martes, 18 de agosto de 2026

EL CASTILLO CACEREÑO DE LAS ARGUIJUELAS DE ARRIBA



    El castillo de las Arguijuelas de Arriba constituye uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura señorial renacentista en el término de Cáceres. Su construcción, desarrollada aproximadamente entre 1513 y 1550, gracias a la familia de don Diego Ovando de Cáceres, relacionada con la historia de la nobleza local y “su historia refleja la evolución de los linajes nobiliarios cacereños, el proceso de transformación del territorio tras la Reconquista y la consolidación de un modelo de explotación agroganadera que ha llegado hasta nuestros días”, en opinión del prologuista, Manuel Márquez de la Plata y López-Montenegro, actual dueño del castillo, sobre el último libro del cronista oficial de Trujillo, José Antonio Ramos. [1]

    El castillo se sitúa en el término municipal de Cáceres, junto al antiguo Camino de la Plata, una de las vías más importantes de la Península Ibérica. Desde época romana. esa ruta constituyó un eje fundamental para las comunicaciones entre el norte y el sur peninsular, manteniendo su relevancia durante la Edad Media y la Edad Moderna. Además de su importancia estratégica, el conjunto refleja el desarrollo económico de los grandes heredamientos rurales extremeños durante los siglos XVI y XVII.

HISTORIA DEL CASTILLO

    La historia del castillo está estrechamente vinculada al ascenso político y económico de la familia Ovando, uno de los linajes más influyentes de Cáceres durante la Baja Edad Media y el Renacimiento. Hijo primogénito del capitán Diego de Cáceres Ovando y de Isabel Flores –primera esposa del capitán--, Diego de Ovando de Cáceres, como heredero principal de la familia, sucedió a su padre en el mayorazgo por él instituido, convirtiéndose en el segundo señor de la Casa de las Cigüeñas, una de las residencias más emblemáticas de la ciudad, y fue el que ordenó construir el castillo.

    Entre los propietarios más relevantes del castillo durante la época contemporánea merece especial atención Adela de Carvajal y López-Montenegro, y su esposo, Enrico Vico Portillo, general del Estado Mayor del Ejército, quienes promovieron diversas obras de reforma que contribuyeron a configurar buena parte del aspecto que presenta actualmente el edificio. Su memoria permanece vinculada a la residencia a través de sendos retratos en una de sus principales estancias. En la misma sala se conserva el retrato de García de Arce y Aponte, marqués de Reina, uno de los últimos miembros de la familia vinculados a la historia del castillo, fallecido en 1934.

    Este último reformó el castillo, adaptándolo a los nuevos tiempos, instalando uno de los primeros pararrayos de toda Extremadura y mandó plantar un jardín romántico, del que aún se conservan las trazas.

DOSCIENTOS OLIVOS CENTENARIOS

    El jardín fue diseñado por Consuelo Correcher, quien ejerció como directora del Museo Botánico de Madrid, y la ejecución material del proyecto estuvo a cargo de Diosdado Simón Villares, entonces responsable del Servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Cáceres, cuya labor resultó fundamental para la configuración de este espacio.

    Entre los elementos más sobresalientes del jardín destaca su valioso conjunto de olivos centenarios, integrado por más de doscientos ejemplares, muchos de ellos alcanzan edades entre los doscientos y trescientos años y presentan portes de más de seis metros de altura, lo que les confiere un notable valor botánico, histórico y paisajístico.

    Diversas fuentes documentales atribuyen la ejecución del castillo a Pedro de Larrea, maestro mayor de la Orden de Alcántara y uno de los arquitectos más relevantes del primer Renacimiento español… Entre las actuaciones constructivas promovidas por Diego de Ovando de Cáceres en el conjunto de las Arguijuelas destacó la edificación de una iglesia en la parte posterior del castillo bajo la advocación de San Juan hacia 1560.

    La construcción del castillo no supuso la finalización inmediata del conjunto arquitectónico. Al igual que ocurrió en numerosas residencias señoriales extremeñas, el edificio experimentó un proceso continuo de ampliaciones que reflejan la evolución económica, social y cultural de sus propietarios. El núcleo fortificado levantado durante las primeras décadas del siglo XVI fue enriquecido progresivamente mediante nuevas edificaciones destinadas a satisfacer las crecientes necesidades derivadas de la administración del mayorazgo y de la explotación agropecuaria del heredamiento.

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[1] Vid.: Ramos Rubio, José Antonio: El castillo de las Arguijuelas de Arriba (Cáceres), Liberis.CC., Cáceres, 2026. 154 págs.


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