico y pasó a formar parte del Programa de Recuperación y Utilización Educativa de Pueblos Abandonados.
 
             “En 1984, el Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo, actualmente el Ministerio de Fomento, efectuó la rehabilitación y restauración arquitectónica de Granadilla, adecuando las infraestructuras y servicios mínimos en casas y elementos singulares”, informan a Sinc fuentes de la Subdirección General de Cooperación Territorial del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
 
         Educando con ovejas y azadas
 
           Rehabilitado el núcleo del pueblo, comenzaron las tareas educativas. Desde 1984, han participado durante el periodo escolar y estival unos 263.000 estudiantes, de 3º y 4º de la ESO, formación profesional, ciclos formativos de grado medio y Bachillerato. El objetivo, acercar la vida rural a los jóvenes.      
 
             Jacinto Regodón lleva desde 1988 trabajando como educador en Granadilla. Lo que más le gusta del programa educativo es el contacto con los jóvenes y los lazos que se crean entre ellos. “Siempre van a recordarlo como una experiencia que marca sus vidas”, asegura a Sinc. Prueba de ello es la comunidad de Facebook que han creado, en la que jóvenes y adultos que estuvieron hace años rehabilitando el pueblo comparten sus recuerdos.
 
             Uno de los centros que ha participado este año es el instituto Valles de Gata de Hoyos, en Cáceres. “Se realizaron distintos tipos de talleres relacionados con la vida rural, de carpintería, agricultura, ganadería, apicultura, jardinería, alfarería y taller de cuero, entre otros”, enumera a Sinc Ana Benítez Cáceres, una de las profesoras del centro que acompañó a los alumnos.
 
             Para los jóvenes supone una aventura dormir en un pueblo deshabitado, en casas rehabilitadas cuya electricidad se genera con grupos electrógenos y placas solares. El agua proviene del pantano, gracias a una bomba y a un sistema de potabilización. Un profesor duerme con los alumnos y también se quedan educadores de guardia.
 
             Sin el programa de recuperación, el pueblo no sería hoy más que unas ruinas.
 
A la espera de la rehabilitación plena
 
             Pero los alumnos no rehabilitan casas. Regodón recalca que eso le corresponde al ministerio. Debido a la crisis económica, en los últimos años no se han recuperado más instalaciones y las labores se limitan al mantenimiento de las ya restauradas. Junto a los estudiantes, los turistas pueden pasear por sus calles dentro de un horario establecido.
 
             A la pregunta de si el pueblo debería volver a habitarse, el educador tiene muchas dudas. “Me planteas un dilema. A mí me gusta el programa educativo y es por lo que estoy aquí”, aduce. Una opinión que comparte Pinero. “Granadilla fue expropiada y abandonada, el municipio desapareció como tal, pero aún tiene la vida que le dan los estudiantes”.
 
            Según el periodista, sin el programa de recuperación –que se está llevando a cabo también en Búbal (Huesca) y Umbralejo (Guadalajara)– el pueblo no sería hoy más que unas ruinas. Pero falta mucho por recuperar.
 
            “Las casas no recuperadas se van cayendo lentamente y algunas ya rehabilitadas, tras la falta de inversión por la crisis, se van deteriorando”, arguye. Si estos trabajos se paralizan, el destino de Granadilla será el de tantos otros pueblos desaparecidos, por encima o por debajo de las aguas.

La villa de los tres destierros

             Desde que los árabes la fundaran en el siglo IX, la historia de Granadilla se ha repetido de forma cíclica. “El pueblo de las tres culturas desterradas, allí nacidas, y criadas y de allí expulsadas: los árabes, sus fundadores, por la Reconquista; los judíos, por su fe; los cristianos, por el desarrollismo franquista”, relata Pinero en su libro Una mañana sin luz en Extremadura (2014).
 
              La colina de pizarra sobre la que se asienta el pueblo convenció a los musulmanes para fundar ahí el municipio, con una clara finalidad estratégica. Fernando II de León lo reconquistó en 1170 y le dio el título de villa, expulsando a sus fundadores y amurallándola. Desde 1446 hasta 1830 fue regida por la Casa de Alba, quien construyó su imponente castillo. “Entre finales del siglo XIX y principios del XX tuvo notaría y registro de la propiedad. Incluso hasta mediados del XIX contó con juzgado de primera instancia e instrucción”, destaca el periodista.
 
               Cada año, los vecinos suelen acudir al pueblo en dos días señalados: el 1 de noviembre para recordar a los difuntos y el 15 de agosto, por la festividad de su patrona, la Asunción. “Casi nadie ha roto el vínculo con su pueblo aunque muchos no volvieron jamás porque los recuerdos que les traía les daban mucha pena”, cuenta Pinero.
 
(Publicado en la agencia SINC por Laura Chaparro, el 08/07/2017)