miércoles, 1 de abril de 2026

LA SEMANA SANTA CONECTA EXTREMADURA Y AMÉRICA CINCO SIGLOS DESPUÉS

    


    Cinco siglos después, Extremadura y América siguen conectadas de corazón y alma, compartiendo imaginario visual, liturgias y manifestaciones religiosas, como la Semana Santa, según informa la Fundación Extremeña de la Cultura a través de Extremestiza.

Extremadura, a través de los conventos y la evangelización, llevó a América la iconografía religiosa. La principal influencia es la representación de la Virgen de Guadalupe, la figura más emblemática que cruzó el Atlántico, venerándose también en lugares como México, con su adaptación como “Virgen Morena”.

Escultores y talladores en el Nuevo Mundo, que desarrollaban su actividad en escuelas como la cuzqueña, siguieron los cánones de maestros extremeños como Francisco de Zurbarán.

Estos días de pasión es frecuente ver en poblaciones extremeñas, como Jerez de los Caballeros y Cáceres, procesiones y cofradías. De modo similar también se procesiona en poblaciones de Colombia, Perú o México. En la zona colombiana de Popayán, los cargueros o costaleros portan a sus espaldas vírgenes y figuras que veneran en una perfecta simbiosis con la Semana Santa que puede representarse en cualquier ciudad española.

También encontramos huellas del mestizaje, de ese legado compartido, en las mesas de Pascua. La repostería tradicional extremeña como las perrunillas, flores o torrijas, viajaron a América, difundiéndose a través de los conventos, donde les añadieron ingredientes locales como el chocolate y la vainilla, enriqueciendo la gastronomía de una y otra orilla.

La imagen expuesta es un lienzo de la procesión del Santo Sepulcro, presentado en la exposición “Historia de Semana Santa de Lima: procesión y fiesta”, lienzo anónimo de 1565-1670, que recoge la procesión del Viernes Santo en la Plaza Mayor de Lima, expuesta en la galería de arte “Pancho Fierro”, con la colaboración de la municipalidad metropolitana de Lima.


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