sábado, 30 de marzo de 2024

CÉSAR LOZANO CAMBERO, PÁRROCO DE SANTA EULALIA, HIJO ADOPTIVO DE MÉRIDA EN 1958


César Lozano Cambero (Carmonita, Badajoz, 18/04/1884; Mérida, 28/02/1959), párroco de la basílica de Santa Eulalia, patrona de Mérida, llegó a la ciudad el 11 de julio de 1914 como coadjutor de Ildefonso Rodríguez Ramírez, fallecido el 7 de enero de 1919, y, tras conseguir la segunda plaza en el concurso de curatos vacantes del Obispado de Badajoz, fue nombrado cura párroco de Santa Eulalia. Nacido en Carmonita, donde su padre ejercía como secretario del ayuntamiento, cursó sus estudios de preparación al sacerdocio en el seminario pacense de San Atón, en el que recibió la ordenación sacerdotal el 3 de mayo de 1908.

    La primera referencia que se tiene de él en la Asociación de la Virgen y Mártir Santa Eulalia fue la de predicador del sermón del Trecenario en 1917. Las actas le califican como “digno, culto y virtuoso sacerdote” y hablan de “las buenas condiciones de su carácter”, que redundarían en beneficio de la asociación de la patrona. Don César estuvo al frente de la parroquia durante cuarenta años.

    Con motivo del cincuenta aniversario de su defunción, Antonio Mateos Martín de Rodrigo fue el encargado de hacer el perfil biográfico por el párroco, Antonio Bellido Almeida, y el presidente de la Asociación de la Virgen y Mártir Santa Eulalia, José María Álvarez Martínez.

    En él cuenta que la parroquia de Santa Eulalia, primer templo de todos los territorios de la Orden de Santiago, privada injustamente de su preeminencia secular sobre la iglesia de Santa María, se había convertido sin los auxilios santiaguistas en la parroquia más pobre y en un templo en estado de ruina casi total. Solo podría utilizarse la nave contigua al presbiterio, ya que el tejado restante se encontraba deshecho.

    El nuevo párroco hubo de sortear todos los inconvenientes económicos y de la Subdelegación de Monumentos emeritense y el 10 de noviembre de 1923 remataba la restauración de la iglesia. La restauración fue lenta y costosa. “Hubo que remozar las techumbres y los artesonados, cuenta Juan Fernández; limpiar la cal que cubría muros y paredes, descubrir la belleza de bóvedas, arcos y capiteles; replantear de nuevo todos los pisos, que eran de ladrillo; construir una nueva sacristía (ahora museo de la basílica), casa parroquial, ya destruida, y arreglo del camarín de la santa, malparado por la acción de un rayo.

    Don César era un hombre emprendedor, decidido y enérgico. Sustituyó la imagen de Santa Eulalia sin dar conocimiento a nadie y el óvalo de la cara. Fueron muchas sus actuaciones, incluso de beneficencia. Para ello contó con un grupo de personajes emeritenses, casi todos miembros de la Asociación, entre ellos Juan Ramírez de Freitas, Miguel Sáez Rodríguez y, especialmente, Felipe Corchero.

    El párroco de Santa Eulalia gestionó, igualmente, el adecentamiento del atrio de la basílica, que era descansadero de los animales que se embarcaban en los vagones del ferrocarril de la antigua compañía de Madrid a Zaragoza y Alicante (M. Z. A.)

    Fue nombrado canónigo honorario de la catedral mejicana de Mérida, en Yucatán, por el arzobispo Fernando Ruiz de Solórzano. Como agradecimiento, el párroco le encargó al escultor emeritense Juan de Ávalos una imagen de Santa Eulalia con destino a la catedral de San Ildefonso de aquella ciudad homónima.

    Durante la Guerra Civil, según el citado informe, don César fue el valedor de unos y otros, de ambos bandos, para ser salvados; revitalizó y creó numerosos grupos parroquiales que dieron vida a la basílica: la asociación, la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, los Jueves Eucarísticos y las Cofradía de los Excombatientes y de los Ferroviarios. Asimismo, destacó por su acendrada devoción a la patrona, “su santita”. En una peregrinación a Zaragoza con las imágenes de Nuestra Señora, en representación de las diócesis españolas, don César logró que la única imagen no mariana fuera la de santa Eulalia.

    En el Pleno ordinario del Ayuntamiento de Mérida, celebrado el 22 de abril de 1958, el alcalde, Francisco López de Ayala y García de Blanes, presentó una moción, leída por el secretario, en el que se enumeraban los méritos contraídos por don César Lozano Cambero, párroco de la iglesia de Santa Eulalia, canónigo honorario de Mérida de Yucatán (México), capitán castrense y profesor del Instituto de Enseñanza Media, entre ellos los siguientes:

    Haber desempeñado sin interrupción desde el 3 de mayo de 1908 el cargo de párroco, que sigue ostentando con el mayor celo apostólico y máximo beneplácito de todos sus feligreses y de todo el vecindario; haber creado y organizado infinidad de asociaciones, centros y entidades diversas con el mayor éxito, dirigidas a mantener y elevar el espíritu cristiano de los habitantes de esta ciudad; haber conseguido con escasísimos medios diversas reconstrucciones de la iglesia, monumento nacional, que rige, y dotarla de unos medios y de una presentación admirada por propios y extraños.

