domingo, 9 de diciembre de 2018

DE LOS NOMBRES DE EULALIA


           Eulalia de Mérida, virgen y mártir, Santa Eulalia (Augusta Emerita, 292; 10 de diciembre del 304 d. C.)  ha sido conocida a lo largo de la historia de la literatura por otros nombres: desde la Amada del Cantar de los Cantares, en el Peristéfanon, o Libro de las Coronas (Himno Tercero), de Quinto Aurelio Prudencio Clemente [1], pasando por Gonzalo de Berceo en su poema de Santa Oria[2], en el que la Mártir lleva al cielo a Oria, que aparece nombrada como Olalia de Melérida; Beatriz[3], en la Divina Comedia de Dante (Canto III); en la Secuencia o Cantilena de Santa Eulalia[4], primer texto literario escrito en francés (880-881), inspirada en el Himno de Prudencio, hasta el poema de Federico García Lorca titulado "Martirio de Santa Olalla" [5].
            Eulaia significa en griego (Ευλαλια) "la que habla bien", de "eu " bueno, bien; y "lalein" hablar, verbo, o lalia, habla  (sustantivo), la que habla bien o es elocuente o convincente. Eulalia fue un nombre frecuente en la Edad Media, como sus formas antiguas: Olalla, Olaja, Olaya, Oria, Eulária, Olaia... Según la RAE, desde los años 60-70 del pasado siglo, el nombre ha ido perdiendo popularidad  --excepto en las localidades que la tienen por patrona--; sin embargo, anota que su hipocorístico (en forma diminutiva, abreviada o infantil), se usa como designación cariñosa, familiar, eufemística (Pepe o Charo...). Mar Romero recoge en su blog [6] las variaciones del nombre:
            Eulàlia/Olalia/Laia, diminutivo (catalán).
            Eulale/Olaia/Eulari (vasco)
            Olalla/Olaia (gallego).
            Eulalie (francés e inglés).
            Eulália (portugués).
            Eulalia (italiano).
 
            Afirma, además, que Eulalia forma parte de uno de los 50 nombres más populares a nivel nacional.
            ¿Quién fue antes en Mérida: Eulalia u Olalla? Antonio Mateos Martín de Rodrigo afirma en una de sus obras sobre la Mártir        [7]"que la Iglesia admite oficialmente el Trecenario (ejercicio piadoso más representativo del culto popular a Santa Eulalia) y lo integra en su liturgia." Anota, además, que la antigua Cofradía de Santa Olalla pasa a denominarse en 1858 Hermandad de la Mártir Santa Olalla". De otro lado, recuerda que "la palabra española Olalla, comenzada a utilizar en Mérida a partir del año 1230, fue sustituida por el vocablo Eulalia..., en realidad una nueva palabra española recreada por Bernabé Moreno de Vargas en el siglo XVII". No obstante, indica el autor que "el uso de Santa Olalla" inicia su desaparición en 1875, cuando la Asociación para el Culto de Santa Olalla publicó una Corona poética dedicada a Santa Eulalia. Añade, que "en octubre de 1883, en el sello de la Asociación para dar Culto a la Mártir, aparece denominada como Santa Eulalia". La calle y la Travesía de Santa Olalla pasaron a denominarse de Santa Eulalia en 1894 y, oficialmente, la parroquia sustituyó la denominación de Santa Olalla por el de Santa Eulalia el 10 de diciembre de 1895, recuerda, finalmente, Antonio Mateos, que le informó su entonces párroco, D. Antonio Bellido Almeida.
            Aurelio Prudencio Clemente, más conocido por Prudencio (Calahorra, 384-413 d. C), consagra su tercer himno del Peristéphanon (siglo IV) a Santa Eulalia. Prudencio la llama Eulalia y la define como "noble por su linaje,/ más noble su valor ante la muerte,/sagrada doncella, tú con tus huesos/das fama a Mérida, con cuyo abrigo/ creciste y con tu amor ella se orna."
            Berceo, en su Poema de Santa Oria, la nombra como Olalia de Melérida. Dice así el primer poeta de la literatura española:
            "Después de las matinas, leida la lectión,
            escuchóla bien Oria con grant devocïón,
            quiso dormir un poco, tomar consolación,
            vido en poca hora una grant visïón.
 
