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Imagen que presenta la exposición en la Nationat Gallery: Santa Casilda (1635), de Francisco de Zurbarán, (Cedida por el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid). |
El impacto de la obra del gran pintor extremeño Francisco de Zurbarán (Fuente de Cantos, Badajoz, 1598; Madrid, 1664) en el continente americano marcó corrientes artísticas locales, sobresaliendo el denominado zurbaranismo novohispano, término al que aluden investigaciones sobre la figura y estilo de este autor del Barroco, creador de impresionantes bodegones, lienzos y estampas, principalmente de temática religiosa, según informa Extremestiza, de la Fundación Extremeña de la Cultura.
Estos días se expone en Londres una muestra itinerante del artista, reconocido como el pintor español que más sedujo a Hispanoamérica en el siglo XVII y buena parte del XVIII.
Zurbarán
viajó a América a través de su arte, con la distribución de sus creaciones
desde su taller sevillano y también desde otro taller de Santo Domingo de
Guatemala; y también gracias a creadores como Juan Tinoco o Melchor Pérez de
Holguín, afincados en Puebla (México) y en Potosí (Bolivia), respectivamente.
Sus
grandes dotes artísticas, el dominio de técnicas y su especial forma de
trasladar la devoción y espiritualidad, hizo llegar su arte a destinos como
México, Bogotá, Lima y Guatemala, especialmente a conventos y colecciones
locales.
El
maestro del claroscuro recibió numerosos encargos, adaptando las temáticas de
carácter bíblico al mercado americano, como en las series de patriarcas
inspiradas en el testamento de Jacob de
G, 49.
Zurbarán
contribuyó con su arte a revestir y decorar numerosos monasterios y conventos.
Cartujos, dominicos, mercedarios, jesuitas…, de todas estas órdenes llegaban los
principales encargos para el pintor extremeño.
El
denominado zurbaranismo novohispano
se caracterizó por el claroscuro, la austeridad, el realismo y la
espiritualidad, influyendo notablemente en pintores locales como José Juárez,
principal difusor de este movimiento en México.
Otra
figura fundamental en la difusión del estilo de Zurbarán en la Nueva España fue
Sebastián López de Arteaga, discípulo del pintor, quien a su vez sería maestro
de Juárez en América.
Esta
corriente adoptó el uso intenso de luces y sombras (claroscuro), volúmenes
contundentes, destalles en las vestimentas y lo hizo a través de la
reinterpretación de la obra del extremeño, mezclando características y
elementos locales.
El
Caravaggio español, el artista que
detiene el tiempo, el gran genio, como se refieren durante estos días algunas
de las muchas reseñas sobre la exposición de Zurbarán en Londres, resultó
fundamental en el puente artístico entre España y América.
Este
gran artista extremeño y su legado revalorizan el papel de Extremadura en la
historia, evidencian el profundo lazo de unión entre la región extremeña e Hispanoamérica,
esta gran y fascinante historia de cultura compartida que Extremestiza pone en
valor con sus acciones y sus diez líneas estratégicas.
El
equipo que ha dirigido el documental sobre las diferentes etapas del pintor
extremeño que acompaña la exposición en la National Gallery de Londres estuvo
grabando en su localidad natal y en más lugares de Extremadura.