    Asimismo, haber organizado diversas instituciones benéficas de toda la ciudad en favor de los necesitados que paliaren innúmeras desgracias; haber sido el inspirador, promotor y realizador de unas cofradías de Semana Santa que, tanto por el número de sus cofrades, como el número y valor de sus pasos, demuestra la influencia de su intervención; haber puesto a prueba la capacidad de sacrificio y de amor al prójimo con motivo de las difíciles situaciones producidas durante nuestra Guerra de liberación.

Busto de César Lozano en el atrio de
la basílica de Santa Eulalia

    Finalmente, por haber guardado durante su larga vida sacerdotal el más profundo respeto a todas las autoridades que rigieron la población, con las que mantuvo siempre las mejores relaciones, y otros muchos conocidos en la localidad…, más que suficientes para que sea acreedor de este pueblo y a que se le reconozca de forma expresa, que perpetué el agradecimiento del vecindario y de sus autoridades.

    El Pleno acordó por unanimidad que se cumplan los requisitos legales para que sea ejecutivo el nombramiento de Hijo Adoptivo, que se hará constar en artístico pergamino. El Pleno celebrado el 9 de abril de 1959 acordó manifestar el pésame por su fallecimiento.

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Bibliografía consultada: Archivo Histórico Municipal de Mérida. Perfil biográfico del párroco de Santa Eulalia, don César Lozano Cambero, en el cincuentenario de su muerte, por Antonio Mateos Martín de Rodrigo, secretario de la Asociación de la Virgen y Mártir Santa Eulalia y Diario Hoy.

domingo, 24 de marzo de 2024

ENRIQUE TORNERO, TRES MEDALLAS EN DOS PARALIMPIADAS Y MEDALLA DE EXTREMADURA


Enrique Tornero Hernández (Plasencia, 30/05/1980) es un deportista paralímpico español, ganador de tres medallas en dos Paralimpiadas: en 1996 (Atlanta, EE UU) logró la medalla de oro en 400 metros libres S9 (nadadores que tienen la coordinación ligeramente limitada de los brazos y de las piernas, una limitación considerable en una pierna o la ausencia de extremidades) y medalla de bronce en la prueba de relevos 4 X 100 metros libres; medalla de plata en la misma categoría en la Paralimpiada de Sidney de 2000; y medalla de bronce en Atalanta 1996 en la categoría de S7 10 (nadadores que tienen un movimiento ligeramente limitado de las piernas o la ausencia de una parte de la extremidad). Es, asimismo, Medalla de Extremadura 1996 por “el valor ejemplificador de su ejemplo particular con el resto de la sociedad”.

La carrera deportiva de Enrique Tornero comienza en 1993 en el XIII Campeonato de España de Natación (Ciudad Real), en el que obtiene la Medalla de Oro de 100 metros espalda y la Medalla de Oro en 100 metros libres. En el Campeonato del Mundo de Natación (Malta, 1994) logra la Medalla de Bronce en la prueba de relevos 4 X 100 metros libres.

En el XXIV Campeonato de España de Natación de Verano (Guadalajara, 1994) alcanza la Medalla de Oro en la prueba de 400 metros libres; la Medalla de Oro en la de 100 metros espalda; la de plata en los 100 metros mariposa; y la de bronce en los 100 metros libres. En el II Campeonato de Europa de Natación (Perpigñán, 1995) cosecha la Medalla de Oro de 4 X 100 metros libres y la Medalla de Oro en los 400 metros libres.

En el XI Campeonato de España de Natación de Invierno (Avilés, 1995) recibe las Medallas de Oro en los 400 metros libres, en la prueba de 100 metros libres, en la de 200 metros estilo, en la de 100 metros espalda y la de Bronce en los 100 metros mariposa. En el XXVI Campeonato de España de Natación (Arona, Tenerife, 1996) consigue las Medallas de Oro en los 400 metros libres, en los 100 metros libres, en los 100 metros espalda, en los 100 mariposa y en 200 metros estilos.  

En el XXVII Campeonato de España de Natación (Badajoz, 1997) gana tres Medallas de Oro: 200 metros estilos, 400 metros libres y 100 metros libres; y dos Medallas de Plata en los 100 metros espalda y en los 100 metros.

En el Campeonato de España de Invierno (Madrid, 1998) adquiere la Medalla de Oro en 400 metros libres y Medallas de Plata en 100 metros mariposa, 100 metros libres y en relevos 4 X 100 metros libres. En el Campeonato de España de Natación de Verano (Valencia, 1998) obtiene tres Medallas de Oro en 100 metros mariposa, en 200 metros estilos y en 100 metros espalda.

En el Campeonato del Mundo celebrado en 1998 en Chistchurch (Nueva Zelanda) consigue dos Medallas de Oro (100 metros libres y 400 metros libres) y dos de Plata (1.500 metros libres y relevos de 4 X 100 metros libres). En el Campeonato de Europa de Braunscheweeig (Alemania, agosto de 1999) obtiene otras dos Medallas de Oro (en 100 y 400 metros libres) y otras dos de Plata (200 metros estilos y 4 X 100 metros libres).

Por último, participó en la travesía a nado por el pantano de Alcántara (Ceclavín a Alcántara), de 18.000 metros en el verano de 2003 y desde 2004 hasta 2008 fue seleccionador nacional de natación de personas con discapacidad.