            Vido tres sanctas vírgenes de gran autoridat,
            todas tres fueron mártires en poquiella edat;
            Agatha en Cataña, essa rica ciudat,
            Olalia en Melérida, niña de gran beldat."
           
            A Dante Alighieri, primer escritor de la lengua italiana, en su Divina Comedia, se le aparece Beatriz como guía celestial, cuyo precedente más directo es Santa Eulalia en Berceo. Otro punto entre Dante y Santa Eulalia pudo ser la ciudad de Rávena en la que estuvo desterrado y en cuya iglesia de San Apolinar el Nuevo pudo contemplar directamente su figura formando el cortejo de mártires que se dirigen al cielo en uno de sus mosaicos.
            El poema de Lorca al martirio de Santa Olalla vio la luz por vez primera en la Revista de Occidente en 1928. Consta de tres partes: I, Panorama de Mérida; II, El Martirio, y III, Infierno y gloria. Sus versos finales subsumen el infierno y la gloria que la Mártir dio a Mérida y a su Señor:
            Nieve ondulada reposa.
            Olalla pende del árbol.
            Su desnudo de carbón
            Tizna los aires helados.
            Noche tirante reluce,
            Olalla muerta en el árbol.
            Tinteros de las ciudades
            vuelcan la tinta despacio.
            Negros maniquíes de sastre
            cubren la nieve del campo
            en largas filas que gimen
            su silencio mutilado..."
 
(Publicado en la revista "Eulalia", de la Asociación de la Virgen y Mártir Santa Eulalia, de 2018).
--------------------------------------------------------------------------------


[1] Vid.: Quirico y Prudencio: Himno a las dos Eulalias, en https://www.unioviedo.es/reunido/index.php/RFF/article/viewFile/509/497.
 
 [2] Vid.:  Berceo, Gonzalo de: Poema de Santa Oria. Edición y comentarios de Isabel Uría Maqua. Primera visión.
 
[3]  Vid.: Blog Eulalia de Mérida y la literatura, en http://eulaliademeridaylaliteratura.blogspot.com/.
 
[4]  Vid.: Cantilena de Santa Eulalia, secuencia de veintinueve versos, inspirada en el Himno de Prudencio,  que puede leerse en el Peristephanon.
 
[5] Vid.: García Lorca, Federico: Romancero gitano, Martirio de Santa Olalla, en http://federicogarcialorca.net/obras_lorca/romancero_gitano.htm#16. Véase también el libro de Serrano Garijo, Jesús: De vírgenes, verdugos y poetas. El martirio de Santa Eulalia de Prudencio a García Lorca. (Editorial Alhulia, Granada, 2014).
 
[6]  Vid.: Romero, Mar: http://www.sellamara.com/nombre/eulalia.
 
[7]  Vid.: Mateos Martín de Rodrigo, Antonio:  Mérida, la basílica de Santa Eulalia y Pelayo Pérez Correa". Edit. Asociación  de la Virgen y Mártir Santa Eulalia de Mérida, págs. 229-239. Mérida, 2017, 291 págs.

