domingo, 20 de septiembre de 2020

VICENTE NAVARRO DEL CASTILLO, EL CURA CIEGO QUE ESCRIBIÓ LA HISTORIA DE MÉRIDA

Vicente Navarro del Castillo (Granada, 1919) fue un sacerdote granadino, que llegó a Extremadura en 1941, donde se estableció definitivamente. Aparte de su misión espiritual en numerosos pueblos de Badajoz, es conocido por su afición a la historia y arqueología y por sus obras sobre la historia de Mérida (tres volúmenes), La epopeya de la raza extremeña en Indias y Extremadura en el reinado de los Reyes Católicos, entre otras varias de historias locales de los pueblos en los que ejerció su ministerio.

 

En un informe redactado por el cronista oficial de Mérida, José María Álvarez Martínez, [1] dirigido al Ayuntamiento para proponerle como Hijo Adoptivo de la ciudad (el más amplio apunte biográfico que hemos encontrado), se dice que llegó a Extremadura en 1941 para establecerse definitivamente en la región. Su biógrafa en la GEEX  afirma que vivió en Cazorla (Jaén) hasta su ingreso en 1929 en el seminario de su ciudad natal. Tras la Guerra Civil, tomó los hábitos de los frailes del Corazón de María con quienes pasó a vivir en la región.  [2] Ordenado sacerdote, fue nombrado párroco de Aljucén y Carrascalejo, pueblos cercanos a Mérida. En 1951 pasó a regir la parroquia de San Pedro de Mérida hasta 1962. Durante su estancia en la citada población realizó gestiones para la excavación de la conocida basílica visigoda de San Pedro, que llevó a cabo el Dr. Marcos Pous, bajo la supervisión del profesor Almagro. Llevado por su afición a la arqueología, descubrió numerosas villae romanas de los alrededores, de las que dio cuenta en su conocida publicación Remansos de aguas puras. Apuntes históricos de San Pedro de Mérida, editada en la Revista de Estudios Extremeños.

 

En 1962 fue nombrado párroco de Arroyo de San Serván. En esta población estudió las antigüedades de la zona en artículos publicados en la Revista de Estudios Extremeños, entre otros la historia del célebre convento de Cubillana, continuador del monasterio visigodo de Cauliana, citado en las Vitas patrum emeritensium, la biografía del conocido cronista emeritense Bernabé Moreno de Vargas, vinculado a aquella población y, finalmente, su obra Historia de Arroyo de San Serván.

 

Durante su posterior estancia en Lobón, descubrió igualmente numerosas villae, entre ellas la situada en las inmediaciones del llamado Cerro de Santa Olalla, donde quiso situar el origen de la santa emeritense. A la figura de la Mártir dedicó numerosos trabajos, entre ellos una biografía traducida al italiano en una edición de un grupo eulaliense de la zona del Grappa, de la localidad de Borso del Grappa, de la que es patrona la santa emeritense. Durante su estancia en este pueblo pacense, estudió su antigüedad, que identificó con Dipo, o Dipone, mansio del iter que unía Emerita con Olisipo, y lugar de una célebre batalla librada por los romanos en su conquista del territorio. Asimismo, dio a conocer la existencia de una pieza singular, el larnax “ibérico”, hallada en el término municipal de Lobón y que, tras la adquisición de la Colección Calzadilla, figura entre las colecciones del Museo Arqueológico de Badajoz.

 

La pérdida de la visión no fue obstáculo para que siguiera trabajando en sus temas favoritos: la historia de los pueblos en los que prestaba servicios como párroco y otras que le encargaron numerosos ayuntamientos, entre ellos, además de la citada de Arroyo de San Serván, las de Almendralejo, Montijo, Esparragalejo, La Garrovilla y Oliva de Mérida.

 

En 1969 fue nombrado asesor religioso de la ONCE en Mérida, donde fijó su residencia definitivamente. Su labor en la capital regional fue importante, según Álvarez Martínez, [3] quien destacada entre sus hallazgos el fragmento de inscripción referente al obispo Fidel, uno de los más carismáticos de la silla arzobispal emeritense, que supo valorar con su amigo Manuel León, y que ofrecieron para su publicación al director del Museo Romano, José Álvarez Sáenz de Buruaga. Asimismo, proporcionó diversas piezas al citado museo. Su tarea más importante, empero, fue la dedicada a la publicación de temas emeritenses. Entre sus obras más notables hay que destacar Historia de Mérida y pueblos de su comarca, editada en tres volúmenes, dedicados a la historia antigua y medieval, el primero, a la moderna y contemporánea el segundo y a los hijos ilustres de la ciudad, el tercero, que supuso una notable aportación a la celebración del bimilenario de la ciudad, ya que el primer volumen se editó en 1974 y el segundo al año siguiente, el de la celebración. “Solo por esta obra –señala Álvarez Martínez—su nombre figurará entre los grandes historiadores de la ciudad de Mérida, como Moreno de Vargas, Forner y Segarra, Fernández y Pérez y Pedro María Plano.”

 

Su obra abordó también temas extremeños, entre los que cabe destacar: Extremadura. Un grito en la historia; La epopeya de la raza extremeña en Indias y Extremadura en el reinado de los Reyes Católicos.  Sus trabajos sobre Santa Eulalia fueron numerosos, así como otros relacionados con hitos de la historia emeritense: personajes notables, el sepelio de la reina Doña Leonor de Austria, judíos, moriscos y poblaciones marginales en los siglos XVI y XVII. Su labor como historiador fue notable y a él le debe la ciudad numerosos datos sobre su pasado.

 

Navarro del Castillo fue académico correspondiente de la Real de la Historia; Emeritense del Año (distinción del Centro de Iniciativas Turísticas), miembro de honor de la Junta de Cofradías y premio “Genio protector de la Colonia Augusta Emerita 1999”, otorgado por la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Arte Romano, que se otorga a personalidades que han trabajado en defensa del patrimonio o realizado esfuerzos  notables por difundirlo. El 31/10/2000, el Ayuntamiento le nombró Hijo Adoptivo de la ciudad y le dio su nombre a una calle. “Su labor, bien reconocida por todos; su generosidad, su condición de amigo de todos los que nos acercábamos a él para solicitarle datos históricos, hicieron de él una persona notable de la ciudad, que siempre estará en nuestro recuerdo más afectuoso.” [4]

 

Para su otra biógrafa, “Si más de una vez resultan discutibles las orientaciones metodológicas con que él enfoca sus estudios, así como algunas de sus tesis, todo ellos recogen un rico acervo de datos”. [5]
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[1] Vid.: Álvarez Martínez, José María: Enumeración de los méritos que concurren en la figura del Ilmo. Sr. D. Vicente Navarro del Castillo para su proposición como Hijo Adoptivo de la ciudad de Mérida, Mérida.

 

[2] Vid.: Campos Guarino, Cintia, en Gran Enciclopedia Extremeña, Tomo VII. Biografía de Vicente Navarro del Castillo, págs. 235-236.

 

[3] Vid.: ob. cit.

 

[4] Vid.: Álvarez Martínez, José María: En la muerte de don Vicente Navarro del Castillo.

 

[5] Vid.: Ob. cit. de Cintia Campos en la GEEX, Tomo VII, pág. 236.

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