Por Decreto 117/1996, de 30 de julio, firmado por el presidente Juan Carlos Rodríguez Ibarra le fue concedida la Medalla de Extremadura, a quien “con dieciséis años, a base de sacrificio, ha convertido su minusvalía (sic) en un apoyo para el triunfo personal y la autorrealización”. Recordaba el Decreto que a los 6 años, tras un largo peregrinaje por diversos centros hospitalarios, perdió definitivamente su pierna derecha; pero, apoyado por una familia que quería que su vida fuese como la de cualquier niño de su edad, comenzó a apoyar su discapacidad “a base de una decisión y una constancia a veces peligrosa, como cuando logró montar en bicicleta tras múltiples caídas o jugar en el colegio a fútbol y a baloncesto”.

“Una simple visita a la piscina municipal y el buen criterio de un entrenador hicieron el resto. Acogido en el Club Natación Plasencia, pronto comenzó una carrera deportiva plagada de éxitos en competiciones nacionales e internacionales, que ha culminado con el récord del mundo en 400 metros libres”, concluía el Decreto.

La llegada al gobierno de Extremadura del presidente del PP, José Antonio Monago (2011-2015), dio lugar a que, en julio de 2014 (dieciocho años después), se anunciara en todos los medios informativos la retirada de la Medalla de Extremadura a raíz de la sentencia número 288/2014, del Juzgado de lo Penal de Plasencia, por la que el concejal placentino de Deportes y Juventud  durante las dos legislaturas entre 2003 y 2011, Enrique Tornero,  fue condenado a penas de prisión e inhabilitación por delitos continuados de prevaricación y fraude en la contratación pública, “al objeto de salvaguardar el prestigio del que goza la Medalla de Extremadura”. Sin embargo, ningún medio informativo se preocupó de contrastar si dicho anuncio fue llevado a cabo por el Consejo de Gobierno, cuestión que no se produjo en modo alguno, ya que la Medalla no le fue retirada y continúa en posesión de su acreedor.

En un artículo publicado el 19 de diciembre de 2014, el profesor y político Tomás Martín Tamayo, aludía al asunto de la retirada de la Medalla de Extremadura a Tornero diciendo que “otros tres galardonados con la Medalla de Extremadura han sido condenados por causas diversas, pero como la Caballé pueden seguir luciendo palmito con medalla, porque ellos no tienen relación con el PSOE. La Medalla se la retiran a Tornero porque fue concejal socialista en Plasencia…, pero no hay quien le quite sus tres medallas olímpicas, que fueron la causa del reconocimiento.” Pues no, no se la han revocado…, porque, entre otras cosas, no había sentencia firme condenatoria…

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Bibliografía consultada: Página web del Comité Paralímpico Español; DOE 117/1996, de 30 de julio (DOE de 6 de agosto de 1996); https://iusport.com/archive/2548/la-junta-retirara-la-medalla-de-extremadura-al-nadador-enrique-tornero-hernandez; El Periódico Extremadura, Hoy, Expansión, Extremadura 7 días, Extremadura.com, 20 minutos.es, Canal Extremadura.es, de 15, 16 y 20 de julio de 2014; Martín Tamayo, Tomás: Medallas de quita y pon, en eldiario.es, de 19 de diciembre de 2014. 


sábado, 23 de marzo de 2024

CRÓNICA DE TRUJILLO DEL SIGLO XX

   
Portada del libro

 Una nueva obra del cronista oficial de Trujillo [1] nos traslada a vivir su historia política, social y cultural de 120 años de la vida de la ciudad, los comprendidos entre el siglo XX más las dos primeras décadas del XXI. El retrato social y costumbrista de los cambios trascendentales de la reciente historia de la ciudad de Pizarro son recreados en este libro como si de un periódico de su vida se tratare.

    El autor subraya en su Introducción que la obra tiene como referencia las miles de páginas de los periódicos y revistas “Comarca de Trujillo”, “La Región” (1896-1900), el primer periódico que recogía noticias de la comarca; “El Binomio” (1899-1900), “La Voz de Trujillo” (1901-1902); “El Eco de Trujillo” (1902); “La Unión Republicana” (1903-1905); “El Campeón” (1905-1907), semanario liberal-conservador; “El Obrero” (1905); “La Opinión” (1908-1974); “El Adelanto” (1915), “Voz Regional” (1919), periódico regionalista y acción social; “Ensayos” (1922), revista quincenal ilustrada de Arte y Literatura; “La Muralla” (1932-1936), semanario, órgano de la Agrupación Ciudadana; “Campo” (1953), hoja informativa del Instituto Laboral de Trujillo; “Semilla” (1953), boletín informativo del Instituto Laboral; “Adelante” (1955), “Trigo” (1977), así como los diarios El Periódico Extremadura y Hoy.
    
    Con estos mimbres, el cronista quiere recordar a los lectores, con la ayuda de las páginas de los periódicos, los momentos culturales, político-sociales, deportivos, festivos o lúdicos por los que pasado la ciudad en algo más de un siglo, que el autor califica como “una auténtica crónica histórica de Memorias”, en la que la historia pasada se funde con el presente.