jueves, 6 de diciembre de 2018

IGUALDAD DE LA MUJER Y PERVIVENCIA DE LA CONSTITUCIÓN DE 1978


            Hace unos días, un programa informativo televisivo exponía la reacción de unos ciudadanos, tan sorprendidos como incrédulos, cuando el comerciante que les atendía les decía que no podía cobrarles con la tarjeta si no tenían permiso de su marido o padre. "¿Cómo: que no yo no puedo pagar con mi tarjeta, a mi nombre, la compra? ¿Que tengo que tener permiso de mi marido...? Flipaban hasta los jóvenes, ignorantes de la Constitución, cuando eran interpelados de esta manera por el vendedor, recogidos por una cámara oculta. No eran conscientes --quizá porque no hubieren nacido, o porque no conocieren ni la Constitución de 1978, y menos aún las Leyes Fundamentales del Reino del régimen anterior salidos de la Guerra Civil-- de los derechos que esta última les hubiera dado, que no tenían antes.
            En su trabajo "Mujer y Constitución: los derechos de la mujer antes y después de la Constitución Española de 1978", de Patricia Cuenca Gómez, [1] la autora sostiene que, a pesar que "el constitucionalismo liberal abanderó la libertad de derechos como uno de sus principios básicos..., ignoró sistemáticamente a la mujer como sujeto de derechos constitucionales". La mujer era considerada como un ser natural y racionalmente inferior, "confinado al territorio doméstico y sometido a la autoridad de los varones. Las sucesivas Constituciones aprobadas en España omitirán cualquier referencia al principio de igualdad entre los sexos y permanecerán fieles al principio patriarcal, según el cual el espacio público..., donde se ejerce el poder y se tienen derechos, pertenecía a los hombres, y el privado, donde no se necesita ejercer ningún poder ni poseer ningún derecho, a las mujeres". Expone a continuación la profesora Cuenca Gómez algunos de los derechos no reconocidos en los textos constitucionales de la primera mitad del siglo XX, como el derecho al voto, la propiedad, el derecho a la justicia, el derecho al trabajo, a la educación..., de los que sí gozaban los varones. La Constitución de 1931 reconoce, al fin, la igualdad de las mujeres y otros derechos, como el divorcio, el acceso al trabajo, la educación..., que mejoraron sustancialmente su situación jurídica.
            Siguiendo a la profesora Cuenca, convenimos en que el estallido de la Guerra Civil impidió la consolidación de la igualdad de derechos y supuso para las vencidas, la represión y el rechazo social de los vencedores. La dictadura supuso un retraso para los derechos de todos, especialmente para las mujeres, que fueron sometidas a la voluntad del varón, del padre y del marido. No podían abandonar la casa paterna hasta los 25 años, aunque la mayoría de edad se fijaba a los 21. La mujer debía obedecer al marido, que era el administrador únicos de los bienes. Se requería licencia marital para comprar o vender bienes, abrir una cuenta corriente, recibir herencias, celebrar contratos; no podía desempeñar actividades mercantiles o comerciales sin la licencia marital...
            La Constitución del 78 marca un punto de inflexión en el reconocimiento de los derechos de las mujeres. Aunque la Constitución tuviere siete padres y ninguna madre, "sienta los cimientos para lograr la igualdad de derechos entre hombres y mujeres", al situar la igualdad como uno de los valores superiores del ordenamiento jurídico, convirtiéndola en derecho fundamental. Se reconocen el derecho a contraer matrimonio en plena igualdad jurídica, el derecho al trabajo y a una remuneración suficiente; la igualdad en la administración de los bienes y en el ejercicio de la patria potestad; la no discriminación en el empleo por razón de sexo o estado civil; es decir, la Constitución del 78 ha significado un salto cualitativo en la situación jurídica de la mujer, aunque todavía queda mucho terreno para perfeccionar la igualdad.
            No obstante, la pervivencia de la Constitución de 1978, que ha dado a España uno de los más largos periodos de paz de su historia, es un hecho tan relevante, cuando celebramos hoy su cuadragésimo aniversario, tanto como para frenar de raíz una reforma de calado que no cuenta hoy con el suficiente respaldo y consenso de todas las fuerzas políticas representativas del electorado. Y las reformas por entrega no son nada aconsejables.
            La Constitución de 1812 (La Pepa) estuvo en vigor solo dos años, desde su promulgación hasta su derogación en Valencia, el 4 de mayo de 1814, tras el regreso de Fernando VIII. Posteriormente se volvió a aplicar durante el Trienio Liberal (1820-1823), así como durante un breve periodo en 1836-1837, bajo el gobierno progresista que preparaba la Constitución de 1837. El Estatuto Real de 1834 dura seis años. La Constitución de 1845, 24 años. La Constitución de 1876, 47 años. La Constitución de 1931 (II República), ocho años. Las Leyes Fundamentales franquistas, 37 años. La Constitución de 1978, 40 años.[2]
            Ninguna mujer podrá poner hoy cara de susto cuando alguien le pregunte que no puede pagar con tarjeta sin permiso de su marido, porque este es igual a ella en derechos y obligaciones, aunque estén unidos en matrimonio de derecho o hecho, civil o canónico, gracias a la Constitución de 1978. Como tampoco es de recibo suscribir una presentación: "Aquí mi señora" en un intento de realzar la importancia de la esposa, mujer o cónyuge, que se le retira por mil y un frentes, cuando señora es tratamiento. Ninguna esposa presentará a su marido como "Aquí mi señor" porque, eso sí, que es arcaísmo y no la Constitución de 1978, que permite a las mujeres llamarse Libertad o Constitución, sin menoscabo alguno de su dignidad como tales. Aunque todo es reformable y perfectible y nada eterno, como la vida misma.
-------------------------------------------------------------------
[1] Vid.: Cuenca Gómez, Patricia: Mujer y Constitución: los derechos de la mujer antes y después de la Constitución Española de 1978, en Universitas. Revista de Filosofía, Derecho y Política, núm. 8, julio 2008. ISNN 1698-7950.
 
