sábado, 3 de octubre de 2026

LOS HISTORIADORES DEL ARTE DESPIDEN AL PROFESOR PIZARRO CON “SENDEROS PARA UNIR ORILLAS”


    Un grupo de 36 profesores se han dado cita en el final del trayecto académico del profesor, investigador y numerario de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes (RAEX), Francisco Javier Pizarro Gómez, al ofrecerle el libro “Senderos para unir orillas. Estudios de Historia del Arte dedicados a Javier Pizarro”, “un título que habla de una carrera académica, pero también de algo más importante: de los vínculos que terminan siendo parte de lo que vamos tejiendo a lo largo de la vida”, según manifestó en el acto de presentación de la obra, celebrado en la tarde-noche de ayer en el Espacio Uex de Cáceres (antigua Escuela de Magisterio).

UNA VIDA DEDICADA A LA INVESTIGACIÓN Y DOCENCIA

    En su intervención, el profesor Pizarro justificó su presencia en el acto “rendido ante lo que uno no se puede negar: ser receptor del cariño de las personas que se juramentaron para poner en marcha este magnífico libro y este entrañable acto, que no todos los docentes que terminan su paso por la universidad, instituto o colegio, disfrutan”, por lo que se sentía “extraordinariamente afortunado”.

    El que fuera miembro de la comunidad universitaria extremeña hace casi medio siglo, desde que se vinculó como becario al Departamento de Historia del Arte de la Uex, expresó su agradecimiento a los coordinadores temáticos de la publicación y a todos los que han participado con sus trabajos en la misma, 36 nombres propios, con sus correspondientes apellidos, con un “resultado espectacular tanto en forma como en el fondo”, y al Servicio de Publicaciones de la Universidad “por el celo y esmero puestos para disfrutar del libro sin necesidad de abrirlo”.

HISTORIADOR DEL ARTE: ENSEÑAR Y DESCUBRIR LA BELLEZA

Pizarro se definió como “historiador del arte”, cuyo oficio docente, dijo, “va mucho más allá de una forma de ganarse la vida: enseñar es una preciosa manera de darse a los demás, pero si, además enseñas a ver, a descubrir la belleza, la palabra `preciosa´ se queda corta”. Añadió que, para entender el arte, “no podemos quedarnos en la contemplación deleitosa de su apariencia externa, sino que es necesario profundizar en las razones que una obra sea como es o, simplemente, que exista”.

Recordó que era discípulo de dos maestros que participan de esa manera de entender las manifestaciones artísticas: Santiago Sebastián López y Antonio Bonet Correa, representantes en España del “contextualismo”, “en cuya capa freática dedicada al análisis del arte iberoamericano, se nutren mis raíces como historiador del arte”.

El exdirector de la RAEX recordó también sus inicios en Sevilla para estudiar Arquitectura, intento frustrado hasta que tuvo la fortuna de entrar en una clase que impartía el profesor Bonet Correa y a la creación de la Universidad de Extremadura, que le inclinaron a estudiar Historia del Arte en Cáceres, en cuya Facultad de Letras deba clases una alumna del anterior, la doctora Lozano Bartolozzi. “Me siento alumno nieto de don Antonio Bonet y alumno hijo de doña María del Mar Lozano, en una línea familiar-académica de la que ya tengo hijos e incluso nietos”.

No se olvidó de haber estudiado bajo el magisterio de magnífícos profesores como Ricardo Senabre, Antonio Rodríguez de las Heras, Ángel Rodríguez Sánchez, Marcelino Cardalliaguet, Gonzalo Barrientos, Romano García, Eustaquio Sánchez Salor y María del Mar Lozano, y de otros, como Juan Manuel Rozas, aunque no fuera alumno suyo, y de transitar desde su llegada a la Facultad con el profesor Campesino”.

Por último, se refirió a la redacción del Inventario Muebles de la Iglesia, iniciado con el profesor Andrés Ordax, una labor ingente realizada durante diez años bajo su dirección, “verdadera escuela para los alumnos que colaboraron en su realización”, así como a las celebraciones del 92, que le invitaron a pasar del patrimonio extremeño al iberoamericano, cuyo legado en forma de publicaciones, congresos, artículos, ponencias, “seguirá estando a pesar de todo y de todos”, porque “nueve años en la vida de un grupo de investigación no son muchos, pero mantenerse sin ayudas y sin la posibilidad de llevar a cabo iniciativas científicas o académicas solo puede contribuir al desprestigio de este”.

El profesor Pizarro, que ahora es profesor de la Universidad de los Mayores de Extremadura (UMEX), terminó diciendo que “había sido un honor y un privilegio trabajar a vuestro lado en esta universidad a la que vi nacer”, y “en esta estación me bajo”, recordando a su colega Antonio Campesino, porque pasaré al honorable `club de los cátedros presuntamente jubilados´”.

En el acto intervinieron también la directora del Departamento de Historia del Arte, Elena de Ortueta; el decano de la Facultad, José Luis Oncins, y el director del Servicio de Publicaciones de la Uex, editor de la publicación, Jesús Conde.


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