    Cronológicamente, a lo largo de más de doscientas páginas, a las que se añade un apéndice documental fotográfico muy interesante del pasado siglo y las primeras décadas del presente, el cronista va desgranando los sucesos de los que habla la ciudad, las tiendas en la que compran las mujeres, las fiestas en parajes o junto a los ríos Almonte y Magasca, el turismo cinegético, los colegios, el casino, las ferias, las corridas de toros, su ciudadano más longevo (Ismael, que vivió 120 años) y que asistía a todas las corridas que se celebraron en la ciudad; las celebraciones religiosas; el ferrocarril Cáceres-Trujillo-Logrosán, que no pudo concretarse  y que tanto hubiera dinamizada la vida de la ciudad; el primer automóvil, en 1905, número cuatro de los entonces existentes en la provincia…; la inauguración del monumento a Pizarro el 2 de junio de 1929, con asistencia del rey Alfonso XIII, el general Primo de Rivera y la viuda del autor de la obra, la señora Mary Harriman… La Historia, en fin, de un siglo interminable de sucesos con la que el cronista quiere dejar su estela en la memoria del lector desde la serenidad de una mirada que ya es historia.

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[1] Vid.: Ramos Rubio, José Antonio: Crónica social, política y cultural de Trujillo en el siglo XX, TAU Editores, Cáceres, 2024, 319 págs.

 

lunes, 18 de marzo de 2024

EL PAPA FRANCISCO, EN MÉRIDA



Eva Fernández era la pregonera de la Semana Santa de Mérida. Está muy cerca del papa Francisco. Es la corresponsal de la COPE en el Vaticano e Italia. Trabaja todos los días junto a él. Más de una vez ha estado con el Papa en alguna audiencia particular o general; en viajes, en actos mil como los que protagoniza a lo largo del año. Quizá le contare que era la pregonera de la Semana Santa de Mérida, una ciudad romana que también tiene Vía Crucis en su anfiteatro, como el que él preside en el Coliseo todos los años. Y antes que hablare ella, le ha dado la palabra al Papa, como si allí, en la basílica de santa Eulalia, en su Año Jubilar, ella mandare por la autoridad que le hubiere conferido la junta de cofradías. Y no comienza su pregón. Antes le invita a unirse a él con Mérida.

    “Ciudadanos de Mérida: hay alguien en Roma que hoy quiere estar presente entre vosotros. Un auténtico honor, un privilegio para esta ciudad que siempre será recordado. Santo Padre, para usted la palabra en este pregón…” Calla Eva y el papa Francisco aparece en la pantalla. Los fieles enmudecen: “Es el Papa quien nos habla…; el papa Francisco está en Mérida, se dirige a nosotros…, nos recuerda, nos mira y parece recordarnos que Mérida también es suya, como nuestra Semana Santa en el legado romano…”

    Eva es embajadora de Mérida en la Ciudad Eterna, proclamada a sí misma. Como tal ha hablado con el Papa y le ha hecho esta petición. “Santidad, más que mi pregón, le agradecería unas palabras para los fieles de Mérida, reunidos en la basílica de Santa Eulalia en su Año Jubilar. Allí estarán, entre muchos, quienes vinieron a verle el pasado año a la plaza de San Pedro; los que le agradecieron el Año Jubilar y le dieron cuenta de sus proyectos; quienes le hablaron de una Asociación de la Virgen y Mártir Santa Eulalia con diecisiete siglos a sus espaldas (“antes de que nos descubrieran…”, como dijo). Como jefe del Estado vaticano había elegido Vuestra Santidad a dos emeritenses para que trabajaren en la Secretaría de Economía (uno ya no está por enfermedad). 

    Apenas, dos folios, leídos en cinco minutos, y Vuestra Santidad ha sido el pregonero. ¿Cuándo un papa estuviere en Mérida, le hablare a los emeritenses…? Nunca, ni por televisión, ni a través de un video grabado. Ha hecho historia Vuestra Santidad con Mérida. A muchas mujeres y hombres se les saltan las lágrimas de emoción. Más que del pregón de la “embajadora”, se habla de las palabras del Papa para Mérida.

    “Permitidme formar parte del pregón de vuestra Semana Santa, única en el mundo, porque muy pocas ciudades pueden revivir estos días que cambiaron la historia de la humanidad en escenarios de más de 2.000 años de antigüedad, contemporáneos a los que Cristo sufrió la pasión.” Mérida, Santidad, fue romana antes de Cristo, durante la vida de Cristo y después de Cristo, y así hasta hoy, desde el martirio de la Mártir.

    No se ha olvidado de nada, Santidad, y Mérida habrá de agradecérselo. Ha recordado a la patrona, el Año Jubilar que se dignó otorgarnos, el martirio de santa Eulalia, que convirtió la ciudad romana en cuna del cristianismo y en destino de peregrinaciones; por la visita que le rindieron a las puertas de san Pedro el arzobispo de Mérida-Badajoz, Celso Morga; el alcalde, Antonio Rodríguez Osuna, y el presidente de la Asociación de la Virgen y Mártir santa Eulalia, Luis Miguel González, para explicarles los proyectos del Año Jubilar. Ha tenido un recuerdo para la juventud emeritense, presente y futuro de las cofradías de Mérida; para los enfermos y necesitados, por quienes se encuentran solos y por quienes pasan apuros económicos; y finalmente, ha transmitido a todos los fieles de Mérida que les recordará el Viernes Santo cuando presida en el Coliseo el Vía Crucis, que ellos también celebran en el anfiteatro, a la misma hora.