[2] Vid.: Historia de las Constituciones Españolas, en Revista Crítica, junio de 2012.
 


miércoles, 5 de diciembre de 2018

EL VOLUNTARIADO

          
           Hay tres acepciones que definen al voluntario: que se hace por espontánea voluntad y no por obligación o deber; la persona que se ofrece a hacer un trabajo u otra cosa, no estando obligada a ello; y el soldado que hace el servicio militar antes de que le corresponda hacerlo por su edad o por cualquier otro motivo. [1] Jorge Castañeda entiende que la Academia no define al voluntario tal y como lo entendemos hoy y se refiere al ciudadano activo, que define como "la participación de los individuos en la vida y en los asuntos públicos, a nivel local, nacional o internacional" [2]; es decir, se refiere a aquellos que son conscientes de su pertenencia a una comunidad local y global y se involucran activamente en la vida comunitaria debatiendo sobre sus problemas, promoviendo y apoyando cambios y mejoras o confrontando cambios no deseados.
 
            El mundo celebra hoy el Día Internacional de los Voluntarios, decretado por la Resolución General de Naciones Unidas 40/212, el 17 de diciembre de 1985, [3] al objeto de adoptar medidas para que cobre mayor conciencia la importante contribución que aportan los voluntarios, porque el voluntariado consolida la cohesión social y la confianza al promover acciones individuales y colectivas, que conlleva efectos sostenibles para las personas mediante las personas, inspira a otras e impulsa las transformaciones requeridas para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible.
            El voluntariado es, pues, la expresión de la sociedad organizada que implica un compromiso con las necesidades existentes y objetivos colectivos. Hemos visto durante estos días la movilización de los voluntarios de los bancos de alimentos para lograr sus objetivos y la solidaridad comunitaria para subvenir aquellas necesidades que, por si mismo, no cubren las instituciones públicas, aunque debieren. Hay muchos tipos de voluntariados: el de las organizaciones (Cruz Roja, Medicus Mundi, Bomberos sin Fronteras, UNICEF...), voluntarios comunitarios, de exclusión social, en cooperación al desarrollo, para la discapacidad, en protección civil, para apoyo socio-sanitario, salud, derechos humanos, adicciones y dependencias.
            Y también muchas organizaciones que necesitan voluntarios: sólo hay que buscar una que nos enamore para darnos a los demás: niños, discapacitados, comercio justo, Tercera Edad, socorros y emergencias, personas sin hogar, cooperación al desarrollo, reclusos y exreclusos, educación, inmigración, ocio y cultura, deporte, medio ambiente... El campo es infinito, porque las necesidades son muchas.
            El Programa de Voluntarios de Naciones Unidas, además de movilizar miles de voluntarios cada año, trabaja en estrecha colaboración con voluntarios y gobiernos para establecer programas nacionales y crear estructuras que fomenten y mantengan el voluntariado social. El día de hoy es una celebración del compromiso social y de la esperanza en un mundo mejor, que, afortunadamente, va calando cada día más en una sociedad que abraza el voluntariado social como casi la única esperanza de paz y desarrollo sostenible.
_______________________________


