La ciudad de Plasencia acaba de recuperar parte de su memoria viva con la exposición del gran legado de Manuel Díaz López, titulada “Una mirada al pasado recuperado”, que recoge una selección de 500 documentos y objetos que abarcan desde 1517 hasta la actualidad, tras la generosa donación de su ahijado y heredero, Miguel Martín y Cajal.
La muestra, que se expone en Las Claras hasta el 2 de junio, se divide en catorce áreas temáticas que abarcan la vida y obra de don Manuel, su entorno familiar, la documentación municipal, las joyas documentales de su biblioteca, su vida cultural y religiosa, objetos cotidianos, publicidad y prensa histórica y la colección fotográfica.
Su ahijado y heredero dijo en la presentación de la muestra que, “con este legado que dona al archivo municipal, se pone fin a la carrera cultural que su padrino ejerció en Plasencia durante su vida”. Este viaje por la intrahistoria de Plasencia del siglo XX, como lo calificó la concejala de Cultura, María Luisa Bermejo, ha sido posible también gracias al estudio y organización llevado a cabo por la cronista de la ciudad y anterior archivera municipal, Esther Sánchez Calle, y la actual, María Jesús Cámara. La primera se manifestó sorprendida por los hallazgos en el legado, como las Ordenanzas Municipales de la ciudad de 1549 con letra cortesana o la Concordia de 1614 entre Plasencia y su tierra. La exposición, según la archivera actual, permite entender la historia reciente de la ciudad “para comprender quiénes somos”.
Manuel Díaz López (1922-2018) fue un reconocido bibliófilo y coleccionista, maestro, profesor mercantil, secretario de segunda y primera, depositario interventor, que ocupó plazas en la Diputación Provincial de Cáceres y en el Ayuntamiento de Plasencia, donde ya en 1941 fundó el Seminario de Estudios Placentinos que, años después, dio origen a la Asociación Cultural Placentina Pedro de Trejo, que presidió durante casi cincuenta años. Impulsó la actividad cultural de la ciudad y el legado histórico placentino; creó la Unión de Cofradías de Semana Santa, que impulsó durante los años sesenta y una gran biblioteca de temas extremeños y placentinos.
Ya en 1993 viajé a Plasencia para entrevistarle; pero un compañero de la corresponsalía en Plasencia de El Periódico Extremadura, esperó a transmitirle mi visita el mismo día en que, aun permaneciendo siempre en la ciudad, se fue de viaje para visitar a unos familiares. No le pude entrevista ni conocer; pero había leído tanto de él que deseaba conocer por él mismo esa intrahistoria e historia placentina que, con tanto entusiasmo, daba a conocer en los paseos por los soportales de la plaza a sus amigos. De él nos queda su legado cultural y su calle en la ciudad a la que tanto amó, situada en La Mazuela II, según acordó la Junta de Gobierno el pasado año.
Aparte de esta gran donación, ha habido otra no menos significativa: la donación de la biblioteca y el archivo del maestro y poeta Álvaro Valverde (Plasencia, 1959), laureado poeta, promotor del Plan de Fomento de la Lectura (2002-2005), exdirector de la Editora Regional de Extremadura (2005-2008), autor de más de una docena de libros de poesía, varios de prosa, y de once plaquettes; crítico de poesía en diversas publicaciones, sus poemas han sido traducidos a las lenguas europeas más importantes (inglés, francés, alemán, italiano…)
![]() |
| Firma de la donación del archivo de Álvaro Valverde |
Álvaro Valverde eligió el Día del Libro para donar su biblioteca en la de los Jesuitas de la ciudad, descubierta gracias al obispo Vilaplana Molina en el palacio episcopal, firmando el documento con el alcalde de la ciudad. Evocaba en su blog el 23/04/2026: “Llevaba tiempo pensando qué sería de mi biblioteca. Lo normal es que, tras la muerte del coleccionista, los herederos, mujer e hijos, la desbaraten vendiéndola a cualquier librero de viejo. O ni eso. Mala cosa. No quisiera que la de uno terminase así… Pienso que esos libros que he reunido en mi vida puede resultarles útiles a otros. A mí, cuando era joven y apenas los tenía, me habrían servido, más si tengo en cuenta que desde muy pronto aspiré a ser poeta. ¿Y quién puede serlo sin lecturas?”
Tomó ejemplo de la poetisa de Moraleja, Pureza Canelo, que había donado su biblioteca a la Diputación de Cáceres. Pensó en otros lugares (la Biblioteca Regional, la Agencia de Lectura de Aldehuela de Jerte, que lleva su nombre); pero siempre pensó en Plasencia, porque es placentino. Pensó en el archivo, como el ahijado y heredero de Manuel Díaz López, también su pariente; pero cuando se anunció que la Casa del Deán podría convertirse en la futura biblioteca, vio llegado el momento de ofrecer a su ciudad ese legado. El alcalde, Fernando Pizarro, y el funcionario municipal Juan Ramón Santos hicieron el resto.
Un intelectual no debe irse al otro mundo sin tener atado el futuro de su biblioteca: un archivo, una fundación, una biblioteca que la acoja, en su testamento.
El ahijado y heredero de don Manuel y Álvaro Valverde lo han hecho ya. Ojalá todos sigan su ejemplo para que nunca se pierdan los preciados legados culturales como éstos de hijos preclaros de la ciudad.


No hay comentarios:
Publicar un comentario