    No se ha hablado de otra cosa el fin de semana en Mérida: el Papa ha estado con nosotros, nos ha dirigido la palabra; ha participado en nuestra Semana Santa, en la iglesia de nuestra “santita”. Y Eva ha recordado que “matar por odio a la fe sigue tan vigente como en tiempos de Nerón, Domiciano, Trajano o Diocleciano”. Como si nada hubiere cambiado; como si el tiempo se hubiere detenido y el sacrificio de tantos mártires, como el de Cristo, que diere su vida por traer la paz al mundo, no fueren bastantes.

    El alcalde, emocionado como el que más, le ha dado las gracias a la pregonera porque “el Papa acaba de entrar, de tu mano, en la historia de la ciudad de Mérida, algo impagable, sabiendo que en la historia ningún Sumo Pontífice ha participado en ningún acto de la Semana Santa fuera de la ciudad de Roma”.

    Hasta Mérida vinieron cónsules de Roma, como Agripa; algún presidente italiano, como Francesco Cossiga; embajadores, ministros…, pero, hasta ahora, ningún papa. Ya sí: ha estado el papa Francisco en la basílica de santa Eulalia, en el pórtico de la Semana Santa, con quien quiso ser embajadora de Mérida en la Ciudad Eterna. 


viernes, 15 de marzo de 2024

LA ELA, EN EL CONGRESO


Unzúe, en el Congreso. Foto Congreso de los Diputados


El exfutbolista Juan Carlos Unzúe, enfermo de ELA (esclerosis lateral amiotrófica) no se lo creía. La ELA es una enfermedad de las neuronas en el cerebro, el tronco cerebral y la médula espinal, que controlan el movimiento de los músculos voluntarios. Quienes la padecen, y sus familias, saben muy bien el destino que les espera a quienes la acogen. Cuando las neuronas se desgastan o mueren, ya no pueden enviar mensajes a los músculos. Con el tiempo, llega el debilitamiento muscular, la incapacidad para mover las extremidades superiores e inferiores, el cuerpo entero. Cuando los músculos de la zona torácica dejan de trabajar, la respiración se hace imposible. Afecta a cinco de cien mil personas en todo el mundo.

No hay cura para la ELA. Dos medicamentos ayudan a frenar el proceso y a vivir un poco más. Los enfermos pierden la capacidad de desenvolverse o cuidarse. La muerte llega a menudo al cabo de tres o cinco años tras el diagnóstico.

El 20 de febrero pasado, la Sala Constitucional del Congreso, una de las más grandes de la Cámara, acogió a centenar y medio de pacientes y familiares. Venían a pedir a los legisladores que se garantice la vida a las personas que la padecen. La asociación que los reúne venía a pedir la puesta en marcha de la ley prometida desde 2022. Desde que se discutió el último texto de la ley, 1.200 personas han perdido la vida.

Unzúe, su portavoz, no se vino abajo a pesar de que solo estaban presentes cinco diputados en la comisión. “Antes de morir, queremos vivir dignamente.” La ley, y las ayudas que conllevaría, ayudarían a vivir mejor. La pasada legislatura se inició su tramitación, pero el pasado año quedó aparcada en un cajón ante el parón electoral; pero la vida sigue y la enfermedad golpea sin piedad a enfermos y familiares. Las familias de los enfermos necesitan ayudas específicas, cuidadores especializados para ayudar en la atención que se presta en los domicilios. La asociación presentó el 30 de octubre un texto para elaborar una nueva ley.

No hay plazas residenciales para estos enfermos, expulsados del sistema sanitario. Los familiares son los cuidadores eternos durante todas las horas del día. En las fases finales de la enfermedad, los cuidados pueden suponer 60.000 euros anuales. Es el peor calvario para los enfermos y la familia. Vivir muriéndose en vida, sin poder hacer nada para hallar la salida al sinvivir de la ELA.

Hace dos años, el Congreso había aprobado una Ley ELA por unanimidad. Fue bloqueada cincuenta veces y permanece en un cajón olvidada. Ahora, todos están de acuerdo en tramitarla, en pedir perdón a los pacientes y a seguir desplegando medidas y políticas públicas que atenúen el dolor de los pacientes y la paciencia de las familias, pacientes por igual. “Antes que morir, queremos vivir dignamente”, solicitaba el portavoz Unzúe, aún con fuerzas bastantes, para gritar ante todos los que deseen escucharle. Les costó mucho llegar hasta allí, pero lo lograron. Ojalá que sus palabras no caigan en saco roto y tengamos que seguir oyendo lo que nadie desearía para sí o sus familiares: “Tenía ELA…, ha muerto de ELA…”


sábado, 9 de marzo de 2024

EL ACADÉMICO FELICIANO CORREA RESCATA 40 NÚMEROS DEL SEMANARIO REPUBLICANO “EL CLAMOR JEREZANO”



El académico de número de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes y cronista oficial de Jerez de los Caballeros, Feliciano Correa Gamero, ha rescatado en la última publicación que hace el número 16 de sus “Libretillas jerezanas” cuarenta números de “El clamor jerezano”, semanario republicano, antimonárquico, revolucionario, anticlerical, autonomista y jerezano, como reza en su número 1 en la sección “Lo que somos”. [1]

    Los cuarenta números rescatados, incluidos en la obra, van desde el 28 de marzo de 1914 al 28 de diciembre de diciembre del mismo año. Aunque todas las consultas efectuadas para conocer si el semanario continuó publicándose durante los años 1915, 1916 y 1917, han resultado infructuosas, al final los conocidos y existentes son los que aborda en esta obra, todos de 1914, que guardaba en sus archivos.