[1] Vid.: Diccionario de la Lengua Española, de la Real Academia Española (RAE), núm. XXIII, Octubre de 2014.
 
[2][2] Vid.: Castañeda, Jorge, en Blog Idealistas.
 
[3] Vid.: Resolución adoptada por la Asamblea General de la ONU. Día Internacional del Voluntariado por un desarrollo económico y social. en http://www.iniciativasocial.net/onu.htm.
 
 

domingo, 2 de diciembre de 2018

LUIS DE TORO, MÉDICO E HISTORIADOR PLACENTINO DEL XVI


           Luis de Toro (Plasencia, 1526), médico y escritor español de la segunda mitad del siglo XVI, debió morir en el primer tercio del XVII, según la Academia de la Historia, ya que no hay documentos en los que apoyarse para basar la fecha de su muerte, porque los libros parroquiales placentinos más antiguos, los de la iglesia de San Nicolás, no comienzan hasta 1624 y en ellos no figura.[1] Poco se sabe de su vida personal. Con su esposa, Inés Fernández, tuvo una hija, Leonor, bautizada en diciembre de 1562 en la iglesia de San Esteban.[2] A los 15 años marcha a la Universidad de Salamanca donde, en 1456, logra el grado de Bachiller en Filosofía y Artes y en 1550 se gradúa como Bachiller de Medicina. Volvió a Plasencia para ejercerla y fue médico del obispo Pedro Ponce de León, y protegido del marqués de Mirabel, Luis de Zúñiga y Ávila.[3]
              En 1569 publicó en castellano "Discursos o consideraciones sobre el arte de enfriar la bebida"; en 1573, publicó su obra más conocida: "De febris epidemicae et noué, quae latiné pucticularis, vulgo Tavardillo, et Pintas dicitur, natura, cognitione et medela", calificada por el historiador de la medicina, Anastasio Chinchilla y Piqueras, como "la monografía más completa sobre el tabardillo", término con el que conocemos hoy el tifus exantemático, además de punticular, pulicaris (de las pulgas), lenticularis (de la lenteja), pulgón, tabardillo, tabardete y pintas.[4]. Es autor también de un tratado de historia de la ciudad de Plasencia: "Placentiae urbis et eiusdem episcopatus descriptio 1573", en la que se describen los monumentos de la ciudad y el obispado. Marceliano Sayans Castaño, concejal de Plasencia, jefe local de Sanidad, de la Academia de Medicina de Salamanca, escribió su tesis doctoral en Medicina sobre La obra de Luis de Toro, físico y médico de Plasencia del siglo XVI (Plasencia, 1961), acerca de la formación del médico y humanista placentino, innovador en los campos de la epidemiología, etiopatología y fisiopatología. La obra contiene, además, una noticia pormenorizada del manuscrito número 2.650 de la Biblioteca de la Universidad, Placentiae urbis et eiusdem episcopatus descriptio, obra del autor realizada con criterio de topografía médica, según E. G. [5] El citado Teixidó Gómez escribió sobre él una obra sobre el hombre de ciencia del XVI, [6] en la que afirma que "en el ámbito de la Medicina, el siglo XVI tuvo en el extremeño Luis de Toro a una de sus figuras más señeras". También es interesante el estudio del médico José Luis Muñoz López, titulado "Luis de Toro y el tifus exantemático epidémico". [7] Su ciudad le otorgó una calle y puso su nombre al centro de especialidades situado en la Avenida de La Salle.
-------------------------------------------------------------------------


[1] Vid.: Real Academia de la Historia: Diccionario biográfico español, en http://dbe.rah.es/biografias/20094/luis-de-toro.
 
