lunes, 20 de marzo de 2017

EL PERRO DE SAN ROQUE

 
           El Congreso de los Diputados aprobó días pasados la prohibición de amputar la cola a los perros por motivos estéticos y ratificaba, de esta forma, el Convenio Europeo de Animales de Compañía, aprobado en 1987, pero no aplicado en España hasta la fecha, aunque sí prohibido por siete comunidades autónomas, entre las que no se encontraba Extremadura. El artículo 10 del citado Convenio prohíbe las operaciones quirúrgicas a mascotas cuyo objeto sea modificar la apariencia de un animal (estéticas) y, en particular, el corte de cola, orejas, sección de cuerdas vocales y extirpación de uñas y dientes.
            El mismo día, sin embargo, que Equo cantaba como victoria esta ratificación de un Convenio Europeo, el Congreso derogaba el decreto ley de reforma del sector de la estiba, que había levantado en armas a los más de 6.000 empleados del sector que, según Bruselas, trabajan en condiciones privilegiadas, inaceptables en la UE. Los sindicatos rechazan la reforma y amenazan con paralizar la actividad portuaria.
            La estiba es la operación de manipulación de mercancía en los puertos, que incluye las operaciones relacionadas con la carga, estiba, desestiba, descarga y transbordo de mercancías. El valor de las mercancías que mueven los puertos españoles alcanza los 200.000 millones de euros anuales,  el 20 por ciento del PIB. El servicio de estiba se organiza a través de las Sociedades Anónimas de Gestión de Estibadores Portuarios (Sagep), que tienen por misión la de seleccionar, formar y gestionar a los trabajadores portuarios que prestan el servicio, excluidas las mujeres que están llamando a la puerta... Las condiciones de contratación se fijan en convenios pactados con el sindicato mayoritario, que fijan turnos de trabajo de seis horas. Los trabajadores se agrupan en un registro de estibadores, en una colegiación que la UE considera ilegal. El salario de un estibador es de unos 68.000 euros de media anual (véase expansion.com, de 13/02/2017).
            El origen del conflicto deviene de la sentencia de 11 de diciembre de 2014, del Tribunal de Justicia de la UE, según la cual España vulneraba el artículo 49 del Tratado, al obligar con carácter general a las empresas estibadoras a inscribirse en una Sagep y al no permitirles recurrir al mercado para contratar su propio personal. El Decreto Ley del Gobierno proponía liquidar las sociedades de estiba y del registro de los estibadores, que permitiría crear empresas de servicios de estiba, y establecía un  periodo transitorio de obligación de mantenimiento de la actual plantilla (el 75 por ciento el primer año, el 50 el segundo y el 25 el tercero). El incumplimiento de la resolución de la justicia europea ha acumulado una multa a España de 27.500 euros diarios (23 millones hasta la fecha) y pasará a ser de 134.000 euros diarios de seguir así las cosas, a partir del día 24 próximo... Ciudadanos había anunciado que votaría a favor, pero rectificó antes de la votación. El ministro culpó al PSOE del mantenimiento del conflicto al no apoyar el Decreto. El diputado socialista  por Cáceres, César Ramos, exigió en la tribuna, en nombre de su partido, un pacto previo con los trabajadores para buscar un acuerdo (véase elpais.com, de 16/03/2017). Hasta ahí llegamos. Se podría haber ahorrado su intervención que nada añadió al debate, porque los trabajadores han rechazado hasta el momento todas las ofertas de la patronal y del Gobierno, al no desear perder sus privilegios. Como dijere el diputado del PP, Miguel Barrachina, "han dado un sopapo al Gobierno en el rostro de los españoles", quien lamentó, además, "la falta de altura del Parlamento..., porque el Decreto solo cumple la condena de Europa y es de obligado cumplimiento". (Ibíd.). Y, además, la multa la pagaremos los españoles, no ellos con sus salarios. Y, así, les da lo mismo: un año sin trabajo, cobrando, y ahora para esto...
            Cumplimos un convenio de la UE y rechazamos una resolución de su Tribunal de Justicia. ¡Qué bonito! Para esto tenemos un Congreso, como "el perro del hortelano, que ni come ni deja comer", según la comedia de Lope. Eso sí, los perros tendrán rabito y los extranjeros podrán seguir aprendiendo el fonema vibrante múltiple "rr" con el conocido trabalenguas "El perro de san Roque no tiene rabo/ porque Ramón Ramírez se lo ha cortado". O aquel otro que decía: "Por la calle Carretas pasaba un perrito; pasó una carreta, le pilló el rabito. Pobre perrito, cómo lloraba por su rabito..." Con el rechazo del Decreto, el Congreso que nos representa nos ha cortado a los españoles un trozo de nuestro rabito, a salvo el de los perros. A negociar, señor Ramos. Ustedes están ahí para algo más que para apretar el botón del "no es no". ¡Que no llegue Pedro Sánchez y les corte el rabo a ustedes...! por decir ahora "no" y antes "sí".