    En su Introducción, el autor reconoce la “casi osadía o temeridad de fletar un medio de comunicación dirigido a una posible clientela que era, en ese pueblo y en su comarca, mayoritariamente analfabeta”; pero incide que el esfuerzo editorial debía ilustrar a las minorías sociales más inquietas y otros ciudadanos con cierta cultura, al objeto de hacerles ver las afrentas, tanto políticas como económicas, que padecían la ciudad y otros pueblos cercanos.

    El cronista de hoy narra el ayer de su pueblo a través de la lectura de esos periódicos testimonios de un pasado que reflejan el entorno de una sociedad y sus problemas, no ajenos a los nacionales de su tiempo, como el caciquismo, el terrorismo, la tensión regionalista catalana; pero se centra, sobre todo, en el caciquismo agrario.

    El académico analiza en ocho capítulos el mundo obrero jerezano que, en el siglo XIX tuvo sobre su marginación sobrevenida, todo el ambiente de los problemas nacionales que agravaron el estado social del mundo agrario.

    En un segundo capítulo se refiere a los personajes destacados en la ciudad que en esos años representan “un pellizco para despertar al pueblo”, como Manuel Barbosa García, alcalde y presidente de la Diputación de Badajoz, uno de los jerezanos más influyentes de aquellos años, presidente del Partido Republicano Radical; Antonio Bruguera, autor del libro “Contribución a nuestra verdadera historia”; José Méndez Caballo, director del semanario; y Baldomero Pérez Tanco, presidente de la Agrupación Socialista, vinculado a la industria corcho-taponera.

    En un tercer capítulo aborda la figura del poeta José Ramírez López Uría, “un ser con el corazón dividido”, con un padre lector de El Heraldo de Aragón y de periódicos republicanos, y su madre, conservadora de mente y devota religiosa, asidua de ABC, que publica trabajos en cada ejemplar.

    El capítulo cuarto alude a la cuestión social y política que vivía Jerez en la época: de los pobres, la falta de empleo; la urgencia de emplearse prestando o vendiendo el propio cuerpo; el poder que el hombre ejercía sobre la mujer; la falta de alimentos…

    La hambruna jerezana centra el quinto capítulo, la necesidad de comer y no tener qué comer, algo endémico agravado por la guerra europea.

    Analiza en el siguiente capítulo los anuncios publicitarios, que da conocer los establecimientos abiertos al público a comienzos del siglo XX: fábrica de calzados, almacén de maderas, cervecerías, bodegas, zapaterías, fábrica de curtidos…

    Finalmente, el cronista aborda en el octavo y último capítulo la vida de un periódico de pueblo en medio de una sociedad asolada por las necesidades y la desigualdad en todos los órdenes.

    El doctor Correa Gamero apunta, por último, unas anotaciones finales a modo de conclusiones sobre el semanario estudiado: una publicación semanal y de confesionalidad republicana; de carácter antimonárquico, con una clara preocupación por los más desfavorecidos en la económico, en lo sanitario y en el trabajo; partidario de la paz, muy crítico con el gasto que se dedicaba a la Guerra de África y contrario a la Guerra del 14; preocupado por la cultura, que estimula con artículos cultos; clamor en su nombre más que justificado, porque el panorama en cuanto a recursos para vivir era tan escaso como insostenible; libertad para criticar y denunciar; crítico con la jerarquía eclesiástica y solidario con los parroquianos maltratados.

    En resumen, el periodo estudiado por el académico extremeño compendia una época de la vida jerezana de las primeras décadas del siglo XX que, con sus ilustraciones, dibujos y apéndices a la propia historia de la localidad, más la ilustración de la época estudiada a través de la reproducción facsimilar de los cuarenta ejemplares, constituye una importante aportación del historiador y cronista local sobre el pasado de su pueblo.

    El índice onomástico y toponímico acumulado de las páginas escritas bajo el epígrafe de Anotaciones y la solapa de la obra escrita por el también académico extremeño José Miguel Lodo de Mayoralgo y Lodo, conde de los Acevedos, cierran estas páginas memoria viva de Jerez de los Caballeros.

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[1] Vid.: Correa Gamero, Feliciano: El clamor jerezano. Semanario Republicano. Rescate del periódico, estudios, comentarios y edición. Edita: Tecnigraf, Badajoz, 2023, 223 págs.

lunes, 4 de marzo de 2024

VIUDAS CAMARASA GLOSA LA OBRA Y VIDA DE ÁLVAREZ LENCERO EN SU CENTENARIO



Portada del libro sobre la obra de Lencero
    Bajo el título “A los 14 años, en una herrería”, el académico de número de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes y premio “Luis Chamizo” 2022 de la Asociación Cultural que lleva su nombre, en Guareña (Badajoz), acaba de publicar un estudio sobre la obra y vida del poeta y escultor Luis Álvarez Lencero, titulado “A los 14 años, en una herrería”. [1]

    El título nace de las respuestas que el poeta y escultor concedió al diario madrileño “Pueblo” el 23 de febrero de 1971, con las que el autor prefacia su obra:

Pregunta:--“Luis, ¿cuándo a empezaste a trabajar el hierro?”
Respuesta: “A los 14 años, en una herrería.”
P.: --“¿Cuándo fuiste poeta?”
R.: --“A los 14 años, en una herrería.”
P.:--“¿Cuándo pintor?”
R.:--A los 14 años, en una herrería.”