[2] Ob. cit.
 
 
[4]  Vid.: Teixidó Gómez, Francisco: Luis de Toro, el médico del tabardillo", en su blog Historia de la ciencia en España (http://espanaciencia.blogspot.com/2011/01/luis-de-toro-el-medico-del-tabardillo.html).
 
[5] Vid.: E. G.: Edad Moderna y Contemporánea, en http://revistes.ub.edu/index.php/IHE/article/viewFile/2587/2727.
 
[6] Vid.: Teixidó Gómez, Francisco: Luis de Toro, un hombre de Ciencia del siglo XVI. Revista de Estudios Extremeños, Vol. 52, núm. 1, 1996, págs. 63-80.
 
[7] Vid.: López Muñoz, José Luis: Luis de Toro y el tifus exantemático epidémico, Salud Extremadura, abril de 2006. Servicio Extremeño de Salud (SES).


sábado, 1 de diciembre de 2018

POR TIERRAS DE LA CUMBRE


           La historia y arte de La Cumbre es el objeto de la nueva obra del cronista oficial de Trujillo, José Antonio Ramos Rubio, en colaboración con su colega de Casas de Don Antonio, Óscar de San Macario, que, en palabras del también historiador y cronista oficial de Navalmoral de la Mata, Domingo Quijada, "es un compendio histórico-artístico de La Cumbre hasta nuestros días". [1]
           El medio natural.-La Cumbre es un municipio situado en el punto más elevado de una llanura al oeste de Trujillo, bañada por el Gibranzos y el Magasquilla. Su término municipal tiene una extensión de 114,43 kilómetros cuadrados y el casco urbano está situado a 440 metros de altitud. El territorio forma parte del macizo paleozoico en el que se inserta Extremadura, formado por pizarras que se originaron tras la deposición de sedimentos en los fondos marinos durante el Precámbrico y a lo largo de toda la Era Primaria. La acción erosiva del Tajo dio lugar a una cuenca con un relieve abrupto, surgiendo los riberos, donde la desaparición del bosque dio lugar a la presencia del matorral, con especies representadas entre las que se encuentran las jaras, tomillos, cantuesos, espacios aprovechados para cabras y ovejas. El municipio recibió el nombre de La Cumbre por la posición que ocupa en la cima de una meseta divisoria de las vertientes de los ríos Magasca y Gibranzos. La localidad conserva viviendas populares con encanto, producto de las influencias tradicionales propias de un determinado ámbito; es eminentemente agrícola y ganadera y conserva en muchos de sus barrios la típica arquitectura con las peculiaridades y materiales propios de la zona. Algunas edificaciones populares tuvieron su uso durante la Revolución Industrial, concretamente la fábrica de carros y carretas, única en el entorno, a la que acudían todos los pueblos cercanos para arreglar o construir su carretas. También, hasta la comercialización estandarizada de las bebidas embotelladas, existió en el pueblo una fábrica de gaseosas. Asimismo, la fábrica de luz y la de harina fueron importantes en el desarrollo del municipio.
            La historia.-En el entorno de La Cumbre se han localizado importantes restos arqueológicos pertenecientes a la Protohistoria. Las primeras aglomeraciones en la penillanura trujillano-cacereña datan del Neolítico. Habitaban en cuevas como las de Maltravieso o El Conejar, en Cáceres; pero también en asentamientos al aire libre, cuyo ejemplo más representativo en la zona de Plasenzuela es el poblado del Cerro de la Horca, descubierto entre los años 1984 y 1988. En la finca El Carneril se encontraron en los años 70 del siglo XX dos estelas decoradas de las Edad del Bronce. Las excavaciones del profesor González Cordero afloraron cerámicas correspondientes a los niveles más antiguos del Cerro de la Horca como neolíticas. En la Sierra de la Pepa (La Cumbre), el citado profesor estudió un interesante ejemplo del Calcolítico inicial: un amurallamiento constituido por un doble alineamiento ortostático relleno de piedras en su interior, típico cerramiento de la arquitectura calcolítica de la Península Ibérica. En otro de los poblados de la Cumbre, en Los Castillejos, se aprovechó gran parte de una elevación para construir la muralla con un bastión inferior, que sirve de refuerzo defensivo a la primera línea del baluarte. Este poblado es uno de los yacimientos más peculiares de la Alta Extremadura de la Edad del Cobre. La I Edad del Hierro no supuso un cambio sustancial en estas comunidades y siguieron su andadura sin grandes contratiempos. En el antiguo camino de La Cumbre a Plasenzuela se ha localizado un poblamiento que estuvo ocupado desde el Calcolítico hasta la caída del Imperio Romano a juzgar por los numerosos restos hallados en su superficie. Hace veinticinco siglos que esta tierra fue ocupada por los vettones, uno de tantos pueblos en el siglo V a. C. El asentamiento romano en la zona se inició en el año 218 a. C., aunque a estas tierras no le afectó hasta algo más tarde. De la I Edad del Hierro se conocen pocos datos de La Cumbre y su término, ya que las escasas prospecciones arqueológicas realizadas en sus yacimientos no han arrojado materiales significativos, ni tampoco en la subsiguiente II Edad del Hierro. La actividad minera del área se remonta hasta la Edad del Bronce, pero no será hasta la época romana cuando se lleve a cabo una sistemática explotación de los recursos minerales, que han arrojado un importante material arqueológico. El hábitat antiguo y altomedieval en la zona estaba vertebrado, según los autores, en torno a núcleos relativamente pequeños, compuestos por distintos focos de hábitats. La mayoría de estos asentamientos fueron abandonados durante la ocupación musulmana, pero posteriormente serían ocupados y cristianizados por los nuevos colonos procedentes de los reinos castellano y leonés. Durante el proceso de descubrimiento y colonización de América, algunos hijos de La Cumbre participaron en la conquista de México. El municipio fue vendido en 1579 por orden del rey Felipe II, y comprado por D. Pedro Barrantes, quien la hizo villa. A la caída del Antiguo Régimen, la localidad se constituye en municipio constitucional de Extremadura, entonces conocido como Cumbre, integrada desde 1834 en el partido judicial de Trujillo.

           Las manifestaciones artísticas.-El palacio de Pedro Barrantes se encuentra en la calle Palacio, quien adquirió el pueblo en el siglo XVI, le dio el título de villa y transformó la picota en un rollo jurisdiccional. El edificio más importante de la localidad es la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. La ermita de San Gregorio, a las afueras del municipio, aparece en el Interrogatorio de la Real Audiencia de 1791. Frente a la ermita se encuentra una cruz pétrea, además de otras interesantes que se conservan. Los puentes en el territorio son verdaderas obras de ingeniería y elementos de arquitectura vernácula que han servido de unión entre distintas culturas y han facilitado el paso de tropas y ganados trashumantes a lo largo de la historia. Otro de ellos es el conocido como La Puente, sobre el río Gibranzos. El puente de las Maleznas, en el cordel de Trujillo a Ruanes. Por último, sobre el arroyo Ruanejos, se alza un puente, próximo a un asentamiento romano. Entre las obras antiguas hay que destacar también la Casa Palacio de Magasquilla de los Álamos, del siglo XVI; la Matilla de los Almendros, situada cerca de la carretera que va desde Trujillo a Cáceres; y el conjunto residencial de Las Alberguerías, centro de espiritualidad durante varias décadas.
---------------------------------------------------------------




[1] Ramos Rubio, José Antonio y  De San Macario Sánchez, Óscar: Por tierras de La Cumbre. Historia y arte. Edit. TAU, Cáceres,  2018, 101 págs.