    De este modo tan personal, señala Viudas en su primer capítulo (“1937. Lencero. 14 años. Badajoz. Aprendiz de forja, poeta y escultor”) contestó a la citada entrevista que, con motivo de su éxito como escultor en la galería Círculo 2, donde expuso entre enero y febrero de 1971 una muestra de 32 esculturas, le realizara Martín Prieto.

    En su segundo capítulo –“1971. Lencero. 47 años y 6 meses. Madrid. Escultor del hierro”--, el autor señala la respuesta que dio a la entrevista citada sobre cuándo se hizo escultor del hierro: “Aquí, en Madrid, a los cuarenta y tantos años. A punto de doblar el terrible cabo del medio siglo. Aquí con esta exposición mía, con el ánimo y aliento de cuantos vienen a visitarla, con diez obras vendidas, siento la necesidad de volver, muy de prisa, a mi tierra y continuar trabajando.” En efecto, señala el autor, tras publicar su libro Hombre (1961) y del éxito de El surco de la sangre (1953) y Sobre la piel de una lágrima (1963), muy conocedor de la pintura y la escultura abstracta en un Badajoz culto de la República, guerra civil y primera posguerra, instala en los bajos de su recién estrenado chalé (Virgen del Perpetuo Socorro, 14) de Badajoz, donde reside, un improvisado taller de forja.

    “1953. Lencero. Dibujo. Dedicatoria a Rafael Jaume”, es el tercer capítulo de la obra, en la que el académico se refiere al dibujo de la dedicatoria manuscrita En la tierra del cáncer, que remiten Manuel Pacheco y Luis Álvarez Lencero a Rafael Jaume, director de la revista DABO, de Palma de Mallorca (Biblioteca Archivo de la Diputación de Cáceres). Los dos poetas amigos se lo envían a Jaume que intercambia su revista de Mallorca con la pacense Gévora.

    En el capítulo cuarto –“1954. Lencero ilustra Embriaguez de mi pulso de Jean Aristeguieta”— alude a la ilustración de la citada obra, número 6, de la colección de Doña Endrina, dirigida por el poeta y pintor surrealista Antonio Fernández Molina, creador de la revista del mismo nombre, y reproduce la portada del libro y varios dibujos del autor.

    “1971. Lencero. Monumento a la amistad” es el título del capítulo quinto que el académico Viudas dedica al poeta, del que dice que su vida está muy unida a la amistad en 1971. Cree y siente la necesidad de los amigos, aunque reconoce que no ha tenido una vida fácil. “He tenido mucha hambre en mi vida y no me avergüenzo, de pan y de hambre de la otra, la que hiere y te rebela”, confesaba en la citada entrevista de Martín Prieto. En la mencionada exposición estuvo arropado por excelentes amigos, como Hugo Emilio Pedemonte, que vino de Uruguay para conocer personalmente a los tertulianos que en 1952 guiaron la revista Gévora, y otros muchos. Por este calor humano que necesita, declara que lo que le gustaría hacer es un monumento a la amistad. Lencero se manifiesta autodidacto (sic), admira a muchos escritores y escultores sin imitar a nadie y se clasifica en una escultura expresionista y abstracta.

    Por último, el profesor Viudas aborda en su último capítulo, “2023. Lencero. La forja de la palabra”, la exposición así titulada, clausurada hace unos días, con selectas imágenes de la vida y obra del autor superrealista-existencial, del hombre pintor y escultor que, en plena guerra civil, se ganó el pan en el taller de forja de Badajoz.

    Finalmente, Viudas dialoga con el autor sobre sus nueve libros publicados en vida: El surco de la sangre, Sobre la piel de una lágrima (dos ediciones), Hombre, Tierra dormida, Juan Pueblo (dos ediciones), Canciones en carne viva, la carpeta Homenaje a Extremadura, Poemas para hablar con Dios y Humano. Y deja para otra ocasión su Antología poética (1980) por él seleccionada, los poemas dispersos y el inventario de su obra inédita dispersa.

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 [1] Vid.: Viudas Camarasa, Antonio: A los 14 años, en una herrería, separata incluida en la revista cultural El Carro, número 8, de febrero de 2024, Industria Gráfica Igraex, 34 págs.


viernes, 1 de marzo de 2024

SANTIAGO ANTÓN, EL GUARDIÁN DEL SALÓN DE OTOÑO, HIJO ADOPTIVO DE PLASENCIA



Santiago Antón Gallego (Madrid, 1951) fue elegido hijo adoptivo de Plasencia en la sesión celebrada por el Pleno del Ayuntamiento el 2 de abril de 2019, bajo la presidencia del alcalde, Fernando Pizarro García, “por su intensa vinculación con la ciudad en su desarrollo cultural, económico y social, derivada de sus actuaciones profesionales y personales, donde destaca de manera especial el impulso internacional que durante su gestión obtuvo el Salón de Otoño de Pintura de Plasencia, dentro de la obra social y cultural, primero de Caja Plasencia y después de Caja Extremadura, y el interés por conseguir que los fondos pictóricos de este certamen tuvieran su sede en la ciudad, en un lugar adecuado, lo que aseguró la unificación de esas cientos de obras de arte contemporáneo”.

Además, el acta de la sesión destacaba también su conocimiento del mundo del arte como comisario de diferentes exposiciones y jurado de importantes certámenes culturales, “promocionando y vinculando el nombre de Plasencia a la cultura y arte más vanguardistas”.

“Santiago Antón --seguía el acta-- ha sido una persona muy preocupada por, salvaguardar la herencia cultural de la ciudad en todos los sentidos y, una vez jubilado, no ha cesado en su empeño reivindicativo por conseguir los fondos del Salón de Otoño para Plasencia, impulsando una exposición de autores premiados en el certamen que daría lugar a una asociación, cuyo fin principal es la unificación de este patrimonio artístico en un museo de arte contemporáneo en Plasencia. Además, esta asociación, denominada `Trazos del Salón´ se ha convertido en sede de encuentros e información sobre las nuevas tendencias artísticas.”

Santiago Antón, residente en Plasencia desde 1975, estudió Bachillerato Laboral Superior en el Instituto “Pedro de Valdivia” de Villanueva de la Serena (1962-1969). Comenzó los estudios de aparejador en la Escuela Superior de Aparejadores de Sevilla (1969).

Ingresó mediante oposición en la Caja de Ahorros de Plasencia en 1977 como auxiliar administrativo. Trabajó en la oficina de Logrosán, en Secretaría General y en la Obra Social de Caja Plasencia y de Caja Extremadura desde 1977 a 2011. Desde 1991 a 2010 fue jefe de la Obra Cultural de la Caja de Extremadura.

Asimismo, fue coordinador-comisario del Premio Salón de Otoño de Pintura de Plasencia/Obra Abierta, de 1979 a 2010. Responsable de la colección de pintura del Salón de Otoño/Obra Abierta desde 1979 a 2010 y coordinador-comisario del Premio Internacional de Escultura de Caja Extremadura (2006/2010).

Es, además, autor de Salón de Otoño de Plasencia/Premio Internacional de Pintura Caja Extremadura, publicado por la Universidad Popular de Plasencia. Preside la Asociación Cultural Trazos del Salón, asociación que reivindica la exposición permanente del Salón de Otoño/Obra Abierta en Plasencia y la creación de un Centro de Arte Contemporáneo en la ciudad. Coordina el boletín TrazosDigital, de la Asociación Cultural Trazos del Salón (2020-2024) y es coordinador de las publicaciones Salón de Otoño, Una obra abierta, de VV. AA; Arca de tres llaves (legajos y manuscritos de Plasencia), de Esther Sánchez Calle; y Cosas de casa (Ecos de la Muy de Gil Vetón), de Antonio Sánchez-Ocaña.

En su discurso de recepción del título de hijo adoptivo, junto al nuevo hijo predilecto Francisco de Jesús Valverde Luengo (el 27 de abril de 2019), recordó la llegada a Plasencia con su familia, a mediados de los sesenta, con su padre y hermano. “Cando entramos por una de sus siete puertas abiertas al forastero, no conocía casi nada de Plasencia. No recordaba que era sede episcopal, nunca había sentido la fuerte impresión de su monumental catedral (mejor, de sus dos catedrales); tampoco alcanzaba a comprender el significado de su gran empresa local: la Caja de Ahorros de Plasencia y, por supuesto, desconocía su incidencia posterior en mi vida…”

“Así, en los afanes y los días, continuó diciendo, me sorprendió trabar amistad con el nieto del forjador de la cartilla Rayas, en la que aprendí a leer. Y la Plaza, el Aula, el Martes, el Puerto, el Valle…; por la mañana, a mediodía o por la noche, como testigos del paso del tiempo, del rumor de los negocios y de las conspiraciones, se convirtieron en lugares apacibles y comunes donde vive el ser de carne y hueso. Territorios en los que hablando de todo y de nada, aprendí a querer y, a veces, a cuestionar, supongo que pasa con casi todos los amores, este lugar fundado para agradar a Dios y a los hombres.”

“Fruto de esos testimonios, y siguiendo la estela del tiempo, quiero decir que me he nutrido de una ciudad culta con más de ochocientos años de historia, a la que su fundador dio un Fuero en el que se protege la convivencia entre cristianos, judíos y musulmanes, Una ciudad que ya aparece en las Cantigas del Rey Sabio y en la que se celebraban bodas reales, que hoy inundarían las redes sociales.”

“De una ciudad que esculpe en lápida de piedra, sobre una de sus siete puertas, su amor por la libertad. De la que contrata al mayor escultor de su tiempo para culminar su joya monumental y religiosa. De la sede de obispos bibliófilos que en su tiempo crean los primeros estudios universitarios de Extremadura o fletan naves, en la época de los descubrimientos, para viajar de continente a continente. Y del pueblo que crea leyendas sobre inverosímiles hombres voladores.”

“De la filantropía placentina que funda hospitales o costea colegios para niños huérfanos. De los prohombres que fundan una empresa con un alto valor social, para combatir la usura, fomentar el ahorro y ayudar al desarrollo local y comarcal. De un pueblo que vibra con los toros y con sucesos como El muerto resucitado…; de los placentinos que viven para impulsar estudios precursores de la divulgación cultural y buscadores de raíces que se guardan en depósitos de la memoria colectiva, como el Museo Etnográfico-Textil. De la ciudad en la que nace el mayor conocedor del folclore español, expresión del alma popular. De aquella ciudad en la que florece, a finales del siglo XIX, una prensa plural de todos los colores, impresa en alguna de sus numerosas imprentas locales…” Y concluyó agradeciendo a la Corporación y al alcalde la distinción, que “es un honor recibirla”.